Mes: agosto 2015

Miley Cyrus finaliza su metamorfosis experimental con “Miley Cyrus & Her Dead Petz”

Ya existían indicios de que Miley Cyrus se encontraba trabajando en nuevo material musical. Una producción que sucedería al rompedor Bangerz, que supuso la evolución de la chica que ya conocíamos en toda una mujer, tanto a nivel artístico como a nivel personal. Atrás quedaba toda influencia naïve que coleteaba de su época de Disney Girl para dar paso a una artista con ansias de cambio y de llamar la atención. Para ello, se presentó con un trabajo de carácter pop/EDM. Aunque la ruptura estilística vendría con los vídeos que acompañaron a We Can’t Stop Wrecking Ball, así como el famoso twerk y el culmen de aquello que sería la actuación junto a Robin Thicke en los VMA de 2013.

¿Qué tenía que hacer Miley para seguir llamando la atención? Ser diferente. De nuevo. Y cuando lo has sido una vez es difícil serlo de nuevo, pero no imposible para el caso que nos atañe. Marcándose un “Beyoncé”, al terminar sus labores de presentadora en la gala de ayer de los VMA anunciaba que tenía un nuevo álbum que estaba disponible gratis para todo el mundo en su página web. Si a esto le sumamos la impresión que teníamos de este trabajo al haber sido anunciado justo al acabar de interpretar Dooo It! en un escenario repleto de purpurina, serpentina y buen rollo (gracias Wayne Coyne por esa parte), Miley Cyrus creó un hype máximo al instante.

Captura de pantalla 2015-08-31 a las 22.43.21

Esto se tradujo en que la web cayera al poco del anuncio del álbum

Vale, ¿qué es Miley Cyrus & Her Dead Petz? Hablando en plata, “una ida de olla”. Poniéndolo un poco más bonito, nos encontraríamos con la liberación artística de Miley Cyrus, al ser un álbum de producción “casera” al haberse grabado en el propio estudio de Cyrus (de nombre Love Yer Brain, en honor a sus amigos The Flaming Lips), y cuya elaboración ha costado unos cincuenta mil dólares, lejos de los cerca de dos millones que costó Bangerz.

Son 23 canciones en los que la artista se permite terminar de recorrer los caminos que comenzara a explorar con The Flaming Lips en aquellas colaboraciones de las que formaba parte en With A Little Help From My Fwendsy con los que termina de reforzar su imagen de artista que sabe reinventarse. En la gala de premios la calificaban de la “nueva Madonna”, y no puedo estar más de acuerdo con esa definición.

Hablo mucho de The Flaming Lips y tiene su motivo, ya que Wayne Coyne y los suyos colaboran en la mayor parte del álbum a nivel de producción y composición. Así tenemos Dooo It!que ya con el título deja constancia de la influencia, tanto a nivel melódico (la percusión y algunos toques de sintetizador) de aquel tema que escribieran Wayne Coyne y Yoko Ono para el álbum colaborativo The Flaming Lips and Heady Fwends. 

Este corte que abre es la cara más animada de la colaboración Coyne-Cyrus, ya que la mayor parte de temas surgidos de este binomio exploran un sonido más experimental, de sintetizadores que rozan los espacial, con percusiones analógicas que parecen extraídas del Yoshimi y melodías basadas principalmente en el crescendo. Por ubicarlo, estaríamos hablando de temas que encajarían en la parte más “limpia” de Embryonic. De hecho, Cyrus Skies tiene una melodía muy parecida a Evil, de un carácter dubitativo e introspectivo que resulta muy interesante en el universo creado por Miley en este álbum. Otros temas a destacar de este apartado del álbum podrían ser Tangerine y Tiger Skies, las colaboraciones con Big Sean Ariel Pink, donde experimental el mismo concepto de altibajos a golpe de sintetizadores ambientales y percusiones simples pero contundentes.

Miley le gusta, de vez en cuando al menos, mirar hacia atrás, y no quería dejarse en el camino a su productor de confianza Mike WiLL Made It, que le añade al álbum la vena más comercial/popera, por decirlo de algún modo, pero manteniendo esa idiosincrasia de liberación musical que lleva por bandera a lo largo de todo el álbum. Así vemos temas como Fweaky o la muy apetecible, con cierta esencia funk que es Bang Me Box. Terminan de completar este apartado I Forgive Yiew, que suena a Lana del Rey pasada por LSD, y Lighters, un medio-tiempo con cierta reminiscencia a los 80 muy interesante.

