crítica

La mini-crítica del mini-álbum: FKA Twigs y “M3LL155X”

Dancing on my own era la premisa de Robyn, hace unos pocos años. Desde que conocimos a FKA Twigs y a sus puestas en escena, sabemos que estas cuatro palabras van un paso más allá. Encontramos a una artista en su empeño de bailar su propia música, aunque esta sea difícil de poner con coreografía. Y es que, desde el estreno de aquel LP1 de carácter espacial y extrasensorial, que por concretarlo de alguna manera, vendría a ser un r&b electrónico, con toques de trip-hop, vanguardias… 

En definitiva, una apuesta muy interesante con la que consiguió conquistar a gran parte del público y de la crítica, y a la cual da una nueva vuelta de tuerca en este M3LL155X. Seguimos encontrando ese toque de sensualidad que vienen en gran parte por los vocales frágiles y agudos de Tahliah Debrett Barnett, si bien algo ocultos por capas de oscuridad que vienen de la mano de sintetizadores que quiebran la atmósfera del tema. Por ejemplo, Figure 8, con un inicio que bien podría haber venido del Biophilia de Björk, encuentra unos momentos de explosión protagonizados por guitarras eléctricas desgarradoras muy del estilo de Son Lux en su último álbum, Bones; o momentos en los que la melodía base se ve adornada por la voz de Tahliah expuesta a numerosos efectos que se enfrentan unos con los otros.

Y en resumidas cuentas, esta es la tónica que toma en estos 5 temas. Cortes que exploran una mayor oscuridad, de instrumentación densa y pesada, idónea para que FKA Twigs la acompañe de sus movimientos tan sensuales e hipnotizantes. Si bien, en In Time encontramos cierta línea de sintetizador que intenta aportar algo de claridad a la escena, se ve de nuevo oculta por los efectos que la pueblan. Sin embargo, tiene un cierto toque oriental, tanto a nivel de ritmo como a nivel melódico en el estribillo, que resulta imposible dejar de escucharla. Glass & Patron sería el máximo exponente del sonido experimental que intenta mostrar el álbum, en contraposición con el sonido “más accesible” del ya mencionado In Time o la medio-tiempo que es I’m Your Doll. El tema que cierra este EP, Mothercreep, se encarga de crear una conclusión a este conjunto de temas, terminando de ligarlos y aliviar una ligera descompensión que habría podido existir entre tanto experimentalismo y momentos de deriva melódica.

A nivel lírico, la letra de estos temas no intenta profundizar en nada. Quiero decir, encontramos cierto peso de los sentimientos relacionados con el amorsensación de superación a partir de situaciones pasadas… Sin embargo, y aunque encontramos ejemplos muy claros como “Stop playing with those other girls It makes me jealous baby” en I’m Your Doll, el resto de interpretaciones quedarán en el oyente y lo que quiera interpretar.

Sin embargo, contamos con algo más de este EP, y es que tenemos un vídeo con los cuatro primeros temas del EP en el que FKA Twigs explora los territorios del abuso de la mujer, rozando la esclavitud sexual, el embarazo provocado a raíz de estas situaciones y las emociones a posteriori. Es un vídeo que, desde luego, termina de hilar todos los temas de este mini-álbum, a pesar de que Mothercreep se quede fuera.

En este caso, me voy a abstener de ponerle nota a este mini-álbum, ya que el problema con FKA Twigs es que o te gusta o la odias profundamente. En mi caso, estoy en el primer supuesto, así que este EP lo encuentro una pieza deliciosa que puede llevar a la británica a la categoría de granDiosa de este 2015.

Crítica de “Bones” de Son Lux: La proclamación del futuro de la electrónica experimental pasa por aquí

Hay decisiones en la vida que, cuando se toman, suponen cambios muy importantes. Lo que en un principio puede parecer el más ínfimo de los detalles, puede acabar derivando en una transformación asombrosa. Y creo que este es el claro ejemplo en el caso de Son Lux. Cuando Ryan Lott decidió contar entre sus filas con Ian Chang a la percusión y Rafiq Bhatia a la guitarra hizo una declaración de intenciones. Change Is Everything, tal y como dice el primer tema que conocimos de Bones.

Porque uno de los cambios más importantes no se trata sólo de la formación en sí, sino del sonido por el que han optado. El propio Ryan Lott declaraba hace un tiempo que no entendía el hecho de que su música fuese clasificada de electrónica cuando los instrumentos eran interpretados en vivo. Y es cierto, basta escuchar We Are Rising Lanterns para ver que, cualquier artificio electrónico no es más que la habilidad con la que crea Son Lux las atmósferas que les caracteriza.

Pero en Bones cambia la cosa. Change Is Everything, como decía al principio, fue la carta de presentación y una auténtica declaración de intenciones. Los sintetizadores ligeros que consiguen arrasar, los momentos en los que la melodía rompe y los cambios bruscos de batería no son más que una muestra de lo que te vas a encontrar en el álbum. Aunque hay que declarar algo. Aunque en este párrafo pueda incurrir en una importante contradicción con todo lo establecido por Son Lux en los tres pasados álbumes, la impronta de Ryan Lott se encuentra presente. A nivel vocal, seguimos encontrando su voz tan característica, y a nivel melódico, esas melodías explosivas, elaboradas y en ocasiones disonantes para conseguir atraer la atención del oyente.

Entre tanta explosión de guitarras eléctricas y sintetizadores rompedores, Son Lux tienen momentos en los que se permiten descansar, aunque siempre con un pero. Es un álbum corto (11 temas que casi se quedan en 10), por lo que su intención no es bajar el ritmo del todo para pinchar. Así que los momentos más suaves, como la primera mitad de I Am the Others se ve rápidamente compensada por una clímax en la segunda mitad del tema.

Lo mismo con Your Day Will Come, aunque en este caso el momento apoteósico viene protagonizado por la parte vocal, donde Ryan Lott hace gala de una intensidad en ciertos momentos dignos de mención, acompañado en ocasiones de un coro o de un vocoder. Y es que, cada tema de Bones está diseñado para ganarte ofreciendo un aspecto nuevo que no habías visto con anterioridad en el álbum. Por ejemplo, en Undone y la percusión rápida y tribal, o la forma en la que rompe en un último minuto de calma con cierto toque nu-jazz que lejos de ser un momento WTF? es una de las perlas escondidas de este álbum.

Y es que, Bones es un poco inconexo. Son melodías que, en ocasiones contrastan demasiado unas con otras, y aunque se intenten hilar ciertos momentos (la melodía vocal y letra de Breathe In aparece desarrollada en Your Day Will Come, o el estribillo de Change Is Everything se repite en la recta final de This Time), uno de los pocos puntos de conexión del álbum es lo ecléctico del mismo. Vale que nos movemos siempre en ese ámbito de electrónica intensa y en ocasiones arrítmica, pero en ocasiones veo que fallan los elementos de unión.

Eso si hablamos del sentido global de Bones, sin embargo, si tenemos en cuenta cada tema que conforma el álbum por separado vamos a encontrar auténticas maravillas y una interesante maduración del trabajo de Son Lux. Lejos quedan las melodías asequibles o aptas para todos los públicos, como podrían ser de álbum anteriores All The Right ThingsEasy o la muy conocida Lost It To Trying. Este es un álbum de temas difíciles que sólo pueden ser apreciados por gente que presta atención a la producción que conlleva un álbum de estas características. Porque temas que empiezan con lo más simple como podría ser White Lies acaba derivando en una electrónica de cierto carácter experimental que bien podría haber formado parte del Biophilia de Björk.

Porque si pudiéramos describir este álbum en una palabra, la elegida sería raro experimental. Se trata de un constante experimento sonoro en el que Ryan Lott y los suyos juegan a desvincularse de todo, o al menos de parte, de su material anterior y proclamarse como futuro de la electrónica experimental. Adiós a la calma asequible de temas como Flickers, hola temas de producción intensa y melodías extrañamente cautivadoras.

Vamos a hablar un poco del apartado lírico, que nunca está de más. Como ya mencionara en la crítica que hice de We Are Rising, el hecho de que la producción del álbum sea de uno mismo hace que el tratamiento vocal funcione como una parte más de la atmósfera que forja Son Lux. Es decir, Ryan Lott no busca eclipsar su propia producción con su voz, sino más bien potenciarla con letras minimalistas de las que, en la mayor parte del álbum, poco se puede extraer. En cierto modo, una forma de que el oyente no se centre en el mensaje y se centre en la totalidad del álbum. Aunque por otra parte, es el sello propio de Son Lux y algo que han conseguido mantener.

Pero hay una excepción, como siempre. En You Don’t Know Me realiza una interesante crítica a la religión, o al menos, es un aspecto que se podría extraer sin demasiada dificultad “You drink the wine from my heart (…) I see you down on your knees (…) You don’t know me at all”. Porque basta con revisar las letras de We Are Rising para darse cuenta que el aspecto religioso, en un carácter abstracto y nunca tan concreto como en este tema de Bones, ha sido una temática presente de Son Lux.

Y poco más podríamos decir de este álbum, así que pasemos a la valoración final:

Originalidad

-En el álbum: Sin duda alguna, como llevo diciendo toda la entrada, cada tema es algo independiente y aunque falle en ocasiones ese elemento de conexión, los momentos en los que se hilan temas me parece de lo más original. 1/1

Con respecto al resto: De nuevo, Son Lux aparece con un sonido que poco o nada se parece a lo que le rodea dentro de su ámbito de electrónica. Tal vez esa pequeña semejanza con los momentos más activos del Biophilia de Björk, pero no soy capaz de pensar en alguien con un estilo similar. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Por hilar con el apartado anterior, por no parecerse no se parecen ni a ellos mismos en trabajos anteriores. Vale que encontrábamos momentos en los que Ryan Lott se permitía en ocasiones salirse del tiesto y probar cosas nuevas, sobre todo en At War With Walls And Mazes, pero es que Bones es la explosión de aquella primera semilla implantada en los seguidores de este proyecto. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: La primera impresión dolió, para qué nos vamos a engañar. Llegas a temas que en ocasiones te abofetean, con lo que al principio parecen demasiados giros y acabas la primera escucha del álbum planteándote qué acaba de pasar. Aunque llegabas a algunos momentos de calma muy interesante y que en seguida se te quedaban, como Your Day Will Come, ya sabías al escuchar los dos primeros temas que no es un álbum fácil y que necesita de varias escuchas para conseguir desentramarlo. 0,75/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Una vez que ha pasado esa primera sensación inicial y lo has escuchado en calma, te das cuenta de varias cosas. Vuelves a descubrir a los Son Lux de siempre, en lo que a producción se refiere, con unas melodías muy cuidadas y unos cambios muy estudiados y con una producción detrás de la mano de Ryan Lott en la que se nota todo el trabajo que conlleva la concepción de los paisajes sonoros que confecciona en 3-4 minutos de canción. Luego al final te das cuenta de que es un álbum que te gusta, con el que puedes bailar de aquella manera y sentirlo. Tal vez sea la inclusión de la guitarra eléctrica o los cambios de ritmo tan acusados, o la percusión explosiva, pero el caso es que te acaba gustando. En el conjunto, es como la portada del álbum, humo y luces en el que hay que te tienes que atrever a meter para ver qué hay detrás de todo artificio. 4,3/5

-Lista de reproducción y compra: Entre tanta experimentación, puedes encontrar temas que se hacen escuchar y que pueden formar a la perfección para de mi lista de reproducción diaria, como Change Is Everything Your Day Will Come, dos de los mejores temas del álbum. Y compra obligada, sin duda. 1/1

Puntuación total: 8,55/10

Bones

“In Colours” de Jamie xx: Como una fiesta, momentos de extásis y momentos de estar en la barra tranquilo

El hype, habitualmente, suele hacer malas recomendaciones musicales. O al menos, no consiguen satisfacer las expectativas que se crean de un álbum que se anuncia a lo grande y que, al menos en mi caso, al escucharlo, me ha dejado una sensación agridulce.

Así que, con pies de plomo, comencé la primera escucha de este In Colours, que abría con un Gosh donde establecía una asociación que ya encontraría constante a lo largo del álbum, el resultado de mezclar a James Blake con Caribou:

Y es que la mezcla de percusión algo asonante con vocal samples va a ser la base principal de este álbum, los cimientos sobre los que se va a sustentar este álbum pero derivando en momentos más enfocados a un set de DJ y otros que podrían andar más encaminados a la escucha ordinaria, a encontrarlos en radios, como son el caso de Loud PlacesGirl, temas que mantienen esa estética minimal de electrónica analógica y que, en el caso del primer tema, cuenta con una parte vocal femenina que le aporta algo de sensualidad y ligereza.

Porque no podemos olvidar de donde viene Jamie xx, y encontramos aportaciones a nivel vocal de Romy Oliver Sim, sus compañeros del grupo The xx. Aportaciones que consiguen dar cuerpo y acercarse más a un estilo de Caribou de EDM minimal que al de un James Blake de electrónica disonante. Estos temas son SeeSawStranger In a Room, con un toque de guitarra eléctrica que recuerda a la formación original, y la ya mencionada Loud Places. 

Pero no podemos olvidar que la faceta en solitario de Jamie xx se basa sobre todo en los sets de DJ, y es este estilo de música el que poblará en mayoría entre los temas de este álbum. Si bien encontramos cierto peso de la electrónica minimal de The xx, en ocasiones se ve eclipsada por las bases progresivas de tiempos marcados destinadas a ser remezcladas para ser pinchadas en el Coachella, como la tranquila Sleep Sound Obvs, donde la percusión sobre la que se basa le da cierto aire caribeño.

Así que, en el álbum, podríamos establecer dos partes diferenciadas, la destinada a la pista de baile (alternativa, eso sí, aquí no hay pelotazos para lanzar un rave, pero sí temas que bailaría en un set en un emplazamiento reducido a las 4 de la mañana con muchas luces de estroboscopio) o la destinada a la escucha moderada, de cierta reminiscencia al deep-house que también podrías escuchar a las 4 de la mañana, pero en un ático en Nueva York, por decirlo de alguna manera. El tema que permitiría poner para escucha más temprano sería I Know There’s Gonna Be (Good Times), que es el tema que más se aleja de la estética normal del álbum, ofreciendo una melodía más rápida y animada con una parte vocal donde el rap es el protagonismo absoluto. Rompe con la tranquilidad de los temas que lo rodean, pero es una canción muy interesante, y bastante pegadiza, no nos podemos engañar.

Jamie xx controla a la perfección la producción de su álbum y nos ofrece 11 temas que no se basan simplemente en un instrumento practicando una melodía principal (que también), sino que nos ofrece una evolución melódica de cada parte, avanzando cada tema como un todo. Así, nos puede ofrecer Just Saying, de un minuto y veinticuatro segundos sin ningún problema y que sirve para aligerar el álbum entre sintetizadores altamente alterados que barren la escena anterior.

El caso es que es un álbum muy entretenido, como podréis haber ido imaginando. Bases entretenidas de una electrónica analógica que está muy de moda últimamente, pero madurando ese estilo añadiendo efectos que da más personalidad y peso del productor. No estamos hablando de un Panda Bear, que en ocasiones no reconocías lo que estabas escuchando, sino un término medio.

Y poco más puedo decir del álbum, así que pasemos a las valoraciones:

Originalidad

En el álbum: Consigue adjudicar a cada tema cierto toque que lo hace diferente al resto, aún manteniendo esa estética común de cohesión tan interesante. En ocasiones, este toque viene de la mano de la parte vocal o de una melodía que, si bien mantiene el un tempo parecido en la mayoría de temas, consigue despertar algo distinto en ti dependiendo del corte que escuches. 1/1

Con respecto al resto: Vale, Jamie xx se ha lucido con este trabajo, pero últimamente se está desplegando en el mundo de la música conocida (que no mainstream) este estilo de electrónica. Tenemos el extremo que es James Blake, tenemos las producciones coloridas de Caribou, tenemos al inclasificable pero embaucador Panda Bear y, en el centro, a Jamie xx, que sirve de hilo conductor de todos ellos. Si bien es cierto que aún mantiene toques de originalidad, me atrevería con un 0,5/1

Impresiones

Primera impresión: En cuanto salieron los primeros vocals distorsionados con el “oh my gosh” no pude evitar pensar en James Blake, así que empecé con buen pie. Luego conseguí ir deslindando esa faceta para reconocer la verdadera esencia del de The xx, en un álbum que me dejó muy buen sabor de boca 2/2

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Es un álbum en el que se juega con la progresión y las melodías simples. No vamos a encontrar momentos en los que la melodía rompa, pero al fin y al cabo, es el objetivo. Jamie xx pretende que escuches su álbum a su lado, de la manita, y en los momentos más adecuados, hacerte saltar para que, cuando te canses, volver a cierto estado de tranquilidad. Es como una fiesta donde intercalas momentos de éxtasis y momentos donde te vas a la barra a descansar. En producción un diez, sin duda. Pero tengo que admitir que hay que darle unas cuantas escuchas al álbum para terminar de captar todo lo que ofrece, ya que, en algunos momentos, es un disco difícil. No es tan prêt-à-écouter en las ocasiones de sonido más enfocado a los dj sets, y en los momentos más apetecibles, tienes que volver a pensar qué es lo que viste en Girl para escucharlo otra vez. 4,5/5

Lista de reproducción y compra: Para complementar lo anterior, decir que cuando metí en mi lista de reproducción Girl Loud Places, tuve que dejar los temas pasar para comprobar qué me había gustado de ellos, pero luego, sin lugar a dudas, vi el acierto que eran. Y me lo compraría, porque me parece que ofrece un sonido muy interesante que merece la pena tener en una biblioteca musical. Y la portada me encanta. 1/1

Puntuación total: 9/10

In Colour

Crítica “The Desired Effect” de Brandon Flowers: El álbum hecho para gustar en el que canta Brandon Flowers

En 2010, Brandon Flowers daba comienzo a su carrera en solitario invitándonos a una odisea sonora por Las Vegas. Este canto a la ciudad de la que es oriundo es con el que abría aquel Flamingo, con la interesante Welcome To Fabulous Las Vegas. En cambio, The Desired Effect no nos transporta a un lugar, si no a un tiempo, en concreto, a los 80.

Vale, tal vez que en este blog se hable de reminiscencias ochenteras sea un concepto muy ambiguo/amplio, pero en este caso, Brandon Flowers lo deja patente. Se aleja tanto del indie-rock tranquilo de su Flamingo y del sonido rockero de The Killers. Abre una tercera vía, la de los sintetizadores, los vocoders, las percusiones electrónicas y las producciones de Ariel Rechtshaid, también conocido por ser el artífice del sonido de Haim o del del último álbum de Vampire Weekend.

Es decir, que nos vamos a encontrar 11 temas con un sonido divertido y bien pegadizo. Y es que este fue uno de los titulares que dio Brandon Flowers de este The Desired Effect, que cada uno de los temas podía ser un single, y no podía estar más de acuerdo. Ya desde un primer momento con Dreams Come True y su epicidad que se termina de traducir en su tramo final y el coro de “eh oh eh oh”.

Y es que, entre tanto cierto toque de sintetizadores hipsters, encontramos cabida a momentos más retro (y probablemente más hipsters todavía). Uno de estos momentos es Still Want Youque tiene una línea de teclado rápida que enseguida se queda en nuestra cabeza y un estribillo con unos coros que parecen sacados del movimiento soul de los años 60.

Pero, en líneas generales, The Desired Effect se mueve entre estas líneas. O la sobrexposición de sintetizadores (que eso no signifique que le siente mal), donde podemos tomar I Can Change Lonely Town con el vocoder que me ha ganado como temas más representativos de esta tendencia tan interesante por la que ha optado Brandon Flowers en este álbum. En contraposición, tenemos la parte del álbum con menos sintetizadores (y con esto no quiero insinuar su ausencia). Con temas que, salvo Diggin’ Up the Heart, uno de los temas que menos entran del álbum con una guitarra eléctrica muy distorsionado que no termina de cohesiones con el resto del álbum; empiezan con calma para llevarte a un panorama de energía que no esperabas en un principio, como Between Me and You Untagled Love, con un estribillo también muy fácil de llevar.

Esta última frase podría ser el resumen perfecto de The Desired Effect: es un disco muy fácil de seguir. Es cierto que juega con melodías facilonas que resultan simpáticas y amigables, pero también hay que destacar la apuesta por momentos más lejanos de la radiofórmula a la que estamos acostumbrados y que terminan de poner el broche de oro a un álbum que marca una nueva etapa en Brandon Flowers, como es el caso de la íntima The Way It’s Always Been, cuyo cierre protagonizado por instrumentos de viento da lugar a un tramo final del álbum con mucho cuerpo.

Porque a pesar de ser un álbum corto, con temas que fluctúan entre los 3 minutos y medio y los 4 minutos y medio en el caso de Between Me And You, así que hay poco espacio para la progresión; es un álbum directo, que va a matar, hablando en plata. Son temas que te llegan y están para quedarse. Desde que se estrenara hace un par de meses Can’t Deny My Love, todavía me sigue persiguiendo su estribillo explosivo y la voz de Brandon cantando “It’s driving me crazy, and you can try to lie, but you’e not gonna deny my love”.

En un álbum tan corto es difícil encontrar momentos en los que el artista se permita dudar, pero tal vez en este álbum tenga el nombre de Diggin’ Up The Heart. Es el tema en el que Brandon Flowers se permite experimentar con un sonido que, al lado del nivel que encontramos en el álbum, suena algo aparte. Empieza con lo que parece ser una guitarra eléctrica distorsionada y luego, en general, el tema poco ofrece. En algunos momentos, interesantes toques de claridad con sintetizadores sutiles, pero nada a reseñar.

Y sin más, podemos dirigirnos a la valoración del álbum.

Originalidad

En el álbum: Temas con gancho, que aunque tengan todos esa reminiscencia a lo retro, cada uno presenta una melodía inconfundible que enseguida te llega y permite diferenciarlo del resto. 1/1

Con respecto al resto: Aunque no es un sonido que esté en boca de muchos actualmente, si hay nombres bien conocidos que llevan esta tendencia, y culpa de ello la tiene el productor de este álbum. Es un álbum que suena a Haim Sky Ferreira, el peso de Brandon Flowers se encuentra en esos toques soul/rock clásico de los 60, pero se ve demasiado eclipsado por las capas de sintetizador y lucecicas, que hace que recuerde al sonido de artistas como los mencionados antes. 0,4/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Puestos a encontrar alguna similitud, como no comentemos algunos pasajes del Day and Age de The Killers, poco más vamos a sacar. En su carrera con su banda, no encontramos nada parecido a este sonido, y en el Flamingo de hace cinco años, menos aún. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: Con esa carta de presentación que fue Can’t Deny My Love, ya sabía que la sobriedad del anterior trabajo quedaba atrás para una nueva etapa, una nueva etapa que te atrapa enseguida a la primera escucha, cuando estás en plena euforia de estar escuchando el nuevo trabajo de Brandon Flowers y, por otro lado, estar flipando mientras  tarareas todos los temas. 1,5/1,5

-Tema a tema en profundidad/Impresión General: Pero claro, luego te pones a analizarlo todo en profundidad y la cosa cambia. Ves que Brandon Flowers abandona todo atisbo de indie-rock para pasarse a un indie-pop resultón, con poco artificio y que, de vez en cuando, nos recuerda que es efectivamente el cantante de The Killers quien está detrás del álbum, y no el hijo de los Pet Shop Boys (de los cuales hay un sample en I Can Change) o no es la versión masculina de Metric. Hay que ser sincero, el álbum cuenta con una producción excelente, pero le encuentro cierta falta de personalidad de parte de Brandon. Por lo demás, son temas que gustan y del que nos vamos a encontrar muchos singles, sin duda. 3/5

Lista de reproducción y compra: Me lo compraría por ser un interesante cambio de trayectoria de Brandon Flowers, y yo creo que ha quedado claro que muchos de los temas ya están en mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,65/10

The Desired Effect

Crítica “The Waterfall” de My Morning Jacket: Equilibrio en un álbum de pildorazos rock y momentos bluegrass

Cuando conocí My Morning Jacket con su álbum Circuital, me costó en parte conectar con ellos. Venía de la recomendación de mi profesora de francés, que un día me comentó este grupo y álbum y decidí comprármelo. Conocí a unos My Morning Jacket oscuros y progresivos, con melodías que empezaban algo lento para acabar con una grandilocuencia que le daba mucho peso al álbum (y compensaba unos momentos menos convincentes) como Victory Dance Circuital.

Pues bien, estos momentos de lenta progresión se han visto reducidos en este The Waterfall. Vale, encontramos temas tan largos como Spring (Among The Living) Only Memories Remain, con una duración de 6 y 7 minutos respectivamente. Pero, al contrario de lo que pasaba en Circuital, son temas que empiezan con un toque de epicidad para llevar a momentos más relajados que nos llevan al clímax final.

¿Qué encontramos a nivel melódicoContrastes es la palabra que más define este aspecto. Este álbum abre con dos pildorazos muy fuertes. Por un lado, Believe (Nobody Knows) donde hay que destacar los toques de sintetizador y teclado y el estribillo explosivo al grito de “believe, believe, believe, nobody knows”. Y por otro lado, uno de los mejores temas del álbum, y carne de single, Compound Fracture, con un riff de guitarra que hace pensar en melodías power-pop pero que Jim James consigue a la perfección atraer al sonido más indie rock del grupo.

La otra parte que termina de definir este contraste viene protagonizada por temas como Like a River Get The Point, que se presentan en el extremo opuesto de los temas anteriores. Son las canciones más introspectivas del álbum, donde las guitarras acústicas de suaves punteos toman el protagonismo, donde se complementa con falsetes y una vena más alternativa, como es en el primer tema, o una perspectiva más bluegrass, de slide guitars y un medio tiempo muy interesante, como es el ya mencionado Get The Point.

En el medio de este álbum encontramos temas como Tropic (Erase Traces) que es una progresión que mezcla los dos extremos del álbum. Por un lado, el inicio con guitarra acústica y que nos lleva poco a una explosión de batería y guitarra eléctrica que va ganando cuerpo conforme se acerca la recta final. De este grupo de temas más indie-rock el encargado de dar título al álbum, In Its Infancy (The Waterfall), que es un auténtico pildorazo desde el minuto 0, de estribillos marcados que contrastan con los versos más tranquilos, instrumentalmente hablando.

Es un trabajo maduro, donde My Morning Jacket saben jugar con los sonidos. Saben cuando añadir las dosis de energía oportunas y cuando bajar las revoluciones y cuando mantener la intensidad del álbum para llegar a un cierre apoteósico. La edición deluxe del álbum también cierra con Only Memories Remain, pero en este caso se trata de un demo de Jim James, más simple y con menos artificio estético que merece la pena echar un vistazo. En esta edición deluxe también encontramos Hillside Song I Can’t Wait, temas donde My Morning Jacket muestran su vena más naïve con un sonido más acústico que no llega a derivar en el bluegrass mencionado antes. Hillside Song es pura guitarra acústica y la voz de Jim James, y en I Can’t Wait introducen ciertos efectos de sintetizador que hace que el tema, en su globalidad, recuerde a cierta escena musical pop de los años 60, adaptada a la moda actual alternativa. Una mezcla muy interesante desde luego.

En cuanto a nivel lírico, destacar la temática de evolución personal con el marco de la naturaleza de por medio. No se centra demasiado en el amor, sino en un nivel más íntimo e introspectivo, el cuestionamiento del bien y el mal, de la actitud humana en general. Si se echa un vistazo a las letras que compone este álbum, se puede notar cierto minimalismo a nivel lírico en la mayoría de los temas, destacando el peso de la producción e instrumentación por encima de la letra.

Yo creo que, sin más, podemos pasar a la valoración del álbum:

Originalidad

-En el álbum: Si bien, como he venido diciendo a lo largo del álbum, hay momentos de auténtico despunte, a mitad de álbum llega cierto momento que las melodías se difuminan entre ellas, y no se sabe donde empieza un tema y donde acaba otro. Pero en general, de estos 10 temas (14 si tomamos la versión deluxe) se quedan fácilmente la melodía de la mayoría de ellos. 0,8/1

Con respecto al resto: Dentro de la escena indie-rock americana, My Morning Jacket sigue con esa vena artística y melódica que han llevado en su Circuital y que en pocas ocasiones se escuchan en este nivel. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: La única referencia que tengo de My Morning Jacket es Circuital (además de su colaboración con The Flaming Lips en el Sgt. Pepper). En lo que respecta al álbum anterior, se encuentran ciertas raíces de ese sonido oscuro, pero llevado a una nueva perspectiva la mar de interesante. 0,75/0,75

Impresiones

Primera Impresión: El primer tema en la primera escucha me dejó un poco frío, hasta que terminé de pillar el “believe, belieeeeve”, y luego el conjunto del álbum no encontré temas con tanto gancho como en el anterior, como Outta My System por citar un ejemplo. En cualquier caso, Compound Fracture si que consigue alcanzar a la primera, y consigue quedarse en el recuerdo mientras te planteas si My Morning Jacket lo ha conseguido o no. 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Y sí, luego te das cuenta que sí lo han conseguido. Desde luego, The Waterfall es un álbum que crece con las escuchas, y hay que darle varias oportunidades para conseguir captar todos los matices e impresiones que ofrece el álbum. Melodías que crecen con progresiones embaucadoras que llevan a una atmósfera de tranquilidad y después de clímax. Temas que cuentan con una producción en la que My Morning Jacket encuentran un equilibrio en el que se encuentran muy bien y con el que consiguen conectar con el público. Tal vez este no sea un álbum en el que encontremos un single en cada esquina, pero forma un conjunto muy compensado y auténtico. 4/5

Lista de reproducción y compra: No consigo quitarme de mi cabeza, como ya he comentado, Compound Fracture, y no creo que, de momento, tampoco me la quite de mi lista de reproducción. Y me lo compraría sin duda, porque encuentro un sonido muy interesante que habría que preservar. O al menos, formar parte de mi colección musical 1/1

Puntuación total: 8,3/10

The Waterfall (Deluxe Edition)

Crítica de “The Magic Whip” de Blur: El álbum donde juegan con la electrónica lo-fi y el brit rock

Con The Magic Whip me va a pasar lo mismo que me pasara con el Songs Of Inoccence de U2. Me explico. Tengo una única diferencia de Blur y es aquel Song 2 tan conocido fantástico. Este es el primer disco de la banda que escucho al completo, así que dejando este aspecto claro, podemos continuar.

No sabía que esperarme del “álbum de regreso de Blur” después de 12 años sin material nuevo. Me consta que Damon Albarn ha estado con Gorillaz y con su proyecto en solitario, así que se nota a un grupo en una notable forma (al menos, como digo, para un oyente nuevo). Esta experiencia viene dada, por un lado, por la energía de temas como Lonesome Street, Mirrorball Ong Ong, donde exploran una faceta más enfocado al brit-rock de melodías fáciles de llevar y fuertes golpes de guitarra, aunque si bien el primero de los temas es el más “normal” por decirlo de alguna manera, en Ong Ong encuentro cierta reminiscencia al primer trabajo de Father John Misty y en Mirrorball encuentro cierto parecido con el Ultraviolence de Lana del Rey mezclada con la BSO de una película de Tarantino.

A mí mismo me ha costado establecer cierto patrón de similitud en los temas que he podido agrupar en un grupo, y es que encontramos una interesante variedad de sonidos. Pasando de ese brit-rock más “genérico”, por categorizarlo de alguna manera, pasamos a temas cañeros que experimentan con un rock de tintes Queens Of The Stone Age The Flaming Lips sin tanto artificio, aquí podríamos mencionar Go Out o la bélica There Are Too Many Of Us.

