Opinión

Cinco favoritos internacionales de la primera mitad de 2017

Estamos en agosto y apenas faltan unos meses para culminar el año. Veo necesario hacer una pequeña lista con algunos de trabajos que se han lanzado en estos primeros ocho meses de 2017 y que más me han llamado la atención. Este artículo sirve como complemento de un vídeo que he subido recientemente y, en honor al hype, no mencionaré los cinco álbumes que aparecen ahí. Sin más dilación, sin ningún orden establecido y con una breve descripción, entramos en faena.

Fleet Foxes – “Crack Up”: Todo seguidor que tuviera la expectación por las nubes debido al nuevo disco de los Fleet Foxes puede estar tranquilo. Los de Seattle han conseguido no sucumbir ante la presión para entregar un tercer álbum que está a la altura de sus anteriores trabajos, e incluso me atrevería a decir que los supera. El juego vocal sigue presente, así como las raíces folk que tanto caracterizan su música. La novedad viene por las estructuras de carácter más complejo y la introducción de detalles electrónicos que consiguen elevar cada una de las composiciones de este notable trabajo.

Real Estate – “In Mind”: Para los amantes del pop adulto y la música suave de carácter onírico, este es el álbum de 2017. Esta escena dreamy lo-fi ha conseguido cautivarme este pasado año permitiéndome conocer grupos como Beach Fossils, Craft Spells o DIIV. A diferencia de los de Zach Smith, la apuesta de Real Estate es más sosegada y primaveral, canciones con algún toque naïve y construcciones simples que van a gustar, sin la mayor de las complejidades. Es fácil afirmar que “Darling” es firme candidata a canción del año.

Declan McKenna – “What Do You Think About the Car?”: Con apenas 18 años, este joven británico ha confeccionado un álbum debut al que, si bien en ocasiones se le ven las costuras, irradia una madurez a nivel lírico y melódico que te conquista irremediablemente. Ya dio motivos para hablar bien de él cuando estrenó hace un par de años “Brazil”, pero lejos de ser flor de un día, ha rodeado este corte de pistas que están a la altura de las expectativas.

Xiu Xiu – “Forget”: Antes de la publicación de este álbum, adentrarse en el universo de Xiu Xiu era harto complicado. Ahora, sin embargo, Jamie Stewart ha decidido acercar su particular art rock a parajes más pop; o tal vez al contrario, ha creado su propio pop. En cualquier caso, en “Forget” encontramos algunos de los temas más accesibles y pegadizos de todo el catálogo de Xiu Xiu mientras mantienen ese poso de oscuridad y tensión que existe en cada una de las referencias del grupo. Crítica en El Quinto Beatle aquí, crítica en vídeo por el otro lado.

Perfume Genius – “No Shape”: Descubrí a Perfume Genius gracias a Mar (ya ha aparecido por aquí en más de una ocasión), y tuve el placer de hacer crítica de su “Too Bright” el año pasado para El Quinto Beatle. Para esta misma web he tenido la oportunidad de hablar de “No Shape”, un trabajo menos agresivo en comparación con el anterior pero, tal vez, de un carácter más íntimo. Las canciones son más oníricas y las letras no son tan rabiosas, es un álbum preciosista y cuidado al milímetro que, sin duda alguna, formará parte de mi lista de lo mejor del año.

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Nuevos estrenos: Ama lo hace bien, Polock salva muebles y Jamiroquai fatal

Me veo en la necesidad de hacer esto después de poner de manifiesto mi opinión por Twitter y verme limitado por los caracteres de un tweet. Vamos a analizar algunos de los singles estrenados de la semana. Con permiso de Anthony Fantano ala The Needle Drop, me adueño de su concepto del “Best tracks of the week”.

Lo peor de la semana

Jamiroquai – “Automaton”

De verdad, es horrible. Falta coherencia, los sintetizadores son muy horteras, las estructuras rompen sin sentido, el vocoder es muy malo (y para que lo diga yo, fan de la modulación vocal, os lo tenéis que imaginar). Una espera de siete años no merece la pena para recibir un single como este. Suena a intento de sonar jóvenes mientras adaptan el sonido de Kavinsky. Los estribillos son salvables por esa estética del productor francés, pero lo demás no hay por dónde cogerlo.

