Varios

¿Está cambiando la concepción clásica del álbum?

Hay cuestiones que siempre son interesantes de tratar. Si en la última entrada hablaba sobre Kanye West y su sentencia de que el formato físico estaba muerto, en esta toca hablar del álbum y el proceso que hay más allá de la producción para SBTRKT.

El productor británico lanzaba este viernes SAVE YOURSELF, un proyecto musical del que él mismo dice que no es un álbum, si no una obra con principio y fin, acompañada de visuales y demás para darle más trasfondo a la música. Una música con la que intenta y desea tratar con total libertad cualquier tema que le rodee, ya que, al fin y al cabo, no consigue separar el mundo de su música con el mundo en el que vive y quiere que se vea reflejado en su producción.

En cuanto a los temas que componen este proyecto, decir que se mueven en la temática electrónica habitual del músico, pero con un carácter más analógico, en ocasiones más break, que se distancia en parte del “Wonder Where We Land” que lanzó hace un par de años. Desde luego, es un trabajo diseñado para escuchar en conjunto, donde los temas se entremezclan los unos con los otros creando pasajes indisolubles, donde se pasa de la calma fruto de sintetizadores analógicos al nerviosismo surgido de la unión de los vocales de Sampha y una percusión que entra en los momentos idóneos para animar la escena.

Pero hoy nos centraremos en el trasfondo del álbum, el porqué de su existencia, su razón de ser. Junto a “SAVE YOURSELF”, nos ofrecía un escrito en el que explicaba el concepto detrás del proyecto. La cuestión es que es un trabajo que terminó hace una semana, y el objetivo de esta nueva etapa en la que se embarca es la de conectar con el público y ofrecerle un material recién hecho. Achaca a la sociedad actual y la concepción cultural ese desfase entre que se hace un álbum y lo recibe el público. 

SAVE YOURSELF” no es más que la forma en la que SBTRKT busca combatir con lo establecido en la industria musical y buscar una forma más directa de ofrecer su producto a un público que le sigue. Pero aquí siempre con el apunte del “recién hecho”. SBTRKT busca hacer frente a algo que sufren muchos artistas: acabar con ese periodo entre que se acaba un álbum y se lanza a la luz.

Podemos entrever distintos motivos que han hecho que Aaron Jerome actúe de esta manera, además de esa necesidad de ofrecer un producto que exhala novedad por sus poros. Innumerables son los álbumes que han pasado demasiado tiempo en el limbo, a la espera de llamar la atención a una compañía que decida apostar por ellos para su publicación. Eso es un contrarreloj, y es que la música pierde posibilidades de éxito conforme avanza el tiempo, pudiendo pasar de novedad a refrito y volver al lugar del cual ha venido.

Pero diría que el motivo principal es evitar esa traición que siempre se cuece cuando un músico recién ha terminado de producir su álbum. Hablemos de Kanye West Rihanna, ese hype formado alrededor de sus álbumes que condujo a las filtraciones de los mismos, de nuevo devaluando el producto. O un caso menos comercial, el de Björk con ‘Vulnicura’, cuya filtración hizo que fuese forzada a hacer un lanzamiento en diferido (primero versión digital y a los dos meses la versión en físico).

La cuestión es que vivimos en una época de constante renovación. Queremos huir de los moldes establecidos para experimentar la novedad, y esto ya no es solo en el aspecto musical ni cosas de alternativos. La música, y el arte en general, vive en ese constante renovarse o morir. Veía un vídeo de Anthony Fontano (aka The Needle Drop) en relación con “The Life Of Pablo” y diciendo que tal vez la renovación del tracklist o de la mezcla de un álbum sea algo bueno, haciendo de un disco un ente vivo en constante renovación. Vivimos en la época de las remezclas y las remasterizaciones, ¿por qué no lo podría hacer el propio músico, siendo suya la obra?

Volviendo al tema, “SAVE YOURSELF” nos recuerda que, al fin y al cabo, vivimos en la época de la renovación y la indignación con la música como digo. No nos gusta lo cohartados y condicionados que estamos y buscamos nuevas formas de dar nuestra obra. Hay que admirar la valentía del paso que ha dado SBTRKT en la música. Son aspectos como este los que hacen que la sociedad y el arte avance. Además de conseguir escuchar canciones recién sacadas del horno, nos permite conocer más por dentro cómo se siente como músico, que al fin y al cabo es su objetivo. Su anonimato radica en eso, en darse a conocer con su música, que ella hable por él. “SAVE YOURSELF” nos ha presentado a alguien que valora su obra y quiere transmitir este sentimiento al resto del mundo. Esperemos que más gente se una a este movimiento y conozcamos una auténtica revolución musical en todos sus aspectos y no solo en cuanto a estilo.

Kanye dice no al formato físico, ¿hace bien?

Es la eterna pregunta que nos hacemos más que plantearnos a los que nos gusta e invertimos en música: ¿seguirá aguantando el formato físico frente al digital?

El último en dar su opinión ha sido Kanye West, el rapero que tanto da que hablar por su música, por presuntamente descargar software musical de manera ilegal o por sus colecciones de moda. En cualquier caso, hace un par de días, en una de sus muchas sesiones twitteras de reflexión, dejaba caer en primer lugar que la forma en la que se presentó “Yeezus” (os recuerdo, sin portada, sin libreto, solo la caja vacía con una pegatina naranja) era “una tumba abierta para el CD”. A continuación decía “no more CD’s for me”, con lo que dejaba sobre la mesa que a partir de ahora era producto de ventas digitales y streaming.

Pero, ¿es una opción acertada? Vayámonos a los datos.  Es de todos sabido que la música no está en su mejor época en lo que a ventas se refiere. No podemos pretender volver a niveles pre-internet. La BBC informa: En 2015 la venta de CDs se redujo en un 31% en Estados Unidos. Se vendieron 15 millones de discos menos en la primera mitad de año, algo a tener en cuenta.

Por contra, encontramos una positiva noticia, y es que el vinilo aumentó sus ventas un 30%. En el artículo escriben que fue algo liderado por Adele y Taylor Swift, aunque yo señalaría a los millenials y demás hipsters que buscan la belleza de lo retro. Y, bromas a parte, esa cultura sibarita de melómano que ensalzan la calidad del vinilo en contraposición a la del CD.

Porcentajes que se tornan similares pero que ni mucho menos representan las mismas cantidades. Mientras que antes hablábamos de 15 millones de discos menos, eso es incluso más de lo que se llegó a vender en formato LP en 2015 (llegando a un total de 12 millones). ¿Qué viene a devolver el equilibrio en esta descompensación? El streaming.

El streaming ha adquirido tal peso en la industria musical que, además de aportar un tercio de las ganancias totales a la industria, se cambiaron los términos de las ventas musicales con aquello de que cuando una canción era escuchada X veces, contaba como una venta. Esto demuestra que hay que ir renovándose constantemente, que si ahora la gente consume música de esta manera, se acomoda el formato y ya está. Ventajas e inconvenientes inclusive, pero se hace.

En resumen: el CD está a la baja, el vinilo resurge de buena manera pero quedándose lejos de todo lo que mueve el anterior formato, and streaming is the new black. ¿Cuál es la estrategia lógica? Apuntarse a este último mercado, mucho más accesible para la gente y mucho más barato de producir y mover.

Ahora bien, estamos hablando de Kanye West. Desde “808’s and Heartbreak”, que vendía más de 1.700.000 copias, sus ventas se han reducido, pero no por ello dejaba de ser un éxito todo lo que produjo. Al fin y al cabo, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” llegaba al millón de copias y se convertía en el mejor álbum de la década, y “Yeezus” a unas nada reprochables más de 700.000 copias. Así que, aún estando el mercado como está, teniendo este grueso de ventas, ¿cómo se puede plantear uno abandonar este formato?

Kanye West, proclamado Dios de la música, salvador de la cultura y demás se plantea abandonar el formato en el que se ha basado el arte al que (más) se dedica. Esta no es una decisión relacionada con una visión de futuro y demás, esta decisión apunta a, de nuevo, la búsqueda del máximo beneficio devaluando su obra, como siempre pasa. Recordemos que hace un mes lanzaba su ansiado “The Life Of Pablo”. Por streaming. En TIDAL. Pasó el hype inicial y habiéndose encerrado a sí mismo en un medio que no consigue despegar por mucho que se empeñen, ahora causa más sensación sus tweets enfurecidos y que esté enfrascado en un nuevo álbum que “The Life Of Pablo”. 

¿Estoy diciendo con esto que si hubiese habido lanzamiento en físico estaríamos hablando más del disco? Diría que sí, o al menos seguiría llamando la atención porque existiría una preocupación. Una necesidad de hacer la típica jugada de singles, vídeos y presentaciones para, de algún modo, amortizar el disco. Pero en este caso, Kanye lanzó el álbum, hubo una primera semana intensa, y luego todo se relajó y ya ni él mismo habla más de su álbum. Solo para decir que quería mezclar de nuevo un par de temas y que estaba trabajando en el próximo.

Que sí, que tengo reconocido que el mercado musical va mal, que cada vez se venden menos discos y los que se venden van a los grandes nombres. Pero si son estos grandes nombres los que ya hablan de abandonar el formato físico para adaptarse a las eras digitales, entonces nos tenemos que empezar a preocupar. Esperemos que el de Kanye sea un caso aislado, mi vida no tendría sentido sin ver la cara de Adele (en “25”) en cada tienda a la que voy.

 

Do yourself a favor y ve al concierto de tu banda local

Últimamente, cuando hablo con grupos a los que entrevisto me doy cuenta de algo: el mayor apoyo que reciben, siempre, es de los que van a verles a los conciertos. Quiero decir, pueden vender más música o no vender ni un solo disco, bien porque no tengan material editado o bien por cualquier otro motivo, pero es en el directo donde se forjan las bases de los seguidores de un grupo que está empezando. Es ahí donde el oyente hace su criba personal, su selección, y elige darle una oportunidad al grupo en cuestión.

Antes de abordar el tema principal, me detengo en este aspecto de la actuación en directo. Todos conocemos a grupos que en directo dejan mucho que desearTonos que no se alcanzan, melodías que no se logran, falta de conexión con el público… Aspectos que, como artista, debes de saber superar con cierta habilidad.

Piensa en cualquier grupo pequeño del que hayas oído hablar. Pero ojo, no hablamos de Lori Meyers Sidonie, nos vamos a las capas bajas, al underground. Lo defino rápidamente por si acaso: toda la música que no se conoce por el gran público, bien porque está eclipsada, bien porque está formándose.

Total, que tenemos a este grupo que actúa en una sala de mala muerte a una hora inhóspita. Ir o no ir es la cuestión. Te tira más la segunda opción probablemente. Quiero decir, habrás podido escuchar un par de temas sueltos que han subido a su bandcamp (nos olvidamos de Spotify, que eso cuesta el dinero), algún comentario en alguna página web, pero no habrás notado mayor repercusión. Normal al fin y al cabo. También es muy probable que optes por quedarte en casa o gastar los 5, 8, 10 euros que cueste la entrada en otro tipo de ocio o te dediques a juntarlo para un futuro concierto que te interese más.

Pues mal. Fatal. Ve a ese concierto. Apoya a ese grupo. Cómprate el disco si te han convencido al final, habla de ellos si te han gustado, recomiéndalos y síguelos en sus redes. Porque ya no es sólo el hecho de que si en un futuro consiguen labrarse un nombre importante en el panorama musical puedas colgarte la gafapasta y decir aquello de “los conocí antes de que fueran famosos”. Estamos hablando de motivación. Si vas a un concierto de un grupo que está empezando y muestras una conexión y un sentimiento de apoyo, eso es algo que acabará por agradecer la banda y les motivará a seguir adelante.

Ir a conciertos de este calibre es una ayuda para todos. Tanto para el grupo, a nivel motivacional y económico (algo al menos), como para la sala pequeña que hace esta apuesta, como para el público, que puede pasárselo bien en un ambiente íntimo en el que al final te acabas haciendo amigo de todos.

Me contaban el otro día en una entrevista un testimonio que dieron a otro medio, y es que comentaron que la gente sólo iba a conciertos cuando tenía que pagar mucho dinero. Y eso es cierto. En innumerables ocasiones hemos visto colgado el sold out de un concierto de gran magnitud con entradas a precios desorbitados en comparación al rango de precios del concierto en una sala pequeña.

Pero es más, pensando en este comentario que me hicieron, caí que es algo que también afecta a la venta de música. Sólo venden música los grandes nombres. Ahora mismo, o vendes millones de discos o no vendes nada a nivel global. Ese rango medio de ventas es el que estamos impulsando todos aquellos que nos tachan de raros por comprar discos habitualmente.

Pero ese no es el caso, lo único que quiero hacer ver es que hay que ir a conciertos. Cuantos más, mejor. Apoyar la escena local. Aquí en Málaga me he dado cuenta que el panorama indie es casi inexistente, y me he propuesto potenciarlo en mi medida acudiendo a los conciertos pequeños que se ofrezcan. Os propongo lo mismo. Echad un vistazo a la agenda cultural de vuestra ciudad, escuchad un poco del grupo que actúa y si os llama la atención dadle una oportunidad en directo. Hay que motivar, crear un hilo de esperanza a aquellos que se lanzan al mercado musical de nuevas.

