Críticas Musicales

Hippo Campus han hecho de “Landmark” un debut más que sólido

Hace unos meses descubrí a Hippo Campus con “South” , y me sorprendieron gratamente con este un EP que te atacaba sin miramientos. Pero resultó cuanto menos curioso comprobar después de escucharlo que estas melodías fueron confeccionadas por cuatro chicos que buscaban abrirse espacio en la escena musical a golpe de power pop, melodías brillantes y mucha energía.

El debut se ha titulado “Landmark” y llegó a finales de febrero. Es cierto que se han amilanado queriendo dar un paso adelante en su producción perdiendo parte de esa energía desbocada con la que contaban en temas anteriores en aras de entregar cortes de un pop más maduro, pero uno no puede hacer más que salir contento de escuchar este álbum.

Os lo recomiendo con creces, será un buen disco de este 2017 y, desde luego, una buena primera referencia para Hippo Campus. La crítica que le hice para El Quinto Beatle la podéis encontrar aquí.

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Hippo Campus – “Landmark” (GRAND JURY (RED), 2017)

Xiu Xiu han hecho una maravilla redefiniendo el pop en “Forget”

Aún recuerdo cuando escuché por primera vez a Xiu Xiu. Me metí de lleno en aquel “Angel Guts: Red Classroom” que publicaron en 2014 y fue demasiado para mí, la verdad. Un álbum demasiado abrasivo, con melodías analógicas que se clavaban en ti, con un Jamie Stewart que resultaba aterrador en temas como “Cinthya’s Unisex” “Black Dick”.

La cuestión es que aún así decidí darle una oportunidad al grupo y seguir investigando su obra, y me encontré discos y apuestas muy interesantes. Desde el “Knife Play” de 2001, en cada trabajo han ido reafirmando su sonido pasando de melodías más abrasivas a momentos más pop incluso (sirvan “Dear God, I Hate Myself” “Fabulous Muscles” como ejemplos). Después de haber indagado en su obra tenía muchas ganas de ver el nuevo lanzamiento de este grupo, y después de publicarse aquella revisión de la banda sonora de Twin Peaks (que por cierto, forma parte de mi top de álbumes del año pasado), el material inédito se esperaba con más ganas.

Entonces llegó febrero de 2017 y, con él, “Forget”, el álbum pop de Xiu Xiu. Jamie Stewart dejó de escribir música durante un tiempo e investigó las composiciones de otros grupos de carácter más amigable; y eso se nota en cada uno de los temas que conforman este elepé en los que entran en comunión los vibrato de Stewart, la oscuridad previa de la banda y las estructuras pegadizas. Muy buen trabajo del que hablo en El Quinto Beatle.

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Xiu Xiu – “Forget” (Polyvinil, 2017)

Por qué Bon Iver me emociona otra vez en “22, A Million”

Era cerca de la una de la mañana de un sábado cuando volví a casa y decidí que ese era el momento de escuchar el disco, una semana después de haberse estrenado. Una semana en la que estuve indagando en su obra: en su etapa como Justin Vernon, en sus álbumes con Volcano Choir, sus escapadas con James Blake Kanye West o los experimentos bizarros con Jason Feathers Gayngs. 

Pero todos estos escarcios siempre se veían algo ensombrecidos por el momento clave de la carrera del músico.Pensaba en la cabaña al noroeste de Eau Claire donde entró Justin Vernon y salió Bon Iver con For Emma, Forever Ago“. El nacimiento del mito. La mezcla de soledad, folk y falsetes que marcó al mundo y al propio Vernon. A partir de entonces tuvo una pauta para seguir: hacer canciones que reflejasen sus inseguridades y sentimientos desde un punto de vista que ora abraza lo abstracto, ora te agarra de la camisa y te zarandea para que captes cada ápice del mensaje (oh, ‘Skinny Love’).

Ahora llega un nuevo hito: “22, A Million”. ¿Qué quedaba por hacer después de haberte asentado como genio y figura del alt-folk con ese debut y el posterior “Bon Iver Bon Iver”? Ni él mismo lo sabía. Y se notan los ataques de ansiedad que sufrió por ello. Este es un álbum que, aunque a nivel melódico sea explosivo, vanguardista e innovador con la introducción de una vena más electrónica bajo la que subyacen capas discretas de folk, si miramos a las letras, aún vemos al hombre que hace años se planteaba qué era el amor y se metió en una cabaña a hacer canciones como si de una prescripción médica se tratara. ¿La única diferencia? La madurez y un cambio de perspectiva que hace que, además de mirar al pasado y hable sobre él, mire al futuro y al devenir. Canta a la soledad futura, no a la presente o a la pasada. Canta desgarrado, canta con vocoder, canta con melodías en ocasiones ininteligibles por la superposición vocal, pero lo importante es lo que subyace: un mensaje de sinceridad y profunda reflexión sobre la dualidad del ser humano.

Es, una vez más, la expulsión de los demonios de Vernon, la apertura en canal de un artista, el dejarte entrar en él a veces con melodías complicadas y recargadas y a veces bastándole un vocoder al más puro estilo Imogen Heap. Es la soledad en la inmensidad. Es el uno entre un millón. Es el motivo por el que me emociona este álbum: serlo todo y a la vez nada. Pero para un análisis mucho más exhaustivo, aquí la crítica que hice hace una semana para El Quinto Beatle.

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Bon Iver – “22 A Million” (2016, Jagjaguwar)

Låpsley y su camino de descubrimiento

Ya hablé en este blog, en uno de aquellos descubrimientos de la semana, de Låpsley, una de mis artistas revelación de 2015 que consiguió cautivarme a base de minimalismo melódico en la línea de un grande de la electrónica alternativa: James Blake.

Tuve la oportunidad de hacer la crítica de “Long Way Home”, el debut que estuve esperando desde que la descubrí en enero de 2015, para El Quinto Beatle. Crítica hecha con cierta distancia, una vez pasado el hype del álbum recién estrenado y de la ligera decepción que me llevé cuando abrazó sonidos que distaban de lo que enseñó en “Understudy” aunque recuperara ‘Falling Short’. Ordené ideas, analicé letras y valoré el conjunto y, la verdad, puede que no se encuentre en el top 10 de mejores álbumes de este año, pero para mí será una mención de honor porque lo merece para mí. Aquí la crítica en El Quinto Beatle y aquí la audio-crítica en dos minutos en YouTube.

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Låpsley – “Long Way Home” (2016, XL Recordings)

La crítica en diferido: Ramiro Nieto y “Oxidarme”

Esto es algo que debería haber hecho hace tiempo, y espero que me perdone mi referente en el mundo blogger, Mar, de la cual he sacado la idea.

La cosa es que como ahora estoy metido en las otras webs donde colaboro, no tengo tiempo ni ideas para escribir en este blog, así que aprovecharé para enlazar los escritos que firmo en las páginas webs donde estoy actualmente (¿Recuperar incluso escritos antiguos? Habrá que verlo). En cualquier caso, todo acompañado de algún comentario off the record o reflexión oportuna que se haya quedado detrás de las cámaras.

Tal vez este primer artículo no de para mucha reflexión ajena al original, pero me hace ilusión compartirlo. Se trata de la crítica del primer EP en solitario de Ramiro Nieto, batería y voz de The Right Ons, batería actual de Zahara en su gira, productor, junto a Martí Perarnau -cantante de Mucho- en el equipo de producción Rams&Martí. Este fue el principal motivo que me llevó a hacer esta crítica, en profundizar en personas de las que me han hablado muy bien en su faceta de productor los propios músicos con los que han trabajado. Por lo demás, todo lo que he pensado de este EP de cuatro temas y titulado “Oxidarme” lo puedes encontrar pinchando aquí o en la misma portada, que te llevará a la crítica publicada en Hipsterian Circus.

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Ramiro Nieto – “Oxidarme” (2016, autopublicado)

Crítica “Not To Disappear” de Daughter: Enlazando electrónica barroca y melancolía

Han pasado algunos años desde que Daughter aparecieran en mi vida. Sería con una descarga gratuita de Landfill a través de iTunes. En este tema encontré a un grupo que tenía cierto encanto, pura esencia acústica pero con una sobriedad y unos toques lo-fi que no me esperaba encontrar en aquel entonces.

Este Landfill pertenece al primer EP lanzado por el grupo en 2011, “His Young Heart”, donde jugaban con una temática similar a la que se encontraba últimamente en el panorama en el que se desenvolvían. No ofrecían nada nuevo, pero mantenían a punto la maquinaria. El problema vendría dos años después, cuando ya decidieron presentar su primer álbum, “If You Leave”, que poco tenía que ofrecer. Por un lado, era un disco que a nivel melódico se dejaba caer sin dejar huella alguna (tal vez momentos rescatables como ‘Amsterdam’ ‘Youth’, pero imposible acordarse de más). Y, por otro, ya empezaban a despertar nuevas tendencias y esa vena tan acústica se empezaba a dejar de lado.

Han tenido que pasar tres años para que Daughter volvieran con una nueva jugada que hiciera que recuperaran el lugar que se merecían. Ahora llegan con “Not To Disappear”, un álbum donde ponen las cartas sobre la mesa para dejar patente su posición. En un aspecto físico sobre todo. Porque si “If You Leave” pasaba sin dejar rastro, en este nuevo álbum encontramos momentos que consiguen calar y encandilarte.

Culpa de ello la tienen ese toque electrónico que han transmitido a todos los rincones de la producción de este álbum. Atrás quedaron los momentos más acústicos, este es un álbum que juega con la intensidad. Encuentra un equilibrio muy bueno en el orden de los temas para que ni nos sobrecarguemos de punteos de guitarra eléctrica ni para que caigamos en un letargo eterno de sintetizadores envolventes.

Tal vez se podría establecer algún paralelismo con unos London Grammar si estuvieran finos de LSD y estuviera la cantante recién levantada. Me explico. London Grammar recordaba a unos The xx por el minimalismo de su obra, en este “Not To Disappear”, los momentos que no están cubiertos por capas envolventes de sintetizadores que crecen cuando menos te lo esperas y guitarras que se funden en ecos en la línea melódica de la vocalista Elena Tonra también tienden a recordar a esa cimentación. Porque dentro de una producción tan sobrecargada (en un buen sentido), encontramos momentos que tienden a una desnudez que busca el revelar la faceta más cercana del grupo.

Pero en realidad, es mucho más que esto, porque encuadrar en un género el nuevo álbum de Daughter tiene una importante dificultad. Basándose en el dream pop en el que más o menos se iban desenvolviendo, encontramos momentos que apelan más al rock como es ‘Fossa’, o momentos que apelan a un synthpop mezclado con shoegaze como es ‘Alone/With You’, uno de mis momentos favoritos con una de las mejores líneas de sintetizador que he escuchado últimamente.

“Not To Disappear” es un álbum para disfrutar en su conjunto. Tiene momentos fácilmente extraíbles, pero es en la escucha global donde cobra todo su sentido y eres partícipe de la evolución melódica que hacen a lo largo de diez temas que consiguen calar en el oyente y a la vez resultar en un obra ligera que necesitas escuchar una y otra vez.

Y hablemos de la letra. En el mar de guitarras eléctricas y sintetizadores que van y vienen , se erige la voz tranquila de Elena Tonra. Nada de salidas de tono, nada de intensitos, nada de coros innecesarios. La voz ataca directa, modula lo justo y necesario. No bsuca robar el protagonismo en una liga a la que no pertenece y acaba funcionando mejor como secundario mientras canta a la soledad y al amor en unos ámbitos que desprenden pura melancolía. 

Ya desde el momento cero, se nos presenta un personaje (si evitamos la personificación de Elena en la criatura que habita el álbum) decepcionado, que busca nuevas salidas, nuevos entretenimientos que hagan que se distraiga y evitar pensar, pero al final acabará cediendo. Porque si en ‘Numbers’ nos describe el intento de olvidarlo todo a base de alcohol, en los temas posteriores empezará una secuencia de lamento. Lamento por el futuro en el que olvida su pasado (‘Doing The Right Thing’, un tema duro protagonizado por el alzheimer), lamento por un amor que la abandona y no busca otra cosa que pasar página (‘How’), lamento por la actitud desagradecida de un hijo (u otra posible interpretación, aquella relación en la que se da todo a alguien que actúa como un parásito, ‘Mothers’), o el lamento a la soledad sin solución, el odio a dormir sola y el odio a dormir “contigo” (‘Alone/With You’). Pero toda esta temática acaba buscando cierta salida, o al menos consuelo, en ‘Made Of Stone’, donde este personaje que habita el álbum acaba preguntándose si, a pesar de todo, no debería estar sintiendo todo lo que ha vivido con más intensidad. Todo esto para acabar dándose a sí misma un mensaje de alivio tras equipararse con el resto de la gente que habrá vivido lo mismo en sus circunstancias, porque “you’ll find love kid, it exists”.

Sigo pensando, después de todas las escuchas que le he podido dar al álbum, en la forma en la que consiguen, a pesar de todo ese apartado lírico tan funesto, conseguir transmitir una esperanza que empieza en oscuridad y se metamorfosea en juegos de claroscuros, como en la explosiva ‘How’. Es imaginería como esta la que hace que un álbum adquiera un nuevo sentido para mí y haga que trascienda entre el resto de álbumes que me puedo echar a la cara.

Originalidad

En el álbum: Consigue algo muy difícil, y es entregar un álbum fácil de asumir y en el que se identifica una línea temática en la que cada tema consigue transmitirnos algo nuevo. Nada de linealidad ni de caída en lo aburrido. 1/1

Con respecto al resto: Por poner una referencia, tal vez esa a London Grammar, pero muy tenue. Por lo demás, no se me ocurre ninguna comparación directa de este álbum con otros. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Han hecho muy bien en cambiar el tercio con este álbum. Cuando se parte de con una vena de un carácter acústico como hicieron con “If You Leave” tienes dos opciones: o te renuevas y entregas una obra maestra o sigues en tu zona de confort y seguir haciendo el mismo disco una y otra vez. Y Daughter ha escogido sabiamente la primera opción. 0,75/0,75

Impresiones:

Primera impresión: Un álbum que suena tan bien que al acabar lo primero que dices es “¿Ya?”. Tiene un sonido que consigue cautivarte, y, sobre todo en la primera escucha, los momentos que puedan apagar el ritmo un poco o hacer que te recuerde a algo que has escuchado antes se ven inmediatamente compensados por un tema que gira en parte la temática y consigue re-engancharte. 1,1/1,5.

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Como ya he dicho, es un álbum que esta diseñado para su escucha a nivel global, pero este hecho no ha impedido que Daughter se haya marcado buenos temas por solitario. Pero tienden a esa posición de equilibrio que es el conjunto, el entender la temática global, el saber por qué esta guitarra suena tan parecida a la de este otro tema. Esto es un arma de doble filo, tiene tanto de bueno como de malo. Por lo demás, en lo que respecta a la producción, han pegado un salto inconmesurable de su anterior trabajo a este, apostando por la electrónica onírica (sin caer en el sueño por lo aburrido) y por el indie pop/rock barroco (sin caer en la intensidad desmesurada que rompiera el equilibrio del álbum). La voz de Elena se eleva con la seguridad de saber que se encuentra ante un trabajo con mucho potencial. Y eso se nota. 4,2/5.

-Lista de reproducción y compra: Voy por mi casa cantando el estribillo de ‘Doing the Right Thing’ y pensando en la progresión de sintetizadores de ‘Alone/With You’. Si no me las puedo quitar de mi cabeza, ¿cómo no van a estar en mi lista de reproducción? Y también se trata de una compra altamente recomendable: el salto mortal de un grupo con un nombre aún forjándose y que ha sabido apostar por un camino que le ha correspondido bien. 1/1.

Puntuación total: 8,8/10

Not to Disappear

Daughter – “Not To Disappear” (2016, 4AD)

Crítica “Blackstar” de David Bowie: Cuando te vas por la puerta grande en un mar de art-rock

Pasa algo cuando intentas hacer una crítica del último álbum de un artista que lleva sacando trabajos desde 1967 de los cuales sólo has oído sus mejores momentos. Y, en mi caso, “The Next Day”, al que le di un par de vueltas en su momento.

Así que partimos de esas referencias. Unas referencias que me han permitido dar fe de lo que fue en su momento David Bowie, las personalidades tan distintas que había en su producción, su carácter innovador y su estado de Dios de la música. En “Blackstar” solo tenía que demostrar que seguía siendo él mismo. Ese espíritu que nada a contracorriente en las tendencias y que sabe coger lo mejor de cada casa y hacer de ello su bandera.

“Blackstar” es un álbum que consigue dar una vuelta a lo que nos presentó en su comeback de 2013. Si aquel álbum estaba lleno de riffs de guitarra eléctrica con momentos muy interesantes pero sobre el que volaba la sombra de ser un intento de rejuvenecer a un artista, en “Blackstar” decide recoger toda su experiencia y entregarla en un bote que lleva por etiqueta la madurez y la libertad de poder hacer lo que quiera. No todos pueden abrir un álbum con un tema de 9 minutos y conseguir que sea de lo más apetecible del álbum.

Me remito de nuevo al término libertad, un aspecto que encontramos tanto a nivel melódico como a nivel lírico, del cual trataré más adelante. Es un álbum que ha sido etiquetado muy ciertamente de art-rock y jazz experimental. Esto es debido a la amalgama de sonidos que encontramos, desde momentos más rockeros como en ’Tis a Pity She Was a Whore’ o ‘Girl Loves Me’, a los momentos de saxofón tan mágicos que aparecen en ‘Blackstar’ o ‘Lazarus’, la sección más electrónica que es ‘I Can’t Give Everything Away’ o ese momento más breakcore en el cierre de ‘Sue (Or In a Season Of Crime)’. Y con esto acabo de repasar los siete temas que componen este álbum, de estilos tan diferentes pero que tienen ese toque Bowie que consigue mantenerlos coherentes.

Por terminar de tratar el apartado melódico, es un álbum de 41 minutos y 7 cortes que resulta muy fácil de digerir. Sabe jugar muy bien con los momentos de mayor y menor intensidad haciendo que el oyente se encuentre cómodo. Por ejemplo, poner entre ’Tis a Pity She Was a Whore’ y ‘Sue (Or In a Season Of Crime)’ otro de los temas bandera de este álbum como es ‘Lazarus’, es una excelente decisión, al crear una transición entre dos de los temas que mantienen una estética más similar, culpa de ello la tendrá el hecho de que fueron temas ya lanzados en 2014. La recta final y la manera en la que transicionan ‘Dollar Days’ y ‘I Can’t Give Everything Away’  es digna de mención, siendo este último tema un acertado broche de oro. Algunos momentos que me han hecho guiñar un ojo de incertidumbre es la introducción de ‘Girl Loves Me’ con un Bowie con una parte vocal que resulta extraña las primeras veces, tanto por la producción en sí como por el hecho de cantar en el dialecto usado en La Naranja Mecánica; aunque con el paso de las escuchas, acaba resultando del todo hipnótica con una interesante mezcla melodía-letra.

Y ahora, hablemos de la letra. En ella encontramos a dos David Bowie, por decirlo de algún modo. Uno que lleva su vena más de artista, el mero entrepreneur, que habla de temáticas en las que no busca la personalización. Habla de un “yo” metafórico que puede o no ser referencia directa a su persona. Pero es entonces cuando encontramos el trasfondo de este álbum: la realidad, la de que David Bowie se moría y lo sabía. Los oyentes escuchábamos una temática que jugaba con la vida y con la muerte, pero lo asociábamos a un mero aspecto de madurez y nuevas preocupaciones: el dejar de hablar de las ideas de sus personajes y poner en su propia boca las suyas. Pero no dejábamos de pensar que serían pensamientos que uno tiene en cualquier momento. Como en todos sitios se ha dicho, este aspecto cobra un nuevo sentido a la muerte del artista. El ejemplo más claro donde se ve esto: ‘Lazarus’ y la apertura con “look up here, I’m in heaven, I’ve got scars that can’t be seen”.

En resumen, una obra con la que David Bowie se despide por la puerta grande, con un estilo original y propio y con el que deja patente a nivel lírico lo que vivía él mismo en sus últimos momentos, dejando a parte personajes y demás personalidades. En este aspecto, es un álbum auténtico del que poco más podemos decir, así que pasemos a la valoración:

Originalidad:

-En el álbum: Juega de una manera muy interesante creando transiciones entre aquellos temas que se puedan parecer más para dar tiempo a asimilarlos. Y por otro lado, en cada tema somos partícipes de algo nuevo, algo difícil de conseguir cuando lo primero que te encuentras es una obra de diez minutos de duración. En el resto del álbum encontramos oportunas referencias estilísticas a este primer tema, pero en ningún momento crean momentos de confusión y resulta del todo agradable. 1/1.

Con respecto al resto: Es Bowie, debería ser sinónimo de originalidad con el resto del mundo. 0,75/0,75.

Con respecto a lo anterior del artista: Atrás quedaron épocas de glam y épocas más rockeras a la antigua usanza. Lo mismo con los momentos más electrónicos. Un álbum nuevo en el panorama y nuevo en la propia producción del músico. 0,75/0,75.

Impresiones:

-Primera impresión: Un álbum que me resultó agradable desde el primer momento, que consiguió convencerme para darle múltiples escuchas el mismo fin de semana que salió. Ya mencionaba con anterioridad ese momento que te hace guiñar un ojo en un primer momento, pero son momentos minoritarios. 1,2/1,5.

-Tema a tema en profundidad/Impresión general: Cortes con una producción intachable y de los que quiero destacar el apartado instrumental, sobre todo en ‘Blackstar’ y ‘Lazarus’, con dos cierres que hace que se desvanezca la escena en un mar de instrumentación de viento y guitarras eléctricas. En lo que respecta al resto, me parece que ha encontrado un muy bien equilibrio y ha sabido innovar sin pasarse de rosca. Hay algunos momentos que hacen que me impidan ponerle la máxima nota, pero en definitiva es un must que hay que escuchar. 4,5/5

Lista de reproducción y compra: La mayoría forman parte de mi lista de reproducción, incluso ‘Blackstar’, donde la longitud no supone en absoluto un handicap. Y evidentemente me lo compraría, tanto por su estilo como para lo que representa en la producción de David Bowie. 1/1.

Puntuación Total: 9,3/10

Blackstar

David Bowie – “Blackstar” (2016, ISO)