bruno mars

Los álbumes más decepcionantes de 2016

El 28 de diciembre del año pasado hice un top de discos “de broma”, que al final resultaron ser los peores discos/mayores decepciones del año para mí. Este año voy sin dar demasiadas vueltas: lo que viene a continuación son los cinco discos más decepcionantes que ha dado este 2016.

Hago un matiz: no son los peores álbumes, sino de los que esperaba algo más. Por ejemplo, el nuevo disco de Fangoria me pareció bastante horrible pero no aparece en la lista porque tampoco esperaba mucha mejoría con respecto a “Cuatricromía”, la verdad. Sin más dilación, allá vamos.

Lady Gaga – “Joanne”

Venga, nos quitamos el que todo el mundo sabía. Ya es conocida mi opinión sobre el nuevo disco de Lady Gaga. Me esperaba más de Kevin Parker, me esperaba más de Ronson y me esperaba más de Father John Misty, todos ellos involucrados en mayor o menor medida en el álbum. Admito que tiene algún momento divertido, pero el conjunto no se aguanta por sí mismo. Incluso la colaboración con Florence Welch va algo a rastras a pesar de la potencia vocal de la británica. En fin, yo ya dije todo lo que tenía que decir.

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Bruno Mars – “24k Magic”

Un pastiche electrónico homenajeando a los 80, eso es el nuevo álbum de Bruno Mars. El tema que da nombre al álbum recoge el testigo del “Uptown Funk” que lo mantuvo en lo más alto todo el año pasado y deja buen sabor de boca con las escuchas. Ha tenido suerte: ha repetido la fórmula y ha funcionado. Lo que no ha funcionado del todo es repetir la fórmula de otros artistas a lo largo de este álbum que resulta excesivamente azucarado, con un Bruno Mars chulesco sobrevolando cada uno de los cortes intentando buscar su personalidad copiando la de otros.

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Pet Shop Boys – “Super”

Tal vez “Elysium” intentó ser tan elegante que derivó en el aburrimiento, pero los británicos encontraron en “Electric” la perfección: sonaban frescos con los arreglos que introdujeron en el álbum, la colaboración con Example funcionaba, la cover de Springsteen funcionaba y el cierre por todo lo alto con “Vocal” funcionaba. Tenían la clave del éxito, así que, ¿por qué ha salido tan malo “Super”? Es el álbum de unos Pet Shop Boys algo rancios que intentan rejuvenecerse a golpe de EDM enlatado. Decepcionante.

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M83 – “Junk”

¿Para quién no ha sido decepcionante “Junk”? Después de firmar discos fantásticos (aquel “Dead Cities, Red Seas & Long Ghosts” ha sido proclamado como uno de los mejores álbumes de los 2000’s) llega esta broma. Y realmente él la presentó como una broma. Y podría haber quedado en eso, un EP de broma. Pero lo lanzó en largo con colaboración de Beck incluida. “Do It Try It” y “Go” suenan muy bien, de acuerdo, pero después el álbum se mete en una espiral de sonido indescifrable y repetida haciendo la escucha totalmente lineal.

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OneRepublic – “Oh My My”

Efectivamente, eso me hizo exclamar el nuevo álbum de OneRepublic. Grabado por todo el mundo, prometía ser un trabajo maduro y emocionante. Realmente no lo ha sido. Suena a pop genérico. No tiene la chispa que tenía “Waking Up” ni mucho menos “Native”, que supo jugar a la perfección con los sintetizadores y la voz de Tedder. Aquí falta potencia y han ganado las ganas de sacar un disco que funcione en cualquier ámbito.

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Cuando Coldplay se hicieron las américas en la Superbowl

La Superbowl. Ese evento deportivo que solo vemos en Europa por la interpretación del himno nacional al principio y el famoso halftime show. Este domingo se cumplía la quincuagésima edición, y había que apostar fuerte…¿y seguro?

