Mes: septiembre 2015

“Magnets” de Disclosure con Lorde: Cuando el adulterio deriva en llamas y mucha sensualidad

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Cuando descubren que has sacado tu outfit de la película de Matrix

Los datos son los siguientes: los álbumes debut de Lorde Disclosure se estrenaron hace la friolera de dos años, un tiempo más que suficiente para digerir estos trabajos tan potentes, y algunos temas inéditos a posteriori (en el caso de la neozelandesa, unos pocos más, sobre todo atendiendo a su colaboración en la banda sonora de los Juegos del Hambre). Pero siempre hay ganas de más, y los seguidores de la cantante de Royals estamos felices: Tenemos nuevo tema y vídeo de nuestra amiga kiwi.

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Cuando intentas no oler a una clase de 2º de ESO recién llegada de educación física

Hablemos primero del tema en sí. A nivel melódico, encontramos a unos Disclosure que abandonan la temática que llevaban en su primer álbum de UK Garage House simplón para adentrarse en los territorios que ya marcaron en la colaboración con Sam Smith, Omen. Aunque de estructura sencilla, cuenta con una percusión y con unos sintetizadores de vaivén que se mezclan muy bien con los vocales de Lorde. Porque también se luce. Abandona todo misticismo para adentrarse en el mundo de los tonos más agudos (sin abusar, en su justa medida) para terminar de animar este mediotiempo de un EDM original.

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Cuando le ríes las bromas sin gracia a tu crush

Y ahora: el vídeo. En resumidas cuentas encontramos a Lorde enrollándose con un hombre casado para al final ponerse de acuerdo la cantante y la mujer del adultero para matarlo. Quitando lo surrealista de la temática (muy de telefilme de la hora de la siesta de un fin de semana cualquiera), lo que hay que destacar del vídeo es la figura de Lorde. Ese paso de lo aséptico de vídeos como Royals Team a esto, donde se potencia el atractivo sexual de la cantante en escenas en las que reina la sensualidad. Y la elegancia, todo esto es un vídeo que no roza en absoluto lo ordinario de otras cantantes. Lorde se desmelena literalmente para ofrecer al público una imagen que no habíamos visto hasta ahora de ella, principalmente en el segmento del vídeo. Al final, se recupera esa imagen neogótica con el abrigo de charol negro, la sombra de ojos negros y los bailes tan característicos de la joven.

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Cuando te paras en seco a recordar si te has dejado el gas abierto en casa

En definitiva, un muy buen tema de Disclosure con el que se intentan (y consiguen) ganar a un público acercándose a una fórmula más friendly. Y, por otro lado, una oportunidad de ver el nuevo camino que está tomando Lorde y con el que nos deja en ascuas: ¿Neogoth or sensual Lorde? Time will tell, pero de momento nos quedamos con todo el material nuevo que recabemos de la artista para terminar de perfilar los nuevos caminos por los que se está aventurando.

Crónica Granada Sound: Mucho polvo, baile y grandes conciertos de rock

Y después de nueve meses de espera, llegó el momento. El 18 y 19 de septiembre se celebraba en Granada el Granada Sound (anteriormente conocido como Alhambra Sound), el cual celebraba su cuarto aniversario con artistas muy interesantes del panorama indie español.

Día 1: Demasiada energía derrochada pasa factura

Llegó el 18 de septiembre y tras el proceso por el que adquirimos las acreditaciones (hola, soy el único menor identificado del festival, me dan una pulsera especial y luego el guardia de seguridad no tiene ni idea de qué señalaba eso y se piensa que es falsa) empezamos yendo a ver a Holögrama. Se trata de un grupo que forma la tanda de últimos confirmados para un escenario de última hora que apareció salvaje en el recinto. Aguantamos una canción y media. Personalmente, el estilo con el que se presentaron eran muy interesante, mezcla de The War On Drugs con electrónica sobre capa y capa… Que si no controlas la ecualización, los acoples y demás, crea tal muro de sonido que abandona toda calificación de shoegaze para pasar a ser ruido.

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Ánimo el próximo año eligiendo al técnico de sonido

Así que, después de este primer contacto algo fallido, fuimos a coger sitio para Aurora, banda granadina de un indie rock electrónico bastante interesante, que recogieron en su setlist de casi 40 minutos su segundo álbum, Sílice, al completo. A continuación, ratito con Royal Mail que hizo saltar al público a base de bien y vuelta para coger sitio para la gran Zahara.

