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El (verdadero) top álbumes 2015: previsible o no, aquí voy

¡Que este no es broma!. Después de una última semana decidiendo los últimos discos y viendo un orden convincente de este top 10 álbumes de 2015, quedo contento. Muchos discos han quedado fuera, y a algunos los rescataré en menciones de honor en una entrada posterior. Pero vamos a lo que vamos. Aquí presento, en orden ascendente, los 10 álbumes que más me han convencido este año, tanto en estilo como en concepto. Un orden casi arbitrario en el que me he permitido “cambiar” las notas de los álbumes de este ranking que he reseñado previamente, porque he seguido lo que a día de hoy me gusta que tal vez en un par de meses cambie, pero así son las cosas y así os las voy a enseñar:

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10: Son Lux – “Bones”

Mezcla de electrónica disonante con bases frenéticas, Son Lux se presenta en este álbum como un grupo y no como el proyecto en solitario de Ryan Lott. Un álbum que puede ser considerado como la evolución de una misma temática: temas que se relacionan los unos con los otros tanto en melodías como en lírica. Más información en la crítica que les hice.

son-lux-bones

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9: Passion Pit – “Kindred”

Uno de los comeback esperados de este año ha sido el de la banda liderada por Michael Angelakos. Consiguieron traer un álbum que conseguía rebajar toda esa explosión desmesurada de “Gossamer” para entregárnosla en pequeñas perlas como ‘Until We Can’t (Let’s Go)’ o la apertura ‘Lifted Up (1985)’. Un álbum bien equilibrado en ese aspecto, el melódico. Y en cuanto a nivel lírico, tenemos a un Angelakos más entregado que nunca a airear y ventilar su (ya acabada) relación con su mejor, haciendo un recorrido sentimental por diferentes estados y momentos, pero todo ello sobre construcciones melódicas que, en general, te hacían pensar en aspectos más positivistas. Aquí la crítica que les hice.

Kindred_Passion_Pit

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8: Sufjan Stevens –Carrie & Lowell”

Estamos de acuerdo que no es el álbum más animado del Sufjan, y que si bien “Illinois” era una obra maestra con un importante trabajo de producción y un ambiente más bien positivista, en “Carrie & Lowell” se encierra en una coraza de intimismo de un carácter más bien folk que consigue que sintamos que nos habla directamente a nosotros. Una instrumentación que pasa de momentos de guitarra acústica a construcciones con coros delicados y una ambientación apenas perceptible pero que en conjunto se encarga de darle el cuerpo a los temas. Aquí crítica.

Carrie & Lowell

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7: Dan Mangan – “Club Meds”

Uno de los descubrimientos que he hecho este año y que ha conseguido colarse en el ranking. Este álbum me sorprendía por el carácter sombrío del conjunto, que me hacía pensar en unos The National pasados por un filtro de distorsión ligera e instrumentación menos ligera. Es un álbum con el que estoy encantado y con el que he disfrutado mucho. No es una fiesta ni nada parecido, pero la parte vocal y tal vez la reminiscencia a los de Matt Berninger sean culpables de ello. Secciones de viento por aquí y allá, construcciones que van in crescendo y todo con una ambientación del estilo de la portada con la que nos presentan este trabajo. Aquí comentario que hice del álbum.

Club Meds Dan Mangan

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6: Panda Bear – “Panda Bear Meets Grim Reaper”

Un disco que cuando comienzas su escucha entras en un vórtice espacio-temporal del que no se puede salir hasta que se termine el LP. Las bases electrónicas de sintetizadores pegajosos, la parte vocal que funciona como un instrumento más y no busca el protagonismo, las producciones tan bien trabajadas de Noah Lennox hace que te gusten sus temas pero sin saber por qué. Porque no es un disco fácil del que puedas extraer temas con facilidad, es un álbum que o te gusta o no. Y a mí me encanta su carácter tan particular y el conjunto, dejarme llevar por el carácter tropical de ‘Tropic of Cancer’ o en la hipnótica ‘Principe Real’. Aquí crítica.