La vida no es como aquel capítulo de los Simpsons donde contratan a Homer para hacer el intermedio de la Superbowl para *spoiler* acabar en un fracaso por haber dejado a su vecino Flanders hacer una representación de un pasaje de la Biblia. Estamos hablando de un escenario donde han pasado los reyes del pop Michael Jackson Madonna. Estamos hablando de un listón que ha ido subiendo año tras año; no hay más que mirar a la actuación de Katy Perry del año pasado (y también al Left Shark que dio para tanto) o la de Bruno Mars del año anterior.

Que Coldplay se estaban haciendo cada vez más y más comerciales era algo que se venía sabiendo desde que publicaran “Mylo Xyloto”, y este nuevo “A Head Full Of Dreams” se encarga de terminar de pavimentar el camino que abrieron hace cinco años ya. El culmen de todo sería presentarlo en el intermedio de la Superbowl. ¿El único problema? Serán esas raíces indie que de vez en cuando quieren salir, será que a una banda británica le resulta algo ajeno la Superbowl o será el fastuoso hype del que habla Mar en su visión personal de la actuación de la Superbowl:

Así pues, después de todo esto, ¿cuál es el problema? El hype, cariños míos, el hype. Entiéndase hype cuando hablan de ti a todas horas cuando motivo, de haberlo, no lo hay. Y la overexposure, no merecida. Mucha. Demasiada. Tanta, que no puedo con la vida. El mainstream se ha convertido en el único stream.

El intermedio de la Superbowl es un momento en el que se ruega ser grandilocuente. Madonna vino cual diosa egipcia con carrozas, Katy Perry vino a lomos de un tigre gigante, Michael Jackson estuvo durante un minuto en silencio, inmóvil, y consiguió llenar el estadio con su presencia; y Chris Martin vino corriendo por la pista de juego con sus intensitos. Tal vez en un intento de seguir diciendo que son ellos mismos, les ha faltado aportar ese plus de originalidad y excentricidad que se espera en este momento, dándome la sensación de que me encontraba en un directo más del grupo. El mismo concepto que te encontrarías en un concierto de sus últimas giras: El grupo actuando en su sitio, Chris Martin dando vueltas por el escenario y dando saltos… Vale, el público al final muy entregado con el tema de formar la frase “Believe in love”, pero no termina de parecerme que todo es un apaño rápido para recordarse a sí mismos dónde están.

Y si hablamos de apaños rápidos, hay que pararse en ese momento de eclipse de Beyoncé y Bruno Mars. De nuevo, la sensación de que Coldplay se encontraba ante un espectáculo que les quedaba grande y ante el que no tenían claro la forma en la que actuar (hablemos de la forma tan catastrófica en la que se hilaban los temas en la primera mitad). Porque hay formas de hacerlo bien. Una cosa es invitar a un artista a acompañarte en un tema (caso Katy Perry-Lenny Kravitz, donde compartieron escenario) y otra cosa es cederle tiempo de una actuación que debería ser tuya para que Beyoncé interprete en vivo su nuevo tema.

Dicho lo cual, para mí, la actuación de la media parte de la Super Bowl de este año, vista por millones y millones de espectadores, no fue más que (…) un producto de marketing más.

Otro aspecto muy importante, el marketing. Desde la organización declaran que los artistas no cobran y que sólo se pagan los gastos de producción, así que tienen que aprovechar al máximo esta oportunidad que les ofrece la vida. Coldplay que inicia gira, Beyoncé que lanza tema sorpresa y anuncia gira también. Y Bruno Mars…que sigue aferrándose al ‘Uptown Funk’ que debería ir renovando de una vez.

En resumen, una actuación de parches. Con momentos interesantes 100% Coldplay, pero no deja de parecerme un parche detrás de otro. Ponemos a Coldplay por aquí tocando sus temas como puedan, luego metemos a Beyoncé haciendo lo de siempre, hacemos chas y aparece Mark Ronson dando paso a Bruno Mars cantando lo que llevan cantando más de un año juntos. Ahora baile por aquí, pum pum por allá y algo bueno debe de salir de juntar a tres de los mayores exponentes musicales actuales.

