Mes: mayo 2015

Hurts resucitan con “Some Kind Of Heaven”, nuevo single donde se desligan de trabajos anteriores

Todos los que hemos seguido la trayectoria del dúo de synthpop británico Hurts, estamos de acuerdo en que, si bien Exile era un trabajo mucho más maduro donde experimentaron con sonidos más interesantes, seguíamos teniendo muy presente Happiness, y era muy común pensar en su primer LP en numerosos momentos del segundo largo.

Y parece que esto es lo que han querido hacer con este nuevo adelanto de título Some Kind Of Heaven, donde si bien esa impronta de violines y esencia synthpop sigue estando muy presente, encontramos una melodía uptempo con una claridad que mucho dista de la oscuridad de ExileEncontramos coros, una percusión simple con un cierto estilo EDM, y un apartado vocal que, en ocasiones, puede resultar hasta juguetona.

Leía hace tiempo que Hurts, al menos durante el proceso de composición de Happiness y en algunos momentos de Exile, se encerraban en una habitación oscura para formar ideas. Este concepto de oscuridad lo llevaban por bandera, tanto a nivel melódico (basta señalar Wonderful Life The Road, ejemplos muy claros) como a nivel estilístico, desde las portadas de los álbumes como a nivel de puesta en escena, apareciendo Theo Hutchcraft Adam Anderson en trajes negros, con bailarinas enfundadas en negro, violinistas con indumentaria del mismo color…

Pero eso ya pertenece al pasado, y es que, presentando este Some Kind Of Heaven, describen este periodo como una odisea atrevida, que va desde la innovación de indumentaria (de hecho, a toda la contraria, con trajes blancos y Anderson con un look muy hipster) hasta la innovación melódica, y tenemos este nuevo single para juzgar los nuevos pasos de este dúo, del cual auguro un interesante tercer álbum.

Semana XXII: “Royal Game” de Royal Mail, atmósferas sintetizadas de tintes dream-pop con tintes de psicodelia

Como ya mencionaba en la entrada anterior de esta sección, estoy orgulloso del panorama indie de mi ciudad, Granada, con la proliferación de bandas que apuestan por un sonido interesante a la par que diferente, que se aleja de todo lo mainstream o habitual que encontraríamos en el debut de unos jóvenes para ofrecer algo distintivo, y hoy vengo a hablaros de Royal Mail.

Nada más empezar el álbum, con esa apertura que es How Could I Ludwig? encontramos un sonido en el que se mezcla progresión, guitarras eléctricas y sintetizadores que dan una sensación de ligereza muy embaucadora. Esta es la fórmula que se va a dar a lo largo del LP, con temas cantados en inglés, baterías que no llevan esa línea electrónica del panorama al que dan ritmo y llevan cierto toque más rock que se encarga de dar forma al álbum, o en ritmos más tribales como en Looking At.

El caso es que es un sonido en el que lo nuevo y lo “viejo” se entremezclan en temas que llevan una estela de dream-pop o un new wave algo retro, mezclado con ritmos del rock clásico de los años 50-60, o momentos que cuentan con líneas de sintetizadores lo-fi que suenan completamente actuales, como es el caso de Hunting’s Cruel.

Recuerdo que hace tiempo vi una entrevista del grupo que mencionaban a The Flaming Lips como una de sus influencias (entre otros grupos). Me sorprendió esa talla tan alta, pero tengo que decir que si encuentro cierto toque de esta banda, como Road To Mad, que los coros y ciertos momentos de la melodía podrían recordar a los toques “menos raros” del Embryonic. Aunque, como decían en esa entrevista, hay influencias de todo tipo. Y eso es algo que, escuchando el LP se da cuenta uno. Por ejemplo, he notado toque de Arcade Fire a nivel de uso vocal y guitarra en algunas canciones.

Sin lugar a duda, Royal Mail es un grupo que se está ganando un nombre a base de una producción original, que abre un nuevo camino en el panorama de la música indie, tanto a nivel de Granada, con todos los grupos que salen por mi tierra, como a nivel nacional. En mi caso, tendré la oportunidad de verlos en directo en el Granada Sound, donde podré comprobar si consiguen transportar adecuadamente el sonido de estudio a los escenarios.

Crítica “The Desired Effect” de Brandon Flowers: El álbum hecho para gustar en el que canta Brandon Flowers

En 2010, Brandon Flowers daba comienzo a su carrera en solitario invitándonos a una odisea sonora por Las Vegas. Este canto a la ciudad de la que es oriundo es con el que abría aquel Flamingo, con la interesante Welcome To Fabulous Las Vegas. En cambio, The Desired Effect no nos transporta a un lugar, si no a un tiempo, en concreto, a los 80.

Vale, tal vez que en este blog se hable de reminiscencias ochenteras sea un concepto muy ambiguo/amplio, pero en este caso, Brandon Flowers lo deja patente. Se aleja tanto del indie-rock tranquilo de su Flamingo y del sonido rockero de The Killers. Abre una tercera vía, la de los sintetizadores, los vocoders, las percusiones electrónicas y las producciones de Ariel Rechtshaid, también conocido por ser el artífice del sonido de Haim o del del último álbum de Vampire Weekend.

Es decir, que nos vamos a encontrar 11 temas con un sonido divertido y bien pegadizo. Y es que este fue uno de los titulares que dio Brandon Flowers de este The Desired Effect, que cada uno de los temas podía ser un single, y no podía estar más de acuerdo. Ya desde un primer momento con Dreams Come True y su epicidad que se termina de traducir en su tramo final y el coro de “eh oh eh oh”.

Y es que, entre tanto cierto toque de sintetizadores hipsters, encontramos cabida a momentos más retro (y probablemente más hipsters todavía). Uno de estos momentos es Still Want Youque tiene una línea de teclado rápida que enseguida se queda en nuestra cabeza y un estribillo con unos coros que parecen sacados del movimiento soul de los años 60.

Pero, en líneas generales, The Desired Effect se mueve entre estas líneas. O la sobrexposición de sintetizadores (que eso no signifique que le siente mal), donde podemos tomar I Can Change Lonely Town con el vocoder que me ha ganado como temas más representativos de esta tendencia tan interesante por la que ha optado Brandon Flowers en este álbum. En contraposición, tenemos la parte del álbum con menos sintetizadores (y con esto no quiero insinuar su ausencia). Con temas que, salvo Diggin’ Up the Heart, uno de los temas que menos entran del álbum con una guitarra eléctrica muy distorsionado que no termina de cohesiones con el resto del álbum; empiezan con calma para llevarte a un panorama de energía que no esperabas en un principio, como Between Me and You Untagled Love, con un estribillo también muy fácil de llevar.

Esta última frase podría ser el resumen perfecto de The Desired Effect: es un disco muy fácil de seguir. Es cierto que juega con melodías facilonas que resultan simpáticas y amigables, pero también hay que destacar la apuesta por momentos más lejanos de la radiofórmula a la que estamos acostumbrados y que terminan de poner el broche de oro a un álbum que marca una nueva etapa en Brandon Flowers, como es el caso de la íntima The Way It’s Always Been, cuyo cierre protagonizado por instrumentos de viento da lugar a un tramo final del álbum con mucho cuerpo.

Porque a pesar de ser un álbum corto, con temas que fluctúan entre los 3 minutos y medio y los 4 minutos y medio en el caso de Between Me And You, así que hay poco espacio para la progresión; es un álbum directo, que va a matar, hablando en plata. Son temas que te llegan y están para quedarse. Desde que se estrenara hace un par de meses Can’t Deny My Love, todavía me sigue persiguiendo su estribillo explosivo y la voz de Brandon cantando “It’s driving me crazy, and you can try to lie, but you’e not gonna deny my love”.

En un álbum tan corto es difícil encontrar momentos en los que el artista se permita dudar, pero tal vez en este álbum tenga el nombre de Diggin’ Up The Heart. Es el tema en el que Brandon Flowers se permite experimentar con un sonido que, al lado del nivel que encontramos en el álbum, suena algo aparte. Empieza con lo que parece ser una guitarra eléctrica distorsionada y luego, en general, el tema poco ofrece. En algunos momentos, interesantes toques de claridad con sintetizadores sutiles, pero nada a reseñar.

Y sin más, podemos dirigirnos a la valoración del álbum.

