Crítica de “Rebel Heart” de Madonna: Mezcla de hip hop orquestal con sintetizadores EDM que no suena mal

Madonna está de vuelta, y, aunque tal vez, por lo que nos muestra en el álbum y a pesar de intentarlo, no se coma las pistas de baile, si va a por sus detractores. A por aquellos que tanto criticaron su anterior MDNA. A esos les dice que si querían caldo, que tomen dos tazas.

Y eso podría resumir, en cierto modo, el leit motiv del álbum. El título del mismo no es algo azaroso, y es que es una muestra de rebeldía. No encontramos a una Madonna suave, que se pueda abrazar, sino más bien al contrario. Encontramos a una cantante que hace una declaración de intenciones, ya no solo en el tema Bitch I’m Madonna, donde se alía con Nicki Minaj, sino en el sonido que emplea. Utiliza un sonido que pretende acertar de lleno con el oyente. Dejarlo KO a golpe de sintetizador que roza la electrónica más sucia, como en el tema anterior o Illuminati

Y si esto no funciona, tiene dosis de hip-hop en muchos temas, tanto en lo que respecta a la percusión propia de este género, como en la mezcla de cuerdas y sintetizador con la que no estoy muy de acuerdo tal y como la presenta en temas como Iconic Inside Out, aunque este tema suponga un medio camino entre eso y la línea más melancólica de la que hablaré más adelante.

Pero vayamos por partes. En esta crítica vamos a lo grande, vamos a por la edición super-deluxe de Rebel Heart, con la friolera de 25 temas, así que tenemos para hablar. He mencionado temas que rozan esa vena hip-hop que pretende funcionar como declaración de intenciones, pero también encontramos momentos en los que encontramos a una Madonna “normal” por decirlo de algún modo. Una Madonna que se puede escuchar sin que parezca que está enfadada contigo o con el mundo. Es la Madonna de temas como Living For Love (sí, la canción de la caída de la capa), una de mis favoritas que es Devil Pray que el toque a guitarra acústica le da cierto toque añadido, o Ghosttown, que es un single obvio, por su sonido tan radio-friendly que, en cierto modo, es con el que pretende decir que, a pesar de estar cabreada con el mundo, también quiere gustar a los de las radios.

Esta Madonna audible hay que buscarla entre los temas más sucios y guerreros, que en primera instancia te pueden dejar muy perplejo pero que luego se acaban pegando. Uno de esos temas que hay que desentrañar es Unapologetic Bitch. La primera vez se me quedó el ceño fruncido, ya que la mezcla de guitarra reggae y base tan EDM no me convencía, pero luego no me podía quitar el estribillo de la cabeza. Más o menos igual con Iconic, que si tal vez no sea tan pegadiza, la parte protagonizada por Chance The Rapper me parece muy aceptable y salvable.

Volviendo a la Madonna normal, hay algunos temas que destacan entre tanto momento que, en ocasiones, tiende al meh más absoluto. Hablo de dos temas de mis favoritos, que además van seguidos, son Hold Night y Joan Of Arc. El primero explora un típico sonido pop con estribillos animados y sintetizadores que copan el lugar, pero Joan Of Arc me parece una joya como pocas. Un medio tiempo protagonizado por la guitarra acústica y que se aleja completa y radicalmente de todo EDM oscuro que protagoniza el álbum. Parece un tema de principios de década pero madurado y muy bien evolucionado. Es de lo mejor que hay aquí, desde luego.

Puestos a hablar de temas que merecen la pena, no nos podemos olvidar de Body Shop, con cierto toque tribal en el que nos podemos imaginar a Madonna sonriendo mientras lo cantaba, porque resulta un tema tan cercano y simpático que resulta remarcable. Por el contrario, en Veni Vidi Vici encontramos una interesante evolución en casi 5 minutos temas. Encontramos primero a una Madonna susurrante en base de hip hop que luego canta en tonalidades más agudas en un puente protagonizado por unos rasgueos de guitarra que luego llevan a un estribillo donde los sintetizadores oscuros no pueden con los ooh ooh ooh alegres de Madonna. En lo que respecta a la aportación del rapero Nas en el tema, no suena mal, pero tampoco me entusiasma.

En la recta final del álbum encontramos dos nuevas joyas. Por un lado, la grande y orquestal Messiah, donde el piano y el conjunto de violines le dan mucho cuerpo a un tema que destaca entre el resto por el concepto del mismo, que se aleja de la temática habitual del álbum. Estos violines siguen presentes, aunque con menor protagonismo, en el encargado de cerrar la edición deluxe del álbum, Rebel Heart, donde encontramos una guitarra y una melodía que me hace pensar en una Ke$ha de lo más reciente de su carrera.

Pero no podemos considerar, en nuestro caso, este tema como el último, ya que la edición super-deluxe cuenta con un segundo disco con cuatro temas más y dos remixes de Living For Love. Dejando estos dos de lado, encontramos canciones la mar de interesantes que se quedarán algo ocultos por estar ocultos en esta edición. Son temas donde juega más con el house alejándose del dance intenso del primer disco. Beautiful Scars es una buena muestra de ello. Tema algo más simple que bien se podría ubicar en un chill-out de Ibiza por su tempo tranquilo y su estribillo tan 90’s. En Borrowed Time se vuelve de nuevo a la guitarra acústica, pero esta vez entre mezclada con sintetizadores que le dan un buen ambiente al tema y una percusión, en esta ocasión, más intensa. Pero la clave está en Addiction. Si lo presentan como una nueva colaboración entre David Guetta y Madonna, colaría. Buenos contrastes de vocal grave y agudo, así como en los versos y en los puentes, donde la melodía pasa de un punteo de eléctrica simple a unos riffs rápidos tensos, que llevan a un estribillo dance en la tónica de Calvin Harris y demás DJs actuales. Por último, Graffiti Heart comienza algo íntimo para llegar a un estribillo donde se mezcla el breakcore simple y los sintetizadores en línea de Owl City Slow Magic. Sobre todo de este último. Vamos, que encontramos un poco de todo.


Desde luego, es un disco con el que intenta acallar las críticas dando guerra, y, personalmente, creo que lo consigue. Si bien tiene sus momentos meh, estos no tienen comparación a lo descafeinado de su MDNA, con momentos que no sabían a nada. Aquí estos momentos, si bien podrían ser algo más dejados de lado, siguen dándole un cuerpo importante al álbum, en cuanto a temática y vena aguerrida.

Sin más, pasemos a la puntuación del álbum.

Originalidad

En el álbum: Hay que decir que son temas que, si bien en ocasiones tienden a solaparse en lo que estilo se refiere, se diferencian, y muy bien, entre sí. Estos márgenes quedan algo más difusos a mitad del álbum, en lo que a primera escucha se refiere, pero esto queda en una mera impresión. 0,8/1

Con respecto al resto: Es un álbum que suena a Madonna, a la buena. A la que se atreve a depurar un estilo que coge influencias de todos sitios y que, aunque en ocasiones encontremos ciertas reminiscencias, quitando los singles obvios que si suenan a radiofórmula, en el resto de temas no encontramos esta tendencia. 0,6/0,75

Con respecto a lo anterior de ella: Si nos centramos en sus últimos trabajos (obviamos los primeros con el estilo tan ochentera de la época a la que pertenecen), hay que destacar que no encontramos ningún recuerdo de su anterior MDNA o de su tan celebrado Confessions On a Dancefloor Hard Candy, por poner ejemplos. Es un álbum en el que se la ha jugado con un sonido que, si bien no parece pertenecer a su tónica habitual en lo que sonido se refiere, si encontramos buenas referencias a sus actuaciones políticas reivindicativos. 0,75/0,75

Impresiones

Primera Impresión: Es un disco que, siendo sinceros, de primeras no entra. Parece que estés ante un compendio de sonidos que giran en torno al hip hop, donde si bien los singles los captas a la primera, algunos muy buenos temas quedan relegados a descubrirlos en una segunda escucha. Además, deja con un sabor algo amargo en la boca, tal vez por la sensación de no estar preparado para el sonido con el que ataca Madonna en este álbum. 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Después de otorgarle las escuchas oportunas, te encuentras con un álbum, en el que al final, todo lo hip hop queda un poco al margen y consigues centrarte en la belleza de los temas orquestales, o la construcción de los temas más pop. Y aunque, no guste, al final alguno de esos temas que has comenzado odiando se te acaban pegando (que es lo que me pasa con Unapologetic Bitch). Es un disco que suena bien, que tiene momentos que no consiguen entrar, otros que te dejan algo fríos y otros que te dejan bien mudo por el concepto con el que se atreve a usar. Tal vez lo “sucio” de temas como Bitch I’m Madonna Iconic se vean compensados con los temas del segundo CD, pero en general me atrevería con un 3,75/5

Lista de reproducción y compra: Hay claros candidatos a ser temas escuchados a diario. Ya no solo los singles (o carne de ello) como Living For Love Ghosttown, sino que hablo de temas que se alejan de esta dinámica, como Joan of Arc Body Shop. En lo que respecta a compra, no nos descubre el mundo, pero tampoco es un álbum que pase desapercibido. Desde luego, marca una recuperación en la carrera de Madonna, y tal vez por ellos se lleve una posible compra, porque por lo que se refiere a estilo, no encuentro nada que me convenza a comprar el álbum. 0,7/1

Puntuación Total: 7,6/10

Rebel Heart (Super Deluxe Edition)

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