¿Es el streaming la salvación y Apple Music el nuevo profeta?

Escribo estas líneas mientras se instala la nueva actualización del sistema operativo del iPhone, el iOS 8.4 el cual incluye, entre otras tantas mejoras, la incorporación del Apple Music, el nuevo servicio de música por streaming creado por Apple que busca hacerle la competencia a servicios de renombre como Spotify.

El objetivo de la compañía de Cupertino siempre es aportar un toque de diferencia a lo ya existente, bien añadiendo aspectos revolucionarios que no habían sido jamás inventados o, como es en este caso, coger lo existente y crear un compendio que satisfaga al consumidor porque reúne varios aspectos que se buscan a la hora de consumir música.

Con lo cual, Apple Music va un paso más allá, siendo además de un servicio en streaming, un almacén de la música que ya posees, una radio 24/7 (y no como las estaciones de radio de Spotify, sino una radio “de verdad”. Recordemos que Zane Lowe, presentador de la BBC Radio, dejó su programa para apostar por esta nueva plataforma), y un modo de interacción artista-consumidor que pretende funcionar como red social del estilo de Myspace (esperemos que con mejor suerte que Google +).

No tiene nada que ver, pero aligera la entrada. Buena cover de “Counting Stars” en la BBC Radio

En cualquier caso, esta nueva aparición ha permitido a algunos medios declarar el estado de salvación de la música, o al menos posibilidad de la misma, gracias a los servicios en streaming. Vale que Spotify lleva años con nosotros, y otros servicios parecidos como Grooveshark Soundcloud, pero para que Apple apueste por algo así ya tiene que ser porque le ve filón, ¿no?

Apple Music traía cierta polémica bajo el brazo. Se presentaba como un servicio que permitía a los clientes adoptar el servicio premium durante tres meses gratis, a modo prueba. Eso sí, con un problema que, al fin y al cabo, no atañe al común de los mortales, pero sí a los que hacen posible que esto exista. Y es que, este free service traía consigo que los artistas no percibieran dinero alguno de las escuchas que se hicieran de su material durante estos tres meses.

Claro, tú, consumidor medio, puedes pensar que Madonna va a poder seguir llevando su ritmo de vida cobre o no esos tres meses, pero entonces apareció Taylor Swift para remarcar (como ya hiciera Jack White con Tidal) que la música no es gratis. Y que estos tres meses sin cobrar podrían resultar decisivos para un grupo indie sin demasiada notoriedad.

Así que Apple decidió recular y seguir ofreciendo estos tres meses de prueba y además pagar a los artistas. Cambia quien pierde el dinero, pero el único perjudicado sería Apple que vería compensada esa pérdida vendiendo un par de Mac Pro.

Llego tarde, pero estoy descubriendo a al-J y me están sorprendiendo para bien

Volvemos a lo mismo, ¿por qué es, en caso de serlo, el servicio de streaming la salvación de la música? Por lo que a mi respecta, vamos a establecer dos formas de considerar al streaming una salvación y las analizaremos por separado.

La salvación viene por los beneficios

Un artista no deja que otras personas escuchen el material en el que ha estado trabajando durante largo tiempo de forma gratuita, y aunque, no demasiado, el artista cobra por tener su música en una de estas plataformas. Este cobro no es desorbitado ni mucho menos, de hecho será inferior a lo que pueda cobrar por la venta de un álbum físico, y es que recordemos que Taylor Swift acabó retirando su material de Spotify ya que no consideraba suficiente la cantidad que ganaba.

Pero ahora toca valorar el equilibrio de esto. Indudablemente, aunque esté experimentando una interesante subida, se venden muchos menos discos que los que se escuchan por streaming. Muchos artistas comentan que la mayor parte de su sueldo (dejando actuaciones en vivo de lado, que son lo que de verdad mantienen en pie a los artistas) viene por las ventas digitales, a lo que han tenido que sumar lo obtenido por el streaming. Recuerdo un grupo, aunque no su nombre, que colgó un álbum “en blanco” en Spotify. Entonces pidieron a sus seguidores que lo escucharan para lograr financiar su tour. En parte funcionó, pero acabó siendo retirado por la plataforma.

En cualquier caso, no son cantidades con las que sobreviva un artista, ni el servicio en streaming, a lo que salario se refiere, supone un milagro. Si bien una alegría, la salvación no viene en este aspecto, aunque sí la apoya.

La salvación viene por la fama

Antiguamente un artista se hacía conocido abriéndose camino con un tema que acababa llegando a las ondas radiofónicas por un motivo u otro. Estamos en 2015 y la mayor parte de artistas que conocemos o con los que nos “codeamos” habitualmente vienen o bien de un panorama indie en el que han ido a su suerte hasta que, gracias al boca en boca o el ir girando continuamente y ganándose seguidores, se han abierto paso en los grandes libros de la música, como es el caso de Vetusta Morla. O bien estos grandes nombres vienen porque se han abierto camino a través de medios como Youtube o publicando su música de manera totalmente independiente (Pablo Alborán en el primer caso, Hozier en el segundo).

De nuevo, era algo duro de conseguir, pero ya resultaba más fácil que ir discográfica por discográfica con una maqueta grabada de cualquier manera. Pero ahora tenemos Spotify Apple Music, donde absolutamente cualquier persona puede publicar su música (previo pago de una inscripción de artista, que tampoco estos son medios que regalen el dinero) y donde cualquier persona puede encontrarla. Así encontramos infinitud de grupos que te siguen por Twitter y tienen su música en Spotify. Que correrán mayor o menor suerte, pero ya es un primer paso para darse a conocer y, para qué engañarnos, percibir cierta recompensa por su música.

Así que, como digo, estos servicios por streaming suponen que un grupo llegue a darse a conocer. Esta notoriedad conlleva el aumento del grueso de fans, conciertos, contratos… Con lo cual, si consideramos la salvación como sinónimo de ganar famael streaming es efectivamente la luz al final del túnel.

Con temas como este, Bon Iver se puede quejar de todo lo que quiera

Así que con estas nos encontramos. Habrá que ver si la de Taylor Swift es la única polémica a la que tenga que hacer frente este nuevo servicio de Apple o encontraremos nuevos frentes abiertos a los que pueda poner una solución tan rápida como ya hiciera con lo nombrado anteriormente. En cualquier caso, Apple Music se presenta como un servicio que, si bien no clasificaría como la solución definitiva a que el panorama musical mejore, si puede suponer cierto empuje hacia la dirección correcta. Aunque gente como Justin Vernon (también conocido como Bon Iver) no tengan demasiado aprecio con estos servicios y, como yo, sigamos siendo partidarios de los discos, pues le tendremos que dar una oportunidad, Justin.

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