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Zahara: Tan pequeña y tan grande a la vez

Simplemente, abriendo con La Gracia El Deshielo, se ganó al público de una pasada, haciéndonos cantar a voz en grito y pegar saltos por la zona al ritmo que marcaba con su tambor. Se trató de un set dinámico pero con momentos más ligeros e introspectivos en los que se encaramaba a la guitarra acústica con canciones algo más tranquilas. Pero tres momentos clave fueron sus bailes a mitad de canción, la versión que hizo de You’re The One That I Want, de estribillo pausado y explosivo, y el cierre con Crash.

Luego vino hora y media de pausa para cenar y descansar algo, con Nacho Vegas en la lejanía, pero sin prestarle demasiada atención. Minutos después cogeríamos sitio para el segundo plato fuerte del día: Sidonie.

Se trata de una banda catalana de indie rock, del cual sólo había escuchado su último álbum, Sierra y Canadá, previo al festival. De este álbum sólo reconocí tres temas: Sierra y Canadá, Un Día de Mierda (con vuelta entre el público de Marc) y el increíble cierre de Estáis Aquí, tema que coreamos todo el público. Consiguieron conectar a la perfección con los presentes con temas muy animados en los que no bajaron las revoluciones, mucho cachondeo y unos bailes del todo sugerentes del vocalista del grupo.

Y ahora llega el primer error de la jornada. En lugar de descansar y guardar sitio mientras escuchábamos a L.A. que actuaba en el escenario de al lado, decidimos dar una vuelta. Problema 1: Cuando decidimos coger sitio para IZAL estábamos demasiado lejos. Problema 2: Era tal la presión de la gente alrededor nuestra que tocaron la primera canción, Copacabana, y optamos por irnos. Eso sí, pudimos ver a la perfección cómo volaban las botellas entre el público a ritmo del ukelele de Mikel Izal. Sin conocer demasiado bien su producción, reconocí En Aire y Hueso Magia y Efectos Especiales. Preguntaba el vocalista que, aunque habían sacado el disco ese mismo día, tocarían temas antiguos para que la gente pudiera cantar. Y claro que cantaron.

Para concluir la jornada número uno y en unas condiciones físicas de mi persona algo pésimas, estuvimos viendo el concierto de Mendetz. Y molaban mucho. Y me dio mucha pena tener que dejar el concierto a medias por no encontrarme bien. Pero melodías que se construían en directo, de clara influencia disco house que hacían bailar a todo el mundo y con las que conquistaron la pista de baile a las dos y media de la noche.

Conclusión: En un festival de dos días, no lo des todo la primera jornada, que no la acabas como un ser humano.

Día 2: Lo mejor estaba por llegar

Con la calma de la experiencia (de un día, pero bueno), llegamos con calma al festival. Tal vez con demasiada, ya que nos perdimos la primera media hora de Carlos pelazo Sadness, pero no impidió que pudiéramos disfrutar de Miss Honolulu, Hoy Es El Día, Bikini Qué Electricidad. Supo manejar la situación y conectar con un público que nos entregamos a sus melodías 100% bailables en todo momento.

Uno de los descubrimiento del festival fue, sin duda, Delafé y las Flores Azules. Siguiendo las ganas de uno de mis amigos de verles y la recomendación de una muchacha con la que estuve hablando minutos antes. Se trata de un rap de influencias electrónicas y sonidos ligeros, nada que ver con la rama más hip-hop que tan de moda está últimamente. “Lo dan todo en el escenario” fueron las palabras de esta amiga improvisada que me hice. Doy fe de ello, pues Óscar, el vocalista, de tanto baile se acabó haciendo una rotura fibrilar. Dejó el baile, pero fue capaz de acabar el concierto en muy buena forma.

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Óscar atendido en directo. Extraído de su Twitter

La Habitación Roja era un gran reclamo para el día de hoy. Con veinte años de carrera, poco tenían que demostrar en el escenario. Y tan poco, porque cero conexión con el público. La conversación justa para alguna explicación de algún tema y uno detrás de otro. Consiguieron mover al público a base de pildorazos y temas bastante conocidos, como Ayer Magnífica Desolación, pero si noté cierta falta de entrega para con el público.