PD: Título de la entrada en inglés porque no encontraba una traducción que me convenciera lo suficiente y fuese lo suficientemente concisa y breve como para hacerle la competencia a esta.

7 Skies H3: He muerto, renacido y vengo a contaros mi experiencia

Con esta entrada me gustaría dar el pistoletazo de salida a una nueva sección del blog, que espero que dure algún tiempo y no es otra que el desafío del mes. Un compromiso con el que, una vez al mes, me pondré una especie de prueba de diferente envergadura. ¿Para qué? Tampoco lo sé si no hay la menor necesidad, pero puede ser divertido.

Corría el segundo día del año y estaba descansando de la fiebre de “escuchar todos los discos posibles de 2015”, así que eché mano de mi colección de discos puse mi copia en vinilo del 7 Skies H3 de los Flaming Lips, edición limitada del Record Store Day de 2014 que adquirí en Estados Unidos.

Por si no lo sabíais, este disco se trata de una versión condensada de 50 minutos de la canción original, que dura la friolera de 24 horas. Tal cual. Una aventura psicodelicosónica que sólo se le podría haber ocurrido a Wayne Coyne y los suyos.

Así que se acaba el disco y me digo: “¿Por qué no me escucho la versión extendida a ver qué me encuentro?”, y así comenzó mi odisea de 24 horas, repartidas en 4 o 5 días (hubo un momento en el que perdí la noción del tiempo, de ahí esa incertidumbre).

Como digo, 24 horas de canción que confluyen creando diferentes secciones que se alargan horas y horas, con momentos más accesibles como la apertura el cierre, que cierran el círculo que ha creado este tema manteniendo la misma línea melódica, y momentos que dejan ese regusto de incertidumbre y desesperación porque se acabe.

En cuanto a estilo en el que encuadrar esta canción, lo más predominante sería el noise-rock experimental, debido a la principal predominancia de secciones de batería intensa, vocal rompedor y efectos de sintetizador que rompen la escena. Una estética que hace pensar en su álbum Embryonic, publicado dos años antes.

Si sobrevives a las 24 horas de odisea experimental vas a volver como un ente renacido. O al menos así me siento yo. Al acabar la canción me he planteado qué hacer con mi vida después de un día entero escuchando una movida experimental de The Flaming Lips de las que solo te puedes quedar con retazos y de la que el mismo Wayne Coyne ha dicho “que no la escuche nadie, que aprovechen ese día para hacer otras cosas, pero sé que va a haber gente que va a quedar y la va a escuchar como una prueba de acceso”. Supongo que la he pasado. Es una experiencia extraña desde luego, en el que te pones a pensar mientras escuchas una melodía que parece que no ha cambiado en hora y media y parece no tener fin.

Pero quería centrarme en algo. Vale que 24 horas dan para mucha experimentación, para evolucionar sonidos y para “acabar sin ideas y tener que empezar a componer de cero”, como dijo Steven Drodz. Pero esas 24 horas tienen otra interpretación, la que podemos conocer a través de la letra.

Es un tema denso y culpa de ello no  la tiene solamente su duración. Prestemos atención a su temática: nos pone en la perspectiva de un hombre que ha perdido a su mujer porque se ha suicidado. Con esta premisa, Wayne abre el tema poniéndose en el papel de este protagonista haciendo una serie de reflexiones que discurren entre el recuerdo de su novia, la desesperación por su pérdida y la caída en el nihilismo por su ausencia. En la primera media hora será donde encontremos estas reflexiones y el mayor peso lírico de la canción; encontraremos otros momentos con parte vocal, pero será de un carácter distorsionado e ininteligible, y otra final en los últimos veinte minutos donde después de toda la odisea de la que ahora hablaremos, acaba claudicando y admitiendo que no podrá abandonar el recuerdo de la amada.

24 horas de evolución sonora que se asimilan a la evolución psicológica de un hombre que sufre una pérdida de este calibre. Partes que en ocasiones resultan incoherentes entre sí pero que sólo se puede achacar a lo incoherente de la propia mentalidad humana. Así encontramos un amplio pasaje que roza el ambient, de sintetizadores que silban y evocan una calma espectral, a momentos de explosión industrial y rabia incontenida u otros momentos con coros fúnebres. En general, un tema que se desarrolla en una oscuridad mortuoria de la que difícilmente se puede escapar.

24 horas puede parecer algo excesivo, pero si consideramos la perspectiva de que estamos dentro de la cabeza de este protagonista, cabría pensar que no son suficientes. Es una puerta abierta a la interpretación que hace Wayne Coyne de una historia real y a la que nos consigue transportar por medio de la creación de pasajes musicales que te envuelven, en ocasiones te dan una paliza y te hace sentir el dolor sentimental que quiere transmitir, y en otras te acaricia y te da la mano para intentar darte apoyo en lo que te queda por recorrer.

 

Mis 10 momentazos musicales de 2015

Prometo que es la última lista que hago de cosas de 2015. Toca pasar página, pero antes quería traer una lista, sin orden alguno, de lo que para mí han sido momentazos musicales de canciones de este año. Estribillos, segundos de canciones o melodías que me ganaron en su momento y me sigo acordando de ellas o que me marcaron. Hay de todo en esta lista. En los vídeos que incluya se reproducirá automáticamente el momento del que hablo para que os hagáis una idea y artistta y álbum del que se ha extraído. Comencemos.

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Xoel López – ‘Patagonia‘ – “Paramales”

El crescendo final de ‘Patagonia’ , cuando se mete el piano y explota la melodía. Decir que en directo esta parte es maravillosa y que la versión en estudio hace justicia. Cuando me estuve preparando su entrevista, la primera vez que escuché este tema me resultó conmovedora esa parte, y sigue siendo uno de mis momentos favoritos desde entonces.

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EL VY – ‘Return To The Moon’ – Return To The Moon”

Cuando Matt Berninger se va por tonos altos en los últimos momentos de ‘Return To The Moon’, algo que habíamos visto en pocas ocasiones y que consigue añadir un toque emocional al tema en un tema en el cual lo único que encontramos son buenas vibraciones y un crescendo muy interesante que cierra el tema en un clímax y con ganas de más.

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The Weeknd – ‘Can’t Feel My Face’ – “Beauty Behind The Madness”

El estribillo de ‘Can’t Feel My Face’, que me trae, y seguro que a más gente, un muy buen vibe. Era necesario algún éxito de estas características, y tenemos que darle las gracias a Abel Tesfaye por conseguirlo. Un tema bailable, simpático, con reminiscencias a la escena más groovy de los años 70… Lo tiene todo para que suene en pistas de baile, en la radio y en cualquier lugar.

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Joe Crepúsculo – ‘La Verdad’ – “Nuevos Misterios”

Este verano me dijeron que “si quieres que Mané se calle, empieza a cantar el estribillo de “La Verdad”, que lo sigue él solo y acabas la convesación”. Y esto es totalmente cierto. Desde que pusieran esa canción este verano y me enganchara al ritmo enlatado de Joe Crepúsculo, no he podido (ni mi grupo de amigos tampoco) dejar de recordarla a la mínima oportunidad posible.

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Miley Cyrus – ‘The Twinkle Song’ – Miley Cyrus & Her Dead Petz

Aunque Anthony Fontano se mofara cuando le hizo la crítica y puso al disco en el puesto número 2 de peores discos del año, cuando escuché ese final de ‘Twinkle Song’ donde Miley gritaba aquello de “What does it mean?”, me quedé alucinando. Más aún cuando lo interpretó en directo en el Saturday Night Live con el único acompañamiento de su piano…y toda la parafernalia habitual de esta nueva etapa.

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Sonograma – ‘Reina del Sur’ – “Tormenta”

Aún están abriéndose paso en el panorama musical, pero han conseguido transmitir en su álbum debut una esencia musical propia y rockera lejana a toda esencia naïve lo-fi del que empiezan. El caso es que me estaba preparando la entrevista que les iba a hacer, y llegué al cierre del disco con ‘Reina del Sur’ y una amiga y yo nos quedamos prendados con este tema, del que me quedo con el final, cuando se apaga la melodía y lo único que queda es el cantante gritando “¡Sal de mi vida!”.

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Son Lux – ‘You Don’t Know Me‘ – “Bones

Cuando estuve hablando con Ryan Lott al acabar el concierto de fin de gira en Madrid, me contó que grabó la parte vocal de este tema teniendo bronquitis, y que se acabó quedando con esa toma porque le daba ese toque de ruptura que tanto le gustaba al conjunto. En cualquier caso, esta enfermedad no impidió que se grabara ese canto que denota indignación y enfado con aquello de “you don’t know me at all!” que tanto me marcó en un primer momento y que luego vi en un directo sublime.

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Florence + the Machine – ‘Mother’,’How Big How Blue How Beautiful’ y ‘What Kind Of Man’ – “How Big How Blue How Beautiful”

Único triplete de esta entrada ante mi falta de capacidad para quedarme con un solo momentazo. En primer lugar, me quedaría con el guitarrazo de ‘What Kind Of Man’ con el que Mar y yo caímos rendidos desde el primer momento en el que escuchamos el estreno de esta canción allá en febrero en la BBC Radio. Luego me quedaría con el momento de ascención casi celestial de ‘Mother’, cerca de un minuto de guitarra, sintetizadores de ambiente y la voz de Florence que retumba y que en conjunto da una sensación de ligereza que te hace flotar. Y por último, y casi que más importante, el cierre de ‘How Big How Blue How Beautiful’: la sección de viento y el significado detrás del mismo.

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Alabama Shakes – ‘Gimme All Your Love’ – “Sound & Color”

Escuché por primera vez este tema en Radio 3, no conocía al grupo de antes ni nada, pero cuando sonó ese primer estribillo y Britanny se dejaba la voz cantando con su voz rasgada “If you just gimme all your love” quedé alucinado y en seguida este tema se quedó como uno de los must de este año.

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Tame Impala – ‘Let It Happen’ – “Currents”

Aquellos siete minutacos que sirvieron de adelanto para ver lo que íbamos a encontrar en el tercer trabajo de estudio del proyecto de Kevin Parker. Pero de este tema (del cual tenemos minutos y secciones para quedarnos) me quedo con esa parte instrumental con la que empieza la segunda mitad del tema y encontramos los synth strings y el vocoder, mi gran amigo que consigue convencerme cada vez que aparece.

Los mejores álbumes de 2015: Menciones de honor

Como dije en el top oficial, esos diez elegidos venían de una lista de unos 115 discos aproximadamente. Entre los que se han quedado por el camino, hay una serie de álbumes de los que hay que mencionar la necesaria escucha que se merecen por todo lo que han ofrecido. No lleva ningún orden específico, son diez álbumes que rescato del filtro que me hizo ir perfilando las diez primera posiciones del ranking.

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Mark Ronson – “Uptown Special”

Sí, ‘Uptown Funk’ es probablemente uno de los temas más quemados de este 2015 (y lo que nos queda), pero Mark Ronson ha sabido jugar con un estilo que hacía tiempo no tomaba posición en el éxito comercial y ofrecernos algo fresco y pegadizo que conseguía unir las esencias de Bruno Mars y el productor en un tema que habla por sí mismo. Pero no solo eso, basándose en esa temática funky de los 70 encontramos momentos en los que juega con la influencia de los Tame Impala de Kevin Parker en temas como ‘Leaving Los Feliz’ ‘Daffodils, uno de mis temas favoritos de este año sin duda. Aquí la crítica que le hice.

Uptown Special

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Neon Indian – “VEGA INTL. Night School”

Siguiendo (a su manera) la estela dejada por el álbum anterior, encontramos un trabajo donde Alan Palomo abandona todos los artificios experimentales que caracterizaron sus trabajos anteriores (o sus colaboraciones con The Flaming Lips) para quedarse con las bases y confeccionar una serie de temas que beben del disco y el funk, todo ello pasado por un filtro de distorsión propio que hace que sea bailable y con un halo de extrañeza que resulta embaucador.

VEGA INTL. NIGHT SCHOOL

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Titus Andronicus – “The Most Lamentable Tragedy”

Creo que todos los que defendemos este álbum lo hacemos diciendo: “Una jodida ópera rock de 90 minutos”. Si esto no fuera suficiente, hablaríamos del estilo que encontramos a lo largo de hora y media de álbum. Con clara predominancia de un rock/punk con una agresividad acrecentada por el apartado vocal, encontramos momentos que hacen pensar en los Arcade Fire de su época “Funeral”, por los arreglos orquestales que parecen fruto de Owen Pallet. Un álbum que necesita tiempo para asimilarse pero que en la primera escucha ya ofrece lo mejor de sí.

Titus_Andronicus_TMLT

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Oh Wonder – “Oh Wonder”

El minimalismo es una filosofía/presentación/estilo que puede conmigo en cualquier ámbito que se me presente, y en el musical no iba a ser menos. En “Oh Wonder” encontramos a un dúo joven, que en esencia pueden recordar a unos neo-hipsters The xx, pero con un carácter más lo-fi y DIY que los llevan a plantear un estilo que bebe del R&B de sintetizadores coloridos y percusiones sutiles. Un álbum para dejarse llevar y que supone un buen debut para este par londinense.

Oh Wonder

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Carly Rae Jepsen – “E·MO·TION”

Podría ser la injusticia hecha disco por la que luchan los medios musicales para devolverle el lugar que se merece en el mundo al que está destinado, pero irónicamente uno de los mejores álbumes pop de 2015 queda relegado a tener su máximo esplendor en las web musicales que poco o nada tienen que ver con las tendencias mainstream. Esto no ha impedido que logre buenas posiciones con aquellos ‘I Really Like You’ ‘Run Away With Me’, pero la gente no supo pasar página de la chica que cantaba aquello de ‘Call Me Maybe’, y como en lugar del pop facilón de hace unos años encontraba un álbum que era un neo-80’s en toda regla, tendió a asustarse y a seguir alabando su producción anterior. Yo me quedo con la nueva Carly Rae Jepsen que exhala madurez por cada resquicio de este álbum. Detrás de los momentos que puedan parecer más naïve como la misma ‘Run Away With Me’, encontramos auténticas perlas para los que nos atrevemos a embarcarnos en la aventura de este álbum como es ‘Warm Blood’. Una pena que no haya sido tan bien acogido como aquel “Kiss” que nos presentaba hace 3 años.

EMOTION Carly Rae Jepsen

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Pond – “Man It Feels Like Space Again”

Cuando coges a un grupo formado por integrantes de Tame Impala, y de hecho pones a Kevin Parker a producir un álbum que, en definitiva, busca ser una puerta de escape y un juego de experimentación y psicodelia sin pretensiones, solo cabe esperar un álbum que juega con la electrónica y las guitarras distorsionadas. Un álbum brutal que también destila la esencia más psicodélica y extraña de los Flaming Lips (es decir, la de toda su producción). Un imprescindible de este año para los que nos gusta dejarnos llevar por mares melódicos que sabemos donde empiezan pero no donde acaban.

pond_-_man_it_feels_like_space_again

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San Fermin – “Jackrabbit”

Ya lo dije ayer en el top cuando hablaba de Dan Mangan, será que me puede la estética oscura que me haga pensar en The National. Este Jackrabbit” es uno de esos descubrimientos fortuitos que he tenido a lo largo de este año y enseguida caí rendido ante la producción barroca y que conseguía jugar con los claroscuros de una manera muy interesante. El estribillo del tema que da nombre al álbum aún sigue meses después resonando en mi cabeza. Aquí comentario que hice del álbum.

Jackrabbit San Fermin

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Oneohtrix Point Never – “Garden Of Delete”

Un disco complicado como ninguno, que cambia de ritmo y sensaciones como ninguno. Una electrónica oscura, que en ocasiones juega con progresiones algo más relajadas en comparación con los momentos de rave de sintetizadores de arpeggios frenéticos y vocoders sucios y distorsionados de Ezra, el “ente” que habita en el disco y por el que discurre todo este disco poliédrico, que hay que dedicarle muchas escuchas para captar toda su esencia. No es un álbum sencillo, no entra a la primera y tiene pocos temas que se puedan extraer, pero es una obra que en conjunto tiene un carácter extraordinario.

Garden of Delete

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Halsey – “Badlands”

Venía con un importante hype bajo el brazo, ya que se nos presentaba como la renovación del pop, y, en gran medida, así ha sido. Con una personalidad potente y unas letras maduras, Halsey se presenta con un álbum debut que ha sido bien recibido en el panorama comercial y en la crítica. Auténticos pildorazos que juegan con melodías pop modernas que en ocasiones juegan con el PBR&B y con letras que denotan el carácter analista y crítico de la cantante, como en el caso de su tema estrella ‘New Americana’. Aquí crítica del disco.

Halsey Badlands

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Alabama Shakes – “Sound And Color”

Un álbum que se quedó a las puertas de entrar en el top, pero que no quita que haya sido de los grandes trabajos de este 2015. Por lo que a mí respecta, no terminaba de conectar con él, pero tengo que reconocer que la voz de Brittany Howard desgarrada, y las melodías con tanta carga emocional, intensidad y esencia soul como ‘Don’t Wanna Fight’ ‘Gimme All Your Love’ han hecho de este álbum uno de los admirables de 2015.

Sound & Color Alabama Shakes

Los mejores EP’s de 2015: Predominancia de la electrónica y de lo alternativo

El año se acaba (y los top’s también, de verdad que ya falta poco) y he creído necesario hacer una pequeña sección para rescatar EP’s que se han lanzado este año y que, en su mayoría, han servido para dar a conocer a nuevos artistas, para consolidar la proyección de otros o para ofrecernos una nueva perspectiva de su producción y de lo que son capaces. Como siempre, vamos por orden ascendente para darle emoción al asunto.

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Rioux – “Evolver”

Hype Machine, esa web a la que estoy suscrito y cada semana me envía una lista de reproducción con temas nuevos, me hizo conocer en una de esas tandas semanales al productor neoyorquino Rioux. Una electrónica que, manteniendo ese carácter progresivo y ambiental, bebe de las arritmias del frenesí urbano, de momentos en los que la melodía adquiere cotas inesperadas y hacen pensar en los momentos más calmados de Oneohtrix Point Never. Un trabajo no tan poliédrico como el del productor de Boston, pero aún así interesante para el que busque una electrónica de carácter alternativo y experimental.

Evolver - EP Rioux

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Vancouver Sleep Clinic – “Winter”

Ya hablaba de ellos en esta entrada pero no me molesta repetir que este pequeño grupo que se está abriendo paso en el panorama musical pueden ser proclamados unos interesantes sucesores de Bon Iver, o al menos sirven como entretenimiento hasta que vuelva Justin Vernon a las andadas. Si seguimos con las comparaciones con el músico de Eau Claire, este trabajo podría ser como un tributo a Holocene pero reinventado en la imaginación de este grupo lo-fi. Manteniendo una base neo-folk de punteos de guitarra eléctrica delicados, Vancouver Sleep Clinic introduce en la mezcla baterías electrónicas, vocales que juegan con los falsetes y el reverb y momentos de intensidad que hace pensar en ocasiones en los Sigur Ros.

Winter Vancouver Sleep Clinic

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Marcus Marr & Chet Faker – “Work”

Que Chet Faker sea uno de los productores de moda es algo que ya se sabe. Con este EP, el músico termina de asentar su capacidad de adaptación en otros estilos. En este trabajo queda atrás el neo-soul alternativo que protagonizaba su debut “Built On Glass” y damos la bienvenida a temas más bailables y club-friendly. 4 canciones que, exceptuando ‘The Trouble With Us’, superan los 6 minutos de duración en los que juegan a la profesión de deep synths en un mar de sonidos a los que uno se adapta a la perfección, estando en un club o estando en la soledad de su habitación. Han sabido dar con la tecla en este EP que gana con las escuchas. A la espera de remezclas que acerquen este álbum al público generalista, porque su lugar en las pistas de baile lo tiene asegurado desde el momento cero.

Work - EP

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Fleurie – “Arrows”

Incorporación de última hora de la que me arrepiento no haber conocido antes. Fleurie es una cantautora americana que aún se está labrando un nombre en el mundo de la música, pero con este EP ha conseguido ganarme de lleno. Jugando con un synthpop que en ocasiones se presenta juguetón y en otros profundo, encontramos temas de una producción interesante que no dudan en mezclar los sintetizadores más vlub-friendly con secciones de cuerdas y con una parte vocal delicada que nos acaba conduciendo al tema de cierre, que son ocho minutos de sonidos ambientales con una base de vocoder que evoluciona y se acaba difuminando con el horizonte en el que cierra tema y cierra EP. Es algo que siempre he dicho: ponme un vocoder bien hecho y habrás ganas muchos puntos.

Arrows - EP Fleurie

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Låpsley – “Understudy”

GranDiosa de este 2015 y descubrimiento del año. Electrónica sutil en la rama de James Blake, Låpsley estrenaba su segundo EP de la discografía con el que conseguía captar la atención de la crítica especializada. Cuatro temas que exploran en composición la faceta íntima y alejada de los dramas adolescentes habituales en la lírica joven para dar una visión en ocasiones oscura del amor debido en gran parte al minimalismo que presenta. Y en lo que respecta en composición, encontramos el protagonismo absoluto del piano y del sintetizador en loops que acaba ligando el trabajo de tal manera que entra muy fácilmente y se presta a la escucha reiterada. Ya la he declarado como gran apuesta de este 2016, y si sigue la estela de este EP y de aquel doble single que presentó en su cumpleaños, no creo que esté equivocado.

Understudy - EP Lapsley

El (verdadero) top álbumes 2015: previsible o no, aquí voy

¡Que este no es broma!. Después de una última semana decidiendo los últimos discos y viendo un orden convincente de este top 10 álbumes de 2015, quedo contento. Muchos discos han quedado fuera, y a algunos los rescataré en menciones de honor en una entrada posterior. Pero vamos a lo que vamos. Aquí presento, en orden ascendente, los 10 álbumes que más me han convencido este año, tanto en estilo como en concepto. Un orden casi arbitrario en el que me he permitido “cambiar” las notas de los álbumes de este ranking que he reseñado previamente, porque he seguido lo que a día de hoy me gusta que tal vez en un par de meses cambie, pero así son las cosas y así os las voy a enseñar:

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10: Son Lux – “Bones”

Mezcla de electrónica disonante con bases frenéticas, Son Lux se presenta en este álbum como un grupo y no como el proyecto en solitario de Ryan Lott. Un álbum que puede ser considerado como la evolución de una misma temática: temas que se relacionan los unos con los otros tanto en melodías como en lírica. Más información en la crítica que les hice.

son-lux-bones

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9: Passion Pit – “Kindred”

Uno de los comeback esperados de este año ha sido el de la banda liderada por Michael Angelakos. Consiguieron traer un álbum que conseguía rebajar toda esa explosión desmesurada de “Gossamer” para entregárnosla en pequeñas perlas como ‘Until We Can’t (Let’s Go)’ o la apertura ‘Lifted Up (1985)’. Un álbum bien equilibrado en ese aspecto, el melódico. Y en cuanto a nivel lírico, tenemos a un Angelakos más entregado que nunca a airear y ventilar su (ya acabada) relación con su mejor, haciendo un recorrido sentimental por diferentes estados y momentos, pero todo ello sobre construcciones melódicas que, en general, te hacían pensar en aspectos más positivistas. Aquí la crítica que les hice.

Kindred_Passion_Pit

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8: Sufjan Stevens –Carrie & Lowell”

Estamos de acuerdo que no es el álbum más animado del Sufjan, y que si bien “Illinois” era una obra maestra con un importante trabajo de producción y un ambiente más bien positivista, en “Carrie & Lowell” se encierra en una coraza de intimismo de un carácter más bien folk que consigue que sintamos que nos habla directamente a nosotros. Una instrumentación que pasa de momentos de guitarra acústica a construcciones con coros delicados y una ambientación apenas perceptible pero que en conjunto se encarga de darle el cuerpo a los temas. Aquí crítica.

Carrie & Lowell

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7: Dan Mangan – “Club Meds”

Uno de los descubrimientos que he hecho este año y que ha conseguido colarse en el ranking. Este álbum me sorprendía por el carácter sombrío del conjunto, que me hacía pensar en unos The National pasados por un filtro de distorsión ligera e instrumentación menos ligera. Es un álbum con el que estoy encantado y con el que he disfrutado mucho. No es una fiesta ni nada parecido, pero la parte vocal y tal vez la reminiscencia a los de Matt Berninger sean culpables de ello. Secciones de viento por aquí y allá, construcciones que van in crescendo y todo con una ambientación del estilo de la portada con la que nos presentan este trabajo. Aquí comentario que hice del álbum.

Club Meds Dan Mangan

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6: Panda Bear – “Panda Bear Meets Grim Reaper”

Un disco que cuando comienzas su escucha entras en un vórtice espacio-temporal del que no se puede salir hasta que se termine el LP. Las bases electrónicas de sintetizadores pegajosos, la parte vocal que funciona como un instrumento más y no busca el protagonismo, las producciones tan bien trabajadas de Noah Lennox hace que te gusten sus temas pero sin saber por qué. Porque no es un disco fácil del que puedas extraer temas con facilidad, es un álbum que o te gusta o no. Y a mí me encanta su carácter tan particular y el conjunto, dejarme llevar por el carácter tropical de ‘Tropic of Cancer’ o en la hipnótica ‘Principe Real’. Aquí crítica.

