Discos favoritos nacionales de 2016

Lo he leído en otra web que sigo y me ha hecho bastante gracia, así que voy a recuperar la frase a la que hago referencia: vengo a quitar las telarañas de por aquí dejando mis diez discos favoritos a nivel nacional. Más adelante vendrán los internacionales (con poca sorpresa para quien me conozca, claro), pero ahora empecemos por el producto patrio.

Antes de comenzar, decir que ha sido un año de descubrimientos musicales. De hecho, todos los que aparecen en esta lista son grupos y artistas que he escuchado este 2016 por primera vez; algunos porque han lanzado debut este año, y otros porque, por algún motivo, no me había detenido a escucharles con anterioridad. Así que, adelante.

Menciones de honor

Pacífico – “Muévete

Aunque no forme parte de este top 10, no puedo hacer otra cosa que dejar por escrito la sorpresa que me llevé con este grupo. Se trata de un LP corto (alrededor de 22 minutos), pero divertido y con claras reminiscencias de la Movida madrileña. Realmente, este grupo predica con el título del álbum: es un trabajo animado para bailar de forma totalmente desinhibida.

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Viva Belgrado – “Ulises”

En el extremo opuesto quería destacar el segundo álbum de estos cordobeses. Se trató de una última incorporación a los candidatos de mejor álbum a nivel nacional de El Quinto Beatle (página gracias a la cual he hecho muchos de estos descubrimientos). Le pegué una escucha por curiosidad y me quedé completamente prendado este álbum. Es agresivo, quema, y los gritos del vocalista hacen que te quedes en una esquina cubriéndote por si te abofetea, pero es con el contraste de los pasajes post-rock y los momentos vocales en los que se relaja y recita versos bastante poéticos con lo que me ganaron.

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10. Viva Suecia – “La Fuerza Mayor”

Hablando de post-rock (y de proclamar a otros países), Viva Suecia se erigieron este año como una interesante apuesta de este género. Comandados por la producción de Paco Neuman (tal vez metió demasiado su influencia y sonido Neuman), estos murcianos crean espacio, parajes fríos y nevados, te dan la mano y luego introducen un riff abrasivo que hace que quieras salir huyendo.  Lo que encontré a lo largo de estos temas fue belleza, una voz clara y directa de versos crípticos y melodías que te calan por dentro. Aquí crítica para EQB.

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9. Carla – “Night Thoughts”

Un descubrimiento tardío de este año pero que me ganó apenas con la primera escucha. Hay electrónica lo-fi, hay belleza y hay una voz que sobrevuela cada uno de los temas de producción minimalista y encantadora.

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8. Kokoshca – “Algo Real”

Este año me he propuesto sumergirme de lleno en el indie más underground patrio. Me gustó mucho el disco de Kokoshca, así sin más. La dualidad de voces, el juego con lo analógico, las guitarras, la escala de grises que parece se ha adueñado de cada uno de los temas de este álbum… Y ese momento en “Serengueti” en el que proclaman un “somos Kokoshca” que se me grabó a fuego.

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7. Triángulo de Amor Bizarro – “Salve Discordia”

Sí, debería de haberlos escuchado antes. Sí, me arrepiento mucho. Sí, me gustó “Salve Discordia” y el juego de voces y el equilibrio de momentos de gritar e introducirme en un pogo como en “Gallo Negro Se Levanta”, y otros instantes en los que la calma y la voz femenina se apoderan de la estancia, como en “Seguidores”. Hay muros de sonido, hay guitarras abrasivas, hay ganas de pasárselo bien en definitiva.

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6. Manel – “Jo Competeixo”

Realmente este álbum ganó más puntos cuando lo vi interpretado en vivo en el Granada Sound de este 2016. Apenas había escuchado los trabajos anteriores de los catalanes, así que tal vez el salto a sonidos más pop no me espantó tanto. Me encanta que hay momentos tan naïve como “La Serotonina”. Pero sin duda, las joyas de la corona son “Les Cosines”, “Sabotatge” y la increíble con discurso incluido “Jo Competeixo”.

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5. Hinds – “Leave Me Alone”

Son gamberras, es un disco sucio, y me encanta. De hecho, les vi hace un par de semanas en directo y sucumbí ante su sonido y su falta de pretensiones. Su única intención es pasárselo bien, y eso es lo que exhala cada uno de los cortes de este debut, uno de los más prometedores del panorama nacional por el impacto que ha tenido a nivel internacional. “Bamboo” es muy divertida, y esa cara b/demo que aparece en la edición deluxe de título “Trippy Gum” es sencillamente genial.

