Gotye

Artistas que ven el éxito a la primera o, en su defecto, por serendipia

Antes de nada, había pensado titular la entrada como artistas que lo petan a la primera, pero luego me he recordado que hay que guardar las formas, sobretodo cuando abro la entrada con un artista de la talla de Hozier.

Estaba leyendo hace un rato un artículo de la Rolling Stone en el que hacían un repaso a la llegada el éxito del artista, y la historia detrás de su single de presentación y de máxima repercusión hasta la fecha, Take Me To Church.

Comentaba como ese boca en boca ayudó a su carrera, y como que una vez entró en las radios americanas todo fue rodado (vale, me habré saltado como la mitad de la historia, si os interesa la podéis leer en la web). Desde luego, a lo largo del artículo, Hozier se nos presenta como alguien con los pies en la tierra, que si bien sabe que tiene la agenda llena hasta Navidad de este año, toda idea que le surge la plasma con la guitarra para la grabación de su próximo álbum.

En lo que respecta a su álbum debut, es una auténtica joya. Temas que sueltan un soul y una energía muy interesante y, en ocasiones, cañera, y otros en el prisma contrario, que rozan lo intimista. Pero ante todo premia esa autenticidad con letras propias, con mensaje, y Take Me To Church es un ejemplo.

En el artículo hacen referencia a que hace un año, era impensable encontrar una canción con un tempo más relajado y con trasfondo en lo alto del Top 40, pero asimismo declaran que desde Sam Smith, esa puerta esta abierta.

Y ahí es donde me quería detener en esta entrada (aunque haya dado un rodeo tan sumamente grande). Ya no en cómo hay artistas que desde el lanzamiento de su primer single ya ven su éxito asegurado, sino en artistas que en su primer single llegan al éxito sin haber sido esa su intención. Que sí, que la ambición de cualquier artista es forjarse un nombre en la escena pop, pero hay otros que se conforman con la escena alternativa o que, al menos, no van con toda la maquinaria a alcanzar ese éxito mainstream.

Un ejemplo muy claro es Lorde y Royals, que fue a parar en toda la frente de la crítica musical. Un tema totalmente antitendencias pero que gustó a todo el mundo y acabó conquistando las listas. Como dice el artículo con el que he sacado esta entrada, Sam Smith podría ser otro ejemplo, y es que, si bien Stay With Me hubiese sido más fácil encontrárselo en el top de las listas de adult alternative (que por cierto, esa calificación de género no me gusta nada), si es verdad que choca mucho verlo en la lista general de Billboard al lado de Taylor Swift.

Pero además de esos artistas noveles que ven un éxito, más o menos buscado, a la primera, habría que señalar a otros que pasan del apartado más underground/indie a las cotas altas de la fama. Está claro que la música indie en todas sus variantes se encuentra en las listas y ya no sorprende, pero para fun.llegó en su segundo álbum… Después de que Nate Ruess (el vocalista) hubiese lanzado con su anterior banda dos álbumes. Tardó en llegar, pero acabó llegando.
Y ya, qué decir de Gotye, que tardó casi 10 años en llegar su popularidad mundial con Somebody That I Used To Know y su melodía cantada y parodiada por tantos. Si bien era un artista que había conseguido labrarse un nombre en Australia y alguno de sus temas de su segundo LP fueron muy aclamados, fue con ese single y su estilo antipop con el que llegó al gran público. Trayendo consigo a Kimbra, que por lo menos para mí fue un descubrimiento interesante.

¿Qué quiero decir con esta entrada? Que no podemos estar seguros de lo que encontraremos mañana en el puesto número 1 de la lista de ventas y que, de nuevo, no existe la fórmula perfecta para crear el próximo éxito.
Bueno, y también que, aunque en muchas ocasiones tarde en llegar, acaba llegando.

Mi “Desert Island Discs” personal: Los 8 discos que me llevaría a una isla desierta

Me encanta la BBC Radio. Ya he expresado en otras ocasiones lo mucho que me gusta la programación y la variedad musical que ofrecen. Pero quería destacar en esta entrada un programa que lleva emitiéndose desde 1942, y no es otro que Desert Island Discs.

Estaba un día en clase de inglés en mi academia y, hablando con mi profesora, con la que compartía (y sigo compartiendo) gustos musicales, me acabó recomendado este programa (a raíz de que estábamos hablando de Jamie Callum si no me equivoco). En cualquier caso, me comentaba que este programa se encargaba de llevar a un personaje famoso, que bien podría pertenecer al mundo de la música, ser un actor, escritor, filósofo…, y en el programa le hacían elegir 8 piezas de música. Además de un libro y un bien de lujo.

Pero aquí en esta entrada nos vamos a centrar en el apartado musical, que por algo reconduje el blog a este aspecto. En cualquier caso, voy a poner ocho discos que considero parte importante, al menos de momento, de mi vida. Si bien porque en el momento me sorprendió su estilo o porque me traiga un buen recuerdo. No llevan un orden en concreto, van conforme van surgiendo:

1-Aphrodite de Kylie Minogue (2010)

Se trata del primer disco que me compré, y ya sólo por ello merece estar aquí. Me acuerdo que me empezó a llamar la atención a partir de All The Lovers, si bien ya conocía por mi hermana su mítica Can’t Get You Out Of My Head In My Arms. Pero recuerdo como me descargué el álbum enteró y me encantó el estilo que desprendía ese álbum: un pop sensual que resultaba muy agradable. Me acuerdo de hecho de la fecha (si bien aproximada) en la que me lo compré, y supuso mi introducción en la compra de discos. Así que, técnicamente, me ha llevado a tener una colección musical que, si bien modesta, crece cada día y estoy orgulloso de ella.

2-Momentum de Jamie Cullum (2013)

Mi padre me lo regaló por mi santo hace dos años, y al mes y medio tuve el placer de ver al británico en directo. De hecho, fue mi primer concierto. Que si bien estaba en la última fila (además, literalmente) esa sensación de ver a un artista que llevabas tiempo siguiendo y adorando su música por primera vez, es fantástica. Me acuerdo que al concierto me llevé unos prismáticos (sí, había pantallas para verle, pero somos así), y me sentí muy extraño, pero a la vez embargado, de ver a través de los prismáticos a Jamie Cullum.

3-Destroyed de Moby (2011)

Este fue el disco con el que conocí a Moby. Bueno, a decir verdad, estaba viendo Cómo Conocí a Vuestra Madre y en un episodio de la primera temporada, había un personaje que los protagonistas confundían con el artista (que al final resultó no ser). Curioso yo, me dediqué a investigar, efectivamente, quién era ese Moby, para acabar llegando a ese Destroyed y los sonidos electrónicos que ofrecía. Asimismo, fue también la primera vez que me adentraba en la música de un estilo más alternativo, con sonidos que eran poco habituales.

Sinceramente, estaba entre este álbum y Play, por el hecho también de que los dos me suponen una profunda inspiración a la hora de producir música. Moby me encanta como persona, es alguien que hace lo que más le gusta como quiere.

4-Ágætis byrjun de Sigur Rós (1999)

De hecho, conocí a Sigur Ros a partir de Moby. Recuerdo que en una de las entradas de su blog comentaba que había ido a un concierto de esta banda y que era de sus favoritas, así que decidí darles una oportunidad. Si no me equivoco, creo que empecé escuchando su primer álbum Von, y de primera me dejó muy perplejo, pues era un álbum raro (o por lo menos llegué a esa impresión en un primer momento). Pero no, luego llegó este Ágætis byrjun y todo cambió. Todavía no he encontrado ningún álbum que haya conseguido emocionarme de esa manera. Me gusta este estilo post-rock que predican y esa instrumentación que es muy bonita (ahí va el término del crítico musical/melómano).

Además, este disco me lo compré en mi viaje a Seattle del pasado año en el Record Store Day… por $1.

5-Boardface de Gotye (2003)

En plena fiebre Gotye y Somebody That I Used To Know, yo me dediqué a investigar un poco sobre su carrera y acabé llegando a su primer álbum Boardface. Un trip-hop muy interesante que probablemente pase desapercibido para el gran público, pero una auténtica joya para los amantes de la música, y sobretodo de Gotye. De nuevo, una inspiración para crear, se trata de un álbum novel y debut, basado en el sampling y que nos ofrece un resultado muy bueno.

Además de todo esto, tiene una historia de amistad bastante curiosa detrás del álbum, desde luego.