Dorian me lo apunto para otra ocasión y nos dedicamos a escucharles (y cantar) en la distancia, porque estábamos reservando sitio para Supersubmarina. Casi que el motivo de acudir al festival. Fue tal la explosión de su sonido que al final de Ana, la segunda canción que interpretaban, se fue la luz del festival. Todos creíamos que era parte del espectáculo, hasta que Chino se abrió la camisa y en su pecho llevaba escrito “No hay corriente”. A los cinco minutos se solucionó el problema y siguieron con un setlist en el que recogieron lo mejor de su repertorio, desde temas más antiguos como Niebla XXI, a temas de su último álbum como Algo Que Sirva Como Luz, Arena y Sal Viento de Cara, cuyo final cantamos a capella. Finalmente, el cierre obligado con LN Granada con una apología a la belleza de mi ciudad y final con fuegos artificiales. Desde luego, un concierto que tuvo de todo, donde se mostraron naturales y nos supieron dar lo que nos gustaban.

Después de una hora guardando sitio, llegó el último plato fuerte: The Kooks. Claro, ¿qué puede hacer una banda británica indie en una ciudad como Granada? Pues cantar temas de sobra conocidos y otros con estribillos y ganchos fáciles de seguir. Así nos ganaron a base de “¡cantad conmigo!”, melodías funk como en Westside Down, momentos más íntimos como See You Now o la apertura con Around Town seguida de Ooh La y el cierre con la muy esperada Naive. Como curiosidad, el cantante contó que su abuela había venido con él, y mis amigos y yo (y bueno, todo el mundo que estuviera por mi zona), pudimos verla en un momento que se levantó a dar una vuelta por los laterales del escenario, sintiéndose orgullosa del nieto.

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El vocalista de The Kooks dejándonos sin palabras al piano

Y ahora, en retrospectiva, es el momento de señalar los errores del festival, que más o menos compensaron en otros aspectos:

  1. El escenario Red Bull. Puestos a improvisar escenarios de última hora, hacedlo con nombres que merezcan la pena para evitar que parezca un “bueno, es lo primero que hemos pillado”.
  2. El sonido del bajo en el escenario Inside. Había momentos que resultaba insoportable. Se notaba una mejor preparación el escenario Desperados, pero tal vez sea una percepción personal.
  3. El suelo donde estaba el público. Claro, en un suelo de tierra donde se celebra la feria de Granada, cuando metes a 20.000 personas a saltar, la nube de polvo que se levanta no es ni normal. Y las ganas de toser, tampoco.
  4. El control para entrar al recinto. A nivel de seguridad, no tengo queja. Guardias que cacheaban y hacían su función bastante bien. Ahora, que me venga el que echa un vistazo a las pulseras y no reconozca la de menores, es grave. Y tener que dar explicaciones sin tener por qué, más aún.
  5. Eso era un botellódromo gigante. Vale que en los festivales se vende alcohol, pero la basura que pudo llegar a acumularse no era ni normal. Tal vez sea una manía de los granadinos que vemos una explanada muy grande y tendemos a hacer botellón, pero no era normal. Y a la salida del festival, ver toda la calle llena de basura y de jóvenes bebiendo, tampoco. Y ver a la policía cerca sin hacer nada viendo a gente beber en un espacio público, tampoco.

Pequeños detalles que, aunque no afectaron del todo al buen ambiente del festival y al buen cartel que traía, sí sería necesario revisarlo de cara al 5º aniversario del evento; al cual espero poder acudir si todo va bien  y repetir una experiencia igual de divertida.

James Morrison estrena “Demons” y levanta cabeza camino al estreno de su nuevo álbum

Hace casi un año, John Newman publicaba en su cuenta de Instagram una fotografía en la que se le veía compartiendo estudio con James Morrison, donde ponía un comentario que decía lo siguiente:

Been in the studio with #jamesmorrison, trust, his return is sounding huge!!!

En el estudio con James Morrison; creedme, ¡su vuelta suena muy bien!

Esto supondría la vuelta a las andadas del autor de You Give Me Something después de cuatro años de silencio, en el que viéramos publicado su tercer álbum de estudio The Awakening, el cual superó en ventas a su anterior LP, Songs For You, Truths For Me, pero que mantenía el mismo nivel de crítica variada (52/100 recibe en Metacritic este tercer álbum).

Así que mucho le quedaba por mejorar al músico británico tras lanzar cuatro singles de The Awakening que no vieron lugar en la lista de éxitos de ningún sitio o que alcanzaron un puesto que no era el esperado (la colaboración con Jessie JUp, que se quedó como intento fallido de sleeper hit).

Sin la menor de las repercusiones mediáticas, James Morrison lanza vídeo para su nuevo single, y anuncia fecha y título de su nuevo lanzamiento. Este nuevo single recibe el título de Demons, y podremos disfrutar del álbum del que ha sido extraído el 10 de octubre, titulándose el cuarto trabajo de estudio del británico Higher Than Here.

