Miley Cyrus finaliza su metamorfosis experimental con “Miley Cyrus & Her Dead Petz”

Ya existían indicios de que Miley Cyrus se encontraba trabajando en nuevo material musical. Una producción que sucedería al rompedor Bangerz, que supuso la evolución de la chica que ya conocíamos en toda una mujer, tanto a nivel artístico como a nivel personal. Atrás quedaba toda influencia naïve que coleteaba de su época de Disney Girl para dar paso a una artista con ansias de cambio y de llamar la atención. Para ello, se presentó con un trabajo de carácter pop/EDM. Aunque la ruptura estilística vendría con los vídeos que acompañaron a We Can’t Stop Wrecking Ball, así como el famoso twerk y el culmen de aquello que sería la actuación junto a Robin Thicke en los VMA de 2013.

¿Qué tenía que hacer Miley para seguir llamando la atención? Ser diferente. De nuevo. Y cuando lo has sido una vez es difícil serlo de nuevo, pero no imposible para el caso que nos atañe. Marcándose un “Beyoncé”, al terminar sus labores de presentadora en la gala de ayer de los VMA anunciaba que tenía un nuevo álbum que estaba disponible gratis para todo el mundo en su página web. Si a esto le sumamos la impresión que teníamos de este trabajo al haber sido anunciado justo al acabar de interpretar Dooo It! en un escenario repleto de purpurina, serpentina y buen rollo (gracias Wayne Coyne por esa parte), Miley Cyrus creó un hype máximo al instante.

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Esto se tradujo en que la web cayera al poco del anuncio del álbum

Vale, ¿qué es Miley Cyrus & Her Dead Petz? Hablando en plata, “una ida de olla”. Poniéndolo un poco más bonito, nos encontraríamos con la liberación artística de Miley Cyrus, al ser un álbum de producción “casera” al haberse grabado en el propio estudio de Cyrus (de nombre Love Yer Brain, en honor a sus amigos The Flaming Lips), y cuya elaboración ha costado unos cincuenta mil dólares, lejos de los cerca de dos millones que costó Bangerz.

Son 23 canciones en los que la artista se permite terminar de recorrer los caminos que comenzara a explorar con The Flaming Lips en aquellas colaboraciones de las que formaba parte en With A Little Help From My Fwendsy con los que termina de reforzar su imagen de artista que sabe reinventarse. En la gala de premios la calificaban de la “nueva Madonna”, y no puedo estar más de acuerdo con esa definición.

Hablo mucho de The Flaming Lips y tiene su motivo, ya que Wayne Coyne y los suyos colaboran en la mayor parte del álbum a nivel de producción y composición. Así tenemos Dooo It!que ya con el título deja constancia de la influencia, tanto a nivel melódico (la percusión y algunos toques de sintetizador) de aquel tema que escribieran Wayne Coyne y Yoko Ono para el álbum colaborativo The Flaming Lips and Heady Fwends. 

Este corte que abre es la cara más animada de la colaboración Coyne-Cyrus, ya que la mayor parte de temas surgidos de este binomio exploran un sonido más experimental, de sintetizadores que rozan los espacial, con percusiones analógicas que parecen extraídas del Yoshimi y melodías basadas principalmente en el crescendo. Por ubicarlo, estaríamos hablando de temas que encajarían en la parte más “limpia” de Embryonic. De hecho, Cyrus Skies tiene una melodía muy parecida a Evil, de un carácter dubitativo e introspectivo que resulta muy interesante en el universo creado por Miley en este álbum. Otros temas a destacar de este apartado del álbum podrían ser Tangerine y Tiger Skies, las colaboraciones con Big Sean Ariel Pink, donde experimental el mismo concepto de altibajos a golpe de sintetizadores ambientales y percusiones simples pero contundentes.

Miley le gusta, de vez en cuando al menos, mirar hacia atrás, y no quería dejarse en el camino a su productor de confianza Mike WiLL Made It, que le añade al álbum la vena más comercial/popera, por decirlo de algún modo, pero manteniendo esa idiosincrasia de liberación musical que lleva por bandera a lo largo de todo el álbum. Así vemos temas como Fweaky o la muy apetecible, con cierta esencia funk que es Bang Me Box. Terminan de completar este apartado I Forgive Yiew, que suena a Lana del Rey pasada por LSD, y Lighters, un medio-tiempo con cierta reminiscencia a los 80 muy interesante.

Y por último, no podía faltar Miley en su labor de productora. Porque ya puestos a probar cosas, se atreve a incluir temas de producción propia. Si bien es cierto que en cada uno de los temas, ella mete mano (junto a los ya mencionados Flaming Lips Mike WiLL Made It), encontramos dos perlas imperdibles que corren de cuenta de la americana. Pablow The Blowfish es una balada dedicada a su pez (?) con una carga emocional importante. Y por último, el encargado de cerrar este álbum/viaje a la experimentación que es Twinkle Song, de nuevo una balada, algo más animada que el tema anterior y de la que hay que destacar el último minuto, donde encontramos a una Miley con un vocal desgarrador, que a voz en grito se pregunta “What does it mean? I had a dream, but what does it mean?”.

Es un álbum muy interesante. Por lo que a mí respecta, podría ser uno de los mejores del año. Me resulta un viaje interesante por el que nos lleva Miley Cyrus en estos 23 temas. Y en ellos están The Flaming Lips, por lo que gana puntos conmigo. En cualquier caso, si abres las redes sociales, encontrarás comentarios de gente diciendo que este álbum “es muy malo” o “es una basura”, y en todos los casos salvan “un par de temas”. Quienes esperaban una continuación de la línea de Bangerz o una reinvención del pop, tendrán que seguir esperando, o más bien desistir. Siempre encontramos el caso en el que el artista pasa del ámbito más alternativo/underground a ganarse al público a base de melodías más radio-friendly. Miley Cyrus hace todo lo contrario y se pone los ropajes de la experimentación. Un atuendo con el que no pretende gustar al público, sino mostrarse como es ella realmente. a mí esta Miley me gusta.

One comment

  1. ¿Quedo muy mal si digo que a mí Bangerz me gusta? Nunca me ha desagradado escuchar a Miley, que no es lo mismo que verla. Las idas de olla son “admisibles” mientras no sean en “prime time”. Perdió a una seguidora (mi prima de 14 años) con el vídeo de Wrecking Ball, y a mí misma se me hace difícil ver el vídeo este sin apartar la mirada de vez en cuando para aguantarme alguna arcada. Será cuestión de escucharla, pero no verla, aunque en la cultura audio pero sobre todo VISUAL en que nos movemos, será difícil.

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