6-Delirios de Grandeza de Alaska (1996)

No sería capaz de quedarme de un álbum de Alaska de su época ídem, así que me quedaría con este recopilatorio que es el que mejor recoge su carrera en los años 80. Quien sea seguidor de este blog sabrá que soy muy fan de esta época, y que la música española que escucho es o esta o indie. Pero en cualquier caso, Alaska podría considerarla una de mis guilty pleasures. Me encanta la energía que irradiaba de joven y el estilo de la Movida Madrileña que llevaba.

Además, me resulta una mujer muy curiosa y extremadamente culta.

7-Yoshimi Battles the Pink Robots de The Flaming Lips (2002)

Por favor, no iba a acabar esta entrada sin mis queridos Flaming Lips. No recuerdo cómo llegué a saber de ellos, pero el caso es que lo primero que escuché de ellos fue The Terror y me produjeron tanta curiosidad que me decanté por escuchar más de ellos. Y así (o al menos así lo creo) es como llegué a este Yoshimi, que aún me sigue pareciendo un álbum con una concepción muy curiosa, pues mezcla desde percusiones pegajosas con trasfondos más experimentales. Si bien es lo más descafeinado (por no decir menos raro) de esta gente, esto no quita que sea también uno de sus álbumes más interesantes. Aunque claro, de todos los álbumes que hacen podemos decir eso.

Además, cuando estuve en Seattle en el Record Store Day, además de comprarme la edición en vinilo limitada de 7500 copias del 7 Skies H3 (aquella canción de 24 horas que consiguieron condensar en un álbum de una hora), el llevar ese vinilo me permitió compartir conversación con más personas que se lo iban a comprar. Así que, les guardo un cariño especial a este grupo.

8-Pure Heroine de Lorde

No me cansaré de la historia de Lorde. El cómo una chica de 16-17 años acabó conquistando las listas de ventas con un tema que no tenía nada de comercial y que era 100% auténtico, y cómo ha sabido mantenerse y no caer en las garras del olvido mediático y acabar como un juguete roto. Es una historia motivadora desde luego. Con un estilo musical elegante y un estilo de vida que, si bien llamativo, no es lo ostentoso de otras como Lady Gaga, ha sabido estar en el punto mediático perfecto, sin llegar a la polémica (aunque si bien ha hecho comentarios que le ha valido numerosos tweets de respuesta). Y sobretodo, ha sabido acostumbrarse a la fama. Pero siempre tiene en mente que es una chica joven, y es algo que se puede ver perfectamente en su cuenta Tumblr, donde siempre ha expresado sus reacciones en su evolución musical.

Y en cualquier caso, es un disco impecable. Para que nos vamos a engañar.

¿Qué es la música indie?

Esta es una pregunta que se hace mucha gente. Concretamente, el otro día, al comentar mis gustos musicales me dijeron: ¿pero qué es la música indie?

Sin profundizar ni nada, fui directo al grano: indie viene de independiente. En esta entrada voy a intentar resolver las preguntas más frecuentes que me suele hacer la gente.

-¿Qué es (la) música independiente?

Si nos vamos a Wikipedia, se considera que:

“La música independiente es aquella que no proviene de grandes sellos discográficos, un proceso que puede incluir una forma de grabar, producir y publicar autónoma”.

A modo de nota personal, sustituiría el “puede incluir” por un “incluye”, porque considero que la música independiente es aquella que se crea por el mismo autor sin ayudas de productores, letristas ni resto de artificios que sí encontramos en la música popular.

Hablemos del caso de las re-ediciones, en relación a la definición “oficial” de este tipo de música. Numerosos son los grupos o artistas que lanzaron un primer o primeros álbumes que no llamaron la atención del público, creados de forma totalmente manual, un DIY en toda regla. Ahora, imaginemos que se da el caso de que (y no sería la primera vez) lanzan un single que revoluciona el mercado, una discográfica decide ficharlo y, con motivo de un aniversario, sorpresa, primeros trabajos remasterizados. Si a esta compañía le ponemos de nombre Sony o Warner, ¿estos primeros trabajos dejan de ser indie?

-¿A qué suena la música indie?

Al ser el término música independiente referido más al contexto social que envuelve al género, es difícil encuadrarlo en un sonido específico. No ocurre lo mismo con otros géneros como el rock, el R&B o el Rap (todo ello si nos centramos en el sonido que prima en estos géneros, dejando de lado las nuevas tendencias).