Panda Bear

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5: Björk – “Vulnicura”

Björk, una de las granDiosas de este 2015, nos abrió su corazón a principios de año cuando su disco se filtró por internet y tuvo ese lanzamiento tan precipitado. Pero como ella misma dijo, eso era síntoma de que el álbum era un ser vivo en sí mismo y ansiaba ser lanzado. Y le hizo bien. Un álbum que exhala su esencia en cada tema, desde la delicadeza de ‘Stonemilker’ a los momentos más rompedores y tensos en ‘Black Lake’. Un álbum que desprende dolor entre las producciones electrónicas y orquestales fruto del binomio Björk-Arca. Un álbum que es un paso adelante en la diva de las vanguardias. Un disco que mira al pasado recorriendo los sentimientos de la cantante islandesa pero que a sí mismo atisba el futuro de su carrera musical. Aquí crítica.

bjork-vulnicura-cover

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4: Father John Misty – “I Love You, Honeybear”

Si tuviese que elegir el icono hipster de este 2015, sería Joshua Tillman a.k.a Father John Misty. Y si tuviese que elegir uno de los mejores letristas de este año, también sería él. En “I Love You, Honeybear”  encontramos temas con una base barroca importante. Una producción que tira a lo grande, a la orquestación, pero siempre dejando espacio a momentos más íntimos como ‘Bored in the USA’. Porque son en temas como estos donde encontramos la vena crítica del músico, porque en un álbum donde habla de amor desde un punto de visto repleto de metáforas y experiencias descritas desde un punto de vista costumbrista pero pasado por el filtro “hipster” del músico, encontramos lugar para la crítica como en el tema antes mencionado. Temas que se prestan a múltiples escuchas y, en resumen, un trabajo que en conjunto funciona tan bien como cogiendo cada una de sus partes por separado. Aquí comentario del álbum.

I Love You, Honeybear Father John Misty

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3: Jamie xx – “In Colour”

Era necesaria una renovación del panorama electrónico hipster de carácter más mainstream, y en 2015 se ha dado gracias a Jamie xx y esta joya que es “In Colour”. Un álbum donde el músico componente de The xx no duda en jugar con sonidos de un carácter más analógico, samples y melodías muy bien construidas, capa a capa, que nos transporta a madrugadas en áticos de Nueva York. Es simplemente maravilloso este álbum. Un ejercicio de equilibrio de momentos minimalistas e íntimos con otros en los que las melodías adquieren un carácter más sobrecargado, pero siempre en buena proporción. Aquí crítica.

In Colour Jamie xx

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2: Tame Impala – “Currents”

Para muchos, uno de los WTF del año, para mí, un álbum imperdible y un salto al vacío de Kevin Parker, mente creativa detrás del conjunto. Aunque las bases e influencias siguen ahí, nn “Currents”, Tame Impala se desprende de todo carácter psicodélico de sus primeros trabajos para dejar paso a producciones de un carácter más 80’s y friendly. Ese ‘Let It Happen’ de 7 minutos que se te hacen como 3 con su sección de vocoders y de synth strings es de los mejores momentos que nos ha dado la música este año. Un álbum que funciona mejor en conjunto que por separado, pero aún así no es excusa para que podamos extraer fácilmente temas pegadizos como ‘The Less I Know The Better’ o ‘Cause I’m a Man’, uno de los nuevos tema bandera de este grupo. Aquí crítica.

Currents

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1: Florence + the Machine – “How Big How Blue How Beautiful”

Lo justifiqué en su momento con la crítica, lo justifiqué tiempo después con el análisis de su producción y la relación con la esencia del disco y Mar hizo un interesante ensayo centrándose en la lírica del álbum. No creo que haya más que decir de este álbum. Seis meses llevamos con él y aún sigue fresco. Un álbum enérgico con el que goddess Flo al fin adquiere en el panorama musical el papel que se merecía. Aquí crítica, aquí análisis, aquí ensayo.

How Big, How Blue, How Beautiful Florence and the Machine

Los álbumes imprescindibles de este 2015: Hagamos recuento

2015 toca su fin y toca hacer balance. Tocaría hablar de si hemos cumplido los propósitos que nos marcamos hace exactamente un año, poner en la balanza los malos y buenos momentos para ver a qué lado se ha inclinado este año. Pero eso lo dejaremos para otra entrada en unos días.

Hoy vengo a traeros mi top de discos de este año. Los discos que más me han encantado, marcado y que no he podido dejar de escuchar con un fuerte éxtasis recorriendo mi interior. De un total de 115 discos, aquí va una selección de 5 discos, por orden ascendente:

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5: Hurts – “Surrender”

Ya era al fin necesaria la renovación de la música de las pistas de bailes. A nadie le importaba ni le gustaba su estilo synthpop oscuro. Bueno, a los hipsters ermitaños que habitan las grutas de sus dormitorios llenos de posters y polaroids de festis a los que han ido.

Hay que destacar que Theo Hutchcraft al fin se ha desmelenado, y el causante de ello no ha sido con otro que con un estilo influenciado por el eurodance (ese estilo tan en declive que estoy seguro que volverá a nacer en algún certamen de Eurovision), el synthpop y el disco. Canelita en rama. Pedidla la próxima noche que salgáis, que con Nothing Will Be Bigger Than Us cualquier discoteca se convertirá en un rave de colorines:

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4: Ellie Goulding – “Delirium”

Un álbum que se defiende por sí mismo, sin duda. Cada tema diferente entre sí, que si uno con toque bélico, que si otro con toque bélico y un sintetizador, que si otro con toque bélico, sintetizador y tempo rápido para que pueda hacer un amago de hip-hop.

Y luego cuando meten esa joyita incombustible que sigue sonando como el primer día que es ‘Love Me Like You Do’ y casa perfectamente con el resto del álbum. Sí señores

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3: Coldplay – “A Head Full Of Dreams”

Que lo del suspenso aquel que les puse en la crítica era broma, ¿vale? Era para quitarme a todo el colectivo de críticos hipster que también le pusieron una nota baja. El mundo del blogger crítico musical-hipster es muy duro maldita sea. Hay que lucha contra las influencias. ¿Qué podemos decir del disco que suena más a Coldplay que nunca? El más íntimo, producido por ellos mismos. Que le den a “Parachutes” “A Rush Of Blood To The Head”, este es el disco que define la autenticidad en persona:

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2: Muse – “Drones”

Pasamos a otro disco que es todo buenas intenciones, temazos y autenticidad. Cuando escuché como abría el disco con ‘Dead Inside’ supe enseguida que este era su álbum bandera, claro que sí. Un disco que sonaba a nuevo, nada de refritos. No querían repetir fórmulas que habían funcionado en sus anteriores discos, querían poner las cartas sobre la mesa y decir “este es el sonido de nuestro nuevo álbum”. Si en “Showbiz” era el piano y la vena más punk, en “Black Holes and Revelations” hacían su particular homenaje al sin, en “Drones” se homenajean a sí mismos, que no lo habían hecho todavía:

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1: Chvrches – “Every Open Eye”

Y ya por fin, el esperado número uno. Chrvches firman el que ha sido su mejor disco hasta la fecha y el que he tenido en bucle desde que salió. Temazos ligeros que conforman un disco que entra bastante fácil. Algún arpeggio de sinte por aquí y por allá que pasa del todo desapercibido. Y qué decir de la gran Lauren Mayberry y su voz dulce de tonos medios que lo único con lo que te taladra el oído es con suavidad.  Eso de las pistas de baile se lo dejan a otros, hacen música para el consumo ordinario, temas con construcciones dignas de alabanza y análisis mirando por la ventana mientras llueve. Autenticidad, originalidad y ganas de quedarse en su tierra natal, nada de ganas de comerse el mundo.

