Lorde

“Magnets” de Disclosure con Lorde: Cuando el adulterio deriva en llamas y mucha sensualidad

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Cuando descubren que has sacado tu outfit de la película de Matrix

Los datos son los siguientes: los álbumes debut de Lorde Disclosure se estrenaron hace la friolera de dos años, un tiempo más que suficiente para digerir estos trabajos tan potentes, y algunos temas inéditos a posteriori (en el caso de la neozelandesa, unos pocos más, sobre todo atendiendo a su colaboración en la banda sonora de los Juegos del Hambre). Pero siempre hay ganas de más, y los seguidores de la cantante de Royals estamos felices: Tenemos nuevo tema y vídeo de nuestra amiga kiwi.

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Cuando intentas no oler a una clase de 2º de ESO recién llegada de educación física

Hablemos primero del tema en sí. A nivel melódico, encontramos a unos Disclosure que abandonan la temática que llevaban en su primer álbum de UK Garage House simplón para adentrarse en los territorios que ya marcaron en la colaboración con Sam Smith, Omen. Aunque de estructura sencilla, cuenta con una percusión y con unos sintetizadores de vaivén que se mezclan muy bien con los vocales de Lorde. Porque también se luce. Abandona todo misticismo para adentrarse en el mundo de los tonos más agudos (sin abusar, en su justa medida) para terminar de animar este mediotiempo de un EDM original.

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Cuando le ríes las bromas sin gracia a tu crush

Y ahora: el vídeo. En resumidas cuentas encontramos a Lorde enrollándose con un hombre casado para al final ponerse de acuerdo la cantante y la mujer del adultero para matarlo. Quitando lo surrealista de la temática (muy de telefilme de la hora de la siesta de un fin de semana cualquiera), lo que hay que destacar del vídeo es la figura de Lorde. Ese paso de lo aséptico de vídeos como Royals Team a esto, donde se potencia el atractivo sexual de la cantante en escenas en las que reina la sensualidad. Y la elegancia, todo esto es un vídeo que no roza en absoluto lo ordinario de otras cantantes. Lorde se desmelena literalmente para ofrecer al público una imagen que no habíamos visto hasta ahora de ella, principalmente en el segmento del vídeo. Al final, se recupera esa imagen neogótica con el abrigo de charol negro, la sombra de ojos negros y los bailes tan característicos de la joven.

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Cuando te paras en seco a recordar si te has dejado el gas abierto en casa

En definitiva, un muy buen tema de Disclosure con el que se intentan (y consiguen) ganar a un público acercándose a una fórmula más friendly. Y, por otro lado, una oportunidad de ver el nuevo camino que está tomando Lorde y con el que nos deja en ascuas: ¿Neogoth or sensual Lorde? Time will tell, pero de momento nos quedamos con todo el material nuevo que recabemos de la artista para terminar de perfilar los nuevos caminos por los que se está aventurando.

Crítica de “BADLANDS” de Halsey: Bienvenidos a nuestro mundo, será Halsey quien nos guíe y entretenga

Oh, el hypeEsa necesidad que nos hace querer que algo llegue, aún sin saber muy bien lo que nos vamos a encontrar y si eso nos va a gustar. En algunos casos, traicionero (¿verdad CHVRCHES?) y en un porcentaje mínimo, el producto se nos presenta como algo nuevo y no una fórmula mejorada de lo existente, así que eres capaz de pagar por él y disfrutarlo, poco a poco, hasta digerirlo al completo.

No presto particular atención a la música de los grandes medios, pero después de llevar todo el verano viendo cómo deambula por las redes la portada de una tal Halsey que presenta un debut que lleva el título BADLANDS, mereció la pena que lo apuntara en mi lista de “estrenos musicales” de este año. Al final, en agosto, acabé sucumbiendo al hype colectivo. Llegó el día de estreno y a la menor oportunidad me encaramé a este álbum de Ashley Nicolette Frangipane, o Halsey para los amigos.

Halsey se presenta como la voz de una nueva generación. Una generación que cada vez deja más de lado el sonido pop más básico para explorar nuevas tendencias. “We are the new americana (…) Raised on Biggie and Nirvana” canta en New Americana, realizando una apología a la diversidad de las últimas generaciones, llamémosles milleanialsgeneración Y o como guste uno. “They wanna make me their queen” canta en Castle. Sabe la influencia que va a suponer entre sus oyentes y posteriores seguidores.

Aunque a lo largo del álbum nos encontremos una descripción tras otra de romances de la más diversa índole, Halsey juega con la lírica para darle ciertos matices a sus temas para no quedar en el mero swifterismo, es decir, en el amor en su más mera banalidad. Habla de discreción y la presión mediática por conocer los detalles de una relación en Strange Love, de la preocupación por el otro de la pareja ante su inestable situación por el uso de drogas en Colours, o de la resignación de no poder olvidar a tu pareja que te dejó y desear que vuelva en Haunting.

En resumidas cuentas, una lírica que resulta fácilmente identificable con el público. Encontramos las reflexiones justas para no caer en la predicación a las grandes masas y asimismo tener un álbum que a nivel lírico no cae en la superficialidad de las nuevas princesas del pop. Un factor a tener en cuenta para explicar la buena aceptación que está teniendo el álbum se debe a que no es más de lo mismo. Tiene una serie de melodías de un estilo que fluctúan entre el art-pop y el PBR&B para ofrecer unos temas en el que encontramos reminiscencias a la Sia más actual o a Lorde. Estas influencias y ese momento en el que el oyente tiene la sensación de escuchar algo conocido y que le ha gustado, le motiva a continuar a escuchar el álbum, sólo para adentrarse más y más en estas badlands.

Porque a nivel melódico merece la pena destacar cierto contraste entre una parte con unas bases de carácter más intenso o de una electrónica más oscura (el estribillo de Castle, la intensidad de Hold Me Down o la ligera distorsión de Gasoline), y una parte más ligera, que si bien mantiene ese halo de misterio del que te percatas a lo largo del LP, resulta muy apetecible de escuchar en momentos de calma (Drive, el medio tiempo Colours o la lo-fi Coming Down).

Por destacar algún momento más incongruente: Roman Holiday. Tiene un estilo “demasiado” claro para este álbum, y ciertos tintes de descarte de Carly Rae Jepsen en su nuevo álbum. Es de lo más radio-fwendly/popero de este trabajo, donde Halsey se permite durante 3 minutos observar sus badlands desde otro ángulo, pero no dentro de él, y ese es el defecto.

Y qué decir de la propia voz de Halsey. Moviéndose en tonos medios-altos, hace gala de un interesante vibrato en algunos estribillos como en New Americana donde la sensación de que su voz se quiebra, pero no es más que una calculada maniobra para dar muestra de esta técnica vocal de la artista. Entendedme, no tenemos a una nueva Mariah Carey con unas habilidades vocales asombrosas, pero en su terreno y en directo se desenvuelve muy bien.

Así que, sin nada más que añadir, pasemos a la valoración del álbum.

Originalidad

-En el álbum: Hay momentos en los que el álbum parece que se ahoga en su propio sonido, el de Castle New Americana pero luego se rescata a sí mismo con la inclusión de cortes más intimistas como Drive, Colours Gasoline. Está bien equilibrado en cuanto a sonido para no agotar en demasía al oyente, se le puede poner un 0,75/1

Con respecto al resto: Ya decía que bebe ligeramente de sonidos conocidos como los de Sia Lorde, pero la forma en la que Halsey juega con sus melodías para acabar desembocando en el PBR&B marca de la casa hace que se aleje de esta fuente original de inspiración y llegar a un estilo que no tiene demasiada similitud a lo ya presente. 1/1

Impresiones

Primera impresión: Es un álbum que tras la primera escucha deja muy buen sabor de boca. Tiene ciertos momentos de pinchazo (Roman Holiday), pero en seguida se ven compensados por dos temas bastante mejores. Hay que destacar que uno tiene a mezclarse en las badlands de las que habla Halsey, y no me pude quitar la sensación de pensar: “¿He pasado ya por aquí?” 1,25/2

Tema a tema en profundidad/Impresión general: En cuanto a producción, Halsey se ha rodeado de un buen equipo que consigue entenderla, dándole cuerpo a lo que tenía en mente, creando melodías que se acomodan a la perfección al apartado lírico. Me encanta el toque del sintetizador de fondo, encargado de dar cuerpo, en la gran mayoría de los temas, lo veo un detalle muy interesante. El sonido no suena en absoluto plano, y es que encontramos temas en los que se producen cambios de intensidad, sintetizadores que van y vienen… Detalles que nos indican una producción exhaustiva del álbum. En definitiva, un álbum que me ha dejado un buen sabor de boca, con ciertos detalles que me han causado confusión (el orden de temas de la edición deluxe hace que en ocasiones resulte pesado el álbum) y otros que me han ganado en seguida (el sample que hace a Son Lux en Hold Me Down); que, en conjunto, me hacen ponerle un 3,75/5

-Lista de reproducción y compra: Para un álbum que ofrece una nueva visión del prisma del pop, creo que merece la pena su compra. Y, sin duda, más de un tema forma parte de mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,75/10

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Artistas que ven el éxito a la primera o, en su defecto, por serendipia

Antes de nada, había pensado titular la entrada como artistas que lo petan a la primera, pero luego me he recordado que hay que guardar las formas, sobretodo cuando abro la entrada con un artista de la talla de Hozier.

Estaba leyendo hace un rato un artículo de la Rolling Stone en el que hacían un repaso a la llegada el éxito del artista, y la historia detrás de su single de presentación y de máxima repercusión hasta la fecha, Take Me To Church.

Comentaba como ese boca en boca ayudó a su carrera, y como que una vez entró en las radios americanas todo fue rodado (vale, me habré saltado como la mitad de la historia, si os interesa la podéis leer en la web). Desde luego, a lo largo del artículo, Hozier se nos presenta como alguien con los pies en la tierra, que si bien sabe que tiene la agenda llena hasta Navidad de este año, toda idea que le surge la plasma con la guitarra para la grabación de su próximo álbum.

En lo que respecta a su álbum debut, es una auténtica joya. Temas que sueltan un soul y una energía muy interesante y, en ocasiones, cañera, y otros en el prisma contrario, que rozan lo intimista. Pero ante todo premia esa autenticidad con letras propias, con mensaje, y Take Me To Church es un ejemplo.

En el artículo hacen referencia a que hace un año, era impensable encontrar una canción con un tempo más relajado y con trasfondo en lo alto del Top 40, pero asimismo declaran que desde Sam Smith, esa puerta esta abierta.

Y ahí es donde me quería detener en esta entrada (aunque haya dado un rodeo tan sumamente grande). Ya no en cómo hay artistas que desde el lanzamiento de su primer single ya ven su éxito asegurado, sino en artistas que en su primer single llegan al éxito sin haber sido esa su intención. Que sí, que la ambición de cualquier artista es forjarse un nombre en la escena pop, pero hay otros que se conforman con la escena alternativa o que, al menos, no van con toda la maquinaria a alcanzar ese éxito mainstream.

Un ejemplo muy claro es Lorde y Royals, que fue a parar en toda la frente de la crítica musical. Un tema totalmente antitendencias pero que gustó a todo el mundo y acabó conquistando las listas. Como dice el artículo con el que he sacado esta entrada, Sam Smith podría ser otro ejemplo, y es que, si bien Stay With Me hubiese sido más fácil encontrárselo en el top de las listas de adult alternative (que por cierto, esa calificación de género no me gusta nada), si es verdad que choca mucho verlo en la lista general de Billboard al lado de Taylor Swift.

Pero además de esos artistas noveles que ven un éxito, más o menos buscado, a la primera, habría que señalar a otros que pasan del apartado más underground/indie a las cotas altas de la fama. Está claro que la música indie en todas sus variantes se encuentra en las listas y ya no sorprende, pero para fun.llegó en su segundo álbum… Después de que Nate Ruess (el vocalista) hubiese lanzado con su anterior banda dos álbumes. Tardó en llegar, pero acabó llegando.
Y ya, qué decir de Gotye, que tardó casi 10 años en llegar su popularidad mundial con Somebody That I Used To Know y su melodía cantada y parodiada por tantos. Si bien era un artista que había conseguido labrarse un nombre en Australia y alguno de sus temas de su segundo LP fueron muy aclamados, fue con ese single y su estilo antipop con el que llegó al gran público. Trayendo consigo a Kimbra, que por lo menos para mí fue un descubrimiento interesante.

¿Qué quiero decir con esta entrada? Que no podemos estar seguros de lo que encontraremos mañana en el puesto número 1 de la lista de ventas y que, de nuevo, no existe la fórmula perfecta para crear el próximo éxito.
Bueno, y también que, aunque en muchas ocasiones tarde en llegar, acaba llegando.

Mi “Desert Island Discs” personal: Los 8 discos que me llevaría a una isla desierta

Me encanta la BBC Radio. Ya he expresado en otras ocasiones lo mucho que me gusta la programación y la variedad musical que ofrecen. Pero quería destacar en esta entrada un programa que lleva emitiéndose desde 1942, y no es otro que Desert Island Discs.

Estaba un día en clase de inglés en mi academia y, hablando con mi profesora, con la que compartía (y sigo compartiendo) gustos musicales, me acabó recomendado este programa (a raíz de que estábamos hablando de Jamie Callum si no me equivoco). En cualquier caso, me comentaba que este programa se encargaba de llevar a un personaje famoso, que bien podría pertenecer al mundo de la música, ser un actor, escritor, filósofo…, y en el programa le hacían elegir 8 piezas de música. Además de un libro y un bien de lujo.

Pero aquí en esta entrada nos vamos a centrar en el apartado musical, que por algo reconduje el blog a este aspecto. En cualquier caso, voy a poner ocho discos que considero parte importante, al menos de momento, de mi vida. Si bien porque en el momento me sorprendió su estilo o porque me traiga un buen recuerdo. No llevan un orden en concreto, van conforme van surgiendo:

1-Aphrodite de Kylie Minogue (2010)

Se trata del primer disco que me compré, y ya sólo por ello merece estar aquí. Me acuerdo que me empezó a llamar la atención a partir de All The Lovers, si bien ya conocía por mi hermana su mítica Can’t Get You Out Of My Head In My Arms. Pero recuerdo como me descargué el álbum enteró y me encantó el estilo que desprendía ese álbum: un pop sensual que resultaba muy agradable. Me acuerdo de hecho de la fecha (si bien aproximada) en la que me lo compré, y supuso mi introducción en la compra de discos. Así que, técnicamente, me ha llevado a tener una colección musical que, si bien modesta, crece cada día y estoy orgulloso de ella.

2-Momentum de Jamie Cullum (2013)

Mi padre me lo regaló por mi santo hace dos años, y al mes y medio tuve el placer de ver al británico en directo. De hecho, fue mi primer concierto. Que si bien estaba en la última fila (además, literalmente) esa sensación de ver a un artista que llevabas tiempo siguiendo y adorando su música por primera vez, es fantástica. Me acuerdo que al concierto me llevé unos prismáticos (sí, había pantallas para verle, pero somos así), y me sentí muy extraño, pero a la vez embargado, de ver a través de los prismáticos a Jamie Cullum.

3-Destroyed de Moby (2011)

Este fue el disco con el que conocí a Moby. Bueno, a decir verdad, estaba viendo Cómo Conocí a Vuestra Madre y en un episodio de la primera temporada, había un personaje que los protagonistas confundían con el artista (que al final resultó no ser). Curioso yo, me dediqué a investigar, efectivamente, quién era ese Moby, para acabar llegando a ese Destroyed y los sonidos electrónicos que ofrecía. Asimismo, fue también la primera vez que me adentraba en la música de un estilo más alternativo, con sonidos que eran poco habituales.

Sinceramente, estaba entre este álbum y Play, por el hecho también de que los dos me suponen una profunda inspiración a la hora de producir música. Moby me encanta como persona, es alguien que hace lo que más le gusta como quiere.

4-Ágætis byrjun de Sigur Rós (1999)

De hecho, conocí a Sigur Ros a partir de Moby. Recuerdo que en una de las entradas de su blog comentaba que había ido a un concierto de esta banda y que era de sus favoritas, así que decidí darles una oportunidad. Si no me equivoco, creo que empecé escuchando su primer álbum Von, y de primera me dejó muy perplejo, pues era un álbum raro (o por lo menos llegué a esa impresión en un primer momento). Pero no, luego llegó este Ágætis byrjun y todo cambió. Todavía no he encontrado ningún álbum que haya conseguido emocionarme de esa manera. Me gusta este estilo post-rock que predican y esa instrumentación que es muy bonita (ahí va el término del crítico musical/melómano).

Además, este disco me lo compré en mi viaje a Seattle del pasado año en el Record Store Day… por $1.

5-Boardface de Gotye (2003)

En plena fiebre Gotye y Somebody That I Used To Know, yo me dediqué a investigar un poco sobre su carrera y acabé llegando a su primer álbum Boardface. Un trip-hop muy interesante que probablemente pase desapercibido para el gran público, pero una auténtica joya para los amantes de la música, y sobretodo de Gotye. De nuevo, una inspiración para crear, se trata de un álbum novel y debut, basado en el sampling y que nos ofrece un resultado muy bueno.

Además de todo esto, tiene una historia de amistad bastante curiosa detrás del álbum, desde luego.

6-Delirios de Grandeza de Alaska (1996)

No sería capaz de quedarme de un álbum de Alaska de su época ídem, así que me quedaría con este recopilatorio que es el que mejor recoge su carrera en los años 80. Quien sea seguidor de este blog sabrá que soy muy fan de esta época, y que la música española que escucho es o esta o indie. Pero en cualquier caso, Alaska podría considerarla una de mis guilty pleasures. Me encanta la energía que irradiaba de joven y el estilo de la Movida Madrileña que llevaba.

Además, me resulta una mujer muy curiosa y extremadamente culta.

7-Yoshimi Battles the Pink Robots de The Flaming Lips (2002)

Por favor, no iba a acabar esta entrada sin mis queridos Flaming Lips. No recuerdo cómo llegué a saber de ellos, pero el caso es que lo primero que escuché de ellos fue The Terror y me produjeron tanta curiosidad que me decanté por escuchar más de ellos. Y así (o al menos así lo creo) es como llegué a este Yoshimi, que aún me sigue pareciendo un álbum con una concepción muy curiosa, pues mezcla desde percusiones pegajosas con trasfondos más experimentales. Si bien es lo más descafeinado (por no decir menos raro) de esta gente, esto no quita que sea también uno de sus álbumes más interesantes. Aunque claro, de todos los álbumes que hacen podemos decir eso.

Además, cuando estuve en Seattle en el Record Store Day, además de comprarme la edición en vinilo limitada de 7500 copias del 7 Skies H3 (aquella canción de 24 horas que consiguieron condensar en un álbum de una hora), el llevar ese vinilo me permitió compartir conversación con más personas que se lo iban a comprar. Así que, les guardo un cariño especial a este grupo.

8-Pure Heroine de Lorde

No me cansaré de la historia de Lorde. El cómo una chica de 16-17 años acabó conquistando las listas de ventas con un tema que no tenía nada de comercial y que era 100% auténtico, y cómo ha sabido mantenerse y no caer en las garras del olvido mediático y acabar como un juguete roto. Es una historia motivadora desde luego. Con un estilo musical elegante y un estilo de vida que, si bien llamativo, no es lo ostentoso de otras como Lady Gaga, ha sabido estar en el punto mediático perfecto, sin llegar a la polémica (aunque si bien ha hecho comentarios que le ha valido numerosos tweets de respuesta). Y sobretodo, ha sabido acostumbrarse a la fama. Pero siempre tiene en mente que es una chica joven, y es algo que se puede ver perfectamente en su cuenta Tumblr, donde siempre ha expresado sus reacciones en su evolución musical.

Y en cualquier caso, es un disco impecable. Para que nos vamos a engañar.