Pero es que a pesar de que establezcamos estas separaciones, todos los temas están entrelazados entre ellos, la única diferencia sustancial es la influencia del tema en sí o al menos el sonido al que me recuerdan. Es el caso de I Broadcast Thought I Was Spaceman, donde no puedo sino evocar la imagen de Radiohead, en el primero más enfocado a Kid A y en el segundo más enfocado a lindes más experimentales como es el caso de The King Of Limbs

Por otro lado, es un álbum muy equilibrado. Los momentos de más derroche energético se ven compensados con momentos más introspectivos, como New World Towers o la recta final del álbum que suena más tranquila en temas como Ghost Ship Pyonyang, para acabar explotando en un cierre fantástico de mano de Ong Ong Mirrorball.

Como digo, no conocía de antes a Blur, pero me parece que en este álbum realizan un buen trabajo al aunar sonidos de una rama más experimental o alternativa (percusiones más lo-fi, sintetizadores, moduladores ligeros de voz) con una parte más rockera. Es un álbum en el que van a gustar, si no te convencen los Blur más alternativos tienes a los más rockeros un par de temas por delante y viceversa.

Tengo que hacer mención a uno de los temas que más me han conseguido, y es Thought I Was Spaceman. Un tema que empieza con una esencia más calmada y electrónica y que experimenta una evolución y una progresión que hace pensar, en la segunda mitad del corte, en el Embryonic de The Flaming Lips. Podría ser el tema que resuma el álbum, donde se recogen las tendencias más electrónicas y los toques más rockeros del álbum. En ambos casos, sin excesos. El punto medio del álbum, el tema que sirve como guía para saber lo que nos vamos a encontrar. Seis minutos que sirven como resumen de un trabajo que ronda los 50 minutos.

Y como tengo falta de referencias, poco más puedo decir de este álbum, a parte de que me ha encantado y me parece una apuesta muy interesante y una depuración muy buena de aquel Kid A de Radiohead, podría ser una versión reciclada 2.0 del álbum.

Sin más, pasemos a la valoración del álbum:

Originalidad

-En el álbum: Encuentro que Blur juega con un sonido que, si bien basado en un eje de vena electrónica y experimental, saben jugar con lo que tienen y aportan 12 temas que son fáciles de identificar por el sonido diferente entre ellos. 1/1

Con respecto al resto: En los grupos de rock actual, no es un sonido, o una actitud frente a este, que se esté llevando a cabo. Toman raíces en grupos como Radiohead o The Flaming Lips, pero es difícil de encuadrar en un marco de sonido actual. 1/1

Impresiones

-Primera impresión: Impresionante. Me ha encantado y sorprendido el álbum en primera instancia, nada más que añadir 2/2

Tema a tema en profundidad: Tal vez algunos temas choquen demasiado a la primera, como I Broadcast que suena demasiado explosivo a la primera pero acaba resultando pegadizo su estribillo, o Go Out por ejemplo. Por otro lado, la segunda mitad del álbum parece desinflarse demasiado para lo que estábamos llevando en la primera mitad. Tal vez hubiese cambiado el orden en ese sector, no suena mal pero suena un poco meh cuando lo escuchas de seguido. 4,5/5

-Lista de reproducción y compra: Me parece un álbum innovador con un sonido que puede dejar huella este año. Y por otro lado, hay bastantes temas de “consumo diario” que son del todo apetecibles. 1/1

Puntuación total: 9,5/10

The Magic Whip

Crítica de “Kindred” de Passion Pit: Como una maratón, entre lo explosivo y la tranquilidad electrónicas

Al fin. Han tenido que pasar tres años desde la publicación de Gossamer para que tengamos una nueva entrega de los Passion Pit, pero os puedo afirmar desde los primeros adelantos que nos han ido dando (primero a cuentagotas a base de trailer y luego nos dieron Lifted Up (1985) Where The Sky Hangs seguidos), la espera ha merecido la pena.

Porque sí, yo me declaro fan del sonido de los de Michael Angelakos desde que los descubriera gracias a un amigo con Sleepyhead así que, si bien voy a intentar ser objetivo en la medida de lo posible, esta entradilla es más bien para avisaros de la perspectiva sobre la que se va a ver este álbum.

Es un álbum de contrastes, y eso es algo que supimos desde un primer momento con la contraposición que creaban Lifted Up (1985) con Where The Sky Hangs. El primero, con un sonido más explosivo que invita a bailar dando brincos, y el segundo algo más lento pero muy fácil de llevar, menos explosivo pero que resulta una delicia para cantar (aunque seamos incapaces de llegar a los falsetes de los que presume Angelakos). Y por otro nos pone de manifiesto la temática general, en lo que se refiere a lírica del álbum. Un trabajo mucho más personal que fluctúa entre la relación sentimental con su mujer y emociones y recuerdos que evoca el propio Angelakos, que lo llevan a reflexionar sobre sí mismo.

Es un álbum que se hace fácil de escuchar, donde el hilo conductor del álbum, a saber, sintetizadores (más controlados que en sus trabajos anteriores) y la parte vocal evolucionan y sufren una progresión que resulta, en la mayoría de las ocasiones natural. ¿Cómo pasar de la energía de Lifted Up (1985) a la tranquilidad de Where The Sky HangsPues con Whole Life Story, cuyo estribillo, las palmadas, el estribillo que se queda a medio camino pero que te invita a seguirlo, funciona como perfecta transición entre ambos temas. O por otro lado, ¿cómo hacer que Until We Can’t (Let’s Go) no parezca como un parche y una dosis de energía injustificada? Pues poniéndole uno de los temas más lentos (y ojo, uno de los más bonitos del álbum) y darle una salida que conecte con la introducción del siguiente tema, hablo de Dancing On The Graves.

Angelakos y los suyos han sabido configurar muy bien este álbum. No han cometido el error de Gossamer, por decirlo de algún modo, donde te vendían toda la carne en la primera mitad y llegaba a un momento del álbum algo convulso que no te acababa de convencer. En este Kindred, los momentos en los que el álbum parece que te lleva a una onda cuyo único destino es el aburrimiento, te meten la dosis de adrenalina suficiente para seguir avanzando. Es como una maratón, donde Passion Pit mantiene un ritmo constante donde fluctúan entre momentos en los que se relaja para volver con más fuerza, llegando al final de la carrera sin problema.

Y ese concepto de “volver con más fuerza” es el que está presente en los dos temas que, de algún modo, funcionan como pilares del LP. Hablo de Five Foot Ten (I) Ten Feet Tall (II). El primero es un tema que empieza despacio para acabar desembocando en un despliegue de sintetizadores del todo festivo y un estribillo que me recuerda completamente a Smallpools. El segundo es el tema donde Passion Pit se permiten que se les vaya la cabeza, me explico. Un tema de atmósfera envolvente, basado en una percusión apoteósica y en un vocoder que recuerda a la colaboración que hicieron con Madeon, Pay No Mind. Pero aún siendo un momento de locura, por calificarlo de alguna manera, consiguen mantener la calma y la entrega para ofrecernos uno de los mejores momentos del álbum y uno de los mejores cierres de álbum que se puede echar alguien encima.

En un álbum que apenas cuenta con 10 temas poco lugar hay para el relleno, pero tal vez podríamos destacar momentos que no me terminan de convencer. Quien dice momentos dice dos temas en concreto: All I Want Looks Like Rain, que suenan muy bien, pero a nivel de enganche no me terminan de convencer. Tal vez dándole unas cuantas oportunidades más me anime a escuchar estos temas a nivel individual. Pero ojo, a nivel colectivo son temas que terminan de darle sentido al álbum, pues si no se quedaría como energía liberada de forma descontrolada e injustificable.

Y poco más puedo decir de este álbum que no haya dicho ya, así que pasemos a las valoraciones:

Originalidad

En el álbum: Passion Pit consigue seguir con un mismo hilo conductor todo el álbum sin caer en la tentación del auto-plagio o cruzar la frontera entre temas y hacer que se parezcan entre ellos. 1/1

Con respecto al resto: Tienen estilo propio y son fuente de inspiración para nuevos grupos, y con este Kindred marcan un nuevo camino a seguir. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior: Este álbum es la evolución lógica de sus trabajos anteriores, no podríamos haber esperado nada igual a Gossamer ni un retroceso a lo naïve de MannersHan sabido mantener lo mejor de sus trabajos anteriores y darle una perspectiva nueva para que este Kindred resulte novedoso y refrescante para el público. 0,75/0,75

Impresiones

Primera Impresión: Por favor, son Passion Pit, era muy difícil que decepcionasen a la primera en su tercer álbum de estudio, y desde luego en la primera escucha no lo han hecho. 1,5/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión general: No son temas simples, eso desde luego. Esto es algo que se nota en los más explosivos como Until We Can’t (Let’s Go), pero incluso los temas que parecen más simples como son Looks Like Rain Dancing On The Graves cuentan con una producción fantástica. A nivel lírico, nos muestran a un Michael Angelaños romántico, que lucha con la fama para mantener a su mujer, y huye del cliché de las canciones de amor de “madre mía cuanto te quiero, qué haría sin ti”. Aunque hay momentos, como el ya mencionado All I Want que no me termina de convencer, es algo que se olvida inmediatamente al oír Ten Foot Tall (II) 4,8/5 

Lista de reproducción y compra: Sí, me lo compraría, lógicamente. Y sí, ya hay más temas del LP dentro de mi lista de reproducción que fuera de ella 1/1

Puntuación Total: 9,8/10 (Sí, me cuesta dar un 10 redondo, pero lo podemos redondear sin ningún problema).

Kindred

Crítica de “Carrie and Lowell” de Sufjan Stevens: La re-invención y re-interpretación del folk americano

Sabéis que la portada de un disco me influye mucho. Así que comprenderéis que, cuando vi por vez primera la portada de este Carrie and Lowell de un artista como es Sufjan Stevens del cual no había oído hablar hasta ahora (o probablemente había leído en alguna ocasión su nombre pero no le dediqué mayor importancia), me chocara bastante y, en cierto modo, no sabía a qué me iba a enfrentar. Lo cual sólo hacía esta crítica más interesante, porque tampoco quise leer que estilo predicaba el artista de Michigan.

Cual fue mi sorpresa ante encontrarme con un tema como Death With Dignity para abrir el álbum. Un tema de clara esencia folk, donde un punteo ligero de guitarra acústica contrasta, en cierto modo, con la letra tan personal que va a estar presente tanto en este tema como a lo largo del álbum. En este caso, hablando sobre la muerte de su madre, pero, en cierto modo, aceptándola (And I long to be near you, But every road lends to an end).

En cierto modo, este primer tema se encarga de recoger toda la esencia de este álbum. Por un parte, esa vena acústica de guitarra con toque de piano que va a evolucionar en interesantes melodías que me encargaré de mencionar a lo largo de esta entrada, y por otro lado, en un apartado lírico, la muerte de su madre y los recuerdos que conlleva su figura. Esta presencia se va a notar de manera más sutil en temas como Eugene, donde se podría establecer cierta conexión, o en Fourth Of July de una manera más directa (It was night when you died, my firefly; What could I have said to raise you from the dead?).

Dejando a parte la lírica del álbum, la cual recomiendo prestar especial atención ya que, por medio de de metáforas establece, además de esta relación de recuerdos hacia su madre, relaciones de amor, tanto con amantes como a un plano más espiritual estableciendo comparaciones en ocasiones bíblicas, como en el caso de John My Beloved. Pero como digo, centrándonos de nuevo en un aspecto más musical, contamos con 11 temas que cuentan con una producción que va desde lo más acústico como en Death With Dignity Eugene donde a Sufjan le basta con una guitarra y toques de piano para defender temas en los que entremezcla fragilidad y claridad de una manera muy interesante. Por el contrario, encontramos la evolución de este estilo a pocos temas de distancia, y es el caso de Should Have Known Better Forth Of July, por citar dos ejemplos claros, donde esta instrumentación da paso a ciertos teclados, coros envolventes y efectos del estilo que dan mucho cuerpo a los temas y consiguen transportarte a la atmósfera que intenta transmitir, y consigue, este artista.

Consigue transmitir la misma fragilidad y el mismo intimismo predicando un estilo más producido en temas como Blue Bucket Gold, que avanza lento pero seguro al ritmo acompasado del teclado y las voces que se contraponen en los versos. Son temas en los que la instrumentación, véase los ligerísimos toques de guitarra eléctrica o los sintetizadores, en lugar de formar melodías a seguir, se encargan de formar atmósferas que en ocasiones recuerdan a la vena más post-rock/ambient de Sigur Rós. Estos momentos suelen estar protagonizados por un silencio en la melodía principal que antecede a estas gemas del álbum que se encuentran ocultas.

También habría que decir que es un álbum para contemplar y admirar, por decirlo de algún modo. No se puede sacar ningún single obvio, por decirlo de alguna manera. Tal vez Should Have Known Better podría hacer la función de éste, pero en general es un álbum que funciona en conjunto, el que hay que apreciar y entender escuchándolo de principio a fin. Tanto a nivel lírico como a nivel de instrumentación, ya que en ambos aspectos, Sufjan Stevens experimenta una interesante evolución. Por ello, no podría decir que sobrase algún tema, tal vez podría señalar que The Only Thing es el que más tarda en entrar y lleva una línea muy parecida a Death With Dignity No Shade In The Shadow Of The Cross, para al final desembocar en una melodía donde confluye una instrumentación que da mucho cuerpo. Pero por otro lado es un tema imprescindible, y es que a nivel lírico considera que es de los temas mejores escritos. Incluye referencias mitológicas, bíblicas, personales y maternales, todo para confluir en una canción que describe su carácter a la muerte de su madre, desesperado y algo deprimido.

Pero como digo, es un álbum muy admirable en el que se nota un excelente trabajo. Personalmente, no creía que un álbum que podríamos considerar perteneciente a la rama del folk, pudiese dar tanto juego a nivel instrumental. En ocasiones recuerda a un Father John Misty menos serio, en otras a un Passenger más meditabundo, pero, por lo que he podido desentrañar escuchando este álbum, la huella Sufjan Stevens es muy intensa y cautivadora.

Sin más, pasemos a las valoraciones.

Originalidad

En el álbum: En general, Sufjan Stevens consigue transmitir a cada tema algo único, aunque cueste encontrárselo y en ciertos momentos notemos alguna reminiscencia a algún tema anterior. Pero le puedo dar perfectamente un 0,8/1

Con respecto al resto: Dentro de la música actual, desde luego que nos trae un panorama musical que, al menos de momento, no está muy desarrollado ni muy en auge. Tal vez podamos encontrar recuerdos a un Father John Misty relajado, pero esta vena acústica no la consigo encontrar en álbumes actuales. 1/1

Impresiones

Primera Impresión: Me empezó sorprendiendo, pero luego en cierta manera se empezaron a relajar estas expectativas al ver que había momentos que, al menos en primera instancia, me parecían algo aburridos. Que luego cuando escuchas el álbum en su totalidad consigues cuadrar esos momentos, pero de primeras, me dejaron algo tibio. En cuanto a la instrumentación, punto positivo desde el primer momento, al pasar de temas más simples a otros más producidos con esos momentos tan post-rock. 1,5/2

-Tema a tema en profundidad/Impresión general: Como digo, temas impecablemente producidos, donde Sufjan se atreve a ir de lo más acústico/simple a lo más producido a golpe de sintetizador suave y envolvente. No encontramos venas muy virtuosas ni melodías complicadas con las que se pueda lucir, si no que es simplemente Sufjan ya delante de un teclado ya al mando de una guitarra. Podría ser perfectamente un bedroom record, y es que es fácil imaginarse al artista en su dormitorio componiendo y produciendo estos 11 temas del LP. Hay momentos que, a pesar de la buena producción, no me terminan de convencer, como The Only Thing John My Beloved que veo que tardan algo en arrancar, pero aún así no afectan estos pequeños “fallos” o “momentos que no me terminan de convencer” al álbum en general 4,5/5

Lista de reproducción y compra: Tengo algunas dudas, pero diría que Should Have Known Better podría formar parte de mi lista de reproducción diaria. Además, se me ha pegado con mucha facilidad el verso que dice “When I was three, three maybe four” y, aunque casi no aporte nada al tema en general, me ha ganado por eso. Además, como suena en cierto modo atemporal el tema, le auguro un buen futuro en mi lista. Y sin duda, me compraba este álbum. Veo que ofrece algo novedoso al, reinventar en cierta manera, el panorama folk añadiendo ligeros toques de sintetizadores envolventes que consiguen sorprenderte y hacer, sin tú darte cuenta, que te gusten los cortes que conforma el álbum. 1/1

Puntuación total: 8,8/10

Carrie & Lowell

Crítica de “FROOT” de Marina and the Diamonds: El límite entra madurez y genialidad musical no encontrado

Hablemos de Marina and the Diamonds y de su nuevo álbum. Porque sí, yo soy de aquellos que esperaba con ansia la continuación de Electra Heart, un álbum que fue para quitarse el sombrero sinceramente. Hay que elogiar tanto el estilo que me predicaba la británica como con el alter ego y el background del álbum.

Así que cuando empezaron los anuncios de FROOT, comencé a seguir la pista a este nuevo trabajo musical, y uno de estos primeros adelantos fue el tema que le da nombre al LP. FROOT es un tema con cierto toque disco bastante agradable, pegadizo y un estribillo simple que se queda con facilidad como digo. Pero este tema, desde luego, no va a marcar la temática del álbum. Al menos en parte.

Y es que este es un álbum autodestructivo. Simple y llanamente. No hace falta más que prestar una mínima atención a las letras, y mira que no lo suelo hacer pero es imposible no hacerlo, para encontrar unas letras que dicen mucho del estado actual de Marina Diamandis, o al menos, demuestra una faceta interesante en la cantante, como en el caso de Savages, que con una melodía simple que empieza algo introspectiva canta “Murder lives forever, and so does war, it’s survival of the fittest, rich agains the poor”. 

Y ese es otro aspecto a destacar de este álbum, y es que encontramos melodías alegres, o al menos, descafeinadas, donde se cantan letras bastantes profundas. Tan solo el inicio, Happy, nos demuestra esta faceta. Una balada que empieza simplemente con su voz y un piano y que acaba evolucionando en un tema que suena puramente orquestal. Pero los buenos momentos, cabe decir, que quedan un poco ahí.

Salvo ciertos momentos de lucidez, como este Happy, FROOT Blue, que tiene un teclado que le da cierto toque infantil bastante simpático, el resto del álbum suena algo lineal.

Por un lado, tenemos las melodías más descafeinadas, que si bien al cabo del tiempo no aportan demasiado, sirven para reducir la carga emocional del álbum. Melodías basadas en sintetizadores animados, percusiones simples pero que, en el caso de Can’t Pin Me Down tiene cierto toque motown/disco bastante apetecible;  o riffs de guitarra que aunque no sean los protagonistas absolutos de los temas, sí da un buen cuerpo al álbum.

Por otro lado, cabe destacar los temas más emocionales y más oscuros. Salvo Happy, la mayor parte de estos temas se encuentra en la segunda mitad del LP, con temas como Solitaire, Weeds o la increíble y cierre del álbum Inmortal, que es uno de estos temas de aplaudir, sinceramente. Tal vez no lo escuche todos los días, tal vez sólo lo escuche si me escucho el álbum entero, pero es un tema lento, que avanza con una seguridad y un crecimiento que es de alabar. Y que consigue que, en parte, olvidemos lo meh del resto del álbum.

Por último podríamos destacar los temas que se quedan diluidos en un mar de sonido muy parecido y que acaba resultando falto de originalidad. Los temas por separado sonarían muy bien, pero juntos, y al menos en la combinación en la que están situados en el álbum, hace que resulte repetitivo el álbum.

Y luego, qué decir en rasgos generales. Salvo FROOT, no encuentro melodías que se queden a la primera, o que me hayan gustado tanto. Esto no me pasó en Electra Heart, o el debut The Family Jewels. En el caso de su segundo álbum, cada canción era un mundo con melodías distintas y apuestas muy interesantes. Aún me sigo acordando de aquel State Of Dreaming y sus violines, o la simpática Primadonna. 

Pero no tenemos nada de esto en FROOT. Tenemos un álbum en el que Marina and the Diamonds muestra su madurez, tanto lírica como creativa, y esto, al menos, sí lo consigue. ¿El precio de esta madurez? El estilo de este álbum, con un meh perenne sobrevolando la mayor parte de los temas.

Y es una pena, porque no es un álbum con tantos temas como los anteriores, y es que en este caso contamos con 12 temas, pero la duración de cada una de ellos sobrepasa los 4 minutos, y entre tanta dilatación de tiempo, parece diluirse en parte la posible genialidad de estos temas. Tal vez algo más concentrados, con las ideas más claras y más diferenciadas, hubiesen funcionado bien estos temas. Pero tal vez hubiésemos perdido esa madurez de la que quería hacer gala la Diamandis. Con lo que podemos concluir en que no ha encontrado el equilibrio entre madurez y genialidad musical.

Sin más, pasemos a la calificación del álbum:

Originalidad:

-En el álbum: Como llevo diciendo, una parte animada que suena bastante bien, una parte dramática que es muy interesante, y el resto de temas que suena bastante repetitiva. 0,6/1

Con respecto al resto: Aquí tengo que clavar una lanza a favor de Marina. Y es que, por mucho que recurra al recurso de la balada, lo interpreta con un estilo propio que ya quisieran otras artistas de la escena del pop. Y la parte más animada del álbum, con esa reminiscencia disco tiene algo de precursora que no he oído, al menos demasiado, en el resto de gente. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior de la artista: Por suerte o por desgracia, no se parece en nada a lo que llevábamos visto anteriormente. Queda en este álbum el recuerdo y la experiencia de ser un tercer álbum, pero, como digo, no sabría decir si esto es bueno o malo. 0,75/0,75

Impresiones:

-Primera impresión: La primera mitad entró con facilidad, no os voy a engañar. Happy, FROOT I’m a Ruin forman una combinación perfecta. La mezcla se mantiene con estabilidad hasta que llegó un punto que ya me planteé dejar de escuchar el álbum, pero en la recta final me volvió a cautivar. Con todo esto, lo dejaría en un 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión general: Aquí hay que hacer ciertas distinciones. Por un lado, no hay queja posible de la producción, ya que se nota que cada tema está muy elaborado. Ahora bien, esta labor de producción queda un poco eclipsada en la globalidad de un trabajo que cansa a mitad de escucha. Y es que da rabia, porque son temas pegadizos que, como digo, funcionarían bien por separado. Pero asimismo, el hecho de haber poblado este álbum de tantos temas de este estilo sirve como arma de doble filo, que en este caso, le hace cierto daño a Marina. No hay melodías que se queden rápidamente y, salvo un par de temas, no se invita a volver a escuchar el álbum. Podríamos decir que los árboles no nos dejan ver el bosque, pero la sombra del “tú antes molabas” acecha, y mucho. Básicamente porque es verdad. 2,5/5

-Lista de reproducción y compra: No sé cuanto durarán, pero de momento FROOT Blue forman parte de mi lista de reproducción, aunque no les vea una permanencia tan larga como la de Electra Heart, pero en cualquier caso, de eso ya hemos hablado. En lo que respecta a la compra, bueno, es un álbum que apuesta, y aunque pierda, ofrece un sonido distinto al panorama actual, y aunque no sea de lo mejor que ha hecho Marina, habría que considerarlo. Pero vaya, ni fu ni fa, tengo la misma sensación con su compra que con el álbum en general. 0,6/1

Puntuación total: 6,2/10

FROOT

Crítica de “Adventure” de Madeon: sintetizadores multicolores en clave de 8-bit

Hoy toca hablar de talento joven. Y además de un talento muy especial, porque si alguien como Madeon ha contado para este LP con nombres pesados como Passion Pit, Dan Smith y Mark Foster como colaboradores algo especial tendrá. Y creedme, escuchando este álbum, se puede afirmar.

Bajo el nombre artístico de Madeon encontramos a Hugo Leclercq, artista que cuenta con apenas 20 años pero que hemos estado disfrutando de su producción en diferentes remixes, como aquel que hizo de Smile Like You Mean It de The Killers o en producciones propias como Changing Of The Seasons de Two Door Cinema Club.

Pero en cualquier caso, ahora podemos hablar de él como artista propio, y es que en Adventure ratifica su imagen, su estilo y toda la madurez que ha ido adquiriendo de ir trabajando aquí y allá. Los tres primeros temas del LP caen redondos, y es que desde la introducción al álbum, de título Isometric ya vemos lo que nos vamos a encontrar: explosiones de sintetizadores multicolores y percusiones que arrasan con un toque entre lo light dubstep y el EDM más ligero. You’re On, donde cuenta con la colaboración de Kyan, expone un interesante juego de modulación de voz que enseguida hará que se te quede el estribillo. OK no es más que la cara B de el tema que le precede, ya que lleva un estilo muy parecido pero careciendo de parte vocal.

Aquí habría que decir algo, ya que aparecen los dos puntos entre los que nos vamos a mover en el álbum, dos partes, dos mitades. Por un lado, la parte de los temas con vocals, que básicamente son las colaboraciones con los cantantes y citados y alguna excepción en la que participa el propio Madeon cantando. En cualquier caso, en estos temas encontramos una clara impronta de los artistas participantes; ya sea por los toques de percusión que marcan el ritmo de forma tan intensa de La Lune, con Dan Smith, vocalista de BastillePay No Mind que podría ser un remix de un tema de los propios Passion Pit ante la alegría que desprende y la ligereza en lo que a sintetizadores dance se refiere. Por último, ese Nonsense con Mark Foster suena bastante interesante, el juego vocal podría recordar a algún tema de su Supermodel, pero es en el que menos se nota la aportación.

Nos quedan dos colaboraciones más, con unos artistas que, si bien no tienen el peso de los nombrados anteriormente, dan un toque muy interesante al LP. Hablamos de Innocence con la banda británica Aquilo donde el ritmo se relaja, se introduce el elemento del piano que le da cierta originalidad al tema. Es de los temas más easy-listenings de este álbum. Y por último, tenemos que hablar de Only Way Out con  Vancouver Sleep Clinic, aunque parezca que esté cantando Bon Iver (espero hablar de este grupo porque los he escuchado y son muy interesantes). En este tema, no tenemos drops, tenemos un pase de momentos más tranquilos a otros más R&B que a su vez nos llevan a momentos donde progresa la melodía aumentando de intensidad hasta llegar a un final entre lo explosivo y lo relajado, un muy buen cierre de álbum. En esto se nota la influencia de música progresiva del grupo con el que colabora Madeon, pero ya hablaremos de ellos largo y tendido.

Hoy toca hablar de talento joven. Y además de un talento muy especial, porque si alguien como Madeon ha contado para este LP con nombres pesados como Passion Pit, Dan Smith y Mark Foster como colaboradores algo especial tendrá. Y creedme, escuchando este álbum, se puede afirmar.

Bajo el nombre artístico de Madeon encontramos a Hugo Leclercq, artista que cuenta con apenas 20 años pero que hemos estado disfrutando de su producción en diferentes remixes, como aquel que hizo de Smile Like You Mean It de The Killers o en producciones propias como Changing Of The Seasons de Two Door Cinema Club.

Pero en cualquier caso, ahora podemos hablar de él como artista propio, y es que en Adventure ratifica su imagen, su estilo y toda la madurez que ha ido adquiriendo de ir trabajando aquí y allá. Los tres primeros temas del LP caen redondos, y es que desde la introducción al álbum, de título Isometric ya vemos lo que nos vamos a encontrar: explosiones de sintetizadores multicolores y percusiones que arrasan con un toque entre lo light dubstep y el EDM más ligero. You’re On, donde cuenta con la colaboración de Kyan, expone un interesante juego de modulación de voz que enseguida hará que se te quede el estribillo. OK no es más que la cara B de el tema que le precede, ya que lleva un estilo muy parecido pero careciendo de parte vocal.

Aquí habría que decir algo, ya que aparecen los dos puntos entre los que nos vamos a mover en el álbum, dos partes, dos mitades. Por un lado, la parte de los temas con vocals, que básicamente son las colaboraciones con los cantantes y citados y alguna excepción en la que participa el propio Madeon cantando. En cualquier caso, en estos temas encontramos una clara impronta de los artistas participantes; ya sea por los toques de percusión que marcan el ritmo de forma tan intensa de La Lune, con Dan Smith, vocalista de BastillePay No Mind que podría ser un remix de un tema de los propios Passion Pit ante la alegría que desprende y la ligereza en lo que a sintetizadores dance se refiere. Por último, ese Nonsense con Mark Foster suena bastante interesante, el juego vocal podría recordar a algún tema de su Supermodel, pero es en el que menos se nota la aportación.

Nos quedan dos colaboraciones más, con unos artistas que, si bien no tienen el peso de los nombrados anteriormente, dan un toque muy interesante al LP. Hablamos de Innocence con la banda británica Aquilo donde el ritmo se relaja, se introduce el elemento del piano que le da cierta originalidad al tema. Es de los temas más easy-listenings de este álbum. Y por último, tenemos que hablar de Only Way Out con  Vancouver Sleep Clinic, aunque parezca que esté cantando Bon Iver (espero hablar de este grupo porque los he escuchado y son muy interesantes). En este tema, no tenemos drops, tenemos un pase de momentos más tranquilos a otros más R&B que a su vez nos llevan a momentos donde progresa la melodía aumentando de intensidad hasta llegar a un final entre lo explosivo y lo relajado, un muy buen cierre de álbum. En esto se nota la influencia de música progresiva del grupo con el que colabora Madeon, pero ya hablaremos de ellos largo y tendido.

Y ya parece que la originalidad se le acaba ahí, en parte. La segunda parte que conforma este álbum está formada por los temas sin parte vocal, enfocados más al synthpop de toques 8-bits retro que, si bien son interesantes, llega un momento en el que resulta algo repetitivo. O por lo menos, no permite encontrar una diferenciación temática, sino que estos temas son algo más parecidos entre ellos y me deja cierto sabor agridulce, ya que a pesar de que suenan bastante bien cada uno de estos temas, al final su sonido acaba mezclándose entre ellos en un mar de sintetizadores descafeinados y percusiones pegadizas.

En cualquier caso, no deja de ser un muy buen trabajo debut de este productor francés con muy buenas perlas y un muy buen sonido que se aleja del EDM mainstream, es decir, que tiene originalidad. Encontramos ciertas similitudes con Owl City Daft Punk en algunos momentos, se aleja del dance actual como de Calvin Harris o David Guetta.

Pasemos a la valoración del álbum.

Originalidad

-En el álbum: Como digo, dos mitades en el álbum: la original, que es la de las colaboraciones, y la de Madeon por sí mismo, que en un principio suena muy bien pero que al final se acaba difuminando los límites entre un tema y otro que acaba chirriando en parte. 0,7/1

Con respecto al resto: Esta mezcla de sintetizadores algo 8-bit con synthpop podría ser una evolución del sonido de Daft Punk por un muy bien camino. Pero acaba tomando un camino diferente implantándole una impronta bastante interesante, con un sonido que se aleja a lo que encontramos habitualmente en las listas. 1/1

Impresiones

Primera Impresión: “Wow”, está fue más o menos mi impresión al acabar de escuchar el álbum. Me gustó como pasaba de partes más animadas a otras más tranquilas, pero que no se nos olvide con quien estamos tratando, y es que al final Madeon acaba animando la escena a golpe de sintetizador. Me pareció genial en un primer momento. 2/2

-Tema a tema en profundidad/Impresión General: En lo que respecta a producción, impresionante trabajo del francés. Ahora, pasando a un plano general, hay que decir que me pesa mucho esa falta de originalidad entre esos temas de la segunda mitad. Llega un momento que dices “¿Otra vez?” pero, como digo, las melodías son muy atractivas. En resumen, podríamos decir que hay una de cal y otra de arena. Pero creo que con un 3,7/5 vamos bien.

Lista de reproducción y compra: Desde luego, hay temazosPay No Mind es de mis favoritos, y la colaboración con Mark Foster es más que interesante, así que sin duda, se encuentran estos temas en mi lista de reproducción. Ahora, si nos centramos en la compra del álbum, no lo tendría tan claro. Es un disco muy interesante para ser un debut, con un sonido muy bueno, pero de ahí a comprarlo… 0,8/1

Puntuación Total: 8,2/10

Adventure (Deluxe)