Tal vez la Superbowl este año haya pecado de exceso de confianza. O tal vez los que hayan pecado de exceso de confianza hayan sido de Coldplay. Me voy a hacer eco del comentario general de las redes y es que “Beyoncé stole the show”, para bien o para mal. Eso sí, a la que no pudo eclipsar fue a Lady Gaga entonando el himno nacional, que aunque dio para infinitud de memes, la queen Bey no pudo hacerle sombra.

Crítica de “Uptown Special” de Mark Ronson: Aló funky de los 70’s

Vale, Uptown Special Mark Ronson. Mi conocimiento del artista data del 2010 cuando escuché por primera vez Bang Bang Bang. Me gustó mucho el estilo que depuraba ese tema. Desde luego no era lo que te encontrabas habitualmente en la radio, y su estilo de claras reminiscencias de los años 80.

Y por lo visto, Ronson sigue con esa tentativa de volver la vista atrás y está vez es a los años 70 y su música funk. Este va a ser el leit motiv del álbum, y ya pudimos verlo con el single de avance que fue ese Uptown Funk con Bruno Mars.

Pero personalmente creo que este álbum se podría dividir en tres partes. En una primera parte encontraríamos esos temas que marcan ese estilo funk de clara tendencia años 70, donde encontraríamos la ya mencionada Uptown Funk, la potente Feel Right con Mystikal (que podríamos encontrarla perfectamente en la banda sonora de Pulp Fiction) y Heavy and Rolling, que si bien suena un poco de relleno teniendo en cuenta con lo que se enfrenta, los sintetizadores que aparecen y se van y el estilo tan H&M le sienta bastante bien.

Luego encontramos una segunda parte, la parte con guitarras más fuzz, y que es menos comercial pero que no roza la categoría de canciones de relleno. Es la parte de Kevin Parker, vocalista de Tame Impala, que engloba sus aportaciones que son Summer Breaking (de nuevo la sensación de banda sonora de película de Tarantino), Daffodils, que aunque no entra a la primera, al final se le cogen el gusto a los efectos sonoros que habitan la canción, pero que tampoco moriría por él; y Leaving Los Feliz, cuyo estribillo se queda muy fácilmente y sigue la línea de los anteriores…e irónicamente habría que incluir In Case Of Fire, la colaboración con Jeff Bhasker, que suena a rock clásico mezclado con fuzz de guitarra y ese marco funk del álbum.

Y luego por último, la parte de relleno. El ejemplo más claro es I Can’t Lose, la colaboración con Keyone Starr, que me parece que no aporta nada al álbum y me parece del todo prescindible, así como Uptown’s First FinaleCrack In The Pearl Crack In The Pearl, Pt II, las colaboraciones con Stevie Wonder, Jeff Bashker Andrew Wyatt. Estos tres temas vienen a ser el mismo pero con detalles distintos. Que vale, que la intención de tener ese hilo conductor es muy buena, pero al final resulta pesado y totalmente desechable.

Total, que es un álbum que quitando esa última parte queda muy bien, y contándola, tampoco es un desastre pero pierde un poco. Mark Ronson ha conseguido transmitir lo esencial del funk de los 70, que aunque encuentro que falta algún toque de sensualidad, está muy bien traído. Desde luego, me encanta esa segunda parte con los efectos de guitarra y el vocal high-pitched de Kevin Parker, recomendaría escuchar el álbum sólo por esa parte y por Uptown Funk.

En fin, pasemos a la valoración global. Como no tengo demasiada constancia de lo anterior de Mark Ronson, reparto su puntuación, como siempre.

Originalidad

En el álbum: La primera mitad se queda inmediatamente y se ve un estilo claro y distinto entre los temas que la conforman, es ya en la segunda mitad donde los temas comienzan a fusionarse con anteriores en lo que a estilo se refiere, pero aún así se ve la intención de cada canción y el camino que toma sin demasiada dificultad 0,8/1

Con respecto al resto: Enhorabuena Mark Ronson, has conseguido traer un estilo que, personalmente, creo que habría que echarlo un vistazo cada X tiempo para crear joyas como las que conforman este álbum. Además, en lo que respecta a Bruno Mars Kevin Parker, consigue incluir su sello sin que parezca un tema sacado de alguno de sus álbumes. Muy bien. 1/1

Impresiones

-Primera impresión: Empieza muy bien. Sube con Summer Breaking, Feel Right Uptown Funk seguidas. I Can’t Lose hace que pierda un poco, mejora algo con Daffodils, pero ya el resto, en una primera escucha, se ven eclipsados con esta primera mitad. Y es una lástima. Pero aún así, son temas que la mayoría entran a la primera con una melodía pegadiza, así que 1,25/2

Tema a tema en profundidad/Impresión general: Consigue mantenerse dentro de un mismo marco sin que llegue a resultar (demasiado) pesado el retorno del funk a nuestras vidas, y esto se debe a la intromisión de elementos más experimentales, como los fuzz de guitarra o los sintetizadores que danzan por el tema. Por otro lado, esa tercera parte sobrante me mata, y me lleva a puntuarle con un 3,5/5

Lista de reproducción y compra: Por el contrario, es un álbum que sí que me compraría, pues me parece que rompe con la temática musical actual, y me parece que sin duda cada vez van a ser más los artistas que se sumen a esta ola anti-mainstream. Uptown Funk, Leaving Los Feliz y Feel Right forman parte de mi lista de reproducción. No veo no ponerle su correspondiente 1/1.

Puntuación total: 7,55/10

Uptown Special

“Uptown Funk” y Mark Ronson, el estilo que necesitan las radios para 2015

Sinceramente, este 2014 acabé por perder la esperanza por completo en la música popular. Pero ojo, eso no impide que de vez en cuando se cuele en las ondas de emisoras de radio decentes de música pop (y con el adjetivo decente ya filtro las emisoras españolas que, salvo Radio 3, ofrecen éxitos con mucho retraso con respecto a listas como Billboard, además de añadir éxitos latinos que ya terminan de de convencerme para que cambie de emisora).

Quitando esta diatriba que demuestra mi personal litigio y odio a lo anterior mencionado, cabe decir que de vez en cuando se cuela algún tema que hay que hacerle mención aparte. Recordemos a Gotye con su Somebody That I Used To Know que saltó a la fama allá por el 2012, o este mismo año Hozier con Take Me To Church, una canción de soul oscuro que poco o nada tiene que ver con All About That Bass, por ejemplo.

Pero hoy no vengo a hablar de esto. Quiero anunciar una nueva era, concretamente, 2015. Ya podemos dar por finalizada la época del twerking y el pop de tintes dubstep. Cada cosa a su sitio. Si bien ha habido éxitos este 2014 que ni tenían el uno ni lo otro (el único que merece la pena tema ya mencionado de Meghan Trainor o el, ya algo pesado, Happy de Pharrell Williams), ha habido otros tantos que incluyen toques dance. Podemos citar desde Coldplay con su colaboración con Avicii A Sky Full Of Stars o, el ya criticado We Can’t Stop de la ex Hannah Montana. Si bien el dubstep está desvaneciendose cada vez más (menos mal) de la escena pop, de vez en cuando da algún coletazo.

Por eso, quiero manifestar mi deseo de que, como propósito de nuevo año, hagamos que termine de erradicarse por completo esta tendencia y pongamos Uptown Funk como tema representativo. Quien me suela leer (al menos en Twitter) sabrá que no soporto a Bruno Mars, pero no puedo decir lo mismo de Mark Ronson y esta colaboración merece la pena. Podría ser el Calvin Harris de los 70, en pleno boom del funk; pero adaptado a nuestra época. Este tema, que anticipa el nuevo álbum del productor, Uptown Especial, que se espera para finales de este mismo mes, puede tratarse, en parte, del álbum que se encargue de fijar el estilo a seguir este 2015.

Y es que, señores, hacía falta de una vez por todas un back to basics en la música comercial. Vale, Happy All About That Bass se alejaron mucho del sonido que coronaba la cima de lo mainstream, pero, personalmente, el funky es un estilo que me encanta, en dosis razonables. Y porque en The VoiceFleur East hizo una versión impresionante del tema: