Mes: diciembre 2014

El eco de los artistas del X Factor, Simon Cowell pase por caja a por lo siguientes

Para ir a un concurso de talentos, ya sea X Factor, Operación Triunfo o un ya desaparecido (al fin) Tu Sí Que Vales, tienes que tener mucha suerte y encanto, además del lógico talento que se presupone que tienes si has llegado al concurso (Obviaremos entonces OT y las aberraciones que nos ha dejado a lo largo de los años).

¿Por qué digo esto? Innumerables son los casos en los que, un artista que se presuponía favorito, o que sin más tenía un color encanto especial, pues no ha resultado ganador. Y cuando parecía que este artista iba a caer en las manos del olvido mediático (O formando parte de Los Supersingles del programa Qué Tiempo Tan Feliz) se giran las tornas, saca un single, posterior álbum y triunfa. Como producto nacional podemos destacar a Chenoa, David Bisbal y Bustamante, que quedaron a la sombra de (paisana mía además), Rosa López, que obtuvo el título de ganadora de la primera edición de Operación Triunfo.

Cuenta la leyenda que Vega se lió en el baile adrede, pero no es lo que interesa hoy aquí.

Salvando la primera edición de ese concurso (me centro en OT), del resto casi que no nos queda a nadie. Entre esa primera edición y la de Soraya y Edurne; y la de Virginia Labuat, habría que hacer un fuerte ejercicio de reflexión para intentar acordarnos de alguien (Tal vez Beth, porque representó a España en Eurovision, y yo personalmente a Ainhoa Cantalapiedra, ganadora de la segunda edición, y porque la conocí en persona).

Aquí en España, si no ganas los concursos (y tras el repaso que he hecho, casi también que, en el caso de hayas ganado tu edición), tú próximo concierto será en el metro o telonero en un concierto de Kiko Rivera. Pero llegamos a Reino Unido y a la mano salvadora de los pobres cantantes que estaban a un paso de firmar un contrato de animadores de comuniones: Simon Cowell.

Para los que no lo conozcan, Simon Cowell sería el resultado de mezclar a nuestro Risto Mejide y al Chef Ramsey de Pesadilla en la Cocina. Forma parte del jurado del X Factor británico (aunque también aparece, de forma esporádica, en las ediciones de otros países) y tiene una compañía discográfica. 

Bingo. Y es que el ganador del programa tiene como premio (además de la campaña de publicidad que hay detrás del artista) la oportunidad de grabar un disco, en la discográfica de Cowell.

Pero si has tenido la oportunidad de ser lo bastante carismático, llamativo o, simplemente, que realmente mereces la pena, Cowell y todo su equipo te puede coger y juntarte con otra gente de tu mismo estilo y (BUM) hacer un grupo de la nada.

Y como esto de crear grupos parece salirle gratis al británico, llegamos al talento olvidadolos olvidados. Esa gente que tuvo su momento, su single de mayor o menor impacto mediático y después nada. Esa gente.

Primero, vamos por la categoría individual: Alexandra Burke Leona Lewis. La primera vendió más de un millón de copias de su single debut, una versión del (tan versando) Hallelujah. Sacó su respectivo álbum debut que obtuvo una buena aceptación, y después su carrera fue cayendo a la misma velocidad que la de Yurena después de estrenar el No Cambié. Algo parecido le ha sucedido a Leona Lewis. Se mantuvo más tiempo, sus dos primeros álbumes avalan este hecho, pero el tercero, Glassheart, fue un importante flop en su carrera, por mucho que la colaboración con Avicii la intentara salvar.

En cuanto a hombres, éstos han sabido mantenerse más. James Arthur fue una importante explosión, aunque ahora esté fuera de los medios, pero preparando su regreso. En cambio, Olly Murs es sin duda de los que mejor han parado de este concurso. Que sí, que sus discos van al sonido fácil, pero ya ha ganado mucho más que el resto de los que he nombrado.

Y ahora, al momento más aberrante del concurso. Ese momento en el que Cowell juega a la estrategia y, cogiendo uno de allí y otro de allá, forma nuevos grupos que están más bien abocados al fracaso. 

Pero Mané, si, como tú dices, están abocados al fracaso, ¿por qué los sigue haciendo?

