Indie

España es fan de lo autóctono: ¿qué escuchamos en Spotify?

Hace un par de días, Spotify compartía un mapa interactivo en el que podías seleccionar alguna de las ciudades que se te mostraban y abrir una lista de reproducción con la música más escuchada. No podía ser menos y España está incluida en el mapa. Aunque personalmente, me sorprendió la cantidad de ciudades que aparecían.

Y es curioso, porque las listas de reproducción que muestra Spotify de cada ciudad responde perfectamente a los artistas que son propiamente de esa zona. Así, basta pasarse por la lista de reproducción de la Barceloneta para encontrarte mayoritariamente temas en catalán de grupos como Blaumut Els Amics de les Arts. Si nos vamos a Bilbao encontraremos temas en vasco y si nos vamos al sur artistas puramente de la zona.

Pero aún así, vamos a comentar algunas listas de reproducción que nos permitirán describir la escena musical actual a nivel nacional. En concreto, de Madrid, Málaga y Granada, que por algo una es la capital y otra

Hablemos de: Madrid

Encontramos una lista con clara supremacía del indie y el rock, con artistas como Pereza y la omnipresente Lady Madrid, los grandes Vetusta Morla o IZAL. Aunque a nivel de la propia ciudad, casi que se quedan en ellos, porque, si bien de un estilo similar, encontramos artistas de toda España pero bien reconocidos en el panorama independiente, como mis vecinos Lori Meyers Supersubmarina. Aunque también habría que mencionar la fuerte presencia de Robe Iniesta, que con su álbum en solitario ha conseguido granjearse a buena parte del público.

Hablemos de: Málaga

Échale la culpa a la playa o al verano, pero en esta lista lo que premia es la música para bailar y animada. Y por el lado contrario, en esta provincia están my orgullosos del producto patrio, así que en la cara B vamos a encontrarnos una música de clara influencia flamenca, de la mano de Pablo Alborán, Pablo López Antonio Orozco. Vamos, que Canal Fiesta saca de aquí la lista de reproducción que tienen en bucle todo el día. Esta es de la listas menos alternativas que podríamos encontrar, siendo todo una mezcla de pop-rock español del malo. Así podemos ver que el gusto de los malagueños (o al menos, del sector que escucha música por Spotify) entremezcla a los Gemeliers con El Barrio.

Hablemos de: Granada

Podría decir, sin temor a equivocarme, que el hecho de vivir en Granada me ha marcado mucho a nivel musical. Y es que Granada es una de las cunas del indie español. Y no lo digo por se de allí, sino por Los Planetas, que son unos de los máximos exponentes de este género en todo el país. Si a esto le sumamos esa escena underground que encontramos en algunas zonas del centro de la ciudad o la inestimable valor de Discos Marcapasos Discos Bora-Bora para acercar la música a la gente, además de por ser las únicas tiendas de discos independientes que quedan (y con un catálogo y un trato con la gente muy agradable), por atraer actividades culturales a la ciudad que toman lugar en sus tiendas, como conciertos o presentaciones de libros.

Volviendo a la lista de reproducción, no encontraremos a Los Planetas, pero si al legado que han dejado ellos en sus sucesores, como son Royal Mail (hablé aquí de ellos) que ocupan los tres primeros puestos de la lista, Napoleón Solo, Aurora (también hablé de ellos aquí), algo de Lori Meyers y de fuera de esta provincia encontramos a Zahara, IZAL, Supersubmarina. En un apartado más comercial, encontramos a Los Rebujitos (??) o de nuevo a Robe Iniesta.

Habrá que ver cómo evolucionan estas listas con el tiempo, pero de momento esto es lo que podemos sacar en claro de la capital y las ciudades que me han visto crecer. Si queréis buscar qué música se escucha en vuestra zona, aquí tenéis el mapa interactivo en cuestión, que os hará sentir más orgullosos de vuestra ciudad. O no. Pero en vuestra mano tendréis mejorar esta lista.

Crítica de “How Big How Blue How Beautiful” de Florence & the Machine

Cuando Platón, hace 2500 años, hacía disertaciones sobre el amor en El Banquete, no era capaz de imaginarse que, por un lado, la sociedad iba a desvirtuar la concepción de su concepto para crear el “amor platónico” y, por otro, que Florence & the Machine lo relacionaría con relaciones desastrosas que derivarían en un álbum que te transporta del clímax supremo a golpe de lo que llamo factor hostia, a lo más introspectivo e íntimo. Ah sí, y Florence Welch dice que el amor son muchas trompetas.

Porque si algo te asalta de inmediato al escuchar How Big How Blue How Beautiful, y sobre todo el tema que da nombre al álbum, es la introducción de este nuevo elemento en las composiciones del grupo británico. Ese outro de esta canción es oro para mí, y para Florence una interpretación de la sensación de estar enamorado, “una sección de viento incesante (…) siempre lo quieres usar, es una sensación increíble”.

