Alternativa

Moby se desvincula de su estilo en The Void Pacific Choir, ¿la nueva era del techno-rock?

Entre actuaciones con la presencia papal cercana la apertura de su restaurante vegano en Los Ángeles, nuestro amigo Moby encuentra tiempo para meterse en el estudio y crear la que será la continuación de aquel innocents que ya data de 2013.

Haciendo gala del eclecticismo que caracteriza la producción del productor de Natural BluesMoby se presenta con el proyecto en paralelo Moby & The Void Pacific Choir, del cual contamos con un primer adelanto: The Light Is Clear In My Eyes.

Con este tema, damos por finalizada la trilogía de inmersión en la electrónica ambiental progresiva que dio comienzo en Wait For Me (allá por el 2009), pasaba por Destroyed (2011) y concluía con innocents, para ofrecernos un material que bebe en cierta medida de aquel proyecto de punk-rock de 1996 que fue Animal Rights. 

Tal y como ocurrió hace 19 años, el músico vuelve a dejar a sus seguidores algo confusos, alejándose del sonido por el que nos había estado llevando hasta el momento. Atrás quedaron los momentos reflexivos o las capas y capas de sintetizadores delicados que acababan formando ambientes dignos de elogio. Ahora nos encontramos a un Moby que va con un sonido brusco, donde el rock que promulgaba hace años sufre una mutación con bases de technoTodo ello con una parte vocal que avanza decidida pero camuflada entre las capas de un sonido brusco con el que Moby intenta abrir (o recuperar si atendemos a aquel Animal Rights) un nuevo camino en su música…aunque no con demasiado acierto.

Recuerdo una entrevista del músico en la que declaraba que se encontraba contento de tener la libertad de poder realizar la música que quisiese sin tener que soportar presiones por parte de compañías. Una cara de esa moneda es el sonido introspectivo de Destroyed, y la contraposición absoluta, este The Light Is Clear In My Eyes. En cualquier caso, supondría una muestra más de la adaptabilidad del productor y del eclecticismo de su obra. Tendremos que esperar al 23 de octubre para escuchar por completo este EP:

Moby – The Void Pacific Choir EP – 23 October01 The Light is clear in my Eyes02 Almost Loved03 Moonlit Sky04 Broken Girl (EP Edit)

Posted by MobyNews on Jueves, 1 de octubre de 2015

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Crítica de “BADLANDS” de Halsey: Bienvenidos a nuestro mundo, será Halsey quien nos guíe y entretenga

Oh, el hypeEsa necesidad que nos hace querer que algo llegue, aún sin saber muy bien lo que nos vamos a encontrar y si eso nos va a gustar. En algunos casos, traicionero (¿verdad CHVRCHES?) y en un porcentaje mínimo, el producto se nos presenta como algo nuevo y no una fórmula mejorada de lo existente, así que eres capaz de pagar por él y disfrutarlo, poco a poco, hasta digerirlo al completo.

No presto particular atención a la música de los grandes medios, pero después de llevar todo el verano viendo cómo deambula por las redes la portada de una tal Halsey que presenta un debut que lleva el título BADLANDS, mereció la pena que lo apuntara en mi lista de “estrenos musicales” de este año. Al final, en agosto, acabé sucumbiendo al hype colectivo. Llegó el día de estreno y a la menor oportunidad me encaramé a este álbum de Ashley Nicolette Frangipane, o Halsey para los amigos.

Halsey se presenta como la voz de una nueva generación. Una generación que cada vez deja más de lado el sonido pop más básico para explorar nuevas tendencias. “We are the new americana (…) Raised on Biggie and Nirvana” canta en New Americana, realizando una apología a la diversidad de las últimas generaciones, llamémosles milleanialsgeneración Y o como guste uno. “They wanna make me their queen” canta en Castle. Sabe la influencia que va a suponer entre sus oyentes y posteriores seguidores.

Aunque a lo largo del álbum nos encontremos una descripción tras otra de romances de la más diversa índole, Halsey juega con la lírica para darle ciertos matices a sus temas para no quedar en el mero swifterismo, es decir, en el amor en su más mera banalidad. Habla de discreción y la presión mediática por conocer los detalles de una relación en Strange Love, de la preocupación por el otro de la pareja ante su inestable situación por el uso de drogas en Colours, o de la resignación de no poder olvidar a tu pareja que te dejó y desear que vuelva en Haunting.

En resumidas cuentas, una lírica que resulta fácilmente identificable con el público. Encontramos las reflexiones justas para no caer en la predicación a las grandes masas y asimismo tener un álbum que a nivel lírico no cae en la superficialidad de las nuevas princesas del pop. Un factor a tener en cuenta para explicar la buena aceptación que está teniendo el álbum se debe a que no es más de lo mismo. Tiene una serie de melodías de un estilo que fluctúan entre el art-pop y el PBR&B para ofrecer unos temas en el que encontramos reminiscencias a la Sia más actual o a Lorde. Estas influencias y ese momento en el que el oyente tiene la sensación de escuchar algo conocido y que le ha gustado, le motiva a continuar a escuchar el álbum, sólo para adentrarse más y más en estas badlands.