Y por último, no podía faltar Miley en su labor de productora. Porque ya puestos a probar cosas, se atreve a incluir temas de producción propia. Si bien es cierto que en cada uno de los temas, ella mete mano (junto a los ya mencionados Flaming Lips Mike WiLL Made It), encontramos dos perlas imperdibles que corren de cuenta de la americana. Pablow The Blowfish es una balada dedicada a su pez (?) con una carga emocional importante. Y por último, el encargado de cerrar este álbum/viaje a la experimentación que es Twinkle Song, de nuevo una balada, algo más animada que el tema anterior y de la que hay que destacar el último minuto, donde encontramos a una Miley con un vocal desgarrador, que a voz en grito se pregunta “What does it mean? I had a dream, but what does it mean?”.

Es un álbum muy interesante. Por lo que a mí respecta, podría ser uno de los mejores del año. Me resulta un viaje interesante por el que nos lleva Miley Cyrus en estos 23 temas. Y en ellos están The Flaming Lips, por lo que gana puntos conmigo. En cualquier caso, si abres las redes sociales, encontrarás comentarios de gente diciendo que este álbum “es muy malo” o “es una basura”, y en todos los casos salvan “un par de temas”. Quienes esperaban una continuación de la línea de Bangerz o una reinvención del pop, tendrán que seguir esperando, o más bien desistir. Siempre encontramos el caso en el que el artista pasa del ámbito más alternativo/underground a ganarse al público a base de melodías más radio-friendly. Miley Cyrus hace todo lo contrario y se pone los ropajes de la experimentación. Un atuendo con el que no pretende gustar al público, sino mostrarse como es ella realmente. a mí esta Miley me gusta.

Anuncios

Macklemore vuelve con “Downtown”, o el perfecto mash-up de 2015

No seré muy fan de Macklemore ni del rap, pero hay que admitir que la continuación de aquel revolucionario The Heist, el cual nos dio tan buenos momentos como son las archiconocidas Thrift Shop Can’t Hold Us, es algo que se espera con insistencia.

Y es que ya han pasado tres años desde que se lanzara aquel álbum debut del rapero de Seattle que le valiera la fama internacional y un par de premios Grammy. A principios de este mes de agosto, ponían fin a este periodo de “sequía musical” publicando un tema gratuito, Growing Up (Sloane’s Song), junto a Ed Sheeran, un medio tiempo dedicado a la hija del rapero… que se quedaba en un tema para los seguidores, ya que no ha tenido mayor repercusión mediática. Ahora, con Downtown las expectativas aumentan, así como la intención de gustar al mayor público posible.

Porque sí, Macklemore ha caído en el “qué hacer para contentar a los seguidores y ganar algunos más por el camino”. ¿Cómo? Haciéndose un auto-homenaje con una parte vocal, tanto melódica como lírica, muy parecida a Thrift Shop, y una melodía de corte funk que parece obra del mismísimo Mark Ronson.

A esto hay que sumarle que tarda en arrancar, o al menos, en gustar. No tenemos un inicio rompedor con el que nos conquista al instante, como con Same Love o la ya mencionada Can’t Hold UsHabrá que esperar al estribillo (pasados los dos minutos de corte) para llegar a una parte animada de carácter motivador y que, en parte, termina de remontar este tema.

Las influencias no acaban aquí, y es que en los momentos en los que no se homenajea a sí mismo, encontramos momentos con reminiscencia en el R&B de los 90o al hip-hop más tranquilo de principios de década. En cualquier caso, en este Downtown no veo ese toque de distinción con el que sorprendiera al mundo con su álbum debut. Veo a este nuevo single como un mash-up de lo que ha funcionado a lo largo de este 2015. Tal vez pueda gustar a los fans más acérrimos, pero no le veo demasiado futuro. Tal vez influya el hecho de que el listón está muy alto y el hype que tenemos con Macklemore, también.

Låpsley se corona como goddess del 2015 con su nuevo single “Hurt Me”

Låpsley fue uno de mis descubrimientos musicales de este 2015. Aquel EP, Understudy, del cual hablaba hace un tiempo por aquí, consiguió conquistarme a la primera con un sonido que abarcaba una electrónica R&B minimalista de atmósferas envolventes y una producción muy interesante.

