Semana XV: “Unguarded” de Rae Morris, entremezclando a Ellie Goulding y la sobriedad del synthpop británico

En mi continua odisea de intentar escuchar el mayor número de álbumes posibles de este año (como casi he dejado patente en cada entrada de esta sección pero que, como hacía un par de semanas no la actualizaba, no viene mal recordarlo), me encuentro artistas muy interesantes. Porque lo que más me gusta de este “desafío” por decirlo de alguna manera, es descubrir nueva música y nuevos artistas.

Y esto se intensifica aún más cuando hablamos de un álbum debut. Hoy, Rae Morris y su estrenado este 2015 Unguarded.

Con estos nuevos álbumes parto de la base del estilo musical con el que lo califica Wikipedia. Vale que no es profesional, pero ahí vienen muy bien organizados todos los álbumes que salen este año. En el caso de Rae Morris, acude a la generalidad de pop, pero hay que decir que encontramos un trasfondo muy interesante que merece la pena analizar.

En un primer momento, con la apertura del álbum que lleva por título Skin, encontramos una instrumentación que recuerda al Vespertine de Björk, para acabar derivando en una melodía propia de la escena brit: instrumentación sencilla que se ve complementada en ocasiones por toques etéreos de sintetizadores y momentos de crescendo.

Pero aún podemos señalar más referencias. Tal vez la sombra de Ellie Goulding la podamos encontrar en el tratamiento vocal que reciben temas como For You Under The Shadows, contando este último también con un toque de Jungle y synhtpop oscuro de la talla de Hurts Clare Maguire.

De lo que no hay duda es que Rae Morris consigue conformar un álbum debut que bebe de distintas fuentes de inspiración y que entremezcladas crean un panorama propio, que podríamos encajar más en un sythpop introspectivo, dejándose llevar en otras ocasiones por una vena de brit pop actual o de songwriter en la que se acaban basando las melodías en piano y percusión, llevándose ésta los artificios electrónicos que vienen de la mano de sintetizadores en otros temas.

Mención aparte tienen las colaboraciones de este álbum, en ambos casos, con británicos. Cold viene firmada de la mano de Fryars, encontrando como sello distintivo ese uso de vocoder en la voz del colaborador; mientras que Grow, con Tom Odell, responde a la concepción más clásica del álbum de melodías menos electrónicas con un estribillo explosivo de balada.

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