Porque a nivel melódico merece la pena destacar cierto contraste entre una parte con unas bases de carácter más intenso o de una electrónica más oscura (el estribillo de Castle, la intensidad de Hold Me Down o la ligera distorsión de Gasoline), y una parte más ligera, que si bien mantiene ese halo de misterio del que te percatas a lo largo del LP, resulta muy apetecible de escuchar en momentos de calma (Drive, el medio tiempo Colours o la lo-fi Coming Down).

Por destacar algún momento más incongruente: Roman Holiday. Tiene un estilo “demasiado” claro para este álbum, y ciertos tintes de descarte de Carly Rae Jepsen en su nuevo álbum. Es de lo más radio-fwendly/popero de este trabajo, donde Halsey se permite durante 3 minutos observar sus badlands desde otro ángulo, pero no dentro de él, y ese es el defecto.

Y qué decir de la propia voz de Halsey. Moviéndose en tonos medios-altos, hace gala de un interesante vibrato en algunos estribillos como en New Americana donde la sensación de que su voz se quiebra, pero no es más que una calculada maniobra para dar muestra de esta técnica vocal de la artista. Entendedme, no tenemos a una nueva Mariah Carey con unas habilidades vocales asombrosas, pero en su terreno y en directo se desenvuelve muy bien.

Así que, sin nada más que añadir, pasemos a la valoración del álbum.

Originalidad

-En el álbum: Hay momentos en los que el álbum parece que se ahoga en su propio sonido, el de Castle New Americana pero luego se rescata a sí mismo con la inclusión de cortes más intimistas como Drive, Colours Gasoline. Está bien equilibrado en cuanto a sonido para no agotar en demasía al oyente, se le puede poner un 0,75/1

Con respecto al resto: Ya decía que bebe ligeramente de sonidos conocidos como los de Sia Lorde, pero la forma en la que Halsey juega con sus melodías para acabar desembocando en el PBR&B marca de la casa hace que se aleje de esta fuente original de inspiración y llegar a un estilo que no tiene demasiada similitud a lo ya presente. 1/1

Impresiones

Primera impresión: Es un álbum que tras la primera escucha deja muy buen sabor de boca. Tiene ciertos momentos de pinchazo (Roman Holiday), pero en seguida se ven compensados por dos temas bastante mejores. Hay que destacar que uno tiene a mezclarse en las badlands de las que habla Halsey, y no me pude quitar la sensación de pensar: “¿He pasado ya por aquí?” 1,25/2

Tema a tema en profundidad/Impresión general: En cuanto a producción, Halsey se ha rodeado de un buen equipo que consigue entenderla, dándole cuerpo a lo que tenía en mente, creando melodías que se acomodan a la perfección al apartado lírico. Me encanta el toque del sintetizador de fondo, encargado de dar cuerpo, en la gran mayoría de los temas, lo veo un detalle muy interesante. El sonido no suena en absoluto plano, y es que encontramos temas en los que se producen cambios de intensidad, sintetizadores que van y vienen… Detalles que nos indican una producción exhaustiva del álbum. En definitiva, un álbum que me ha dejado un buen sabor de boca, con ciertos detalles que me han causado confusión (el orden de temas de la edición deluxe hace que en ocasiones resulte pesado el álbum) y otros que me han ganado en seguida (el sample que hace a Son Lux en Hold Me Down); que, en conjunto, me hacen ponerle un 3,75/5

-Lista de reproducción y compra: Para un álbum que ofrece una nueva visión del prisma del pop, creo que merece la pena su compra. Y, sin duda, más de un tema forma parte de mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,75/10

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EL VY estrena “I’m The Man To Be” y se postula como el divertimento de Matt Berninger

Matt Berninger está que no para. Después de casi dos años de gira con su grupo The National tras el lanzamiento de su Trouble Will Find Me en 2013, ahora se encuentra en el estudio preparando el sucesor de este LP… mientras trabaja en EL VY, un proyecto musical paralelo junto a Brent Knopf, música y productor de Portland conocido por su trabajo en Ramona Falls Menomena.

De este proyecto ya pudimos escuchar un primer adelanto, Return To The Moon, un tema con el que el vocalista de The National se desentendía del estilo de su banda para protagonizar melodías de carácter algo más desinhibido, incluso bailable, de letras algo surrealistas. Ahora, con el reciente estreno de I’m The Man To Be, terminamos de concretar esa primera impresión.

Este nuevo single se trata de un medio-tiempo de carácter más rockero, abandonando las guitarras con cierto toque funky de Return To The Moon. Pero lo que mantienen en común es un estribillo que se pega al instante y te entran ganas de gritarlo (I’m peaceful cause my dick is in the sunlight  held up by kites cause I’m the man to be).

Y por último, hay que destacar al bueno de Matt bailando (con unos pasos muy similares a los que uso yo. Sí, eso dice mucho de mí), demostrando que no todo es misterio y oscuridad en el national, sino que tiene una válvula de escape de tanta seriedad, y esa no es menos que su proyecto musical paralelo EL VY, del cual esperamos con ganas su álbum a estrenar el 30 de octubre de este 2015.

