florence and the machine

Y goddess Flo se hizo carne y descendió en Madrid

Descubrí a Florence + the Machine a principios de 2011 gracias a que ‘Dog Days Are Over’ apareció en un anuncio de Apple, y desde entonces, he podido ser testigo de la evolución en su música. El estreno de “Ceremonials” y el cambio de tercio a un sonido más, valga la redundancia, ceremonioso, con ‘What The Water Gave Me’ como primer single que extrañó pero acabó enganchando. Y qué decir de, cuatro años más tarde, el regreso con “How Big How Blue How Beautiful”del que ya no puedo decir más cosas salvo expresar mis emociones con respecto a la puesta en escena.

Porque como digo, se acabó la espera. Viaje a Madrid junto a Mar (a.k.a Mar Music Memories), otra persona que, junto a Florence Welch, conocía de hace tiempo y tocaba verla en persona y no pudimos encontrar mejor momento. Horas de cola después (ella unas pocas más), abren puertas, cogemos sitio centrados en cuarta-quinta fila y continuamos esperando, con la expectación acrecentándose.

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Salen Gabriel Bruce y los suyos a escena, el telonero. Con un estilo que juega con el rock, lo groovy y una ecualización de sonido horrible (el cantante, de tono bajo, no podía hacer nada para enfrentarse a la guitarra de tonos afilados que tocaban a su vera) no hizo más que todo el mundo deseara que acabase para dejar paso a quién verdaderamente íbamos a ver. Sinceramente, sentí algo de pena ver la forma en la que el propio Gabriel se entregó en su actuación, intercalando momentos de intensidad gestual con bailes propios de Mick Jagger pero con el peso de que no se le entendía nada cantando y tenía un estilo que no pongo en duda que en estudio y arreglado mejoraría muchísimo.

Pero en fin, acabó su mini-set, de nuevo otra espera, se apagaron las luces, entró la banda (me quedé con ganas de que Isa “Machine” Summers” se girara a mi grito de”guapa”) y estallamos en aplausos. Entra Florence pasando por delante del público y más aplausos y gritos. Todos pensábamos lo mismo: “al fin la tenemos delante”.  La apertura con ‘What The Water Gave Me’ no hizo más que convencernos a todos de que aquella noche era real. Servidor y gente de alrededor lo dimos todo cantando ese estribillo mágico: “Lay me down, let the only sound, be the overflow, pockets full of stones”.

Porque, sinceramente, “mágico” sería el adjetivo que mejor describiría el concierto de la Welch. Con un setlist intercalando canciones de ayer y hoy, esa introducción derivaría en una explosiva ‘Ship To Wreck’ con una Flo dando la primera de muchas vueltas por el escenario, haciendo de actriz interpretando la letra de su canción, para después volver a los inicios de su carrera con ‘Rabbit Heart (Raise It Up)’ pidiendo al público que colaborase con ella saltando y levantando a otro sobre los hombros. Todo esto para acabar corriendo entre el público y cantar a voz en grito entre nosotros “this is a gift, it comes with a price, who is the lamb and who is the knife?”.

A continuación vendría una interpretación que rozaba lo espiritual con ‘Shake It Out’ e hilaría con ‘Delilah’, donde no pude hacer otra cosa que mantener los ojos cerrados cuando cantaba por primera vez “too fast for freedom” y mientras sonaban los acordes de piano que sirven de preludio al segundo verso explosivo. Una ‘Sweet croissant Nothing’ desnuda tirando al acústico coreada por todos que derivaría en una breve introducción sobre la génesis de su último álbum, de como ‘How Big How Blue How Beautiful’ fue de los primeras temas escritos antes de que llegara todo lo “blue” que la convirtió finalmente en lo que es. Introducción decidida con la voz de Florence a solas de una guitarra eléctrica,  la estructura explosiva que tiene el tema y el final de viento y coro. Como con ‘Mother’ más adelante, fueron unos cierres donde se echaba de menos todo el peso instrumental que tenían en estudio, pero a cambio supo compensar con una puesta en escena y unos movimientos sensuales que resultaban del todo hipnóticos.

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Uno de los momentos más especiales fue la interpretación en acústico de ‘Cosmic Love’, guitarra y arpa acompañando a una Flo que lució toda su potencia vocal con momentos donde alcanzaba notas altas y delicadas  con las que se ganó el silencio y el aplauso de todo el público. Mención aparte el cierre con el arpa y Florence girando sobre sí misma cual muñeca de cajita de música. ‘Long & Lost’ se encargó de relajar las revoluciones, pero no pudimos más que cantar y llevar con palmas el estribillo. ‘Queen Of Peace’ sonaba revolucionaria, Flo bailando aquí y allá, un tema que se agradeció para aumentar la intensidad del concierto.

Gritos y saltos continuaron sucediendo en ‘Spectrum’, con todos unidos al grito de “say my name!”. Desde luego, se permitió hacer un repaso a su discografía y acabar el primer tiempo del concierto con dos de los temas más representativos de su primer álbum: ‘You’ve Got The Love’, el cual no me esperaba y disfruté mucho, y una ‘Dog Days Are Over’ obligada, donde nos pidió hacia el cierre quitarnos una prenda y moverla en el aire, petición a la que respondimos algunos de mi alrededor y yo desprendiéndonos de la camiseta y sumarnos a la energía que desprendía todo el mundo.

Fin del primer tiempo, vuelve a entrar la banda en oscuridad, y, con luces tenues, Florence se pone enfrente de un foco a entonar las primeras notas de ‘What Kind Of Man’ con toda la gesticulación de The Oddysey apoyándola. Las manos se iban solas para imitar los gestos de la Welch, y finalmente, los movimientos suaves pasaron a ser puños furiosos con los primeros riffs rompedores del tema. ‘Drumming Song’ pondría el broche de oro a la noche, con una interpretación igual de siniestra y enérgica, con una Florence moviéndose por el escenario mostrando duda mientras canta “there’s a drumming noise inside my head that starts when you’re around” que acabaría por estallar en saltos compartidos con el público.

En definitiva, Florence + the Machine dejó constancia de que son una banda con un amplio rodaje y con hits necesarios de ser coreados por un amplio público. Ya sean de su primer álbum como del más reciente, a los que estuvimos allí nos dio igual. Fue el día para demostrar que todo lo que habíamos visto anteriormente en vídeo y en estudio, era real. Florence Welch se hizo persona entre nosotros, compartió sentimientos, nos transmitió su energía y nos dejó su mensaje: “Spread the love everywhere you can, ‘cause everybody has love to share”. Gracias goddess Flo. Ahora todo tiene sentido.

Mis 10 momentazos musicales de 2015

Prometo que es la última lista que hago de cosas de 2015. Toca pasar página, pero antes quería traer una lista, sin orden alguno, de lo que para mí han sido momentazos musicales de canciones de este año. Estribillos, segundos de canciones o melodías que me ganaron en su momento y me sigo acordando de ellas o que me marcaron. Hay de todo en esta lista. En los vídeos que incluya se reproducirá automáticamente el momento del que hablo para que os hagáis una idea y artistta y álbum del que se ha extraído. Comencemos.

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Xoel López – ‘Patagonia‘ – “Paramales”

El crescendo final de ‘Patagonia’ , cuando se mete el piano y explota la melodía. Decir que en directo esta parte es maravillosa y que la versión en estudio hace justicia. Cuando me estuve preparando su entrevista, la primera vez que escuché este tema me resultó conmovedora esa parte, y sigue siendo uno de mis momentos favoritos desde entonces.

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EL VY – ‘Return To The Moon’ – Return To The Moon”

Cuando Matt Berninger se va por tonos altos en los últimos momentos de ‘Return To The Moon’, algo que habíamos visto en pocas ocasiones y que consigue añadir un toque emocional al tema en un tema en el cual lo único que encontramos son buenas vibraciones y un crescendo muy interesante que cierra el tema en un clímax y con ganas de más.

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The Weeknd – ‘Can’t Feel My Face’ – “Beauty Behind The Madness”

El estribillo de ‘Can’t Feel My Face’, que me trae, y seguro que a más gente, un muy buen vibe. Era necesario algún éxito de estas características, y tenemos que darle las gracias a Abel Tesfaye por conseguirlo. Un tema bailable, simpático, con reminiscencias a la escena más groovy de los años 70… Lo tiene todo para que suene en pistas de baile, en la radio y en cualquier lugar.

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Joe Crepúsculo – ‘La Verdad’ – “Nuevos Misterios”

Este verano me dijeron que “si quieres que Mané se calle, empieza a cantar el estribillo de “La Verdad”, que lo sigue él solo y acabas la convesación”. Y esto es totalmente cierto. Desde que pusieran esa canción este verano y me enganchara al ritmo enlatado de Joe Crepúsculo, no he podido (ni mi grupo de amigos tampoco) dejar de recordarla a la mínima oportunidad posible.

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Miley Cyrus – ‘The Twinkle Song’ – Miley Cyrus & Her Dead Petz

Aunque Anthony Fontano se mofara cuando le hizo la crítica y puso al disco en el puesto número 2 de peores discos del año, cuando escuché ese final de ‘Twinkle Song’ donde Miley gritaba aquello de “What does it mean?”, me quedé alucinando. Más aún cuando lo interpretó en directo en el Saturday Night Live con el único acompañamiento de su piano…y toda la parafernalia habitual de esta nueva etapa.

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Sonograma – ‘Reina del Sur’ – “Tormenta”

Aún están abriéndose paso en el panorama musical, pero han conseguido transmitir en su álbum debut una esencia musical propia y rockera lejana a toda esencia naïve lo-fi del que empiezan. El caso es que me estaba preparando la entrevista que les iba a hacer, y llegué al cierre del disco con ‘Reina del Sur’ y una amiga y yo nos quedamos prendados con este tema, del que me quedo con el final, cuando se apaga la melodía y lo único que queda es el cantante gritando “¡Sal de mi vida!”.

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Son Lux – ‘You Don’t Know Me‘ – “Bones

Cuando estuve hablando con Ryan Lott al acabar el concierto de fin de gira en Madrid, me contó que grabó la parte vocal de este tema teniendo bronquitis, y que se acabó quedando con esa toma porque le daba ese toque de ruptura que tanto le gustaba al conjunto. En cualquier caso, esta enfermedad no impidió que se grabara ese canto que denota indignación y enfado con aquello de “you don’t know me at all!” que tanto me marcó en un primer momento y que luego vi en un directo sublime.

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Florence + the Machine – ‘Mother’,’How Big How Blue How Beautiful’ y ‘What Kind Of Man’ – “How Big How Blue How Beautiful”

Único triplete de esta entrada ante mi falta de capacidad para quedarme con un solo momentazo. En primer lugar, me quedaría con el guitarrazo de ‘What Kind Of Man’ con el que Mar y yo caímos rendidos desde el primer momento en el que escuchamos el estreno de esta canción allá en febrero en la BBC Radio. Luego me quedaría con el momento de ascención casi celestial de ‘Mother’, cerca de un minuto de guitarra, sintetizadores de ambiente y la voz de Florence que retumba y que en conjunto da una sensación de ligereza que te hace flotar. Y por último, y casi que más importante, el cierre de ‘How Big How Blue How Beautiful’: la sección de viento y el significado detrás del mismo.

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Alabama Shakes – ‘Gimme All Your Love’ – “Sound & Color”

Escuché por primera vez este tema en Radio 3, no conocía al grupo de antes ni nada, pero cuando sonó ese primer estribillo y Britanny se dejaba la voz cantando con su voz rasgada “If you just gimme all your love” quedé alucinado y en seguida este tema se quedó como uno de los must de este año.

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Tame Impala – ‘Let It Happen’ – “Currents”

Aquellos siete minutacos que sirvieron de adelanto para ver lo que íbamos a encontrar en el tercer trabajo de estudio del proyecto de Kevin Parker. Pero de este tema (del cual tenemos minutos y secciones para quedarnos) me quedo con esa parte instrumental con la que empieza la segunda mitad del tema y encontramos los synth strings y el vocoder, mi gran amigo que consigue convencerme cada vez que aparece.

El (verdadero) top álbumes 2015: previsible o no, aquí voy

¡Que este no es broma!. Después de una última semana decidiendo los últimos discos y viendo un orden convincente de este top 10 álbumes de 2015, quedo contento. Muchos discos han quedado fuera, y a algunos los rescataré en menciones de honor en una entrada posterior. Pero vamos a lo que vamos. Aquí presento, en orden ascendente, los 10 álbumes que más me han convencido este año, tanto en estilo como en concepto. Un orden casi arbitrario en el que me he permitido “cambiar” las notas de los álbumes de este ranking que he reseñado previamente, porque he seguido lo que a día de hoy me gusta que tal vez en un par de meses cambie, pero así son las cosas y así os las voy a enseñar:

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10: Son Lux – “Bones”

Mezcla de electrónica disonante con bases frenéticas, Son Lux se presenta en este álbum como un grupo y no como el proyecto en solitario de Ryan Lott. Un álbum que puede ser considerado como la evolución de una misma temática: temas que se relacionan los unos con los otros tanto en melodías como en lírica. Más información en la crítica que les hice.

son-lux-bones

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9: Passion Pit – “Kindred”

Uno de los comeback esperados de este año ha sido el de la banda liderada por Michael Angelakos. Consiguieron traer un álbum que conseguía rebajar toda esa explosión desmesurada de “Gossamer” para entregárnosla en pequeñas perlas como ‘Until We Can’t (Let’s Go)’ o la apertura ‘Lifted Up (1985)’. Un álbum bien equilibrado en ese aspecto, el melódico. Y en cuanto a nivel lírico, tenemos a un Angelakos más entregado que nunca a airear y ventilar su (ya acabada) relación con su mejor, haciendo un recorrido sentimental por diferentes estados y momentos, pero todo ello sobre construcciones melódicas que, en general, te hacían pensar en aspectos más positivistas. Aquí la crítica que les hice.

Kindred_Passion_Pit

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8: Sufjan Stevens –Carrie & Lowell”

Estamos de acuerdo que no es el álbum más animado del Sufjan, y que si bien “Illinois” era una obra maestra con un importante trabajo de producción y un ambiente más bien positivista, en “Carrie & Lowell” se encierra en una coraza de intimismo de un carácter más bien folk que consigue que sintamos que nos habla directamente a nosotros. Una instrumentación que pasa de momentos de guitarra acústica a construcciones con coros delicados y una ambientación apenas perceptible pero que en conjunto se encarga de darle el cuerpo a los temas. Aquí crítica.

Carrie & Lowell

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7: Dan Mangan – “Club Meds”

Uno de los descubrimientos que he hecho este año y que ha conseguido colarse en el ranking. Este álbum me sorprendía por el carácter sombrío del conjunto, que me hacía pensar en unos The National pasados por un filtro de distorsión ligera e instrumentación menos ligera. Es un álbum con el que estoy encantado y con el que he disfrutado mucho. No es una fiesta ni nada parecido, pero la parte vocal y tal vez la reminiscencia a los de Matt Berninger sean culpables de ello. Secciones de viento por aquí y allá, construcciones que van in crescendo y todo con una ambientación del estilo de la portada con la que nos presentan este trabajo. Aquí comentario que hice del álbum.

Club Meds Dan Mangan

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6: Panda Bear – “Panda Bear Meets Grim Reaper”

Un disco que cuando comienzas su escucha entras en un vórtice espacio-temporal del que no se puede salir hasta que se termine el LP. Las bases electrónicas de sintetizadores pegajosos, la parte vocal que funciona como un instrumento más y no busca el protagonismo, las producciones tan bien trabajadas de Noah Lennox hace que te gusten sus temas pero sin saber por qué. Porque no es un disco fácil del que puedas extraer temas con facilidad, es un álbum que o te gusta o no. Y a mí me encanta su carácter tan particular y el conjunto, dejarme llevar por el carácter tropical de ‘Tropic of Cancer’ o en la hipnótica ‘Principe Real’. Aquí crítica.

Panda Bear

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5: Björk – “Vulnicura”

Björk, una de las granDiosas de este 2015, nos abrió su corazón a principios de año cuando su disco se filtró por internet y tuvo ese lanzamiento tan precipitado. Pero como ella misma dijo, eso era síntoma de que el álbum era un ser vivo en sí mismo y ansiaba ser lanzado. Y le hizo bien. Un álbum que exhala su esencia en cada tema, desde la delicadeza de ‘Stonemilker’ a los momentos más rompedores y tensos en ‘Black Lake’. Un álbum que desprende dolor entre las producciones electrónicas y orquestales fruto del binomio Björk-Arca. Un álbum que es un paso adelante en la diva de las vanguardias. Un disco que mira al pasado recorriendo los sentimientos de la cantante islandesa pero que a sí mismo atisba el futuro de su carrera musical. Aquí crítica.

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4: Father John Misty – “I Love You, Honeybear”

Si tuviese que elegir el icono hipster de este 2015, sería Joshua Tillman a.k.a Father John Misty. Y si tuviese que elegir uno de los mejores letristas de este año, también sería él. En “I Love You, Honeybear”  encontramos temas con una base barroca importante. Una producción que tira a lo grande, a la orquestación, pero siempre dejando espacio a momentos más íntimos como ‘Bored in the USA’. Porque son en temas como estos donde encontramos la vena crítica del músico, porque en un álbum donde habla de amor desde un punto de visto repleto de metáforas y experiencias descritas desde un punto de vista costumbrista pero pasado por el filtro “hipster” del músico, encontramos lugar para la crítica como en el tema antes mencionado. Temas que se prestan a múltiples escuchas y, en resumen, un trabajo que en conjunto funciona tan bien como cogiendo cada una de sus partes por separado. Aquí comentario del álbum.

I Love You, Honeybear Father John Misty

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3: Jamie xx – “In Colour”

Era necesaria una renovación del panorama electrónico hipster de carácter más mainstream, y en 2015 se ha dado gracias a Jamie xx y esta joya que es “In Colour”. Un álbum donde el músico componente de The xx no duda en jugar con sonidos de un carácter más analógico, samples y melodías muy bien construidas, capa a capa, que nos transporta a madrugadas en áticos de Nueva York. Es simplemente maravilloso este álbum. Un ejercicio de equilibrio de momentos minimalistas e íntimos con otros en los que las melodías adquieren un carácter más sobrecargado, pero siempre en buena proporción. Aquí crítica.

In Colour Jamie xx

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2: Tame Impala – “Currents”

Para muchos, uno de los WTF del año, para mí, un álbum imperdible y un salto al vacío de Kevin Parker, mente creativa detrás del conjunto. Aunque las bases e influencias siguen ahí, nn “Currents”, Tame Impala se desprende de todo carácter psicodélico de sus primeros trabajos para dejar paso a producciones de un carácter más 80’s y friendly. Ese ‘Let It Happen’ de 7 minutos que se te hacen como 3 con su sección de vocoders y de synth strings es de los mejores momentos que nos ha dado la música este año. Un álbum que funciona mejor en conjunto que por separado, pero aún así no es excusa para que podamos extraer fácilmente temas pegadizos como ‘The Less I Know The Better’ o ‘Cause I’m a Man’, uno de los nuevos tema bandera de este grupo. Aquí crítica.

Currents

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1: Florence + the Machine – “How Big How Blue How Beautiful”

Lo justifiqué en su momento con la crítica, lo justifiqué tiempo después con el análisis de su producción y la relación con la esencia del disco y Mar hizo un interesante ensayo centrándose en la lírica del álbum. No creo que haya más que decir de este álbum. Seis meses llevamos con él y aún sigue fresco. Un álbum enérgico con el que goddess Flo al fin adquiere en el panorama musical el papel que se merecía. Aquí crítica, aquí análisis, aquí ensayo.

How Big, How Blue, How Beautiful Florence and the Machine

Florence Welch ha estado jodida y sus melodías lo saben: ¿Hay salida en lo Big, lo Blue y lo Beautiful?

El mes pasado, mi amiga Mar Suárez (a.k.a en el mundo blogger Mar Music Memories), realizaba un interesantísimo análisis a la lírica detrás de How Big How Blue How Beautiful, desmembrando las capas y capas del disco para acabar por descubrir a una Florence Welch que, perfectamente, responde a la descripción que se realiza en el primer post que conforma esta trilogía:

Flo es un ser reforzado (que no necesariamente fuerte), asertivo (que no por ello seguro), decidido (que no por ello impulsivo) y, sobre todo, valiente y que tiene claro lo que prefiere y quiere.

No voy a realizar un nuevo análisis lírico, que para eso ya está el ya publicado por mi amiga Mar,  es cierto que quiero añadir mi pequeña aportación a este gran trabajo hacia el final, aunque voy a centrarme en un apartado más simbólico y melódico-musical.

Porque después de escuchar y digerir (y consolar mentalmente a Flo por todo lo que ha pasado en su vida para ofrecernos esta delicada y sublime obra) este How Big How Blue How Beautiful, uno acaba coincidiendo en que Flo ha estado jodida. Así de simple.

Esta fase de enfado y frustración experimentada por Flo viene acompañada del miedo de no poder volver a amar, de no poder volver a dar todo lo que alguien en su momento disfrutó y luego desechó.

Porque vale, al final lo acaba superando (o al menos, deja las puertas abiertas a unos nuevos comienzos como reza Mar citando como ejemplo Third Eye), pero las cosas como son. Es más, Flo estaba tan jodida que no soló se volcó en la letra, sino que también en las melodías, y ahí es donde nos vamos a centrar aquí.

En una entrevista, Flo declaraba que la sección de viento final del tema How Big How Blue How Beautiful:

“The trumpets at the end of that song-that’s what love feels like to me,” Welch added. “An endless brass section that goes off into space. And it takes you with it. You’re so up there.

Teniendo esta idea en cuenta, nos podemos encarar al álbum con la siguiente premisa: las trompetas son sinónimos de amor. Grosso modo. Cojamos los temas en los que aparece una sección de este estilo: HBHBHB, What Kind Of Man, Queen Of Peace, Which Witch y St. Jude Ahora, podemos analizar la melodía principal y evolución de la sección de viento de cada uno de los temas mencionados y relacionarlo, de algún modo, con las fases de una ruptura de las que habla Mar:

  1. How Big How Blue How Beautiful o la fase de verdadero amor/ceguera: “Qué bonito era todo” es el resumen perfecto de la melodía que protagoniza la sección de viento en este tema. Entrando de forma suave y acaramelada antes del primer estribillo, añadiendo momentos en los que aumenta la intensidad y, finalmente, ese final lleno de texturas y el crescendo final. Lo que puede ser una relación en toda regla: Momentos de altibajos sustentados en la dulzura de la inocencia y ceguera que aporta estar enfrascado en un momento de efervescencia sentimental. Esos violines que aparecen como destellos y la posibilidad de imaginarse a una Florence volcándose en la relación (al menos, en un inicio) con la misma intensidad.
  2. What Kind Of Man o la fase de pérdida e ira: Aparece de repente, para complementar una escena que ya de por sí la encontramos agresiva. Una guitarra eléctrica que rompe la escena con unos riffs que retumban y, finalmente, esas trompetas que, en cierto modo, funcionan de aviso de lo que se va a desencadenar. Una melodía algo simple, pero concreta, tal y como es el inicio de un ataque de ira. Una Florence recriminando a una pareja que la ha dejado tirada cuando en el principio de la relación todo parecía muy bonito.
  3. Queen Of Peace o la fase de recriminación: Antes o después llegan las primeras peleas. Qué podemos decir de ese inicio que suena bélico pero a la vez con un deje de tristeza. Porque tenemos uno de los estribillos más agresivos del álbum en los que se denota a la perfección la diferencia entre la rabia inicial que yacía contenida y que finalmente explota (caso de What Kind Of Man), a la forja de un sentimiento de ni contigo ni sin ti, de lucha interna y externa. 
  4. Which Witch o la fase de recaída: Donde hubo fuego, quedan rescoldos. Flo aún está quemada jodida. Se nota cierta contención en la melodía pero no puede evitar estallar en la recta final. Si antes hablaba de lucha interna y externa, por el cariz y la composición de este tema en general, aquí hablaríamos más bien de una lucha interna. Esos estribillos en los que Flo hace uso de un rango vocal que está a medio camino entre el control y el grito de desesperación lo dice todo.
  5. St. Jude o la fase de aceptación: El último paso, el momento donde se reconoce todo. “No pudimos tenerlo todo y desde un principio lo supimos, pasemos página de una vez”. Desenvolviéndose en una melodía algo intimista donde Flo suena del todo frágil, la sección de viento se ve modulada de tal modo que hace que el timbre habitual de una trompeta cambie. Si de nuevo aplicamos la teoría, daría lugar a que Flo sigue teniendo constancia de que el amor sigue existiendo, pero tal vez ya no sienta lo mismo por esta persona. Una “modulación” sentimental: Ya no ve el motivo por el que se enamoró, bien porque definitivamente es algo ya superado o bien por haber otros motivos que le impidan verlo.

Así que con esto hemos confirmado el hecho de que Flo está jodida, y que consigue transportar ese sentimiento tanto a nivel lírico como a nivel melódico, utilizando esta particular simbología que he estado desarrollando. ¿Significa acaso que la ausencia de esta sección de viento simboliza la ausencia de amor? Para tener en cuenta este aspecto nos fijaremos en algunos temas del LP.

Por un lado, tenemos los grandes baladones de este álbum, que son Various Storms and Saints Long & Lost, ambos con una estética oscura de carácter lacrimógeno en el que Flo hace gala de una voz que canta al llanto y a la soledad. ¿Ausencia de amor? , encontrando en su lugar una tristeza que podríamos encuadrar en ese tramo entre la fase de recaída y de aceptación final. 

A continuación podemos hablar de las dos joyitas “ocultas” de este álbum (entendiendo ocultas para el público que no adquirieron la edición simple en un Target): Pure Feeling Conductor. De nuevo, en ambos temas encontramos a una Flo lacrimógena, que intenta disfrazar sus sentimientos en un medio-tiempo que es el primer tema, pero que se acaba derrumbando en Conductor para darnos una de las piezas más conmovedoras y personales de este álbum:

I’m the orchestra,
The conductor too,
My heart is a concert hall
And I filled it with you

Esta letra viene acompañada por una melodía a piano que empieza con delicadeza, incrementando su intensidad en el sector medio junto al resto de instrumentación de carácter acústico y suave; para cerrar finalmente en soledad y fragilidad melódica, complementando a la perfección a Flo. Volvemos a lo mismo: representación melódica de una relación que ha sido la protagonista total del álbum.

Pero no toda esta ausencia de amor está relacionada con momentos de bajón de Flo. Hablamos de Delilah, Third Eye o el clímax que lleva el nombre de Mother. Son temas uplifting, que ven su intensidad amplificada en sus respectivos tramos finales. Todos llevan una melodía que invitan a pasar página (con una correspondiente letra acorde a ello): Los coros que vienen después del estribillo de Third Eye que nos hace mover la cabeza instintivamente por lo sencillo de su estructura, la explosión de Delilah y su percusión sencilla pero directa y, finalmente Mother. En este último podemos encontrar cierta simetría con What Kind Of Man por el uso de la guitarra eléctrica desgarradora, pero comprobamos como en la recta final va mutando ligeramente hasta perderse en los últimos segundos. ¿Recuerda a algo? Si bien en HBHBHB encontrábamos el mismo efecto con las trompetas (el amor), aquí lo encontramos con la guitarra eléctrica y el coro, que pueden simbolizar una nueva etapa que difiere de lo que ha vivido nuestra pobre Flo en su época más reciente.

¿Conclusión? Florence ha superado esta relación. Y esto lo deja ver tanto a nivel lírico, como melódico, como simbólico. Ahora lo que cabría preguntarse es: ¿Se trata este álbum de la superación de una relación vista en retrospectiva? Aquí es cuando me meto en terrenos líricos para complementar (un poquito) los artículos de mi amiga Mar diciendo que no. Este es un álbum que se empezó a forjar en un momento sentimental y se concluyó en otro distinto. Este hecho conlleva a encontrar momentos en los que la propia Flo no sabe lo que siente en ese momento. Contradicciones tal vez, pero todo ello ligadas a un estado sentimental que justifica este modo de actuación. Hablamos de la contradicción entre As Far As I Could Get y la propia HBHBHB.

Because I feel unloved
I went as far as I could get 
(…)
And I’m not far enough yet

Este As Far As I Could Get es la exposición máxima de la Florence dolida, que opta por huir de una situación en la cual no se encuentra cómoda, a saber, huir de Londres para intentar olvidar a su (ex)pareja. O ese es uno de los significados que se pueden extraer y que consideraremos aquí. El “problema” llega cuando cogemos la letra de HBHBHB, concretamente:

So much time on the other side
Waiting for you to wake up

Si tenemos en cuenta un significado literal en este caso, alejándonos de cualquier significado metafórico (ese punto de vista está desarrollado en la entrada de Mar), estos pueden ser unos versos que hagan referencia a la diferencia horaria, simple y llanamente. Encontramos 8 horas de diferencia, y este podría ser un canto de Flo al intento de mantener una relación a distancia que ves como se va desvaneciendo con el tiempo por la ausencia de contacto.

¿Tiene que ser una contradicción? Tal vez se corresponda al orden en el que se desarrollaron los eventos (primero qué bonito es todo HBHBHB, vuelvo para ver que no es así y me voy llorando As Far As I Could Get y enfadada What Kind Of Man). Teniendo en cuenta la situación que estaba viviendo Flo y de la cual nos hace partícipes a lo largo de 19 temas, sería plausible cualquiera de las dos teorías. Esto no quita una cosa: la sensibilidad de una mujer como esta ante una relación tormentosa y la capacidad de superación y de registro de la misma. Bravo, Flo. Bravo.


Enlaces de interés

Artículos de Mar Suárez en relación a este álbum y su valor sentimental y lírico: Parte 1, parte 2, parte 3.

Genius, el portal de letras de canciones donde los usuarios pueden plasmar impresiones y significados de canciones o trozos de ellas (sección Florence and the Machine).

La dicotomía vinilo-CD en la venta musical y las diferencias con el consumo mainstream

Desde hace un tiempo hasta ahora, toda mi música la he comprado en “mi” tienda de discos, Marcapasos en Granada, porque tanto a nivel de trato con el cliente como de catálogo es impresionante, siendo, recordemos, una de las pocas tiendas de música que quedan en la ciudad.

Pero de vez en cuando, me permito recorrer otras superficies para ir a la caza de la oferta. Hace un par de días, pasaba por el Media Markt y me sorprendió ver que tenían vinilos (no me lo esperaba, teniendo en cuenta que la sección musical era bastante pequeña), y por otro lado, la oferta musical en sí. De esto hablaré más adelante.

Porque seamos sinceros, en España se compra poca música, pero esto hace que en las listas de ventas/éxitos encontremos algunos aspectos curiosos. Vale que en lo que respecta a actualidad musical, España va a la zaga y podemos coger el ejemplo de Shut Up And Dance de Walk The Moon, que tardó casi medio año en llegar a nuestro país con respecto a Estados Unidos. Pero al menos llegan. Temas que los que ya los conocíamos sabemos que funcionan, salvo en España aparentemente. Porque no se apuesta en nuevos artistas y música, vamos repitiendo la misma fórmula una y otra vez, porque al fin y al cabo, funciona. Así que vemos las listas pobladas de la misma gente siempre y los nuevos que llegan, en pocas ocasiones, ofrecen algo nuevo. Otro problema que le veo es la eterna perpetuidad de ciertos temas, y es que aún siguen coleando por la lista de singles Chandelier Thinking Out LoudVamos a innovar, por favor.

Volviendo a las curiosidades-incongruencias de las listas de Promusicae. Tenemos temas y artistas que ocupan altos puestos en el top de radio (comparemos esta categoría de Promusicae, con el streaming del Official Charts), hablamos de Major Lazer Mø con Lean On;Are You With Me, de Lost Frequencies, por citar otro tema. Lo curioso es ver que luego, a nivel de ventas (que, en cierta medida, generan mayores ingresos que las reproducciones en radio), no vemos rastro ni de los unos ni de los otros. En el caso de España coronan esta semana las listas de ventas Antonio José, Alejandro Sanz, Pablo Alborán y Gemeliers. Juzguen ustedes mismos.

Con estos artistas no se termina de ver el ejemplo que quiero mostrar con esto, porque al fin y al cabo, los puestos altos del top de singles fluctúan entre estos artistas habitualmente, pero hablemos de artistas que tienen repercusión 0 en España pero espacio en Radio 3. Porque por mucho que me duela, Tame Impala no son conocidos en España como en otros países, pero eso no ha evitado que obtengan un 8º puesto en lista de ventas (mucha gente nos planteamos de donde, pero a la vez lo agradecemos). O que Florence + the Machine, sin repercusión alguna en las ondas pero sí social, obtuviera un 4º puesto.

Aquí podríamos establecer cierta división entre los consumidores de música. Los de radio y los de álbum.

Pero quería indagar en algo más, porque, como decía, lo que me sorprendió en el Media Markt fueron dos vinilos. Por un lado, el debut de James Blake y por otro el Valtari, de Sigur Ros. Encontrármelos en la Fnac no me extraña tanto, ya que veo a este establecimiento como cierto refugio para hipsters y melómanos que busca(mos)n una oferta musical más variada. Pero me llevó a plantearme un aspecto nuevo, y es comprobar si existe mayor diferencia entre las ventas de CDs y LPs que de la reproducción de singles a la venta de sus álbumes.

Como Promusicae ya ni siquiera toma en cuenta las ventas en el 12 pulgadas, me basaré en los datos de Official Charts. Tanto en CD como en LP, The Maccabees como las re-ediciones de Led Zepelin encabezan ambas listas.  En cambio, encontramos álbumes cómo el In Colours de Jamie XX obtiene una muy digna posición en vinilo mientras baja puestos en CD. O que mientras An Awesome Wave de Alt-J se encuentre en el top de venta de vinilo, no tenga lugar en ventas de CDs, y con el segundo álbum de la formación, This Is All Yours, pase al contrario.

¿Qué quiero decir con esto? Por un lado, que la fiebre mainstream de consumo radio-friendly no eclipsa las listas de ventas. Encontramos a Ed Sheeran y a Taylor Swift, pero con apuestas más interesantes y con menos repercusión a nivel de radio como los ya mencionados Tame Impala Jamie XX. Y por otro lado, que a nivel de ventas de música, se mantiene cierto sentido. Lo que se vende en CD se vende en vinilo. Otra cosa sería hablar de lo que se vende en cada país, pero estamos donde estamos y no podemos luchar contra ello. Podemos estar tranquilos conque el vinilo está resurgiendo, y tenemos esas excelentes ventas del AM de Arctic Monkeys en este formato (y en CD también), o las del Lazaretto de Jack White. 

Hagamos un Tag de música: Las 10 canciones que…

Yo sólo sé que soy una persona con un gusto variable. Aunque de base constante, cuando digo que hoy mi grupo favorito es “X”, a los dos meses puedo cambiar de parecer, aunque la impronta que deje en mí esa formación supone una huella importante a la hora de forjar mi (ecléctico) gusto musical.

Aclarado este punto podemos ir al motivo de la entrada de hoy. Hace un par de días veía un vídeo en Youtube de un tag de canciones. Esta persona que hacía el vídeo proponía una serie de canciones para distintas situaciones. En mi caso, lo voy a dejar en diez canciones que, para concretarlo en un número redondo y en categoría a las que, personalmente, les puedo sacar juego.

1-Canción de mi disco favorito

Teniendo en cuenta la aclaración que he hecho al comienzo, voy a coger dos temas. Por un lado, mi disco favorito a día de hoy es (sorpresa) How Big How Blue How Beautiful de Florence & the Machine. Si de ahí tuviera que coger una canción, sería sin duda la que da título al disco. Por darle un giro, me voy a quedar con la versión demo, a la que me he enganchado últimamente por su carácter más intimista, en comparación con la versión final. La formación de viento que cierra el tema se ve sustituida por un teclado que avanza dulce y delicado. Y a nivel vocal, encuentro a una Florence más desinhibida, por decirlo de algún modo.

Ahora bien, si tuviera que elegir mi disco favorito a nivel “global” y que lo ha sido durante un largo periodo de tiempo, sería el Destroyed de Moby. En alguna ocasión habré comentado que con este álbum descubrí al que sería mi músico favorito y que me resulta una referencia muy importante a nivel musical. No es un disco que entre con facilidad, pero esa electrónica downtempo, de escuchar de madrugada me puede. Y si me quedase con un tema, sería Lie Down In Darkness, esos violines son magistrales.

2-Canción que te haga bailar

De nuevo volvemos a la moda de mi lista de reproducción actual, y es que, una canción que me haga bailar actualmente es Kiss With A Fist, de (de nuevo) Florence & the Machine. Es uno de los temas más antiguos de esta formación, que, con apenas 2 minutos de duración, consigue transmitir una muy buena onda con una guitarra eléctrica rápida que consigue hacer que me mueva con un estilo muy rockabilly.

3-Canción que ahora odias

Si bien ahora no podría decir de algún tema que me gustara con anterioridad y ahora “odie”, si podría decir una que odio desde el principio. No sé por qué, pero no puedo con Tenía Tanto Que Darte, pero de nunca. De hecho, ni la voy a poner en la entrada de la manía que le tengo.

4-Canción que te ponga triste

En lugar de triste, voy a dejarlo en “reflexivo”, porque temas que me hagan llorar porque sí, a día de hoy no lo he encontrado. Aquí señalaría Holocene, de Bon Iver, uno de mis temas favoritos del músico de Eau Claire de su sophomere album Bon Iver Bon Iver. Ese tema que no termina de despegar pero con un toque de delicadeza que lo hace digno de estar en este apartado.

5-Canción que te ponga feliz

Una de las canciones por excelencia que me ponen de este humor es Toros En La Wii (Fantástico) de Love Of Lesbian, o en su defecto, Fantastic Shine, su “versión” en inglés. Ese buen rollo que desprende en el tramo final en ambos temas con ese “Fantáaastico” no tiene precio.

6-Canción que te sepas perfectamente

De las primeras que he caído que me podría poner en cualquier momento a tocarla con la guitarra y cantar su letra sin mirar sería Pumped Up Kicks de Foster The People. Uno de los temas por excelencia de los de Mark Foster que resulta sencillo y pegadizo, con todos los artificios que después le añaden y le dan consistencia y carácter a este corte.

7-Canción que te ayude a dormir

Aunque para dormi me pongo mi lista de reproducción habitual, si hay un tema que destaque por la tranquilidad que desprende y con el que consigo dormirme es Lindisfarne I II del álbum debut de James Blake. Un tema basado en los vocoders y en la calma de la electrónica intimista y progresiva del británico que sólo puedo inspirarte comodidad que se agradece en los momentos previos a dormir.

8-Canción de tu infancia

Lo que trae tener una hermana que te saca casi 8 años es que te inculca sus gustos. Estamos hablando de principios de década, los años 2000, en los que el pop R&B estaba muy de moda y, mi hermana, como buena seguidora de tendencias, lo escuchaba y me lo transmitía. Uno de esos temas fue Can’t Get You Out Of My Head, de Kylie Minogue. Semilla con la que mi hermana plantó el interés que más tarde desarrollaría en esta diva australiana (más tarde lo recalcó cuando me puso por primera vez In My Arms, allá por el 2008).

9-Canción que quieres que suene el día de tu boda

Llamadme pesado con Florence, la sempiterna en mis listas, pero una canción que debería sonar en mi boda debería ser de ella. Tiene muchas papeletas How Big How Blue How Beautiful, por aquello de que el cierre es una alegoría al amor y la sensación que despierta en la cantante. Pero por variar, y en el caso de que no pudiera poner esa, pondría Dog Days Are Over, tanto por la letra y los versos que se pueden extraer “Happinnes hit her like a train on a track” o el mismo “The dog days are over, the dog days are done”.

10-Canción que quieres que suene el día de tu funeral

Yo soy de los que piensan que hay que irse animando al personal. En lugar de poner una balada o una canción lenta (y ojo, si pusiera una, sería Starálfur de Sigur Ros), me iría con un tema alegre y animado. En mi caso, Wake Up, de Arcade Fire sería un fuerte candidato a protagonizar esta ceremonia.

Crítica de “How Big How Blue How Beautiful” de Florence & the Machine

Cuando Platón, hace 2500 años, hacía disertaciones sobre el amor en El Banquete, no era capaz de imaginarse que, por un lado, la sociedad iba a desvirtuar la concepción de su concepto para crear el “amor platónico” y, por otro, que Florence & the Machine lo relacionaría con relaciones desastrosas que derivarían en un álbum que te transporta del clímax supremo a golpe de lo que llamo factor hostia, a lo más introspectivo e íntimo. Ah sí, y Florence Welch dice que el amor son muchas trompetas.

Porque si algo te asalta de inmediato al escuchar How Big How Blue How Beautiful, y sobre todo el tema que da nombre al álbum, es la introducción de este nuevo elemento en las composiciones del grupo británico. Ese outro de esta canción es oro para mí, y para Florence una interpretación de la sensación de estar enamorado, “una sección de viento incesante (…) siempre lo quieres usar, es una sensación increíble”.

Esta sección de viento se torna algo más intensa en el tema inmediatamente posterior, Queen Of Peace, de nuevo tratando el amor, esta vez incluyendo también un apartado más paterno-filial, en uno de los temas más guerreros del álbum.

Como digo, el amor, constante de este álbum junto a esta sección de viento y energía incesante del álbum. Y es que, con prestar cierta atención al apartado lírico, se puede observar como el álbum, si bien en ocasiones recurriendo a metáforas o ejemplificaciones ajenas como en el caso de Queen Of Peace St. Jude, se centra completamente en la propia Florence. Un álbum personal que intenta funcionar como un reflejo del espacio entre Ceremonials y ahora. Un tiempo que considera la propia artista como, en ocasiones, convulso. Habla en entrevistas de la extraña sensación de tener un año libre para buscar lo que la hacía feliz: ¿fiesta o mantener una relación?

Y eso es lo que encontramos en este álbum. Cierta reminiscencia a aquel Ceremonials en lo que respecta a la ducha de demonios interiores. En ocasiones con una actitud más guerrera como en Ship To Wrecky en otras de una forma más derrotista pero con ese atisbo de esperanza que colma Various Saints And Storms.

Volviendo al estilo del álbum, voy a volver a coger unas declaraciones de Florence (alias goddess Flo, alias Flo, alias la puta ama) en las que afirmaba que en este álbum había logrado un estilo más parecido al de sus primeras canciones, hablamos de algunas como Kiss With A Fist, atribuyéndolas todo lo aprendido hasta el momento. Exactamente esto fue lo que pensé con What Kind Of Man, pero esta impresión se queda ahí, en mi opinión. Tal vez podría señalar que Ship To Wreck me recordó en un primer momento a la esencia de Rabbit Heart (Raise It Up)Pero las reminiscencias estilísticas quedan ahí, porque no encontramos ni el arpa característica de los trabajos anteriores, ni lo naïve de Lungsni lo gótico/barroco del genial Ceremonials. 

Aunque eso sí, tomemos aquellas colaboraciones que hiciera para algunos filmes, desde Heavy In Your Arms Over The Love Breath Of Life, porque es en esa epicidad en la que podemos encuadrar este nuevo álbum. Temas que empiezan tímidos y acaban por todo lo alto como Third Eye, o que por el contrario ya empiezan en un listón alto, como la interesante Caught o la maravillosa, no-puedo-parar-de-bailar-y-cantar Delilah, con un uptempo genial, un ritmo muy fácil de llevar y que en seguida se imagina en los conciertos de este tour.