Para ser capaces de encuadrar en un marco sonoro a la música indie habría que remontarse a la década de los 70 y 80 y tal vez principios de 90. En aquella época, no había Spotify ni Last.fm , así que el método más efectivo para descubrir música era la radio. La radio siempre ha estado a merced de las masas, así que se escuchaba lo que el común denominador quería escuchar: Algo de rock psicodélico en los 70, las producciones poperas y coloristas protagonizadas por el trío Stock, Aitken y Waterman de los 80, y la incursión del pop con más toque R&B de los 90. Sin olvidar que el rock siempre ha estado presente desde los 80 de mano de artistas como Bon Jovi, Iron Maiden o los ya desaparecidos Joy Division.

En cualquier caso, el resto de grupos que se mantenían a la sombra de estos géneros de masas decidieron tirar por otros caminos: caminos de experimentación y nuevos sonidos. Sonidos que fueron evolucionando para crear una rama paralela a la música que triunfaba en la radio, pero que comenzaba a forjarse un público propio.

Pero el hecho de permanecer al margen de la escena comercial es lo que le permitía a cada grupo tener un sonido propio. El pop de una década siempre ha sonado igual entre sí, la música indie no. Vayamos a un ejemplo claro. Estamos a finales de los 90-principios de siglo. Aparece en la escena musical Britney Spears y trae, junto a otras cantantes, pop que se basa en ritmos de R&B. Como resulta ser un pelotazo y gusta a la gente, ese va a ser el objetivo de los sellos discográficos, y estas cantantes están dispuestas.

Ahora, por otro lado, tenemos a Radiohead, Coldplay o Muse, que deciden ignorar el sonido que buscan las masas para centrarse en el que ellos quieren, el que a ellos les gusta, creando estilos musicales propios que van evolucionando con las nuevas tendencias y con la sociedad en sí misma.

Ese es el sonido de la música indie, el que abandona lo que espera encontrar la gente en su momento de gestación, el que apuesta, arriesga y gana o pierde. El que se va forjando seguidores y seguidores. Este es el que yo creo que es el género indie: el que se preocupa más por ofrecer nueva música que el que se preocupa más en las ventas de su sello discográfico.

-¿Contradicciones en los últimos años?

Por diversos motivos vemos como grandes artistas, que tienen un nombre forjado en la música comercial, acaban creando sellos discográficos propios, que cuentan o no con el apoyo de otros para los temas de distribución.

Aquí es cuando llegan las contradicciones en los conceptos de música indie de Wikipedia. Hablemos de los Pet Shop Boys. Para su último álbum, Electric, decidieron crear un sello discográfico y publicarlo a través del mismo. Es más, los Pet Shop Boys crean tanto música y letra ellos mismos. Con lo cual, se asimila bastante al concepto que describe Wikipedia, entonces, ¿los Pet Shop Boys hacen música indie?

Aquí es cuando toca sacar el subjetivismo y decir que no. En mi opinión, cuando la música se hace destinada al mayor público posible, a que suene en las radios, a ganar dinero, a triunfar básicamente, diría que pierde el sentido llamar a este género música independiente.

Hablemos de Coldplay. Ellos se producen su música en la mayoría de los casos (en algunos temas han contado con la colaboración de Brian Eno o Jon Hopkins), pero a la hora de la verdad, están bajo la protección de Parlophone, un importante sello discográfico.

Llegamos al mismo debate pero a la inversa, aunque la respuesta aquí es afirmativa. Coldplay si son música indie porque no buscan el hit al uso (vamos a obviar A Sky Full Of Stars por un momento), ellos buscan el ofrecer nueva música, nuevas tendencias, si gusta bien, si no, lo seguirán intentando por otro camino.

Podríamos seguir con centenares de ejemplos, pero voy a acabar con una observación. Coge la discografía de cualquier grupo de música comercial (hablemos de pop en este caso). Es fácil observar que de un trabajo a otro no ofrece nada nuevo. Simplemente podríamos sacar en claro que se va adaptando a lo que pide la gente en la música comercial (R&B a comienzos de siglo, pop electrónico/tintes dubstep esta década). Ahora bien, coge la discografía de una banda de música indie. Tendrán su elemento conductor entre álbumes (los bucles de Gotye o el piano tan característico de Keane), pero siempre este elemento va a estar en disolución con una mezcla nueva, que intenta innovar, que no quiere sonar a lo que todo el mundo quiere oír/escucha.