Miley Cyrus finaliza su metamorfosis experimental con “Miley Cyrus & Her Dead Petz”

Ya existían indicios de que Miley Cyrus se encontraba trabajando en nuevo material musical. Una producción que sucedería al rompedor Bangerz, que supuso la evolución de la chica que ya conocíamos en toda una mujer, tanto a nivel artístico como a nivel personal. Atrás quedaba toda influencia naïve que coleteaba de su época de Disney Girl para dar paso a una artista con ansias de cambio y de llamar la atención. Para ello, se presentó con un trabajo de carácter pop/EDM. Aunque la ruptura estilística vendría con los vídeos que acompañaron a We Can’t Stop Wrecking Ball, así como el famoso twerk y el culmen de aquello que sería la actuación junto a Robin Thicke en los VMA de 2013.

¿Qué tenía que hacer Miley para seguir llamando la atención? Ser diferente. De nuevo. Y cuando lo has sido una vez es difícil serlo de nuevo, pero no imposible para el caso que nos atañe. Marcándose un “Beyoncé”, al terminar sus labores de presentadora en la gala de ayer de los VMA anunciaba que tenía un nuevo álbum que estaba disponible gratis para todo el mundo en su página web. Si a esto le sumamos la impresión que teníamos de este trabajo al haber sido anunciado justo al acabar de interpretar Dooo It! en un escenario repleto de purpurina, serpentina y buen rollo (gracias Wayne Coyne por esa parte), Miley Cyrus creó un hype máximo al instante.

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Esto se tradujo en que la web cayera al poco del anuncio del álbum

Vale, ¿qué es Miley Cyrus & Her Dead Petz? Hablando en plata, “una ida de olla”. Poniéndolo un poco más bonito, nos encontraríamos con la liberación artística de Miley Cyrus, al ser un álbum de producción “casera” al haberse grabado en el propio estudio de Cyrus (de nombre Love Yer Brain, en honor a sus amigos The Flaming Lips), y cuya elaboración ha costado unos cincuenta mil dólares, lejos de los cerca de dos millones que costó Bangerz.

Son 23 canciones en los que la artista se permite terminar de recorrer los caminos que comenzara a explorar con The Flaming Lips en aquellas colaboraciones de las que formaba parte en With A Little Help From My Fwendsy con los que termina de reforzar su imagen de artista que sabe reinventarse. En la gala de premios la calificaban de la “nueva Madonna”, y no puedo estar más de acuerdo con esa definición.

Hablo mucho de The Flaming Lips y tiene su motivo, ya que Wayne Coyne y los suyos colaboran en la mayor parte del álbum a nivel de producción y composición. Así tenemos Dooo It!que ya con el título deja constancia de la influencia, tanto a nivel melódico (la percusión y algunos toques de sintetizador) de aquel tema que escribieran Wayne Coyne y Yoko Ono para el álbum colaborativo The Flaming Lips and Heady Fwends. 

Este corte que abre es la cara más animada de la colaboración Coyne-Cyrus, ya que la mayor parte de temas surgidos de este binomio exploran un sonido más experimental, de sintetizadores que rozan los espacial, con percusiones analógicas que parecen extraídas del Yoshimi y melodías basadas principalmente en el crescendo. Por ubicarlo, estaríamos hablando de temas que encajarían en la parte más “limpia” de Embryonic. De hecho, Cyrus Skies tiene una melodía muy parecida a Evil, de un carácter dubitativo e introspectivo que resulta muy interesante en el universo creado por Miley en este álbum. Otros temas a destacar de este apartado del álbum podrían ser Tangerine y Tiger Skies, las colaboraciones con Big Sean Ariel Pink, donde experimental el mismo concepto de altibajos a golpe de sintetizadores ambientales y percusiones simples pero contundentes.

Miley le gusta, de vez en cuando al menos, mirar hacia atrás, y no quería dejarse en el camino a su productor de confianza Mike WiLL Made It, que le añade al álbum la vena más comercial/popera, por decirlo de algún modo, pero manteniendo esa idiosincrasia de liberación musical que lleva por bandera a lo largo de todo el álbum. Así vemos temas como Fweaky o la muy apetecible, con cierta esencia funk que es Bang Me Box. Terminan de completar este apartado I Forgive Yiew, que suena a Lana del Rey pasada por LSD, y Lighters, un medio-tiempo con cierta reminiscencia a los 80 muy interesante.

Y por último, no podía faltar Miley en su labor de productora. Porque ya puestos a probar cosas, se atreve a incluir temas de producción propia. Si bien es cierto que en cada uno de los temas, ella mete mano (junto a los ya mencionados Flaming Lips Mike WiLL Made It), encontramos dos perlas imperdibles que corren de cuenta de la americana. Pablow The Blowfish es una balada dedicada a su pez (?) con una carga emocional importante. Y por último, el encargado de cerrar este álbum/viaje a la experimentación que es Twinkle Song, de nuevo una balada, algo más animada que el tema anterior y de la que hay que destacar el último minuto, donde encontramos a una Miley con un vocal desgarrador, que a voz en grito se pregunta “What does it mean? I had a dream, but what does it mean?”.

Es un álbum muy interesante. Por lo que a mí respecta, podría ser uno de los mejores del año. Me resulta un viaje interesante por el que nos lleva Miley Cyrus en estos 23 temas. Y en ellos están The Flaming Lips, por lo que gana puntos conmigo. En cualquier caso, si abres las redes sociales, encontrarás comentarios de gente diciendo que este álbum “es muy malo” o “es una basura”, y en todos los casos salvan “un par de temas”. Quienes esperaban una continuación de la línea de Bangerz o una reinvención del pop, tendrán que seguir esperando, o más bien desistir. Siempre encontramos el caso en el que el artista pasa del ámbito más alternativo/underground a ganarse al público a base de melodías más radio-friendly. Miley Cyrus hace todo lo contrario y se pone los ropajes de la experimentación. Un atuendo con el que no pretende gustar al público, sino mostrarse como es ella realmente. a mí esta Miley me gusta.