Esta sección de viento se torna algo más intensa en el tema inmediatamente posterior, Queen Of Peace, de nuevo tratando el amor, esta vez incluyendo también un apartado más paterno-filial, en uno de los temas más guerreros del álbum.

Como digo, el amor, constante de este álbum junto a esta sección de viento y energía incesante del álbum. Y es que, con prestar cierta atención al apartado lírico, se puede observar como el álbum, si bien en ocasiones recurriendo a metáforas o ejemplificaciones ajenas como en el caso de Queen Of Peace St. Jude, se centra completamente en la propia Florence. Un álbum personal que intenta funcionar como un reflejo del espacio entre Ceremonials y ahora. Un tiempo que considera la propia artista como, en ocasiones, convulso. Habla en entrevistas de la extraña sensación de tener un año libre para buscar lo que la hacía feliz: ¿fiesta o mantener una relación?

Y eso es lo que encontramos en este álbum. Cierta reminiscencia a aquel Ceremonials en lo que respecta a la ducha de demonios interiores. En ocasiones con una actitud más guerrera como en Ship To Wrecky en otras de una forma más derrotista pero con ese atisbo de esperanza que colma Various Saints And Storms.

Volviendo al estilo del álbum, voy a volver a coger unas declaraciones de Florence (alias goddess Flo, alias Flo, alias la puta ama) en las que afirmaba que en este álbum había logrado un estilo más parecido al de sus primeras canciones, hablamos de algunas como Kiss With A Fist, atribuyéndolas todo lo aprendido hasta el momento. Exactamente esto fue lo que pensé con What Kind Of Man, pero esta impresión se queda ahí, en mi opinión. Tal vez podría señalar que Ship To Wreck me recordó en un primer momento a la esencia de Rabbit Heart (Raise It Up)Pero las reminiscencias estilísticas quedan ahí, porque no encontramos ni el arpa característica de los trabajos anteriores, ni lo naïve de Lungsni lo gótico/barroco del genial Ceremonials. 

Aunque eso sí, tomemos aquellas colaboraciones que hiciera para algunos filmes, desde Heavy In Your Arms Over The Love Breath Of Life, porque es en esa epicidad en la que podemos encuadrar este nuevo álbum. Temas que empiezan tímidos y acaban por todo lo alto como Third Eye, o que por el contrario ya empiezan en un listón alto, como la interesante Caught o la maravillosa, no-puedo-parar-de-bailar-y-cantar Delilah, con un uptempo genial, un ritmo muy fácil de llevar y que en seguida se imagina en los conciertos de este tour.

Conciertos. Otra palabra clave de este álbum. Porque son temas que son fáciles de imaginar en el escenario. Si bien Ceremonials te lo imaginabas en catedrales o en escenarios repletos de velas y vestuarios rococó (recordemos el MTV Unplugged), en HBHBHB se busca abarrotar los festis de verano. Nos ofrece temas que van directos al ataque y que se quedan con la suficiente facilidad como para cantarla a gritos ente otros fans en uno de sus conciertos. Las ya mencionadas What Kind Of Man Delilah son los buques de este grupo de temas, y me voy a permitir incluir Hiding (de la edición deluxe), con los toques de teclado ligeros, y Pure Feeling (de la edición del Target), con unas palmas animadas y fáciles de seguir que recuerdan a un Bedroom Hymns adaptado al nuevo camino que que ha tomado en este álbum.

Pero ojo, que Florence sabe que en un concierto, como en su vida y como en su álbum, hay momentos en los que hay que bajar la luz, relajar al público para que no sufran tirones (o para que ella misma se relaje y no se rompa otra vez el pie), y para eso tenemos Long & Lost Conductor, ambos dos con melodías basadas en un piano que avanzan con timidez evolucionando a lo largo de sus tramos. Long & Lost con un estribillo donde ese verso “Is it too late, to come home? Are all those bridges all stone?” se te queda clavado, junto al sutil coro de fondo que da mucho cuerpo al tema.

Son temas como este, como St. Jude, como As Far As I Could Get los que se acaban buscando en este álbum. Porque todo álbum necesita un equilibrio, ni muy animado ni muy melancólico. Florence consigue encontrar ese punto medio con temas muy cañeros y muy introspectivos que, por el notado contraste que presentan entre ellos, acaban potenciándose. Este equilibrio trae consigo que, en cierto modo, se mantenga la perpetuidad del álbum. Me explico. Es un álbum al que vas a poder acudir en cualquier momento e independientemente de como te sientas. Tienes pildorazos para cuando estás animado, en cierto modo, en busca del mismo. Tienes baladas interesantes cuando estás en un modo más reflexivo, y tienes a Florence and the Machine, no puedes pedir más.

Bueno si, podrías pedir algo más, un cierre a la altura. Pero ahí se anda rápido nuestra goddess Flo para servirte en bandeja Mother, de lo mejor que ha podido componer esta mujer. Un tema que empieza con una batería electrónica sutil para explotar en un estribillo de riffs de guitarra eléctrica rápidos, breves y concisos al grito de “Mother, make me, make me a big fall tree, so I can shed my leaves and let it blow through me”. Pero sin duda, lo mejor de este tema es la recta final, donde la melodía progresa de la mano del aumento de la intensidad, los feedbacks de guitarra que me han recordado en algunos instantes a Sigur Rós, Florence aullando de fondo…Todo un compendio de sonidos que acaban llevando a un éxtasis. El de haber expresado todo lo que tenía que decir, el de acabar el álbum, el que cada uno quiera.

En cualquier caso y por ir concluyendo ya, podríamos decir que el peso de este álbum no se halla en las melodías, que, si bien son en ocasiones muy pegadizas y How Big How Blue How Beautiful es desde que lo escuché mi nuevo tema favorito, no tiene comparación a la producción barroca de Ceremonials. No digo que aquí no haya un menor trabajo, sino que esa vena catedralicia, puramente pop barroca ha pasado en cierto modo al olvido en este nuevo álbum. Este nuevo trabajo de la británica se acerca mucho más al rock alternativo, perdiendo ese toque romántico que daba el arpa y los arreglos más orquestales del segundo LP.

Pero en fin, Florence & the Machine no son un arpa nada más, y su idiosincrasia no radica en ese instrumento, sino en la creatividad y originalidad de las mentes pensantes, Florence Welch, Isabella Summers Markus Dravs a la producción (aunque la fantástica Mother se la debemos al productor habitual de la banda, Paul Epworth). Han considerado oportuno cambiar el rumbo melódico en este tercer álbum, apostando por un sonido más grande, no en un apartado tan espiritual como en Ceremonials ni convirtiendo HBHBHB en una banda sonora constante (aunque Which Witch sea un ejemplo de ello). Un grupo que decide innovar para no encasillarse. En este álbum ha tocado las trompetas, en el anterior fueron los arreglos orquestales y en el debut, el famoso arpa.

Ahora, la pregunta del millón, ¿es HBHBHB mi nuevo álbum favorito de Florence & the Machine? Casi que me atrevería a decir que , pero sería por una levísima diferencia con Ceremonials. En aquel álbum, y en Lungs también, pero me acabé inclinando por el segundo LP, encontré una dimensión nueva en el sonido de Florence. Se alejaba de lo naïve para un plano más oscuro. De nuevo he encontrado una perspectiva nueva en HBHBHB. Y luego, encuentro cierto gusto en desentramar este álbum. Quiero decir, no cae tan bien a la primera. Hay temas que funcionan como absoluto gancho, pero para entender el concepto hay que digerir el álbum con calma, entender las letras y entender la situación que ha vivido Florence en este periodo. Y por último, por esa misma razón. Florence se muestra como es ella misma, personaliza el álbum en su persona. En Lungs Ceremonials se encuentra cierta alineación del yo poético del álbum en una persona externa a la cantante #tuiteacomoerrejón, o al menos en la mayor parte de los momentos de sus anteriores LP. No cabe duda de que Florence Welch se ha inspirado en sus reflexiones y experiencias (aquella obsesión con el agua de Ceremonials viene de una historia muy interesante que comenta en el libreto del álbum), pero, en cierto modo, no se moja. Por decirlo de algún modo, no hay ese intimismo y cercanía que en HBHBHB. Y es esa cercanía, esa fragilidad que muestra en las letras de estos temas la que te hace sentir como que este nuevo álbum te lo está entregando personalmente a ti. Es el interior del álbum, de nuevo, la vida de Florence. Una artista que se muestra segura y potente para luego, después de indagar detrás de esta primera fachada, llegas a la verdad, a lo que no todo el mundo conoce y se queda oculto como una perla para los que de verdad la buscan. Un álbum que es una colaboración continua entre Florence y tú como oyente y receptor de esta pieza en la que se ha entregado de lleno y que merece un análisis que merece de, además de críticas como esta, una escucha y una lectura de las letras propia.

“I Love You Honeybear” de Father John Misty: Cuando se es romántico tanto con música como con vídeo

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Cuando coges el coche recién sacado el carnet de conducir

Bajo una barba frondosa, una interesante melena y unas gafas de sol todo ello al más puro estilo hipster, encontramos a Josh Tillman, conocido con su nombre artístico Father John Misty. Bajo este nombre publicó su primer largo, Fear Fun en 2012, y este 2015 vuelve a la carga con I Love You, Honeybear. Y es que hoy vengo para analizar el vídeo del tema que da título al álbum, una composición que, tanto en lírica como en vídeo, viene cargado.

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Porque los osos disecados están demodé y ahora mola tener dinosaurios

La trama del vídeo comienza con lo que parece ser un escape de gas en la vivienda que ocupa el personaje de FJM y una amante/mujer. Por otro lado encontramos a una pareja de enfermeros que disfrutan ajenos a la acción hasta que acuden a la vivienda para intentar reanimar a la pareja, consiguiéndolo únicamente con el pobre Josh Tillman.

El caso es que el vídeo son puros contrastes. Por un lado, la pareja de enfermeros que disfrutan en su propio hábitat (la ambulancia, que no es que sea muy correcto emborracharse ahí) y, por el otro, la pareja de FJM y amante, paralizados, al borde de la muerte.

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Cuando te traen la tortilla de patatas sin cebolla

Y ya qué decir del contraste final. Esa escena en el que encontramos a un FJM atado a una camilla en mitad del agua y a su amante nadando a su alrededor. Lejos de parecer que es él el destinado a morir (o por lo menos, fue mi primer pensamiento al relacionar esa sensación de estar cohibido con la muerte), es finalmente ella quien muere, y quien se encuentra nadando en libertad. Tal vez referencia a dar el paso a la muerte, aunque en este caso, con una metáfora que excluye la típica luz al final del túnel, reduciéndolo a un mar oscuro, o tal vez una referencia al río Estigia de la mitología griega.

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“Mirando a la nada pensando en todo”, cuando te pones profundo en Instagram

Y ahora, hablemos de la letra. En ella, Josh Tillman describe una relación sentimental basada en el deseo carnal y el ignorar al resto mientras se esté con la pareja. Esta idea la podemos encontrar en versos como “My love, you’e the one I want to watch the ship go down with” “We’re getting out now while we can, You’re welcome boys, have the last of the smokes and the chicken”. Desde luego, es una letra que hay que considerar en conjunto, y que pocos fragmentos se pueden extraer y que sigan llevando un significado real. Así que recomiendo, además de ver este fantástico vídeo, escuchar el tema prestando atención al mensaje que quiere transmitir el amigo Father John Misty.

Semana XIV: “Jackrabbit” de San Fermin, producción épica donde hay sitio para la oscuridad y la energía

En mi intento de escuchar el mayor número posible de estrenos este 2015, me encuentro sorpresas muy agradables. Y es que para esta entrada me suelo reservar (generalmente) pequeñas perlas que me encuentro, grupos o artistas que no tienen un nombre tan consolidado como otros tantos otros, o, que al menos, yo no conocía.

Y hoy venimos a hablar de un grupo que se llama San Fermin, un grupo de base en Brooklyn que, según he leído, predican un estilo en un marco de pop barroco. Sin embargo se puede perfilar su sonido de este Jackrabbit en un una línea más enfocada a los últimos trabajos de The National o al Neon Bible de Arcade Fire:

Pero San Fermin van más allá, y es que consiguen equilibrar esa vena más oscura de temas como este Parasites o The Woodsque se encarga de abrir el álbum entre un piano que avanza denso y estable entremezclado con una parte vocal masculina que lleva el más puro estilo de los graves de Matt Berninger; se ve compensada por momentos de mayor energía y claridad, en ocasiones aportada por la parte femenina del grupo que se encarga de llevar la voz cantante (literalmente) en temas como este entretenido y animado Jackrabbit:

En resumen, un álbum de sonidos contrastados que se van sucediendo con cierta suavidad, haciendo que la transición entre ellos no sea demasiado grave y resulte, en cierto modo, normal. Como decía al principio, se pueden encontrar semejanzas a las bases de bandas como The National en Fake Empire o en su alabado High Violet, o a las bases del pop barroco incluyendo una instrumentación y melodías con una importante producción a las espaldas.

Semana XXII: “Royal Game” de Royal Mail, atmósferas sintetizadas de tintes dream-pop con tintes de psicodelia

Como ya mencionaba en la entrada anterior de esta sección, estoy orgulloso del panorama indie de mi ciudad, Granada, con la proliferación de bandas que apuestan por un sonido interesante a la par que diferente, que se aleja de todo lo mainstream o habitual que encontraríamos en el debut de unos jóvenes para ofrecer algo distintivo, y hoy vengo a hablaros de Royal Mail.

Nada más empezar el álbum, con esa apertura que es How Could I Ludwig? encontramos un sonido en el que se mezcla progresión, guitarras eléctricas y sintetizadores que dan una sensación de ligereza muy embaucadora. Esta es la fórmula que se va a dar a lo largo del LP, con temas cantados en inglés, baterías que no llevan esa línea electrónica del panorama al que dan ritmo y llevan cierto toque más rock que se encarga de dar forma al álbum, o en ritmos más tribales como en Looking At.

El caso es que es un sonido en el que lo nuevo y lo “viejo” se entremezclan en temas que llevan una estela de dream-pop o un new wave algo retro, mezclado con ritmos del rock clásico de los años 50-60, o momentos que cuentan con líneas de sintetizadores lo-fi que suenan completamente actuales, como es el caso de Hunting’s Cruel.

Recuerdo que hace tiempo vi una entrevista del grupo que mencionaban a The Flaming Lips como una de sus influencias (entre otros grupos). Me sorprendió esa talla tan alta, pero tengo que decir que si encuentro cierto toque de esta banda, como Road To Mad, que los coros y ciertos momentos de la melodía podrían recordar a los toques “menos raros” del Embryonic. Aunque, como decían en esa entrevista, hay influencias de todo tipo. Y eso es algo que, escuchando el LP se da cuenta uno. Por ejemplo, he notado toque de Arcade Fire a nivel de uso vocal y guitarra en algunas canciones.

Sin lugar a duda, Royal Mail es un grupo que se está ganando un nombre a base de una producción original, que abre un nuevo camino en el panorama de la música indie, tanto a nivel de Granada, con todos los grupos que salen por mi tierra, como a nivel nacional. En mi caso, tendré la oportunidad de verlos en directo en el Granada Sound, donde podré comprobar si consiguen transportar adecuadamente el sonido de estudio a los escenarios.

Crítica “The Desired Effect” de Brandon Flowers: El álbum hecho para gustar en el que canta Brandon Flowers

En 2010, Brandon Flowers daba comienzo a su carrera en solitario invitándonos a una odisea sonora por Las Vegas. Este canto a la ciudad de la que es oriundo es con el que abría aquel Flamingo, con la interesante Welcome To Fabulous Las Vegas. En cambio, The Desired Effect no nos transporta a un lugar, si no a un tiempo, en concreto, a los 80.

Vale, tal vez que en este blog se hable de reminiscencias ochenteras sea un concepto muy ambiguo/amplio, pero en este caso, Brandon Flowers lo deja patente. Se aleja tanto del indie-rock tranquilo de su Flamingo y del sonido rockero de The Killers. Abre una tercera vía, la de los sintetizadores, los vocoders, las percusiones electrónicas y las producciones de Ariel Rechtshaid, también conocido por ser el artífice del sonido de Haim o del del último álbum de Vampire Weekend.

Es decir, que nos vamos a encontrar 11 temas con un sonido divertido y bien pegadizo. Y es que este fue uno de los titulares que dio Brandon Flowers de este The Desired Effect, que cada uno de los temas podía ser un single, y no podía estar más de acuerdo. Ya desde un primer momento con Dreams Come True y su epicidad que se termina de traducir en su tramo final y el coro de “eh oh eh oh”.

Y es que, entre tanto cierto toque de sintetizadores hipsters, encontramos cabida a momentos más retro (y probablemente más hipsters todavía). Uno de estos momentos es Still Want Youque tiene una línea de teclado rápida que enseguida se queda en nuestra cabeza y un estribillo con unos coros que parecen sacados del movimiento soul de los años 60.

Pero, en líneas generales, The Desired Effect se mueve entre estas líneas. O la sobrexposición de sintetizadores (que eso no signifique que le siente mal), donde podemos tomar I Can Change Lonely Town con el vocoder que me ha ganado como temas más representativos de esta tendencia tan interesante por la que ha optado Brandon Flowers en este álbum. En contraposición, tenemos la parte del álbum con menos sintetizadores (y con esto no quiero insinuar su ausencia). Con temas que, salvo Diggin’ Up the Heart, uno de los temas que menos entran del álbum con una guitarra eléctrica muy distorsionado que no termina de cohesiones con el resto del álbum; empiezan con calma para llevarte a un panorama de energía que no esperabas en un principio, como Between Me and You Untagled Love, con un estribillo también muy fácil de llevar.

Esta última frase podría ser el resumen perfecto de The Desired Effect: es un disco muy fácil de seguir. Es cierto que juega con melodías facilonas que resultan simpáticas y amigables, pero también hay que destacar la apuesta por momentos más lejanos de la radiofórmula a la que estamos acostumbrados y que terminan de poner el broche de oro a un álbum que marca una nueva etapa en Brandon Flowers, como es el caso de la íntima The Way It’s Always Been, cuyo cierre protagonizado por instrumentos de viento da lugar a un tramo final del álbum con mucho cuerpo.

Porque a pesar de ser un álbum corto, con temas que fluctúan entre los 3 minutos y medio y los 4 minutos y medio en el caso de Between Me And You, así que hay poco espacio para la progresión; es un álbum directo, que va a matar, hablando en plata. Son temas que te llegan y están para quedarse. Desde que se estrenara hace un par de meses Can’t Deny My Love, todavía me sigue persiguiendo su estribillo explosivo y la voz de Brandon cantando “It’s driving me crazy, and you can try to lie, but you’e not gonna deny my love”.

En un álbum tan corto es difícil encontrar momentos en los que el artista se permita dudar, pero tal vez en este álbum tenga el nombre de Diggin’ Up The Heart. Es el tema en el que Brandon Flowers se permite experimentar con un sonido que, al lado del nivel que encontramos en el álbum, suena algo aparte. Empieza con lo que parece ser una guitarra eléctrica distorsionada y luego, en general, el tema poco ofrece. En algunos momentos, interesantes toques de claridad con sintetizadores sutiles, pero nada a reseñar.

Y sin más, podemos dirigirnos a la valoración del álbum.

Originalidad

En el álbum: Temas con gancho, que aunque tengan todos esa reminiscencia a lo retro, cada uno presenta una melodía inconfundible que enseguida te llega y permite diferenciarlo del resto. 1/1

Con respecto al resto: Aunque no es un sonido que esté en boca de muchos actualmente, si hay nombres bien conocidos que llevan esta tendencia, y culpa de ello la tiene el productor de este álbum. Es un álbum que suena a Haim Sky Ferreira, el peso de Brandon Flowers se encuentra en esos toques soul/rock clásico de los 60, pero se ve demasiado eclipsado por las capas de sintetizador y lucecicas, que hace que recuerde al sonido de artistas como los mencionados antes. 0,4/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Puestos a encontrar alguna similitud, como no comentemos algunos pasajes del Day and Age de The Killers, poco más vamos a sacar. En su carrera con su banda, no encontramos nada parecido a este sonido, y en el Flamingo de hace cinco años, menos aún. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: Con esa carta de presentación que fue Can’t Deny My Love, ya sabía que la sobriedad del anterior trabajo quedaba atrás para una nueva etapa, una nueva etapa que te atrapa enseguida a la primera escucha, cuando estás en plena euforia de estar escuchando el nuevo trabajo de Brandon Flowers y, por otro lado, estar flipando mientras  tarareas todos los temas. 1,5/1,5

-Tema a tema en profundidad/Impresión General: Pero claro, luego te pones a analizarlo todo en profundidad y la cosa cambia. Ves que Brandon Flowers abandona todo atisbo de indie-rock para pasarse a un indie-pop resultón, con poco artificio y que, de vez en cuando, nos recuerda que es efectivamente el cantante de The Killers quien está detrás del álbum, y no el hijo de los Pet Shop Boys (de los cuales hay un sample en I Can Change) o no es la versión masculina de Metric. Hay que ser sincero, el álbum cuenta con una producción excelente, pero le encuentro cierta falta de personalidad de parte de Brandon. Por lo demás, son temas que gustan y del que nos vamos a encontrar muchos singles, sin duda. 3/5

Lista de reproducción y compra: Me lo compraría por ser un interesante cambio de trayectoria de Brandon Flowers, y yo creo que ha quedado claro que muchos de los temas ya están en mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,65/10

The Desired Effect

Recomendación de la semana XXI: “Sílice” de Aurora, marcando el paso de la nueva generación indie granadina

Los que vivimos en Granada, estamos por una vez de cierta manera de enhorabuena. Y es que se están dando una serie de conciertos (conocidos como Los Especiales de las 2) en un formato acústico/reducido que reúnen a artistas del panorama musical granadino. De momento he tenido la oportunidad de ir a ver a Vinila Von Bismark, que no la conocía y me sorprendió su estilo en general, y el grupo que me sirve como motivo para esta entrada: Aurora.

Aurora es un grupo indie de Granada que ya publicó su debut Géminis en 2012, pero no fue hasta ayer que los viera en directo que descubriera su música. Fue un mini-concierto en el que interpretaron temas de su recién estrenado Sílice. En el, encontramos un estilo musical que abarca desde pinceladas más orientadas al indie-rock con ciertos toques de psicodelia ligera o electrónica, con un fuerte peso de sintetizadores y guitarras eléctricas con efectos muy interesantes.

Pero de lo que no cabe duda es que en este segundo álbum de unos jóvenes Aurora encontramos un estilo único y bastante original. Si bien en algunas ocasiones encontramos un sonido que podría estar más centrado a una radio-fórmula o al sonido del panorama indie que no llega a ser Vetusta Morla pero que se asimila a unos jóvenes Lori Meyers en versión tranquila. Destacar la labor del vocalista, que hace gala de una voz que juega con tonos medioagudos que le dan cierto toque de intimismo y cercanía al álbum, con unas letras que avanzan lentas y que a la par son muy ingeniosas.

Desde luego, hay que estar pendiente de este grupo, que hace que me pueda enorgullecer de la escena musical de mi provincia aún más. Hemos exportado grandes nombres como los ya mencionados Lori Meyers Los Planetas, así que esta nueva generación tiene que desvincularse de este sonido para marcar el territorio, y esto es algo que Aurora consigue. A la espera de verlos en máxima esplendor en septiembre en el Granada Sound. 

Lo nuevo de Florence + the Machine está cada vez más cerca: Estrena “Delilah”, nuevo single

Ya han pasado unos pocos meses desde que se estrenara What Kind Of Man, pero ayer sufrí un momento de fan fatal parecido. Por si no lo recordáis, aquel single fue estrenado en la BBC Radio 1, en el programa que presentara Zane Lowe y que ahora lleva Annie Mac, presentadora con la cual se ha estrenado este nuevo pildorazo que lleva de título Delilah:

Si bien Ship To Wrecken una primera escucha, no terminaba de cuajar (o al menos en mi caso) al perder cierta energía con respecto al primer single del álbum (aunque luego estallara en un estribillo bastante pegadizo), esto no pasa con Delilah. Me permito coger la definición que me dio ayer Mª del Mar (conocida en el mundo blogger por sus music memories) de tema pop-gospel de estadios. No podría estar más de acuerdo.

Un tema que empieza con cierta timidez, con la voz de Florence acomodándose a la escena para dejar paso a un piano que avance simple pero potente, de tintes épicos. A este piano le sumamos a continuación los agudos de Flo cantando “too fast for freedom“, una percusión fácil de seguir con un ritmo muy marcado y un conjunto de violines que va tomando mayor o menor peso en distintas partes del tema, para tomar un máximo clímax en el tramo final.

Vamos, que es un temazo en toda regla. Como decía Annie Mac, encontramos los toques más clásicos de Florence + the Machine reconvertidos bajo la perspectiva de su nuevo álbum How Big How Blue How Beautifulque os recuerdo sale el 1 de junio y del cual puedo afirmar ahora, sin temor a equivocarme, que va a ser uno de los mejores álbumes de 2015.

Crítica “The Waterfall” de My Morning Jacket: Equilibrio en un álbum de pildorazos rock y momentos bluegrass

Cuando conocí My Morning Jacket con su álbum Circuital, me costó en parte conectar con ellos. Venía de la recomendación de mi profesora de francés, que un día me comentó este grupo y álbum y decidí comprármelo. Conocí a unos My Morning Jacket oscuros y progresivos, con melodías que empezaban algo lento para acabar con una grandilocuencia que le daba mucho peso al álbum (y compensaba unos momentos menos convincentes) como Victory Dance Circuital.

Pues bien, estos momentos de lenta progresión se han visto reducidos en este The Waterfall. Vale, encontramos temas tan largos como Spring (Among The Living) Only Memories Remain, con una duración de 6 y 7 minutos respectivamente. Pero, al contrario de lo que pasaba en Circuital, son temas que empiezan con un toque de epicidad para llevar a momentos más relajados que nos llevan al clímax final.

¿Qué encontramos a nivel melódicoContrastes es la palabra que más define este aspecto. Este álbum abre con dos pildorazos muy fuertes. Por un lado, Believe (Nobody Knows) donde hay que destacar los toques de sintetizador y teclado y el estribillo explosivo al grito de “believe, believe, believe, nobody knows”. Y por otro lado, uno de los mejores temas del álbum, y carne de single, Compound Fracture, con un riff de guitarra que hace pensar en melodías power-pop pero que Jim James consigue a la perfección atraer al sonido más indie rock del grupo.

La otra parte que termina de definir este contraste viene protagonizada por temas como Like a River Get The Point, que se presentan en el extremo opuesto de los temas anteriores. Son las canciones más introspectivas del álbum, donde las guitarras acústicas de suaves punteos toman el protagonismo, donde se complementa con falsetes y una vena más alternativa, como es en el primer tema, o una perspectiva más bluegrass, de slide guitars y un medio tiempo muy interesante, como es el ya mencionado Get The Point.

En el medio de este álbum encontramos temas como Tropic (Erase Traces) que es una progresión que mezcla los dos extremos del álbum. Por un lado, el inicio con guitarra acústica y que nos lleva poco a una explosión de batería y guitarra eléctrica que va ganando cuerpo conforme se acerca la recta final. De este grupo de temas más indie-rock el encargado de dar título al álbum, In Its Infancy (The Waterfall), que es un auténtico pildorazo desde el minuto 0, de estribillos marcados que contrastan con los versos más tranquilos, instrumentalmente hablando.

Es un trabajo maduro, donde My Morning Jacket saben jugar con los sonidos. Saben cuando añadir las dosis de energía oportunas y cuando bajar las revoluciones y cuando mantener la intensidad del álbum para llegar a un cierre apoteósico. La edición deluxe del álbum también cierra con Only Memories Remain, pero en este caso se trata de un demo de Jim James, más simple y con menos artificio estético que merece la pena echar un vistazo. En esta edición deluxe también encontramos Hillside Song I Can’t Wait, temas donde My Morning Jacket muestran su vena más naïve con un sonido más acústico que no llega a derivar en el bluegrass mencionado antes. Hillside Song es pura guitarra acústica y la voz de Jim James, y en I Can’t Wait introducen ciertos efectos de sintetizador que hace que el tema, en su globalidad, recuerde a cierta escena musical pop de los años 60, adaptada a la moda actual alternativa. Una mezcla muy interesante desde luego.

En cuanto a nivel lírico, destacar la temática de evolución personal con el marco de la naturaleza de por medio. No se centra demasiado en el amor, sino en un nivel más íntimo e introspectivo, el cuestionamiento del bien y el mal, de la actitud humana en general. Si se echa un vistazo a las letras que compone este álbum, se puede notar cierto minimalismo a nivel lírico en la mayoría de los temas, destacando el peso de la producción e instrumentación por encima de la letra.

Yo creo que, sin más, podemos pasar a la valoración del álbum:

Originalidad

-En el álbum: Si bien, como he venido diciendo a lo largo del álbum, hay momentos de auténtico despunte, a mitad de álbum llega cierto momento que las melodías se difuminan entre ellas, y no se sabe donde empieza un tema y donde acaba otro. Pero en general, de estos 10 temas (14 si tomamos la versión deluxe) se quedan fácilmente la melodía de la mayoría de ellos. 0,8/1

Con respecto al resto: Dentro de la escena indie-rock americana, My Morning Jacket sigue con esa vena artística y melódica que han llevado en su Circuital y que en pocas ocasiones se escuchan en este nivel. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: La única referencia que tengo de My Morning Jacket es Circuital (además de su colaboración con The Flaming Lips en el Sgt. Pepper). En lo que respecta al álbum anterior, se encuentran ciertas raíces de ese sonido oscuro, pero llevado a una nueva perspectiva la mar de interesante. 0,75/0,75

Impresiones

Primera Impresión: El primer tema en la primera escucha me dejó un poco frío, hasta que terminé de pillar el “believe, belieeeeve”, y luego el conjunto del álbum no encontré temas con tanto gancho como en el anterior, como Outta My System por citar un ejemplo. En cualquier caso, Compound Fracture si que consigue alcanzar a la primera, y consigue quedarse en el recuerdo mientras te planteas si My Morning Jacket lo ha conseguido o no. 1/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión General: Y sí, luego te das cuenta que sí lo han conseguido. Desde luego, The Waterfall es un álbum que crece con las escuchas, y hay que darle varias oportunidades para conseguir captar todos los matices e impresiones que ofrece el álbum. Melodías que crecen con progresiones embaucadoras que llevan a una atmósfera de tranquilidad y después de clímax. Temas que cuentan con una producción en la que My Morning Jacket encuentran un equilibrio en el que se encuentran muy bien y con el que consiguen conectar con el público. Tal vez este no sea un álbum en el que encontremos un single en cada esquina, pero forma un conjunto muy compensado y auténtico. 4/5

Lista de reproducción y compra: No consigo quitarme de mi cabeza, como ya he comentado, Compound Fracture, y no creo que, de momento, tampoco me la quite de mi lista de reproducción. Y me lo compraría sin duda, porque encuentro un sonido muy interesante que habría que preservar. O al menos, formar parte de mi colección musical 1/1

Puntuación total: 8,3/10

The Waterfall (Deluxe Edition)

Owl City estrena “Verge”, primer adelanto de su nuevo álbum de estudio

Owl City es uno de esos artistas (recordemos que bajo ese nombre se oculta Adam Young, un joven músico de Minessota) de los que siempre me gusta hablar, y es que consigue aunar la producción mainstream de plano “indie”, en lo que respecta a que tanto música como letra está hecha por él, con la autenticidad de él mismo. Es decir, hace la música que quiere y habla de lo que quiere: desde el amor o los buenos momentos en un espectro más banal a su devoción a Dios por ejemplo.

En cualquier caso, Verge pertenece al primer grupo. La colaboración con Aloe Blacc (también conocido por ser la voz de Wake Me Up de Avicii) trata, a nivel lírico, la perspectiva de un estudiante que acaba el instituto/universidad y se tiene que enfrentar a un nuevo futuro. De hecho, el lyric video con el que se presentó el tema deja de manifiesto este aspecto.


Por otro lado, a nivel melódico, ofrece cierta madurez con respecto su último álbum The Midsummer Station, mientras sigue ofreciendo esa suerte de mezcla de EDM e indietronica tan característica de esta etapa más reciente del americano. Cabría destacar cierto toque de sintetizador que imita un silbido y le termina de dar cierto empaque al tema.

En ese aspecto, el tema no despunta en originalidad, pero resulta bien pegadizo y summer friendly. En cualquier caso, lo fresco de este tema vendría de la mano de la letra del mismo. Adam Young hace gala de cierto minimalismo en la lírica, algo poco habitual en él. Pero en cierto modo, de esta forma la canción adquiere cierto gancho, con los versos clave que anteceden al estribillo explosivo.

Pero habrá que esperar al 10 de julio para escuchar al completo Mobile Orchestra, el LP que recoge este tema y otros que hemos podido conocer los meses anteriores como You’re Not Alone y This Isn’t the End.