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Crítica de “Coming Up For Air” de Kodaline: Álbum de contrastes marcados, partes que compensan entre ellas

Recapitulemos. Hace cuestión de un par de años, Kodaline hacía su aparición en la escena musical con un álbum debut, In a Perfect World, con el que alcanzaron número 1 en su país natal, Irlanda, y conseguían llamar la atención en el resto del mundo, incluso Ellie Goulding hizo una versión de uno de esos temas. Con esta interesante carta de presentación donde el indie rock se fusionaba con el folk dando bandazos entre lo nostálgico y lo más enérgico, nos traen su segundo álbum, Coming Up For Air, y tengo que decir que enhorabuena, han eclipsado su anterior trabajo. Comencemos a hacer la crítica de la edición deluxe de su nuevo álbum:

En este trabajo vamos a encontrar temas que derrochan una impresionante cantidad de energía. El álbum abre con Honest, un tema pegadizo que empieza con un piano que se abre paso firme y seguro hasta llegar a un estribillo algo del estilo de Strange Talk, un teen rock de los 80, por calificarlo de algún modo. Percusiones rotundas que barren el panorama en ocasiones y estribillo con los sintetizadores que consiguen darle esa esencia de llena estadios. Después llegamos a The One, donde nos relajamos en parte. Melodía basada en un piano que se complementa con percusión ligera electrónica. Después llegamos a Autopilot, que suena auténticamente a banda sonora de película romántica americana con final feliz. Dadle una escucha y me contáis.

La vena más animada y rockera se encargan de ponerla Human Again con una melodía de guitarra eléctrica distorsionada que puede conmigo y Play the Game, que lleva la misma estela pero con un estilo algo más guerrera. El broche más animado se encargan de terminar de formarlo Coming Alive y Ready, que se encargan de añadir un indie rock no tan producido, algo más de la escena común por decirlo de algún modo. Indie rock de estructura sencilla, con instrumentación habitual y percusiones electrónicas, pero que tampoco tienen desperdicio. Por último, Caught in the Middle me parece de lo mejor que hay en el álbum. Un medio tiempo que suena al Coldplay tranquilo de Ghost Stories con un estribillo delicado, sin grandes cambios, pero que me parece de lo más original que hay.

Y ya, por último, encontraríamos la parte más acústica, la que más se asemeja a los Kodaline de su álbum In a Perfect World. Melodías tranquilas basadas en un piano o en una guitarra acústica que van creciendo sin artificios añadidos. En este sentido, encontramos la mayoría de estos temas en la segunda mitad del LP en canciones como BetterEverything Works Out In The End (que tiene un principio con una melodía a piano que me recuerda a Elton John y Alicia Keys), en Love Will Set You Free, War Moving On. En este aspecto, encontramos poca variedad entre estos temas, si bien compensan ese derroche de energía que comentaba al principio y conseguirán aunar a fans nuevos y antiguos de la banda, yo hubiese suprimido al menos alguno de ellos, porque bajan demasiado el ritmo del álbum. Opinión mía al menos.

En cualquier caso, Kodaline se la han jugado con este álbum y han ganado. Han apostado por un sonido más maduro, si bien en ocasiones más producido que busca su espacio en las ondas, no consiguen venderse y siguen teniendo esos temas el sello personal. Me encanta esa división que hacen del álbum con esos dos temas más cañeros para compensar esos contrastes. Desde luego, esa es la reflexión a la que he llegado con este álbum: un álbum de contrastes que compensa una parte con la otra.

En fin, pasemos a la puntuación:

Originalidad

-En el álbum: Hay temas cuya melodía se te queda enseguida, otros que se difuminan y hay que darle otra oportunidad y otros, sobretodo en la parte más acústica del álbum, que tienden a entremezclarse entre ellos. Me atrevo con un 0,8/1

Con respecto al resto: Desde luego, no caigo en ningún otro artista que consiga aunar esos estilos en un mismo trabajo. Si bien en algún tema hay momentos que puedan tener su reminiscencia clara en algo del panorama actual (el estribillo de Honest por ejemplo), desprenden un estilo propio. 0,6/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: En esta categoría siempre hay cierta controversia. Un artista no puede desprenderse y olvidarse completamente de lo que haya hecho en trabajos anteriores, ni tampoco repetir la misma fórmula. En este caso, Kodaline ha conseguido fusionar lo nuevo con lo viejo, creando este álbum. 0,75/0,75

Impresiones

Primera impresión: El álbum empieza fuerte, pero llegada a la segunda mitad, empieza a perder un poco el ahínco, habiendo momentos que, a primera instancia, me han resultado un poco meh. Si bien encontramos temas como Play The Game Caught In The Middle que añaden algo de frescura a esa parte del álbum, seguía teniendo cierto regusto agridulce por esa mitad. 1,2/1,5

Tema a tema en profundidad/Impresión general: Encontramos de todo desde luego. Desde temas que cuentan con una elaborada producción y con gancho (HonestLost, Human Again) a otros más simples pero que están muy bien defendidos (Better, Everything Works Out In The End), en ese aspecto, el álbum no tiene perdida. Me encanta el toque de percusiones electrónicas en ciertos temas, esas guitarras cañeras, los riffs de piano melódicos que parecen envolverte…Pero si quitaría alguno de esos temas de la rama más acústica. Algunos están bien para compensar y darle algo de frescura e intimismo a un álbum donde se aprecia la energía en lo que a composición se refiere, y es algo que siempre digo, pero en exceso me parece algo malo. Tampoco considero que sea un aspecto que mate al álbum, pero si es algo que quería dejar claro 4,5/5

Lista de reproducción y compra: Hay temas que son muy pegadizos y que se quedan con mucha facilidad, y desde luego que van directos a mi lista de reproducción. En la compra si estoy algo más indeciso. Si quitamos ese afán de coleccionismo musical que tengo y comprara los discos por lo que ofrecen, no me lo compraría. No veo nada rompedor en la escena que me haga decir “Madre mía, son los primeros, esto no lo ha hecho nadie“, si no que veo que han abandonado ese indie rock melancólico del primer álbum para buscar melodías más radiofriendly para ganarse a las multitudes. 0,6/1

Puntuación final: 8,45/10

Coming Up for Air (Deluxe Album)

Recomendación de la semana I: “Atlas: Year One” de Sleeping At Last

Porque sí, me apetece hacer una sección semanal, y que duré de verdad. Como recomendar un artista es demasiado general, lo dejaré en un álbum/canción a la semana.

¿A quién tenemos en esta semana de estreno? Sorpresa, a alguien del que no había hablado antes en el blog (y no es ironía): Sleeping At Last. No te extrañes si no los conoces, pues (aún) no han conseguido una canción que haya sido un éxito en listas ni algo rompedor, pero eso no implica que no tengan su merecida notoriedad, moderada eso sí. Pueden presumir de haber incluido temas en series como Anatomía de Grey o en películas como Amanecer, de la saga Crepúsculo.

En cualquier caso, el álbum que nos lleva a esta entrada tampoco es un álbum al uso. Es la compilación de los temas que ha ido lanzado Ryan O’Neal, único miembro de este proyecto musical después del abandono de sus otros dos miembros Chad O’Neal Dan Perdue, durante este pasado 2013/2014. El álbum cuenta con un total de 30 temas con títulos como los nombres de los planetas, los puntos cardinales los océanos más grandes del mundo (ahora empieza a cobrar sentido el título del álbum).

El caso es que me interesé por el grupo a partir de ver en mi página habitual de descarga musical la portada de uno de los EPs que conforma el álbum, Land concretamente (el de las canciones con puntos cardinales). Me pareció una portada muy bonita, y como yo soy de los que juzgan un álbum por su portada, le decidí dar una oportunidad.

El estilo de este EP se puede extrapolar al Atlas: Year One. En general, podríamos considerar el estilo como un Kodaline que en ciertos temas se mezcla con los violines melancólicos y llena atmósferas de Sigur Rós. Encontramos temas que empiezan muy suave para acabar en un delicioso crescendo, otros en plan más acústico folk, y otros que mezclan ambos estilos.

Sin duda, es el álbum perfecto para alguien que busca un poco de tranquilidad y fragilidad en la producción. No hay temas rompe pistas ni temas que perdurarán en la memoria de quien los escuche, pero alguna que otra perla escondida hay entre estos 30 temas.