Coldplay

Cuando Coldplay se hicieron las américas en la Superbowl

La Superbowl. Ese evento deportivo que solo vemos en Europa por la interpretación del himno nacional al principio y el famoso halftime show. Este domingo se cumplía la quincuagésima edición, y había que apostar fuerte…¿y seguro?

La vida no es como aquel capítulo de los Simpsons donde contratan a Homer para hacer el intermedio de la Superbowl para *spoiler* acabar en un fracaso por haber dejado a su vecino Flanders hacer una representación de un pasaje de la Biblia. Estamos hablando de un escenario donde han pasado los reyes del pop Michael Jackson Madonna. Estamos hablando de un listón que ha ido subiendo año tras año; no hay más que mirar a la actuación de Katy Perry del año pasado (y también al Left Shark que dio para tanto) o la de Bruno Mars del año anterior.

Que Coldplay se estaban haciendo cada vez más y más comerciales era algo que se venía sabiendo desde que publicaran “Mylo Xyloto”, y este nuevo “A Head Full Of Dreams” se encarga de terminar de pavimentar el camino que abrieron hace cinco años ya. El culmen de todo sería presentarlo en el intermedio de la Superbowl. ¿El único problema? Serán esas raíces indie que de vez en cuando quieren salir, será que a una banda británica le resulta algo ajeno la Superbowl o será el fastuoso hype del que habla Mar en su visión personal de la actuación de la Superbowl:

Así pues, después de todo esto, ¿cuál es el problema? El hype, cariños míos, el hype. Entiéndase hype cuando hablan de ti a todas horas cuando motivo, de haberlo, no lo hay. Y la overexposure, no merecida. Mucha. Demasiada. Tanta, que no puedo con la vida. El mainstream se ha convertido en el único stream.

El intermedio de la Superbowl es un momento en el que se ruega ser grandilocuente. Madonna vino cual diosa egipcia con carrozas, Katy Perry vino a lomos de un tigre gigante, Michael Jackson estuvo durante un minuto en silencio, inmóvil, y consiguió llenar el estadio con su presencia; y Chris Martin vino corriendo por la pista de juego con sus intensitos. Tal vez en un intento de seguir diciendo que son ellos mismos, les ha faltado aportar ese plus de originalidad y excentricidad que se espera en este momento, dándome la sensación de que me encontraba en un directo más del grupo. El mismo concepto que te encontrarías en un concierto de sus últimas giras: El grupo actuando en su sitio, Chris Martin dando vueltas por el escenario y dando saltos… Vale, el público al final muy entregado con el tema de formar la frase “Believe in love”, pero no termina de parecerme que todo es un apaño rápido para recordarse a sí mismos dónde están.

Y si hablamos de apaños rápidos, hay que pararse en ese momento de eclipse de Beyoncé y Bruno Mars. De nuevo, la sensación de que Coldplay se encontraba ante un espectáculo que les quedaba grande y ante el que no tenían claro la forma en la que actuar (hablemos de la forma tan catastrófica en la que se hilaban los temas en la primera mitad). Porque hay formas de hacerlo bien. Una cosa es invitar a un artista a acompañarte en un tema (caso Katy Perry-Lenny Kravitz, donde compartieron escenario) y otra cosa es cederle tiempo de una actuación que debería ser tuya para que Beyoncé interprete en vivo su nuevo tema.

Dicho lo cual, para mí, la actuación de la media parte de la Super Bowl de este año, vista por millones y millones de espectadores, no fue más que (…) un producto de marketing más.

Otro aspecto muy importante, el marketing. Desde la organización declaran que los artistas no cobran y que sólo se pagan los gastos de producción, así que tienen que aprovechar al máximo esta oportunidad que les ofrece la vida. Coldplay que inicia gira, Beyoncé que lanza tema sorpresa y anuncia gira también. Y Bruno Mars…que sigue aferrándose al ‘Uptown Funk’ que debería ir renovando de una vez.

En resumen, una actuación de parches. Con momentos interesantes 100% Coldplay, pero no deja de parecerme un parche detrás de otro. Ponemos a Coldplay por aquí tocando sus temas como puedan, luego metemos a Beyoncé haciendo lo de siempre, hacemos chas y aparece Mark Ronson dando paso a Bruno Mars cantando lo que llevan cantando más de un año juntos. Ahora baile por aquí, pum pum por allá y algo bueno debe de salir de juntar a tres de los mayores exponentes musicales actuales.

Tal vez la Superbowl este año haya pecado de exceso de confianza. O tal vez los que hayan pecado de exceso de confianza hayan sido de Coldplay. Me voy a hacer eco del comentario general de las redes y es que “Beyoncé stole the show”, para bien o para mal. Eso sí, a la que no pudo eclipsar fue a Lady Gaga entonando el himno nacional, que aunque dio para infinitud de memes, la queen Bey no pudo hacerle sombra.

Los álbumes imprescindibles de este 2015: Hagamos recuento

2015 toca su fin y toca hacer balance. Tocaría hablar de si hemos cumplido los propósitos que nos marcamos hace exactamente un año, poner en la balanza los malos y buenos momentos para ver a qué lado se ha inclinado este año. Pero eso lo dejaremos para otra entrada en unos días.

Hoy vengo a traeros mi top de discos de este año. Los discos que más me han encantado, marcado y que no he podido dejar de escuchar con un fuerte éxtasis recorriendo mi interior. De un total de 115 discos, aquí va una selección de 5 discos, por orden ascendente:

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5: Hurts – “Surrender”

Ya era al fin necesaria la renovación de la música de las pistas de bailes. A nadie le importaba ni le gustaba su estilo synthpop oscuro. Bueno, a los hipsters ermitaños que habitan las grutas de sus dormitorios llenos de posters y polaroids de festis a los que han ido.

Hay que destacar que Theo Hutchcraft al fin se ha desmelenado, y el causante de ello no ha sido con otro que con un estilo influenciado por el eurodance (ese estilo tan en declive que estoy seguro que volverá a nacer en algún certamen de Eurovision), el synthpop y el disco. Canelita en rama. Pedidla la próxima noche que salgáis, que con Nothing Will Be Bigger Than Us cualquier discoteca se convertirá en un rave de colorines:

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4: Ellie Goulding – “Delirium”

Un álbum que se defiende por sí mismo, sin duda. Cada tema diferente entre sí, que si uno con toque bélico, que si otro con toque bélico y un sintetizador, que si otro con toque bélico, sintetizador y tempo rápido para que pueda hacer un amago de hip-hop.

Y luego cuando meten esa joyita incombustible que sigue sonando como el primer día que es ‘Love Me Like You Do’ y casa perfectamente con el resto del álbum. Sí señores

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3: Coldplay – “A Head Full Of Dreams”

Que lo del suspenso aquel que les puse en la crítica era broma, ¿vale? Era para quitarme a todo el colectivo de críticos hipster que también le pusieron una nota baja. El mundo del blogger crítico musical-hipster es muy duro maldita sea. Hay que lucha contra las influencias. ¿Qué podemos decir del disco que suena más a Coldplay que nunca? El más íntimo, producido por ellos mismos. Que le den a “Parachutes” “A Rush Of Blood To The Head”, este es el disco que define la autenticidad en persona:

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2: Muse – “Drones”

Pasamos a otro disco que es todo buenas intenciones, temazos y autenticidad. Cuando escuché como abría el disco con ‘Dead Inside’ supe enseguida que este era su álbum bandera, claro que sí. Un disco que sonaba a nuevo, nada de refritos. No querían repetir fórmulas que habían funcionado en sus anteriores discos, querían poner las cartas sobre la mesa y decir “este es el sonido de nuestro nuevo álbum”. Si en “Showbiz” era el piano y la vena más punk, en “Black Holes and Revelations” hacían su particular homenaje al sin, en “Drones” se homenajean a sí mismos, que no lo habían hecho todavía:

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1: Chvrches – “Every Open Eye”

Y ya por fin, el esperado número uno. Chrvches firman el que ha sido su mejor disco hasta la fecha y el que he tenido en bucle desde que salió. Temazos ligeros que conforman un disco que entra bastante fácil. Algún arpeggio de sinte por aquí y por allá que pasa del todo desapercibido. Y qué decir de la gran Lauren Mayberry y su voz dulce de tonos medios que lo único con lo que te taladra el oído es con suavidad.  Eso de las pistas de baile se lo dejan a otros, hacen música para el consumo ordinario, temas con construcciones dignas de alabanza y análisis mirando por la ventana mientras llueve. Autenticidad, originalidad y ganas de quedarse en su tierra natal, nada de ganas de comerse el mundo.

Disco imprescindible y que por ello ocupa mi top de este año. Seguiremos informando para el 2016 que no creo que se presente tan potente como este porque mi Chrvches no van a estrenar nuevo disco para mi desgracia.

Crítica “A Head Full Of Dreams” de Coldplay: Mucho delirio de grandeza y poco Coldplay

A todos nos entra un momento en el que queremos demostrar que aún somos jóvenes, que seguimos gustando. A algunos les llega a los 40, a los 50, y a otros como Coldplay, cuando llevan 6 álbumes de estudio que han alcanzado el puesto más alto en Billboard y más de 15 años de trayectoria musical.

Sienten la necesidad de reafirmarse con cosas nuevas. Digamos “nuevas”, porque en este A Head Full Of Dreamslo que nos encontramos son unos Coldplay que, tal vez faltos de ideas, de ganas o de todo un poco, relegan la labor de producción en Rik Simpson (que llevaba colaborando con los de Chris Martin desde tiempos de Viva la Vida) y el dúo noruego Stargate, que sobre todo han producido a artistas de la radiofórmula como Rihanna o Alessia Cara.

Esta labor de producción ha sido la encargada de recoger lo que ha marcado la trayectoria de Coldplay estos últimos años donde habían abandonado todo intimismo existente y (volver a) convertirlos en lo que son: una fábrica de himnos. Para ello están los “oooh’s” de ‘Adventure Of A Lifetimey ‘A Head Full Of Dreams, para recordarnos que, después de Ghost Stories, Coldplay andaban faltos de temas que hiciera que la gente cantase con ellos. Necesitaban nuevos himnos con intensitos, con ganas de hacer a su público saltar y cantar con ellos.

Tal vez sea uno de los peores puntos de este álbum: su carácter previsible. La constante sensación de que vas a tener un equilibrio completo en el álbum. Quiero decir, escuchas A Head Full Of Dreamsy sus ínfulas de llena estadios, de soltar serpentinas en directo, de tener a un Chris Martin que da saltos por el escenario, y después Birds, un tema algo más tranquilo que mantiene ese carácter colorido y analógico para saber que todo el disco va a ser igual. Hay poco espacio para la sorpresa. Bueno, voy a señalar la segunda mitad de Army Of Onecomo una perla oculta, donde se pasa de un tema con un cuerpo brutal y envolvente a una cara-B más lo-fi electrónica que resulta una delicia, la verdad.

Quiero hacer otra vez mención a la producción y a la ausencia de la propia banda en este aspecto. porque hubo un álbum en el que también se mantuvieron al margen en este aspecto: Mylo Xyloto. Sí, ese. El álbum que supuso el punto de inflexión de Coldplay, el que ha sido odiado y aplaudido a partes iguales. En el que abandonaron señas de identidad propias para abrazar una radiofórmula que les hiciera recrear el éxito que cosecharon con Viva La Vida’. Ahí tenían las ganas y a Brian Eno y Jon Hopkins para frenarles de vez en cuando, en Mylo Xylotola combinación Markus Dravs. Daniel Green, Rik Simpson y los arreglos de Coldplay hizo de este álbum un intento de asaltar la escena musical a base de un indie-rock/electro-rock/bubblegum-ish que aunque intentara compensar con momentos más acústicos, estos al final eran eclipsados por los excesos de sintetizador y colorines.

Y en este aspecto, podríamos considerar A Head Full Of Dreamsel hermano mayor de Mylo Xyloto, que ya ha pasado la adolescencia y está sentando cabeza. Hay momentos que hacen establecer semejanzas entre los dos álbumes, como la apertura intensa y de punteos de guitarra eléctrica de la propia A Head Full Of Dreamscon Hurts Like Heaven, pero en estilo me quedo con este nuevo álbum, aunque hayan sacrificado la capacidad de hacer hits que tuvieran antes. Esto ya lo mencionaba antes que es un fallo del disco: la impresión de tener a unos Coldplay vendiendo singles cuando no tienen ninguno con posibilidades.

Hablemos del estilo para hacernos una idea. Todo es un uptempo constante, protagonizado por baterías electrónicas, punteos ocasionales, la voz de Chris Martin y sus “oooh’s” y un trasfondo en los temas de bajo y sintetizadores “ocultos” que visten mucho al disco. Luego, a destacar, Hymn For The Weekendy su inicio de naturaleza que sobra completamente y que podría haber hecho de la colaboración con Beyoncé algo más rápido y accesible (porque es un tema que exige radio-edit desde luego); el inicio algo incoherente de ‘Adventure Of A Lifetimeque al cabo de las escuchas gana mucho y la aparición de Obama en Kaleidoscope’, algo que todavía no consigo explicar y que no aporta nada al álbum. Si el objetivo era crear pasajes de transición, la fórmula usada en Mylo Xylotoo incluso en los cierres de los temas y los inicios de otros de Ghost Storieshubiese estado mejor.

Y no nos podemos olvidar del predecesor de este álbum. Porque entre tanto himno bailable, tanta palma que hace pensar en las mejores pistas disco y tantos momentos intensitos, encontramos Everglow’, el tema en el que aparece Gwyneth Paltrow y que se anunció como un featuring brutal que al final no termina de ser una aparición de la amiga en forma de (sorpresa) “oooh” algo distorsionado. Pero esa no es la cuestión. Recordemos que Ghost Storiesvenía influenciado por la ruptura de Chris Martin con la misma mujer que aparece en este nuevo tema, y toda esta temática y el querer recordar a su álbum anterior hace acordarse de ello: un carácter más íntimo y personal con un estilo que bien podría haber sido un remix animado de un tema firmado por Sam Smith.

Pero volvemos a lo mismo, son cosas que al final poco aportan y quedan para el recuerdo y para el disfrute del que lee el libreto y dice “anda mira”. Como la aparición de un coro en el cierre uplifting ‘Up&Up‘ en el que encontramos a los miembros de la banda más respectivas parejas más respectivos hijos. Un tema que, por cierto, cierra con bastante dignidad el álbum dejando con ganas de más.

Y por último: la accesibilidad. Este es un disco que ha costado que entre. Que si, que A Head Full Of Dreamsy Adventure Of A Lifetime se me quedaron a la primera, los pude bailar enseguida y reconozco sus melodías, pero el resto de temas se me confunden en una nebulosa de música electrónica y “oooh’s” que no consigo distinguir. Hymn For The Weekendcon su carácter intenso con trompetas en el estribillo que hace pensar más en Beyoncé que en Coldplay acabó por calar, pero bien puede ser por la falta de momentos memorables o por el carácter tan mainstream de este disco que no me termina de dejar un buen sabor de boca.

En fin, si no hay más dudas, podemos pasar a la valoración del álbum:

Originalidad:

En el álbum: Tiene algunos momentos en los que el álbum parece destacar entre el resto, pero noto cierta literalidad, y aún habiéndolo escuchado varias veces, sigo teniendo la misma sensación. Dejémoslo en un 0,4/1

Con respecto al resto: Coldplay sabe mantener cierta esencia propia, y es cierto que, aunque cae en una sonido radio-friendly, en conjunto no parece querer imitar a otros artistas. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior: Es un álbum que coge los clásicos intensitos de su producción anterior para pasarlo por el filtro de Mylo Xyloto  con toda la experiencia que han podido pillar por el camino. Aunque esa sombra es alargada, podríamos diferenciar el sonido de este A Head Full Of Dreamscon la etiqueta de “lo menos Coldplay hasta la fecha”, lo cual tiene que significar algo en este apartado 0,5/0,75

Impresiones:

Primera impresión: Mucho baile, mucho momento agradable y mucho momento WTF. Aunque no me pude quejar en la primera escucha, ya notaba detalles de que tal vez no era lo mejor de Coldplay hasta la fecha 0,5/1

Tema a tema en profundidad/Impresión General: No dejas de preguntarte a lo largo del disco los motivos que han llevado a Coldplay actuar de esta manera. Al final acabas cayendo en que pueden hacer lo que les dé la gana, porque saben que van a triunfar, y tal vez este exceso de confianza les haya llevado a hacer un álbum donde la sombra del “meh” está muy presente. Y es algo irónico ir pensando esto con temas como ‘Army Of One’ que suena tan chicloso como bien producido como está, siendo su cuerpo de sintetizadores uno de los momentos que más me ha gustado, y esa cara B tan molona que tiene, hablando claramente. Como decía, un disco que busca el equilibrio, el “hacemos esto y luego nos relajamos para compensar”. Tal vez me equivoque, pero eso es lo que saco yo al escuchar el disco 2/5

-Lista de reproducción y compra: Indudablemente, ‘A Head Full Of Dreams’ y ‘Adventure Of A Lifetime’  forman ya parte de mi lista habitual, pero no les auguro tanto futuro como con temas como ‘Viva La Vida’  o ‘Paradise’, que tenían algo de longevos. Y con respecto a la compra, viene bien si quieres tener uno de los discos más flojos y más producidos de, y no por, Coldplay. 0,5/1.

Puntuación Total: 4,65/10

A Head Full Of Dreams

Ya tenemos a los ganadores de los Grammy de 2015, comparemos resultados

Hace casi dos meses publicaba mi apuesta personal por los Grammy de 2015 (aquí), y mientras leía la lista de ganadores de este año, tengo que decir que estaba completamente equivocado.

O por lo menos en gran parte. No daba un duro por Beck y, junto a Sam Smith, son los que más galardones recibieron anoche (o casi que podríamos decir hace un rato). Por otro lado, gente en la que había depositado mi confianza, se ha ido a casa sin nada, como es el caso de Sia o Taylor Swift. 

Pero en fin, centrémonos en comparar resultados y opiniones; cuando vea la gala entera podré hacer comentarios al respecto, pero mientras tanto vamos a amenizar el resto de entrada con la colaboración de Beck y Chris Martin cantando Heart Is A Drum en la gala de ayer:

https://tengustosdistintos.wordpress.com/2014/12/14/mi-apuesta-para-los-grammy-de-2015-en-11-categorias-distintas/?preview=true&preview_id=1332&preview_nonce=c8cff88f97

Record of the year: Apostaba por Chandelier y ni mencionaba a Sam Smith y su Stay With Me, quien acababa llevándose el galardón. De nuevo una muestra de que no siempre lo comercial es lo que acaba triunfando.

Album of the year: Acierto a medias. Consideré que se lo llevaría Beyoncé y comentaba que me gustaría que se lo llevara Sam Smith, quien se lo acabó llevando con su In the Lonely Hour. 

Best New Artist: Acierto de pleno (minipunto para mí), Sam Smith se lleva este tercer Grammy a mejor artista novel, que si bien se enfrentaba a Bastille como contrincante muy pesado, se acabó llevando la estatuilla el cantante de Soul.

Best Pop Solo: Fíjate, aquí sí me da pena que no se lo hubiese llevado Taylor Swift y que en su lugar se lo haya llevado Pharrell Williams con Happy. No vamos a poder evitar seguir escuchando el tema, que aún coleará por las radios. Su año fue 2014, no 2015.

Best Pop Duo/Band Performance: Que desilusión que no se lo haya llevado Coldplay. Pero en fin, espero que la victoria de la colaboración entre a A Great Big World Christina Aguilera con Say Something sirva para animar a ésta y recordarle a la gente que siga viva, y por otro lado, grabar el título de One Hit Wonder a los primeros.

Best Pop Vocal Album: 4º premio que se lleva Sam Smith, el cual le atribuí a Ed Sheeran por x, pero en fin, se queda en buenas manos, todo sea porque no se lo hubiese llevado Miley Cyrus.

Best Rock Performance: Otro acierto, y es que se lo llevó Jack White con Lazaretto, un tema que en vivo desprende una energía increíble, con los cambios de ritmo que lo hacen tan interesante.

Best Rock Song: Recuerdo que cuando Lorde se lo llevó por Royals hubo mucha polémica, pues ídem con Paramore, que se llevan el premio a esta categoría con Ain’t It Fun. Que sí, que es un tema divertido y con un estribillo pegadizo, pero sigo manteniendo mi postura de que está fuera de lugar.

Best Rock Album: A mí también me gustó Morning Phase de Beck, pero no creía que fuese capaz de llevarse el galardón. Que vale que se enfrentara a U2 y su no tan bien recibido Songs Of Innocence, que vale que Turn Blue despertó críticas diversas, pero no lo concebía. Aún así, enhorabuena a Beck, que no se le puede quitar haber firmado uno de los mejores discos de 2014.

Best Alternative Album: En esta categoría tenía mis dudas y me incliné por Arcade Fire, pero yo mismo veía que iba a ser complicado que ganaran con Reflektor. En cambio, se lo ha acabado llevando St Vincent por su álbum homónimo, que le tendré que dar una segunda oportunidad a ver si ahora lo veo con otros ojos.

Best Music Video: Desde luego, aquí tenía claro que se lo iba a llevar Happy. Tanto por el concepto por la repercusión que ha tenido a lo largo del 2014. Más merecido que el otro galardón que se ha llevado desde luego.

Mi lista de reproducción diaria: Las 10 primeras canciones que aparecen

Hace un tiempo vi en una publicación en Instagram en la que proponían escribir en los comentarios de la misma las 10 primeras canciones que aparecen en tu iPod o lista de reproducción de música. Me gustó bastante la idea, así que decido rescatarla para una entrada aquí con la lista de reproducción General que tengo en mi iPod a día de hoy:

1: Blue Moon – Beck (Morning Phase, 2014)

Quien me siga en Twitter verá que, desde el iTunes Festival y unos pocos días antes, estoy que no paro con Beck. Conocí este Blue Moon en Estados Unidos, cuando fui a Seattle y me pusieron esta canción, y me llamó bastante la canción. Un estilo acústico muy agradable y un impecable registro vocal.

Con esta idea de cantante folk tranquilo me dispuse a ver el concierto del californiano y mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que su repertorio daba palos en el anti-folk, algo de música electrónica y todo ello, en ocasiones, bajo una capa de hip hop que daba una mezcla muy ecléctica, curiosa, y muy buena:

 

2: Just One Of Those Things – Jamie Cullum (The Pursuit, 2009)

Este tema que es el encargado de abrir el álbum que le asentó como el artista que es hoy en día en el panorama inicial me parece de lo mejor que ha producido Jamie. Me encanta ese punto intermedio entre el jazz/swing con la rama más pop/animada del británico. Un tema con un gran predominio de los vientos metales y ese final explosivo me deja sin palabras.

El año pasado pude disfrutar de la actuación de Jamie Cullum en vivo en el Starlite Festival y la interpretación de este tema junto a Twentysomething y un Mixtape encargado de cerrar el concierto me dejaron sin palabras:

 

3: New Dawn Fades – Joy Division (Unknown Pleasures, 1979)

Escuché este tema por primera vez versionado por Moby, en su álbum I Like To Score. Por casualidad, llegué a Joy Division porque un día me vino su nombre a la cabeza porque leí alguna noticia o vi la famosa portada de este álbum y decidí darles una oportunidad. Desde luego no me arrepentí.

Un álbum que empieza a marcar los pasos que tomaría el rock de los 80, y es que se lanzó en un punto de inflexión de la música. Sin duda, de este álbum me quedo tres temas: Day Of The LordsShe’s Lost Controls y el que menciono en el título, New Dawn Fades:

 

4: Two Lips – Hoody Allen (Americoustic, 2013)

“-No, a mí no me gusta el rap +¿Has escuchado a Hoody Allen? Lo mismo te gusta”

Y sí, me acabó gustando. Hoodie Allen es un rapero neoyorkino independiente, el cual es muy bien aclamado por la crítica. Entonces es cuando llego yo y un amigo americano me dice que me escuche su álbum en acústico, que probablemente me acabe gustando mucho. Y es cuando le tengo que dar la razón. Acabé totalmente enganchando desde la primera escucha a No Faith In Brooklyn, con una melodía uptempo que empezaba con una guitarra acústica pero que al final acababa añadiendo algún riff de eléctrica, por otro lado un punteo y al final unos violines que dan un bonito cierre.

Pero el segundo tema de ese EP en acústico, Americoustic, tampoco se quedaba atrás. Un ritmo más tranquilo y algo íntimo es lo que protagoniza este Two Lips:

 

5: Fix You – Coldplay (X&Y, 2005)

¿Qué decir que no se haya dicho del mítico X&Y de los británicos Coldplay? Un álbum que marcó un cambio en la trayectoria de la banda, donde se introdujeron en el mundo de los sintetizadores, de las atmósferas de sonidos elaborados y etéreos. Un álbum donde mostraban una gran madurez musical y que como muestra, los de Chris Martin nos dejaron este aclamado Fix You,  que, en mi opinión, junto a The Scientist y la nueva O, conforman los temas más bellos y delicados de su discografía:

 

6: Another’s Arms – Coldplay (Ghost Stories, 2014)

Vuelta a la experimentación de Coldplay en su nuevo LP Ghost Stories. Llegamos al caso de Another’s Arms, con un sonido más enfocado al campo del R&B con un riff de piano pegadizo y una parte vocal que se incrementa y que deja muy buen sabor de boca (la crítica de ese álbum, aquí):

 

7: A Case For Shame (Feat. Cold Specks) – Moby (Innocents, 2013)

Alguien que nunca falta en mis listas de reproducción: Moby. Mi productor y músico favorito, te hace creer que estás en una de sus canciones por el estilo que usa. Tal vez haya gente que considere que tenga más que machacado el uso de los bucles o que desde Wait For Me está viniendo a producir lo mismo, pero a mí me sigue pareciendo un genio musical que siempre intenta aportar algo nuevo en sus discos manteniendo un pie en lo anterior.

Sin duda, lo característico de este álbum fueron las abundantes colaboraciones que contiene. Destacar la animada Perfect Life con Wayne Coyne o la tranquila y, apocalíptica, según palabras del propio músico, The Lonely Night con Mark Lanegan. En este caso nos centraremos en la primera colaboración que encontramos en el álbum y que resulta ser el segundo corte del mismo: A Case For Shame, con la canadiense Cold Specks:

 

8: What You Know – Two Door Cinema Club (Tourist History, 2010)

Two Door Cinema Club también es un grupo del que puedo decir caí rendido a las primeras escuchas. De hecho, este fue el primer tema que escuché de ellos por una recomendación que me hicieron hace un par de años, y de ahí llegué a escuchar el disco, con otros temas tan buenos como Undercover Martyn Something Good Can Work.

Las melodías rápidas, las guitarras saltarinas y la línea de percusión analógica hace que este sea un grupo fácil de escuchar y de cantar sus canciones:

 

9: Only If For A Night – Florence and the Machine (Ceremonials, 2011)

Otra de la que suele caer siempre algún tema en mis listas es Florence Welch y su machine. La conocí a partir de que Apple pusiera su Dog Days Are Over en uno de sus anuncios. Me pareció genial el indie-pop en el que se desenvolvía Florence, con el arpa como clara protagonista y esas palmas tan características en aquel joven Lungs.

Pero como en todos los grupos, llegó la madurez musical; en este caso, de la mano de Ceremonials, un álbum mucho más oscuro que se centraba en un sonido en vez de ir dando bandazos como en el disco anterior. El primer tema que se conoció fue What The Water Gave Me, y ya  nos hicimos una idea de lo que nos íbamos a encontrar. Como gran exponente de ese estilo queda el tema que abre el disco, Only If For A Night, un tema rotundo con una gran parte vocal y coral:

 

10: I Was Gonna Cancel – Kylie Minogue (Kiss Me Once, 2014)

Que no se pierdan las buenas costumbres, claro que sí. De pequeño ya en mi casa se escuchaba su aclamado Fever, y ese álbum pareció calarme hondo hasta el punto de haberme comprado gran parte de su discografía actualmente. Sin duda, la pequeña australiana tiene una gran discografía, donde encontramos desde las producciones más poperas de los 80, (The Locomotion, I Should Be So Lucky), a un sonido más melancólico y profundo (Confide In Me), a una etapa indie (Breathe, Cowboy Style) para llegar a su etapa bajo el amparo de Parlophone y su éxito comercial (Spinning Around, Can’t Get You Outta My Head, All The Lovers…).

Ahora llega su etapa Kiss Me Once donde explora sonidos más dance y se permite jugar en ocasiones con el dubstep, pero el tema en cuestión se trata de una de las producciones que llevó a cabo con Pharrell donde explora un sonido algo disco: 

 

Sin duda, puesto por escrito, veo lo ecléctico de mi selección musical, que puedo encontrar en la misma lista desde el rock más oscuro de los 70 de la mano de Joy Division a lo más animado pasando por  Two Door Cinema Club y la recién mencionada Kylie.

Pero creo que esto es lo que manda en una lista de reproducción general, ¿no? Siempre es bueno explorar varios estilos y no quedarnos encasillados en uno en concreto. Ah, y siempre viene bien aceptar recomendaciones musicales, ya que sin ellas, la mitad de las canciones de esta lista no estarían aquí.

 

 

¿Qué es la música indie?

Esta es una pregunta que se hace mucha gente. Concretamente, el otro día, al comentar mis gustos musicales me dijeron: ¿pero qué es la música indie?

Sin profundizar ni nada, fui directo al grano: indie viene de independiente. En esta entrada voy a intentar resolver las preguntas más frecuentes que me suele hacer la gente.

-¿Qué es (la) música independiente?

Si nos vamos a Wikipedia, se considera que:

“La música independiente es aquella que no proviene de grandes sellos discográficos, un proceso que puede incluir una forma de grabar, producir y publicar autónoma”.

A modo de nota personal, sustituiría el “puede incluir” por un “incluye”, porque considero que la música independiente es aquella que se crea por el mismo autor sin ayudas de productores, letristas ni resto de artificios que sí encontramos en la música popular.

Hablemos del caso de las re-ediciones, en relación a la definición “oficial” de este tipo de música. Numerosos son los grupos o artistas que lanzaron un primer o primeros álbumes que no llamaron la atención del público, creados de forma totalmente manual, un DIY en toda regla. Ahora, imaginemos que se da el caso de que (y no sería la primera vez) lanzan un single que revoluciona el mercado, una discográfica decide ficharlo y, con motivo de un aniversario, sorpresa, primeros trabajos remasterizados. Si a esta compañía le ponemos de nombre Sony o Warner, ¿estos primeros trabajos dejan de ser indie?

-¿A qué suena la música indie?

Al ser el término música independiente referido más al contexto social que envuelve al género, es difícil encuadrarlo en un sonido específico. No ocurre lo mismo con otros géneros como el rock, el R&B o el Rap (todo ello si nos centramos en el sonido que prima en estos géneros, dejando de lado las nuevas tendencias).

Para ser capaces de encuadrar en un marco sonoro a la música indie habría que remontarse a la década de los 70 y 80 y tal vez principios de 90. En aquella época, no había Spotify ni Last.fm , así que el método más efectivo para descubrir música era la radio. La radio siempre ha estado a merced de las masas, así que se escuchaba lo que el común denominador quería escuchar: Algo de rock psicodélico en los 70, las producciones poperas y coloristas protagonizadas por el trío Stock, Aitken y Waterman de los 80, y la incursión del pop con más toque R&B de los 90. Sin olvidar que el rock siempre ha estado presente desde los 80 de mano de artistas como Bon Jovi, Iron Maiden o los ya desaparecidos Joy Division.

En cualquier caso, el resto de grupos que se mantenían a la sombra de estos géneros de masas decidieron tirar por otros caminos: caminos de experimentación y nuevos sonidos. Sonidos que fueron evolucionando para crear una rama paralela a la música que triunfaba en la radio, pero que comenzaba a forjarse un público propio.

Pero el hecho de permanecer al margen de la escena comercial es lo que le permitía a cada grupo tener un sonido propio. El pop de una década siempre ha sonado igual entre sí, la música indie no. Vayamos a un ejemplo claro. Estamos a finales de los 90-principios de siglo. Aparece en la escena musical Britney Spears y trae, junto a otras cantantes, pop que se basa en ritmos de R&B. Como resulta ser un pelotazo y gusta a la gente, ese va a ser el objetivo de los sellos discográficos, y estas cantantes están dispuestas.

Ahora, por otro lado, tenemos a Radiohead, Coldplay o Muse, que deciden ignorar el sonido que buscan las masas para centrarse en el que ellos quieren, el que a ellos les gusta, creando estilos musicales propios que van evolucionando con las nuevas tendencias y con la sociedad en sí misma.

Ese es el sonido de la música indie, el que abandona lo que espera encontrar la gente en su momento de gestación, el que apuesta, arriesga y gana o pierde. El que se va forjando seguidores y seguidores. Este es el que yo creo que es el género indie: el que se preocupa más por ofrecer nueva música que el que se preocupa más en las ventas de su sello discográfico.

-¿Contradicciones en los últimos años?

Por diversos motivos vemos como grandes artistas, que tienen un nombre forjado en la música comercial, acaban creando sellos discográficos propios, que cuentan o no con el apoyo de otros para los temas de distribución.

Aquí es cuando llegan las contradicciones en los conceptos de música indie de Wikipedia. Hablemos de los Pet Shop Boys. Para su último álbum, Electric, decidieron crear un sello discográfico y publicarlo a través del mismo. Es más, los Pet Shop Boys crean tanto música y letra ellos mismos. Con lo cual, se asimila bastante al concepto que describe Wikipedia, entonces, ¿los Pet Shop Boys hacen música indie?

Aquí es cuando toca sacar el subjetivismo y decir que no. En mi opinión, cuando la música se hace destinada al mayor público posible, a que suene en las radios, a ganar dinero, a triunfar básicamente, diría que pierde el sentido llamar a este género música independiente.

Hablemos de Coldplay. Ellos se producen su música en la mayoría de los casos (en algunos temas han contado con la colaboración de Brian Eno o Jon Hopkins), pero a la hora de la verdad, están bajo la protección de Parlophone, un importante sello discográfico.

Llegamos al mismo debate pero a la inversa, aunque la respuesta aquí es afirmativa. Coldplay si son música indie porque no buscan el hit al uso (vamos a obviar A Sky Full Of Stars por un momento), ellos buscan el ofrecer nueva música, nuevas tendencias, si gusta bien, si no, lo seguirán intentando por otro camino.

Podríamos seguir con centenares de ejemplos, pero voy a acabar con una observación. Coge la discografía de cualquier grupo de música comercial (hablemos de pop en este caso). Es fácil observar que de un trabajo a otro no ofrece nada nuevo. Simplemente podríamos sacar en claro que se va adaptando a lo que pide la gente en la música comercial (R&B a comienzos de siglo, pop electrónico/tintes dubstep esta década). Ahora bien, coge la discografía de una banda de música indie. Tendrán su elemento conductor entre álbumes (los bucles de Gotye o el piano tan característico de Keane), pero siempre este elemento va a estar en disolución con una mezcla nueva, que intenta innovar, que no quiere sonar a lo que todo el mundo quiere oír/escucha.

Puede que mientras leáis esta entrada se os haya ocurrido algún grupo indie/comercial que refute lo que estoy comentando, pero hay que decir que esto siempre es en líneas generales. Tampoco me he metido en el mundo del indie-pop, donde los límites están algo borrosos, o el de la electrónica, que parece costar trabajo aplicarle el término indie, pero en esta entrada quería expresar mi opinión acerca de qué es la música indie y de lo difícil que es dar una respuesta corta y satisfactoria sin entrar en debate ni contradicciones.

Crítica “Ghost Stories” de Coldplay: Intimismo y percusiones electrónicos en atmósferas oníricas sintetizadas

IMG_182116 de Mayo de 2014: lanzamiento de Ghost Stories, el ansiado comeback de Coldplay después de un Mylo Xyloto que despertó críticas diversas positivas y negativas. Me comprometo a negarme a escuchar el disco hasta que me lo compre (o me lo regalen, como ha sido el caso). 13 de Junio de 2014, casi un mes después me lo regalan, pero no puedo escucharlo hasta el 15 y publicar su crítica hasta hoy, 20 de Junio.

¿Qué quiero decir con esto? Que llevo un mes esperando a descubrir el nuevo sonido de Coldplay que brillantemente abre en Always In My Head, un medio tempo que abre con un efecto coral y sintetizador que suena onírico, un vocal por parte de Martin más templado que se irá acrecentando conforme pase la canción llegando a unos fantásticos falsetes al final del tema al ritmo de You’re always in my head. 

Con este tema se han encargado de abrir los últimos conciertos, totalmente acertado este sonido, sin duda. Para muestra, su interpretación del tema en el Ghost Stories TV Special:

¿Qué decir a estas alturas de Magic? Estratégicamente colocado, no contrasta ni en ritmo ni en tempo con el primer tema. Genial atmósfera que crea el conjunto a base de sintetizadores, la melodía con el bajo sobre la que se apoya el tema y los toques de guitarra eléctrica. Simplemente eso, magia.

Este tercer tema del álbum, Ink, es sin duda de mis favoritos, por no decir el favorito. Una base de percusión algo R&B, una guitarra con un punteo simple muy pegadizo y melodioso y un estribillo donde no se experimentan grandes contrastes, si no que llega con naturalidad. Primera parte de los versos con un vocal suave, pero al acabar el primer estribillo volvemos a tonos altos rozando el falsete. Quiero destacar el verso donde mejor se aprecia esto, que es a su vez el más romántico de todo el álbum: Got a tattoo and the pain’s alright//Just want a way of keeping you inside. 

Me encanta el toque orquestal que adquiere True Love con el pizzicato que abre la melodía a la que se le van a añadir violines que van a dar cuerpo al tema. Solo de guitarra que suena algo pesado, pero a la vez dulce, hacia el final del tema, entremezclándose con la voz de Martin dando falsetes a lo largo del tema. De lo más suave que nos vamos a encontrar en el álbum, pero junto a O, de los temas más dulces de Coldplay. De nuevo, versos románticos que nos muestran a un Chris Martin despechado: Tell me you love me//If you don’t then lie//Oh lie to me:

Oh, Midnight. Fuiste el primer adelanto de Ghost Stories y a su vez de los mejores temas de este álbum. Me encanta la originalidad que toman en este tema, decantándose por una rama más experimental: los sintetizadores que se van abriendo paso en la melodía, el vocoder aplicado a la voz de Chris y la interpretación en vivo de este tema con el laser bass.

El otro tema que se bate con Ink para ser mi favorito es Another’s Arms. La primera vez que lo escuché fue en el iTunes Festival que se hizo en Austin en Marzo o cosa así, concierto que ya servía para presentar algún que otro tema del álbum. Me sorprendió el estilo algo oscuro, melancólico es la palabra, del tema. Tonos bajos a lo largo del corte para hacer algún despunte hacia el final. Podría ser la versión triste de Always In My Head. Ambos comparten el coro que suena etéreo, una percusión R&B y un bajo que se deja notar muy bien:

Cuando presentaron Oceans en la BBC Radio, la gente en las redes sociales no tardaron en comentar que podría suponer el regreso al estilo íntimo de Parachutes. Y es que este tema podría pertenecer a una re-edición de ese primer álbum de Coldplay. La melodía se basa en unos rasgueos de guitarra que avanzan lentos pero seguros, marcando el tiempo un efecto de percusión que recuerda a un radar. El toque íntimo viene en la parte vocal, con Chris Martin cantando suaves y tímidos falsetes de una letra que, de nuevo, irradia soledad y tristeza: Wait for your call, love//The call never came.

Después de estos temas algo más melancólicos con un tempo más lento, llegamos a la auténtica sorpresa de este álbum, A Sky Full Of Stars. El tema producido por el sueco Avicii ha suscitado críticas de todos los tipos, desde explicaciones de por qué Coldplay se vende a este sonido tan diseñado a las grandes masas como halagos por este tema. Lo que no podemos negar es que con este tema se ha ganado al público. Un tema bailable, animado, diseñado para el público en general. Tanto fans de Coldplay auténticos como a los que les resulta indiferente su música no pueden evitar cantarlo. Como ya puse en su día la canción en una entrada anterior, dejo un vídeo de la grabación del videoclip el día de ayer, con la banda interpretando el tema de forma acústica:

Y después de este desprendimiento de energía, llegamos a la fragilidad y delicadeza de O. Admirable melodía a piano a medio tempo, a la que se la van sumando sutiles toques de bajo y de cuerdas junto a la impecable actuación vocal de Chris Martin: Fly on, ride through//Maybe one day I can fly with you:

Al final de O, podemos encontrar un tema oculto con una instrumentación similar al inicio de Always In My Head con Chris Martin sonando lejano con efectos de reverberación cantando: Oooooh//Don’t ever let go

Ghost Stories termina para el común de los mortales, pero para los que vivan en Estados Unidos y/o tengan acceso a Target, la cadena ha lanzado una edición exclusiva con tres temas inéditos. El primero All Your Friends empieza con una atmósfera oscura de sintetizador a la que se le suma un bajó lento. La melodía experimenta una buena evolución con unos estribillos donde se intensifica. Me encanta la parte del estribillo cuando se canta Open fight//Open fight en falsete donde se entremezcla un delicado sintetizador que rompe la atmósfera en parte. Ghost Story abre con un efecto de percusión curioso al que se le suma una guitarra acústica que va dando punteos por la escena para intensificarse con rasgueos al fin del primer verso. De todos los temas de este álbum, es el que podría sonar menos experimental, como el primer paso que dieron para esta nueva etapa Ghost Stories. Se notan claros los elementos que fundamentan el álbum en este tema: la percusión electrónica, las atmósferas oníricas… Pero los cambios de intensidad de guitarra y los momentos donde se deja notar una batería “acústica” para cambiar el tercio de la melodía en los estribillos podría recordar a trabajos anteriores. Finalmente, O (Reprise) se encarga de poner el cierre a esta edición especial del álbum con suaves rasgueos de guitarra eléctrica, arpeggios lentos de sintetizador y los falsetes con fuerte reverberación de Chris Martin.

Bueno, bueno, bueno. Coldplay, ¿qué os puedo decir? Lo habéis vuelto a hacer. Habéis vuelto a sorprender y a conmover a la gente en partes iguales. Os gusta crear diferentes etapas de vuestro estilo con cada disco, intentar fusionar lo antiguo con lo nuevo, hasta ahora. En Ghost Stories no han querido echar (demasiado) la vista atrás. No encontramos nada de lo colorido y fantasioso de Mylo Xyloto, ni la epicidad de las melodías e himnos del aclamado Viva La Vida. Podríamos encontrar tal vez el intimismo de Parachutes y los sintetizadores de X&Y, pero con una evolución y mejoría sin precedentes.

En 9 temas que forman este disco (12 si contamos los extras de la edición Target) es difícil encontrar algo que sobre o que falte. Para algunos pueden faltar himnos, pero yo creo que la colaboración con Avicii en A Sky Full Of Stars compensa la tranquilidad del resto de temas. Tal vez diría que True Love es el tema que veo más suave dentro de todo el álbum, tal vez porque tiene muy buena competencia o porque a mí personalmente no me llena (instrumetalmente, porque creo que, junto a Ink, es de los temas con mejor letra), pero lo cambiaría por Ghost Story.

Coldplay experimenta con nuevos sonidos creando su álbum más fácil y agradable de escuchar, con melodías cálidas que muestran a un Chris Martín frío y melancólico, tal vez debido a su separación de la que fue su mujer Gwyneth Platrow. Aunque dentro de lo que cabe, ha sido capaz de plasmar sus sentimientos en el momento idóneo en el álbum idóneo. Coldplay ya no tienen que demostrar que son capaces de crear himnos, eso ya lo sabemos todos. También queremos ver que son sensibles, íntimos, cercanos, que no fue una etapa que se llamó Parachutes y que luego miraron de soslayo en A Rush Of Blood To The Head, no. Queremos saber que son capaces de fundir su sonido con las nuevas tendencias creando melodías nuevas que gusten, un nuevo giro en su estilo. Y ese estilo acertado y que desde aquí le damos una valoración positiva, ese momento musical, se llama Ghost Stories.