hip hop

“High By The Beach”, ¿Lana del Rey a la altura de las expectativas?

A veces, hay que dar fe de erratas. Hace unos pocos días publicaba una entrada haciendo un repaso a Lana del Rey y especulando de lo que nos encontraríamos en Honeymoon a raíz del single de presentación y la trayectoria que estaba llevando hasta ahora.

En aquella entrada, mencionaba que “probablemente recurra a la fórmula de Ultraviolence, si bien sustituyendo la guitarra eléctrica por un cuarteto de cuerda y mucha superposición vocal”. Y en este High By The Beach me he caído con todo el equipo con aquella predicción que hice.

Porque si el objetivo de Lana del Rey era crear misterio y/o expectación, hay que decir que lo ha conseguido. Pero tal vez no en el mejor sentido. Si en Honeymoon encontrábamos una balada, muy del estilo de los momentos más recargados de Born To Die con el blanco y negro de Ultraviolence, este High By The Beach resultaría algo difícil de encuadrarlo en la producción anterior de Lizzy Grant.

¿Tal vez los momentos más hip-hop de su debut? Es cierto que en los estribillos de este tema, uno escucha una línea de percusión con una melodía en la línea de este género, pero a decir verdad, no le hace sombra a Off To The Races, por ejemplo, uno de los mayores exponentes de este género de aquel álbum de 2011.

Empieza suave, con unos efectos vocales de cierto toque electrónico con los que consigue llamar la atención en un muy buen sentido, ahí le doy la razón. Llegamos a una melodía construida sobre un teclado que avanza simple a un estribillo donde:

a) Aparece una línea de sintetizador “pelotero” que parece sacado de aquellas primeras demos de Lana del Rey. 

b) Es imposible pensar que el estribillo no parece un descarte de Rihanna, y de Sia, y de otras muchas.

Otra cosa hay que mencionar, y es que a nivel de producción vocal, encontramos los tonos en los que se desenvuelve con facilidad nuestra amiga Lizzy Grant con momentos en los que se hace el coro ella misma (suena un poco raro y solitario esta afirmación, pero si habéis escuchado Ultraviolence sabréis a lo que me refiero). Y, por otro lado, volvemos a la letra. Que si “qué difícil es amarte”, “toma el mando”, “nunca me creí tu mierda”… En este aspecto no nos esperábamos más que a la Lana del Rey destructiva en lo que se refiere a un amor fracasado.

Así que, teniendo en cuenta este párrafo anterior, podría afirmar que base y letra parece que han caído juntas por casualidad. No puedo quitarme la sensación de que se puede meter cualquier base de Ultraviolence, ponerle este vocal y quedaría bien.

De nuevo, no nos queda nada claro lo que nos vamos a encontrar en Honeymoon. Le podemos dar la razón a Lana del Rey en que los estribillos que hemos escuchado hasta ahora son muy pegadizos. Es imposible quitarse de la cabeza la voz de Lana diciendo “our honeymooon” o, en este caso, “all I wanna do is to get high by the beach”. La pregunta es: ¿se nos quedará todo el álbum como la mayor parte de Born To Dieo se perderá en humos de reverberación e intimismo como Ultraviolence?

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“Bitch Better Have My Money” de Rihanna: Venganza y dinero en un vídeo de cine

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Cuando estás a final de mes e intentas apurar toda la gasolina posible

Rihanna ha ido con retraso. Lanzó como single Bitch Better Have My Money, tema con el que consiguió sorprender a la mayor parte del público. Recordemos que pasaba de un tema algo más acústico como aquel FourFiveSeconds con Kanye West Paul McCartney, a uno de dimensiones más trap y, en general, un sonido al que no nos tenía acostumbrados.

Después de una serie de interpretaciones en vivo que llamaron a un más la atención, han tenido que pasar unos meses hasta que finalmente tengamos con nosotros el vídeo del tema. Que, aunque tarde, lo hace por todo lo alto.

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“Asiente y sonríe”, cuando estás con tus amigas, pasa tu madre y disimulas

Porque vale que no sea la reina del hype y este año el premio se lo lleve Taylor Swift con Bad Blood. Y es que el anuncio del vídeo con trailer no se hizo con un lapso de tiempo como en Bad Blood. Pero, sin duda, esa ilusión hubiese estado justificada. Porque, a diferencia del vídeo de Taylor Swift, el vídeo de la de barbados sobrepasa cualquier expectativa que se tuvieran puestas en él desde que se vislumbrara el primer adelanto del mismo.

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Cuando quieres crear envidias en Instagram #me #summer #whiteteethteen #hipster #beautiful

El vídeo corresponde completamente al tema al que acompaña. Nos encontramos a una Rihanna vengativa, no tan dulce como en otros vídeos, que busca que le devuelvan su dinero. ¿Cómo lo intenta? Secuestrando a la mujer de su deudor para acabar finalmente matándola. Y ante la estanca situación de las cuentas bancarias del marido, a él también. Todo ello con una cinemática espectacular y una puesta en escena que no tiene nada que envidiar recuerda a las escenas más gore del cine de Tarantino.

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Cuando llegas de fiesta y los cereales que llevan tres meses abiertos te sientan de gloria

Total, que en Bitch Better Have My Money nos encontramos a una Rihanna agresiva, entre escenas que abarcan desde gasolineras, naves inmensas y barcos. Porque el día que decidieron grabar se lo podían permitir. También hay que señalar que, entre tanta escena “desagradable” (que no lo es tanto), encontramos algún que otro momento de humor, como cuando disimulan delante de un agente de policía o cuando el marido se dedica a lanzar billetes. Quiero la versión emoji de ese momento.

Rihanna, ¿qué pretendes con “Bitch Better Have My Money”?

A menos que hayáis vivido en una cueva esta semana, os habréis enterado de que Rihanna ha vuelto con nuevo single que promete traer tanta cola como hiciera Miley Cyrus con su último álbum. El caso es que se nos presenta a la Rihanna más atrevida en este Bitch Better Have My Money. Nada de la delicadeza y belleza de temas de su más reciente trabajo como Stay Diamonds, sino que es un tema puramente trap, por mucho que la gente se empeñe en calificarlo de rap. Es un tema sucio, de percusiones propias del hip-hop con una base electrónica que corre por cuenta de Kanye West, y ha conseguido transmitir toda su esencia en este corte.

En lo que respecta a la letra, nos encontramos ante una Rihanna muy dejada, con una letra altamente criticable en la que se nos muestra lo creído que tiene su carrera y su posición actual. Ella sabe que está muy esperada desde su último LP que ya data del 2012, y desde entonces se ha ido forjando esta imagen de rebelde, al más estilo del productor del tema Kanye West. Y es que un vistazo a la letra y hace que resulte imposible quitarse la sombra del gran productor y rapero y boicoteador de discursos.

Pero el motivo que me ha hecho hablar de este nuevo tema es la puesta en vivo que hizo ayer en la gala de los iHeart Radio Awards. Una gala de premios donde encontramos actuaciones de artistas como Kelly Clarkson Snoop Dogg, pero Rihanna era una de las artistas más esperadas, ya que supondría la primera vez que se presentaba en vivo este tema.

Y desde luego no defraudó la puesta en vivo. Trajo un helicóptero y con un estilismo esperpéntico basado en el verde reflectante que contrastaba con la oscuridad que rodeaba a la de Barbados, comenzó a cantar y a moverse por el escenario al ritmo de las percusiones profundas y bases electrónicas del tema.

Pero hay que declarar ciertos aspectos a favor de Rihanna. Si bien me parece un tema que debe olvidarse cuanto antes y procurar que no llegue a demasiado, el estribillo se queda en seguida y no me puedo quitar su voz diciendo “bitch better have my money!”. Y por otro lado, Rihanna sigue estando en buena forma y lo demuestra en el directo que hizo ayer, que si bien su puesta en vivo no me convenció demasiado y me pareció puro show para llamar la atención, el tema lo clavó a la perfección, y al César lo que es del César.

En fin, sólo cabe esperar a que tengamos más noticias del próximo nuevo trabajo de Rihanna. De momento tenemos el yin y el yang del álbum, el folk acústico de FourFiveSeconds y este trap de título Bitch Better Have My Money. ¿Nos encontraremos ante un álbum muy ecléctico de la cantante, o simplemente se dedica a jugar al despiste con este nuevo tema? ¿Qué pretendes Rihanna?

Crítica de “Rebel Heart” de Madonna: Mezcla de hip hop orquestal con sintetizadores EDM que no suena mal

Madonna está de vuelta, y, aunque tal vez, por lo que nos muestra en el álbum y a pesar de intentarlo, no se coma las pistas de baile, si va a por sus detractores. A por aquellos que tanto criticaron su anterior MDNA. A esos les dice que si querían caldo, que tomen dos tazas.

