Cerremos la puerta de la música a los “famosillos”, por favor

Hola, vengo a reivindicar (una vez más) a la malograda industria musical. Esa que no levanta cabeza. Esa que cuando inicia un proceso de depuración viene algún agente externo a compensar, iniciando un proceso iterado de tira y afloja en el que vamos mejor, vamos peor, pero no vamos a ningún sitio.

Pero ahora vivimos cierta época de bonanza, y si no, que se lo digan a Adele. Porque vender más de 3 millones de copias en una semana se puede considerar un hito, tanto para la artista como para la industria, que ha podido sentir cierto respiro en una época en la que, seamos sinceros, la cosa está tendiendo a remontar pero aún hay que ir avanzando tímidamente.

Total, que yo venía a quejarme básicamente de algo. Y el caso es que, en cierta medida, de lo que me quejo termina de levantar algo las ventas en música en España. Hablo de estas nuevas apariciones en la escena (habitualmente, una escena asociada a un horrible EDM sin mayor pretensión que sonar en una sala cualquiera un sábado noche) cuyo único mérito es ser una cara conocida. Sin talento alguno, tienen un single por ser famosillos: gente de la farándula televisiva a la que se le ofrece la oportunidad de hacer un single porque tiene un público dispuesto a pagar por ello. Ahí tenemos a Ylenia que logró llegar a un top 10 en iTunes con aquel tema que lanzó.

Ya me gustaría que se tratara de un caso aislado, pero vino toda la comitiva detrás con singles de cada vez menor calidad. Claro, había que aprovecharse del filón cuanto antes, no había tiempo para dedicarse y crear algo digno a recordar. Porque si la vida mediática media de estos personajes es breve, espero que la de estos temas también.

Así que ahora me encuentro en una dicotomía importante. Porque vale, vamos a reconocerlo, de vez en cuando alguien conocido por algo ajeno a la música lanza música, y por culpa de gente como la mencionada anteriormente voy con un fuerte prejuicio y con el ceño fruncido, modo indignación activado. Y vale, en muchos casos puede merecer algo la pena, pero volvemos a lo mismo: al hacer por ganar más aún. Poco tienes que perder cuando eres una estrella en internet como Yellow Mellow Curricé. Publica todo el material que quieres, enfócalo al estilo que quieras. Tienes cientos de miles de seguidores, a algunos les gustará y darán lo suficiente la lata para que aparezca tu videoclip en televisión.

Este tema me recuerda a una entrada que ya hiciera en mis viejos tiempos del blog cuando hablaba de la publicación de libros por parte de personalidades de Youtube, aún cuando no había llegado siquiera el “boom” por el que ahora vemos que casi toda personalidad española de esta plataforma tiene un libro hablando de nada interesante.

Y volvemos a lo mismo de siempre: el pez grande se come al pequeño. Aunque el pequeño le responda con un material de una calidad con creces superior. ¿Esos artistas que tienen menos de mil escuchas en Spotify y tanto te gustan? Da igual, que se hagan un canal de Youtube y hagan vlogs o cámaras ocultas, así tal vez se formen una base de seguidores a los que venderle después su material. Este es el presente de la música en España, personalidades que se hacen músicos, músicos que no pueden llegar a serlo. No hagamos de este presente nuestro futuro.

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