Conciertos. Otra palabra clave de este álbum. Porque son temas que son fáciles de imaginar en el escenario. Si bien Ceremonials te lo imaginabas en catedrales o en escenarios repletos de velas y vestuarios rococó (recordemos el MTV Unplugged), en HBHBHB se busca abarrotar los festis de verano. Nos ofrece temas que van directos al ataque y que se quedan con la suficiente facilidad como para cantarla a gritos ente otros fans en uno de sus conciertos. Las ya mencionadas What Kind Of Man Delilah son los buques de este grupo de temas, y me voy a permitir incluir Hiding (de la edición deluxe), con los toques de teclado ligeros, y Pure Feeling (de la edición del Target), con unas palmas animadas y fáciles de seguir que recuerdan a un Bedroom Hymns adaptado al nuevo camino que que ha tomado en este álbum.

Pero ojo, que Florence sabe que en un concierto, como en su vida y como en su álbum, hay momentos en los que hay que bajar la luz, relajar al público para que no sufran tirones (o para que ella misma se relaje y no se rompa otra vez el pie), y para eso tenemos Long & Lost Conductor, ambos dos con melodías basadas en un piano que avanzan con timidez evolucionando a lo largo de sus tramos. Long & Lost con un estribillo donde ese verso “Is it too late, to come home? Are all those bridges all stone?” se te queda clavado, junto al sutil coro de fondo que da mucho cuerpo al tema.

Son temas como este, como St. Jude, como As Far As I Could Get los que se acaban buscando en este álbum. Porque todo álbum necesita un equilibrio, ni muy animado ni muy melancólico. Florence consigue encontrar ese punto medio con temas muy cañeros y muy introspectivos que, por el notado contraste que presentan entre ellos, acaban potenciándose. Este equilibrio trae consigo que, en cierto modo, se mantenga la perpetuidad del álbum. Me explico. Es un álbum al que vas a poder acudir en cualquier momento e independientemente de como te sientas. Tienes pildorazos para cuando estás animado, en cierto modo, en busca del mismo. Tienes baladas interesantes cuando estás en un modo más reflexivo, y tienes a Florence and the Machine, no puedes pedir más.

Bueno si, podrías pedir algo más, un cierre a la altura. Pero ahí se anda rápido nuestra goddess Flo para servirte en bandeja Mother, de lo mejor que ha podido componer esta mujer. Un tema que empieza con una batería electrónica sutil para explotar en un estribillo de riffs de guitarra eléctrica rápidos, breves y concisos al grito de “Mother, make me, make me a big fall tree, so I can shed my leaves and let it blow through me”. Pero sin duda, lo mejor de este tema es la recta final, donde la melodía progresa de la mano del aumento de la intensidad, los feedbacks de guitarra que me han recordado en algunos instantes a Sigur Rós, Florence aullando de fondo…Todo un compendio de sonidos que acaban llevando a un éxtasis. El de haber expresado todo lo que tenía que decir, el de acabar el álbum, el que cada uno quiera.

En cualquier caso y por ir concluyendo ya, podríamos decir que el peso de este álbum no se halla en las melodías, que, si bien son en ocasiones muy pegadizas y How Big How Blue How Beautiful es desde que lo escuché mi nuevo tema favorito, no tiene comparación a la producción barroca de Ceremonials. No digo que aquí no haya un menor trabajo, sino que esa vena catedralicia, puramente pop barroca ha pasado en cierto modo al olvido en este nuevo álbum. Este nuevo trabajo de la británica se acerca mucho más al rock alternativo, perdiendo ese toque romántico que daba el arpa y los arreglos más orquestales del segundo LP.

Pero en fin, Florence & the Machine no son un arpa nada más, y su idiosincrasia no radica en ese instrumento, sino en la creatividad y originalidad de las mentes pensantes, Florence Welch, Isabella Summers Markus Dravs a la producción (aunque la fantástica Mother se la debemos al productor habitual de la banda, Paul Epworth). Han considerado oportuno cambiar el rumbo melódico en este tercer álbum, apostando por un sonido más grande, no en un apartado tan espiritual como en Ceremonials ni convirtiendo HBHBHB en una banda sonora constante (aunque Which Witch sea un ejemplo de ello). Un grupo que decide innovar para no encasillarse. En este álbum ha tocado las trompetas, en el anterior fueron los arreglos orquestales y en el debut, el famoso arpa.

Ahora, la pregunta del millón, ¿es HBHBHB mi nuevo álbum favorito de Florence & the Machine? Casi que me atrevería a decir que , pero sería por una levísima diferencia con Ceremonials. En aquel álbum, y en Lungs también, pero me acabé inclinando por el segundo LP, encontré una dimensión nueva en el sonido de Florence. Se alejaba de lo naïve para un plano más oscuro. De nuevo he encontrado una perspectiva nueva en HBHBHB. Y luego, encuentro cierto gusto en desentramar este álbum. Quiero decir, no cae tan bien a la primera. Hay temas que funcionan como absoluto gancho, pero para entender el concepto hay que digerir el álbum con calma, entender las letras y entender la situación que ha vivido Florence en este periodo. Y por último, por esa misma razón. Florence se muestra como es ella misma, personaliza el álbum en su persona. En Lungs Ceremonials se encuentra cierta alineación del yo poético del álbum en una persona externa a la cantante #tuiteacomoerrejón, o al menos en la mayor parte de los momentos de sus anteriores LP. No cabe duda de que Florence Welch se ha inspirado en sus reflexiones y experiencias (aquella obsesión con el agua de Ceremonials viene de una historia muy interesante que comenta en el libreto del álbum), pero, en cierto modo, no se moja. Por decirlo de algún modo, no hay ese intimismo y cercanía que en HBHBHB. Y es esa cercanía, esa fragilidad que muestra en las letras de estos temas la que te hace sentir como que este nuevo álbum te lo está entregando personalmente a ti. Es el interior del álbum, de nuevo, la vida de Florence. Una artista que se muestra segura y potente para luego, después de indagar detrás de esta primera fachada, llegas a la verdad, a lo que no todo el mundo conoce y se queda oculto como una perla para los que de verdad la buscan. Un álbum que es una colaboración continua entre Florence y tú como oyente y receptor de esta pieza en la que se ha entregado de lleno y que merece un análisis que merece de, además de críticas como esta, una escucha y una lectura de las letras propia.