Otras Colaboraciones

London Grammar se mantienen dreamy en “Truth Is a Beautiful Thing”

Hace años hablé de London Grammar, cuyo debut descubrí a finales de 2013 y se convirtió en uno de mis discos favoritos de 2014. Después se hizo un silencio que se rompió hace unos meses con el estreno de “Rooting For You”, del que decía sonaba a más de lo mismo. A pesar de esta ligera crítica, se había agitado en mí el suficiente hype para esperar con ganas su segundo álbum, Truth Is a Beautiful Thing“.

Suena a un hermano mayor de If You Waity es que hay poca novedad con respecto al debut. Sin embargo, el mantener la esencia original les funciona y hace que el grupo siga sonando fantástico. La producción de Paul Epworth y Greg Kurstin les sienta fantástica a London Grammar; este dúo potencia su sonido y les encamina a abrazar lo melodramático y el dinamismo pop. Lástima que no se terminen de conjugar estos momentos y a veces resulte una mezcla muy densa. Tal vez sea uno de los mayores fallos de este álbum junto a la falta de originalidad: el equilibrio.

Aún así, he salido bastante contento de la escucha de este álbum. Podéis leer mis impresiones en El Quinto Beatle aquí o ver una mini crítica en vídeo aquí.

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London Grammar – “Truth Is a Beautiful Thing” (Ministry of Sound Recordings, 2017)

Hippo Campus han hecho de “Landmark” un debut más que sólido

Hace unos meses descubrí a Hippo Campus con “South” , y me sorprendieron gratamente con este un EP que te atacaba sin miramientos. Pero resultó cuanto menos curioso comprobar después de escucharlo que estas melodías fueron confeccionadas por cuatro chicos que buscaban abrirse espacio en la escena musical a golpe de power pop, melodías brillantes y mucha energía.

El debut se ha titulado “Landmark” y llegó a finales de febrero. Es cierto que se han amilanado queriendo dar un paso adelante en su producción perdiendo parte de esa energía desbocada con la que contaban en temas anteriores en aras de entregar cortes de un pop más maduro, pero uno no puede hacer más que salir contento de escuchar este álbum.

Os lo recomiendo con creces, será un buen disco de este 2017 y, desde luego, una buena primera referencia para Hippo Campus. La crítica que le hice para El Quinto Beatle la podéis encontrar aquí.

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Hippo Campus – “Landmark” (GRAND JURY (RED), 2017)

Xiu Xiu han hecho una maravilla redefiniendo el pop en “Forget”

Aún recuerdo cuando escuché por primera vez a Xiu Xiu. Me metí de lleno en aquel “Angel Guts: Red Classroom” que publicaron en 2014 y fue demasiado para mí, la verdad. Un álbum demasiado abrasivo, con melodías analógicas que se clavaban en ti, con un Jamie Stewart que resultaba aterrador en temas como “Cinthya’s Unisex” “Black Dick”.

La cuestión es que aún así decidí darle una oportunidad al grupo y seguir investigando su obra, y me encontré discos y apuestas muy interesantes. Desde el “Knife Play” de 2001, en cada trabajo han ido reafirmando su sonido pasando de melodías más abrasivas a momentos más pop incluso (sirvan “Dear God, I Hate Myself” “Fabulous Muscles” como ejemplos). Después de haber indagado en su obra tenía muchas ganas de ver el nuevo lanzamiento de este grupo, y después de publicarse aquella revisión de la banda sonora de Twin Peaks (que por cierto, forma parte de mi top de álbumes del año pasado), el material inédito se esperaba con más ganas.

Entonces llegó febrero de 2017 y, con él, “Forget”, el álbum pop de Xiu Xiu. Jamie Stewart dejó de escribir música durante un tiempo e investigó las composiciones de otros grupos de carácter más amigable; y eso se nota en cada uno de los temas que conforman este elepé en los que entran en comunión los vibrato de Stewart, la oscuridad previa de la banda y las estructuras pegadizas. Muy buen trabajo del que hablo en El Quinto Beatle.

Actualización: Ahora también crítica en vídeo aquí.

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Xiu Xiu – “Forget” (Polyvinil, 2017)

Por qué Bon Iver me emociona otra vez en “22, A Million”

Era cerca de la una de la mañana de un sábado cuando volví a casa y decidí que ese era el momento de escuchar el disco, una semana después de haberse estrenado. Una semana en la que estuve indagando en su obra: en su etapa como Justin Vernon, en sus álbumes con Volcano Choir, sus escapadas con James Blake Kanye West o los experimentos bizarros con Jason Feathers Gayngs. 

Pero todos estos escarcios siempre se veían algo ensombrecidos por el momento clave de la carrera del músico.Pensaba en la cabaña al noroeste de Eau Claire donde entró Justin Vernon y salió Bon Iver con For Emma, Forever Ago“. El nacimiento del mito. La mezcla de soledad, folk y falsetes que marcó al mundo y al propio Vernon. A partir de entonces tuvo una pauta para seguir: hacer canciones que reflejasen sus inseguridades y sentimientos desde un punto de vista que ora abraza lo abstracto, ora te agarra de la camisa y te zarandea para que captes cada ápice del mensaje (oh, ‘Skinny Love’).