Låpsley se corona como goddess del 2015 con su nuevo single “Hurt Me”

Låpsley fue uno de mis descubrimientos musicales de este 2015. Aquel EP, Understudy, del cual hablaba hace un tiempo por aquí, consiguió conquistarme a la primera con un sonido que abarcaba una electrónica R&B minimalista de atmósferas envolventes y una producción muy interesante.

Estamos hablando de un EP estrenado en las primeras semanas de enero de este año, y han tenido que pasar 7 meses para que tengamos nuevo material (y para que pudiera ponerme al día con todo su material, aún escaso, pero de una importante calidad). Hurt Me es el nuevo single de la artista británica, donde explora un sonido más directo en el que mantiene su fórmula habitual de vocals en ocasiones alterados y su piano característico, aunque en esta ocasión tirando de un sonido donde cabe menos experimentación y apuesta por un sonido un poco más comercial, pero sin enturbiar la faceta más auténtica de la productora de 19 años.

Y como justamente fue su cumpleaños, tuvo a bien ofrecer un tema extra, Burn, en el que sí se permite jugar con un sonido más alternativo. Un piano que se abre paso al más puro estilo Bloom de Radiohead, al que van a ir acompañándolo sintetizadores que barren la escena, vocals alterados y contrapuestos y percusiones que se encargan de mantener el tempo de uno de los mejores temas que tiene Låpsley.

Y es que no resulta difícil meter a Holly Lapsley Fletcher en la categoría de goddess, compartiendo posición con la indiscutible Florence Welch, y con alguna otra que tengo en mente y desvelaré en su debido momento. En cualquier caso, aún tendremos mucho de lo que hablar de esta chica, teniendo en cuenta que su LP debut está previsto para estrenarse a principios de 2016. Si encontramos esta calidad en los EPs previos y se habla tanto de ella, este álbum debut se esperará con ansia. ¿Estamos ante una nueva FKA Twigs? Tendremos que seguir fielmente los pasos de Låpsley para comprobarlo.

La mini-crítica del mini-álbum: FKA Twigs y “M3LL155X”

Dancing on my own era la premisa de Robyn, hace unos pocos años. Desde que conocimos a FKA Twigs y a sus puestas en escena, sabemos que estas cuatro palabras van un paso más allá. Encontramos a una artista en su empeño de bailar su propia música, aunque esta sea difícil de poner con coreografía. Y es que, desde el estreno de aquel LP1 de carácter espacial y extrasensorial, que por concretarlo de alguna manera, vendría a ser un r&b electrónico, con toques de trip-hop, vanguardias… 

En definitiva, una apuesta muy interesante con la que consiguió conquistar a gran parte del público y de la crítica, y a la cual da una nueva vuelta de tuerca en este M3LL155X. Seguimos encontrando ese toque de sensualidad que vienen en gran parte por los vocales frágiles y agudos de Tahliah Debrett Barnett, si bien algo ocultos por capas de oscuridad que vienen de la mano de sintetizadores que quiebran la atmósfera del tema. Por ejemplo, Figure 8, con un inicio que bien podría haber venido del Biophilia de Björk, encuentra unos momentos de explosión protagonizados por guitarras eléctricas desgarradoras muy del estilo de Son Lux en su último álbum, Bones; o momentos en los que la melodía base se ve adornada por la voz de Tahliah expuesta a numerosos efectos que se enfrentan unos con los otros.

Y en resumidas cuentas, esta es la tónica que toma en estos 5 temas. Cortes que exploran una mayor oscuridad, de instrumentación densa y pesada, idónea para que FKA Twigs la acompañe de sus movimientos tan sensuales e hipnotizantes. Si bien, en In Time encontramos cierta línea de sintetizador que intenta aportar algo de claridad a la escena, se ve de nuevo oculta por los efectos que la pueblan. Sin embargo, tiene un cierto toque oriental, tanto a nivel de ritmo como a nivel melódico en el estribillo, que resulta imposible dejar de escucharla. Glass & Patron sería el máximo exponente del sonido experimental que intenta mostrar el álbum, en contraposición con el sonido “más accesible” del ya mencionado In Time o la medio-tiempo que es I’m Your Doll. El tema que cierra este EP, Mothercreep, se encarga de crear una conclusión a este conjunto de temas, terminando de ligarlos y aliviar una ligera descompensión que habría podido existir entre tanto experimentalismo y momentos de deriva melódica.

A nivel lírico, la letra de estos temas no intenta profundizar en nada. Quiero decir, encontramos cierto peso de los sentimientos relacionados con el amorsensación de superación a partir de situaciones pasadas… Sin embargo, y aunque encontramos ejemplos muy claros como “Stop playing with those other girls It makes me jealous baby” en I’m Your Doll, el resto de interpretaciones quedarán en el oyente y lo que quiera interpretar.

Sin embargo, contamos con algo más de este EP, y es que tenemos un vídeo con los cuatro primeros temas del EP en el que FKA Twigs explora los territorios del abuso de la mujer, rozando la esclavitud sexual, el embarazo provocado a raíz de estas situaciones y las emociones a posteriori. Es un vídeo que, desde luego, termina de hilar todos los temas de este mini-álbum, a pesar de que Mothercreep se quede fuera.

En este caso, me voy a abstener de ponerle nota a este mini-álbum, ya que el problema con FKA Twigs es que o te gusta o la odias profundamente. En mi caso, estoy en el primer supuesto, así que este EP lo encuentro una pieza deliciosa que puede llevar a la británica a la categoría de granDiosa de este 2015.

La dicotomía vinilo-CD en la venta musical y las diferencias con el consumo mainstream

Desde hace un tiempo hasta ahora, toda mi música la he comprado en “mi” tienda de discos, Marcapasos en Granada, porque tanto a nivel de trato con el cliente como de catálogo es impresionante, siendo, recordemos, una de las pocas tiendas de música que quedan en la ciudad.

Pero de vez en cuando, me permito recorrer otras superficies para ir a la caza de la oferta. Hace un par de días, pasaba por el Media Markt y me sorprendió ver que tenían vinilos (no me lo esperaba, teniendo en cuenta que la sección musical era bastante pequeña), y por otro lado, la oferta musical en sí. De esto hablaré más adelante.

Porque seamos sinceros, en España se compra poca música, pero esto hace que en las listas de ventas/éxitos encontremos algunos aspectos curiosos. Vale que en lo que respecta a actualidad musical, España va a la zaga y podemos coger el ejemplo de Shut Up And Dance de Walk The Moon, que tardó casi medio año en llegar a nuestro país con respecto a Estados Unidos. Pero al menos llegan. Temas que los que ya los conocíamos sabemos que funcionan, salvo en España aparentemente. Porque no se apuesta en nuevos artistas y música, vamos repitiendo la misma fórmula una y otra vez, porque al fin y al cabo, funciona. Así que vemos las listas pobladas de la misma gente siempre y los nuevos que llegan, en pocas ocasiones, ofrecen algo nuevo. Otro problema que le veo es la eterna perpetuidad de ciertos temas, y es que aún siguen coleando por la lista de singles Chandelier Thinking Out LoudVamos a innovar, por favor.

Volviendo a las curiosidades-incongruencias de las listas de Promusicae. Tenemos temas y artistas que ocupan altos puestos en el top de radio (comparemos esta categoría de Promusicae, con el streaming del Official Charts), hablamos de Major Lazer Mø con Lean On;Are You With Me, de Lost Frequencies, por citar otro tema. Lo curioso es ver que luego, a nivel de ventas (que, en cierta medida, generan mayores ingresos que las reproducciones en radio), no vemos rastro ni de los unos ni de los otros. En el caso de España coronan esta semana las listas de ventas Antonio José, Alejandro Sanz, Pablo Alborán y Gemeliers. Juzguen ustedes mismos.

Con estos artistas no se termina de ver el ejemplo que quiero mostrar con esto, porque al fin y al cabo, los puestos altos del top de singles fluctúan entre estos artistas habitualmente, pero hablemos de artistas que tienen repercusión 0 en España pero espacio en Radio 3. Porque por mucho que me duela, Tame Impala no son conocidos en España como en otros países, pero eso no ha evitado que obtengan un 8º puesto en lista de ventas (mucha gente nos planteamos de donde, pero a la vez lo agradecemos). O que Florence + the Machine, sin repercusión alguna en las ondas pero sí social, obtuviera un 4º puesto.

Aquí podríamos establecer cierta división entre los consumidores de música. Los de radio y los de álbum.

Pero quería indagar en algo más, porque, como decía, lo que me sorprendió en el Media Markt fueron dos vinilos. Por un lado, el debut de James Blake y por otro el Valtari, de Sigur Ros. Encontrármelos en la Fnac no me extraña tanto, ya que veo a este establecimiento como cierto refugio para hipsters y melómanos que busca(mos)n una oferta musical más variada. Pero me llevó a plantearme un aspecto nuevo, y es comprobar si existe mayor diferencia entre las ventas de CDs y LPs que de la reproducción de singles a la venta de sus álbumes.

Como Promusicae ya ni siquiera toma en cuenta las ventas en el 12 pulgadas, me basaré en los datos de Official Charts. Tanto en CD como en LP, The Maccabees como las re-ediciones de Led Zepelin encabezan ambas listas.  En cambio, encontramos álbumes cómo el In Colours de Jamie XX obtiene una muy digna posición en vinilo mientras baja puestos en CD. O que mientras An Awesome Wave de Alt-J se encuentre en el top de venta de vinilo, no tenga lugar en ventas de CDs, y con el segundo álbum de la formación, This Is All Yours, pase al contrario.

¿Qué quiero decir con esto? Por un lado, que la fiebre mainstream de consumo radio-friendly no eclipsa las listas de ventas. Encontramos a Ed Sheeran y a Taylor Swift, pero con apuestas más interesantes y con menos repercusión a nivel de radio como los ya mencionados Tame Impala Jamie XX. Y por otro lado, que a nivel de ventas de música, se mantiene cierto sentido. Lo que se vende en CD se vende en vinilo. Otra cosa sería hablar de lo que se vende en cada país, pero estamos donde estamos y no podemos luchar contra ello. Podemos estar tranquilos conque el vinilo está resurgiendo, y tenemos esas excelentes ventas del AM de Arctic Monkeys en este formato (y en CD también), o las del Lazaretto de Jack White. 

Crítica de “Currents” de Tame Impala: El camino intimista del músico psicodélico solitario

Current tiene varios significados. Como adjetivo, denota actualidad, mientras que como sustantivo, acudiríamos al significado que le diera Jorge Manrique en el siglo XV con su comparativa de “nuestra vida son los ríos que van a dar en la mar”. Si bien en el caso de Kevin Parker, alma matter de Tame Impala, no se contempla ese final de muerte que relataba el poeta español, pero sí el de cambio y evolución sobre el que se basará en su totalidad este Currents.

Voy a coger el títular de Mondosonoro y decir que Kevin Parker estaba solo en casa. La producción, letras, masterización y todos los instrumentos han sido cosa suya. Y cuando se está solo en casa sin nadie que te controle tiendes a eso mismo, a probar nuevos caminos y experimentar. Pero la soledad también nos hace reflexionar, y son en estos momentos de introspección en los que Kevin Parker se da a conocer al mundo tal y como es, con unas letras que confluyen en la vida en un tono personal, en la evolución de la gente que le rodea. Todo ello pasado por un fuzz y unos filtros que hacen que no captemos la totalidad del mensaje a la primera, como si su voz y mensaje fuese un riff de guitarra a sumar en la producción del tema.

Voz que por cierto, da un paso adelante en este Currents. Lejos de ocultarse detrás de tanto artificio como en Innerspeaker Lonerism, toma el protagonismo para predicar un mensaje intimista rodeado de bases que confluyen entre unas bases que rozan el R&B, el disco o el funk. O, en el caso de Let It Happen, todas a la vez.

Porque sabemos que es Tame Impala (además de por el inconfundible timbre de voz de Kevin Parker), por los habituales momentos de guitarra eléctrica, que aunque pierden cierto peso en este álbum, tienen momentos en los que se tornan protagonistas, como en The Moment o la apertura de Eventually.

Pero en cualquier caso, es un álbum que podríamos clasificar en dos tendencias que se asemejan a los dos primeros adelantos que tuvimos de este trabajo, pero aún así, el caleidoscopio de la obra de Kevin Parker quedaría sin completarse del todo. En cualquier caso, tenemos unos temas más en esa línea de Let It Happen a nivel de ritmo y melodía animada que explora un camino más ambientado al funk pero siempre con una perspectiva psicodélica; y por otro, los temas más tranquilos de la línea de ‘Cause I’m a Man, de ritmos más new age y con fuertes reverberaciones y ecos que consiguen sumirte en una espiral sideral donde comienzas a viajar sin tener concepción alguna del tiempo. Aquí meteríamos temas como Past Life (que recuerda a los momentos más tranquilos de The Flaming Lips) o la romántica Yes I’m Changing.

Es un álbum largo. Pero aún así, me es difícil tener la certeza de saber cuánto tiempo llevo escuchándolo. La manera en la que los temas están unidos y los temas de transición que son auténticas joyas (Nangs y la chiclosa/analógica Disciples) hacen que no sabes ni porque tema vas ni si llevas media hora o es la tercera vuelta que le das al álbum. Los siete minutos de Let It Happen pasan volando, mientras que casi los dos minutos de Disciples se hacen largos. Y, en ambos casos, es algo a agradecer.

Lo cierto es que no es un álbum de temas sueltos. Como decía antes, esa inter-relación entre los cortes hacen que, en cierta medida, tengas que escuchar una canción detrás de otra. Gossip no tendría razón de ser si no actuara como bisagra del álbum, y paso de los sintetizadores lentos, pesados arrebatadores de Eventually a la que podría colar como colaboración con Mark Ronson que es The Less I Know The Better.

A diferencia de las producciones anteriores de Tame Impala, este Currents es más fácil de escuchar que Innerspeaker Lonerism. Es cierto que se echan de menos los momentos sucios en los que Kevin Parker te llevaba por panoramas sonoros que te asaltaban de manera impactante con guitarras llenas de filtros o sintetizadores que venían de la nada para arrancarte la conciencia en una vorágine de psicodelia inimaginable. Este es un trabajo maduro, donde maduran de la mano tanto el estilo en el que se basa como la propia persona de Kevin Parker. 

Ahora me gustaría volver al tema de las letras, porque en este Currents, no solo se encuentra una inter-relación a nivel musical. Let It Happen abre el camino lanzando el mensaje de “dejar que fluya”, una auténtica declaración de intenciones tanto a nivel musical como a nivel de letra. “It’s always surround me, all this noise//But not nearly as loud as the voice saying// Let it happen, let it happen (it’s gonna feel so good)”. Deja este mensaje para pasar a Nangs y plantearse si realmente hay algo más que eso. Aquí ya empezamos a ver al Parker reflexivo.

Luego encontramos distintas reflexiones a lo largo del álbum (“In the end it’s gone, and there’s nothing left to do//But I’m still not certain just how I’m gonna feel” “I wanna be like we used to//But now you’re worried ‘cause that means we’d lose you”) que, a decir verdad, lo podemos centrar simplemente en el amor que en temas como The Less I Know The Better se ve bastante claro (“She said: It’s now or never//Wait 10 years, we’ll be together”) o se puede extrapolar estos versos antes mencionados al propio Kevin Parker y su trayectoria musical, que tomaría como máximo exponente New Person, Same Old Mistake. 

Si se prestan atención a las letras, se puede llegar a la conclusión de que el hecho de que Tame Impala innove a nivel musical puede llevar a que se convierta, a través del proceso de composición y maduración (currents Yes I’m Changing) en lo que pueda parecer un nuevo estilo (new person) que acaba por recibir las críticas de los seguidores que estaban encandilados con la trayectoria inicial del australiano (“I can just hear them now//How could you let us down?”). Ya lo dejaba al principio de la entrada, Kevin Parker hace gala de letras que, si bien te aciertan de una manera en su superficialidad, al indagar ese mensaje encierra una nueva cara igual de personal pero que avanza por otros derroteros.

Antes de pasar a la valoración, me gustaría destacar los vocoders y violines sintetizados de Let It Happen como uno de los mejores momentos de este álbum. Sin duda.

Originalidad

-En el álbum: Todo el álbum se encuentra enmarcado en un sonido que se encuentra en progresión continua y que, en ocasiones, está tan bien hilado que cuesta trabajo distinguir cada uno de los temas. Al menos, en el primer par de escuchas. Después, te encuentras un LP de un sonido brillante y original que sorprende en cada tema. 0,75/1

Con respecto al resto: Se aleja completamente del sonido que pudieran tener Pond o las influencia anteriores que tuviera Kevin Parker para alejarse a derroteros más “mainstream” (muchas comillas e interrogaciones en esto último), pero ni por esas es comparable a nada que hayamos escuchado, y de nuevo se nos ofrece un trabajo que brilla por su originalidad. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior: Nada que no haya dicho ya. Mantiene las bases (más amortiguadas, eso sí) de Tame Impala ofreciendo un nuevo camino que se hace muy agradable de explorar. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: Era un constante “¿Por dónde voy?” y no te puedes creer cuando llega el fin del álbum por aquello de que pierdes la noción del tiempo y comentaba más arriba. Let It Happen entraba a la primera, Nangs me encantó, y ahora llegaba a una serie de temas más parecidos que no terminaba de distinguir en una primera escucha. La segunda mitad por el contrario si me resultó más sencilla y, en cierto modo, ecléctica. En lo que respecta al sonido, punto positivo porque no esperaba encontrarme esa marea de sintetizadores y reverberaciones que te llevan de un lugar a otro. 1,25/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Es un álbum que hay que valorar en su totalidad y no tema a tema. Podemos hablar de esa evolución sonora por la que no hay grandes sobresaltos, pero si momentos que te permiten recordarte que el tiempo pasa, los temas avanzan, y se está acercando el final (aquellos tres temas de transición que mencionaba y que son auténticas joyas). Es un álbum que se encuentra algo más desnudo que sus predecesores, pero a su vez cuenta con un sonido más concreto que hace que se potencie los momentos de evolución que encontramos en Let It Happen Eventually. En cuanto a producción, me quito el sombrero con Kevin Parker, que ha sabido crear un álbum en el que los temas se equilibran entre ellos y donde es imposible eliminar alguno sin que diese la impresión de que cojea, tanto a nivel musical como a nivel lírico. 4,25/5

-Lista de reproducción y compra: De este álbum me quedo en mi lista con Let It Happen Eventually, y con los más cortos, Nangs Disciples. Y a nivel de compra, considero que por la innovación sonora de la que hace gala Tame Impala en este álbum, merece la pena comprárselo. 1/1

Puntuación total: 8,75Currents/10

Álbumes que cumplen la mayoría de edad y supusieron una influencia a un nacido en 1997

Personalmente, soy partidario de pensar que tanto el año en el que naciste (o década al menos) y lugar de procedencia marcan tus preferencias musicales. Creo que el hecho de que me haya criado en Granada en la pasada década y haber nacido a finales de los 90 ha hecho que me interese en un panorama más indie y alternativo.

Que vale, hay gente de mi edad, amigos míos de mi ciudad que son totalmente opuestos a mi estilo musical, pero como hablamos de mí, esta entrada sirve.

En cualquier caso, considero que los álbumes que van a conformar esta entrada han supuesto un pilar importante en mi formación musical ya que muchos de ellos me han llevado a descubrir nueva música y nuevas tendencias. Estamos hablando de álbumes que cumplen 18 años este 2015, la mayoría de edad y que se han conseguido conservar con el tiempo. Sin ningún orden de preferencia, empezamos.

OK Computer – Radiohead

Qué más vamos a decir de un álbum de 10. Thom Yorke y los suyos supieron crear un álbum con el que se despegaban en parte de su esfuerzo anterior, The Bends, con un sonido más brit-rock que conseguía consolidarlos como una banda de referencia; para abarcar todo un espectro que abarcaba el rock psicodélico, las melodías cambiantes y encantadoras de Paranoid Android o los momentos más shoegaze, como el cierre de Karma Police, todo ello bajo el prisma de tener un cierto toque de conceptual al tratarse de esa lucha máquina-hombre que ha interesado tanto.

