Crítica: ‘Innocents’, el undécimo álbum de Moby

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El pasado mes las tiendas recibían el esperado undécimo disco de Moby, innocents, del cual he hablado aquí y aquí. ¿Por qué hago esta crítica un mes después? Pues bien, porque simplemente me compré el disco el pasado viernes (cuando se suponía que debería haberme llegado una copia firmada de la página web, una historia que esta plasmada en mi Twitter y que no voy a repetir aquí).

Dejando este episodio al margen, me dispuse a abrir mi edición deluxe de innocents e introducir el primer CD para escuchar Everything That Rises, primer corte del álbum que me evoca, de manera exagerada, a los últimos temas de Destroyed, su álbum anterior (concretamente de The Violent Bear It Away Lacrimae). Un comienzo muy en la línea de Melville, cuerdas tocadas en sintetizador que van in crescendo y se les suma una percusión a mitad de canción para que luego continúen solas. Sin letra.

A continuación llegamos al primer single del álbum, A Case For Shame, con la colaboración de Cold Specks y coros de la inseparable compañera musical Inyang Bassey. De la canción ya hablé en su  momento en una entrada anterior y no le voy a dedicar más tiempo. Simplemente decir que continúa en su línea: melodía simple a piano que se va repitiendo, pequeños toques de guitarra eléctrica y cuerdas, la marca de la casa:

Llegamos a una de las grandes joyas de este álbum, la colaboración con Damien JuradoAlmost Home. Letra que hipnotiza, melodía conmovedora y, de nuevo, las cuerdas marca de la casa de Moby:

En Going Wrong encontramos algo más tranquilo, con una batería que suena a Jazz y un piano, que sin duda, suena a Moby (lo cual no es de extrañar si lo toca él). Cuerdas que acompañan a esta melodía tranquila que se hace fácil de escuchar. Sin letra:

Con The Perfect Life nos presenta lo más animado del disco. Esta colaboración con Wayne Coyne rompe con la tranquilidad del tema anterior. Rara es la ocasión en la que Moby haga una canción con la que te entren ganas de cantar y bailar, pero aquí lo ha conseguido. Letra emotiva, pero con una base animada que hace que no sea tan triste como Almost HomeGenial aporte de Coyne, en la segunda estrofa y estribillos de la canción:

The Last Day es una canción que podría haber sido incluida en Wait For Me. La colaboración con Skylar Grey continúa en la línea del músico, y son por estas canciones por las que, personalmente, me encanta. Estribillo donde se aumenta ligeramente el volumen y se le añade un reflejo a la voz de Grey. Canción tranquila, sintetizadores que acompañan a la cantante y el suave punteo de Moby con su guitarra eléctrica de fondo. De lo mejor del álbum.

El piano que abre en Don’t Love Me, otra colaboración con Inyang Bassey, la batería, el toque que le añade el bajo; todo ello crea un panorama de rollo Jazz muy interesante. Nada que ver con los temas anteriores. Muy rollo música negra:

A Long Time continúa, de alguna manera, con el estilo del corte anterior, pero con un toque tribal al principio. Melodía animada gracias a los toques de percusión se le incluye a lo largo de la canción. Espera, ¿un punteo que suena a Arcade Fire? Bueno, un poco. Algo como en su Reflektor cuando salía un punteo de guitarra. Vocals de un estilo que me recuerda vagamente a su aclamado álbum Play.

Saints empieza con un sintetizador que me recuerda algo a su LP 18. Sintetizador que va en bucle y se le añade una batería. Un vocal de nuevo de Inyang Bassey que nos vuelve a transportar a su anterior álbum Destroyed. Un corte muy interesante, sin duda:

La segunda (y última) colaboración de Cold Specks en este álbum se llama Tell Me. Recuerda a A Case For Shame, solo tienes que cambiar la base rítmica y bajar de volumen los sintetizadores, pero eso no quita que sea un corte imprescindible y, si me apuras, incluso mejor que A Case For Shame:

The Lonely Night es de esas canciones que parecen oscuras (y lo son), y Moby las convierte en temas completamente emotivos, como ya hizo en su momento con Temptation Dream About Me, ambas de su álbum Hotel. Percusión electrónica y cuerdas que la acompañan en esta colaboración con Mark Lanegan:

En The Dogs encontramos los vocals de Moby en una melodía que parece casi espacial, por el sintetizador que la abre. El comentario que hace Moby respecto esta canción es realmente impactante: “The Dogs es la última canción que escribí, y decidí ponerla al final porque nadie la va a escuchar. Me gusta porque es la última canción de un álbum de una época donde no se compran, no se escuchan y no se espera que lo haga la gente”:

Esta canción se encarga de cerrar el álbum, pero aún nos queda el EP que viene extra en la edición deluxe: Everyone Is Gone.

Este EP se encarga de abrirlo I Tried, que abre con sintetizadores de esta nueva época innocents (por catalogarlos de algún modo) y una percusión más del estilo del álbum Last Night, pero a su vez, más ligeras que entonces. Asímismo, una ligera voz que va diciendo “Tried so hard” a lo largo de la canción. Cerca del minuto 5 se le añade un arpegio de sintetizador bastante animado y curioso.

En Illot Mollo encontramos una percusión electrónica sin reverberación (casi ninguna canción en el disco la tenía de este estilo, por mi bien, le da más profundidad a las canciones) y un punteo de guitarra eléctrica a la que se le añade una percusión y una guitarra que parecen sacadas de alguna canción del galardonado Play. De nuevo, sintetizadores in crescendo que le dan espectacularidad a la canción.

En Miss Lantern tenemos un piano íntimo, unos vocals reflectantes y a mitad de canción un sintetizador espacial. Ya sabemos que onda lleva el estilo innocents: La reverberación y los sintetizadores que evocan al espacio.

Inyang Bassey vuelve con nosotros en la canción Blindness, del estilo que llevan las canciones donde ella participa. Un bajo que suena potente y una serie de sintetizadores que crean atmósfera propia a lo largo de la canción.

Everyone Is Gone cuenta con unos vocals donde apenas se reconoce lo que se dice, y un estilo que parece totalmente sacado de Wait For Me (sé que lo estoy diciendo mucho, pero llevo razón). El título parece expresar la soledad perceptible en la canción, en la persona que está cantando (por decir algo).

My Machines se encarga de cerrar el undécimo trabajo de Moby, cantando él mismo. De nuevo sintetizadores espaciales, percusión con reverberación y una guitarra que suena de fondo. Gran trabajo envolvente, muy buena atmósfera.

Pues con esto acaba la crítica del undécimo álbum de Moby, un álbum que termina de afirmar (por si acaso quedara alguna duda, que no creo) de que Play fue una etapa distinta a la que vive hoy. Vale que gusta escuchar las canciones de aquel álbum y vale que él mismo interpreta en los directos los temas de este disco, pero, muy a pesar de mucha gente, el Moby de Play no va a volver. Se quedaron atrás los vocals de discos de Gospel antiguos, tenemos que aceptar los sintetizadores, las cuerdas, la voz de Inyang Bassey. A mí este cambio me parece perfecto, porque le ha permitido crear canciones completamente increíbles a partir de 18 (no vamos a meter a Hotel Last Night, donde en general experimenta con otros sonidos).

Para la gente que no acepte este cambio y quiera más discos como Play, se van a tener que conformar con ese. Para mí, este innocents tiene un 10 rotundo porque es mi músico favorito, pero si somos más objetivos, le pondría un 8,5 porque hay que admitir que en algunos momentos, innocents parece un Destroyed 2.0

 

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