Ahora llega un nuevo hito: “22, A Million”. ¿Qué quedaba por hacer después de haberte asentado como genio y figura del alt-folk con ese debut y el posterior “Bon Iver Bon Iver”? Ni él mismo lo sabía. Y se notan los ataques de ansiedad que sufrió por ello. Este es un álbum que, aunque a nivel melódico sea explosivo, vanguardista e innovador con la introducción de una vena más electrónica bajo la que subyacen capas discretas de folk, si miramos a las letras, aún vemos al hombre que hace años se planteaba qué era el amor y se metió en una cabaña a hacer canciones como si de una prescripción médica se tratara. ¿La única diferencia? La madurez y un cambio de perspectiva que hace que, además de mirar al pasado y hable sobre él, mire al futuro y al devenir. Canta a la soledad futura, no a la presente o a la pasada. Canta desgarrado, canta con vocoder, canta con melodías en ocasiones ininteligibles por la superposición vocal, pero lo importante es lo que subyace: un mensaje de sinceridad y profunda reflexión sobre la dualidad del ser humano.

Es, una vez más, la expulsión de los demonios de Vernon, la apertura en canal de un artista, el dejarte entrar en él a veces con melodías complicadas y recargadas y a veces bastándole un vocoder al más puro estilo Imogen Heap. Es la soledad en la inmensidad. Es el uno entre un millón. Es el motivo por el que me emociona este álbum: serlo todo y a la vez nada. Pero para un análisis mucho más exhaustivo, aquí la crítica que hice hace una semana para El Quinto Beatle.

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Bon Iver – “22 A Million” (2016, Jagjaguwar)

Låpsley y su camino de descubrimiento

Ya hablé en este blog, en uno de aquellos descubrimientos de la semana, de Låpsley, una de mis artistas revelación de 2015 que consiguió cautivarme a base de minimalismo melódico en la línea de un grande de la electrónica alternativa: James Blake.

Tuve la oportunidad de hacer la crítica de “Long Way Home”, el debut que estuve esperando desde que la descubrí en enero de 2015, para El Quinto Beatle. Crítica hecha con cierta distancia, una vez pasado el hype del álbum recién estrenado y de la ligera decepción que me llevé cuando abrazó sonidos que distaban de lo que enseñó en “Understudy” aunque recuperara ‘Falling Short’. Ordené ideas, analicé letras y valoré el conjunto y, la verdad, puede que no se encuentre en el top 10 de mejores álbumes de este año, pero para mí será una mención de honor porque lo merece para mí. Aquí la crítica en El Quinto Beatle y aquí la audio-crítica en dos minutos en YouTube.

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Låpsley – “Long Way Home” (2016, XL Recordings)

Kaiser Chiefs en Torremolinos, al fin testigo del post-punk revival

Uno de mis géneros favoritos es el post-punk revival de principios de 2000. Me vi envuelto cuando era pequeño (gracias a la banda sonora del videojuego Gran Turismo) por temas como ‘Michael’ de Franz Ferdinand o ‘I Predict a Riot’ de los Kaiser Chiefs. A Franz Ferdinand ya los vi en Estados Unidos hace dos años y cumplí por esa parte, así que tenía pendiente a los británicos liderados por Ricky Wilson.

¿Qué pasa? Que me enteré que venían a Torremolinos y tenía que aprovechar la oportunidad para verles en vivo y participar en uno de esos gritos colectivos crecientes que tanto caracterizan sus temas. Así que ya estoy tranquilo por haber participado y cantado en lo nuevo y lo viejo; pasar de la nueva ‘Parachute’ a la clásica ‘Ruby’ pasando por una increíble ‘Oh My God’ o la necesaria ‘I Predict a Riot’. Aquí dejo la crónica publicada en Hipsterian Circus donde dejo constancia de toda la emoción con la que viví el concierto, con fotos de mi amiga y gran fotógrafa Carmina Rodríguez.

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Father John Misty y la diatriba contra la industria del entretenimiento

Que la industria del entretenimiento se dedica, mayoritariamente, a tirar balones fuera y alejar el foco de atención de los problemas verdaderamente importantes es vox populi. Aunque aparezcan voces como la de Beyoncé en una lucha feminista, parece que no es suficiente para Father John Misty, que hace un par de semanas sintió la necesidad de cortar un concierto para hacer un speech en el que pedía al público que abriera los ojos.

Esto ocurre en mitad de la carrera presidencial americana, algo que acrecenta la ira del músico. Pero al parecer el público no compartió su visión y le llovieron las quejas por no entregar el espectáculo al que se había comprometido. Los allí presentes vieron a Joshua Tillman, y no a Father John Misty. De toda esta ironía nace el siguiente escrito que he publicado en Hipsterian Circus. El artículo funciona como una válvula de escape, en definitiva. Como digo en el título, hacen falta nuevas voces reivindicativas, y Father John Misty a golpe de un estilo elegante (y altamente hipster, las cosas como son) puede dar una interesante perspectiva a los problemas sociales.

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