Álbumes que cumplen la mayoría de edad y supusieron una influencia a un nacido en 1997

Personalmente, soy partidario de pensar que tanto el año en el que naciste (o década al menos) y lugar de procedencia marcan tus preferencias musicales. Creo que el hecho de que me haya criado en Granada en la pasada década y haber nacido a finales de los 90 ha hecho que me interese en un panorama más indie y alternativo.

Que vale, hay gente de mi edad, amigos míos de mi ciudad que son totalmente opuestos a mi estilo musical, pero como hablamos de mí, esta entrada sirve.

En cualquier caso, considero que los álbumes que van a conformar esta entrada han supuesto un pilar importante en mi formación musical ya que muchos de ellos me han llevado a descubrir nueva música y nuevas tendencias. Estamos hablando de álbumes que cumplen 18 años este 2015, la mayoría de edad y que se han conseguido conservar con el tiempo. Sin ningún orden de preferencia, empezamos.

OK Computer – Radiohead

Qué más vamos a decir de un álbum de 10. Thom Yorke y los suyos supieron crear un álbum con el que se despegaban en parte de su esfuerzo anterior, The Bends, con un sonido más brit-rock que conseguía consolidarlos como una banda de referencia; para abarcar todo un espectro que abarcaba el rock psicodélico, las melodías cambiantes y encantadoras de Paranoid Android o los momentos más shoegaze, como el cierre de Karma Police, todo ello bajo el prisma de tener un cierto toque de conceptual al tratarse de esa lucha máquina-hombre que ha interesado tanto.

En cualquier caso, de este álbum me quedo conque fue el que me abrió por un lado al mundo Radiohead y el que me introdujo al mundo del rock británico de los 90 que tanto marcaría a bandas que me gustan actualmente como Coldplay Muse.

Homogenic – Björk

Álbum imperdible en la producción de la islandesa, donde se permite explorar con sonidos electrónicos que profundizan en una cara más agresiva que lo que nos tenía acostumbrados. Pasábamos de unos sonidos más radio-friendly, los que poblaban Post, para adentrarnos en esta cara más oscuro de Björk, siendo también uno de los mejores álbumes que ha podido hacer. Es de los primeros álbumes que escuché enteros de esta cantante, y supuso que me interesara más por la magia de la islandesa, algo que sigue consiguiendo a día de hoy.

Zaireeka – The Flaming Lips

Los que seguimos la carrera de la banda liderada por Wayne Coyne, hemos visto muchas locuras e idas de olla protagonizadas por ellos. Desde aquella canción de 24 horas al disco del Sgt. Pepper versionado al completo en una clave de psicodelia muy interesante, pero con este experimento sonoro del ’97 me quito el sombrero. Un álbum conformado por cuatro CDs y diseñado para que se escucharan todos a la vez en cuatro sistemas de sonido surround. Ahora bien, podías conformarlo a tu manera y crear la combinación que quisieses, así que lejos de ser un álbum al uso, creaban una experiencia interactiva con los oyentes. De nuevo, una importante inspiración a nivel musical, así como la admiración de aquellos que transportaron el concepto del surround a una nueva dimensión.

Impossible Princess – Kylie Minogue

Aquel disco de transición e innovación muy poco apreciado en su momento pero muy admirado por los seguidores más fieles de la australiana y por la crítica en retrospectiva. En Impossible Princess, Kylie Minogue abandonaba todo aquel sonido que la había aupado al panorama internacional y que todavía arrastraba la esencia de los ’80 por culpa del trío Stock, Aitken Waterman, para proclamar suyo el título de diva indie. O al menos intentarlo. El caso es que si bien en su momento no triunfó, hubo temas como Some Kind Of Bliss que medio levantaron el álbum en su momento. Por lo que a mí respecta, descubrí una faceta muy interesante en la carrera musical de una de mis cantantes preferidas.

Travelling Without Moving – Jamiroquai

El álbum por excelencia de Jamiroquai. Todos hemos escuchado en algún momento aquel contagioso Virtual Insanity y habremos visto su vídeo, con Jay Kay bailando en una sala donde los muebles se van desplazando y con cambios de plano muy interesantes. Con lo que respecta a este álbum, abandonaban en cierta parte el acid jazz que los vio nacer para adentrarse a lugares con la semilla del disco que acabaría germinando en A Funk Oddisey; las melodías más radio-friendly y los momentos de introspección para calmar a las masas y recordarnos, aunque sin gran resultado, que eran los mismos que en 1993 hacían canciones protesta.

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