Originalidad

En el álbum: Temas con gancho, que aunque tengan todos esa reminiscencia a lo retro, cada uno presenta una melodía inconfundible que enseguida te llega y permite diferenciarlo del resto. 1/1

Con respecto al resto: Aunque no es un sonido que esté en boca de muchos actualmente, si hay nombres bien conocidos que llevan esta tendencia, y culpa de ello la tiene el productor de este álbum. Es un álbum que suena a Haim Sky Ferreira, el peso de Brandon Flowers se encuentra en esos toques soul/rock clásico de los 60, pero se ve demasiado eclipsado por las capas de sintetizador y lucecicas, que hace que recuerde al sonido de artistas como los mencionados antes. 0,4/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Puestos a encontrar alguna similitud, como no comentemos algunos pasajes del Day and Age de The Killers, poco más vamos a sacar. En su carrera con su banda, no encontramos nada parecido a este sonido, y en el Flamingo de hace cinco años, menos aún. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: Con esa carta de presentación que fue Can’t Deny My Love, ya sabía que la sobriedad del anterior trabajo quedaba atrás para una nueva etapa, una nueva etapa que te atrapa enseguida a la primera escucha, cuando estás en plena euforia de estar escuchando el nuevo trabajo de Brandon Flowers y, por otro lado, estar flipando mientras  tarareas todos los temas. 1,5/1,5

-Tema a tema en profundidad/Impresión General: Pero claro, luego te pones a analizarlo todo en profundidad y la cosa cambia. Ves que Brandon Flowers abandona todo atisbo de indie-rock para pasarse a un indie-pop resultón, con poco artificio y que, de vez en cuando, nos recuerda que es efectivamente el cantante de The Killers quien está detrás del álbum, y no el hijo de los Pet Shop Boys (de los cuales hay un sample en I Can Change) o no es la versión masculina de Metric. Hay que ser sincero, el álbum cuenta con una producción excelente, pero le encuentro cierta falta de personalidad de parte de Brandon. Por lo demás, son temas que gustan y del que nos vamos a encontrar muchos singles, sin duda. 3/5

Lista de reproducción y compra: Me lo compraría por ser un interesante cambio de trayectoria de Brandon Flowers, y yo creo que ha quedado claro que muchos de los temas ya están en mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,65/10

The Desired Effect

Recomendación de la semana XXI: “Sílice” de Aurora, marcando el paso de la nueva generación indie granadina

Los que vivimos en Granada, estamos por una vez de cierta manera de enhorabuena. Y es que se están dando una serie de conciertos (conocidos como Los Especiales de las 2) en un formato acústico/reducido que reúnen a artistas del panorama musical granadino. De momento he tenido la oportunidad de ir a ver a Vinila Von Bismark, que no la conocía y me sorprendió su estilo en general, y el grupo que me sirve como motivo para esta entrada: Aurora.

Aurora es un grupo indie de Granada que ya publicó su debut Géminis en 2012, pero no fue hasta ayer que los viera en directo que descubriera su música. Fue un mini-concierto en el que interpretaron temas de su recién estrenado Sílice. En el, encontramos un estilo musical que abarca desde pinceladas más orientadas al indie-rock con ciertos toques de psicodelia ligera o electrónica, con un fuerte peso de sintetizadores y guitarras eléctricas con efectos muy interesantes.

Pero de lo que no cabe duda es que en este segundo álbum de unos jóvenes Aurora encontramos un estilo único y bastante original. Si bien en algunas ocasiones encontramos un sonido que podría estar más centrado a una radio-fórmula o al sonido del panorama indie que no llega a ser Vetusta Morla pero que se asimila a unos jóvenes Lori Meyers en versión tranquila. Destacar la labor del vocalista, que hace gala de una voz que juega con tonos medioagudos que le dan cierto toque de intimismo y cercanía al álbum, con unas letras que avanzan lentas y que a la par son muy ingeniosas.

Desde luego, hay que estar pendiente de este grupo, que hace que me pueda enorgullecer de la escena musical de mi provincia aún más. Hemos exportado grandes nombres como los ya mencionados Lori Meyers Los Planetas, así que esta nueva generación tiene que desvincularse de este sonido para marcar el territorio, y esto es algo que Aurora consigue. A la espera de verlos en máxima esplendor en septiembre en el Granada Sound. 

Lo nuevo de Florence + the Machine está cada vez más cerca: Estrena “Delilah”, nuevo single

Ya han pasado unos pocos meses desde que se estrenara What Kind Of Man, pero ayer sufrí un momento de fan fatal parecido. Por si no lo recordáis, aquel single fue estrenado en la BBC Radio 1, en el programa que presentara Zane Lowe y que ahora lleva Annie Mac, presentadora con la cual se ha estrenado este nuevo pildorazo que lleva de título Delilah:

Si bien Ship To Wrecken una primera escucha, no terminaba de cuajar (o al menos en mi caso) al perder cierta energía con respecto al primer single del álbum (aunque luego estallara en un estribillo bastante pegadizo), esto no pasa con Delilah. Me permito coger la definición que me dio ayer Mª del Mar (conocida en el mundo blogger por sus music memories) de tema pop-gospel de estadios. No podría estar más de acuerdo.

