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7 Skies H3: He muerto, renacido y vengo a contaros mi experiencia

Con esta entrada me gustaría dar el pistoletazo de salida a una nueva sección del blog, que espero que dure algún tiempo y no es otra que el desafío del mes. Un compromiso con el que, una vez al mes, me pondré una especie de prueba de diferente envergadura. ¿Para qué? Tampoco lo sé si no hay la menor necesidad, pero puede ser divertido.

Corría el segundo día del año y estaba descansando de la fiebre de “escuchar todos los discos posibles de 2015”, así que eché mano de mi colección de discos puse mi copia en vinilo del 7 Skies H3 de los Flaming Lips, edición limitada del Record Store Day de 2014 que adquirí en Estados Unidos.

Por si no lo sabíais, este disco se trata de una versión condensada de 50 minutos de la canción original, que dura la friolera de 24 horas. Tal cual. Una aventura psicodelicosónica que sólo se le podría haber ocurrido a Wayne Coyne y los suyos.

Así que se acaba el disco y me digo: “¿Por qué no me escucho la versión extendida a ver qué me encuentro?”, y así comenzó mi odisea de 24 horas, repartidas en 4 o 5 días (hubo un momento en el que perdí la noción del tiempo, de ahí esa incertidumbre).

Como digo, 24 horas de canción que confluyen creando diferentes secciones que se alargan horas y horas, con momentos más accesibles como la apertura el cierre, que cierran el círculo que ha creado este tema manteniendo la misma línea melódica, y momentos que dejan ese regusto de incertidumbre y desesperación porque se acabe.

En cuanto a estilo en el que encuadrar esta canción, lo más predominante sería el noise-rock experimental, debido a la principal predominancia de secciones de batería intensa, vocal rompedor y efectos de sintetizador que rompen la escena. Una estética que hace pensar en su álbum Embryonic, publicado dos años antes.

Si sobrevives a las 24 horas de odisea experimental vas a volver como un ente renacido. O al menos así me siento yo. Al acabar la canción me he planteado qué hacer con mi vida después de un día entero escuchando una movida experimental de The Flaming Lips de las que solo te puedes quedar con retazos y de la que el mismo Wayne Coyne ha dicho “que no la escuche nadie, que aprovechen ese día para hacer otras cosas, pero sé que va a haber gente que va a quedar y la va a escuchar como una prueba de acceso”. Supongo que la he pasado. Es una experiencia extraña desde luego, en el que te pones a pensar mientras escuchas una melodía que parece que no ha cambiado en hora y media y parece no tener fin.

Pero quería centrarme en algo. Vale que 24 horas dan para mucha experimentación, para evolucionar sonidos y para “acabar sin ideas y tener que empezar a componer de cero”, como dijo Steven Drodz. Pero esas 24 horas tienen otra interpretación, la que podemos conocer a través de la letra.

Es un tema denso y culpa de ello no  la tiene solamente su duración. Prestemos atención a su temática: nos pone en la perspectiva de un hombre que ha perdido a su mujer porque se ha suicidado. Con esta premisa, Wayne abre el tema poniéndose en el papel de este protagonista haciendo una serie de reflexiones que discurren entre el recuerdo de su novia, la desesperación por su pérdida y la caída en el nihilismo por su ausencia. En la primera media hora será donde encontremos estas reflexiones y el mayor peso lírico de la canción; encontraremos otros momentos con parte vocal, pero será de un carácter distorsionado e ininteligible, y otra final en los últimos veinte minutos donde después de toda la odisea de la que ahora hablaremos, acaba claudicando y admitiendo que no podrá abandonar el recuerdo de la amada.

24 horas de evolución sonora que se asimilan a la evolución psicológica de un hombre que sufre una pérdida de este calibre. Partes que en ocasiones resultan incoherentes entre sí pero que sólo se puede achacar a lo incoherente de la propia mentalidad humana. Así encontramos un amplio pasaje que roza el ambient, de sintetizadores que silban y evocan una calma espectral, a momentos de explosión industrial y rabia incontenida u otros momentos con coros fúnebres. En general, un tema que se desarrolla en una oscuridad mortuoria de la que difícilmente se puede escapar.

24 horas puede parecer algo excesivo, pero si consideramos la perspectiva de que estamos dentro de la cabeza de este protagonista, cabría pensar que no son suficientes. Es una puerta abierta a la interpretación que hace Wayne Coyne de una historia real y a la que nos consigue transportar por medio de la creación de pasajes musicales que te envuelven, en ocasiones te dan una paliza y te hace sentir el dolor sentimental que quiere transmitir, y en otras te acaricia y te da la mano para intentar darte apoyo en lo que te queda por recorrer.