Panda Bear

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5: Björk – “Vulnicura”

Björk, una de las granDiosas de este 2015, nos abrió su corazón a principios de año cuando su disco se filtró por internet y tuvo ese lanzamiento tan precipitado. Pero como ella misma dijo, eso era síntoma de que el álbum era un ser vivo en sí mismo y ansiaba ser lanzado. Y le hizo bien. Un álbum que exhala su esencia en cada tema, desde la delicadeza de ‘Stonemilker’ a los momentos más rompedores y tensos en ‘Black Lake’. Un álbum que desprende dolor entre las producciones electrónicas y orquestales fruto del binomio Björk-Arca. Un álbum que es un paso adelante en la diva de las vanguardias. Un disco que mira al pasado recorriendo los sentimientos de la cantante islandesa pero que a sí mismo atisba el futuro de su carrera musical. Aquí crítica.

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4: Father John Misty – “I Love You, Honeybear”

Si tuviese que elegir el icono hipster de este 2015, sería Joshua Tillman a.k.a Father John Misty. Y si tuviese que elegir uno de los mejores letristas de este año, también sería él. En “I Love You, Honeybear”  encontramos temas con una base barroca importante. Una producción que tira a lo grande, a la orquestación, pero siempre dejando espacio a momentos más íntimos como ‘Bored in the USA’. Porque son en temas como estos donde encontramos la vena crítica del músico, porque en un álbum donde habla de amor desde un punto de visto repleto de metáforas y experiencias descritas desde un punto de vista costumbrista pero pasado por el filtro “hipster” del músico, encontramos lugar para la crítica como en el tema antes mencionado. Temas que se prestan a múltiples escuchas y, en resumen, un trabajo que en conjunto funciona tan bien como cogiendo cada una de sus partes por separado. Aquí comentario del álbum.

I Love You, Honeybear Father John Misty

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3: Jamie xx – “In Colour”

Era necesaria una renovación del panorama electrónico hipster de carácter más mainstream, y en 2015 se ha dado gracias a Jamie xx y esta joya que es “In Colour”. Un álbum donde el músico componente de The xx no duda en jugar con sonidos de un carácter más analógico, samples y melodías muy bien construidas, capa a capa, que nos transporta a madrugadas en áticos de Nueva York. Es simplemente maravilloso este álbum. Un ejercicio de equilibrio de momentos minimalistas e íntimos con otros en los que las melodías adquieren un carácter más sobrecargado, pero siempre en buena proporción. Aquí crítica.

In Colour Jamie xx

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2: Tame Impala – “Currents”

Para muchos, uno de los WTF del año, para mí, un álbum imperdible y un salto al vacío de Kevin Parker, mente creativa detrás del conjunto. Aunque las bases e influencias siguen ahí, nn “Currents”, Tame Impala se desprende de todo carácter psicodélico de sus primeros trabajos para dejar paso a producciones de un carácter más 80’s y friendly. Ese ‘Let It Happen’ de 7 minutos que se te hacen como 3 con su sección de vocoders y de synth strings es de los mejores momentos que nos ha dado la música este año. Un álbum que funciona mejor en conjunto que por separado, pero aún así no es excusa para que podamos extraer fácilmente temas pegadizos como ‘The Less I Know The Better’ o ‘Cause I’m a Man’, uno de los nuevos tema bandera de este grupo. Aquí crítica.

Currents

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1: Florence + the Machine – “How Big How Blue How Beautiful”

Lo justifiqué en su momento con la crítica, lo justifiqué tiempo después con el análisis de su producción y la relación con la esencia del disco y Mar hizo un interesante ensayo centrándose en la lírica del álbum. No creo que haya más que decir de este álbum. Seis meses llevamos con él y aún sigue fresco. Un álbum enérgico con el que goddess Flo al fin adquiere en el panorama musical el papel que se merecía. Aquí crítica, aquí análisis, aquí ensayo.

How Big, How Blue, How Beautiful Florence and the Machine

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Álbumes que cumplen la mayoría de edad y supusieron una influencia a un nacido en 1997

Personalmente, soy partidario de pensar que tanto el año en el que naciste (o década al menos) y lugar de procedencia marcan tus preferencias musicales. Creo que el hecho de que me haya criado en Granada en la pasada década y haber nacido a finales de los 90 ha hecho que me interese en un panorama más indie y alternativo.

Que vale, hay gente de mi edad, amigos míos de mi ciudad que son totalmente opuestos a mi estilo musical, pero como hablamos de mí, esta entrada sirve.

En cualquier caso, considero que los álbumes que van a conformar esta entrada han supuesto un pilar importante en mi formación musical ya que muchos de ellos me han llevado a descubrir nueva música y nuevas tendencias. Estamos hablando de álbumes que cumplen 18 años este 2015, la mayoría de edad y que se han conseguido conservar con el tiempo. Sin ningún orden de preferencia, empezamos.