James Blunt – “Love Me Better”

James Blunt, al igual que Jamiroquai, juega con sonidos que le hagan parecer más joven. En esta ocasión se basa en el sonido de “Cold Water” de Justin Bieber en un tema que resulta del todo insulso, prefabricado, barato y que a pesar de la presencia de guitarras en los puentes, resulta del todo ajeno a Blunt.

Lo meh

ANOHNI – “Paradise”

La que publicase “Hopelessness”, uno de los álbumes más sublimes de 2016, vuelve con un nuevo EP. De nuevo, encontramos la producción de Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never y esa necesidad de Anohni de poner de manifiesto los problemas del mundo. En esta ocasión, se ha decidido valer por una estética más comercial, tanto que me resulta un tema de producción barata. Buena para llamar la atención, pero poco más se puede decir.

Polock – “Roll The Dice”

Estos valencianos lo tenían difícil para superar aquel “Everlasting” que antecedió un segundo álbum que sonaba impecable. Este corte es el adelanto de su futuro tercer trabajo y, aunque no suena mal y sigue sonando a Polock con el juego de las guitarras y los sintetizadores, no es tan memorable como los cortes que conformaban “Rising Up”. Resulta simpático y agradable de escuchar, pero no le veo demasiada trascendencia.

Lo mejor de la semana

Ama – Nadie Más”

Últimamente me han dado ganas de explorar el panorama más underground de la música indie nacional. El año pasado hice dos descubrimientos que me hicieron muy feliz: Juvenilia y El Palacio de Linares. Ambos se basaban en lo mismo, en hacer música sin grandes pretensiones más allá que resulte entretenido lo que hacen. Ama continúa por esa línea haciendo un tema que juega con el medio tiempo, las guitarras eléctricas y la estética simpática.

Father John Misty – “Pure Comedy”

Me alegra mucho decirlo: Father John Misty ha vuelto y lo ha hecho de la mejor forma posoible. “Pure Comedy” es el adelanto de su nuevo álbum a estrenar el próximo 7 de abril y suena apoteósico. La capacidad que tiene Joshua Tillman para, a partir de un piano, crear un tema lleno de cuerpo, al que luego le caben cuerdas, vientos metales y rupturas vocales, es simplemente genial. Seis minutos y medio de elegancia que dejan con ganas de mucho más.

 

 

Discos favoritos internacionales 2016

Tal vez la lista más importante o la que genera más hype: la de mejores discos internacionales del año. Quién me conozca mínimamente puede aventurarse a adivinar qué artista ocupa el primer puesto, tal y como pasó el año pasado con Florence + the Machine. Sin embargo, esta lista me sirve para ordenar ideas y poner de manifiesto los álbumes que más me han gustado y con los que más he disfrutado. Música de gente que ya conocía y otros a los que he descubierto este año. Hay de todo, de verdad.

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Drugdealer – “The End Of Comedy”

Este disco me lo escuché durante una mañana temprano y me pareció simplemente ideal la comunión con la que entró paisaje y música en un instante. Es luminoso, tiene tintes de la psicodelia acústica de los 60… Una interesante apuesta remember when algo lisérgica. Resulta ligero de escuchar y con una cantidad de melodías que resultan del todo pegadizas.

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Anderson .Paak – “Malibu”

2016 ha sido el año en el que me he dejado embaucar por el rap y el hip-hop. Y la verdad es que discos como el de Anderson .Paak me lo han puesto fácil. Genial en producción al mezclar electrónica y sintetizadores con ritmos de jazz; genial la parte vocal y grandioso el conjunto.

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Swans – “The Glowing Man”

The Glowing Man” es uno de esos discos que escucharé una vez en la vida o una vez cada mucho tiempo. Sus casi dos horas de duración no son aptas para cualquiera y sus melodías son muy áridas y abrasivas. Sin embargo, es dar comienzo al álbum y te ves atrapado en la escucha, no puedes huir de las atmósferas que crean los de Michael Gira. Al acabar este disco sentí como si hubiera ascendido a otro plano astral, tal y como me pasó con aquella marcianada de los Flaming Lips, el “7 Skies H3”.

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Whitney – “Light Upon the Lake”

Es delicado y precioso. Suena vintage y cálido. “No Woman” es fácilmente una de las mejores canciones que he escuchado este año y el álbum en su conjunto no se queda atrás. Genial y preciosista.

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Preoccupations – “Preoccupations”

La vuelta a las andadas de Viet Cong pero esta vez más controlados. Tal vez la agresividad y lo sanguinario que han perdido lo han ganado en producciones más llenas. Si bien tiene momentos en los que se les va la pinza demasiado (o demasiado poco), el conjunto es maravilloso, con temas como “Anxiety” que te ves repitiendo casi sin querer. Aquí crítica para EQB.

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10. DIIV – “Is The Is Are”

Este álbum de dreampop basado en guitarras y voces cargadas de reverb resulta repetitivo y tan washed out que puede resultar insulso, pero a mí me ha encantado. Me parece divertidísimo este disco. Es ideal para dejarse llevar y no plantearse demasiado la existencia de uno (para eso ya tenemos algunos de los álbumes que vienen a continuación). La colaboración con Sky Ferreira no es nada del otro mundo, hay momentos incomprensibles, pero el conjunto me parece brillante. Si no lo compartís, dejad que se alce como guilty pleasure personal.

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9. Weezer – “White Album”

Lo primero: no he explorado en la obra de este grupo. Eso tal vez me justifique de amar tanto este álbum y gritar ese “California Kids” tan maravilloso. En cualquier caso, el sonido tan lleno de potencia y energía junto a las melodías tan pegadizas que posee han sido argumentos suficientes para ganarme y convertirlo en uno de mis álbumes favoritos del año.

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8. Car Seat Headrest – “Teens of Denial”

Es increíble lo que ha hecho Will Toledo. Primer álbum grabado con propiedad incluyendo banda y productor. Consigue mantenerse en la onda garage de todo este año haciendo un trabajo bastante entretenido y que no suena tan destartalado como otros trabajos que apuestan por el mismo estilo. La mayoría de temas son largos, pero consiguen mantenerte en un constante vilo jugando con progresiones deliciosas.

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7. Xiu Xiu – “Plays The Music Of Twin Peaks”

Esta gente ha hecho bizarradas, discos difíciles e incomprensibles y toda serie de locuras; sin embargo, conseguían que cada uno de sus lanzamientos tuviera un algo especial. Este nuevo álbum, que es una revisión de los temas que conforman la banda sonora de la serie Twin Peaks, consigue traer toda esa vena weird y transmutarla en un sonido bastante accesible en comparación con la obra de Xiu Xiu. Es fácil reconocer las melodías tan populares de la serie mientras te percatas de la mano de Jamie Stewart.

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6. Anohni – “Hopelessness”

Álbum cargado de crítica social y melodías electrónicas fruto de la combinación de Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke. Esta colaboración consigue potenciar la voz tan particular de Anohni, que se encarga de transmitir un mensaje claro a lo largo del LP: lo estamos haciendo mal, somos un virus para la Tierra. “Drone Bomb Me” y “4 Degrees”, temas imprescindibles. Aquí crítica para EQB.

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5. Daughter – “Not To Dissapear”

Un trabajo que apareció temprano este año y que ha resultado ser magistral. El grupo de Elena Tonra abandona todo rastro de guitarras acústicas para apostar por las eléctricas, los sintetizadores, las atmósferas frías y el conjunto de carácter espacial incluso. Las melodías resultan oníricas y en ocasiones impactantes, como en “Doing the Right Thing” o “How”, que junto a la peculiar “Alone/With You”, se alzan como lo mejor del álbum. Crítica del álbum aquí.

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4. James Blake – “The Colour In Anything”

Hasta este año no he sido ferviente seguidor de los álbumes tan románticos y dolorosos, pero James Blake me pilló con la guarda baja y desde entonces me gusta compartir la aflicción de los cantantes. Este “The Colour In Anything” es denso, ya no solo por sus melodías cargadas de sintetizadores (más ordenados que en sus anteriores trabajos, por cierto), sino por las letras del británico. Atrás ha quedado lo aséptico, aquí encontramos a Blake sincerándose entre melodías fríos que potencian la fragilidad de su voz desde el minuto cero con “Radio Silence“. Un álbum no apto para sensibles ni impacientes. Aquí crítica.

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3. David Bowie – “Blackstar”

Una nota fantástica de despedida. “Blackstar” es atrevido al explorar pasajes y melodías que juegan con el avant-jazz, el rock y algo de electrónica. El corte que da título al álbum se postula fácilmente como uno de los mejores temas de este año: cambios de ritmo, ambientes diferenciados, mensaje críptico… Alrededor de todo esto orbita la “Blackstar” de Bowie, un álbum fantástico del cual hablé en su momento y que nos deja temas para el recuerdo como “Lazarus”.

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2. Angel Olsen – “MY WOMAN”

Descubrimiento del año, sin duda. Olsen pasó del folk más intimista de su primer trabajo a verse arropada por toda una banda para lanzar un mensaje de sinceridad y sensibilidad romántica que se metamorfosea a lo largo de la duración del LP: comienza suave, alcanza picos imposibles en momentos como “Shut Up Kiss Me” y llega al éxtasis en “Sister”, obra cumbre del álbum. Aquí la crítica para EQB.

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1. Bon Iver – “22, A Million”

Todos sabíamos que mi disco favorito del año es el de Bon Iver. Criticado por muchos y amado por tantos otros entre los que yo me encuentro. Poco más voy a decir de él: arriesgado, vocoders y modulaciones vocal y, detrás de todas estas capas, un Justin Vernon indefenso y sincero. Aquí crítica para EQB y aquí uno de los mejores temas del álbum, “33 “GOD”“.

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Los álbumes más decepcionantes de 2016

El 28 de diciembre del año pasado hice un top de discos “de broma”, que al final resultaron ser los peores discos/mayores decepciones del año para mí. Este año voy sin dar demasiadas vueltas: lo que viene a continuación son los cinco discos más decepcionantes que ha dado este 2016.

Hago un matiz: no son los peores álbumes, sino de los que esperaba algo más. Por ejemplo, el nuevo disco de Fangoria me pareció bastante horrible pero no aparece en la lista porque tampoco esperaba mucha mejoría con respecto a “Cuatricromía”, la verdad. Sin más dilación, allá vamos.

Lady Gaga – “Joanne”

Venga, nos quitamos el que todo el mundo sabía. Ya es conocida mi opinión sobre el nuevo disco de Lady Gaga. Me esperaba más de Kevin Parker, me esperaba más de Ronson y me esperaba más de Father John Misty, todos ellos involucrados en mayor o menor medida en el álbum. Admito que tiene algún momento divertido, pero el conjunto no se aguanta por sí mismo. Incluso la colaboración con Florence Welch va algo a rastras a pesar de la potencia vocal de la británica. En fin, yo ya dije todo lo que tenía que decir.

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Bruno Mars – “24k Magic”

Un pastiche electrónico homenajeando a los 80, eso es el nuevo álbum de Bruno Mars. El tema que da nombre al álbum recoge el testigo del “Uptown Funk” que lo mantuvo en lo más alto todo el año pasado y deja buen sabor de boca con las escuchas. Ha tenido suerte: ha repetido la fórmula y ha funcionado. Lo que no ha funcionado del todo es repetir la fórmula de otros artistas a lo largo de este álbum que resulta excesivamente azucarado, con un Bruno Mars chulesco sobrevolando cada uno de los cortes intentando buscar su personalidad copiando la de otros.

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Pet Shop Boys – “Super”

Tal vez “Elysium” intentó ser tan elegante que derivó en el aburrimiento, pero los británicos encontraron en “Electric” la perfección: sonaban frescos con los arreglos que introdujeron en el álbum, la colaboración con Example funcionaba, la cover de Springsteen funcionaba y el cierre por todo lo alto con “Vocal” funcionaba. Tenían la clave del éxito, así que, ¿por qué ha salido tan malo “Super”? Es el álbum de unos Pet Shop Boys algo rancios que intentan rejuvenecerse a golpe de EDM enlatado. Decepcionante.

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M83 – “Junk”

¿Para quién no ha sido decepcionante “Junk”? Después de firmar discos fantásticos (aquel “Dead Cities, Red Seas & Long Ghosts” ha sido proclamado como uno de los mejores álbumes de los 2000’s) llega esta broma. Y realmente él la presentó como una broma. Y podría haber quedado en eso, un EP de broma. Pero lo lanzó en largo con colaboración de Beck incluida. “Do It Try It” y “Go” suenan muy bien, de acuerdo, pero después el álbum se mete en una espiral de sonido indescifrable y repetida haciendo la escucha totalmente lineal.

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OneRepublic – “Oh My My”

Efectivamente, eso me hizo exclamar el nuevo álbum de OneRepublic. Grabado por todo el mundo, prometía ser un trabajo maduro y emocionante. Realmente no lo ha sido. Suena a pop genérico. No tiene la chispa que tenía “Waking Up” ni mucho menos “Native”, que supo jugar a la perfección con los sintetizadores y la voz de Tedder. Aquí falta potencia y han ganado las ganas de sacar un disco que funcione en cualquier ámbito.

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Discos favoritos nacionales de 2016

Lo he leído en otra web que sigo y me ha hecho bastante gracia, así que voy a recuperar la frase a la que hago referencia: vengo a quitar las telarañas de por aquí dejando mis diez discos favoritos a nivel nacional. Más adelante vendrán los internacionales (con poca sorpresa para quien me conozca, claro), pero ahora empecemos por el producto patrio.

Antes de comenzar, decir que ha sido un año de descubrimientos musicales. De hecho, todos los que aparecen en esta lista son grupos y artistas que he escuchado este 2016 por primera vez; algunos porque han lanzado debut este año, y otros porque, por algún motivo, no me había detenido a escucharles con anterioridad. Así que, adelante.

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Pacífico – “Muévete

Aunque no forme parte de este top 10, no puedo hacer otra cosa que dejar por escrito la sorpresa que me llevé con este grupo. Se trata de un LP corto (alrededor de 22 minutos), pero divertido y con claras reminiscencias de la Movida madrileña. Realmente, este grupo predica con el título del álbum: es un trabajo animado para bailar de forma totalmente desinhibida.

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Viva Belgrado – “Ulises”

En el extremo opuesto quería destacar el segundo álbum de estos cordobeses. Se trató de una última incorporación a los candidatos de mejor álbum a nivel nacional de El Quinto Beatle (página gracias a la cual he hecho muchos de estos descubrimientos). Le pegué una escucha por curiosidad y me quedé completamente prendado este álbum. Es agresivo, quema, y los gritos del vocalista hacen que te quedes en una esquina cubriéndote por si te abofetea, pero es con el contraste de los pasajes post-rock y los momentos vocales en los que se relaja y recita versos bastante poéticos con lo que me ganaron.

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10. Viva Suecia – “La Fuerza Mayor”

Hablando de post-rock (y de proclamar a otros países), Viva Suecia se erigieron este año como una interesante apuesta de este género. Comandados por la producción de Paco Neuman (tal vez metió demasiado su influencia y sonido Neuman), estos murcianos crean espacio, parajes fríos y nevados, te dan la mano y luego introducen un riff abrasivo que hace que quieras salir huyendo.  Lo que encontré a lo largo de estos temas fue belleza, una voz clara y directa de versos crípticos y melodías que te calan por dentro. Aquí crítica para EQB.

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9. Carla – “Night Thoughts”

Un descubrimiento tardío de este año pero que me ganó apenas con la primera escucha. Hay electrónica lo-fi, hay belleza y hay una voz que sobrevuela cada uno de los temas de producción minimalista y encantadora.

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8. Kokoshca – “Algo Real”

Este año me he propuesto sumergirme de lleno en el indie más underground patrio. Me gustó mucho el disco de Kokoshca, así sin más. La dualidad de voces, el juego con lo analógico, las guitarras, la escala de grises que parece se ha adueñado de cada uno de los temas de este álbum… Y ese momento en “Serengueti” en el que proclaman un “somos Kokoshca” que se me grabó a fuego.

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7. Triángulo de Amor Bizarro – “Salve Discordia”

Sí, debería de haberlos escuchado antes. Sí, me arrepiento mucho. Sí, me gustó “Salve Discordia” y el juego de voces y el equilibrio de momentos de gritar e introducirme en un pogo como en “Gallo Negro Se Levanta”, y otros instantes en los que la calma y la voz femenina se apoderan de la estancia, como en “Seguidores”. Hay muros de sonido, hay guitarras abrasivas, hay ganas de pasárselo bien en definitiva.

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6. Manel – “Jo Competeixo”

Realmente este álbum ganó más puntos cuando lo vi interpretado en vivo en el Granada Sound de este 2016. Apenas había escuchado los trabajos anteriores de los catalanes, así que tal vez el salto a sonidos más pop no me espantó tanto. Me encanta que hay momentos tan naïve como “La Serotonina”. Pero sin duda, las joyas de la corona son “Les Cosines”, “Sabotatge” y la increíble con discurso incluido “Jo Competeixo”.

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5. Hinds – “Leave Me Alone”

Son gamberras, es un disco sucio, y me encanta. De hecho, les vi hace un par de semanas en directo y sucumbí ante su sonido y su falta de pretensiones. Su única intención es pasárselo bien, y eso es lo que exhala cada uno de los cortes de este debut, uno de los más prometedores del panorama nacional por el impacto que ha tenido a nivel internacional. “Bamboo” es muy divertida, y esa cara b/demo que aparece en la edición deluxe de título “Trippy Gum” es sencillamente genial.

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4. beGun – “Amma”

Quien me conozca sabrá que uno de mis músicos favoritos por excelencia es Moby, sobre todo me encanta su última etapa, la de electrónica de dormitorio, minimalista, íntima y de inmensa belleza. Me topé con el álbum de esta barcelonés, y la verdad es que me encontré todo esto y más, gracias a los toques tribales y esta eterna presencia del agua recorriendo cada uno de los cortes. Maravilloso de principio a fin, simplemente.

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3. Juvenilia – “Juvenilia”

Mi compañero José Sanz de EQB me habló un día del Dunedin Sound y me estuvo enseñando ejemplos de grupos y demás. Lo escuché, no me entusiasmó y lo aparqué. Pero se fue apoderando de mí las ganas de escuchar esas guitarras desinhibidas que daban rasgueos tranquilos en una apuesta de pop alejado del mainstream, si es que eso tiene sentido. El debut de Juvenilia ha sido uno de los mejores descubrimientos que he hecho este álbum, y aunque tarde, lo he hecho a tiempo. Es divertido y ameno y te deja con ganas de más. Imprescindible.

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2. Mucho – “Pidiendo en las Puertas del Infierno”

Mucho son uno de los pocos grupos que han adaptado con gracia toda la influencia de sintetizadores de los 80 que tanto ha apoderado a la música este año. Las melodías divertidas, con momentos más densos y reflexivos como contrapunto, se dan de la mano con las letras cargadas de crítica social cantadas por la voz rasgada de Martí Perarnau. Imprescindible este álbum, imprescindible “Nuevas Ruinas” e indescriptible el poder que tiene “Fue” para apoderarse de ti. Aquí crítica para EQB.

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1. León Benavente – “2”

Desde que los vi en directo este verano en el Ojeando lo tuve clarísimo. Su primer álbum no sonaba mal y no me dejó diferente, pero esta apuesta que recoge lo que estipularon en “Ser Brigada” es maravillosa. El juego con lo electrónico, como en “California”, mezclado con los momentos más guitarreros de “La Ribera” o de la explosiva “Gloria” funcionan a la perfección. Es genial de principio a fin, con esa “Habitación 615” influenciada por las estructuras melódicas de Mark Kozelek. Aunque como realmente funciona este álbum es en el directo con los de Abraham Boba dejando paso a toda la explosión de distorsiones y energía posible, la experiencia en estudio sigue siendo igual de gratificante.

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¿Está cambiando la concepción clásica del álbum?

Hay cuestiones que siempre son interesantes de tratar. Si en la última entrada hablaba sobre Kanye West y su sentencia de que el formato físico estaba muerto, en esta toca hablar del álbum y el proceso que hay más allá de la producción para SBTRKT.

El productor británico lanzaba este viernes SAVE YOURSELF, un proyecto musical del que él mismo dice que no es un álbum, si no una obra con principio y fin, acompañada de visuales y demás para darle más trasfondo a la música. Una música con la que intenta y desea tratar con total libertad cualquier tema que le rodee, ya que, al fin y al cabo, no consigue separar el mundo de su música con el mundo en el que vive y quiere que se vea reflejado en su producción.

En cuanto a los temas que componen este proyecto, decir que se mueven en la temática electrónica habitual del músico, pero con un carácter más analógico, en ocasiones más break, que se distancia en parte del “Wonder Where We Land” que lanzó hace un par de años. Desde luego, es un trabajo diseñado para escuchar en conjunto, donde los temas se entremezclan los unos con los otros creando pasajes indisolubles, donde se pasa de la calma fruto de sintetizadores analógicos al nerviosismo surgido de la unión de los vocales de Sampha y una percusión que entra en los momentos idóneos para animar la escena.

Pero hoy nos centraremos en el trasfondo del álbum, el porqué de su existencia, su razón de ser. Junto a “SAVE YOURSELF”, nos ofrecía un escrito en el que explicaba el concepto detrás del proyecto. La cuestión es que es un trabajo que terminó hace una semana, y el objetivo de esta nueva etapa en la que se embarca es la de conectar con el público y ofrecerle un material recién hecho. Achaca a la sociedad actual y la concepción cultural ese desfase entre que se hace un álbum y lo recibe el público. 

SAVE YOURSELF” no es más que la forma en la que SBTRKT busca combatir con lo establecido en la industria musical y buscar una forma más directa de ofrecer su producto a un público que le sigue. Pero aquí siempre con el apunte del “recién hecho”. SBTRKT busca hacer frente a algo que sufren muchos artistas: acabar con ese periodo entre que se acaba un álbum y se lanza a la luz.

Podemos entrever distintos motivos que han hecho que Aaron Jerome actúe de esta manera, además de esa necesidad de ofrecer un producto que exhala novedad por sus poros. Innumerables son los álbumes que han pasado demasiado tiempo en el limbo, a la espera de llamar la atención a una compañía que decida apostar por ellos para su publicación. Eso es un contrarreloj, y es que la música pierde posibilidades de éxito conforme avanza el tiempo, pudiendo pasar de novedad a refrito y volver al lugar del cual ha venido.

Pero diría que el motivo principal es evitar esa traición que siempre se cuece cuando un músico recién ha terminado de producir su álbum. Hablemos de Kanye West Rihanna, ese hype formado alrededor de sus álbumes que condujo a las filtraciones de los mismos, de nuevo devaluando el producto. O un caso menos comercial, el de Björk con ‘Vulnicura’, cuya filtración hizo que fuese forzada a hacer un lanzamiento en diferido (primero versión digital y a los dos meses la versión en físico).

La cuestión es que vivimos en una época de constante renovación. Queremos huir de los moldes establecidos para experimentar la novedad, y esto ya no es solo en el aspecto musical ni cosas de alternativos. La música, y el arte en general, vive en ese constante renovarse o morir. Veía un vídeo de Anthony Fontano (aka The Needle Drop) en relación con “The Life Of Pablo” y diciendo que tal vez la renovación del tracklist o de la mezcla de un álbum sea algo bueno, haciendo de un disco un ente vivo en constante renovación. Vivimos en la época de las remezclas y las remasterizaciones, ¿por qué no lo podría hacer el propio músico, siendo suya la obra?

Volviendo al tema, “SAVE YOURSELF” nos recuerda que, al fin y al cabo, vivimos en la época de la renovación y la indignación con la música como digo. No nos gusta lo cohartados y condicionados que estamos y buscamos nuevas formas de dar nuestra obra. Hay que admirar la valentía del paso que ha dado SBTRKT en la música. Son aspectos como este los que hacen que la sociedad y el arte avance. Además de conseguir escuchar canciones recién sacadas del horno, nos permite conocer más por dentro cómo se siente como músico, que al fin y al cabo es su objetivo. Su anonimato radica en eso, en darse a conocer con su música, que ella hable por él. “SAVE YOURSELF” nos ha presentado a alguien que valora su obra y quiere transmitir este sentimiento al resto del mundo. Esperemos que más gente se una a este movimiento y conozcamos una auténtica revolución musical en todos sus aspectos y no solo en cuanto a estilo.

Kanye dice no al formato físico, ¿hace bien?

Es la eterna pregunta que nos hacemos más que plantearnos a los que nos gusta e invertimos en música: ¿seguirá aguantando el formato físico frente al digital?

El último en dar su opinión ha sido Kanye West, el rapero que tanto da que hablar por su música, por presuntamente descargar software musical de manera ilegal o por sus colecciones de moda. En cualquier caso, hace un par de días, en una de sus muchas sesiones twitteras de reflexión, dejaba caer en primer lugar que la forma en la que se presentó “Yeezus” (os recuerdo, sin portada, sin libreto, solo la caja vacía con una pegatina naranja) era “una tumba abierta para el CD”. A continuación decía “no more CD’s for me”, con lo que dejaba sobre la mesa que a partir de ahora era producto de ventas digitales y streaming.

Pero, ¿es una opción acertada? Vayámonos a los datos.  Es de todos sabido que la música no está en su mejor época en lo que a ventas se refiere. No podemos pretender volver a niveles pre-internet. La BBC informa: En 2015 la venta de CDs se redujo en un 31% en Estados Unidos. Se vendieron 15 millones de discos menos en la primera mitad de año, algo a tener en cuenta.

Por contra, encontramos una positiva noticia, y es que el vinilo aumentó sus ventas un 30%. En el artículo escriben que fue algo liderado por Adele y Taylor Swift, aunque yo señalaría a los millenials y demás hipsters que buscan la belleza de lo retro. Y, bromas a parte, esa cultura sibarita de melómano que ensalzan la calidad del vinilo en contraposición a la del CD.

Porcentajes que se tornan similares pero que ni mucho menos representan las mismas cantidades. Mientras que antes hablábamos de 15 millones de discos menos, eso es incluso más de lo que se llegó a vender en formato LP en 2015 (llegando a un total de 12 millones). ¿Qué viene a devolver el equilibrio en esta descompensación? El streaming.

El streaming ha adquirido tal peso en la industria musical que, además de aportar un tercio de las ganancias totales a la industria, se cambiaron los términos de las ventas musicales con aquello de que cuando una canción era escuchada X veces, contaba como una venta. Esto demuestra que hay que ir renovándose constantemente, que si ahora la gente consume música de esta manera, se acomoda el formato y ya está. Ventajas e inconvenientes inclusive, pero se hace.

En resumen: el CD está a la baja, el vinilo resurge de buena manera pero quedándose lejos de todo lo que mueve el anterior formato, and streaming is the new black. ¿Cuál es la estrategia lógica? Apuntarse a este último mercado, mucho más accesible para la gente y mucho más barato de producir y mover.

Ahora bien, estamos hablando de Kanye West. Desde “808’s and Heartbreak”, que vendía más de 1.700.000 copias, sus ventas se han reducido, pero no por ello dejaba de ser un éxito todo lo que produjo. Al fin y al cabo, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” llegaba al millón de copias y se convertía en el mejor álbum de la década, y “Yeezus” a unas nada reprochables más de 700.000 copias. Así que, aún estando el mercado como está, teniendo este grueso de ventas, ¿cómo se puede plantear uno abandonar este formato?

Kanye West, proclamado Dios de la música, salvador de la cultura y demás se plantea abandonar el formato en el que se ha basado el arte al que (más) se dedica. Esta no es una decisión relacionada con una visión de futuro y demás, esta decisión apunta a, de nuevo, la búsqueda del máximo beneficio devaluando su obra, como siempre pasa. Recordemos que hace un mes lanzaba su ansiado “The Life Of Pablo”. Por streaming. En TIDAL. Pasó el hype inicial y habiéndose encerrado a sí mismo en un medio que no consigue despegar por mucho que se empeñen, ahora causa más sensación sus tweets enfurecidos y que esté enfrascado en un nuevo álbum que “The Life Of Pablo”. 

¿Estoy diciendo con esto que si hubiese habido lanzamiento en físico estaríamos hablando más del disco? Diría que sí, o al menos seguiría llamando la atención porque existiría una preocupación. Una necesidad de hacer la típica jugada de singles, vídeos y presentaciones para, de algún modo, amortizar el disco. Pero en este caso, Kanye lanzó el álbum, hubo una primera semana intensa, y luego todo se relajó y ya ni él mismo habla más de su álbum. Solo para decir que quería mezclar de nuevo un par de temas y que estaba trabajando en el próximo.

Que sí, que tengo reconocido que el mercado musical va mal, que cada vez se venden menos discos y los que se venden van a los grandes nombres. Pero si son estos grandes nombres los que ya hablan de abandonar el formato físico para adaptarse a las eras digitales, entonces nos tenemos que empezar a preocupar. Esperemos que el de Kanye sea un caso aislado, mi vida no tendría sentido sin ver la cara de Adele (en “25”) en cada tienda a la que voy.