electrónica

Låpsley y su camino de descubrimiento

Ya hablé en este blog, en uno de aquellos descubrimientos de la semana, de Låpsley, una de mis artistas revelación de 2015 que consiguió cautivarme a base de minimalismo melódico en la línea de un grande de la electrónica alternativa: James Blake.

Tuve la oportunidad de hacer la crítica de “Long Way Home”, el debut que estuve esperando desde que la descubrí en enero de 2015, para El Quinto Beatle. Crítica hecha con cierta distancia, una vez pasado el hype del álbum recién estrenado y de la ligera decepción que me llevé cuando abrazó sonidos que distaban de lo que enseñó en “Understudy” aunque recuperara ‘Falling Short’. Ordené ideas, analicé letras y valoré el conjunto y, la verdad, puede que no se encuentre en el top 10 de mejores álbumes de este año, pero para mí será una mención de honor porque lo merece para mí. Aquí la crítica en El Quinto Beatle y aquí la audio-crítica en dos minutos en YouTube.

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Låpsley – “Long Way Home” (2016, XL Recordings)
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“4 Degrees” o canciones que te hacen pensar (y merecen la pena)

Ya lo dije hace tiempo, pero por si acaso lo repito: últimamente me fijo mucho en las letras de las canciones. Hagamos un ejercicio, prestad más atención a los temas que escucháis habitualmente y veréis que son letras que o son tonterías o hablan de amor. Y ya está.

Vale, que hay ocasiones que llega un “Vulnicura” de Björk que te hace replantear todo lo que sabes del amor y te dan una perspectiva única pre- y post- ruptura. Vale, te puedes encontrar un “Ghost Stories” de Coldplay y te dan una versión más intimista del amor de Chris Martin de su relación con Gwyneth Paltrow. 

Pero basta fijarse en el top 40 o en el top 100 de Billboard para ver que estos son casos muy aislados. Que la temática habitual de los temas que copan estas listas son de un amor que ha evolucionado del bubblegum pop de finales de los 90 que dan algo de lástima. O dos ejemplos muy claros: “Anaconda” de Nicki Minaj “Holline Bling” de Drake. La objetivación de la mujer y la sexualidad también es algo habitual en estos temas. Pero vamos a lo importante de una vez.

Hay ocasiones que encontramos perlitas en el panorama. Perlitas que se quedan casi reservados para los que se dignan a buscarlo y que no van a ocupar puestos altos. Hablemos de ‘4 Degrees’ de ANOHNI, el proyecto electrónico/experimental formado por Antony Hegarty, Oneohtrix Point Never Hudson Mohakwe. La primera, figura de la música sentimental y con una voz muy característica (¿quién no ha oído ‘Hope There’s Someone’?), los otros dos, exponentes de la electrónica con álbumes estrenados en 2015 y bien recibidos por la crítica (“Garden Of Delete” de OPN “Lantern” de Mohawke).

Aí que con esta carta de presentación sólo podíamos escuchar unos ni material de lo más interesante, y como primera muestra, ‘4 Degrees’ que además de sonar muy bien (con un crescendo a considerar, protagonizado por una sección de vientos y detalles sutiles de sintetizadores) trata una temática a tener en cuenta, y aquí viene el núcleo de esta entrada. Se trata de un tema muy potente que habla del calentamiento global.

Porque claro, decidme alguna canción que hayáis escuchado sobre el calentamiento global que tenga posibilidades de acaparar algo de atención por los medios de comunicación. Este proyecto de ANOHNI recoge algo esencial de la música: la capacidad de transmitir un mensaje importante, esencia que últimamente estaba siendo un poco ninguneada con tanta temática amorosa del mismo estilo o tanta broma en las letras. Desde aquí aplaudo a Antony Hegarty por haber escrito una letra que, además de haber sido lo suficientemente bien formulada como para que pueda ser cantada, te hace reflexionar. Porque yo también dije aquello de “it’s only 4 degrees”, pero gracias a este tema, será algo a replantear. Ojalá más temas así. Por favor lo pido.

Moby se desvincula de su estilo en The Void Pacific Choir, ¿la nueva era del techno-rock?

Entre actuaciones con la presencia papal cercana la apertura de su restaurante vegano en Los Ángeles, nuestro amigo Moby encuentra tiempo para meterse en el estudio y crear la que será la continuación de aquel innocents que ya data de 2013.

Haciendo gala del eclecticismo que caracteriza la producción del productor de Natural BluesMoby se presenta con el proyecto en paralelo Moby & The Void Pacific Choir, del cual contamos con un primer adelanto: The Light Is Clear In My Eyes.

Con este tema, damos por finalizada la trilogía de inmersión en la electrónica ambiental progresiva que dio comienzo en Wait For Me (allá por el 2009), pasaba por Destroyed (2011) y concluía con innocents, para ofrecernos un material que bebe en cierta medida de aquel proyecto de punk-rock de 1996 que fue Animal Rights. 

Tal y como ocurrió hace 19 años, el músico vuelve a dejar a sus seguidores algo confusos, alejándose del sonido por el que nos había estado llevando hasta el momento. Atrás quedaron los momentos reflexivos o las capas y capas de sintetizadores delicados que acababan formando ambientes dignos de elogio. Ahora nos encontramos a un Moby que va con un sonido brusco, donde el rock que promulgaba hace años sufre una mutación con bases de technoTodo ello con una parte vocal que avanza decidida pero camuflada entre las capas de un sonido brusco con el que Moby intenta abrir (o recuperar si atendemos a aquel Animal Rights) un nuevo camino en su música…aunque no con demasiado acierto.

Recuerdo una entrevista del músico en la que declaraba que se encontraba contento de tener la libertad de poder realizar la música que quisiese sin tener que soportar presiones por parte de compañías. Una cara de esa moneda es el sonido introspectivo de Destroyed, y la contraposición absoluta, este The Light Is Clear In My Eyes. En cualquier caso, supondría una muestra más de la adaptabilidad del productor y del eclecticismo de su obra. Tendremos que esperar al 23 de octubre para escuchar por completo este EP:

Moby – The Void Pacific Choir EP – 23 October01 The Light is clear in my Eyes02 Almost Loved03 Moonlit Sky04 Broken Girl (EP Edit)

Posted by MobyNews on Jueves, 1 de octubre de 2015

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Låpsley se corona como goddess del 2015 con su nuevo single “Hurt Me”

Låpsley fue uno de mis descubrimientos musicales de este 2015. Aquel EP, Understudy, del cual hablaba hace un tiempo por aquí, consiguió conquistarme a la primera con un sonido que abarcaba una electrónica R&B minimalista de atmósferas envolventes y una producción muy interesante.

Estamos hablando de un EP estrenado en las primeras semanas de enero de este año, y han tenido que pasar 7 meses para que tengamos nuevo material (y para que pudiera ponerme al día con todo su material, aún escaso, pero de una importante calidad). Hurt Me es el nuevo single de la artista británica, donde explora un sonido más directo en el que mantiene su fórmula habitual de vocals en ocasiones alterados y su piano característico, aunque en esta ocasión tirando de un sonido donde cabe menos experimentación y apuesta por un sonido un poco más comercial, pero sin enturbiar la faceta más auténtica de la productora de 19 años.

Y como justamente fue su cumpleaños, tuvo a bien ofrecer un tema extra, Burn, en el que sí se permite jugar con un sonido más alternativo. Un piano que se abre paso al más puro estilo Bloom de Radiohead, al que van a ir acompañándolo sintetizadores que barren la escena, vocals alterados y contrapuestos y percusiones que se encargan de mantener el tempo de uno de los mejores temas que tiene Låpsley.

Y es que no resulta difícil meter a Holly Lapsley Fletcher en la categoría de goddess, compartiendo posición con la indiscutible Florence Welch, y con alguna otra que tengo en mente y desvelaré en su debido momento. En cualquier caso, aún tendremos mucho de lo que hablar de esta chica, teniendo en cuenta que su LP debut está previsto para estrenarse a principios de 2016. Si encontramos esta calidad en los EPs previos y se habla tanto de ella, este álbum debut se esperará con ansia. ¿Estamos ante una nueva FKA Twigs? Tendremos que seguir fielmente los pasos de Låpsley para comprobarlo.

Crítica de “Bones” de Son Lux: La proclamación del futuro de la electrónica experimental pasa por aquí

Hay decisiones en la vida que, cuando se toman, suponen cambios muy importantes. Lo que en un principio puede parecer el más ínfimo de los detalles, puede acabar derivando en una transformación asombrosa. Y creo que este es el claro ejemplo en el caso de Son Lux. Cuando Ryan Lott decidió contar entre sus filas con Ian Chang a la percusión y Rafiq Bhatia a la guitarra hizo una declaración de intenciones. Change Is Everything, tal y como dice el primer tema que conocimos de Bones.

Porque uno de los cambios más importantes no se trata sólo de la formación en sí, sino del sonido por el que han optado. El propio Ryan Lott declaraba hace un tiempo que no entendía el hecho de que su música fuese clasificada de electrónica cuando los instrumentos eran interpretados en vivo. Y es cierto, basta escuchar We Are Rising Lanterns para ver que, cualquier artificio electrónico no es más que la habilidad con la que crea Son Lux las atmósferas que les caracteriza.

Pero en Bones cambia la cosa. Change Is Everything, como decía al principio, fue la carta de presentación y una auténtica declaración de intenciones. Los sintetizadores ligeros que consiguen arrasar, los momentos en los que la melodía rompe y los cambios bruscos de batería no son más que una muestra de lo que te vas a encontrar en el álbum. Aunque hay que declarar algo. Aunque en este párrafo pueda incurrir en una importante contradicción con todo lo establecido por Son Lux en los tres pasados álbumes, la impronta de Ryan Lott se encuentra presente. A nivel vocal, seguimos encontrando su voz tan característica, y a nivel melódico, esas melodías explosivas, elaboradas y en ocasiones disonantes para conseguir atraer la atención del oyente.

Entre tanta explosión de guitarras eléctricas y sintetizadores rompedores, Son Lux tienen momentos en los que se permiten descansar, aunque siempre con un pero. Es un álbum corto (11 temas que casi se quedan en 10), por lo que su intención no es bajar el ritmo del todo para pinchar. Así que los momentos más suaves, como la primera mitad de I Am the Others se ve rápidamente compensada por una clímax en la segunda mitad del tema.

Lo mismo con Your Day Will Come, aunque en este caso el momento apoteósico viene protagonizado por la parte vocal, donde Ryan Lott hace gala de una intensidad en ciertos momentos dignos de mención, acompañado en ocasiones de un coro o de un vocoder. Y es que, cada tema de Bones está diseñado para ganarte ofreciendo un aspecto nuevo que no habías visto con anterioridad en el álbum. Por ejemplo, en Undone y la percusión rápida y tribal, o la forma en la que rompe en un último minuto de calma con cierto toque nu-jazz que lejos de ser un momento WTF? es una de las perlas escondidas de este álbum.

Y es que, Bones es un poco inconexo. Son melodías que, en ocasiones contrastan demasiado unas con otras, y aunque se intenten hilar ciertos momentos (la melodía vocal y letra de Breathe In aparece desarrollada en Your Day Will Come, o el estribillo de Change Is Everything se repite en la recta final de This Time), uno de los pocos puntos de conexión del álbum es lo ecléctico del mismo. Vale que nos movemos siempre en ese ámbito de electrónica intensa y en ocasiones arrítmica, pero en ocasiones veo que fallan los elementos de unión.

Eso si hablamos del sentido global de Bones, sin embargo, si tenemos en cuenta cada tema que conforma el álbum por separado vamos a encontrar auténticas maravillas y una interesante maduración del trabajo de Son Lux. Lejos quedan las melodías asequibles o aptas para todos los públicos, como podrían ser de álbum anteriores All The Right ThingsEasy o la muy conocida Lost It To Trying. Este es un álbum de temas difíciles que sólo pueden ser apreciados por gente que presta atención a la producción que conlleva un álbum de estas características. Porque temas que empiezan con lo más simple como podría ser White Lies acaba derivando en una electrónica de cierto carácter experimental que bien podría haber formado parte del Biophilia de Björk.

Porque si pudiéramos describir este álbum en una palabra, la elegida sería raro experimental. Se trata de un constante experimento sonoro en el que Ryan Lott y los suyos juegan a desvincularse de todo, o al menos de parte, de su material anterior y proclamarse como futuro de la electrónica experimental. Adiós a la calma asequible de temas como Flickers, hola temas de producción intensa y melodías extrañamente cautivadoras.

Vamos a hablar un poco del apartado lírico, que nunca está de más. Como ya mencionara en la crítica que hice de We Are Rising, el hecho de que la producción del álbum sea de uno mismo hace que el tratamiento vocal funcione como una parte más de la atmósfera que forja Son Lux. Es decir, Ryan Lott no busca eclipsar su propia producción con su voz, sino más bien potenciarla con letras minimalistas de las que, en la mayor parte del álbum, poco se puede extraer. En cierto modo, una forma de que el oyente no se centre en el mensaje y se centre en la totalidad del álbum. Aunque por otra parte, es el sello propio de Son Lux y algo que han conseguido mantener.

Pero hay una excepción, como siempre. En You Don’t Know Me realiza una interesante crítica a la religión, o al menos, es un aspecto que se podría extraer sin demasiada dificultad “You drink the wine from my heart (…) I see you down on your knees (…) You don’t know me at all”. Porque basta con revisar las letras de We Are Rising para darse cuenta que el aspecto religioso, en un carácter abstracto y nunca tan concreto como en este tema de Bones, ha sido una temática presente de Son Lux.

Y poco más podríamos decir de este álbum, así que pasemos a la valoración final:

Originalidad

-En el álbum: Sin duda alguna, como llevo diciendo toda la entrada, cada tema es algo independiente y aunque falle en ocasiones ese elemento de conexión, los momentos en los que se hilan temas me parece de lo más original. 1/1

Con respecto al resto: De nuevo, Son Lux aparece con un sonido que poco o nada se parece a lo que le rodea dentro de su ámbito de electrónica. Tal vez esa pequeña semejanza con los momentos más activos del Biophilia de Björk, pero no soy capaz de pensar en alguien con un estilo similar. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Por hilar con el apartado anterior, por no parecerse no se parecen ni a ellos mismos en trabajos anteriores. Vale que encontrábamos momentos en los que Ryan Lott se permitía en ocasiones salirse del tiesto y probar cosas nuevas, sobre todo en At War With Walls And Mazes, pero es que Bones es la explosión de aquella primera semilla implantada en los seguidores de este proyecto. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: La primera impresión dolió, para qué nos vamos a engañar. Llegas a temas que en ocasiones te abofetean, con lo que al principio parecen demasiados giros y acabas la primera escucha del álbum planteándote qué acaba de pasar. Aunque llegabas a algunos momentos de calma muy interesante y que en seguida se te quedaban, como Your Day Will Come, ya sabías al escuchar los dos primeros temas que no es un álbum fácil y que necesita de varias escuchas para conseguir desentramarlo. 0,75/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Una vez que ha pasado esa primera sensación inicial y lo has escuchado en calma, te das cuenta de varias cosas. Vuelves a descubrir a los Son Lux de siempre, en lo que a producción se refiere, con unas melodías muy cuidadas y unos cambios muy estudiados y con una producción detrás de la mano de Ryan Lott en la que se nota todo el trabajo que conlleva la concepción de los paisajes sonoros que confecciona en 3-4 minutos de canción. Luego al final te das cuenta de que es un álbum que te gusta, con el que puedes bailar de aquella manera y sentirlo. Tal vez sea la inclusión de la guitarra eléctrica o los cambios de ritmo tan acusados, o la percusión explosiva, pero el caso es que te acaba gustando. En el conjunto, es como la portada del álbum, humo y luces en el que hay que te tienes que atrever a meter para ver qué hay detrás de todo artificio. 4,3/5