Estamos hablando de un EP estrenado en las primeras semanas de enero de este año, y han tenido que pasar 7 meses para que tengamos nuevo material (y para que pudiera ponerme al día con todo su material, aún escaso, pero de una importante calidad). Hurt Me es el nuevo single de la artista británica, donde explora un sonido más directo en el que mantiene su fórmula habitual de vocals en ocasiones alterados y su piano característico, aunque en esta ocasión tirando de un sonido donde cabe menos experimentación y apuesta por un sonido un poco más comercial, pero sin enturbiar la faceta más auténtica de la productora de 19 años.

Y como justamente fue su cumpleaños, tuvo a bien ofrecer un tema extra, Burn, en el que sí se permite jugar con un sonido más alternativo. Un piano que se abre paso al más puro estilo Bloom de Radiohead, al que van a ir acompañándolo sintetizadores que barren la escena, vocals alterados y contrapuestos y percusiones que se encargan de mantener el tempo de uno de los mejores temas que tiene Låpsley.

Y es que no resulta difícil meter a Holly Lapsley Fletcher en la categoría de goddess, compartiendo posición con la indiscutible Florence Welch, y con alguna otra que tengo en mente y desvelaré en su debido momento. En cualquier caso, aún tendremos mucho de lo que hablar de esta chica, teniendo en cuenta que su LP debut está previsto para estrenarse a principios de 2016. Si encontramos esta calidad en los EPs previos y se habla tanto de ella, este álbum debut se esperará con ansia. ¿Estamos ante una nueva FKA Twigs? Tendremos que seguir fielmente los pasos de Låpsley para comprobarlo.

La mini-crítica del mini-álbum: FKA Twigs y “M3LL155X”

Dancing on my own era la premisa de Robyn, hace unos pocos años. Desde que conocimos a FKA Twigs y a sus puestas en escena, sabemos que estas cuatro palabras van un paso más allá. Encontramos a una artista en su empeño de bailar su propia música, aunque esta sea difícil de poner con coreografía. Y es que, desde el estreno de aquel LP1 de carácter espacial y extrasensorial, que por concretarlo de alguna manera, vendría a ser un r&b electrónico, con toques de trip-hop, vanguardias… 

En definitiva, una apuesta muy interesante con la que consiguió conquistar a gran parte del público y de la crítica, y a la cual da una nueva vuelta de tuerca en este M3LL155X. Seguimos encontrando ese toque de sensualidad que vienen en gran parte por los vocales frágiles y agudos de Tahliah Debrett Barnett, si bien algo ocultos por capas de oscuridad que vienen de la mano de sintetizadores que quiebran la atmósfera del tema. Por ejemplo, Figure 8, con un inicio que bien podría haber venido del Biophilia de Björk, encuentra unos momentos de explosión protagonizados por guitarras eléctricas desgarradoras muy del estilo de Son Lux en su último álbum, Bones; o momentos en los que la melodía base se ve adornada por la voz de Tahliah expuesta a numerosos efectos que se enfrentan unos con los otros.

Y en resumidas cuentas, esta es la tónica que toma en estos 5 temas. Cortes que exploran una mayor oscuridad, de instrumentación densa y pesada, idónea para que FKA Twigs la acompañe de sus movimientos tan sensuales e hipnotizantes. Si bien, en In Time encontramos cierta línea de sintetizador que intenta aportar algo de claridad a la escena, se ve de nuevo oculta por los efectos que la pueblan. Sin embargo, tiene un cierto toque oriental, tanto a nivel de ritmo como a nivel melódico en el estribillo, que resulta imposible dejar de escucharla. Glass & Patron sería el máximo exponente del sonido experimental que intenta mostrar el álbum, en contraposición con el sonido “más accesible” del ya mencionado In Time o la medio-tiempo que es I’m Your Doll. El tema que cierra este EP, Mothercreep, se encarga de crear una conclusión a este conjunto de temas, terminando de ligarlos y aliviar una ligera descompensión que habría podido existir entre tanto experimentalismo y momentos de deriva melódica.

A nivel lírico, la letra de estos temas no intenta profundizar en nada. Quiero decir, encontramos cierto peso de los sentimientos relacionados con el amorsensación de superación a partir de situaciones pasadas… Sin embargo, y aunque encontramos ejemplos muy claros como “Stop playing with those other girls It makes me jealous baby” en I’m Your Doll, el resto de interpretaciones quedarán en el oyente y lo que quiera interpretar.

