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Cuando Coldplay se hicieron las américas en la Superbowl

La Superbowl. Ese evento deportivo que solo vemos en Europa por la interpretación del himno nacional al principio y el famoso halftime show. Este domingo se cumplía la quincuagésima edición, y había que apostar fuerte…¿y seguro?

La vida no es como aquel capítulo de los Simpsons donde contratan a Homer para hacer el intermedio de la Superbowl para *spoiler* acabar en un fracaso por haber dejado a su vecino Flanders hacer una representación de un pasaje de la Biblia. Estamos hablando de un escenario donde han pasado los reyes del pop Michael Jackson Madonna. Estamos hablando de un listón que ha ido subiendo año tras año; no hay más que mirar a la actuación de Katy Perry del año pasado (y también al Left Shark que dio para tanto) o la de Bruno Mars del año anterior.

Que Coldplay se estaban haciendo cada vez más y más comerciales era algo que se venía sabiendo desde que publicaran “Mylo Xyloto”, y este nuevo “A Head Full Of Dreams” se encarga de terminar de pavimentar el camino que abrieron hace cinco años ya. El culmen de todo sería presentarlo en el intermedio de la Superbowl. ¿El único problema? Serán esas raíces indie que de vez en cuando quieren salir, será que a una banda británica le resulta algo ajeno la Superbowl o será el fastuoso hype del que habla Mar en su visión personal de la actuación de la Superbowl:

Así pues, después de todo esto, ¿cuál es el problema? El hype, cariños míos, el hype. Entiéndase hype cuando hablan de ti a todas horas cuando motivo, de haberlo, no lo hay. Y la overexposure, no merecida. Mucha. Demasiada. Tanta, que no puedo con la vida. El mainstream se ha convertido en el único stream.

El intermedio de la Superbowl es un momento en el que se ruega ser grandilocuente. Madonna vino cual diosa egipcia con carrozas, Katy Perry vino a lomos de un tigre gigante, Michael Jackson estuvo durante un minuto en silencio, inmóvil, y consiguió llenar el estadio con su presencia; y Chris Martin vino corriendo por la pista de juego con sus intensitos. Tal vez en un intento de seguir diciendo que son ellos mismos, les ha faltado aportar ese plus de originalidad y excentricidad que se espera en este momento, dándome la sensación de que me encontraba en un directo más del grupo. El mismo concepto que te encontrarías en un concierto de sus últimas giras: El grupo actuando en su sitio, Chris Martin dando vueltas por el escenario y dando saltos… Vale, el público al final muy entregado con el tema de formar la frase “Believe in love”, pero no termina de parecerme que todo es un apaño rápido para recordarse a sí mismos dónde están.

Y si hablamos de apaños rápidos, hay que pararse en ese momento de eclipse de Beyoncé y Bruno Mars. De nuevo, la sensación de que Coldplay se encontraba ante un espectáculo que les quedaba grande y ante el que no tenían claro la forma en la que actuar (hablemos de la forma tan catastrófica en la que se hilaban los temas en la primera mitad). Porque hay formas de hacerlo bien. Una cosa es invitar a un artista a acompañarte en un tema (caso Katy Perry-Lenny Kravitz, donde compartieron escenario) y otra cosa es cederle tiempo de una actuación que debería ser tuya para que Beyoncé interprete en vivo su nuevo tema.

Dicho lo cual, para mí, la actuación de la media parte de la Super Bowl de este año, vista por millones y millones de espectadores, no fue más que (…) un producto de marketing más.

Otro aspecto muy importante, el marketing. Desde la organización declaran que los artistas no cobran y que sólo se pagan los gastos de producción, así que tienen que aprovechar al máximo esta oportunidad que les ofrece la vida. Coldplay que inicia gira, Beyoncé que lanza tema sorpresa y anuncia gira también. Y Bruno Mars…que sigue aferrándose al ‘Uptown Funk’ que debería ir renovando de una vez.

En resumen, una actuación de parches. Con momentos interesantes 100% Coldplay, pero no deja de parecerme un parche detrás de otro. Ponemos a Coldplay por aquí tocando sus temas como puedan, luego metemos a Beyoncé haciendo lo de siempre, hacemos chas y aparece Mark Ronson dando paso a Bruno Mars cantando lo que llevan cantando más de un año juntos. Ahora baile por aquí, pum pum por allá y algo bueno debe de salir de juntar a tres de los mayores exponentes musicales actuales.

Tal vez la Superbowl este año haya pecado de exceso de confianza. O tal vez los que hayan pecado de exceso de confianza hayan sido de Coldplay. Me voy a hacer eco del comentario general de las redes y es que “Beyoncé stole the show”, para bien o para mal. Eso sí, a la que no pudo eclipsar fue a Lady Gaga entonando el himno nacional, que aunque dio para infinitud de memes, la queen Bey no pudo hacerle sombra.

Mi apuesta para los Grammy de 2015 en 11 categorías distintas

¿Y por qué en once categorías y no en más o en menos? Por un lado, hacer una porra con las 83 categorías en las que se opta a los Grammy es muy difícil, y por otro lado porque directamente en otras categorías no conozco a los artistas o los álbumes (caso de la categoría dance/electrónica).

En cualquier caso, allá voy con mi apuesta en estas 11 categorías más importantes:

Record Of The Year: Mis apuestas van a por Chandelier de Sia, aunque se enfrente a la fiereza de Taylor Swift y su Shake It Off y a Meghan Trainor y su One hit wonder All About That Bass, que debería quedarse en eso.

Album Of The Year: No son todos, pero este es uno de los casos en el que tengo más o menos claro el destinatario de este premio: Beyoncé. Ésta atacó con un álbum que ha dado mucho de que hablar a lo largo de este año y que ha generado una buena crítica en general. Por lo que a mí respecta, enviaría el premio a Sam Smith por In The Lonely Hour, que me parece un álbum rompedor para ser un debut que, entre melodías R&B suaves, vemos la personalidad del británico.

Best New Artist: Si de todos los que hay tuviera que decir quien lo va a ganar, diría que Sam Smith. Es un artista que ha tenido un crecimiento exponencial en el mundo de la música, desde sus inicios hace un par de años colaborando con Disclosure pasando por su participación en el Band Aid.

Best Pop Solo Performance: Me voy a mojar con Shake It Off por el espectáculo que da, aunque en perfección vocal competiría fuertemente con Sam Smith y John Legend. Sia encuentra difícil defender Chandelier por la tonalidad de los estribillos de los mismos, y Happy, en las actuaciones que he visto, es puro postureo.

Best Pop Duo/Band Performance: Si se trata de encontrar el equilibrio entre espectáculo y calidad vocal, mi voto es para Coldplay y su A Sky Full Of Stars, pura energía y positividad en el escenario, con un tema que hace bailar y se queda grabado a fuego.

Best Pop Vocal Album: Me tengo que inclinar hacia Ed Sheeran y x. Por mucho que me guste Coldplay, esa esencia tan tranquila de Ghost Stories no puede competir con él. Ídem para Sam Smith. Katy Perry y su evolución llamada Prism podría suponer una dura adversaria para el pelirrojo, pero de momento me quedo así. Y Miley Cyrus solo ha buscado llamar la atención con un álbum que espero no se lleve el galardón.

Best Rock Performance: Lazaretto, sin duda. La energía que transmite el tema de por sí y la añadida por Jack White en los directos hace que este sea un tema imprescindible de este año.

Best Rock Song: Lo malo de este último álbum de Beck es, que a pesar de la buena calidad que derrochan cada uno de los temas, está en el limbo entre el rock y el country y no llega a ser ninguno. Mi apuesta va otra vez por Lazaretto, aunque como digo, Blue Moon es de mis temas favoritos de este año. Si hubiese una categoría indie, Ain’t It Fun de Paramore se llevaría el premio, pero en esta categoría lo veo un poco fuera de lugar.

Best Rock Album: Aquí no podría decir con seguridad quien se lo va a llevar, pero me gustaría mucho que se lo llevaran The Black Keys por un álbum tan completo como Turn Blue, donde hay momentos de rock, de experimentación, y música progresiva.

Best Alternative Album: Arcade Fire volvió a las andadas con Reflektor y tienen mi voto para el galardón. Escribo esta entrada con St. Vincent de fondo y no le veo muchas posibilidades frente a la grandilocuencia que despierta el trabajo de los canadienses. También es verdad que, aunque con el telón rockero de fondo, cada uno predica un estilo (Arcade Fire más oscuro y St. Vincent más synthpop).

Best Music Video: Mi voto va 100% a Happy, porque a pesar que la canción ya esté muy vista, tanto el video como el propio tema ha marcado todo este año 2014. Aunque, si de mi dependiera, me gusta mucho más el video de Chandelier.

En fin, esta es mi apuesta a día de hoy sobre los Grammys de 2015, a entregar en febrero de 2015. Habrá que ver los aciertos que he tenido por entonces.

Qué demostrar cuando eres una estrella del pop indudable-Beyoncé y su 7/11

Llega un momento en la vida de todo músico pop que se aprecie en la que llega a su apogeo; ha conseguido llamar la atención de los medios lo suficiente como para que se fijen en su música y, en la mayoría de los casos, ésta guste y se aprecie.

Es entonces en este momento de estrellato que ha conllevado un proceso duro, en ocasiones ha llegado al primer single lanzado y otras a los tres álbumes, pero es en este momento en el que la carrera del músico llega a una bifurcación: ¿Qué hace ahora?

Llegamos a las dos posibilidades que se me han ocurrido. En primer lugar, el artista puede evolucionar su sonido con la raíz del que le ha permitido llegar hasta ahí. Sin grandes pretensiones, simplemente seguir dando a la gente lo que le gusta e ir evolucionando conforme los gustos cambien.

O vamos a la opción dos. El artista puede pensar: “Bueno, de aquí ya no me mueve nadie, cualquier cosa que haga va a llamar la atención en mayor o menor medida, pero siempre me van a escuchar” y finaliza con un “pues hagamos cualquier cosa“.

Y llegamos al motivo que me ha llevado a escribir esta entrada: Beyoncé y su canción, y correspondiente vídeo, 7/11, tema perteneciente a la reedición de su último álbum, el homónimo Beyoncé.

Seamos sinceros, nuestra amiga intérprete de temas tan aplaudibles como Halo ha llegado un momento en el que no tiene que demostrar nada. Si queremos saber como ha llegado hasta aquí nada más que echar un vistazo a su discografía. La carrera de Beyoncé se basa en sacar discos que tengan algún que otro tema destacable, ya sea por la música en sí (destaco XO) o alguna que otra polémica en alguna presentación en vivo (sirva Drunk In Love como ejemplo). ¿Qué tiene que demostrar ahora en 2014? Pues simplemente que sigue viva y que puede hacer lo que le da la gana.

Vayamos por partes. En el apartado musical, 7/11 es un tema rápido, con una base que se mueve entre su R&B y el Hip Hop de su marido, con una letra simple, muy simple, sin grandes pretensiones: Wave your hands side to side, put it in the air y demás versos del estilo.

Ahora, en lo que respecta al vídeo, nos encontramos ante un DIY-no me quiero gastar un duro- de manual. Parece que el presupuesto fue a los vídeos de la primera edición de Beyoncé y aquí nos encontramos las sobras. El video se resume en Beyoncé en ropa interior bailando en un balcón, en el pasillo o en el baño con chicas que en ocasiones se suman a escena. Fin.

Y ahora, para terminar la entrada: ¿Qué pensaríamos si una nueva artista se nos presentara con este video y esta canción? Si fuera solo la canción, nadie le prestaría atención en primera instancia, y si así fuera, caería en el olvido a la mínima. Y si fuera con este video, la tacharíamos de presuntuosa y vaga por la falta de producción. Que si, que si nos pusiéramos a mirar esto bajo el prisma indie sería genial y underground, pero los de Billboard la pasarían por alto.