Crítica de “FROOT” de Marina and the Diamonds: El límite entra madurez y genialidad musical no encontrado

Hablemos de Marina and the Diamonds y de su nuevo álbum. Porque sí, yo soy de aquellos que esperaba con ansia la continuación de Electra Heart, un álbum que fue para quitarse el sombrero sinceramente. Hay que elogiar tanto el estilo que me predicaba la británica como con el alter ego y el background del álbum.

Así que cuando empezaron los anuncios de FROOT, comencé a seguir la pista a este nuevo trabajo musical, y uno de estos primeros adelantos fue el tema que le da nombre al LP. FROOT es un tema con cierto toque disco bastante agradable, pegadizo y un estribillo simple que se queda con facilidad como digo. Pero este tema, desde luego, no va a marcar la temática del álbum. Al menos en parte.

Y es que este es un álbum autodestructivo. Simple y llanamente. No hace falta más que prestar una mínima atención a las letras, y mira que no lo suelo hacer pero es imposible no hacerlo, para encontrar unas letras que dicen mucho del estado actual de Marina Diamandis, o al menos, demuestra una faceta interesante en la cantante, como en el caso de Savages, que con una melodía simple que empieza algo introspectiva canta “Murder lives forever, and so does war, it’s survival of the fittest, rich agains the poor”. 

Y ese es otro aspecto a destacar de este álbum, y es que encontramos melodías alegres, o al menos, descafeinadas, donde se cantan letras bastantes profundas. Tan solo el inicio, Happy, nos demuestra esta faceta. Una balada que empieza simplemente con su voz y un piano y que acaba evolucionando en un tema que suena puramente orquestal. Pero los buenos momentos, cabe decir, que quedan un poco ahí.

Salvo ciertos momentos de lucidez, como este Happy, FROOT Blue, que tiene un teclado que le da cierto toque infantil bastante simpático, el resto del álbum suena algo lineal.

Por un lado, tenemos las melodías más descafeinadas, que si bien al cabo del tiempo no aportan demasiado, sirven para reducir la carga emocional del álbum. Melodías basadas en sintetizadores animados, percusiones simples pero que, en el caso de Can’t Pin Me Down tiene cierto toque motown/disco bastante apetecible;  o riffs de guitarra que aunque no sean los protagonistas absolutos de los temas, sí da un buen cuerpo al álbum.

Por otro lado, cabe destacar los temas más emocionales y más oscuros. Salvo Happy, la mayor parte de estos temas se encuentra en la segunda mitad del LP, con temas como Solitaire, Weeds o la increíble y cierre del álbum Inmortal, que es uno de estos temas de aplaudir, sinceramente. Tal vez no lo escuche todos los días, tal vez sólo lo escuche si me escucho el álbum entero, pero es un tema lento, que avanza con una seguridad y un crecimiento que es de alabar. Y que consigue que, en parte, olvidemos lo meh del resto del álbum.

Por último podríamos destacar los temas que se quedan diluidos en un mar de sonido muy parecido y que acaba resultando falto de originalidad. Los temas por separado sonarían muy bien, pero juntos, y al menos en la combinación en la que están situados en el álbum, hace que resulte repetitivo el álbum.

Y luego, qué decir en rasgos generales. Salvo FROOT, no encuentro melodías que se queden a la primera, o que me hayan gustado tanto. Esto no me pasó en Electra Heart, o el debut The Family Jewels. En el caso de su segundo álbum, cada canción era un mundo con melodías distintas y apuestas muy interesantes. Aún me sigo acordando de aquel State Of Dreaming y sus violines, o la simpática Primadonna. 

Pero no tenemos nada de esto en FROOT. Tenemos un álbum en el que Marina and the Diamonds muestra su madurez, tanto lírica como creativa, y esto, al menos, sí lo consigue. ¿El precio de esta madurez? El estilo de este álbum, con un meh perenne sobrevolando la mayor parte de los temas.

Y es una pena, porque no es un álbum con tantos temas como los anteriores, y es que en este caso contamos con 12 temas, pero la duración de cada una de ellos sobrepasa los 4 minutos, y entre tanta dilatación de tiempo, parece diluirse en parte la posible genialidad de estos temas. Tal vez algo más concentrados, con las ideas más claras y más diferenciadas, hubiesen funcionado bien estos temas. Pero tal vez hubiésemos perdido esa madurez de la que quería hacer gala la Diamandis. Con lo que podemos concluir en que no ha encontrado el equilibrio entre madurez y genialidad musical.

Sin más, pasemos a la calificación del álbum:

Originalidad:

-En el álbum: Como llevo diciendo, una parte animada que suena bastante bien, una parte dramática que es muy interesante, y el resto de temas que suena bastante repetitiva. 0,6/1

Con respecto al resto: Aquí tengo que clavar una lanza a favor de Marina. Y es que, por mucho que recurra al recurso de la balada, lo interpreta con un estilo propio que ya quisieran otras artistas de la escena del pop. Y la parte más animada del álbum, con esa reminiscencia disco tiene algo de precursora que no he oído, al menos demasiado, en el resto de gente. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior de la artista: Por suerte o por desgracia, no se parece en nada a lo que llevábamos visto anteriormente. Queda en este álbum el recuerdo y la experiencia de ser un tercer álbum, pero, como digo, no sabría decir si esto es bueno o malo. 0,75/0,75

Impresiones:

-Primera impresión: La primera mitad entró con facilidad, no os voy a engañar. Happy, FROOT I’m a Ruin forman una combinación perfecta. La mezcla se mantiene con estabilidad hasta que llegó un punto que ya me planteé dejar de escuchar el álbum, pero en la recta final me volvió a cautivar. Con todo esto, lo dejaría en un 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión general: Aquí hay que hacer ciertas distinciones. Por un lado, no hay queja posible de la producción, ya que se nota que cada tema está muy elaborado. Ahora bien, esta labor de producción queda un poco eclipsada en la globalidad de un trabajo que cansa a mitad de escucha. Y es que da rabia, porque son temas pegadizos que, como digo, funcionarían bien por separado. Pero asimismo, el hecho de haber poblado este álbum de tantos temas de este estilo sirve como arma de doble filo, que en este caso, le hace cierto daño a Marina. No hay melodías que se queden rápidamente y, salvo un par de temas, no se invita a volver a escuchar el álbum. Podríamos decir que los árboles no nos dejan ver el bosque, pero la sombra del “tú antes molabas” acecha, y mucho. Básicamente porque es verdad. 2,5/5

-Lista de reproducción y compra: No sé cuanto durarán, pero de momento FROOT Blue forman parte de mi lista de reproducción, aunque no les vea una permanencia tan larga como la de Electra Heart, pero en cualquier caso, de eso ya hemos hablado. En lo que respecta a la compra, bueno, es un álbum que apuesta, y aunque pierda, ofrece un sonido distinto al panorama actual, y aunque no sea de lo mejor que ha hecho Marina, habría que considerarlo. Pero vaya, ni fu ni fa, tengo la misma sensación con su compra que con el álbum en general. 0,6/1

Puntuación total: 6,2/10

FROOT

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