OK Computer – Radiohead

Qué más vamos a decir de un álbum de 10. Thom Yorke y los suyos supieron crear un álbum con el que se despegaban en parte de su esfuerzo anterior, The Bends, con un sonido más brit-rock que conseguía consolidarlos como una banda de referencia; para abarcar todo un espectro que abarcaba el rock psicodélico, las melodías cambiantes y encantadoras de Paranoid Android o los momentos más shoegaze, como el cierre de Karma Police, todo ello bajo el prisma de tener un cierto toque de conceptual al tratarse de esa lucha máquina-hombre que ha interesado tanto.

En cualquier caso, de este álbum me quedo conque fue el que me abrió por un lado al mundo Radiohead y el que me introdujo al mundo del rock británico de los 90 que tanto marcaría a bandas que me gustan actualmente como Coldplay Muse.

Homogenic – Björk

Álbum imperdible en la producción de la islandesa, donde se permite explorar con sonidos electrónicos que profundizan en una cara más agresiva que lo que nos tenía acostumbrados. Pasábamos de unos sonidos más radio-friendly, los que poblaban Post, para adentrarnos en esta cara más oscuro de Björk, siendo también uno de los mejores álbumes que ha podido hacer. Es de los primeros álbumes que escuché enteros de esta cantante, y supuso que me interesara más por la magia de la islandesa, algo que sigue consiguiendo a día de hoy.

Zaireeka – The Flaming Lips

Los que seguimos la carrera de la banda liderada por Wayne Coyne, hemos visto muchas locuras e idas de olla protagonizadas por ellos. Desde aquella canción de 24 horas al disco del Sgt. Pepper versionado al completo en una clave de psicodelia muy interesante, pero con este experimento sonoro del ’97 me quito el sombrero. Un álbum conformado por cuatro CDs y diseñado para que se escucharan todos a la vez en cuatro sistemas de sonido surround. Ahora bien, podías conformarlo a tu manera y crear la combinación que quisieses, así que lejos de ser un álbum al uso, creaban una experiencia interactiva con los oyentes. De nuevo, una importante inspiración a nivel musical, así como la admiración de aquellos que transportaron el concepto del surround a una nueva dimensión.

Impossible Princess – Kylie Minogue

Aquel disco de transición e innovación muy poco apreciado en su momento pero muy admirado por los seguidores más fieles de la australiana y por la crítica en retrospectiva. En Impossible Princess, Kylie Minogue abandonaba todo aquel sonido que la había aupado al panorama internacional y que todavía arrastraba la esencia de los ’80 por culpa del trío Stock, Aitken Waterman, para proclamar suyo el título de diva indie. O al menos intentarlo. El caso es que si bien en su momento no triunfó, hubo temas como Some Kind Of Bliss que medio levantaron el álbum en su momento. Por lo que a mí respecta, descubrí una faceta muy interesante en la carrera musical de una de mis cantantes preferidas.

Travelling Without Moving – Jamiroquai

El álbum por excelencia de Jamiroquai. Todos hemos escuchado en algún momento aquel contagioso Virtual Insanity y habremos visto su vídeo, con Jay Kay bailando en una sala donde los muebles se van desplazando y con cambios de plano muy interesantes. Con lo que respecta a este álbum, abandonaban en cierta parte el acid jazz que los vio nacer para adentrarse a lugares con la semilla del disco que acabaría germinando en A Funk Oddisey; las melodías más radio-friendly y los momentos de introspección para calmar a las masas y recordarnos, aunque sin gran resultado, que eran los mismos que en 1993 hacían canciones protesta.

Álbumes que cumplen dos décadas: Del éxito de Alanis Morissette al eclecticismo de Moby

Leía hace un par de días en Consecuente Of Sound una entrevista a Moby (para los que acabáis de llegar, uno de los pocos músicos que tienen un altarcico en este blog) que versaba sobre su tercer álbum Everything Is Wrong, que este año cumple dos décadas. Un álbum donde mezcla algo de trash, con toques de electrónica y progresiva como en When It’s Cold I’d Like To Die, o momentos de más viveza y reminiscencias techno como Feeling So Real. Un trabajo que, si no habéis escuchado hasta ahora, no tiene desperdicio.

Bajo una visión retrospectiva, comentaba el músico algunos aspectos de la grabación del álbum, o incluso del inesperado éxito que vino por un bedroom record, es decir, un álbum realizado sin muchos medios amparado en la intimidad de un dormitorio. Ahora lo podemos considerar algo normal, y conocemos a artistas de renombre que en este aspecto han basado su tónica de trabajo (James Blake, sin ir más lejos), pero destacaba la extrañeza que suponía algo así hace veinte años.

En cualquier caso, esta visión retrospectiva me interesa, y me he puesto a indagar para descubrir qué más álbumes fueron publicados hace veinte años. Porque también leí un pequeño top con canciones que, aunque pareciera mentira, ya tenían diez años (ejemplo: Fix You de Coldplay), pero el propósito de esta entrada no es sólo el hecho de sentirse uno algo curtido (quien pueda, porque lógicamente me resulta imposible a mí con 17 años); sino también recordar algunos álbumes que no deberían caer en el olvido. Hagamos un breve repaso:

Shania Twain – The Woman In Me

Aunque ahora esté en sus horas más bajas, no podemos olvidar que Shania Twain fue la Taylor Swift antes de Taylor Swift, y fue la primera mujer en la historia del country que vendió millones de álbumes en todo el mundo. Este álbum en concreto llegó a las 4 millones de copias a finales de año, llegando a las 20 millones a finales del año 2000. Siempre tendrá el consuelo de haber firmado este álbum legendario y unos cuantos singles posteriores que funcionaron muy bien.

Radiohead – The Bends

El segundo álbum de Radiohead, el sucesor del impactante Pablo Honey que consiguió cosechar éxitos de la talla de High And Dry (por otro lado, uno de mis temas favoritos de la banda) o Just. Siguen en la línea de la experimentación y del rock que marcaron en su debut, pero poco a poco iban poniendo los cimientos para lo que fue su cima creaciones, el posterior Ok Computer.

Jamiroquai – The Return Of The Space Cowboy

La primera vez que escuché este álbum venía de haberme escuchado el más reciente: Rock Dust Light Star, así que el choque de estilos me sorprendió muchísimo, pero lejos de ahuyentarme, me acabó encantando. Me pareció un disco genial donde se entremezclaba el acid jazz con el funk creando una mezcla muy homogénea. Lástima que luego no siguieran con ese estilo, pero nos quedamos con Space Cowboy, el encargado de cerrar el álbum y dar título al mismo.

Alanis Morissete – Jagged Little Pill

Por favor, ¿quién no ha escuchado alguna vez Ironic? Ese pop tan desenfadado que derocha Alanis en su álbum debut (sin tener en cuenta aquellos dos que lanzó a nivel canadiense y que, por cierto, me recuerdan muchísimo a Robin Scherbatsky de HIMYM). Temas que marcaron la sintonía de una época y que aún hoy en día se escuchan tanto en radio como en películas (En Los Becarios, sin ir más lejos). En cualquier caso, nos quedamos con la melodía divertida de este Ironic para recordar este álbum:

Björk – Post

Para muchos, uno de los mejores álbumes que ha firmado la islandesa. La verdad se ha dicha, en este segundo álbum, Björk no acaba de consolidar su sonido. Se aleja de los momentos más pop 80’s de su primer álbum Debut, y si bien madura ese sonido en temas como Army Of Me Isobel tenemos la chocante It’s Oh So Quiet, que si bien la base de jazz orquestal uptempo que lo protagoniza no termina de casar con el resto del álbum, es uno de los mejores temas que se puede extraer del mismo.

The Flaming Lips – Cloud Tastes Metallic

El álbum que les va a dar de comer este 2015, ya que van a aprovechar su aniversario para lanzar EPs limitados para el Record Store Day (probablemente uno de los tres que van a lanzar me lo compre). En cualquier caso, en este álbum dan un paso adelante de su fantástico, pero algo sin curtir, Transmisión From The Satellite Heart, para ofrecer unos temas donde desglosan una evolución de su rock alternativo de carácter experimental. De este álbum podemos destacar temas como Bad Days This Here Giraffe, por citar algunos.

Si tenéis alguna sugerencia más, hacedla saber. Cito estos álbumes porque son con los que más familiarizado estoy tanto en sonido como con artistas. Me consta que David Bowie publicó en este año, o Apex Twin. Pero teniendo en cuenta que no les he dado una oportunidad (todavía), me he reservado el derecho a destacar mis favoritos de hace dos décadas.

¿La música está equilibrada, en lo que a sexo se refiere?

Suena un poco mal el título, pero ni mucho menos vamos a esos derroteros. El otro día leía un artículo en jenesaispop en el que, basándose en la entrevista que dio Björk para Pitchfork, comentaban lo machista del mundo musical.

En forma de breve resumen (ambos artículos los podéis ver aquí y aquí), se comentaba como, a pesar del fuerte peso de mujeres en la producción de discos (como Björk que produjo Vespertine o artistas como M.I.A), el reconocimiento de la producción suele pertenecer a los hombres que participan, en mayor o menor medida, en los álbumes.

Eso es algo, injusto lógicamente, pero esta idea me ha llevado a plantear esta entrada: ¿Hay sexismo en la música?¿Están más reconocidos los hombres que las mujeres como artistas?

Dejando al lado temas de producción de temas o álbumes (ya que la mayoría de álbumes pop son producidos por gente de todo tipo con excepción del artista en la mayoría de las ocasiones), quería centrarme en las figuras en sí. Si ahora pidiese una enumeración de artistas conocidos (de talla mundial) la mayoría serían mujeres, al menos en un panorama actual. Si pensamos artistas que lo estén petando ahora mismo, Taylor Swift será de los primeros nombres, luego se nos podría venir a la mente Meghan TrainorKaty Perry, Adele, Madonna, Kylie Minogue (que aunque esté en momento flop lleva una carrera que más de una envidian), Lady Gaga, Beyoncé, Nicki Minaj, Miley Cyrus… suma y sigue.

Que sí, que encontramos también a muchos hombres que ocupan altos puestos en listas: Sam Smith, Bruno Mars, Ed Sheeran, Maroon 5, Coldplay, U2… Pero en el concepto de líder de masas y superventas, las mujeres parecen llevarse la palma.

¿Podría deberse a ese factor y concepto de llamar la atención que parecen tener todas estas divas? Ese factor llamativo y extravagante está muy ausente en los artistas masculinos (vale, que alguien levante la mano y mencione a Boy George o a Antony Hegarty). Y también el hecho de que los temas cantados por mujeres parecen ser más proclives a que se canten entre la gente y alcancen esas cotas de popularidad tan altas. Quiero decir, es más común ver a gente cantando al ritmo de una canción de Katy Perry que al ritmo de Stay With Me de Sam Smith.

Si nos fuésemos unos años atrás, la figura como estrella mundial eterna es Michael Jackson. Pero ojo, que también lo petaron en su momento Barbra StreisandDonna Summers Whitney Houston. Pero en esa época a partir de los 70 parece ser un poco más donde los hombres cobraban más protagonismo (The Beatles, Queen, The Rolling Stones, Jimi Hendrix, Nirvana…) aunque claro, ¿quién puede olvidar a Janis Joplin?

¿Qué quiero decir con esto? Plasmo los datos (que vale, sin ninguna rigurosidad, pero tampoco es un estudio del INE ni nada serio, es simplemente ideas que he ido teniendo) y cada uno puede sacar su propia conclusión, pero personalmente creo que, si bien ha habido momentos donde las listas de ventas se han visto copadas por hombres en su mayoría, la cuestión, actualmente, parece estar equilibrada, si bien hay momentos donde las mujeres parecen ejercer el control del estatus de estrella mundial. Björk y otras tantas pueden pensar que, en lo que a producción se refiere, las mujeres pueden estar menos reconocidas, pero la fama se reparte por igual entre artistas de cualquier sexo. La música no entiende de géneros, no tenemos ningún censor que haga la zancadilla a la música de las mujeres por el mero hecho de serlo o impulsa la música de los hombres por el mero hecho de ser hombre. Viva la igualdad del siglo XXI.

Crítica de “Vulnicura” de Björk: Elementos orquestales y electrónica fusionados en una ruptura sentimental

Pobre Björk. Leía un fragmento de la entrevista que hizo a Pitchfork recientemente hablando un poco de la concepción del álbum y comentaba que parte de las canciones de este álbum (en lo que a letra se refiere) surgieron de la ruptura que tuvo con su última pareja. La entrevistadora le preguntaba que cómo tenía pensado enfrentarse a esos temas en directos, y respondió con un aún no lo sé.

Así que con está concepción de Adele dolorida o Lana del Rey a la que le cuesta y duele interpretar alguno de sus primeros temas, me encaré a escuchar Vulnicura. Si hay algo que me gusta de Björk es que es una artista camaleónica y en cada disco intenta ofrecer conceptos nuevos, sonidos diferentes que no se asemejen a sus trabajos anteriores, siempre teniendo esa base que es su voz. Esa voz quebrada y frágil que puede coger cotas tan altas como hiciera en Declare Independence o sonar como un susurro o un estilo más sensual, estilo por el que se moverá en este álbum.

Es un disco que, desde el momento 0, los violines están presentes. Stonemilker se encarga de abrir el álbum con dulzura, con esos instrumentos de cuerda que protagonizan esa y otras tantas melodías largas, a las que se le van añadiendo sutiles percusiones y toques electrónicos que consiguen fusionarse a la perfección. No estamos hablando del breakcore que encontráramos en algunos temas de Biophilia, sino de una percusión elegante, que si bien tiene sus momentos más movibles como es en el caso de Black Lake donde la percusión describe un uptempo y una progresión bastante interesante, o como en Atom Dance, la colaboración con Antony Hegarty.

Porque sí, el protagonismo principal lo tienen esos dos instrumentos: los violines y la percusión. Si bien son los primeros en los que se basan las melodías como ya he comentado, son los avances en la línea de percusión los que hacen que nos quedemos enganchados a seguir escuchando, como es en el caso del tema más largo del LP, Black Lake, con una duración de 10 minutos.

Sin duda, uno de los momentos de más tensión del álbum es Family, un tema oscuro, profundo en el que encontramos ese sentimiento de tristeza por el fin de la relación, pero sobretodo, de preocupación por el fruto de la misma “How will I sing us//out of this sorrow//build a safe bridge//for the child//out of this danger”. El cambio de melodía hacia mitad del tema para que tome protagonismo un violín que se toca nervioso y con energía es algo que hace incrementar esa sensación de encontrarnos ante uno de los temas más íntimos del álbum.

Por otro lado, hay temas en los que se abandona ese protagonismo orquestal para pasar a puntos donde los sintetizadores cobran auténtico protagonismo. History Of Touches es uno de ellos, con un sintetizador que mezcla efectos de vocoder y modulación de voz que desde luego me encantaría verlo en directo. Quicksand se encarga de añadir ese toque que intenta compensar esa orquestación que se apodera del álbum, con una esencia que, sin duda, me recuerda a los Depeche Mode de su último álbum Delta Machine. Y ya por último, el sonido más islandés por calificarlo de alguna manera, del estilo de My Juvenile Solstice de álbumes anteriores se encarga de traerlo Notget, que entremezcla toda la esencia del álbum.

Es un disco, hablando sin rodeos, grande. Ya no por la duración de los temas, sino porque Björk ha tirado la casa por la ventana. Suena grande. Suena a que ha contratado un conjunto orquestal del estilo que usó Muse en su último álbum. El intimismo sólo tiene lugar en las letras, no en la producción. Puestos a compararlo con otro álbum suyo, el que más pudiera asimilarle sería Homogenic, por la agresividad que se desprende en algunos momentos. Pero así mismo, tiene sus momentos dulces, como en Stonemilker, que por ese concepto sería más bien Vespertine, pero ni por esas. Es un álbum nuevo, distinto, maduro. La producción es la que tocaba en este momento de su carrera. Ni iba a volver a lo naïve de su Debut, ni otra vez a los sonidos experimentales y a los instrumentos inventados de Biophilia.

En fin, pasemos a la puntuación del álbum. Como se trata de música alternativa, me reservo la puntuación de “Con respecto al resto” para repartirla:

Originalidad

En el álbum: Aunque se centre en ese concepto de violines y percusiones que evolucionan, cada tema tiene su toque de originalidad y distinción. 0,9/1

Con respecto a lo anterior de la artista: No tiene nada igual desde luego, y ha conseguido recuperar su época de Homogenic, que era algo que muchos echábamos de menos. Es muy curioso ver ese contraste de la agresividad de aquel álbum con la fragilidad de estas letras. 1/1

Impresiones

Primera impresión: Si bien en cuanto empezó Stonemilker me quedé engatusado, hubo momentos en los que sentí que los temas eran en ocasiones algo largos, como el caso de Black Lake Family aunque es algo que se compensa en temas más cortos como Quicksand History Of Touches. Y en lo que respecta a la producción, de primeras me pareció muy elaborada y que cuadraba toda ella 1,5/2

