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Kanye dice no al formato físico, ¿hace bien?

Es la eterna pregunta que nos hacemos más que plantearnos a los que nos gusta e invertimos en música: ¿seguirá aguantando el formato físico frente al digital?

El último en dar su opinión ha sido Kanye West, el rapero que tanto da que hablar por su música, por presuntamente descargar software musical de manera ilegal o por sus colecciones de moda. En cualquier caso, hace un par de días, en una de sus muchas sesiones twitteras de reflexión, dejaba caer en primer lugar que la forma en la que se presentó “Yeezus” (os recuerdo, sin portada, sin libreto, solo la caja vacía con una pegatina naranja) era “una tumba abierta para el CD”. A continuación decía “no more CD’s for me”, con lo que dejaba sobre la mesa que a partir de ahora era producto de ventas digitales y streaming.

Pero, ¿es una opción acertada? Vayámonos a los datos.  Es de todos sabido que la música no está en su mejor época en lo que a ventas se refiere. No podemos pretender volver a niveles pre-internet. La BBC informa: En 2015 la venta de CDs se redujo en un 31% en Estados Unidos. Se vendieron 15 millones de discos menos en la primera mitad de año, algo a tener en cuenta.

Por contra, encontramos una positiva noticia, y es que el vinilo aumentó sus ventas un 30%. En el artículo escriben que fue algo liderado por Adele y Taylor Swift, aunque yo señalaría a los millenials y demás hipsters que buscan la belleza de lo retro. Y, bromas a parte, esa cultura sibarita de melómano que ensalzan la calidad del vinilo en contraposición a la del CD.

Porcentajes que se tornan similares pero que ni mucho menos representan las mismas cantidades. Mientras que antes hablábamos de 15 millones de discos menos, eso es incluso más de lo que se llegó a vender en formato LP en 2015 (llegando a un total de 12 millones). ¿Qué viene a devolver el equilibrio en esta descompensación? El streaming.

El streaming ha adquirido tal peso en la industria musical que, además de aportar un tercio de las ganancias totales a la industria, se cambiaron los términos de las ventas musicales con aquello de que cuando una canción era escuchada X veces, contaba como una venta. Esto demuestra que hay que ir renovándose constantemente, que si ahora la gente consume música de esta manera, se acomoda el formato y ya está. Ventajas e inconvenientes inclusive, pero se hace.

En resumen: el CD está a la baja, el vinilo resurge de buena manera pero quedándose lejos de todo lo que mueve el anterior formato, and streaming is the new black. ¿Cuál es la estrategia lógica? Apuntarse a este último mercado, mucho más accesible para la gente y mucho más barato de producir y mover.

Ahora bien, estamos hablando de Kanye West. Desde “808’s and Heartbreak”, que vendía más de 1.700.000 copias, sus ventas se han reducido, pero no por ello dejaba de ser un éxito todo lo que produjo. Al fin y al cabo, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” llegaba al millón de copias y se convertía en el mejor álbum de la década, y “Yeezus” a unas nada reprochables más de 700.000 copias. Así que, aún estando el mercado como está, teniendo este grueso de ventas, ¿cómo se puede plantear uno abandonar este formato?

Kanye West, proclamado Dios de la música, salvador de la cultura y demás se plantea abandonar el formato en el que se ha basado el arte al que (más) se dedica. Esta no es una decisión relacionada con una visión de futuro y demás, esta decisión apunta a, de nuevo, la búsqueda del máximo beneficio devaluando su obra, como siempre pasa. Recordemos que hace un mes lanzaba su ansiado “The Life Of Pablo”. Por streaming. En TIDAL. Pasó el hype inicial y habiéndose encerrado a sí mismo en un medio que no consigue despegar por mucho que se empeñen, ahora causa más sensación sus tweets enfurecidos y que esté enfrascado en un nuevo álbum que “The Life Of Pablo”. 

¿Estoy diciendo con esto que si hubiese habido lanzamiento en físico estaríamos hablando más del disco? Diría que sí, o al menos seguiría llamando la atención porque existiría una preocupación. Una necesidad de hacer la típica jugada de singles, vídeos y presentaciones para, de algún modo, amortizar el disco. Pero en este caso, Kanye lanzó el álbum, hubo una primera semana intensa, y luego todo se relajó y ya ni él mismo habla más de su álbum. Solo para decir que quería mezclar de nuevo un par de temas y que estaba trabajando en el próximo.

Que sí, que tengo reconocido que el mercado musical va mal, que cada vez se venden menos discos y los que se venden van a los grandes nombres. Pero si son estos grandes nombres los que ya hablan de abandonar el formato físico para adaptarse a las eras digitales, entonces nos tenemos que empezar a preocupar. Esperemos que el de Kanye sea un caso aislado, mi vida no tendría sentido sin ver la cara de Adele (en “25”) en cada tienda a la que voy.

 

Rihanna, ¿qué pretendes con “Bitch Better Have My Money”?

A menos que hayáis vivido en una cueva esta semana, os habréis enterado de que Rihanna ha vuelto con nuevo single que promete traer tanta cola como hiciera Miley Cyrus con su último álbum. El caso es que se nos presenta a la Rihanna más atrevida en este Bitch Better Have My Money. Nada de la delicadeza y belleza de temas de su más reciente trabajo como Stay Diamonds, sino que es un tema puramente trap, por mucho que la gente se empeñe en calificarlo de rap. Es un tema sucio, de percusiones propias del hip-hop con una base electrónica que corre por cuenta de Kanye West, y ha conseguido transmitir toda su esencia en este corte.

En lo que respecta a la letra, nos encontramos ante una Rihanna muy dejada, con una letra altamente criticable en la que se nos muestra lo creído que tiene su carrera y su posición actual. Ella sabe que está muy esperada desde su último LP que ya data del 2012, y desde entonces se ha ido forjando esta imagen de rebelde, al más estilo del productor del tema Kanye West. Y es que un vistazo a la letra y hace que resulte imposible quitarse la sombra del gran productor y rapero y boicoteador de discursos.

Pero el motivo que me ha hecho hablar de este nuevo tema es la puesta en vivo que hizo ayer en la gala de los iHeart Radio Awards. Una gala de premios donde encontramos actuaciones de artistas como Kelly Clarkson Snoop Dogg, pero Rihanna era una de las artistas más esperadas, ya que supondría la primera vez que se presentaba en vivo este tema.

Y desde luego no defraudó la puesta en vivo. Trajo un helicóptero y con un estilismo esperpéntico basado en el verde reflectante que contrastaba con la oscuridad que rodeaba a la de Barbados, comenzó a cantar y a moverse por el escenario al ritmo de las percusiones profundas y bases electrónicas del tema.

Pero hay que declarar ciertos aspectos a favor de Rihanna. Si bien me parece un tema que debe olvidarse cuanto antes y procurar que no llegue a demasiado, el estribillo se queda en seguida y no me puedo quitar su voz diciendo “bitch better have my money!”. Y por otro lado, Rihanna sigue estando en buena forma y lo demuestra en el directo que hizo ayer, que si bien su puesta en vivo no me convenció demasiado y me pareció puro show para llamar la atención, el tema lo clavó a la perfección, y al César lo que es del César.

En fin, sólo cabe esperar a que tengamos más noticias del próximo nuevo trabajo de Rihanna. De momento tenemos el yin y el yang del álbum, el folk acústico de FourFiveSeconds y este trap de título Bitch Better Have My Money. ¿Nos encontraremos ante un álbum muy ecléctico de la cantante, o simplemente se dedica a jugar al despiste con este nuevo tema? ¿Qué pretendes Rihanna?

Hablemos del regreso de Rihanna, de Paul McCartney, de Kanye West y de FourFiveSeconds

No sé por qué he tardado tanto en hablar sobre esta colaboración/esperpento/nueva táctica de llamar la atención. Bueno sí, estaba intentando superarlo. Hagamos memoria, hace un par de semanas, se publicó una colaboración entre RihannaKanye West (el muchacho ese que en todas las fotos sale serio y saltó al escenario cuando le entregaron el premio a mejor álbum a Beck en lugar de Beyoncé), y Paul McCartney, que aún está por ahí dando coletazos.

En cualquier caso, se acabó publicando que, además de tratarse de una de las colaboraciones que llevaban un tiempo preparando Kanye West y Paul McCartney, se trata también del single de regreso de Rihanna. Recordemos que su último trabajo fue su álbum Unapologetic del que se extrajeron singles de la talla de Stay Diamonds (y otros tantos que pasaron sin pena ni gloria en nuestro país). Estos temas, y el álbum en general, bueno, y la mayoría de los anteriores, contaban con un sonido enmarcado en el pop electrónico, en ocasiones más dance, en ocasiones más R&B, pero que siempre eran rompepistas. ¿Qué es lo mejor que puede hacer Rihanna para llamar la atención? Efectivamente, lanzar algo que se aleje completamente de ese sonido y de material para entradas y comentarios relacionados con ello. Y ese gancho se llama FourFiveSeconds. No sé que sonido puede tener ese nuevo álbum de la de Barbados, pero probablemente no tenga nada en absoluto que ver con este single. Voto porque llevará el sonido que ha llevado hasta ahora, con alguna influencia del pop actual (más ligero y menos dubstep), pero FourFiveSeconds resultará algo anecdótico. O no, pero eso es algo que veremos con el tiempo. Aún no hay fecha para lo nuevo de Rihanna, pero ya han pasado tres años desde Unapologetic, y habrá alguien que espere su continuación. Desde luego, desde aquí nos resulta indiferente. Será algún single con gancho que tengamos que escuchar a lo largo del año y poco más. En fin, el tiempo lo dirá.

Kanye West se alía con Paul McCartney en una mezcla ecléctica: “Only One”

Kanye West siempre consigue llamar la atención de la crítica con sus publicaciones musicales. Por lo menos, en lo que respecta a los últimos años desde que lanzara My Beautiful Dark Twisted Fantasy y el más reciente Yeezus, ocupando ambos lugares muy altos en los tops de álbumes en lo que a crítica se refiere (de hecho, el primero fue declarado mejor álbum de la década por Pitchfork, y Yeezus ocupó el séptimo lugar del mismo top).

Sin duda, con su penúltimo LP, el rapero demostraba ser amigo de las colaboraciones, tocando desde canciones con Nicki Minaj (otra amiga de los featuring y de, básicamente, todo lo relacionado con llamar la atención), hasta a otros temas con Justin Vernon, también conocido como Bon Iver, así que ya podemos observar lo ecléctico de su producción.

Pero sin duda, me llamó mucho la atención cuando leí Only One, featuring Paul McCartney. Ya de por sí, dos artistas y géneros en apariencia distintos (por mucho que se intente hacer el moderno, como ha hecho con su último LP New, el Beatle ya cuenta con más de 70 años, de hecho, ya de por sí se me hace raro hablar de alguien que sale nombrado en una novela de Ken Follet y que aún sigue vivo). Paréntesis hecho. Mientras me descargaba el tema perdón por la ilegalidad iba elucubrando acerca de lo que me iba a encontrar. ¿A Kanye West, guitarra en mano con rock vintage y flequillo años 60 a juego; o más bien a Paul McCartney rapeando al más puro estilo west coast?

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La participación de McCartney queda reservada a tocar el teclado, mientras que la parte vocal queda reservada enteramente a Kanye West y su auto-tune. Cualquiera que me conozca sabrá que no soy amante del rap, pero tengo que hacer la excepción con este tema. Cabe decir que no tiene nada que ver con la brutalidad y el despliegue de electrónica de Yeezus. Una balada a medio-tiempo con tintes electrónicos, sobretodo en los estribillos, donde se añade algún barrido muy agradable o se incrementa el bajo. Por lo demás, en esencia, es como si a Bon Iver (en su tema más reciente, Heavenly Father), le das un Red Bull y le pones en nonstop las canciones de Lorde en bucle. ¿Más claro ahora?

Sin duda, es un tema muy bello, de temática romántica que conseguirá atraer a los que no sean muy partidarios de este estilo. En lo que a mí respecta, escribo esta entrada escuchando de fondo a su último álbum, y me está sorprendiendo gratamente.

Y en lo que respecta al futuro musical de Kanye, ha declarado que esta es una de muchas colaboraciones con el británico, así que estaremos prestando atención. Si queréis escuchar el tema, en la web del artista se puede oír mientras se leen las letras del tema.