Y eso podría resumir, en cierto modo, el leit motiv del álbum. El título del mismo no es algo azaroso, y es que es una muestra de rebeldía. No encontramos a una Madonna suave, que se pueda abrazar, sino más bien al contrario. Encontramos a una cantante que hace una declaración de intenciones, ya no solo en el tema Bitch I’m Madonna, donde se alía con Nicki Minaj, sino en el sonido que emplea. Utiliza un sonido que pretende acertar de lleno con el oyente. Dejarlo KO a golpe de sintetizador que roza la electrónica más sucia, como en el tema anterior o Illuminati

Y si esto no funciona, tiene dosis de hip-hop en muchos temas, tanto en lo que respecta a la percusión propia de este género, como en la mezcla de cuerdas y sintetizador con la que no estoy muy de acuerdo tal y como la presenta en temas como Iconic Inside Out, aunque este tema suponga un medio camino entre eso y la línea más melancólica de la que hablaré más adelante.

Pero vayamos por partes. En esta crítica vamos a lo grande, vamos a por la edición super-deluxe de Rebel Heart, con la friolera de 25 temas, así que tenemos para hablar. He mencionado temas que rozan esa vena hip-hop que pretende funcionar como declaración de intenciones, pero también encontramos momentos en los que encontramos a una Madonna “normal” por decirlo de algún modo. Una Madonna que se puede escuchar sin que parezca que está enfadada contigo o con el mundo. Es la Madonna de temas como Living For Love (sí, la canción de la caída de la capa), una de mis favoritas que es Devil Pray que el toque a guitarra acústica le da cierto toque añadido, o Ghosttown, que es un single obvio, por su sonido tan radio-friendly que, en cierto modo, es con el que pretende decir que, a pesar de estar cabreada con el mundo, también quiere gustar a los de las radios.

Esta Madonna audible hay que buscarla entre los temas más sucios y guerreros, que en primera instancia te pueden dejar muy perplejo pero que luego se acaban pegando. Uno de esos temas que hay que desentrañar es Unapologetic Bitch. La primera vez se me quedó el ceño fruncido, ya que la mezcla de guitarra reggae y base tan EDM no me convencía, pero luego no me podía quitar el estribillo de la cabeza. Más o menos igual con Iconic, que si tal vez no sea tan pegadiza, la parte protagonizada por Chance The Rapper me parece muy aceptable y salvable.

Volviendo a la Madonna normal, hay algunos temas que destacan entre tanto momento que, en ocasiones, tiende al meh más absoluto. Hablo de dos temas de mis favoritos, que además van seguidos, son Hold Night y Joan Of Arc. El primero explora un típico sonido pop con estribillos animados y sintetizadores que copan el lugar, pero Joan Of Arc me parece una joya como pocas. Un medio tiempo protagonizado por la guitarra acústica y que se aleja completa y radicalmente de todo EDM oscuro que protagoniza el álbum. Parece un tema de principios de década pero madurado y muy bien evolucionado. Es de lo mejor que hay aquí, desde luego.

Puestos a hablar de temas que merecen la pena, no nos podemos olvidar de Body Shop, con cierto toque tribal en el que nos podemos imaginar a Madonna sonriendo mientras lo cantaba, porque resulta un tema tan cercano y simpático que resulta remarcable. Por el contrario, en Veni Vidi Vici encontramos una interesante evolución en casi 5 minutos temas. Encontramos primero a una Madonna susurrante en base de hip hop que luego canta en tonalidades más agudas en un puente protagonizado por unos rasgueos de guitarra que luego llevan a un estribillo donde los sintetizadores oscuros no pueden con los ooh ooh ooh alegres de Madonna. En lo que respecta a la aportación del rapero Nas en el tema, no suena mal, pero tampoco me entusiasma.

En la recta final del álbum encontramos dos nuevas joyas. Por un lado, la grande y orquestal Messiah, donde el piano y el conjunto de violines le dan mucho cuerpo a un tema que destaca entre el resto por el concepto del mismo, que se aleja de la temática habitual del álbum. Estos violines siguen presentes, aunque con menor protagonismo, en el encargado de cerrar la edición deluxe del álbum, Rebel Heart, donde encontramos una guitarra y una melodía que me hace pensar en una Ke$ha de lo más reciente de su carrera.

Pero no podemos considerar, en nuestro caso, este tema como el último, ya que la edición super-deluxe cuenta con un segundo disco con cuatro temas más y dos remixes de Living For Love. Dejando estos dos de lado, encontramos canciones la mar de interesantes que se quedarán algo ocultos por estar ocultos en esta edición. Son temas donde juega más con el house alejándose del dance intenso del primer disco. Beautiful Scars es una buena muestra de ello. Tema algo más simple que bien se podría ubicar en un chill-out de Ibiza por su tempo tranquilo y su estribillo tan 90’s. En Borrowed Time se vuelve de nuevo a la guitarra acústica, pero esta vez entre mezclada con sintetizadores que le dan un buen ambiente al tema y una percusión, en esta ocasión, más intensa. Pero la clave está en Addiction. Si lo presentan como una nueva colaboración entre David Guetta y Madonna, colaría. Buenos contrastes de vocal grave y agudo, así como en los versos y en los puentes, donde la melodía pasa de un punteo de eléctrica simple a unos riffs rápidos tensos, que llevan a un estribillo dance en la tónica de Calvin Harris y demás DJs actuales. Por último, Graffiti Heart comienza algo íntimo para llegar a un estribillo donde se mezcla el breakcore simple y los sintetizadores en línea de Owl City Slow Magic. Sobre todo de este último. Vamos, que encontramos un poco de todo.


Desde luego, es un disco con el que intenta acallar las críticas dando guerra, y, personalmente, creo que lo consigue. Si bien tiene sus momentos meh, estos no tienen comparación a lo descafeinado de su MDNA, con momentos que no sabían a nada. Aquí estos momentos, si bien podrían ser algo más dejados de lado, siguen dándole un cuerpo importante al álbum, en cuanto a temática y vena aguerrida.

Sin más, pasemos a la puntuación del álbum.

Originalidad

En el álbum: Hay que decir que son temas que, si bien en ocasiones tienden a solaparse en lo que estilo se refiere, se diferencian, y muy bien, entre sí. Estos márgenes quedan algo más difusos a mitad del álbum, en lo que a primera escucha se refiere, pero esto queda en una mera impresión. 0,8/1

Con respecto al resto: Es un álbum que suena a Madonna, a la buena. A la que se atreve a depurar un estilo que coge influencias de todos sitios y que, aunque en ocasiones encontremos ciertas reminiscencias, quitando los singles obvios que si suenan a radiofórmula, en el resto de temas no encontramos esta tendencia. 0,6/0,75

Con respecto a lo anterior de ella: Si nos centramos en sus últimos trabajos (obviamos los primeros con el estilo tan ochentera de la época a la que pertenecen), hay que destacar que no encontramos ningún recuerdo de su anterior MDNA o de su tan celebrado Confessions On a Dancefloor Hard Candy, por poner ejemplos. Es un álbum en el que se la ha jugado con un sonido que, si bien no parece pertenecer a su tónica habitual en lo que sonido se refiere, si encontramos buenas referencias a sus actuaciones políticas reivindicativos. 0,75/0,75

Impresiones

Primera Impresión: Es un disco que, siendo sinceros, de primeras no entra. Parece que estés ante un compendio de sonidos que giran en torno al hip hop, donde si bien los singles los captas a la primera, algunos muy buenos temas quedan relegados a descubrirlos en una segunda escucha. Además, deja con un sabor algo amargo en la boca, tal vez por la sensación de no estar preparado para el sonido con el que ataca Madonna en este álbum. 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Después de otorgarle las escuchas oportunas, te encuentras con un álbum, en el que al final, todo lo hip hop queda un poco al margen y consigues centrarte en la belleza de los temas orquestales, o la construcción de los temas más pop. Y aunque, no guste, al final alguno de esos temas que has comenzado odiando se te acaban pegando (que es lo que me pasa con Unapologetic Bitch). Es un disco que suena bien, que tiene momentos que no consiguen entrar, otros que te dejan algo fríos y otros que te dejan bien mudo por el concepto con el que se atreve a usar. Tal vez lo “sucio” de temas como Bitch I’m Madonna Iconic se vean compensados con los temas del segundo CD, pero en general me atrevería con un 3,75/5

Lista de reproducción y compra: Hay claros candidatos a ser temas escuchados a diario. Ya no solo los singles (o carne de ello) como Living For Love Ghosttown, sino que hablo de temas que se alejan de esta dinámica, como Joan of Arc Body Shop. En lo que respecta a compra, no nos descubre el mundo, pero tampoco es un álbum que pase desapercibido. Desde luego, marca una recuperación en la carrera de Madonna, y tal vez por ellos se lleve una posible compra, porque por lo que se refiere a estilo, no encuentro nada que me convenza a comprar el álbum. 0,7/1

Puntuación Total: 7,6/10

Rebel Heart (Super Deluxe Edition)

El resurgimiento de Lana del Rey con la banda sonora de “Big Eyes”

Tim Burton ha estrenado nueva película, Big Eyes, y le ha otorgado la oportunidad a Lana del Rey para formar parte de la banda sonora de la película. Si bien no es un tema para la banda sonora de James Bond, esta es una oportunidad que tiene la neoyorquina de redimirse de Ultraviolence.

Porque sí, hay que reconocerlo. Ultraviolence es un disco que no entra a la primera, y cuando lo hace, no deja tan buen sabor de boca como Born To Die. Cambió de tercio para crear una obra distinta, pero salvo excepciones como West Coast Brooklyn Baby, me resultó un álbum un poco meh. En el sentido de que no hay ninguna canción (salvo las mencionadas) que podrías escuchar por separado en cualquier momento (volvemos al prêt-a-porter musical), sino que es un álbum al que dedicarle un tiempo largo y saborear el detalle de la persona que tuvo a bien dormirse encima del botón de reverb durante la grabación de cada uno de los temas (uso que noté algo excesivo, pero en fin).

En cualquier caso, con Born To Die y la posterior edición Born To Die: Paradise Edition pudimos comprobar que Lizzy Grant tenía dos modos: El modo hip-hop pero me echo a llorar o el modo orquestal apoteósico para los créditos de una película. Pero a pesar de los distintos que parecen estos dos matices, se compenetraban a la perfección en el sadcore en el que se basaban.

Y ahora tenemos dos temas nuevos: Big Eyes I Can Fly con los que parece decir: “Ultraviolence fue una fase, ahora vuelvo a lo que soy más fuerte que nunca”. Los dos son temas que, si bien empiezan de una forma suave, acaban creciendo creando melodías orquestales brillantes, como las que ofreció en canciones como American Bel Air. Se cambia las guitarras de Dan Auerbach por el piano y los violines de los productores de su primer álbum.

Si bien los artistas suelen adaptarse a la temática de la película en cuestión de composición de la banda sonora del film, esta es la única muestra del camino que esta tomando Lana del Rey.

Actualización: Lana del Rey ha declarado en esta entrevista a Billboard que su álbum contará con un sonido más parecido a Born To Die y a Paradise vaya lo que había dicho.

Kanye West se alía con Paul McCartney en una mezcla ecléctica: “Only One”

Kanye West siempre consigue llamar la atención de la crítica con sus publicaciones musicales. Por lo menos, en lo que respecta a los últimos años desde que lanzara My Beautiful Dark Twisted Fantasy y el más reciente Yeezus, ocupando ambos lugares muy altos en los tops de álbumes en lo que a crítica se refiere (de hecho, el primero fue declarado mejor álbum de la década por Pitchfork, y Yeezus ocupó el séptimo lugar del mismo top).

Sin duda, con su penúltimo LP, el rapero demostraba ser amigo de las colaboraciones, tocando desde canciones con Nicki Minaj (otra amiga de los featuring y de, básicamente, todo lo relacionado con llamar la atención), hasta a otros temas con Justin Vernon, también conocido como Bon Iver, así que ya podemos observar lo ecléctico de su producción.

Pero sin duda, me llamó mucho la atención cuando leí Only One, featuring Paul McCartney. Ya de por sí, dos artistas y géneros en apariencia distintos (por mucho que se intente hacer el moderno, como ha hecho con su último LP New, el Beatle ya cuenta con más de 70 años, de hecho, ya de por sí se me hace raro hablar de alguien que sale nombrado en una novela de Ken Follet y que aún sigue vivo). Paréntesis hecho. Mientras me descargaba el tema perdón por la ilegalidad iba elucubrando acerca de lo que me iba a encontrar. ¿A Kanye West, guitarra en mano con rock vintage y flequillo años 60 a juego; o más bien a Paul McCartney rapeando al más puro estilo west coast?

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La participación de McCartney queda reservada a tocar el teclado, mientras que la parte vocal queda reservada enteramente a Kanye West y su auto-tune. Cualquiera que me conozca sabrá que no soy amante del rap, pero tengo que hacer la excepción con este tema. Cabe decir que no tiene nada que ver con la brutalidad y el despliegue de electrónica de Yeezus. Una balada a medio-tiempo con tintes electrónicos, sobretodo en los estribillos, donde se añade algún barrido muy agradable o se incrementa el bajo. Por lo demás, en esencia, es como si a Bon Iver (en su tema más reciente, Heavenly Father), le das un Red Bull y le pones en nonstop las canciones de Lorde en bucle. ¿Más claro ahora?

Sin duda, es un tema muy bello, de temática romántica que conseguirá atraer a los que no sean muy partidarios de este estilo. En lo que a mí respecta, escribo esta entrada escuchando de fondo a su último álbum, y me está sorprendiendo gratamente.

Y en lo que respecta al futuro musical de Kanye, ha declarado que esta es una de muchas colaboraciones con el británico, así que estaremos prestando atención. Si queréis escuchar el tema, en la web del artista se puede oír mientras se leen las letras del tema.

Qué demostrar cuando eres una estrella del pop indudable-Beyoncé y su 7/11

Llega un momento en la vida de todo músico pop que se aprecie en la que llega a su apogeo; ha conseguido llamar la atención de los medios lo suficiente como para que se fijen en su música y, en la mayoría de los casos, ésta guste y se aprecie.

Es entonces en este momento de estrellato que ha conllevado un proceso duro, en ocasiones ha llegado al primer single lanzado y otras a los tres álbumes, pero es en este momento en el que la carrera del músico llega a una bifurcación: ¿Qué hace ahora?

Llegamos a las dos posibilidades que se me han ocurrido. En primer lugar, el artista puede evolucionar su sonido con la raíz del que le ha permitido llegar hasta ahí. Sin grandes pretensiones, simplemente seguir dando a la gente lo que le gusta e ir evolucionando conforme los gustos cambien.

O vamos a la opción dos. El artista puede pensar: “Bueno, de aquí ya no me mueve nadie, cualquier cosa que haga va a llamar la atención en mayor o menor medida, pero siempre me van a escuchar” y finaliza con un “pues hagamos cualquier cosa“.

Y llegamos al motivo que me ha llevado a escribir esta entrada: Beyoncé y su canción, y correspondiente vídeo, 7/11, tema perteneciente a la reedición de su último álbum, el homónimo Beyoncé.

Seamos sinceros, nuestra amiga intérprete de temas tan aplaudibles como Halo ha llegado un momento en el que no tiene que demostrar nada. Si queremos saber como ha llegado hasta aquí nada más que echar un vistazo a su discografía. La carrera de Beyoncé se basa en sacar discos que tengan algún que otro tema destacable, ya sea por la música en sí (destaco XO) o alguna que otra polémica en alguna presentación en vivo (sirva Drunk In Love como ejemplo). ¿Qué tiene que demostrar ahora en 2014? Pues simplemente que sigue viva y que puede hacer lo que le da la gana.

Vayamos por partes. En el apartado musical, 7/11 es un tema rápido, con una base que se mueve entre su R&B y el Hip Hop de su marido, con una letra simple, muy simple, sin grandes pretensiones: Wave your hands side to side, put it in the air y demás versos del estilo.

Ahora, en lo que respecta al vídeo, nos encontramos ante un DIY-no me quiero gastar un duro- de manual. Parece que el presupuesto fue a los vídeos de la primera edición de Beyoncé y aquí nos encontramos las sobras. El video se resume en Beyoncé en ropa interior bailando en un balcón, en el pasillo o en el baño con chicas que en ocasiones se suman a escena. Fin.

Y ahora, para terminar la entrada: ¿Qué pensaríamos si una nueva artista se nos presentara con este video y esta canción? Si fuera solo la canción, nadie le prestaría atención en primera instancia, y si así fuera, caería en el olvido a la mínima. Y si fuera con este video, la tacharíamos de presuntuosa y vaga por la falta de producción. Que si, que si nos pusiéramos a mirar esto bajo el prisma indie sería genial y underground, pero los de Billboard la pasarían por alto.