 

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“4 Degrees” o canciones que te hacen pensar (y merecen la pena)

Ya lo dije hace tiempo, pero por si acaso lo repito: últimamente me fijo mucho en las letras de las canciones. Hagamos un ejercicio, prestad más atención a los temas que escucháis habitualmente y veréis que son letras que o son tonterías o hablan de amor. Y ya está.

Vale, que hay ocasiones que llega un “Vulnicura” de Björk que te hace replantear todo lo que sabes del amor y te dan una perspectiva única pre- y post- ruptura. Vale, te puedes encontrar un “Ghost Stories” de Coldplay y te dan una versión más intimista del amor de Chris Martin de su relación con Gwyneth Paltrow. 

Pero basta fijarse en el top 40 o en el top 100 de Billboard para ver que estos son casos muy aislados. Que la temática habitual de los temas que copan estas listas son de un amor que ha evolucionado del bubblegum pop de finales de los 90 que dan algo de lástima. O dos ejemplos muy claros: “Anaconda” de Nicki Minaj “Holline Bling” de Drake. La objetivación de la mujer y la sexualidad también es algo habitual en estos temas. Pero vamos a lo importante de una vez.

Hay ocasiones que encontramos perlitas en el panorama. Perlitas que se quedan casi reservados para los que se dignan a buscarlo y que no van a ocupar puestos altos. Hablemos de ‘4 Degrees’ de ANOHNI, el proyecto electrónico/experimental formado por Antony Hegarty, Oneohtrix Point Never Hudson Mohakwe. La primera, figura de la música sentimental y con una voz muy característica (¿quién no ha oído ‘Hope There’s Someone’?), los otros dos, exponentes de la electrónica con álbumes estrenados en 2015 y bien recibidos por la crítica (“Garden Of Delete” de OPN “Lantern” de Mohawke).

Aí que con esta carta de presentación sólo podíamos escuchar unos ni material de lo más interesante, y como primera muestra, ‘4 Degrees’ que además de sonar muy bien (con un crescendo a considerar, protagonizado por una sección de vientos y detalles sutiles de sintetizadores) trata una temática a tener en cuenta, y aquí viene el núcleo de esta entrada. Se trata de un tema muy potente que habla del calentamiento global.

Porque claro, decidme alguna canción que hayáis escuchado sobre el calentamiento global que tenga posibilidades de acaparar algo de atención por los medios de comunicación. Este proyecto de ANOHNI recoge algo esencial de la música: la capacidad de transmitir un mensaje importante, esencia que últimamente estaba siendo un poco ninguneada con tanta temática amorosa del mismo estilo o tanta broma en las letras. Desde aquí aplaudo a Antony Hegarty por haber escrito una letra que, además de haber sido lo suficientemente bien formulada como para que pueda ser cantada, te hace reflexionar. Porque yo también dije aquello de “it’s only 4 degrees”, pero gracias a este tema, será algo a replantear. Ojalá más temas así. Por favor lo pido.

Moby se desvincula de su estilo en The Void Pacific Choir, ¿la nueva era del techno-rock?

Entre actuaciones con la presencia papal cercana la apertura de su restaurante vegano en Los Ángeles, nuestro amigo Moby encuentra tiempo para meterse en el estudio y crear la que será la continuación de aquel innocents que ya data de 2013.

Haciendo gala del eclecticismo que caracteriza la producción del productor de Natural BluesMoby se presenta con el proyecto en paralelo Moby & The Void Pacific Choir, del cual contamos con un primer adelanto: The Light Is Clear In My Eyes.

Con este tema, damos por finalizada la trilogía de inmersión en la electrónica ambiental progresiva que dio comienzo en Wait For Me (allá por el 2009), pasaba por Destroyed (2011) y concluía con innocents, para ofrecernos un material que bebe en cierta medida de aquel proyecto de punk-rock de 1996 que fue Animal Rights. 

Tal y como ocurrió hace 19 años, el músico vuelve a dejar a sus seguidores algo confusos, alejándose del sonido por el que nos había estado llevando hasta el momento. Atrás quedaron los momentos reflexivos o las capas y capas de sintetizadores delicados que acababan formando ambientes dignos de elogio. Ahora nos encontramos a un Moby que va con un sonido brusco, donde el rock que promulgaba hace años sufre una mutación con bases de technoTodo ello con una parte vocal que avanza decidida pero camuflada entre las capas de un sonido brusco con el que Moby intenta abrir (o recuperar si atendemos a aquel Animal Rights) un nuevo camino en su música…aunque no con demasiado acierto.

Recuerdo una entrevista del músico en la que declaraba que se encontraba contento de tener la libertad de poder realizar la música que quisiese sin tener que soportar presiones por parte de compañías. Una cara de esa moneda es el sonido introspectivo de Destroyed, y la contraposición absoluta, este The Light Is Clear In My Eyes. En cualquier caso, supondría una muestra más de la adaptabilidad del productor y del eclecticismo de su obra. Tendremos que esperar al 23 de octubre para escuchar por completo este EP:

Moby – The Void Pacific Choir EP – 23 October01 The Light is clear in my Eyes02 Almost Loved03 Moonlit Sky04 Broken Girl (EP Edit)

Posted by MobyNews on Jueves, 1 de octubre de 2015

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“Magnets” de Disclosure con Lorde: Cuando el adulterio deriva en llamas y mucha sensualidad

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Cuando descubren que has sacado tu outfit de la película de Matrix

Los datos son los siguientes: los álbumes debut de Lorde Disclosure se estrenaron hace la friolera de dos años, un tiempo más que suficiente para digerir estos trabajos tan potentes, y algunos temas inéditos a posteriori (en el caso de la neozelandesa, unos pocos más, sobre todo atendiendo a su colaboración en la banda sonora de los Juegos del Hambre). Pero siempre hay ganas de más, y los seguidores de la cantante de Royals estamos felices: Tenemos nuevo tema y vídeo de nuestra amiga kiwi.

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Cuando intentas no oler a una clase de 2º de ESO recién llegada de educación física

Hablemos primero del tema en sí. A nivel melódico, encontramos a unos Disclosure que abandonan la temática que llevaban en su primer álbum de UK Garage House simplón para adentrarse en los territorios que ya marcaron en la colaboración con Sam Smith, Omen. Aunque de estructura sencilla, cuenta con una percusión y con unos sintetizadores de vaivén que se mezclan muy bien con los vocales de Lorde. Porque también se luce. Abandona todo misticismo para adentrarse en el mundo de los tonos más agudos (sin abusar, en su justa medida) para terminar de animar este mediotiempo de un EDM original.

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Cuando le ríes las bromas sin gracia a tu crush

Y ahora: el vídeo. En resumidas cuentas encontramos a Lorde enrollándose con un hombre casado para al final ponerse de acuerdo la cantante y la mujer del adultero para matarlo. Quitando lo surrealista de la temática (muy de telefilme de la hora de la siesta de un fin de semana cualquiera), lo que hay que destacar del vídeo es la figura de Lorde. Ese paso de lo aséptico de vídeos como Royals Team a esto, donde se potencia el atractivo sexual de la cantante en escenas en las que reina la sensualidad. Y la elegancia, todo esto es un vídeo que no roza en absoluto lo ordinario de otras cantantes. Lorde se desmelena literalmente para ofrecer al público una imagen que no habíamos visto hasta ahora de ella, principalmente en el segmento del vídeo. Al final, se recupera esa imagen neogótica con el abrigo de charol negro, la sombra de ojos negros y los bailes tan característicos de la joven.

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Cuando te paras en seco a recordar si te has dejado el gas abierto en casa

En definitiva, un muy buen tema de Disclosure con el que se intentan (y consiguen) ganar a un público acercándose a una fórmula más friendly. Y, por otro lado, una oportunidad de ver el nuevo camino que está tomando Lorde y con el que nos deja en ascuas: ¿Neogoth or sensual Lorde? Time will tell, pero de momento nos quedamos con todo el material nuevo que recabemos de la artista para terminar de perfilar los nuevos caminos por los que se está aventurando.

Låpsley se corona como goddess del 2015 con su nuevo single “Hurt Me”

Låpsley fue uno de mis descubrimientos musicales de este 2015. Aquel EP, Understudy, del cual hablaba hace un tiempo por aquí, consiguió conquistarme a la primera con un sonido que abarcaba una electrónica R&B minimalista de atmósferas envolventes y una producción muy interesante.

Estamos hablando de un EP estrenado en las primeras semanas de enero de este año, y han tenido que pasar 7 meses para que tengamos nuevo material (y para que pudiera ponerme al día con todo su material, aún escaso, pero de una importante calidad). Hurt Me es el nuevo single de la artista británica, donde explora un sonido más directo en el que mantiene su fórmula habitual de vocals en ocasiones alterados y su piano característico, aunque en esta ocasión tirando de un sonido donde cabe menos experimentación y apuesta por un sonido un poco más comercial, pero sin enturbiar la faceta más auténtica de la productora de 19 años.

Y como justamente fue su cumpleaños, tuvo a bien ofrecer un tema extra, Burn, en el que sí se permite jugar con un sonido más alternativo. Un piano que se abre paso al más puro estilo Bloom de Radiohead, al que van a ir acompañándolo sintetizadores que barren la escena, vocals alterados y contrapuestos y percusiones que se encargan de mantener el tempo de uno de los mejores temas que tiene Låpsley.

Y es que no resulta difícil meter a Holly Lapsley Fletcher en la categoría de goddess, compartiendo posición con la indiscutible Florence Welch, y con alguna otra que tengo en mente y desvelaré en su debido momento. En cualquier caso, aún tendremos mucho de lo que hablar de esta chica, teniendo en cuenta que su LP debut está previsto para estrenarse a principios de 2016. Si encontramos esta calidad en los EPs previos y se habla tanto de ella, este álbum debut se esperará con ansia. ¿Estamos ante una nueva FKA Twigs? Tendremos que seguir fielmente los pasos de Låpsley para comprobarlo.

La mini-crítica del mini-álbum: FKA Twigs y “M3LL155X”

Dancing on my own era la premisa de Robyn, hace unos pocos años. Desde que conocimos a FKA Twigs y a sus puestas en escena, sabemos que estas cuatro palabras van un paso más allá. Encontramos a una artista en su empeño de bailar su propia música, aunque esta sea difícil de poner con coreografía. Y es que, desde el estreno de aquel LP1 de carácter espacial y extrasensorial, que por concretarlo de alguna manera, vendría a ser un r&b electrónico, con toques de trip-hop, vanguardias… 

En definitiva, una apuesta muy interesante con la que consiguió conquistar a gran parte del público y de la crítica, y a la cual da una nueva vuelta de tuerca en este M3LL155X. Seguimos encontrando ese toque de sensualidad que vienen en gran parte por los vocales frágiles y agudos de Tahliah Debrett Barnett, si bien algo ocultos por capas de oscuridad que vienen de la mano de sintetizadores que quiebran la atmósfera del tema. Por ejemplo, Figure 8, con un inicio que bien podría haber venido del Biophilia de Björk, encuentra unos momentos de explosión protagonizados por guitarras eléctricas desgarradoras muy del estilo de Son Lux en su último álbum, Bones; o momentos en los que la melodía base se ve adornada por la voz de Tahliah expuesta a numerosos efectos que se enfrentan unos con los otros.

Y en resumidas cuentas, esta es la tónica que toma en estos 5 temas. Cortes que exploran una mayor oscuridad, de instrumentación densa y pesada, idónea para que FKA Twigs la acompañe de sus movimientos tan sensuales e hipnotizantes. Si bien, en In Time encontramos cierta línea de sintetizador que intenta aportar algo de claridad a la escena, se ve de nuevo oculta por los efectos que la pueblan. Sin embargo, tiene un cierto toque oriental, tanto a nivel de ritmo como a nivel melódico en el estribillo, que resulta imposible dejar de escucharla. Glass & Patron sería el máximo exponente del sonido experimental que intenta mostrar el álbum, en contraposición con el sonido “más accesible” del ya mencionado In Time o la medio-tiempo que es I’m Your Doll. El tema que cierra este EP, Mothercreep, se encarga de crear una conclusión a este conjunto de temas, terminando de ligarlos y aliviar una ligera descompensión que habría podido existir entre tanto experimentalismo y momentos de deriva melódica.

A nivel lírico, la letra de estos temas no intenta profundizar en nada. Quiero decir, encontramos cierto peso de los sentimientos relacionados con el amorsensación de superación a partir de situaciones pasadas… Sin embargo, y aunque encontramos ejemplos muy claros como “Stop playing with those other girls It makes me jealous baby” en I’m Your Doll, el resto de interpretaciones quedarán en el oyente y lo que quiera interpretar.

Sin embargo, contamos con algo más de este EP, y es que tenemos un vídeo con los cuatro primeros temas del EP en el que FKA Twigs explora los territorios del abuso de la mujer, rozando la esclavitud sexual, el embarazo provocado a raíz de estas situaciones y las emociones a posteriori. Es un vídeo que, desde luego, termina de hilar todos los temas de este mini-álbum, a pesar de que Mothercreep se quede fuera.

En este caso, me voy a abstener de ponerle nota a este mini-álbum, ya que el problema con FKA Twigs es que o te gusta o la odias profundamente. En mi caso, estoy en el primer supuesto, así que este EP lo encuentro una pieza deliciosa que puede llevar a la británica a la categoría de granDiosa de este 2015.

Crítica de “Bones” de Son Lux: La proclamación del futuro de la electrónica experimental pasa por aquí

Hay decisiones en la vida que, cuando se toman, suponen cambios muy importantes. Lo que en un principio puede parecer el más ínfimo de los detalles, puede acabar derivando en una transformación asombrosa. Y creo que este es el claro ejemplo en el caso de Son Lux. Cuando Ryan Lott decidió contar entre sus filas con Ian Chang a la percusión y Rafiq Bhatia a la guitarra hizo una declaración de intenciones. Change Is Everything, tal y como dice el primer tema que conocimos de Bones.

Porque uno de los cambios más importantes no se trata sólo de la formación en sí, sino del sonido por el que han optado. El propio Ryan Lott declaraba hace un tiempo que no entendía el hecho de que su música fuese clasificada de electrónica cuando los instrumentos eran interpretados en vivo. Y es cierto, basta escuchar We Are Rising Lanterns para ver que, cualquier artificio electrónico no es más que la habilidad con la que crea Son Lux las atmósferas que les caracteriza.

Pero en Bones cambia la cosa. Change Is Everything, como decía al principio, fue la carta de presentación y una auténtica declaración de intenciones. Los sintetizadores ligeros que consiguen arrasar, los momentos en los que la melodía rompe y los cambios bruscos de batería no son más que una muestra de lo que te vas a encontrar en el álbum. Aunque hay que declarar algo. Aunque en este párrafo pueda incurrir en una importante contradicción con todo lo establecido por Son Lux en los tres pasados álbumes, la impronta de Ryan Lott se encuentra presente. A nivel vocal, seguimos encontrando su voz tan característica, y a nivel melódico, esas melodías explosivas, elaboradas y en ocasiones disonantes para conseguir atraer la atención del oyente.

Entre tanta explosión de guitarras eléctricas y sintetizadores rompedores, Son Lux tienen momentos en los que se permiten descansar, aunque siempre con un pero. Es un álbum corto (11 temas que casi se quedan en 10), por lo que su intención no es bajar el ritmo del todo para pinchar. Así que los momentos más suaves, como la primera mitad de I Am the Others se ve rápidamente compensada por una clímax en la segunda mitad del tema.

Lo mismo con Your Day Will Come, aunque en este caso el momento apoteósico viene protagonizado por la parte vocal, donde Ryan Lott hace gala de una intensidad en ciertos momentos dignos de mención, acompañado en ocasiones de un coro o de un vocoder. Y es que, cada tema de Bones está diseñado para ganarte ofreciendo un aspecto nuevo que no habías visto con anterioridad en el álbum. Por ejemplo, en Undone y la percusión rápida y tribal, o la forma en la que rompe en un último minuto de calma con cierto toque nu-jazz que lejos de ser un momento WTF? es una de las perlas escondidas de este álbum.

Y es que, Bones es un poco inconexo. Son melodías que, en ocasiones contrastan demasiado unas con otras, y aunque se intenten hilar ciertos momentos (la melodía vocal y letra de Breathe In aparece desarrollada en Your Day Will Come, o el estribillo de Change Is Everything se repite en la recta final de This Time), uno de los pocos puntos de conexión del álbum es lo ecléctico del mismo. Vale que nos movemos siempre en ese ámbito de electrónica intensa y en ocasiones arrítmica, pero en ocasiones veo que fallan los elementos de unión.

Eso si hablamos del sentido global de Bones, sin embargo, si tenemos en cuenta cada tema que conforma el álbum por separado vamos a encontrar auténticas maravillas y una interesante maduración del trabajo de Son Lux. Lejos quedan las melodías asequibles o aptas para todos los públicos, como podrían ser de álbum anteriores All The Right ThingsEasy o la muy conocida Lost It To Trying. Este es un álbum de temas difíciles que sólo pueden ser apreciados por gente que presta atención a la producción que conlleva un álbum de estas características. Porque temas que empiezan con lo más simple como podría ser White Lies acaba derivando en una electrónica de cierto carácter experimental que bien podría haber formado parte del Biophilia de Björk.

Porque si pudiéramos describir este álbum en una palabra, la elegida sería raro experimental. Se trata de un constante experimento sonoro en el que Ryan Lott y los suyos juegan a desvincularse de todo, o al menos de parte, de su material anterior y proclamarse como futuro de la electrónica experimental. Adiós a la calma asequible de temas como Flickers, hola temas de producción intensa y melodías extrañamente cautivadoras.

Vamos a hablar un poco del apartado lírico, que nunca está de más. Como ya mencionara en la crítica que hice de We Are Rising, el hecho de que la producción del álbum sea de uno mismo hace que el tratamiento vocal funcione como una parte más de la atmósfera que forja Son Lux. Es decir, Ryan Lott no busca eclipsar su propia producción con su voz, sino más bien potenciarla con letras minimalistas de las que, en la mayor parte del álbum, poco se puede extraer. En cierto modo, una forma de que el oyente no se centre en el mensaje y se centre en la totalidad del álbum. Aunque por otra parte, es el sello propio de Son Lux y algo que han conseguido mantener.

Pero hay una excepción, como siempre. En You Don’t Know Me realiza una interesante crítica a la religión, o al menos, es un aspecto que se podría extraer sin demasiada dificultad “You drink the wine from my heart (…) I see you down on your knees (…) You don’t know me at all”. Porque basta con revisar las letras de We Are Rising para darse cuenta que el aspecto religioso, en un carácter abstracto y nunca tan concreto como en este tema de Bones, ha sido una temática presente de Son Lux.

Y poco más podríamos decir de este álbum, así que pasemos a la valoración final:

Originalidad

-En el álbum: Sin duda alguna, como llevo diciendo toda la entrada, cada tema es algo independiente y aunque falle en ocasiones ese elemento de conexión, los momentos en los que se hilan temas me parece de lo más original. 1/1

Con respecto al resto: De nuevo, Son Lux aparece con un sonido que poco o nada se parece a lo que le rodea dentro de su ámbito de electrónica. Tal vez esa pequeña semejanza con los momentos más activos del Biophilia de Björk, pero no soy capaz de pensar en alguien con un estilo similar. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Por hilar con el apartado anterior, por no parecerse no se parecen ni a ellos mismos en trabajos anteriores. Vale que encontrábamos momentos en los que Ryan Lott se permitía en ocasiones salirse del tiesto y probar cosas nuevas, sobre todo en At War With Walls And Mazes, pero es que Bones es la explosión de aquella primera semilla implantada en los seguidores de este proyecto. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: La primera impresión dolió, para qué nos vamos a engañar. Llegas a temas que en ocasiones te abofetean, con lo que al principio parecen demasiados giros y acabas la primera escucha del álbum planteándote qué acaba de pasar. Aunque llegabas a algunos momentos de calma muy interesante y que en seguida se te quedaban, como Your Day Will Come, ya sabías al escuchar los dos primeros temas que no es un álbum fácil y que necesita de varias escuchas para conseguir desentramarlo. 0,75/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Una vez que ha pasado esa primera sensación inicial y lo has escuchado en calma, te das cuenta de varias cosas. Vuelves a descubrir a los Son Lux de siempre, en lo que a producción se refiere, con unas melodías muy cuidadas y unos cambios muy estudiados y con una producción detrás de la mano de Ryan Lott en la que se nota todo el trabajo que conlleva la concepción de los paisajes sonoros que confecciona en 3-4 minutos de canción. Luego al final te das cuenta de que es un álbum que te gusta, con el que puedes bailar de aquella manera y sentirlo. Tal vez sea la inclusión de la guitarra eléctrica o los cambios de ritmo tan acusados, o la percusión explosiva, pero el caso es que te acaba gustando. En el conjunto, es como la portada del álbum, humo y luces en el que hay que te tienes que atrever a meter para ver qué hay detrás de todo artificio. 4,3/5

-Lista de reproducción y compra: Entre tanta experimentación, puedes encontrar temas que se hacen escuchar y que pueden formar a la perfección para de mi lista de reproducción diaria, como Change Is Everything Your Day Will Come, dos de los mejores temas del álbum. Y compra obligada, sin duda. 1/1

Puntuación total: 8,55/10

Bones