Un tema que empieza con cierta timidez, con la voz de Florence acomodándose a la escena para dejar paso a un piano que avance simple pero potente, de tintes épicos. A este piano le sumamos a continuación los agudos de Flo cantando “too fast for freedom“, una percusión fácil de seguir con un ritmo muy marcado y un conjunto de violines que va tomando mayor o menor peso en distintas partes del tema, para tomar un máximo clímax en el tramo final.

Vamos, que es un temazo en toda regla. Como decía Annie Mac, encontramos los toques más clásicos de Florence + the Machine reconvertidos bajo la perspectiva de su nuevo álbum How Big How Blue How Beautifulque os recuerdo sale el 1 de junio y del cual puedo afirmar ahora, sin temor a equivocarme, que va a ser uno de los mejores álbumes de 2015.

Crítica “The Waterfall” de My Morning Jacket: Equilibrio en un álbum de pildorazos rock y momentos bluegrass

Cuando conocí My Morning Jacket con su álbum Circuital, me costó en parte conectar con ellos. Venía de la recomendación de mi profesora de francés, que un día me comentó este grupo y álbum y decidí comprármelo. Conocí a unos My Morning Jacket oscuros y progresivos, con melodías que empezaban algo lento para acabar con una grandilocuencia que le daba mucho peso al álbum (y compensaba unos momentos menos convincentes) como Victory Dance Circuital.

Pues bien, estos momentos de lenta progresión se han visto reducidos en este The Waterfall. Vale, encontramos temas tan largos como Spring (Among The Living) Only Memories Remain, con una duración de 6 y 7 minutos respectivamente. Pero, al contrario de lo que pasaba en Circuital, son temas que empiezan con un toque de epicidad para llevar a momentos más relajados que nos llevan al clímax final.

¿Qué encontramos a nivel melódicoContrastes es la palabra que más define este aspecto. Este álbum abre con dos pildorazos muy fuertes. Por un lado, Believe (Nobody Knows) donde hay que destacar los toques de sintetizador y teclado y el estribillo explosivo al grito de “believe, believe, believe, nobody knows”. Y por otro lado, uno de los mejores temas del álbum, y carne de single, Compound Fracture, con un riff de guitarra que hace pensar en melodías power-pop pero que Jim James consigue a la perfección atraer al sonido más indie rock del grupo.

La otra parte que termina de definir este contraste viene protagonizada por temas como Like a River Get The Point, que se presentan en el extremo opuesto de los temas anteriores. Son las canciones más introspectivas del álbum, donde las guitarras acústicas de suaves punteos toman el protagonismo, donde se complementa con falsetes y una vena más alternativa, como es en el primer tema, o una perspectiva más bluegrass, de slide guitars y un medio tiempo muy interesante, como es el ya mencionado Get The Point.

En el medio de este álbum encontramos temas como Tropic (Erase Traces) que es una progresión que mezcla los dos extremos del álbum. Por un lado, el inicio con guitarra acústica y que nos lleva poco a una explosión de batería y guitarra eléctrica que va ganando cuerpo conforme se acerca la recta final. De este grupo de temas más indie-rock el encargado de dar título al álbum, In Its Infancy (The Waterfall), que es un auténtico pildorazo desde el minuto 0, de estribillos marcados que contrastan con los versos más tranquilos, instrumentalmente hablando.

Es un trabajo maduro, donde My Morning Jacket saben jugar con los sonidos. Saben cuando añadir las dosis de energía oportunas y cuando bajar las revoluciones y cuando mantener la intensidad del álbum para llegar a un cierre apoteósico. La edición deluxe del álbum también cierra con Only Memories Remain, pero en este caso se trata de un demo de Jim James, más simple y con menos artificio estético que merece la pena echar un vistazo. En esta edición deluxe también encontramos Hillside Song I Can’t Wait, temas donde My Morning Jacket muestran su vena más naïve con un sonido más acústico que no llega a derivar en el bluegrass mencionado antes. Hillside Song es pura guitarra acústica y la voz de Jim James, y en I Can’t Wait introducen ciertos efectos de sintetizador que hace que el tema, en su globalidad, recuerde a cierta escena musical pop de los años 60, adaptada a la moda actual alternativa. Una mezcla muy interesante desde luego.

En cuanto a nivel lírico, destacar la temática de evolución personal con el marco de la naturaleza de por medio. No se centra demasiado en el amor, sino en un nivel más íntimo e introspectivo, el cuestionamiento del bien y el mal, de la actitud humana en general. Si se echa un vistazo a las letras que compone este álbum, se puede notar cierto minimalismo a nivel lírico en la mayoría de los temas, destacando el peso de la producción e instrumentación por encima de la letra.

Yo creo que, sin más, podemos pasar a la valoración del álbum:

Originalidad

-En el álbum: Si bien, como he venido diciendo a lo largo del álbum, hay momentos de auténtico despunte, a mitad de álbum llega cierto momento que las melodías se difuminan entre ellas, y no se sabe donde empieza un tema y donde acaba otro. Pero en general, de estos 10 temas (14 si tomamos la versión deluxe) se quedan fácilmente la melodía de la mayoría de ellos. 0,8/1

Con respecto al resto: Dentro de la escena indie-rock americana, My Morning Jacket sigue con esa vena artística y melódica que han llevado en su Circuital y que en pocas ocasiones se escuchan en este nivel. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: La única referencia que tengo de My Morning Jacket es Circuital (además de su colaboración con The Flaming Lips en el Sgt. Pepper). En lo que respecta al álbum anterior, se encuentran ciertas raíces de ese sonido oscuro, pero llevado a una nueva perspectiva la mar de interesante. 0,75/0,75

Impresiones

Primera Impresión: El primer tema en la primera escucha me dejó un poco frío, hasta que terminé de pillar el “believe, belieeeeve”, y luego el conjunto del álbum no encontré temas con tanto gancho como en el anterior, como Outta My System por citar un ejemplo. En cualquier caso, Compound Fracture si que consigue alcanzar a la primera, y consigue quedarse en el recuerdo mientras te planteas si My Morning Jacket lo ha conseguido o no. 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Y sí, luego te das cuenta que sí lo han conseguido. Desde luego, The Waterfall es un álbum que crece con las escuchas, y hay que darle varias oportunidades para conseguir captar todos los matices e impresiones que ofrece el álbum. Melodías que crecen con progresiones embaucadoras que llevan a una atmósfera de tranquilidad y después de clímax. Temas que cuentan con una producción en la que My Morning Jacket encuentran un equilibrio en el que se encuentran muy bien y con el que consiguen conectar con el público. Tal vez este no sea un álbum en el que encontremos un single en cada esquina, pero forma un conjunto muy compensado y auténtico. 4/5

Lista de reproducción y compra: No consigo quitarme de mi cabeza, como ya he comentado, Compound Fracture, y no creo que, de momento, tampoco me la quite de mi lista de reproducción. Y me lo compraría sin duda, porque encuentro un sonido muy interesante que habría que preservar. O al menos, formar parte de mi colección musical 1/1

Puntuación total: 8,3/10

The Waterfall (Deluxe Edition)

El nuevo viaje espacial de M83 se titula “Glory” y trae todo lo que cabía esperar

Desde que descubrí a M83 con su Midnight City no dejaron de sorprederme. Encontré un genial trabajo en Hurry Up, We’re Dreaming, en algunos temas anteriores y en las producciones más recientes, como aquella colaboración con Haim para la película Insurgente de título Holes In The Sky. 

Con esto quiero dejar constancia del amplio repertorio con el que cuenta Anthony Gonzalez, que ya formara este proyecto musical en 2001 y haya dado muestras de unos registros que abarca desde una electrónica pegadiza de esencia 80’s a composiciones más enfocadas a la banda sonora, como fue con la película Oblivion, pero todo ello sin perder ese toque apoteósico, como la colaboración que hizo con Sussane Sundfør.

Y tras este ínfimo repaso discográfico, toca hablar de nuevas noticias, y es que M83 ha estrenado una nueva colaboración con el músico de electrónica/new wave Jean-Michel Jarre. De título Glory, este tema pasa del medio tiempo algo oscuro de parte vocal hipnótica con el que abre a frentes más animados protagonizados por una batería que mezcla lo militar con lo simple y acompasado de los ritmos EDM. Todo ello bañado por una melodía a sintetizador de toques siderales donde los barridos y arpeggios se entremezclan de una forma muy destacable.


Habrá que esperar para ver si este tema sirve para recordarnos que M83 aún andan por ahí y que hay atisbo de nuevo material de estudio pronto. Esperemos.