-Lista de reproducción y compra: Entre tanta experimentación, puedes encontrar temas que se hacen escuchar y que pueden formar a la perfección para de mi lista de reproducción diaria, como Change Is Everything Your Day Will Come, dos de los mejores temas del álbum. Y compra obligada, sin duda. 1/1

Puntuación total: 8,55/10

Bones

“In Colours” de Jamie xx: Como una fiesta, momentos de extásis y momentos de estar en la barra tranquilo

El hype, habitualmente, suele hacer malas recomendaciones musicales. O al menos, no consiguen satisfacer las expectativas que se crean de un álbum que se anuncia a lo grande y que, al menos en mi caso, al escucharlo, me ha dejado una sensación agridulce.

Así que, con pies de plomo, comencé la primera escucha de este In Colours, que abría con un Gosh donde establecía una asociación que ya encontraría constante a lo largo del álbum, el resultado de mezclar a James Blake con Caribou:

Y es que la mezcla de percusión algo asonante con vocal samples va a ser la base principal de este álbum, los cimientos sobre los que se va a sustentar este álbum pero derivando en momentos más enfocados a un set de DJ y otros que podrían andar más encaminados a la escucha ordinaria, a encontrarlos en radios, como son el caso de Loud PlacesGirl, temas que mantienen esa estética minimal de electrónica analógica y que, en el caso del primer tema, cuenta con una parte vocal femenina que le aporta algo de sensualidad y ligereza.

Porque no podemos olvidar de donde viene Jamie xx, y encontramos aportaciones a nivel vocal de Romy Oliver Sim, sus compañeros del grupo The xx. Aportaciones que consiguen dar cuerpo y acercarse más a un estilo de Caribou de EDM minimal que al de un James Blake de electrónica disonante. Estos temas son SeeSawStranger In a Room, con un toque de guitarra eléctrica que recuerda a la formación original, y la ya mencionada Loud Places. 

Pero no podemos olvidar que la faceta en solitario de Jamie xx se basa sobre todo en los sets de DJ, y es este estilo de música el que poblará en mayoría entre los temas de este álbum. Si bien encontramos cierto peso de la electrónica minimal de The xx, en ocasiones se ve eclipsada por las bases progresivas de tiempos marcados destinadas a ser remezcladas para ser pinchadas en el Coachella, como la tranquila Sleep Sound Obvs, donde la percusión sobre la que se basa le da cierto aire caribeño.

Así que, en el álbum, podríamos establecer dos partes diferenciadas, la destinada a la pista de baile (alternativa, eso sí, aquí no hay pelotazos para lanzar un rave, pero sí temas que bailaría en un set en un emplazamiento reducido a las 4 de la mañana con muchas luces de estroboscopio) o la destinada a la escucha moderada, de cierta reminiscencia al deep-house que también podrías escuchar a las 4 de la mañana, pero en un ático en Nueva York, por decirlo de alguna manera. El tema que permitiría poner para escucha más temprano sería I Know There’s Gonna Be (Good Times), que es el tema que más se aleja de la estética normal del álbum, ofreciendo una melodía más rápida y animada con una parte vocal donde el rap es el protagonismo absoluto. Rompe con la tranquilidad de los temas que lo rodean, pero es una canción muy interesante, y bastante pegadiza, no nos podemos engañar.

Jamie xx controla a la perfección la producción de su álbum y nos ofrece 11 temas que no se basan simplemente en un instrumento practicando una melodía principal (que también), sino que nos ofrece una evolución melódica de cada parte, avanzando cada tema como un todo. Así, nos puede ofrecer Just Saying, de un minuto y veinticuatro segundos sin ningún problema y que sirve para aligerar el álbum entre sintetizadores altamente alterados que barren la escena anterior.

El caso es que es un álbum muy entretenido, como podréis haber ido imaginando. Bases entretenidas de una electrónica analógica que está muy de moda últimamente, pero madurando ese estilo añadiendo efectos que da más personalidad y peso del productor. No estamos hablando de un Panda Bear, que en ocasiones no reconocías lo que estabas escuchando, sino un término medio.

Y poco más puedo decir del álbum, así que pasemos a las valoraciones:

Originalidad

En el álbum: Consigue adjudicar a cada tema cierto toque que lo hace diferente al resto, aún manteniendo esa estética común de cohesión tan interesante. En ocasiones, este toque viene de la mano de la parte vocal o de una melodía que, si bien mantiene el un tempo parecido en la mayoría de temas, consigue despertar algo distinto en ti dependiendo del corte que escuches. 1/1

Con respecto al resto: Vale, Jamie xx se ha lucido con este trabajo, pero últimamente se está desplegando en el mundo de la música conocida (que no mainstream) este estilo de electrónica. Tenemos el extremo que es James Blake, tenemos las producciones coloridas de Caribou, tenemos al inclasificable pero embaucador Panda Bear y, en el centro, a Jamie xx, que sirve de hilo conductor de todos ellos. Si bien es cierto que aún mantiene toques de originalidad, me atrevería con un 0,5/1

Impresiones

Primera impresión: En cuanto salieron los primeros vocals distorsionados con el “oh my gosh” no pude evitar pensar en James Blake, así que empecé con buen pie. Luego conseguí ir deslindando esa faceta para reconocer la verdadera esencia del de The xx, en un álbum que me dejó muy buen sabor de boca 2/2

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Es un álbum en el que se juega con la progresión y las melodías simples. No vamos a encontrar momentos en los que la melodía rompa, pero al fin y al cabo, es el objetivo. Jamie xx pretende que escuches su álbum a su lado, de la manita, y en los momentos más adecuados, hacerte saltar para que, cuando te canses, volver a cierto estado de tranquilidad. Es como una fiesta donde intercalas momentos de éxtasis y momentos donde te vas a la barra a descansar. En producción un diez, sin duda. Pero tengo que admitir que hay que darle unas cuantas escuchas al álbum para terminar de captar todo lo que ofrece, ya que, en algunos momentos, es un disco difícil. No es tan prêt-à-écouter en las ocasiones de sonido más enfocado a los dj sets, y en los momentos más apetecibles, tienes que volver a pensar qué es lo que viste en Girl para escucharlo otra vez. 4,5/5

Lista de reproducción y compra: Para complementar lo anterior, decir que cuando metí en mi lista de reproducción Girl Loud Places, tuve que dejar los temas pasar para comprobar qué me había gustado de ellos, pero luego, sin lugar a dudas, vi el acierto que eran. Y me lo compraría, porque me parece que ofrece un sonido muy interesante que merece la pena tener en una biblioteca musical. Y la portada me encanta. 1/1

Puntuación total: 9/10

In Colour

El nuevo viaje espacial de M83 se titula “Glory” y trae todo lo que cabía esperar

Desde que descubrí a M83 con su Midnight City no dejaron de sorprederme. Encontré un genial trabajo en Hurry Up, We’re Dreaming, en algunos temas anteriores y en las producciones más recientes, como aquella colaboración con Haim para la película Insurgente de título Holes In The Sky. 

Con esto quiero dejar constancia del amplio repertorio con el que cuenta Anthony Gonzalez, que ya formara este proyecto musical en 2001 y haya dado muestras de unos registros que abarca desde una electrónica pegadiza de esencia 80’s a composiciones más enfocadas a la banda sonora, como fue con la película Oblivion, pero todo ello sin perder ese toque apoteósico, como la colaboración que hizo con Sussane Sundfør.

Y tras este ínfimo repaso discográfico, toca hablar de nuevas noticias, y es que M83 ha estrenado una nueva colaboración con el músico de electrónica/new wave Jean-Michel Jarre. De título Glory, este tema pasa del medio tiempo algo oscuro de parte vocal hipnótica con el que abre a frentes más animados protagonizados por una batería que mezcla lo militar con lo simple y acompasado de los ritmos EDM. Todo ello bañado por una melodía a sintetizador de toques siderales donde los barridos y arpeggios se entremezclan de una forma muy destacable.


Habrá que esperar para ver si este tema sirve para recordarnos que M83 aún andan por ahí y que hay atisbo de nuevo material de estudio pronto. Esperemos.