Porque pensará que si, ya funcionó una vez esa estrategia, y One Direction es el ejemplo claro de ello (aunque les auguro un futuro al más puro estilo hermano Gallagher). Y para muestra: Union J Little Mix. Ambos son grupos que tuvieron su peso con un álbum que alcanzó popularidad y puestos altos, pero conforme ha pasado el tiempo, su fama se ha ido desvaneciendo.

¿De quién hablaremos en próximas entregas acerca de la caída en saco roto de sus carreras? En la versión americana tenemos a los últimos ganadores, Forever In Your Mind, tres adolescentes que hacen (sorpresa) canciones de amor con un sonido muy teen pop. Pero volviendo a nuestro continente tenemos a Stereo Kicks, un grupo de 8 chicos adolescentes (has leído bien, ocho) que al final han quedado finalistas de esta última edición. ¿Quién será el próximo flop?¿Cambiarán el tupé para marcar un cambio en la trayectoria musical estos adolescentes? ¿Volverá Leona Lewis cual khaleesi a reclamar el número uno que en su día tuvo?

Por lo que a mí respecta, de esta última edición me quedo con Fleur East, que de verdad merece la pena:

 

Crítica de “We Are Rising” de Son Lux: 28 días de trabajo intensivo y un álbum bajo el brazo

Parece que para Ryan Lott aka Son Lux, 28 días bastan para deleitar a sus seguidores con un nuevo álbum, y es que esto fue el proceso creativo que llevó al músico a crear de cero un álbum (como parte del RPM Challengedurante el mes de febrero de 2011 hasta verlo publicado en mayo de ese mismo año. Mané, han pasado 3 años y medio desde que se lanzó este disco y vienes a hacer la crítica ahora, ¿por qué? Pues me hacía ilusión, además, quería compartir este artista que aún pertenece algo oculto, undergrounden el panorama musical, aunque gracias a Lorde y su reciente colaboración/reversión del tema Easy, haya salido a la palestra el músico. Además, me lo han regalado por el amigo invisible y quería comentarlo. Y por si no fuera poco, este álbum también me sirve para estrenar el sistema de puntuación de álbumes que me preparé hace un par de semanas. Pero eso lo reservamos para el final. Bajo un prisma de música electrónica que en ocasiones bebe de un soft-dubstep y en otras ocasiones de un post rock interesante, Son Lux nos presenta nueve temas que se me mueven entre estos dos rangos. Se trata de una evolución y una muestra de madurez en la evolución de la carrera del músico. Si su primer álbum, At War With Walls And Mazes, era un disco con sobresaltos y contrastes, Lott ha perfilado su estilo y nos ha ofrecido más y mejor. Pongamos ejemplos, que es como mejor funciona el asunto: All The Right Things. Es un tema que empieza siniestro, con una voz que va y viene, unos sintetizadores bajos y una percusión pesada, hasta que pasa al estribillo y hay una explosión de son luz con una percusión marcada y rítmica y unos saxofones que bien podrían haber sido cogidos para un remix de Disclosure. Si bien el cambio de ritmo de la percusión al final, pudiendo parecer acompasada y arrítmica, quede algo raro en primera instancia, conforme se escucha el tema se aprecia ese cambio de ritmo que hace que la atención del oyente no se pierda. En la parte de soft-dubstep que antes mencionaba podríamos enmarcar este tema junto a Leave The Riches, Claws, con un riff de sintetizador pesado muy dubstep que me tiene encantado por su potencia, su distorsión y su perfecta oscuridad en general; y Rising, con su melodía de flauta que va y viene, el sintetizador rompedor, los violines y los xilófonos (y derivados de este instrumento) se encarga de traer algo de luz y claridad al álbum, creando un buen equilibrio entre temas. Por otro lado, tenemos los temas más introspectivos, íntimos y etéreos en lo que se refiere a instrumentación (por lo que respecta a las letras, todos los temas cuentan con una producción simple pero cargada de mensaje; letras teñidas de un minimalismo del cual me declaro fan). Podemos citar como ejemplo Flickers, tema que abre el álbum. Es un tema donde los predominantes son los sintetizadores profundos y la percusión lenta y sutil que deja paso al vocal envolvente de Son LuxFlowers también comienza de una manera algo oscura pero que se va aligerando conforme entran en juego lineas melódicas protagonizadas por flautas al más puro estilo Jonsi. En cuanto a la letra, sigue la tendencia de una producción escueta (Are those my flowers in your hand? You don’t remember dressing up? Was that your moment so quickly passedEmpty vows, empty cup.) Como llevo diciendo a lo largo de toda la entrada, es un disco de contrastes y de cambios. Canciones que a mitad de camino cambian algún ritmo o algún tempo y, cuando parece que todo se va a fastidiar a causa de la falta de sincronización, la canción vuelve a volver a la normalidad pero con algo nuevo. Asimismo, me fascina como se pueden entremezclar en el mismo álbum un piano, percusión tribal y sintetizadores pesados sin que parece un trabajo ecléctico, es decir, encuadrando el disco en un marco agradable y uniforme, pero con sobresaltos que, si bien no son incómodos, se encargan de añadirle personalidad a cada tema. Y ahora, la parte nuevapero vamos por partes y otorgando puntuación por separado. Al ser la primera crítica en la que lo aplico, lo voy a explicar un poco antes de ir al lío. Desde hace unos meses, me he dado cuenta que las impresiones de un álbum en una entrada en 700 palabras es pesado (no para el que le guste leer estos artículos claro), y que hay gente que directamente quiere saber una puntuación del álbum. Llevo unas semanas planteándome esa posibilidad, pero no quería que fuese un mero “me gusta”, “no me gusta” y dependiendo de ello aplicar una nota. Principalmente, porque los álbumes que crítico (al menos hasta ahora) son trabajos que o bien me gustan o bien me han llamado la atención por algún motivo. Así que decidí hacer una especie de baremo para intentar aplicar unas puntuaciones más uniformes, así que veamos como sale esto. En lo que a mí respecta,  me he permitido dividir mi calificación en dos partes: las impresiones y la originalidad. Puede parecer muy banal y del todo inútil, pero encuentro estos dos aspectos los más importantes a la hora de valorar un álbum. Lógicamente, dentro de cada parte hay una serie de categorías que iré desarrollando con la puntuación oportuna, y espero llegar a una puntuación final lo más justa posible. Empecemos. Impresiones: -Primera impresión: Es un álbum que entra bien, con un sonido cuidado y unos ritmos en ocasiones pegadizos. Tiene momentos que en seguida te cautivan (All The Right Thins o Claws) pero asimismo otros que, a primera instancia, te dejan un poco extraño, pendiente de otra escucha (Leave The Riches Chase). 1,2/1,5 -Impresión general/Tema a Tema: Después de darle las escuchas merecidas, cabe decir que me sabe a poco. Si ignoramos el hecho de que fue concebido completamente en un mes, podría decir que se ha quedado algo en el tintero, pero no parece ser el caso. En cuanto a los 9 temas que conforman el LP, considero que están todos muy bien concebidos y que, en el conjunto que forma, no sobra ningún tema. Cada uno de estos temas cuenta con una producción elaborada, abundantes capas de instrumentación que se entremezclan a la perfección y que no tienen desperdicio. Hasta, por ejemplo, Flowers, que parece de lo más simple del álbum, acaba convirtiéndose en una pieza muy bien producida. En lo que a letras se refiere, Son Lux prefiere ceder, en la mayoría de los casos, el protagonismo a los instrumentos, haciendo composiciones de carácter intimista y mínimo que funcionan como un instrumento más, fundiéndose con las melodías. Eso sí, hay que destacar casos contrarios como en Flickers, donde la voz de Ryan Lott parece envolverte. 4,2/5 -Lista de reproducción y compra: ¿Formaría, alguno de los temas que conforma este álbum, parte de mi lista de reproducción diaria? Sí, de hecho, tengo tres temas: Flickers, All The Right Things Chase; alguno de ellos con posibilidad de permanecer más de un mes en lista (Vale, mi iTunes no es un Billboard, pero también lo consideraba algo a tener en cuenta). ¿Merece la pena comprarse el disco? Sin duda. 0,9/1 Y ahora, el segundo apartado: Originalidad -En el álbum: Este siempre es un punto algo cogido con pinzas. Ni puedes hacer un álbum en el que todas las canciones suenen diferente y, al final, no tengas un coherente en sí; ni tampoco un álbum con sonido muy uniforme que no vaya ofreciendo nada nuevo. Pero en el caso que nos atañe, We Are Rising sigue un patrón de soft-dubstep que da lugar a que haya sorpresas y se entremezclen momentos más ligeros, otros más pesados y otros más sorprendentes, permitiendo, y eso me importa mucho, que se diferencie cada tema del resto en la primera escucha. 1/1 –Con respecto al panorama musical: Vamos a centrarnos en un panorama de música más dubstep/electrónica/post rock. Creo que consigue confluir estos tres géneros en un sello propio que ha llevado en los tres álbumes que, a día de hoy, Son Lux lleva publicados. Tal vez podríamos coger a Lorde como portadora de un estilo parecido, siendo más influenciado por los ritmos hip-hop/R&B; tal vez a James Blake con su primer disco, cuando hacía melodías más electrizantes y arrítmicas, o a Jonsi si se aliara con el islandés. Por lo demás, pocos son los que llevan un estilo parecido a este. 0,75/0,75 –Con respecto a lo anterior de Son Lux: Teniendo un sólo álbum de referencia, el ya mencionado At War With Walls And Mazes, vemos que nos ofrece un estilo más refinado y maduro, que, si bien pierde algo de lo tribal de este primer álbum, lo compensa con la intromisión de las flautas y los momentos más dubstep-friendly. 0,75/0,75 Puntuación total: 8,8/10 IMG_1127-0  

Mi top de álbumes favoritos de 2014: parte previsible, parte sorpresa

He tardado (y me he tenido que poner un poco al día) para hacer mi top de álbumes favoritos de este año. Me pasa que soy muy despistado, y se me van acumulando los discos a escuchar y al final, se me acaban pasando. Pero en fin, ha llegado el momento.

Vale, en este tipo de tops, hay pocas sorpresas. Si en una página web ves que un álbum es número 1 o en puestos muy altos, va a estar presente en el resto. Y sí, hablo de The War On Drugs y su álbum Lost In The Dream. Álbum que salió  en marzo de este año… y que he estado escuchando esta última semana por primera vez y me he quedado impresionado, y para bien. Porque muy a pesar de Mark Kozelek, este es un disco muy bueno, y la crítica internacional está muy de acuerdo.

Si hablamos de pocas sorpresas, meto también en mi top a The Flaming Lips y su With A Little Help From My Fwends. Soy fan de esta gente y me parece un álbum increíble, con una producción muy elaborada, culmen de la experimentación y, para otros muchos, atentado a la obra de Los Beatles (Mi crítica del álbum aquí). 

Y por último, qué decir de FKA Twigs y su LP1. Un nuevo campo de visión de la música electrónica con tintes de hip-hop y sintetizadores etéreos. Tal vez no pueda ser un álbum del que puedas extraer canciones para escuchar todos los días (aunque más o menos igual pasa con The War On Drugs), pero es un álbum para deleitarse los sentidos y escuchar con calma y atención.

Dentro de los 5 álbumes restantes quiero destacar otros tres que me parecen algo más sorprendentes porque no los he visto en muchos top.

U2 y su Songs Of Innocence (BUM!). Ya me justifiqué en su momento que, como persona que conocía a U2, este álbum me pareció un muy buen compendio de canciones, que si bien tenía sus más y sus menos, sus melodías se quedan fácilmente (de hecho, escribo esta entrada tarareando Every Breaking Wave mientras escucho un podcast que no tiene nada que ver con esta gente). Ahora puedo decir que es un disco que remonta el regusto agridulce que, por lo menos a mí, me dejó No Line On The Horizon.

Otro más: Metronomy y su Love Letters. Fue un disco que critiqué (y escuché) en su momento, en la segunda mitad de marzo, y es un disco del que aún escucho sus canciones a día de hoy, así que solo por eso sólo habría que mencionarlo aquí. Pero es que, además, la esencia analógica divertida del álbum me encantó, un estilo algo ochentero pero con la experiencia que les ha ofrecido 2014.

Vale, y la última sorpresa que comento: Dum Dum Girls y su álbum Too True. Me encantan como suenan las guitarras, lo dinámico del álbum, la mezcla de sintetizadores, el mantener el metraje alto para cerrar el álbum con Trouble Is My Name de una manera suave pero que mantiene la estética del álbum… Desde que lo escuché cuando hice su crítica me quedé prendando del grupo y de este disco en concreto, y supe que iba a ser de lo mejor del año.

Y después de esto, mi top de 8 discos de este 2014 (de entre los 41 de los que tengo constancia que he escuchado con atención) quedaría así:

8- Metronomy – “Love Letters”

7- U2 – “Songs Of Innocence”

6- Polock – “Rising Up”

5- FKA Twigs – “LP1”

4- Dum Dum Girls – “Too True”

3- Foster The People – “Supermodel”

2- The Flaming Lips – “With A Little Help From My Fwends”

1- The War On Drugs – “Lost In The Dream”

Otros tantos quedan en el tintero. El debut de Sam Smith me encantó, Coldplay igual, pero no veía ninguno de estos álbumes dentro del top de todo el año. Y qué decir de Beck, que presentó un sobresaliente Morning Phase que con seguridad sería top 9, pero no me terminaba de convencer para añadirlo a esta selección.

Me gustaría hacer mención especial a lo nacional, porque a parte de tener a Polock en el top, quería nombrar a Aurora and the Betrayers y su álbum Shadows Go Away, un debut donde se experimenta con el soul de una manera sobresaliente.

Luego, por otro lado, tengo que decir que aunque St. Vincent esté en puestos altos de muchas otras listas, a mi me cuesta tragarla. Es un álbum que hay que darle muchas escuchas para llegar a captar todo lo que quiere transmitir, y aunque tenga unas bases melódicas que ofrecen una nueva perspectiva, la voz de Annie Clark no me termina de encandilar del todo. Y lo siento mucho, pero 1989 de Taylor Swift, a pesar de ser una interesante evolución en la etapa de la artista y que termina de confirmar su postura en la música actual, me parece un poco barato, hecho para encantar, para que el público cante todas sus canciones y que todas ellas coronen Billboard, lo que vendría ser el Teenage Dream de 2014.

Mi apuesta para los Grammy de 2015 en 11 categorías distintas

¿Y por qué en once categorías y no en más o en menos? Por un lado, hacer una porra con las 83 categorías en las que se opta a los Grammy es muy difícil, y por otro lado porque directamente en otras categorías no conozco a los artistas o los álbumes (caso de la categoría dance/electrónica).

En cualquier caso, allá voy con mi apuesta en estas 11 categorías más importantes:

Record Of The Year: Mis apuestas van a por Chandelier de Sia, aunque se enfrente a la fiereza de Taylor Swift y su Shake It Off y a Meghan Trainor y su One hit wonder All About That Bass, que debería quedarse en eso.

Album Of The Year: No son todos, pero este es uno de los casos en el que tengo más o menos claro el destinatario de este premio: Beyoncé. Ésta atacó con un álbum que ha dado mucho de que hablar a lo largo de este año y que ha generado una buena crítica en general. Por lo que a mí respecta, enviaría el premio a Sam Smith por In The Lonely Hour, que me parece un álbum rompedor para ser un debut que, entre melodías R&B suaves, vemos la personalidad del británico.

Best New Artist: Si de todos los que hay tuviera que decir quien lo va a ganar, diría que Sam Smith. Es un artista que ha tenido un crecimiento exponencial en el mundo de la música, desde sus inicios hace un par de años colaborando con Disclosure pasando por su participación en el Band Aid.

Best Pop Solo Performance: Me voy a mojar con Shake It Off por el espectáculo que da, aunque en perfección vocal competiría fuertemente con Sam Smith y John Legend. Sia encuentra difícil defender Chandelier por la tonalidad de los estribillos de los mismos, y Happy, en las actuaciones que he visto, es puro postureo.

Best Pop Duo/Band Performance: Si se trata de encontrar el equilibrio entre espectáculo y calidad vocal, mi voto es para Coldplay y su A Sky Full Of Stars, pura energía y positividad en el escenario, con un tema que hace bailar y se queda grabado a fuego.