Puede que mientras leáis esta entrada se os haya ocurrido algún grupo indie/comercial que refute lo que estoy comentando, pero hay que decir que esto siempre es en líneas generales. Tampoco me he metido en el mundo del indie-pop, donde los límites están algo borrosos, o el de la electrónica, que parece costar trabajo aplicarle el término indie, pero en esta entrada quería expresar mi opinión acerca de qué es la música indie y de lo difícil que es dar una respuesta corta y satisfactoria sin entrar en debate ni contradicciones.

Análisis del vídeo de “90’s Music”, nuevo single de Kimbra

¿Os acordáis de Kimbra, cantante Neozelandesa, aquella que fue cómplice junto con Gotye de que Somebody That I Used To Know estuviera en nuestra cabeza durante una larga temporada? Como siempre afirmo, un cantante es algo más que una canción conocida o de éxito, y es que Kimbra lanzó en el mismo año en el que colaboró con el cantante de Hearts a Mess su álbum début Vows, una obra fantástica donde mezcla tintes de synthpop con toque de Neo-soul dando muestras de un gran rango vocal.

Pero no es este álbum, ni ninguna de las canciones que contiene, el que nos interesa en esta entrada. Lo que interesa es que Kimbra vuelve a las andadas con un anunciado nuevo álbum, The Golden Echo, del que ya se ha extraído un primer single y vídeo, 90’s Music.

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Bonito comienzo con su unicornio, delfín y demás pegatinas de los 90’s.

Ya el primer fotograma nos adelanta lo que nos vamos a encontrar en este vídeo de 90’s Music, además de una canción que, a mi primera escucha la odié, a la segunda me forjé un “meh” en mi opinión y a partir de la tercera no puedo evitar quitarme la melodía de la cabeza (aunque no me gusta nada la base rítmica, tan solo el estribillo con los toques de sintetizador que me recuerdan a su antaño Vows); un vídeo cuya temática va versar en torno a esta década: desde escenarios, a vestuario de los bailarines como a gestos y animaciones varias.

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Cuando menos te lo esperes, Kimbra sacará una secuela y te quedarás así.

En general, el vídeo se desarrollará en diferentes sets del tamaño del que encontramos en la foto superior, donde el diseño pasará de éste a otro en forma de ajedrez gigante que podría engullirte en cualquier momento. Entre los bailarines, destacar a Nick Slick Stewart, por sus flexibles extremidades que no pueden evitar que me acuerde del Papaoutai del belga Stromae.

De quien no puedo evitar acordarme asimismo es de Lilly Allen, sería un vídeo muy de su estilo, para ser una reversión del Hard Out Here faltaría a ella haciendo la parodia del twerking, porque peinados y estilismo ya lo tenemos.

Captura de pantalla 2014-06-04 a la(s) 17.40.40Este fotograma es incomentable, tiene demasiado para sintetizarlo en una frase.

Desde luego, si el objetivo de la neozelandesa era llamar la atención, lo ha conseguido. Ya sea por el vídeo como por la canción, no hay duda de que este 90’s Music ha vuelto a poner a Kimbra en el foco de mira, esta vez dando una imagen más independiente, sin tener que estar a la sombra de un artista como Gotye. Aunque eso sí, la “responsabilidad” de la existencia de este tema se la tenemos que otorgar a Matt Bellamy, cantante y líder de la banda Muse, además de a Mark Foster, cantante y líder de Foster The People (fuente, en este enlace).

Captura de pantalla 2014-06-04 a la(s) 17.41.22¡Rápido, que alguien traiga al ser un Garnier Fructis para el pelo encrespado!

En fin, quien sabe que nos encontraremos en la secuela de Vows. Si sigue por esta rama, encontraremos a una Kimbra nueva, más madura, que prefiero experimentar y explorar nuevos caminos. Una persona que se la juega, que no es amante del “más vale malo conocido que bueno por conocer“. En cualquier caso, después de este análisis (que, por las fotos, ha sido más bien una crítica, al uso del término), dejo finalmente el vídeo, juzgad por vosotros mismos: