amy winehouse

¿Hay que pasar por caja con material inédito de un artista ya fallecido?

Hace un par de días saltaba una noticia en el mundo musical: David Joseph, consejero de la discográfica Universal, se encargó de destruir una serie de maquetas que grabó Amy Winehouse y formarían parte del nuevo álbum que quería hacer pero del que no llegaremos a escuchar nada.

Joseph alegaba que realizó esto por una cuestión moral. Comparaba este caso con el de otros artistas como Jimi Hendrix o el rapero Tupac, siendo ambos casos de gente que se ha beneficiado de estos artistas después de muertos para pasar por caja.

Y es que hay algunos aspectos que me gustaría matizar. Porque, como cualquier fan de cualquier músico, todo material que se recabe de él es bienvenido. Por ejemplo, de Coldplay he indagado en ocasiones para recabar material inédito que circula por blogs o por fuentes no-oficiales. Pero claro, ahora estamos hablando de un grupo que está en activo y, lo más importante, vivo.

Porque cuando un artista se muere, llegamos a un punto de inflexión. ¿A quién contentamos? ¿Al respeto de la familia y amigos del artista o al deseo de miles de seguidores de escuchar por última vez a su ídolo?

Vamos a centrar la entrada en Amy Winehouse, para concretar un ejemplo y aprovechando su panorama actual. Recordemos que se va a estrenar un documental en la próxima semana que narra su proceso evolutivo, tanto a nivel vital como musical, que acabó desembocando en esa dependencia en la droga y en la bebida que supuso la causa de su muerte. Hasta aquí, algo “normal”, ya que se trata de un documental de una artista como otro cualquiera.

El problema viene con el padre, Mitch Winehouse, que considera una falta de respeto, tanto a su persona como a su círculo, el filme. Ya que, palabras suyas, muestra como Amy mandaba alarmas que eran ignoradas por sus conocidos. Ficción o no, el resultado es el que es, y de esto sólo podrán opinar los que conocieran a la diva del soul en su momento.

Pero a nivel musical si podemos expresar una opinión. Como digo, no me posiciono totalmente en contra de un álbum póstumo, sobre todo cuando hablamos de artistas con una trayectoria musical larga, como BB King que nos dejaba este año, es normal que se acumulen cientos de maquetas, caras-b y rarezas que se acaben compilando y lanzando como un álbum honorífico.

Aunque claro, ¿qué pasa cuando el artista fallece joven o tiene filón? Entonces estamos hablando de puro aprovechamiento. Hablamos de compañías que ignoran al círculo íntimo del artista y que ignoran siquiera a los seguidores y lo único que buscan es el máximo beneficio. Ya ocurrió con Michael Jackson, siendo aquel álbum póstumo de temas rescatados donde participaban otros artistas cierta muestra de falta de respeto a mí parecer. Hubiese entendido un recopilatorio como digo (y como se acabó haciendo) pero jugar con el recuerdo de un artista, me parece más deplorable.

Hola, soy el tema encargado de aliviar la carga de esta entrada

Volviendo al caso de Amy Winehouse, nos encontramos con un álbum que recoge rarezas producidas por Mark Ronson y  Salaam Remi, productores con los que contaba habitualmente la británica y que contaron con el consentimiento de la familia para llevar a cabo el proyecto. Comentaba Rami que, escuchando el material que había de la cantante, encontraba conversaciones que despertaban en él un sentimiento que le hacía darse cuenta que, con ella, no pasaría como con Tupac.

Porque recordemos que el rapero Tupac también pertenece a la generación de músicos que murieron antes de tiempo. Y, centrándonos en su música, es cuando se ratifica mi postura de que las discográficas lo único que buscan es el dinero. Nada más y nada menos que siete álbumes póstumos. Sólo decir que publicó en vida seis álbumes. 

Una persona se puede plantear: “Bueno, tenemos todo este material inédito de este artista y no lo vamos a tirar”, hablar con una discográfica y decidir ir publicando este material poco a poco, aún sabiendo que no contentará a quien más debería. Así que, desde aquí alabar la postura tomada por David Joseph de eliminar todo el material del que se podría lucrar mucha gente pero que, gracias a él, podremos seguir disfrutando a una Amy Winehouse como se merece. Desde el respeto de saber que estamos escuchando lo que ella quería que fuese escuchado.

Greyson Chance prepara la salida de su nuevo álbum “Planet X” y suena muy de H&M

Vale, en el título de esta entrada puede haber dos conceptos que desconcerten: Greyson Chancesuena muy de H&M”. ¿Nunca os pasa que escucháis una canción y decís “Oye, pues podría haberla escuchado perfectamente en alguna tienda“? A mí me pasa en muchas ocasiones, y cuando se trata de un estilo R&B moderno que depura el estilo que se llevaba a principio de década (menos mal que ya hemos abandonado esa etapa y nadie tiene intención de recuperar el Pop de esa época), pues en seguida se me viene a la mente alguna tienda.

Y digo H&M porque es donde en más ocasiones he reconocido/gustado la música que sonaba.

Pero volvamos al motivo de la entrada. ¿Os acordáis de Greyson Chance? Pues va a sacar un nuevo álbum, Planet X, y ya nos ha anticipado (vale, en Agosto, pero más vale tarde que nunca) un single de presentación: Thrilla In Manila

“Mané, da alguna pista anda, que así de primeras no caigo en quién es este chico”, estaréis pensando. Y tenéis razón. Fue un one-hit wonder de una manera un poco especial, ya que ni fue con una canción suya, ni fue un hit ni llegó a ningún lado en las listas. Pero eso sí, fue uno de los vídeos más vitales de Youtube. ¿Recordáis a un chico tocando Paparazzi de Lady Gaga al piano?

Lo mismo se empieza a esclarecer algo la figura de este muchacho, que, a día de hoy, tiene más de 50 millones de visualizaciones en su vídeo. Esto supuso que el equipo de Ellen Degeneres contactara con él y acabara saliendo en su programa de televisión.

El vídeo en cuestión es de la segunda ocasión en la que acuda, con un álbum debajo del brazo

Estamos hablando del año 2011, en pleno boom del pop adolescente de masas con Justin Bieber One Direction como cabezas de guía, así que, ¿por qué no se iba a subir al carro? Pero no estaba preparado y fue algo eclipsado, y tal vez sea esa la razón por la que no os sonara el muchacho a principio de la entrada.

Así que llega 2015 y, ante una escena algo más relajada, Chance se ve dispuesto a lanzar un nuevo álbum que cuenta con influencias de, según dice, Prince Amy Winehouse. Tal vez este muchacho pueda parecer más de lo mismo, un adolescente que hace música por y para adolescentes y que no tiene mayor ambición, pero habrá que darle una oportunidad, siempre y cuando no se suba al carro de los movimientos de hip-hop y a la producción fácil (¿No es así Cody Simpson?)