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“High By The Beach”, ¿Lana del Rey a la altura de las expectativas?

A veces, hay que dar fe de erratas. Hace unos pocos días publicaba una entrada haciendo un repaso a Lana del Rey y especulando de lo que nos encontraríamos en Honeymoon a raíz del single de presentación y la trayectoria que estaba llevando hasta ahora.

En aquella entrada, mencionaba que “probablemente recurra a la fórmula de Ultraviolence, si bien sustituyendo la guitarra eléctrica por un cuarteto de cuerda y mucha superposición vocal”. Y en este High By The Beach me he caído con todo el equipo con aquella predicción que hice.

Porque si el objetivo de Lana del Rey era crear misterio y/o expectación, hay que decir que lo ha conseguido. Pero tal vez no en el mejor sentido. Si en Honeymoon encontrábamos una balada, muy del estilo de los momentos más recargados de Born To Die con el blanco y negro de Ultraviolence, este High By The Beach resultaría algo difícil de encuadrarlo en la producción anterior de Lizzy Grant.

¿Tal vez los momentos más hip-hop de su debut? Es cierto que en los estribillos de este tema, uno escucha una línea de percusión con una melodía en la línea de este género, pero a decir verdad, no le hace sombra a Off To The Races, por ejemplo, uno de los mayores exponentes de este género de aquel álbum de 2011.

Empieza suave, con unos efectos vocales de cierto toque electrónico con los que consigue llamar la atención en un muy buen sentido, ahí le doy la razón. Llegamos a una melodía construida sobre un teclado que avanza simple a un estribillo donde:

a) Aparece una línea de sintetizador “pelotero” que parece sacado de aquellas primeras demos de Lana del Rey. 

b) Es imposible pensar que el estribillo no parece un descarte de Rihanna, y de Sia, y de otras muchas.

Otra cosa hay que mencionar, y es que a nivel de producción vocal, encontramos los tonos en los que se desenvuelve con facilidad nuestra amiga Lizzy Grant con momentos en los que se hace el coro ella misma (suena un poco raro y solitario esta afirmación, pero si habéis escuchado Ultraviolence sabréis a lo que me refiero). Y, por otro lado, volvemos a la letra. Que si “qué difícil es amarte”, “toma el mando”, “nunca me creí tu mierda”… En este aspecto no nos esperábamos más que a la Lana del Rey destructiva en lo que se refiere a un amor fracasado.

Así que, teniendo en cuenta este párrafo anterior, podría afirmar que base y letra parece que han caído juntas por casualidad. No puedo quitarme la sensación de que se puede meter cualquier base de Ultraviolence, ponerle este vocal y quedaría bien.

De nuevo, no nos queda nada claro lo que nos vamos a encontrar en Honeymoon. Le podemos dar la razón a Lana del Rey en que los estribillos que hemos escuchado hasta ahora son muy pegadizos. Es imposible quitarse de la cabeza la voz de Lana diciendo “our honeymooon” o, en este caso, “all I wanna do is to get high by the beach”. La pregunta es: ¿se nos quedará todo el álbum como la mayor parte de Born To Dieo se perderá en humos de reverberación e intimismo como Ultraviolence?

Qué esperar de Lana del Rey cuando se está esperando

Todos sabemos la historia de violencia que te rodea, pero no tengo miedo, no tengo nada que perder ahora que te he encontrado”. Con este verso abre Lana del Rey la segunda estrofa de Honeymoon, el primer adelanto de su próximo álbum que se espera en breve. Unas palabras que, junto a versos como “There are guns that blaze around you, there are roses in between my tighs” y el carácter oscuro y vintage del tema, nos permiten vislumbrar a, lo que viene a ser, la Lana del Rey de siempre.

Porque tal vez su afición a los gánsteres en este tema quede más oculto que en su Born To Die, pero ya es una constante en el trabajo de la americana. Y qué decir de la vena atormentada de mujer que se plantea el amor con toques de desesperación que ni en los mejores momentos de Ultraviolence, “Our honeymoon, say you want me too”.

Seamos sinceros, todos teníamos ganas de escuchar nuevo material de Lizzy Grant. Desde el momento en el que publicó su Born To Die y dejó sin palabras a un público en el que me incluyo. Pero aquellas melodías en ocasiones tan épicas como la homónima Born To Die encontraban su equilibrio con temas más introspectivos que daban un vistazo atrás a los 60 en Blue Jeans o Video Games y temas que tomaban un giro hacia territorios más hip-hop como Diet Mountain Dew National Anthem.

Lana del Rey hizo lo que todos los autores noveles que publican su primer álbum: ofrecer una carta de presentación. Pruebas que nos indiquen los caminos que podía tomar. Y finalmente, en Ultraviolence consolidó su preferencia: la tristeza acompañada en este caso de las guitarra eléctricas de Dan Auerbach, huyendo de los arreglos orquestales de su anterior álbum. Vale que West Coast intentaba atraer a ese público que se pudiera encontrar perdido, pero si bien fue un disco que para los seguidores de la cantante fue notable, no hacía sombra a su predecesor, y menos aún a su re-edición The Paradise Edition.

En la banda sonora de Big Eyes vimos cierta esperanza, cierta vuelta al formato de gran orquesta, pero esto es algo que se apaga en Honeymoon. Aquí encontramos a una diva que sabe que puede hacer cualquier cosa. Miento, cualquier cosa no, hace lo que sabe. Porque lejos de hacer un ensayo-error para ver qué ha fallado, prefiere tomar un camino manteniéndose fiel al estilo con el que se dio a conocer y con el que, suponemos, se encuentra cómoda.

Porque si bien a nivel musical cambia de registro (basta observar los primeros singles de sus tres álbumes para ver que no se parecen entre ellos aunque mantengan la temática oscura), lo que le da la cohesión a la música de Lana del Rey es la letra. Sea cual sea el tema y sea cual sea la melodía, va a haber una letra de fuerte carga poética y emocional. Ya te puede hablar de un amor de verano como del que tuvo cuando actuaba por salas de Nueva York, que siempre se va a expresar con la misma tristeza y, como ya decía, del amor en sus peores facetas. Aunque si bien lo alternaba con tonos altos y bajos en Born To Die, a partir de Ultraviolence decidió desplegarse en los tonos medios, más fáciles de llevar.

Porque sí, Lana del Rey es de las artistas más interesantes a nivel de estudio, pero en ocasiones sus directos dejan que desear. Sólo hay que ver su paso por el SNL o el iTunes Festival para dar fe de lo que digo. Lo intenta, pero acaba sucumbiendo a los estándares establecidos por ella misma en su obra.

Así que, ¿qué podemos esperar de Lana del Rey? Pues un álbum en el que vuelve a los arreglos orquestales, que si bien tendrá sus momentos más parecidos a banda sonora como este Honeymoon que “una de las cosas que más me gusta es que no arranca”, Mar dixit, probablemente recurra a la fórmula de Ultraviolence, si bien sustituyendo la guitarra eléctrica por un cuarteto de cuerda y mucha superposición vocal. Diría que la epicidad quedará aparcada en este álbum, o al menos, reservada a ciertos momentos. Y a nivel lírico, no hace falta ser adivino para figurarse de qué hablará este álbum. De lo único de lo que no nos podemos asegurar es que si nos deleitará con un digno sucesor de Ultraviolence  y si conseguirá desbancar a Born To Die, uno de los mejores debuts que he escuchado.

El resurgimiento de Lana del Rey con la banda sonora de “Big Eyes”

Tim Burton ha estrenado nueva película, Big Eyes, y le ha otorgado la oportunidad a Lana del Rey para formar parte de la banda sonora de la película. Si bien no es un tema para la banda sonora de James Bond, esta es una oportunidad que tiene la neoyorquina de redimirse de Ultraviolence.

Porque sí, hay que reconocerlo. Ultraviolence es un disco que no entra a la primera, y cuando lo hace, no deja tan buen sabor de boca como Born To Die. Cambió de tercio para crear una obra distinta, pero salvo excepciones como West Coast Brooklyn Baby, me resultó un álbum un poco meh. En el sentido de que no hay ninguna canción (salvo las mencionadas) que podrías escuchar por separado en cualquier momento (volvemos al prêt-a-porter musical), sino que es un álbum al que dedicarle un tiempo largo y saborear el detalle de la persona que tuvo a bien dormirse encima del botón de reverb durante la grabación de cada uno de los temas (uso que noté algo excesivo, pero en fin).

En cualquier caso, con Born To Die y la posterior edición Born To Die: Paradise Edition pudimos comprobar que Lizzy Grant tenía dos modos: El modo hip-hop pero me echo a llorar o el modo orquestal apoteósico para los créditos de una película. Pero a pesar de los distintos que parecen estos dos matices, se compenetraban a la perfección en el sadcore en el que se basaban.

Y ahora tenemos dos temas nuevos: Big Eyes I Can Fly con los que parece decir: “Ultraviolence fue una fase, ahora vuelvo a lo que soy más fuerte que nunca”. Los dos son temas que, si bien empiezan de una forma suave, acaban creciendo creando melodías orquestales brillantes, como las que ofreció en canciones como American Bel Air. Se cambia las guitarras de Dan Auerbach por el piano y los violines de los productores de su primer álbum.

Si bien los artistas suelen adaptarse a la temática de la película en cuestión de composición de la banda sonora del film, esta es la única muestra del camino que esta tomando Lana del Rey.

Actualización: Lana del Rey ha declarado en esta entrevista a Billboard que su álbum contará con un sonido más parecido a Born To Die y a Paradise vaya lo que había dicho.