Disco imprescindible y que por ello ocupa mi top de este año. Seguiremos informando para el 2016 que no creo que se presente tan potente como este porque mi Chrvches no van a estrenar nuevo disco para mi desgracia.

Hagamos un Tag de música: Las 10 canciones que…

Yo sólo sé que soy una persona con un gusto variable. Aunque de base constante, cuando digo que hoy mi grupo favorito es “X”, a los dos meses puedo cambiar de parecer, aunque la impronta que deje en mí esa formación supone una huella importante a la hora de forjar mi (ecléctico) gusto musical.

Aclarado este punto podemos ir al motivo de la entrada de hoy. Hace un par de días veía un vídeo en Youtube de un tag de canciones. Esta persona que hacía el vídeo proponía una serie de canciones para distintas situaciones. En mi caso, lo voy a dejar en diez canciones que, para concretarlo en un número redondo y en categoría a las que, personalmente, les puedo sacar juego.

1-Canción de mi disco favorito

Teniendo en cuenta la aclaración que he hecho al comienzo, voy a coger dos temas. Por un lado, mi disco favorito a día de hoy es (sorpresa) How Big How Blue How Beautiful de Florence & the Machine. Si de ahí tuviera que coger una canción, sería sin duda la que da título al disco. Por darle un giro, me voy a quedar con la versión demo, a la que me he enganchado últimamente por su carácter más intimista, en comparación con la versión final. La formación de viento que cierra el tema se ve sustituida por un teclado que avanza dulce y delicado. Y a nivel vocal, encuentro a una Florence más desinhibida, por decirlo de algún modo.

Ahora bien, si tuviera que elegir mi disco favorito a nivel “global” y que lo ha sido durante un largo periodo de tiempo, sería el Destroyed de Moby. En alguna ocasión habré comentado que con este álbum descubrí al que sería mi músico favorito y que me resulta una referencia muy importante a nivel musical. No es un disco que entre con facilidad, pero esa electrónica downtempo, de escuchar de madrugada me puede. Y si me quedase con un tema, sería Lie Down In Darkness, esos violines son magistrales.

2-Canción que te haga bailar

De nuevo volvemos a la moda de mi lista de reproducción actual, y es que, una canción que me haga bailar actualmente es Kiss With A Fist, de (de nuevo) Florence & the Machine. Es uno de los temas más antiguos de esta formación, que, con apenas 2 minutos de duración, consigue transmitir una muy buena onda con una guitarra eléctrica rápida que consigue hacer que me mueva con un estilo muy rockabilly.

3-Canción que ahora odias

Si bien ahora no podría decir de algún tema que me gustara con anterioridad y ahora “odie”, si podría decir una que odio desde el principio. No sé por qué, pero no puedo con Tenía Tanto Que Darte, pero de nunca. De hecho, ni la voy a poner en la entrada de la manía que le tengo.

4-Canción que te ponga triste

En lugar de triste, voy a dejarlo en “reflexivo”, porque temas que me hagan llorar porque sí, a día de hoy no lo he encontrado. Aquí señalaría Holocene, de Bon Iver, uno de mis temas favoritos del músico de Eau Claire de su sophomere album Bon Iver Bon Iver. Ese tema que no termina de despegar pero con un toque de delicadeza que lo hace digno de estar en este apartado.

5-Canción que te ponga feliz

Una de las canciones por excelencia que me ponen de este humor es Toros En La Wii (Fantástico) de Love Of Lesbian, o en su defecto, Fantastic Shine, su “versión” en inglés. Ese buen rollo que desprende en el tramo final en ambos temas con ese “Fantáaastico” no tiene precio.

6-Canción que te sepas perfectamente

De las primeras que he caído que me podría poner en cualquier momento a tocarla con la guitarra y cantar su letra sin mirar sería Pumped Up Kicks de Foster The People. Uno de los temas por excelencia de los de Mark Foster que resulta sencillo y pegadizo, con todos los artificios que después le añaden y le dan consistencia y carácter a este corte.

7-Canción que te ayude a dormir

Aunque para dormi me pongo mi lista de reproducción habitual, si hay un tema que destaque por la tranquilidad que desprende y con el que consigo dormirme es Lindisfarne I II del álbum debut de James Blake. Un tema basado en los vocoders y en la calma de la electrónica intimista y progresiva del británico que sólo puedo inspirarte comodidad que se agradece en los momentos previos a dormir.

8-Canción de tu infancia

Lo que trae tener una hermana que te saca casi 8 años es que te inculca sus gustos. Estamos hablando de principios de década, los años 2000, en los que el pop R&B estaba muy de moda y, mi hermana, como buena seguidora de tendencias, lo escuchaba y me lo transmitía. Uno de esos temas fue Can’t Get You Out Of My Head, de Kylie Minogue. Semilla con la que mi hermana plantó el interés que más tarde desarrollaría en esta diva australiana (más tarde lo recalcó cuando me puso por primera vez In My Arms, allá por el 2008).

9-Canción que quieres que suene el día de tu boda

Llamadme pesado con Florence, la sempiterna en mis listas, pero una canción que debería sonar en mi boda debería ser de ella. Tiene muchas papeletas How Big How Blue How Beautiful, por aquello de que el cierre es una alegoría al amor y la sensación que despierta en la cantante. Pero por variar, y en el caso de que no pudiera poner esa, pondría Dog Days Are Over, tanto por la letra y los versos que se pueden extraer “Happinnes hit her like a train on a track” o el mismo “The dog days are over, the dog days are done”.

10-Canción que quieres que suene el día de tu funeral

Yo soy de los que piensan que hay que irse animando al personal. En lugar de poner una balada o una canción lenta (y ojo, si pusiera una, sería Starálfur de Sigur Ros), me iría con un tema alegre y animado. En mi caso, Wake Up, de Arcade Fire sería un fuerte candidato a protagonizar esta ceremonia.