Día: marzo 12, 2016

Kanye dice no al formato físico, ¿hace bien?

Es la eterna pregunta que nos hacemos más que plantearnos a los que nos gusta e invertimos en música: ¿seguirá aguantando el formato físico frente al digital?

El último en dar su opinión ha sido Kanye West, el rapero que tanto da que hablar por su música, por presuntamente descargar software musical de manera ilegal o por sus colecciones de moda. En cualquier caso, hace un par de días, en una de sus muchas sesiones twitteras de reflexión, dejaba caer en primer lugar que la forma en la que se presentó “Yeezus” (os recuerdo, sin portada, sin libreto, solo la caja vacía con una pegatina naranja) era “una tumba abierta para el CD”. A continuación decía “no more CD’s for me”, con lo que dejaba sobre la mesa que a partir de ahora era producto de ventas digitales y streaming.

Pero, ¿es una opción acertada? Vayámonos a los datos.  Es de todos sabido que la música no está en su mejor época en lo que a ventas se refiere. No podemos pretender volver a niveles pre-internet. La BBC informa: En 2015 la venta de CDs se redujo en un 31% en Estados Unidos. Se vendieron 15 millones de discos menos en la primera mitad de año, algo a tener en cuenta.

Por contra, encontramos una positiva noticia, y es que el vinilo aumentó sus ventas un 30%. En el artículo escriben que fue algo liderado por Adele y Taylor Swift, aunque yo señalaría a los millenials y demás hipsters que buscan la belleza de lo retro. Y, bromas a parte, esa cultura sibarita de melómano que ensalzan la calidad del vinilo en contraposición a la del CD.

Porcentajes que se tornan similares pero que ni mucho menos representan las mismas cantidades. Mientras que antes hablábamos de 15 millones de discos menos, eso es incluso más de lo que se llegó a vender en formato LP en 2015 (llegando a un total de 12 millones). ¿Qué viene a devolver el equilibrio en esta descompensación? El streaming.

El streaming ha adquirido tal peso en la industria musical que, además de aportar un tercio de las ganancias totales a la industria, se cambiaron los términos de las ventas musicales con aquello de que cuando una canción era escuchada X veces, contaba como una venta. Esto demuestra que hay que ir renovándose constantemente, que si ahora la gente consume música de esta manera, se acomoda el formato y ya está. Ventajas e inconvenientes inclusive, pero se hace.

En resumen: el CD está a la baja, el vinilo resurge de buena manera pero quedándose lejos de todo lo que mueve el anterior formato, and streaming is the new black. ¿Cuál es la estrategia lógica? Apuntarse a este último mercado, mucho más accesible para la gente y mucho más barato de producir y mover.

Ahora bien, estamos hablando de Kanye West. Desde “808’s and Heartbreak”, que vendía más de 1.700.000 copias, sus ventas se han reducido, pero no por ello dejaba de ser un éxito todo lo que produjo. Al fin y al cabo, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” llegaba al millón de copias y se convertía en el mejor álbum de la década, y “Yeezus” a unas nada reprochables más de 700.000 copias. Así que, aún estando el mercado como está, teniendo este grueso de ventas, ¿cómo se puede plantear uno abandonar este formato?

Kanye West, proclamado Dios de la música, salvador de la cultura y demás se plantea abandonar el formato en el que se ha basado el arte al que (más) se dedica. Esta no es una decisión relacionada con una visión de futuro y demás, esta decisión apunta a, de nuevo, la búsqueda del máximo beneficio devaluando su obra, como siempre pasa. Recordemos que hace un mes lanzaba su ansiado “The Life Of Pablo”. Por streaming. En TIDAL. Pasó el hype inicial y habiéndose encerrado a sí mismo en un medio que no consigue despegar por mucho que se empeñen, ahora causa más sensación sus tweets enfurecidos y que esté enfrascado en un nuevo álbum que “The Life Of Pablo”. 

¿Estoy diciendo con esto que si hubiese habido lanzamiento en físico estaríamos hablando más del disco? Diría que sí, o al menos seguiría llamando la atención porque existiría una preocupación. Una necesidad de hacer la típica jugada de singles, vídeos y presentaciones para, de algún modo, amortizar el disco. Pero en este caso, Kanye lanzó el álbum, hubo una primera semana intensa, y luego todo se relajó y ya ni él mismo habla más de su álbum. Solo para decir que quería mezclar de nuevo un par de temas y que estaba trabajando en el próximo.

Que sí, que tengo reconocido que el mercado musical va mal, que cada vez se venden menos discos y los que se venden van a los grandes nombres. Pero si son estos grandes nombres los que ya hablan de abandonar el formato físico para adaptarse a las eras digitales, entonces nos tenemos que empezar a preocupar. Esperemos que el de Kanye sea un caso aislado, mi vida no tendría sentido sin ver la cara de Adele (en “25”) en cada tienda a la que voy.