Sin embargo, contamos con algo más de este EP, y es que tenemos un vídeo con los cuatro primeros temas del EP en el que FKA Twigs explora los territorios del abuso de la mujer, rozando la esclavitud sexual, el embarazo provocado a raíz de estas situaciones y las emociones a posteriori. Es un vídeo que, desde luego, termina de hilar todos los temas de este mini-álbum, a pesar de que Mothercreep se quede fuera.

En este caso, me voy a abstener de ponerle nota a este mini-álbum, ya que el problema con FKA Twigs es que o te gusta o la odias profundamente. En mi caso, estoy en el primer supuesto, así que este EP lo encuentro una pieza deliciosa que puede llevar a la británica a la categoría de granDiosa de este 2015.

“High By The Beach”, ¿Lana del Rey a la altura de las expectativas?

A veces, hay que dar fe de erratas. Hace unos pocos días publicaba una entrada haciendo un repaso a Lana del Rey y especulando de lo que nos encontraríamos en Honeymoon a raíz del single de presentación y la trayectoria que estaba llevando hasta ahora.

En aquella entrada, mencionaba que “probablemente recurra a la fórmula de Ultraviolence, si bien sustituyendo la guitarra eléctrica por un cuarteto de cuerda y mucha superposición vocal”. Y en este High By The Beach me he caído con todo el equipo con aquella predicción que hice.

Porque si el objetivo de Lana del Rey era crear misterio y/o expectación, hay que decir que lo ha conseguido. Pero tal vez no en el mejor sentido. Si en Honeymoon encontrábamos una balada, muy del estilo de los momentos más recargados de Born To Die con el blanco y negro de Ultraviolence, este High By The Beach resultaría algo difícil de encuadrarlo en la producción anterior de Lizzy Grant.

¿Tal vez los momentos más hip-hop de su debut? Es cierto que en los estribillos de este tema, uno escucha una línea de percusión con una melodía en la línea de este género, pero a decir verdad, no le hace sombra a Off To The Races, por ejemplo, uno de los mayores exponentes de este género de aquel álbum de 2011.

Empieza suave, con unos efectos vocales de cierto toque electrónico con los que consigue llamar la atención en un muy buen sentido, ahí le doy la razón. Llegamos a una melodía construida sobre un teclado que avanza simple a un estribillo donde:

a) Aparece una línea de sintetizador “pelotero” que parece sacado de aquellas primeras demos de Lana del Rey. 

b) Es imposible pensar que el estribillo no parece un descarte de Rihanna, y de Sia, y de otras muchas.

Otra cosa hay que mencionar, y es que a nivel de producción vocal, encontramos los tonos en los que se desenvuelve con facilidad nuestra amiga Lizzy Grant con momentos en los que se hace el coro ella misma (suena un poco raro y solitario esta afirmación, pero si habéis escuchado Ultraviolence sabréis a lo que me refiero). Y, por otro lado, volvemos a la letra. Que si “qué difícil es amarte”, “toma el mando”, “nunca me creí tu mierda”… En este aspecto no nos esperábamos más que a la Lana del Rey destructiva en lo que se refiere a un amor fracasado.

Así que, teniendo en cuenta este párrafo anterior, podría afirmar que base y letra parece que han caído juntas por casualidad. No puedo quitarme la sensación de que se puede meter cualquier base de Ultraviolence, ponerle este vocal y quedaría bien.

De nuevo, no nos queda nada claro lo que nos vamos a encontrar en Honeymoon. Le podemos dar la razón a Lana del Rey en que los estribillos que hemos escuchado hasta ahora son muy pegadizos. Es imposible quitarse de la cabeza la voz de Lana diciendo “our honeymooon” o, en este caso, “all I wanna do is to get high by the beach”. La pregunta es: ¿se nos quedará todo el álbum como la mayor parte de Born To Dieo se perderá en humos de reverberación e intimismo como Ultraviolence?

La dicotomía vinilo-CD en la venta musical y las diferencias con el consumo mainstream

Desde hace un tiempo hasta ahora, toda mi música la he comprado en “mi” tienda de discos, Marcapasos en Granada, porque tanto a nivel de trato con el cliente como de catálogo es impresionante, siendo, recordemos, una de las pocas tiendas de música que quedan en la ciudad.