Con lo que respecta a este estreno, Demons abandona, a nivel melódico, tanto sentimentalismo que había en The Awakening. Huye de intimismos y de violines que suenan demasiado melancólicos para adentrarse en una escena de rock ligero con la clara impronta de contemporánea para adultos soul que nos acostumbra a ofrecer el británico.

Es un tema de composición simple, sin mayores artificios ni espejos: intenta ser directo para llegar al oyente en su máxima plenitud. Tal vez no sea el tema de su vida y no cause la sensación que nos causara años atrás You Give Me Something, pero hay que reconocer que ha sabido reciclarse y madurar con estilo.

El vídeo de Demons ofrece una perspectiva interesante del doble ser de la persona, de esa parte del hombre que nos impulsar a realizar algunos actos y que en otros casos nos intenta frenar, todo ello visto desde la perspectiva de un James Morrison que acaba de ser atropellado. Happiness hit him like a train on a track? Esperemos que levante cabeza y le llegue algo de esta felicidad, si no de golpe, poco a poco con la aceptación de este Higher Than Here.

Crítica de “BADLANDS” de Halsey: Bienvenidos a nuestro mundo, será Halsey quien nos guíe y entretenga

Oh, el hypeEsa necesidad que nos hace querer que algo llegue, aún sin saber muy bien lo que nos vamos a encontrar y si eso nos va a gustar. En algunos casos, traicionero (¿verdad CHVRCHES?) y en un porcentaje mínimo, el producto se nos presenta como algo nuevo y no una fórmula mejorada de lo existente, así que eres capaz de pagar por él y disfrutarlo, poco a poco, hasta digerirlo al completo.

No presto particular atención a la música de los grandes medios, pero después de llevar todo el verano viendo cómo deambula por las redes la portada de una tal Halsey que presenta un debut que lleva el título BADLANDS, mereció la pena que lo apuntara en mi lista de “estrenos musicales” de este año. Al final, en agosto, acabé sucumbiendo al hype colectivo. Llegó el día de estreno y a la menor oportunidad me encaramé a este álbum de Ashley Nicolette Frangipane, o Halsey para los amigos.

Halsey se presenta como la voz de una nueva generación. Una generación que cada vez deja más de lado el sonido pop más básico para explorar nuevas tendencias. “We are the new americana (…) Raised on Biggie and Nirvana” canta en New Americana, realizando una apología a la diversidad de las últimas generaciones, llamémosles milleanialsgeneración Y o como guste uno. “They wanna make me their queen” canta en Castle. Sabe la influencia que va a suponer entre sus oyentes y posteriores seguidores.

Aunque a lo largo del álbum nos encontremos una descripción tras otra de romances de la más diversa índole, Halsey juega con la lírica para darle ciertos matices a sus temas para no quedar en el mero swifterismo, es decir, en el amor en su más mera banalidad. Habla de discreción y la presión mediática por conocer los detalles de una relación en Strange Love, de la preocupación por el otro de la pareja ante su inestable situación por el uso de drogas en Colours, o de la resignación de no poder olvidar a tu pareja que te dejó y desear que vuelva en Haunting.

En resumidas cuentas, una lírica que resulta fácilmente identificable con el público. Encontramos las reflexiones justas para no caer en la predicación a las grandes masas y asimismo tener un álbum que a nivel lírico no cae en la superficialidad de las nuevas princesas del pop. Un factor a tener en cuenta para explicar la buena aceptación que está teniendo el álbum se debe a que no es más de lo mismo. Tiene una serie de melodías de un estilo que fluctúan entre el art-pop y el PBR&B para ofrecer unos temas en el que encontramos reminiscencias a la Sia más actual o a Lorde. Estas influencias y ese momento en el que el oyente tiene la sensación de escuchar algo conocido y que le ha gustado, le motiva a continuar a escuchar el álbum, sólo para adentrarse más y más en estas badlands.

Porque a nivel melódico merece la pena destacar cierto contraste entre una parte con unas bases de carácter más intenso o de una electrónica más oscura (el estribillo de Castle, la intensidad de Hold Me Down o la ligera distorsión de Gasoline), y una parte más ligera, que si bien mantiene ese halo de misterio del que te percatas a lo largo del LP, resulta muy apetecible de escuchar en momentos de calma (Drive, el medio tiempo Colours o la lo-fi Coming Down).

Por destacar algún momento más incongruente: Roman Holiday. Tiene un estilo “demasiado” claro para este álbum, y ciertos tintes de descarte de Carly Rae Jepsen en su nuevo álbum. Es de lo más radio-fwendly/popero de este trabajo, donde Halsey se permite durante 3 minutos observar sus badlands desde otro ángulo, pero no dentro de él, y ese es el defecto.

Y qué decir de la propia voz de Halsey. Moviéndose en tonos medios-altos, hace gala de un interesante vibrato en algunos estribillos como en New Americana donde la sensación de que su voz se quiebra, pero no es más que una calculada maniobra para dar muestra de esta técnica vocal de la artista. Entendedme, no tenemos a una nueva Mariah Carey con unas habilidades vocales asombrosas, pero en su terreno y en directo se desenvuelve muy bien.

Así que, sin nada más que añadir, pasemos a la valoración del álbum.

Originalidad

-En el álbum: Hay momentos en los que el álbum parece que se ahoga en su propio sonido, el de Castle New Americana pero luego se rescata a sí mismo con la inclusión de cortes más intimistas como Drive, Colours Gasoline. Está bien equilibrado en cuanto a sonido para no agotar en demasía al oyente, se le puede poner un 0,75/1

Con respecto al resto: Ya decía que bebe ligeramente de sonidos conocidos como los de Sia Lorde, pero la forma en la que Halsey juega con sus melodías para acabar desembocando en el PBR&B marca de la casa hace que se aleje de esta fuente original de inspiración y llegar a un estilo que no tiene demasiada similitud a lo ya presente. 1/1

Impresiones

Primera impresión: Es un álbum que tras la primera escucha deja muy buen sabor de boca. Tiene ciertos momentos de pinchazo (Roman Holiday), pero en seguida se ven compensados por dos temas bastante mejores. Hay que destacar que uno tiene a mezclarse en las badlands de las que habla Halsey, y no me pude quitar la sensación de pensar: “¿He pasado ya por aquí?” 1,25/2

Tema a tema en profundidad/Impresión general: En cuanto a producción, Halsey se ha rodeado de un buen equipo que consigue entenderla, dándole cuerpo a lo que tenía en mente, creando melodías que se acomodan a la perfección al apartado lírico. Me encanta el toque del sintetizador de fondo, encargado de dar cuerpo, en la gran mayoría de los temas, lo veo un detalle muy interesante. El sonido no suena en absoluto plano, y es que encontramos temas en los que se producen cambios de intensidad, sintetizadores que van y vienen… Detalles que nos indican una producción exhaustiva del álbum. En definitiva, un álbum que me ha dejado un buen sabor de boca, con ciertos detalles que me han causado confusión (el orden de temas de la edición deluxe hace que en ocasiones resulte pesado el álbum) y otros que me han ganado en seguida (el sample que hace a Son Lux en Hold Me Down); que, en conjunto, me hacen ponerle un 3,75/5

-Lista de reproducción y compra: Para un álbum que ofrece una nueva visión del prisma del pop, creo que merece la pena su compra. Y, sin duda, más de un tema forma parte de mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,75/10

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EL VY estrena “I’m The Man To Be” y se postula como el divertimento de Matt Berninger

Matt Berninger está que no para. Después de casi dos años de gira con su grupo The National tras el lanzamiento de su Trouble Will Find Me en 2013, ahora se encuentra en el estudio preparando el sucesor de este LP… mientras trabaja en EL VY, un proyecto musical paralelo junto a Brent Knopf, música y productor de Portland conocido por su trabajo en Ramona Falls Menomena.

De este proyecto ya pudimos escuchar un primer adelanto, Return To The Moon, un tema con el que el vocalista de The National se desentendía del estilo de su banda para protagonizar melodías de carácter algo más desinhibido, incluso bailable, de letras algo surrealistas. Ahora, con el reciente estreno de I’m The Man To Be, terminamos de concretar esa primera impresión.

Este nuevo single se trata de un medio-tiempo de carácter más rockero, abandonando las guitarras con cierto toque funky de Return To The Moon. Pero lo que mantienen en común es un estribillo que se pega al instante y te entran ganas de gritarlo (I’m peaceful cause my dick is in the sunlight  held up by kites cause I’m the man to be).

Y por último, hay que destacar al bueno de Matt bailando (con unos pasos muy similares a los que uso yo. Sí, eso dice mucho de mí), demostrando que no todo es misterio y oscuridad en el national, sino que tiene una válvula de escape de tanta seriedad, y esa no es menos que su proyecto musical paralelo EL VY, del cual esperamos con ganas su álbum a estrenar el 30 de octubre de este 2015.