Crítica de “The Hunger Games Mockingjay OST”: La sombra de Lorde se nota en cada tema

Para que nos vamos a engañar, nos encontrábamos ante un proyecto que sonaba grande desde un principio. Desde que escuchamos que Lorde se encargaría de dar forma a la banda sonora y que ésta contaría con nombres como Stromae, CHVRCHES o Ariana Grande, pues la expectativa y el hype en torno a esta producción era grande, y hay que decir, que por lo menos en lo que a mí respecta, se han llevado el premio gordo. Primero conocimos el tema Yellow Flicker Beat, del que ya he hablado y analizado su vídeo anteriormente, pero en esta OST encontramos la remezcla del ídolo de la neozelandesa Kanye West, de un carácter Dark ambient que suena bastante bien. Pero Lorde no se contenta con aparecer, en lo que se refiere cantando, en un solo tema, y es que ya el primer tema es para emocionarse. La colaboración Lorde + Pusha T + Q-Tip + Haim con producción de Joel Little(productor de cabecera de la joven) y Stromae suena muy grande. Tenemos el house del depurado y madurado Racine Carrée del belga con el toque R&B de Little junto a la tensión de la temática de la película y, además, con el toque hip hop de los raperos que firman el tema. La aportación de las hermanas Haim queda reservada para el final, donde destacan las contraposiciones de sus voces y algún punteo discreto de guitarra eléctrica. Es más fácil escucharlo que leer este párrafo, sin duda.

La segunda colaboración de nuestra amiga es en el tema This Is Not A Game, firmado por The Chemical Brothers y Miguel, que nos trae sintetizadores con fuerte fuzz que si bien podrían haber salido de alguno de los últimos temas de The Flaming Lips, la percusión pesada hip hop se encarga de desmentirlo. Por último, Lorde cobra máximo protagonismo en el tema que cierra el álbum, Ladder Song, una versión de Bright Eyes que rompe con toda la instrumentación rápida, siendo su melodía basada en una línea de sintetizador ligero al cual se le van añadiendo ligeros efectos ambientales. Suena a Swinging Party en versión light . Y hasta aquí su parte cantante, pero la encontramos como co-escritora de All My Love, producido por Major Lazer con vocal de la pequeña Ariana Grande, siendo este un tema que se encarga de traer un toque dance pop al disco. Aunque en comparación con el resto de temas parece estar un poco fuera de lugar, no impide que suene bastante bien.

Y ahora, del resto de artistas, no cuento con referencias, pero con CHVRCHES tengo un ligero problema, y es que sólo he escuchado una canción de ellos: The Mother We Share, y tengo la sensación de que Dead Air es lo mismo bajando un par de tonos los sintetizadores. Scream My Name de Tove Lo es un tema que va creciendo con las escuchas. Con estribillos que resultan agradables, sin grandes saltos en la melodía pero pegadizos. En Kingdom consiguen unir una melodía más orquestal (arpa, violines y piano) con percusión que va entre lo bélico y lo R&B y sintetizadores eléctricos sin que quede una mezcla rara. Ecléctico, curioso y, aunque no es mi parte favorita del disco, tampoco es un tema que pasaría. Siguiente. Lost Souls es un tema algo más lineal donde toman protagonismo las contraposiciones de voces y la percusión, oscura y profunda. Tinashé con su tema The Leap suena a Mariah Carey y a un R&B sencillo pero seguro. En instrumentación no aporta nada nuevo, pero los falsetes y tonos altos que toma en los estribillos hay que mencionarlos especialmente. Bat For Lashes se encarga de versión argentina a Son Lux con Plan The Escape. Aunque en primera instancia resulte un tema siniestro (suena la voz de Natasha Khan en un aura que hace que se te erice el pelo), existe una buena conexión entre las voces del coro y la melodía general. Por sacar una pega, diría que acaba muy súbitamente, dándome la sensación de que queda a medias. En una banda sonora de este estilo siempre existe un corte de carácter tribal, y este viene de la mano de Grace Jones con su Original Beast, tema con momentos donde la guitarra eléctrica recuerda a un sutil toque reggae que no queda nada mal. Muchos efectos de sintetizadores que vienen y van en la segunda mitad del tema con un vocalista repitiendo reiteradamente el título del tema. No es un tema que escucharía habitualmente, pero para la banda sonora, ideal. Animal me suena en un principio a Swedish House Mafia para luego desvirtuar en un Maroon 5 que tocan cansados. Se hace escuchar más que el tema anterior, pero asimismo también es de lo más superficial del álbum. Total, que nos encontramos ante un trabajo ambicioso de Lorde y que ha cumplido con las expectativas, teniendo momentos mejores y, como peores suena demasiado fuerte, diremos “no tan buenos”. Lo Mejor: Meltdown Lo No Tan Bueno: Animal Lo “No Sé Qué Pinta Aquí Pero Por Alguna Extraña Razón Forma Parte del Álbum”: Kingdom

Analísis del vídeo de “Yellow Flicker Beat” de Lorde (y sus bailes-espasmos)

9Cuando posas para una foto del colegio en grupo

Hoy es el cumpleaños de Lorde, y como regalo para el resto de los mortales, ha puesto hoy en circulación el vídeo de su último single, Yellow Flicker Beat (el cual ya analizaba en esta entrada). Con un estilo muy parecido y que complementa perfectamente al tema, la neozelandesa protagoniza diferentes escenas que acaban desembocando en bailes distintos pero todos con un factor común: el curioso estilo de baile de la amiga.

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La niña de la curva arrancándose por bulerías

Aunque en la imagen no lo parezca, sigue siendo Lorde la que aparece en el fotograma, en este caso, con un vestuario que consta de una chaqueta entallada, camiseta que deja el ombligo al aire y pantalones anchos, un estilo que ha llevado a su gira pero en negro.

Sin embargo, en esta imagen lo que llama la atención no es su outfit, sino el momento en el que suena el primer estribillo y se arranca a bailar moviendo todo el cuerpo y la melena inmensa al mismo tiempo.

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Lorde se suma a la moda del tupé de los 70

Nada más comenzar el vídeo no puedo evitar pensar en la británica Florence Welch y en el atuendo que lleva en el vídeo de la colaboración con el DJ Calvin Harris: Sweet Nothing. Tal vez un guiño de dirección o coincidencia pero, parafraseando a cierta marca de ropa, diré que queda chulo.

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Casually waiting for the bus in a white suit in a creepy dark place

Juegos de luces, planos que se contrastan, escenas que pasan de la soledad en escena de Lorde a verse rodeada de gente que, o bien la iluminan con linternas, o bien comparten una velada con ella (véase la foto que corona la entrada). Vídeo algo con predominio de lo oscuro al igual que el tema. Este es un vídeo que hay que decir se complementa a la perfección con el tema que acompaña y sirve como perfecto resumen del origen y posterior evolución musical de Lorde: Por un lado en lo musical, el paso de versos donde muestra un registro delicado para llegar a un estribillo explosivo, una melodía más madura pero que no olvida Pure Heroine; y por otro lado en lo físico: la evolución en la producción de los videoclips, el baile tan peculiar de ella, que forma parte de su música como de sus interpretaciones en vivo, y sin duda el vestuario, que muestra que no es una chica cualquiera.

Bravo Lorde por encontrar a un equipo que no te ha puesto a ti o a alguien a hacer twerking delante de la cámara para llamar la atención. Sigue así, sigue auténtica.

El día que me dio por prestar atención a las letras de las canciones

Un día de los que estuve en Seattle, íbamos por la autovía con una emisora de rock clásico sintonizada, donde ponían a artistas de la época de Bob Dylan más o menos. En cualquier caso, comenzó a sonar una canción. “¿La conoces Mané? Trata sobre una mujer que es bailarina y…“, pero no, no la conocía, ni me acuerdo de la canción ahora a decir verdad. Al acabar de relatarme de que iba la canción le dije: “Claro, siendo vuestra lengua materna el inglés, cuando escucháis música en inglés música, luego la describís por la letra, no por las melodías como hago yo “.