Best Pop Vocal Album: Me tengo que inclinar hacia Ed Sheeran y x. Por mucho que me guste Coldplay, esa esencia tan tranquila de Ghost Stories no puede competir con él. Ídem para Sam Smith. Katy Perry y su evolución llamada Prism podría suponer una dura adversaria para el pelirrojo, pero de momento me quedo así. Y Miley Cyrus solo ha buscado llamar la atención con un álbum que espero no se lleve el galardón.

Best Rock Performance: Lazaretto, sin duda. La energía que transmite el tema de por sí y la añadida por Jack White en los directos hace que este sea un tema imprescindible de este año.

Best Rock Song: Lo malo de este último álbum de Beck es, que a pesar de la buena calidad que derrochan cada uno de los temas, está en el limbo entre el rock y el country y no llega a ser ninguno. Mi apuesta va otra vez por Lazaretto, aunque como digo, Blue Moon es de mis temas favoritos de este año. Si hubiese una categoría indie, Ain’t It Fun de Paramore se llevaría el premio, pero en esta categoría lo veo un poco fuera de lugar.

Best Rock Album: Aquí no podría decir con seguridad quien se lo va a llevar, pero me gustaría mucho que se lo llevaran The Black Keys por un álbum tan completo como Turn Blue, donde hay momentos de rock, de experimentación, y música progresiva.

Best Alternative Album: Arcade Fire volvió a las andadas con Reflektor y tienen mi voto para el galardón. Escribo esta entrada con St. Vincent de fondo y no le veo muchas posibilidades frente a la grandilocuencia que despierta el trabajo de los canadienses. También es verdad que, aunque con el telón rockero de fondo, cada uno predica un estilo (Arcade Fire más oscuro y St. Vincent más synthpop).

Best Music Video: Mi voto va 100% a Happy, porque a pesar que la canción ya esté muy vista, tanto el video como el propio tema ha marcado todo este año 2014. Aunque, si de mi dependiera, me gusta mucho más el video de Chandelier.

En fin, esta es mi apuesta a día de hoy sobre los Grammys de 2015, a entregar en febrero de 2015. Habrá que ver los aciertos que he tenido por entonces.

Crítica de “With A Little Help From My Fwends” de The Flaming Lips: ¿Oda o insulto a los Beatles?

Si eres lector asiduo de este blog, seguidor mío de Twitter o conocido mío, sabrás que soy muy seguidor de la música de The Flaming Lips y de las idas de olla (musicalmente hablando) de Wayne Coyne, que bien te puede hacer un tema medio pop pasteloso como Yoshimi Battles Pink Robots como llevarte a los sonidos más extraños que consiguen que me estremezca, caso de su álbum de 2009 Embryonic.

En cualquier caso, estamos viviendo la etapa experimental de esta gente, que lo hemos podido ver en mayor o menor medida en discos como The Terror, The Flaming Lips and Heady Fwends o la versión que hicieron del álbum The Dark Side Of The Moon. Y es que llega Octubre de 2014 y nos lanzan su propia visión del Sgt. Pepper Lonely Heart’s Club Band de The Beatles. Un álbum de 1967 que puso la cimentación del rock experimental y que han decidido, junto a ayuda de otros músicos como Miley Cyrus, My Morning Jacket Moby, versionarlo tema por tema.

desktop

Si pudiera describir el álbum con una palabra sería sucio. Voy a empezar haciendo esta crítica sin tener en cuenta el álbum original, sino considerando este With A Little Help From My Fwends algo nuevo. Y en este LP nos encontramos con temas sucios, donde la distorsión y los pedales de efectos de las guitarras eléctricas crean melodías que, desde luego, para alguien que no sea aficionado a este género/banda, va a resultar del todo perturbador. Pero si se acostumbra, podrá observar la grandeza de ese Lucy In The Sky With Diamonds, con un estribillo explosivo donde parece ralentizarse el tiempo; o el tema que abre el álbum, Sgt. Pepper Lonely Heart’s Club Band, donde la voz del vocalista de My Morning Jacket se entremezcla con falsetes y vocoders en distintos puntos del tema, creando distintas atmósferas a lo largo de un tema de sólo 2 minutos y 45 segundos.

Otros grandes a destacar son When I’m Sixty-Four A Day In The Life. En el primero se mezcla una melodía alegre con una línea vocal robótica que crea un divertido contraste. El segundo tema se encarga de cerrar el LP con una melodía más limpia, donde se encargan de poner voz Wayne Coyne y Miley Cyrus.

Lo bueno de este tipo de álbumes más experimentales es que hay momentos para todo. Momentos de tranquilidad envuelta en acero inoxidable de carcasa de androide como es la aportación de Electric Würms, el lento Fixing A Hole. En She’s Leaving Home se nota la presencia de Phantogram, que se encargan de añadir una percusión y sintetizadores con una línea de synthpop que consiguen animar la melodía. Si hablamos de percusiones no podemos dejar de mencionar Good Morning Good Morning, con una percusión en los estribillos que parece haber sido sacada de una marcha de desfile donde de nuevo se entremezclan guitarras distorsionadas y capas y capas de sonido.

A grandes rasgos, esto es lo que se aprecia en este álbum: capas y capas de sonidos e instrumentación que confluyen para crear atmósferas que, si bien sorprenden a primera instancia, se hacen irresistibles con las escuchas. Un álbum donde la distorsión está a la orden del día y casi nada se escucha como corresponde, pero esa es la clave de un álbum experimental. The Flaming Lips y compañía juegan con distintos sonidos que, entremezclados, sirven para versiones al álbum de los Beatles.

Y ahora, pongámonos en el punto de vista de los británicos y seguidores de los de Liverpool. Verían un álbum donde las melodías resultan en ocasiones poco reconocibles, donde las capas de distorsión parecen destruir la belleza de la simpleza instrumental de los años 60 (a pesar de que en este álbum se grabó con un sistema que permitía incluir un mayor número de líneas melódicas) pero que no podría hacer frente a la producción de estos temas. 211741-92601En cualquier caso, alguien que aprecie el álbum original y no conozca a The Flaming Lips, probablemente se sentiría ofendido y dejaría de prestar atención a la complejidad que entraña este álbum para aumentar el odio hacia a los de Wayne Coyne, que han cogido un álbum, lo han transformado a su manera, le han añadido su toque personal y todo con a little help from my friends. Pero como digo, el objetivo de reversionar es aportar un nuevo significado a lo existente, de nada serviría respetar al máximo las canciones, porque si no no habría diferencia con un karaoke. Puestos a comparar, aunque las comparaciones son odiosas, tengo que decir que, sin duda, la versión Lips de Sgt. Pepper Lucy In The Sky With Diamonds tienen muchísimo más cuerpo que las originales, y que When I’m Sixty-Four With A Little Help From My Friends tienen un sonido más original y consiguen incluirlas más en el álbum que las originales, que al lado de los temas más novedosos, parecían un paso atrás.

A quien no le guste la música experimental, ni le va a gustar este tributo a los Beatles ni ningún otro álbum de los Flaming Lips. Pero para el que sea un amante de este género musical o para que el que se haya preguntado como sonarían los Beatles en el siglo XXI (y casi en el XXII y adelante) este álbum lo puede considerar una auténtica oda al primer álbum de rock experimental. Una bonita metáfora de la música, un volver a las raíces auténtico, con toda la experiencia que solo el tiempo ha podido dar, pero siempre teniendo la mirada en el futuro.

Lo mejor: Que para los fans de los Flaming Lips, un nevo álbum es una alegría. Oh, y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.
Lo no tan bueno: Que para los fans de los Beatles, esto no va a gustar. Oh, y Within Or Without You.
Momento WTF: La primera impresión de alguien al ver a Miley Cyrus cantando Lucy In The Sky With Diamonds después de verla cantando Wrecking Ball.

Al fin he escuchado la discografía de The National…y me ha maravillado

Durante esta última semana y media de exámenes que al fin tocaron su fin este viernes, mi sustento musical ha sido The National. Cabe decir que a mi me gusta estudiar (lo que sea) con música, y al tener pendiente de escucha la discografía de los de Matt Berninger, no encontré mejor ocasión que esta.