-Tema a tema en profundidad/Impresión General: No puedo decir nada que no haya dicho ya. Es un álbum muy correcto, a mí el estilo orquestal de violines que me hacen sentir envuelto me encanta. Y luego esa percusión que comienza sutil pero que acaba enmarcando esas melodías, consiguen enamorarme del todo. Luego esos efectos vocales, si bien escasos, justos y muy bien puestos, como al principio de Lionsong o en Atom Dance en la parte de Antony. Me atrevo a darle un 4,4/5, porque hay momentos en los que acortaría un poco el tema para hacerlo más contundente, pero que tampoco creo que repercutan demasiado en el álbum.

Lista de reproducción y compra: Sí, me lo compraría. Espero hacerlo de hecho. Además del hecho de que me encanta la islandesa, me parece un álbum que marca un hito en su carrera. Por otro lado, son 9 temas que salvo dos, se puede escuchar en un momento. Quiero decir, este álbum no es un prêt-à-porter musical (¿y si ya cojo el invento prêt-à-ecouter? Lo tendré que estudiar). Son temas que, aunque me gustaría añadir a mi lista de reproducción personal, no podría hacerlo. Tal vez exceptuaría Stonemilker y aparte añadiría History Of Touches. Aunque eso sí, otro motivo que me lleva a desechar la posibilidad es el hecho de que veo a Vulnicura como un conjunto, y que no se podría coger los temas por separado. Si vas a escuchar Vulnicura, lo escuchas entero para apreciar todo lo que te ofrece, escuchar temas sueltos y no sentirte algo cojo es difícil. 0,6/1

Puntuación Total8,4/10

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El nuevo LP de Björk lo tendremos pronto, hagamos una selección de temas para precederlo

Ya habréis leído la noticia de que Björk ha anunciado, mediante una nota manuscrita, que en marzo tendríamos su nuevo trabajo. Este nuevo álbum recibe el nombre de Vulnicura y cuenta con la producción de artistas como The Haxan Cloack o el productor venezolano Arca.

Que vaya, este último dato y nada es lo mismo si no los conocéis, como me pasó a mi, pero en fin, da cuerpo a la entrada y hace el párrafo inicial más elegante.

En cualquier caso veía necesario hacer un repaso a la carrera de la islandesa recogiendo sus mejores jugadas (o al menos mis favoritas) en esta entrada. Recordemos que ya han pasado cuatro años de Biophilia, un álbum de tintes electrónicos, con momentos de breakcore y otros más melodiosos con una parte vocal más melodiosa.

Pero habría que echar la vista atrás para recordar que Björk no siempre ha sido la musa raruna que todos conocemos ahora:

Porque sí, todos tienen un pasado, y en el caso de Björk se llama debut con temas que siguen tanto la corriente del pop de los 90’s como este Big Time Sensuality. De este álbum, Debut también se extrajeron temas que marcarían la trayectoria de la cantante como Human Behaviour y Venus As A Boy (sí, el que sale pasándose un huevo (crudo y de gallina) por la cara).

En este breve repaso (y en cualquiera que se haga de esta cantante) tiene que aparecer Vespertine, el álbum que le supuso el éxito a la cantante, el culmen de su carrera. Ya estaría Médulla para compensar un poco este éxito. En cualquier caso, quiero destacar Unison, que desde que descubrí la versión que hizo Jamie Cullum, se ha convertido en uno de mis temas favoritos.

Volta es mi álbum favorito, sin duda. Me encanta la producción del álbum y como pasa de temas más aguerridos como este Declare Independence, o el tema que se encarga de abrir el álbum, Earth Intruders; a otros más introspectivos pero que acaban tornándose enormes, como Wanderlust o The Dull Flame Of Desire con la colaboración de Anthony Hegarty y su peculiar voz.

Y por último, toca acabar con Biophilia, un álbum de corte experimental, donde se fabricaron instrumentos especialmente para el disco (recuerdo haber visto un video donde enseñaban cómo era el instrumento que hacía la melodía principal de Hollow). En cualquier caso, termino el repaso con Cristallize, con la esperanza de encontrar temas como este en Vulnicura, temas que mezclen las tendencias actuales pero con la visión de la islandesa, y que, por qué no, encontremos voluntos y momentos en los que se le vaya la pinza, que no se corte, que sabremos apreciarlo.