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4. beGun – “Amma”

Quien me conozca sabrá que uno de mis músicos favoritos por excelencia es Moby, sobre todo me encanta su última etapa, la de electrónica de dormitorio, minimalista, íntima y de inmensa belleza. Me topé con el álbum de esta barcelonés, y la verdad es que me encontré todo esto y más, gracias a los toques tribales y esta eterna presencia del agua recorriendo cada uno de los cortes. Maravilloso de principio a fin, simplemente.

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3. Juvenilia – “Juvenilia”

Mi compañero José Sanz de EQB me habló un día del Dunedin Sound y me estuvo enseñando ejemplos de grupos y demás. Lo escuché, no me entusiasmó y lo aparqué. Pero se fue apoderando de mí las ganas de escuchar esas guitarras desinhibidas que daban rasgueos tranquilos en una apuesta de pop alejado del mainstream, si es que eso tiene sentido. El debut de Juvenilia ha sido uno de los mejores descubrimientos que he hecho este álbum, y aunque tarde, lo he hecho a tiempo. Es divertido y ameno y te deja con ganas de más. Imprescindible.

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2. Mucho – “Pidiendo en las Puertas del Infierno”

Mucho son uno de los pocos grupos que han adaptado con gracia toda la influencia de sintetizadores de los 80 que tanto ha apoderado a la música este año. Las melodías divertidas, con momentos más densos y reflexivos como contrapunto, se dan de la mano con las letras cargadas de crítica social cantadas por la voz rasgada de Martí Perarnau. Imprescindible este álbum, imprescindible “Nuevas Ruinas” e indescriptible el poder que tiene “Fue” para apoderarse de ti. Aquí crítica para EQB.

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1. León Benavente – “2”

Desde que los vi en directo este verano en el Ojeando lo tuve clarísimo. Su primer álbum no sonaba mal y no me dejó diferente, pero esta apuesta que recoge lo que estipularon en “Ser Brigada” es maravillosa. El juego con lo electrónico, como en “California”, mezclado con los momentos más guitarreros de “La Ribera” o de la explosiva “Gloria” funcionan a la perfección. Es genial de principio a fin, con esa “Habitación 615” influenciada por las estructuras melódicas de Mark Kozelek. Aunque como realmente funciona este álbum es en el directo con los de Abraham Boba dejando paso a toda la explosión de distorsiones y energía posible, la experiencia en estudio sigue siendo igual de gratificante.

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Por qué Bon Iver me emociona otra vez en “22, A Million”

Era cerca de la una de la mañana de un sábado cuando volví a casa y decidí que ese era el momento de escuchar el disco, una semana después de haberse estrenado. Una semana en la que estuve indagando en su obra: en su etapa como Justin Vernon, en sus álbumes con Volcano Choir, sus escapadas con James Blake Kanye West o los experimentos bizarros con Jason Feathers Gayngs. 

Pero todos estos escarcios siempre se veían algo ensombrecidos por el momento clave de la carrera del músico.Pensaba en la cabaña al noroeste de Eau Claire donde entró Justin Vernon y salió Bon Iver con For Emma, Forever Ago“. El nacimiento del mito. La mezcla de soledad, folk y falsetes que marcó al mundo y al propio Vernon. A partir de entonces tuvo una pauta para seguir: hacer canciones que reflejasen sus inseguridades y sentimientos desde un punto de vista que ora abraza lo abstracto, ora te agarra de la camisa y te zarandea para que captes cada ápice del mensaje (oh, ‘Skinny Love’).

Ahora llega un nuevo hito: “22, A Million”. ¿Qué quedaba por hacer después de haberte asentado como genio y figura del alt-folk con ese debut y el posterior “Bon Iver Bon Iver”? Ni él mismo lo sabía. Y se notan los ataques de ansiedad que sufrió por ello. Este es un álbum que, aunque a nivel melódico sea explosivo, vanguardista e innovador con la introducción de una vena más electrónica bajo la que subyacen capas discretas de folk, si miramos a las letras, aún vemos al hombre que hace años se planteaba qué era el amor y se metió en una cabaña a hacer canciones como si de una prescripción médica se tratara. ¿La única diferencia? La madurez y un cambio de perspectiva que hace que, además de mirar al pasado y hable sobre él, mire al futuro y al devenir. Canta a la soledad futura, no a la presente o a la pasada. Canta desgarrado, canta con vocoder, canta con melodías en ocasiones ininteligibles por la superposición vocal, pero lo importante es lo que subyace: un mensaje de sinceridad y profunda reflexión sobre la dualidad del ser humano.

Es, una vez más, la expulsión de los demonios de Vernon, la apertura en canal de un artista, el dejarte entrar en él a veces con melodías complicadas y recargadas y a veces bastándole un vocoder al más puro estilo Imogen Heap. Es la soledad en la inmensidad. Es el uno entre un millón. Es el motivo por el que me emociona este álbum: serlo todo y a la vez nada. Pero para un análisis mucho más exhaustivo, aquí la crítica que hice hace una semana para El Quinto Beatle.

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Bon Iver – “22 A Million” (2016, Jagjaguwar)

Neuman y la ignorancia malagueña en feria

Hasta este fin de semana se ha venido celebrando la feria en la ciudad de Málaga. No me voy a meter en si me parece normal lo asqueroso que queda el centro urbano con los estragos del macrobotellón que se origina por las calles, no me voy a centrar en lo normal que resulta ver comas etílicos a lo largo de cualquiera de las jornadas de feria. Voy a centrarme en el panorama cultural.

Punto positivo de la feria de Málaga: se impulsan las actividades musicales. En la feria de día me pude encontrar en numerosas plazas actuaciones de grupos que amenizaban el ambiente de buena manera, así como actuaciones más tradicionales de verdiales o las bandas que interpretan a una eterna Alaska en clave festivalera.

Algo similar ocurría en el recinto ferial. Por un lado encontramos, patrocinados por la San Miguel en el Auditorio, una serie de conciertos que congregaron a un interesante número de personas. Entre los nombres a destacar se encuentran los del Kanka, Maldita Nerea Huecco, que si bien ninguno es santo de mi devoción, no he podido más que admirar a la cantidad de público que congregaron.

En la conocida como “Explanada de la Juventud” se celebraba la final del Málaga Rock, concurso de bandas organizado por el ayuntamiento. Como reclamo, cada día traían a un grupo conocido a actuar después de los grupos que se postulaban para el premio. En el caso que me ocupa, acudí el martes 16 para ver a Neuman.

Neuman se trata de uno de los grupos nacionales que más me interesa. Me gusta la apuesta diferente que tiene de shoegaze con indie rock y me gusta “If”, al que además le tengo cariño por haber sido una de las primeras críticas y una de las primeras entrevistas que hice para otra página web. Así que tenía ganas de ver a Paco Román y los suyos defender su obra en un concierto algo distinto que no se englobaba ni en festival ni en concierto de sala.

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Pero no vengo a hablar de la actuación en sí (que fue maravillosa, Paco haciendo un despliegue de sus habilidades a la guitarra magnífico) sino de todo lo que envolvía el acto. Para empezar, hablamos de un concierto que se daba lugar en el botellón de la feria de Málaga, por lo que veías al verdadero público entremezclado con ese público fortuito formado por la gente que bebía a aquella hora. Realmente era de esta última clase de personas el que había en su mayoría, casi no había nadie prestando atención al concierto. Ventaja para mí que pude estar en primera fila disfrutando, tal vez bajón para un grupo de este calibre que actuaba ante 20 personas a lo sumo.

Volviendo a hablar del ambiente, cabe decir que se encontraba lleno, como digo, de gente cuyo interés por los murcianos era inversamente proporcional al mío. Vale que la zona en la que se situó el escenario invitaba a que la mayor parte de la gente que se congregaba allí ignorase a los que actuaban, vale que no puedes paliar las conversaciones disonantes de los allí presentes para que los pocos que estábamos viendo a Neuman lo disfrutásemos a la perfección. Pero si estabas en el botellón, ¿qué necesidad había de molestar tirando hielo al escenario? Respeto que no te guste, pero respeta tú al resto; tanto al público que estamos ahí como al artista que está haciendo su trabajo.

Seguí pensando en esto, en cómo la gente podía pasar de un grupo que es (aunque a muchos les pese) una suerte de eminencia en el indie nacional. Luego caí que el problema era la ciudad en la que me encontraba y de los gustos que por aquí encontramos. El concierto del Kanka a rebosar. Maldita Nerea también en el Auditorio a rebosar. Les Castizos cuando vinieron al par de días al famoso escenario del botellón también lleno. En fin, esto demuestra lo simple que es la gente en cuanto a gustos por aquí. En Madrid o el Levante un concierto de Neuman llena (o en cualquier festival del país, ¡que son cabeza de cartel!), pero parece ser que aquí no, y encima reciben quejas por tocar “música rara”. Qué le vamos a hacer, desde aquí lo único que puedo hacer es criticar la actitud y promulgar música distinta o algo, a ver si alguien se da por aludido.

