Actualidad Musical

London Grammar han vuelto con nuevo single y siguen sonando igual

London Grammar fueron uno de mis caramelitos de hace un par de años (de hecho, aquí la crítica del debut). No me voy a repetir, simplemente voy a recordar que en su momento admiré el intimismo con el que dotaban a su producción, jugando con los arreglos de piano, eléctrica y una voz que bien recordaba a la de Florence Welch. Aunque Hannah Reid no cuenta con la potencia de la también británica, hacía gala de unos agudos muy interesantes en los momentos justos, dotando a los cortes de “If You Wait” de una intensidad bastante lograda.

Esto último es lo que uno encuentra en “Rooting For You“, el single de regreso de los londinenses, que tuvieron a bien estrenar el día de año nuevo. Se trata de un adelanto del segundo álbum del grupo, el cual tendría que estrenarse este 2017 si todo va bien, cuatro años después del debut.

Si nos adentramos en la escucha de este nuevo tema, podemos observar que no hay nada nuevo en el sonido del grupo. Admito que hay más preciosismo vocal con los agudos que comentaba antes, pero quitando eso volvemos a encontrar el sonido puramente London Grammar: melodías cuidadas que arropan la voz de Hannah, piano y eléctrica en un juego sutil y un cuerpo orquestal delicado.

El vídeo presenta el tema interpretado en directo, pero no creo que en su versión de estudio haya mayor diferencia. “Rooting For You” me resulta un buen tema para crear algo de hype con el regreso de este grupo y para recordarnos que siguen existiendo, pero no veo una evolución. Han arriesgado al hacer un primer minuto y medio acapella. La jugada no les ha salido del todo bien porque resulta una introducción algo pesada, pero ojo que han arriesgado.

2016 fue un año de tremenda evolución de la música en todos los ámbitos. Vamos a nombrar a The xx, con los que tienen puntos en común. Éstos han dado un importante viraje en su música, con un nuevo álbum a estrenar en cuestión de un par de semanas, apostando por la electrónica más Jamie xx, y les está funcionando. Sin embargo, London Grammar siguen sonando igual. Si este mismo sonido se sigue repitiendo a lo largo del nuevo trabajo de los de Hannah Reid, la espera no habrá merecido la pena. ¿Apostarán a lo seguro predicando una vez más el estilo acertado que destilaron en su debut?  ¿Habrá madurez, innovación estilística o un rasgo nuevo con el que nos vuelvan a cautivar?

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¿Está cambiando la concepción clásica del álbum?

Hay cuestiones que siempre son interesantes de tratar. Si en la última entrada hablaba sobre Kanye West y su sentencia de que el formato físico estaba muerto, en esta toca hablar del álbum y el proceso que hay más allá de la producción para SBTRKT.

El productor británico lanzaba este viernes SAVE YOURSELF, un proyecto musical del que él mismo dice que no es un álbum, si no una obra con principio y fin, acompañada de visuales y demás para darle más trasfondo a la música. Una música con la que intenta y desea tratar con total libertad cualquier tema que le rodee, ya que, al fin y al cabo, no consigue separar el mundo de su música con el mundo en el que vive y quiere que se vea reflejado en su producción.

En cuanto a los temas que componen este proyecto, decir que se mueven en la temática electrónica habitual del músico, pero con un carácter más analógico, en ocasiones más break, que se distancia en parte del “Wonder Where We Land” que lanzó hace un par de años. Desde luego, es un trabajo diseñado para escuchar en conjunto, donde los temas se entremezclan los unos con los otros creando pasajes indisolubles, donde se pasa de la calma fruto de sintetizadores analógicos al nerviosismo surgido de la unión de los vocales de Sampha y una percusión que entra en los momentos idóneos para animar la escena.

Pero hoy nos centraremos en el trasfondo del álbum, el porqué de su existencia, su razón de ser. Junto a “SAVE YOURSELF”, nos ofrecía un escrito en el que explicaba el concepto detrás del proyecto. La cuestión es que es un trabajo que terminó hace una semana, y el objetivo de esta nueva etapa en la que se embarca es la de conectar con el público y ofrecerle un material recién hecho. Achaca a la sociedad actual y la concepción cultural ese desfase entre que se hace un álbum y lo recibe el público. 

SAVE YOURSELF” no es más que la forma en la que SBTRKT busca combatir con lo establecido en la industria musical y buscar una forma más directa de ofrecer su producto a un público que le sigue. Pero aquí siempre con el apunte del “recién hecho”. SBTRKT busca hacer frente a algo que sufren muchos artistas: acabar con ese periodo entre que se acaba un álbum y se lanza a la luz.

Podemos entrever distintos motivos que han hecho que Aaron Jerome actúe de esta manera, además de esa necesidad de ofrecer un producto que exhala novedad por sus poros. Innumerables son los álbumes que han pasado demasiado tiempo en el limbo, a la espera de llamar la atención a una compañía que decida apostar por ellos para su publicación. Eso es un contrarreloj, y es que la música pierde posibilidades de éxito conforme avanza el tiempo, pudiendo pasar de novedad a refrito y volver al lugar del cual ha venido.

Pero diría que el motivo principal es evitar esa traición que siempre se cuece cuando un músico recién ha terminado de producir su álbum. Hablemos de Kanye West Rihanna, ese hype formado alrededor de sus álbumes que condujo a las filtraciones de los mismos, de nuevo devaluando el producto. O un caso menos comercial, el de Björk con ‘Vulnicura’, cuya filtración hizo que fuese forzada a hacer un lanzamiento en diferido (primero versión digital y a los dos meses la versión en físico).

La cuestión es que vivimos en una época de constante renovación. Queremos huir de los moldes establecidos para experimentar la novedad, y esto ya no es solo en el aspecto musical ni cosas de alternativos. La música, y el arte en general, vive en ese constante renovarse o morir. Veía un vídeo de Anthony Fontano (aka The Needle Drop) en relación con “The Life Of Pablo” y diciendo que tal vez la renovación del tracklist o de la mezcla de un álbum sea algo bueno, haciendo de un disco un ente vivo en constante renovación. Vivimos en la época de las remezclas y las remasterizaciones, ¿por qué no lo podría hacer el propio músico, siendo suya la obra?

Volviendo al tema, “SAVE YOURSELF” nos recuerda que, al fin y al cabo, vivimos en la época de la renovación y la indignación con la música como digo. No nos gusta lo cohartados y condicionados que estamos y buscamos nuevas formas de dar nuestra obra. Hay que admirar la valentía del paso que ha dado SBTRKT en la música. Son aspectos como este los que hacen que la sociedad y el arte avance. Además de conseguir escuchar canciones recién sacadas del horno, nos permite conocer más por dentro cómo se siente como músico, que al fin y al cabo es su objetivo. Su anonimato radica en eso, en darse a conocer con su música, que ella hable por él. “SAVE YOURSELF” nos ha presentado a alguien que valora su obra y quiere transmitir este sentimiento al resto del mundo. Esperemos que más gente se una a este movimiento y conozcamos una auténtica revolución musical en todos sus aspectos y no solo en cuanto a estilo.

Kanye dice no al formato físico, ¿hace bien?

Es la eterna pregunta que nos hacemos más que plantearnos a los que nos gusta e invertimos en música: ¿seguirá aguantando el formato físico frente al digital?

El último en dar su opinión ha sido Kanye West, el rapero que tanto da que hablar por su música, por presuntamente descargar software musical de manera ilegal o por sus colecciones de moda. En cualquier caso, hace un par de días, en una de sus muchas sesiones twitteras de reflexión, dejaba caer en primer lugar que la forma en la que se presentó “Yeezus” (os recuerdo, sin portada, sin libreto, solo la caja vacía con una pegatina naranja) era “una tumba abierta para el CD”. A continuación decía “no more CD’s for me”, con lo que dejaba sobre la mesa que a partir de ahora era producto de ventas digitales y streaming.

Pero, ¿es una opción acertada? Vayámonos a los datos.  Es de todos sabido que la música no está en su mejor época en lo que a ventas se refiere. No podemos pretender volver a niveles pre-internet. La BBC informa: En 2015 la venta de CDs se redujo en un 31% en Estados Unidos. Se vendieron 15 millones de discos menos en la primera mitad de año, algo a tener en cuenta.

Por contra, encontramos una positiva noticia, y es que el vinilo aumentó sus ventas un 30%. En el artículo escriben que fue algo liderado por Adele y Taylor Swift, aunque yo señalaría a los millenials y demás hipsters que buscan la belleza de lo retro. Y, bromas a parte, esa cultura sibarita de melómano que ensalzan la calidad del vinilo en contraposición a la del CD.

Porcentajes que se tornan similares pero que ni mucho menos representan las mismas cantidades. Mientras que antes hablábamos de 15 millones de discos menos, eso es incluso más de lo que se llegó a vender en formato LP en 2015 (llegando a un total de 12 millones). ¿Qué viene a devolver el equilibrio en esta descompensación? El streaming.

El streaming ha adquirido tal peso en la industria musical que, además de aportar un tercio de las ganancias totales a la industria, se cambiaron los términos de las ventas musicales con aquello de que cuando una canción era escuchada X veces, contaba como una venta. Esto demuestra que hay que ir renovándose constantemente, que si ahora la gente consume música de esta manera, se acomoda el formato y ya está. Ventajas e inconvenientes inclusive, pero se hace.

En resumen: el CD está a la baja, el vinilo resurge de buena manera pero quedándose lejos de todo lo que mueve el anterior formato, and streaming is the new black. ¿Cuál es la estrategia lógica? Apuntarse a este último mercado, mucho más accesible para la gente y mucho más barato de producir y mover.

Ahora bien, estamos hablando de Kanye West. Desde “808’s and Heartbreak”, que vendía más de 1.700.000 copias, sus ventas se han reducido, pero no por ello dejaba de ser un éxito todo lo que produjo. Al fin y al cabo, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” llegaba al millón de copias y se convertía en el mejor álbum de la década, y “Yeezus” a unas nada reprochables más de 700.000 copias. Así que, aún estando el mercado como está, teniendo este grueso de ventas, ¿cómo se puede plantear uno abandonar este formato?

Kanye West, proclamado Dios de la música, salvador de la cultura y demás se plantea abandonar el formato en el que se ha basado el arte al que (más) se dedica. Esta no es una decisión relacionada con una visión de futuro y demás, esta decisión apunta a, de nuevo, la búsqueda del máximo beneficio devaluando su obra, como siempre pasa. Recordemos que hace un mes lanzaba su ansiado “The Life Of Pablo”. Por streaming. En TIDAL. Pasó el hype inicial y habiéndose encerrado a sí mismo en un medio que no consigue despegar por mucho que se empeñen, ahora causa más sensación sus tweets enfurecidos y que esté enfrascado en un nuevo álbum que “The Life Of Pablo”. 

¿Estoy diciendo con esto que si hubiese habido lanzamiento en físico estaríamos hablando más del disco? Diría que sí, o al menos seguiría llamando la atención porque existiría una preocupación. Una necesidad de hacer la típica jugada de singles, vídeos y presentaciones para, de algún modo, amortizar el disco. Pero en este caso, Kanye lanzó el álbum, hubo una primera semana intensa, y luego todo se relajó y ya ni él mismo habla más de su álbum. Solo para decir que quería mezclar de nuevo un par de temas y que estaba trabajando en el próximo.

Que sí, que tengo reconocido que el mercado musical va mal, que cada vez se venden menos discos y los que se venden van a los grandes nombres. Pero si son estos grandes nombres los que ya hablan de abandonar el formato físico para adaptarse a las eras digitales, entonces nos tenemos que empezar a preocupar. Esperemos que el de Kanye sea un caso aislado, mi vida no tendría sentido sin ver la cara de Adele (en “25”) en cada tienda a la que voy.

 

Cuando Coldplay se hicieron las américas en la Superbowl

La Superbowl. Ese evento deportivo que solo vemos en Europa por la interpretación del himno nacional al principio y el famoso halftime show. Este domingo se cumplía la quincuagésima edición, y había que apostar fuerte…¿y seguro?

La vida no es como aquel capítulo de los Simpsons donde contratan a Homer para hacer el intermedio de la Superbowl para *spoiler* acabar en un fracaso por haber dejado a su vecino Flanders hacer una representación de un pasaje de la Biblia. Estamos hablando de un escenario donde han pasado los reyes del pop Michael Jackson Madonna. Estamos hablando de un listón que ha ido subiendo año tras año; no hay más que mirar a la actuación de Katy Perry del año pasado (y también al Left Shark que dio para tanto) o la de Bruno Mars del año anterior.

Que Coldplay se estaban haciendo cada vez más y más comerciales era algo que se venía sabiendo desde que publicaran “Mylo Xyloto”, y este nuevo “A Head Full Of Dreams” se encarga de terminar de pavimentar el camino que abrieron hace cinco años ya. El culmen de todo sería presentarlo en el intermedio de la Superbowl. ¿El único problema? Serán esas raíces indie que de vez en cuando quieren salir, será que a una banda británica le resulta algo ajeno la Superbowl o será el fastuoso hype del que habla Mar en su visión personal de la actuación de la Superbowl:

Así pues, después de todo esto, ¿cuál es el problema? El hype, cariños míos, el hype. Entiéndase hype cuando hablan de ti a todas horas cuando motivo, de haberlo, no lo hay. Y la overexposure, no merecida. Mucha. Demasiada. Tanta, que no puedo con la vida. El mainstream se ha convertido en el único stream.

El intermedio de la Superbowl es un momento en el que se ruega ser grandilocuente. Madonna vino cual diosa egipcia con carrozas, Katy Perry vino a lomos de un tigre gigante, Michael Jackson estuvo durante un minuto en silencio, inmóvil, y consiguió llenar el estadio con su presencia; y Chris Martin vino corriendo por la pista de juego con sus intensitos. Tal vez en un intento de seguir diciendo que son ellos mismos, les ha faltado aportar ese plus de originalidad y excentricidad que se espera en este momento, dándome la sensación de que me encontraba en un directo más del grupo. El mismo concepto que te encontrarías en un concierto de sus últimas giras: El grupo actuando en su sitio, Chris Martin dando vueltas por el escenario y dando saltos… Vale, el público al final muy entregado con el tema de formar la frase “Believe in love”, pero no termina de parecerme que todo es un apaño rápido para recordarse a sí mismos dónde están.

Y si hablamos de apaños rápidos, hay que pararse en ese momento de eclipse de Beyoncé y Bruno Mars. De nuevo, la sensación de que Coldplay se encontraba ante un espectáculo que les quedaba grande y ante el que no tenían claro la forma en la que actuar (hablemos de la forma tan catastrófica en la que se hilaban los temas en la primera mitad). Porque hay formas de hacerlo bien. Una cosa es invitar a un artista a acompañarte en un tema (caso Katy Perry-Lenny Kravitz, donde compartieron escenario) y otra cosa es cederle tiempo de una actuación que debería ser tuya para que Beyoncé interprete en vivo su nuevo tema.

Dicho lo cual, para mí, la actuación de la media parte de la Super Bowl de este año, vista por millones y millones de espectadores, no fue más que (…) un producto de marketing más.

Otro aspecto muy importante, el marketing. Desde la organización declaran que los artistas no cobran y que sólo se pagan los gastos de producción, así que tienen que aprovechar al máximo esta oportunidad que les ofrece la vida. Coldplay que inicia gira, Beyoncé que lanza tema sorpresa y anuncia gira también. Y Bruno Mars…que sigue aferrándose al ‘Uptown Funk’ que debería ir renovando de una vez.

En resumen, una actuación de parches. Con momentos interesantes 100% Coldplay, pero no deja de parecerme un parche detrás de otro. Ponemos a Coldplay por aquí tocando sus temas como puedan, luego metemos a Beyoncé haciendo lo de siempre, hacemos chas y aparece Mark Ronson dando paso a Bruno Mars cantando lo que llevan cantando más de un año juntos. Ahora baile por aquí, pum pum por allá y algo bueno debe de salir de juntar a tres de los mayores exponentes musicales actuales.

Tal vez la Superbowl este año haya pecado de exceso de confianza. O tal vez los que hayan pecado de exceso de confianza hayan sido de Coldplay. Me voy a hacer eco del comentario general de las redes y es que “Beyoncé stole the show”, para bien o para mal. Eso sí, a la que no pudo eclipsar fue a Lady Gaga entonando el himno nacional, que aunque dio para infinitud de memes, la queen Bey no pudo hacerle sombra.

Cuando eres Rihanna y te sacas un álbum de la manga

Las vidas de muchos se vieron carentes de sentido cuando la semana pasada Rihanna publicaba (al fin) su nuevo álbum, ANTI. Ya se acabó la constante pregunta los jueves de “¿será mañana cuando lo publique por sorpresa?”, ahora damos la bienvenida a “¿realmente ha merecido la pena?”.

Volvemos a lo de siempre y ya algunos os resultará viejo familiar mi amigo el hype. Porque tienes dos formas de actuar cuando eres una estrella de fama mundial de la que se sabe va a publicar un álbum en breve. O te marcas un Kanye West con Waves y lo acabas presentando en el maldito Madison Square Garden en un concierto que se transmite por todo el mundo, o te marcas un Beyoncé y publicas de repente, cuando nadie se lo espere, tu nuevo álbum en los medios digitales disponibles para todo el mundo.

La cuestión es la siguiente: Rihanna sabe muy bien qué hacer para llamar la atención. Que si ahora publico tres temas que no tienen nada que ver el uno con el otro y que (salvo ‘American Oxygen’, con el que sufrió un descalabro) le han dado el hit fácil con el que ganar tiempo; que si ahora monto una página web donde la gente va abriendo puertas para llegar al álbum, que si ahora publico una foto mía escuchando el disco… Todo para que al final te levantes por la mañana y leas un tweet de la amiga RiRi diciendo que sus seguidores tenemos un regalito esperándonos.

Hay que sumar otro factor: ha publicado el álbum en Tidal. Sí, la famosa plataforma por streaming de Jay Z que se montó como una nueva salvación a la obra de los artistas y que ha caído en un fracaso importante. ¿Qué consiguen con esto? Un intento desesperado para remontar, porque a pesar de que el álbum sea gratuito (durante la primera semana y código mediante), tienes la obligación de caer en las redes de la plataforma abanderada por Madonna o Nicki Minaj para descargártelo.

Así que, en resumen, tenemos a Rihanna publicando de mala manera y un poco a destiempo el álbum (un par de días después de estrenar ‘Work’ , sin dejar siquiera tiempo para asimilarlo) y, ¿peor aún?, haciéndolo en una plataforma tan duramente criticada como Tidal. ¿Por qué hacer esto? Quiero decir, ¿por qué no seguir los métodos habituales de publicación de un álbum y tener un éxito asegurado? 

Para esta pregunta encuentro dos respuestas: la primera es porque eres Rihanna y te lo puedes permitir, la segunda es porque eres Rihanna y siempre te ha ido bien.

No todos pueden generar un hype como el que ha generado la de Barbados y ANTI, y menos aún poner en descarga gratuita su álbum y que la repercusión acabe en un balance positivo (al final ha conseguido lo que quieren todos: que se hable de ella y de su música. Aunque en este caso, más del envoltorio que del contenido). ¿Si hubiese seguido el “método habitual” o se hubiese marcado un Kanye West hubiese engrosado más billetes en su cuenta corriente? Tal vez, pero cuando estás ya en ese estatus te da exactamente igual.

Y ahora el segundo motivo. No recuerdo donde leí esto pero me chocó mucho. Cuando se hablaban de aquellos singles que estrenó el pasado año (‘Bitch Better Have My Money’, ‘FourFiveSeconds’ y ‘American Oxygen’), hablaban de que Rihanna quería de alguna manera experimentar en sus propias carnes “el fracaso” y la sensación de renacer de sus cenizas con un nuevo material impactante. Siempre te ha ido bien, y aunque estés en horas bajas, cualquier cosa que saques va a tener un público al que va a gustar. Basta encontrar la tecla adecuada y salir ganando. O incluso sin esforzarse mucho, nada más hay que mirar ‘Work’, que es simple como ninguna pero acaba quedándose y no puedes dejar de tararearla.

¿Es Rihanna una innovadora y una atrevida por hacer esto? No. Lo de “atrevida” no tiene sentido cuando sabes que vas a salir ganando, la única duda es el cuánto. E “innovadora” tampoco, porque, aunque lo haya hecho de peor manera, ha recorrido un camino que ya hizo Beyoncé hace un par de años, quién a su vez optó por la versión sencilla de lo que ya hicieran Radiohead en 2008 con “In Rainbows” y su descarga con el pago a gusto del consumidor. Pero si que ha hecho algo interesante, y es hacer suyo el “si puede salir mal, saldrá mal” para darle la vuelta. Puestos a hacer un Björk y que mi álbum se filtre, lo publico yo gratis y quedo mejor. Aunque eso sí, ¿de qué hablamos más, del contenido del disco o de la forma en la que se ha lanzado? Si una artista quiere devaluar de una manera tan importante su obra, adelante, pero que no lo publique entonces en Tidal y su filosofía de defensa de los derechos de los creadores, porque no perdamos de vista que gran parte de esta estrategia ha traído el sacrificio de todo ese apartado creativo por 15 minutos de fama.

Adele se supera a sí misma con ‘Hello’, adelanto de su nuevo álbum “25”

Además de cuatro años (que a muchos se nos han hecho eternos) desde “21”, también ha pasado la vida para Adele. Ha tenido un hijo, ha vivido la fama, ha tenido una relación…

Porque a veces se nos olvida que los artistas también son personas y metíamos prisa para escuchar la secuela del álbum que le supuso la obtención de 5 premios Grammy. Pero la británica dejó pasar un tiempo prudencial, poner los cimientos de su nueva vida como estrella del pop-soul y disfrutarla.

Y se puede decir que ha funcionado todo. Este lapso ha servido para que otros artistas reclamaran un trono que consideran suyo, pero ahora dudan de su permanencia. Porque Adele nunca se fue, y ahora viene con ‘Hello’ más fuerte que nunca. De hecho, había todos los ingredientes para que algo saliera mal: un fuerte hype y un listón muy alto que superar, pero podríamos decir que lo ha conseguido.

Porque a lo largo de dos discos lo ha hecho: se ha mantenido fiel a unas raíces que beben del soul clásico para convertirlo en un brebaje contemporáneo que a todos nos resulta muy agradable y fácil de digerir. Con ‘Hello’ no podía ser menos. Abandona todo artificio pop que hayamos podido encontrar en producciones anteriores para presentar una potente balada con protagonismo absoluto de la voz y el piano. A esto hay que sumarle la evolución suave que conlleva a estribillos explosivos donde vocal y percusión conforman un clímax que deja perplejo, pero que hace que se quiera escuchar reiteradamente.

No estamos hablando de temas que resulten pegadizos fácilmente, con una base machacona o unas melodías en clave de ‘Rolling In The Deep’ ‘Rumour Has It, por poner dos ejemplos. Estamos hablando de un tema de carácter más contemplativo, de banda sonora si cabe. El primo de ‘Skyfall’ sin tanta parafernalia. Como digo, un tema que abarca la simpleza en un principio para saborear de los momentos apoteósicos del final.

Ahora, ¿qué nos cabe esperar de “25” este 20 de noviembre? A nivel lírico, la propia Adele ha confirmado que se trata de un make-up record, en lugar de un break-up record como fue “21”. Esto es un álbum en el que hablará de la superación y de dejar de echar la mirada atrás, de mirar hacia adelante. Este ‘Hello’, también encargado de abrir este nuevo álbum, se encarga de hilar ambos trabajos anteriores, ambas temáticas. Encontramos a una Adele que intenta hablar con su amor para pasar página, para reconocer responsabilidad y culpa de los problemas de su anterior relación, pero esto no queda más que en un monólogo, ya que no obtiene respuesta. Esto también lo podemos ver como el primer intento de pasar página de Adele y de la temática que va a premiar en este nuevo álbum.

En cuanto a nivel melódico, confío en que veremos a Adele enfrascada en sus raíces pero con una renovación interesante, sin dejarse llevar por las corrientes actuales, ni teniendo a Ryan Tedder metiendo mano por ahí. En cualquier caso, ya sabemos uno de los álbumes de 2015 y uno de los futuros premios Grammy con apenas haber escuchado un tema. Qué tiemblen las damiselas del pop, que, como digo, Adele viene a despejar su trono.

Moby se desvincula de su estilo en The Void Pacific Choir, ¿la nueva era del techno-rock?

Entre actuaciones con la presencia papal cercana la apertura de su restaurante vegano en Los Ángeles, nuestro amigo Moby encuentra tiempo para meterse en el estudio y crear la que será la continuación de aquel innocents que ya data de 2013.

Haciendo gala del eclecticismo que caracteriza la producción del productor de Natural BluesMoby se presenta con el proyecto en paralelo Moby & The Void Pacific Choir, del cual contamos con un primer adelanto: The Light Is Clear In My Eyes.

Con este tema, damos por finalizada la trilogía de inmersión en la electrónica ambiental progresiva que dio comienzo en Wait For Me (allá por el 2009), pasaba por Destroyed (2011) y concluía con innocents, para ofrecernos un material que bebe en cierta medida de aquel proyecto de punk-rock de 1996 que fue Animal Rights. 

Tal y como ocurrió hace 19 años, el músico vuelve a dejar a sus seguidores algo confusos, alejándose del sonido por el que nos había estado llevando hasta el momento. Atrás quedaron los momentos reflexivos o las capas y capas de sintetizadores delicados que acababan formando ambientes dignos de elogio. Ahora nos encontramos a un Moby que va con un sonido brusco, donde el rock que promulgaba hace años sufre una mutación con bases de technoTodo ello con una parte vocal que avanza decidida pero camuflada entre las capas de un sonido brusco con el que Moby intenta abrir (o recuperar si atendemos a aquel Animal Rights) un nuevo camino en su música…aunque no con demasiado acierto.

Recuerdo una entrevista del músico en la que declaraba que se encontraba contento de tener la libertad de poder realizar la música que quisiese sin tener que soportar presiones por parte de compañías. Una cara de esa moneda es el sonido introspectivo de Destroyed, y la contraposición absoluta, este The Light Is Clear In My Eyes. En cualquier caso, supondría una muestra más de la adaptabilidad del productor y del eclecticismo de su obra. Tendremos que esperar al 23 de octubre para escuchar por completo este EP:

Moby – The Void Pacific Choir EP – 23 October01 The Light is clear in my Eyes02 Almost Loved03 Moonlit Sky04 Broken Girl (EP Edit)

Posted by MobyNews on Jueves, 1 de octubre de 2015

Moby-And-The-Pacific-Void-Choir-30-09-15