Cabe decir que en el momento en el que empecé a escuchar su álbum homónimo, The National (2001), ya me había llamado la atención su sonido en Trouble Will Find Me (2013). Soy de los que le gusta escuchar la discografía de los artistas desde el primer álbum para comprobar la evolución del grupo, y cabe decir que de primeras pude observar un cambio de un sonido más inmaduro, un rock de melodías más sencillas en temas tan buenos como American Mary Cold Girl Fever a canciones más elaboradas y profundas como I Need My Girl I Should Live In Salt. Aunque, eso sí, siempre con la característica voz de barítono del vocalista de la banda.

La sorpresa llegó con el primer tema de Sad Songs For Dirty Lovers (2003), y es que Cardinal Song, con una duración de 6 minutos y 13 segundos se trata de la muestra de la maduración que experimenta la banda en dos años, un tema con una progresión contundente y que se hace de escuchar, es decir, no resulta pesada en exceso. De este álbum también cabe mencionar Murder Me Rachael Lucky You, con el que cierra el LP.

Conforme avanzaba escuchando los álbumes de la banda, me di cuenta que The National parece basarse en un concepto sonoro para cada álbum, creando álbumes lineales con momento donde su trabajo despunta. En Alligator (2005) este despunte máximo se encarga de cerrar el álbum y recibe el nombre de Mr November, uno de mis temas favoritos sin discusión posible. Un tema que, cuando es interpretado en vivo, Matt interactúa con el público: se tira a las masas, canta con una energía aún mayor que la que desprende la versión de estudio… Un must see en toda regla. Otras de las perlas a destacar son Lit Up Geese Of Beverly Road.

En lo que respecta a registro vocal, no encontramos grandes evoluciones en la discografía de los de Cincinatti (Mr November es una excepción el estribillo), pero en lo que a melodías se refiere, empieza a tomar un nuevo camino en el álbum que los llevará al éxito indiscutible: Boxer. Ya solo por tener entre sus temas a Fake Empire, es un álbum digno de darle una escucha. Un tema progresivo uptempo donde el piano y su riff tan pegadizo y conocido es el indiscutible protagonista, para dar paso al final del tema a una instrumentación conformada por lo habitual: batería, guitarra y bajo para introducir la novedad: instrumentos de viento. Luego llegamos a Mistaken For Strangers y su contrapunto con las guitarras eléctricas algo pesadas. Y finalmente, destacar los tres últimos temas que conforman el álbum, Racing Like a Pro, Ada Gospel, que se encargan de cerrar el álbum con una atmósfera más tranquila, un concepto más acústico que no duda en incluir violines para darle el cierre redondo que se merece.

Sin duda, la expectación estaba alta después del revuelo que dio este álbum, y los seguidores del grupo no se dieron por desilusionados con su siguiente trabajo. High Violet muestra una madurez musical increíble y muestra los elementos que empezaron a asomar en Boxer. Hablo de los violines y de los instrumentos de viento. De este álbum tengo que declarar como ganador indiscutible a England, de 5 minutos y 40 segundos de duración y que consigue resumir a la perfección el álbum. Un tema donde al fin encontré de nuevo al Matt agresivo de Mr November, aunque esta agresividad se reserve al final del tema. Y sin duda, la guinda a este álbum la colocan Bloodbuzz Ohio Terrible Love.

Y llegamos a su última etapa, Trouble Will Find Me, donde tienen los conceptos asimilados y crean un álbum elegante, de sonidos agradables y melodías progresivas que no se pueden olvidar. Consiguen configurar un álbum en que los temas se entrelazan unos con otros con total naturalidad, sin grandes sobresaltos. Destacaba al principio I Should Live In Salt I Need My Girl, pero añado a la lista también Demons.

Ya vemos con este repaso discográfico rápido de lo que son capaz The National en el apartado musical. En lo que respecta al apartado lírico, Matt escribe letras que en multitud de ocasiones dejan con intriga de buscar el significado oculto en sus palabras, en la mayoría de las ocasiones utilizando un vocabulario culto, con tramas que van desde el amor, a la amistad a la sutil crítica que hace de la sociedad americana en Fake Empire.

Total, que si no conocías a The National o habías escuchado muy poco de ellos (como yo hasta hace una semana y media), dale una oportunidad a los temas que adjunto y a los que menciono en la entrada. Si tienes inquietud en el indie-rock y te apetece algo original al resto y sin sobresaltos, tal vez este resulte ser tu descubrimiento (o re-descubrimiento en mi caso) de este 2014.