Pasaron los días y a partir de esa conversación me dio por prestar atención a las letras de las canciones además de a las melodías. Y sinceramente, mi decepción fue palpable en algunos casos.

Empecemos por lo nuestro, vayamos al panorama nacional, concretamente a las dos canciones que a día de hoy están en el top de ventas (en español):

En primer lugar encontramos desgraciadamente el último single de Juan Magán con Belinda, Si Yo Te Quisiera. Centrándonos solamente en la letra, encontramos un tema cuya temática predominante es el amor. Chico se enamora de chica etcétera, sin grandes pretensiones, del que me voy a quedar con los siguientes versos, nada más que decir:

Tú ere’ el que me da a mi candela
El que me pone a gozarIMG_0792.JPG
El que me prende to’ la’ luce’
Cuando yo la tengo apaga’

La siguiente en español ocupa el quinto lugar en la lista de Promusicae y se trata de Noche y Día de Enrique Iglesias. En esta ocasión, chico conoce a chica y se van de fiesta, básicamente:

Hay calor en la ciudad
Hay calor en la bahía
Venga, nos fuimos de fiesta
De noche y de día

Ahora, vayamos al panorama pop internacional, y para ello acudimos a Billboard, el análogo americano.

 

En primer lugar encontramos a Meghan Trainor y su All About That Bass, y aquí llega la comparación con el panorama pop en español. Mientras en nuestro top se codean canciones de amor (por decir algo), de fiesta y demás; en inglés encontramos temas como este que son una auténtica crítica a la sociedad y a los canones de belleza actuales, donde se busca a la mujer delgada y retocada a la natural. Pero esta cantante viene a poner de manifiesto este hecho con versos como este:

You know I won’t be no stick figure silicone Barbie doll
So if that’s what you’re into then go ahead and move along

El segundo lugar es para el Shake It Off de Taylor Swift del que también podemos extraer una enseñanza: Ignora las críticas, “sacúdelas de tu cuerpo”. Como ya le dediqué una entrada a este tema, no le dedico más tiempo aquí.

¿Qué quiero decir con esta comparación? Que si hacemos un barrido por las canciones que más suenan actualmente, es más probable encontrarte una canción sin trasfondo que hable de amor a una que realmente trate algo interesante. Aunque también he decir que los ejemplos de aquí son una mera coincidencia, porque también hay muchos temas en inglés cuya letra son una porquería o que carecen totalmente de profundidad y son planos, véase Nicki Minaj y su Anaconda o Blame de Calvin Harris, que viene a ser más de lo mismo.

IMG_0793.PNGY lo mismo para el bando hispanohablante. Coge cualquier canción de Love Of Lesbian y podrás comprobar que son auténticas obras poéticas, con mayor o menor trasfondo, pero siempre fuera de lo habitual.

Luego, otro aspecto en la composición musical es el de la edad. Era partidario de que la experiencia y el paso del tiempo hacía que las letras se refinaran, maduraran, pero veo poco de eso. Sólo hay que echar un vistazo a todo el talento joven que está saliendo actualmente y la calidad de letras que traen bajo el brazo. Hablo de artistas como Lorde, Birdy o los americanos Echosmith, todos ellos nacidos en la segunda mitad de los 90, pero también podríamos meter a Haim o Ellie Goulding, todas de finales de los ochenta y que, junto a melodías pegadizas, se ganan a la gente con letras que, en la mayoría de los casos, merecen la pena.

En conclusión, en todos sitios cuecen habas y por cada canción, en cualquier idioma, que trate un tema más o menos serio con una letra más o menos profunda, hay otros diez que tratan temas absurdos, para compensar. Espero que esta entrada os motive a escuchar más atentamente las letras de vuestras canciones favoritas y desgranar su significado, a ver si ese grupo/cantante del que tanto nos gustan sus melodías también podemos decir lo mismo de sus letras. Desde luego, para ver letras curiosas hay que adentrarse ya en los panoramas más alternativos como la psicodelia o la experimentación, donde siempre se rompe con cualquier esquema preconcebido, ya sea en melodía como en composición de letras.