Pero de vez en cuando, me permito recorrer otras superficies para ir a la caza de la oferta. Hace un par de días, pasaba por el Media Markt y me sorprendió ver que tenían vinilos (no me lo esperaba, teniendo en cuenta que la sección musical era bastante pequeña), y por otro lado, la oferta musical en sí. De esto hablaré más adelante.

Porque seamos sinceros, en España se compra poca música, pero esto hace que en las listas de ventas/éxitos encontremos algunos aspectos curiosos. Vale que en lo que respecta a actualidad musical, España va a la zaga y podemos coger el ejemplo de Shut Up And Dance de Walk The Moon, que tardó casi medio año en llegar a nuestro país con respecto a Estados Unidos. Pero al menos llegan. Temas que los que ya los conocíamos sabemos que funcionan, salvo en España aparentemente. Porque no se apuesta en nuevos artistas y música, vamos repitiendo la misma fórmula una y otra vez, porque al fin y al cabo, funciona. Así que vemos las listas pobladas de la misma gente siempre y los nuevos que llegan, en pocas ocasiones, ofrecen algo nuevo. Otro problema que le veo es la eterna perpetuidad de ciertos temas, y es que aún siguen coleando por la lista de singles Chandelier Thinking Out LoudVamos a innovar, por favor.

Volviendo a las curiosidades-incongruencias de las listas de Promusicae. Tenemos temas y artistas que ocupan altos puestos en el top de radio (comparemos esta categoría de Promusicae, con el streaming del Official Charts), hablamos de Major Lazer Mø con Lean On;Are You With Me, de Lost Frequencies, por citar otro tema. Lo curioso es ver que luego, a nivel de ventas (que, en cierta medida, generan mayores ingresos que las reproducciones en radio), no vemos rastro ni de los unos ni de los otros. En el caso de España coronan esta semana las listas de ventas Antonio José, Alejandro Sanz, Pablo Alborán y Gemeliers. Juzguen ustedes mismos.

Con estos artistas no se termina de ver el ejemplo que quiero mostrar con esto, porque al fin y al cabo, los puestos altos del top de singles fluctúan entre estos artistas habitualmente, pero hablemos de artistas que tienen repercusión 0 en España pero espacio en Radio 3. Porque por mucho que me duela, Tame Impala no son conocidos en España como en otros países, pero eso no ha evitado que obtengan un 8º puesto en lista de ventas (mucha gente nos planteamos de donde, pero a la vez lo agradecemos). O que Florence + the Machine, sin repercusión alguna en las ondas pero sí social, obtuviera un 4º puesto.

Aquí podríamos establecer cierta división entre los consumidores de música. Los de radio y los de álbum.

Pero quería indagar en algo más, porque, como decía, lo que me sorprendió en el Media Markt fueron dos vinilos. Por un lado, el debut de James Blake y por otro el Valtari, de Sigur Ros. Encontrármelos en la Fnac no me extraña tanto, ya que veo a este establecimiento como cierto refugio para hipsters y melómanos que busca(mos)n una oferta musical más variada. Pero me llevó a plantearme un aspecto nuevo, y es comprobar si existe mayor diferencia entre las ventas de CDs y LPs que de la reproducción de singles a la venta de sus álbumes.

Como Promusicae ya ni siquiera toma en cuenta las ventas en el 12 pulgadas, me basaré en los datos de Official Charts. Tanto en CD como en LP, The Maccabees como las re-ediciones de Led Zepelin encabezan ambas listas.  En cambio, encontramos álbumes cómo el In Colours de Jamie XX obtiene una muy digna posición en vinilo mientras baja puestos en CD. O que mientras An Awesome Wave de Alt-J se encuentre en el top de venta de vinilo, no tenga lugar en ventas de CDs, y con el segundo álbum de la formación, This Is All Yours, pase al contrario.

¿Qué quiero decir con esto? Por un lado, que la fiebre mainstream de consumo radio-friendly no eclipsa las listas de ventas. Encontramos a Ed Sheeran y a Taylor Swift, pero con apuestas más interesantes y con menos repercusión a nivel de radio como los ya mencionados Tame Impala Jamie XX. Y por otro lado, que a nivel de ventas de música, se mantiene cierto sentido. Lo que se vende en CD se vende en vinilo. Otra cosa sería hablar de lo que se vende en cada país, pero estamos donde estamos y no podemos luchar contra ello. Podemos estar tranquilos conque el vinilo está resurgiendo, y tenemos esas excelentes ventas del AM de Arctic Monkeys en este formato (y en CD también), o las del Lazaretto de Jack White. 

Crítica de “Currents” de Tame Impala: El camino intimista del músico psicodélico solitario

Current tiene varios significados. Como adjetivo, denota actualidad, mientras que como sustantivo, acudiríamos al significado que le diera Jorge Manrique en el siglo XV con su comparativa de “nuestra vida son los ríos que van a dar en la mar”. Si bien en el caso de Kevin Parker, alma matter de Tame Impala, no se contempla ese final de muerte que relataba el poeta español, pero sí el de cambio y evolución sobre el que se basará en su totalidad este Currents.

Voy a coger el títular de Mondosonoro y decir que Kevin Parker estaba solo en casa. La producción, letras, masterización y todos los instrumentos han sido cosa suya. Y cuando se está solo en casa sin nadie que te controle tiendes a eso mismo, a probar nuevos caminos y experimentar. Pero la soledad también nos hace reflexionar, y son en estos momentos de introspección en los que Kevin Parker se da a conocer al mundo tal y como es, con unas letras que confluyen en la vida en un tono personal, en la evolución de la gente que le rodea. Todo ello pasado por un fuzz y unos filtros que hacen que no captemos la totalidad del mensaje a la primera, como si su voz y mensaje fuese un riff de guitarra a sumar en la producción del tema.

Voz que por cierto, da un paso adelante en este Currents. Lejos de ocultarse detrás de tanto artificio como en Innerspeaker Lonerism, toma el protagonismo para predicar un mensaje intimista rodeado de bases que confluyen entre unas bases que rozan el R&B, el disco o el funk. O, en el caso de Let It Happen, todas a la vez.

Porque sabemos que es Tame Impala (además de por el inconfundible timbre de voz de Kevin Parker), por los habituales momentos de guitarra eléctrica, que aunque pierden cierto peso en este álbum, tienen momentos en los que se tornan protagonistas, como en The Moment o la apertura de Eventually.

Pero en cualquier caso, es un álbum que podríamos clasificar en dos tendencias que se asemejan a los dos primeros adelantos que tuvimos de este trabajo, pero aún así, el caleidoscopio de la obra de Kevin Parker quedaría sin completarse del todo. En cualquier caso, tenemos unos temas más en esa línea de Let It Happen a nivel de ritmo y melodía animada que explora un camino más ambientado al funk pero siempre con una perspectiva psicodélica; y por otro, los temas más tranquilos de la línea de ‘Cause I’m a Man, de ritmos más new age y con fuertes reverberaciones y ecos que consiguen sumirte en una espiral sideral donde comienzas a viajar sin tener concepción alguna del tiempo. Aquí meteríamos temas como Past Life (que recuerda a los momentos más tranquilos de The Flaming Lips) o la romántica Yes I’m Changing.

Es un álbum largo. Pero aún así, me es difícil tener la certeza de saber cuánto tiempo llevo escuchándolo. La manera en la que los temas están unidos y los temas de transición que son auténticas joyas (Nangs y la chiclosa/analógica Disciples) hacen que no sabes ni porque tema vas ni si llevas media hora o es la tercera vuelta que le das al álbum. Los siete minutos de Let It Happen pasan volando, mientras que casi los dos minutos de Disciples se hacen largos. Y, en ambos casos, es algo a agradecer.

Lo cierto es que no es un álbum de temas sueltos. Como decía antes, esa inter-relación entre los cortes hacen que, en cierta medida, tengas que escuchar una canción detrás de otra. Gossip no tendría razón de ser si no actuara como bisagra del álbum, y paso de los sintetizadores lentos, pesados arrebatadores de Eventually a la que podría colar como colaboración con Mark Ronson que es The Less I Know The Better.

A diferencia de las producciones anteriores de Tame Impala, este Currents es más fácil de escuchar que Innerspeaker Lonerism. Es cierto que se echan de menos los momentos sucios en los que Kevin Parker te llevaba por panoramas sonoros que te asaltaban de manera impactante con guitarras llenas de filtros o sintetizadores que venían de la nada para arrancarte la conciencia en una vorágine de psicodelia inimaginable. Este es un trabajo maduro, donde maduran de la mano tanto el estilo en el que se basa como la propia persona de Kevin Parker. 

Ahora me gustaría volver al tema de las letras, porque en este Currents, no solo se encuentra una inter-relación a nivel musical. Let It Happen abre el camino lanzando el mensaje de “dejar que fluya”, una auténtica declaración de intenciones tanto a nivel musical como a nivel de letra. “It’s always surround me, all this noise//But not nearly as loud as the voice saying// Let it happen, let it happen (it’s gonna feel so good)”. Deja este mensaje para pasar a Nangs y plantearse si realmente hay algo más que eso. Aquí ya empezamos a ver al Parker reflexivo.

Luego encontramos distintas reflexiones a lo largo del álbum (“In the end it’s gone, and there’s nothing left to do//But I’m still not certain just how I’m gonna feel” “I wanna be like we used to//But now you’re worried ‘cause that means we’d lose you”) que, a decir verdad, lo podemos centrar simplemente en el amor que en temas como The Less I Know The Better se ve bastante claro (“She said: It’s now or never//Wait 10 years, we’ll be together”) o se puede extrapolar estos versos antes mencionados al propio Kevin Parker y su trayectoria musical, que tomaría como máximo exponente New Person, Same Old Mistake. 

Si se prestan atención a las letras, se puede llegar a la conclusión de que el hecho de que Tame Impala innove a nivel musical puede llevar a que se convierta, a través del proceso de composición y maduración (currents Yes I’m Changing) en lo que pueda parecer un nuevo estilo (new person) que acaba por recibir las críticas de los seguidores que estaban encandilados con la trayectoria inicial del australiano (“I can just hear them now//How could you let us down?”). Ya lo dejaba al principio de la entrada, Kevin Parker hace gala de letras que, si bien te aciertan de una manera en su superficialidad, al indagar ese mensaje encierra una nueva cara igual de personal pero que avanza por otros derroteros.

Antes de pasar a la valoración, me gustaría destacar los vocoders y violines sintetizados de Let It Happen como uno de los mejores momentos de este álbum. Sin duda.

Originalidad

-En el álbum: Todo el álbum se encuentra enmarcado en un sonido que se encuentra en progresión continua y que, en ocasiones, está tan bien hilado que cuesta trabajo distinguir cada uno de los temas. Al menos, en el primer par de escuchas. Después, te encuentras un LP de un sonido brillante y original que sorprende en cada tema. 0,75/1

Con respecto al resto: Se aleja completamente del sonido que pudieran tener Pond o las influencia anteriores que tuviera Kevin Parker para alejarse a derroteros más “mainstream” (muchas comillas e interrogaciones en esto último), pero ni por esas es comparable a nada que hayamos escuchado, y de nuevo se nos ofrece un trabajo que brilla por su originalidad. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior: Nada que no haya dicho ya. Mantiene las bases (más amortiguadas, eso sí) de Tame Impala ofreciendo un nuevo camino que se hace muy agradable de explorar. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: Era un constante “¿Por dónde voy?” y no te puedes creer cuando llega el fin del álbum por aquello de que pierdes la noción del tiempo y comentaba más arriba. Let It Happen entraba a la primera, Nangs me encantó, y ahora llegaba a una serie de temas más parecidos que no terminaba de distinguir en una primera escucha. La segunda mitad por el contrario si me resultó más sencilla y, en cierto modo, ecléctica. En lo que respecta al sonido, punto positivo porque no esperaba encontrarme esa marea de sintetizadores y reverberaciones que te llevan de un lugar a otro. 1,25/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Es un álbum que hay que valorar en su totalidad y no tema a tema. Podemos hablar de esa evolución sonora por la que no hay grandes sobresaltos, pero si momentos que te permiten recordarte que el tiempo pasa, los temas avanzan, y se está acercando el final (aquellos tres temas de transición que mencionaba y que son auténticas joyas). Es un álbum que se encuentra algo más desnudo que sus predecesores, pero a su vez cuenta con un sonido más concreto que hace que se potencie los momentos de evolución que encontramos en Let It Happen Eventually. En cuanto a producción, me quito el sombrero con Kevin Parker, que ha sabido crear un álbum en el que los temas se equilibran entre ellos y donde es imposible eliminar alguno sin que diese la impresión de que cojea, tanto a nivel musical como a nivel lírico. 4,25/5

-Lista de reproducción y compra: De este álbum me quedo en mi lista con Let It Happen Eventually, y con los más cortos, Nangs Disciples. Y a nivel de compra, considero que por la innovación sonora de la que hace gala Tame Impala en este álbum, merece la pena comprárselo. 1/1

Puntuación total: 8,75Currents/10