Låpsley y su camino de descubrimiento

Ya hablé en este blog, en uno de aquellos descubrimientos de la semana, de Låpsley, una de mis artistas revelación de 2015 que consiguió cautivarme a base de minimalismo melódico en la línea de un grande de la electrónica alternativa: James Blake.

Tuve la oportunidad de hacer la crítica de “Long Way Home”, el debut que estuve esperando desde que la descubrí en enero de 2015, para El Quinto Beatle. Crítica hecha con cierta distancia, una vez pasado el hype del álbum recién estrenado y de la ligera decepción que me llevé cuando abrazó sonidos que distaban de lo que enseñó en “Understudy” aunque recuperara ‘Falling Short’. Ordené ideas, analicé letras y valoré el conjunto y, la verdad, puede que no se encuentre en el top 10 de mejores álbumes de este año, pero para mí será una mención de honor porque lo merece para mí. Aquí la crítica en El Quinto Beatle y aquí la audio-crítica en dos minutos en YouTube.

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Låpsley – “Long Way Home” (2016, XL Recordings)

Kaiser Chiefs en Torremolinos, al fin testigo del post-punk revival

Uno de mis géneros favoritos es el post-punk revival de principios de 2000. Me vi envuelto cuando era pequeño (gracias a la banda sonora del videojuego Gran Turismo) por temas como ‘Michael’ de Franz Ferdinand o ‘I Predict a Riot’ de los Kaiser Chiefs. A Franz Ferdinand ya los vi en Estados Unidos hace dos años y cumplí por esa parte, así que tenía pendiente a los británicos liderados por Ricky Wilson.

¿Qué pasa? Que me enteré que venían a Torremolinos y tenía que aprovechar la oportunidad para verles en vivo y participar en uno de esos gritos colectivos crecientes que tanto caracterizan sus temas. Así que ya estoy tranquilo por haber participado y cantado en lo nuevo y lo viejo; pasar de la nueva ‘Parachute’ a la clásica ‘Ruby’ pasando por una increíble ‘Oh My God’ o la necesaria ‘I Predict a Riot’. Aquí dejo la crónica publicada en Hipsterian Circus donde dejo constancia de toda la emoción con la que viví el concierto, con fotos de mi amiga y gran fotógrafa Carmina Rodríguez.

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Father John Misty y la diatriba contra la industria del entretenimiento

Que la industria del entretenimiento se dedica, mayoritariamente, a tirar balones fuera y alejar el foco de atención de los problemas verdaderamente importantes es vox populi. Aunque aparezcan voces como la de Beyoncé en una lucha feminista, parece que no es suficiente para Father John Misty, que hace un par de semanas sintió la necesidad de cortar un concierto para hacer un speech en el que pedía al público que abriera los ojos.

Esto ocurre en mitad de la carrera presidencial americana, algo que acrecenta la ira del músico. Pero al parecer el público no compartió su visión y le llovieron las quejas por no entregar el espectáculo al que se había comprometido. Los allí presentes vieron a Joshua Tillman, y no a Father John Misty. De toda esta ironía nace el siguiente escrito que he publicado en Hipsterian Circus. El artículo funciona como una válvula de escape, en definitiva. Como digo en el título, hacen falta nuevas voces reivindicativas, y Father John Misty a golpe de un estilo elegante (y altamente hipster, las cosas como son) puede dar una interesante perspectiva a los problemas sociales.

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Bat For Lashes es dolor y amor en “The Bride”

Con “The Haunted Man” descubrí un álbum maravilloso y una artista muy interesante. Ese ‘Laura’ que cantaba Bat For Lashes me cautivó y me dediqué a investigar su obra. A pesar de que en sus trabajos anteriores hizo un trabajo muy a tener en cuenta, el daño estaba hecho y ya sólo tenía ojos para este tercer álbum.

La cosa es que el mes pasado publicó “The Bride”, su cuarto álbum de estudio y el primero en el que todos los temas se encuentran interconectados por una historia que hace que este álbum sea, además, una narrativa. Una historia dividida en capítulos, a cada cual más intenso y devastador.

Con esta presentación, en el siguiente enlace dejo la crítica que hice para El Quinto Beatle , en el que desarrollo el álbum en todo su esplendor. Para los que quieran la versión reducida, aquí dejo un enlace a YouTube con la crítica en formato audio-vlog y en 3 minutos y medio.

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Bat For Lashes – “The Bride” (2016, Warner)