En cualquier caso, de este álbum me quedo conque fue el que me abrió por un lado al mundo Radiohead y el que me introdujo al mundo del rock británico de los 90 que tanto marcaría a bandas que me gustan actualmente como Coldplay Muse.

Homogenic – Björk

Álbum imperdible en la producción de la islandesa, donde se permite explorar con sonidos electrónicos que profundizan en una cara más agresiva que lo que nos tenía acostumbrados. Pasábamos de unos sonidos más radio-friendly, los que poblaban Post, para adentrarnos en esta cara más oscuro de Björk, siendo también uno de los mejores álbumes que ha podido hacer. Es de los primeros álbumes que escuché enteros de esta cantante, y supuso que me interesara más por la magia de la islandesa, algo que sigue consiguiendo a día de hoy.

Zaireeka – The Flaming Lips

Los que seguimos la carrera de la banda liderada por Wayne Coyne, hemos visto muchas locuras e idas de olla protagonizadas por ellos. Desde aquella canción de 24 horas al disco del Sgt. Pepper versionado al completo en una clave de psicodelia muy interesante, pero con este experimento sonoro del ’97 me quito el sombrero. Un álbum conformado por cuatro CDs y diseñado para que se escucharan todos a la vez en cuatro sistemas de sonido surround. Ahora bien, podías conformarlo a tu manera y crear la combinación que quisieses, así que lejos de ser un álbum al uso, creaban una experiencia interactiva con los oyentes. De nuevo, una importante inspiración a nivel musical, así como la admiración de aquellos que transportaron el concepto del surround a una nueva dimensión.

Impossible Princess – Kylie Minogue

Aquel disco de transición e innovación muy poco apreciado en su momento pero muy admirado por los seguidores más fieles de la australiana y por la crítica en retrospectiva. En Impossible Princess, Kylie Minogue abandonaba todo aquel sonido que la había aupado al panorama internacional y que todavía arrastraba la esencia de los ’80 por culpa del trío Stock, Aitken Waterman, para proclamar suyo el título de diva indie. O al menos intentarlo. El caso es que si bien en su momento no triunfó, hubo temas como Some Kind Of Bliss que medio levantaron el álbum en su momento. Por lo que a mí respecta, descubrí una faceta muy interesante en la carrera musical de una de mis cantantes preferidas.

Travelling Without Moving – Jamiroquai

El álbum por excelencia de Jamiroquai. Todos hemos escuchado en algún momento aquel contagioso Virtual Insanity y habremos visto su vídeo, con Jay Kay bailando en una sala donde los muebles se van desplazando y con cambios de plano muy interesantes. Con lo que respecta a este álbum, abandonaban en cierta parte el acid jazz que los vio nacer para adentrarse a lugares con la semilla del disco que acabaría germinando en A Funk Oddisey; las melodías más radio-friendly y los momentos de introspección para calmar a las masas y recordarnos, aunque sin gran resultado, que eran los mismos que en 1993 hacían canciones protesta.

Semana XV: “Unguarded” de Rae Morris, entremezclando a Ellie Goulding y la sobriedad del synthpop británico

En mi continua odisea de intentar escuchar el mayor número de álbumes posibles de este año (como casi he dejado patente en cada entrada de esta sección pero que, como hacía un par de semanas no la actualizaba, no viene mal recordarlo), me encuentro artistas muy interesantes. Porque lo que más me gusta de este “desafío” por decirlo de alguna manera, es descubrir nueva música y nuevos artistas.

Y esto se intensifica aún más cuando hablamos de un álbum debut. Hoy, Rae Morris y su estrenado este 2015 Unguarded.

Con estos nuevos álbumes parto de la base del estilo musical con el que lo califica Wikipedia. Vale que no es profesional, pero ahí vienen muy bien organizados todos los álbumes que salen este año. En el caso de Rae Morris, acude a la generalidad de pop, pero hay que decir que encontramos un trasfondo muy interesante que merece la pena analizar.

En un primer momento, con la apertura del álbum que lleva por título Skin, encontramos una instrumentación que recuerda al Vespertine de Björk, para acabar derivando en una melodía propia de la escena brit: instrumentación sencilla que se ve complementada en ocasiones por toques etéreos de sintetizadores y momentos de crescendo.

Pero aún podemos señalar más referencias. Tal vez la sombra de Ellie Goulding la podamos encontrar en el tratamiento vocal que reciben temas como For You Under The Shadows, contando este último también con un toque de Jungle y synhtpop oscuro de la talla de Hurts Clare Maguire.

De lo que no hay duda es que Rae Morris consigue conformar un álbum debut que bebe de distintas fuentes de inspiración y que entremezcladas crean un panorama propio, que podríamos encajar más en un sythpop introspectivo, dejándose llevar en otras ocasiones por una vena de brit pop actual o de songwriter en la que se acaban basando las melodías en piano y percusión, llevándose ésta los artificios electrónicos que vienen de la mano de sintetizadores en otros temas.

Mención aparte tienen las colaboraciones de este álbum, en ambos casos, con británicos. Cold viene firmada de la mano de Fryars, encontrando como sello distintivo ese uso de vocoder en la voz del colaborador; mientras que Grow, con Tom Odell, responde a la concepción más clásica del álbum de melodías menos electrónicas con un estribillo explosivo de balada.