Moby

Moby se desvincula de su estilo en The Void Pacific Choir, ¿la nueva era del techno-rock?

Entre actuaciones con la presencia papal cercana la apertura de su restaurante vegano en Los Ángeles, nuestro amigo Moby encuentra tiempo para meterse en el estudio y crear la que será la continuación de aquel innocents que ya data de 2013.

Haciendo gala del eclecticismo que caracteriza la producción del productor de Natural BluesMoby se presenta con el proyecto en paralelo Moby & The Void Pacific Choir, del cual contamos con un primer adelanto: The Light Is Clear In My Eyes.

Con este tema, damos por finalizada la trilogía de inmersión en la electrónica ambiental progresiva que dio comienzo en Wait For Me (allá por el 2009), pasaba por Destroyed (2011) y concluía con innocents, para ofrecernos un material que bebe en cierta medida de aquel proyecto de punk-rock de 1996 que fue Animal Rights. 

Tal y como ocurrió hace 19 años, el músico vuelve a dejar a sus seguidores algo confusos, alejándose del sonido por el que nos había estado llevando hasta el momento. Atrás quedaron los momentos reflexivos o las capas y capas de sintetizadores delicados que acababan formando ambientes dignos de elogio. Ahora nos encontramos a un Moby que va con un sonido brusco, donde el rock que promulgaba hace años sufre una mutación con bases de technoTodo ello con una parte vocal que avanza decidida pero camuflada entre las capas de un sonido brusco con el que Moby intenta abrir (o recuperar si atendemos a aquel Animal Rights) un nuevo camino en su música…aunque no con demasiado acierto.

Recuerdo una entrevista del músico en la que declaraba que se encontraba contento de tener la libertad de poder realizar la música que quisiese sin tener que soportar presiones por parte de compañías. Una cara de esa moneda es el sonido introspectivo de Destroyed, y la contraposición absoluta, este The Light Is Clear In My Eyes. En cualquier caso, supondría una muestra más de la adaptabilidad del productor y del eclecticismo de su obra. Tendremos que esperar al 23 de octubre para escuchar por completo este EP:

Moby – The Void Pacific Choir EP – 23 October01 The Light is clear in my Eyes02 Almost Loved03 Moonlit Sky04 Broken Girl (EP Edit)

Posted by MobyNews on Jueves, 1 de octubre de 2015

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Hagamos un Tag de música: Las 10 canciones que…

Yo sólo sé que soy una persona con un gusto variable. Aunque de base constante, cuando digo que hoy mi grupo favorito es “X”, a los dos meses puedo cambiar de parecer, aunque la impronta que deje en mí esa formación supone una huella importante a la hora de forjar mi (ecléctico) gusto musical.

Aclarado este punto podemos ir al motivo de la entrada de hoy. Hace un par de días veía un vídeo en Youtube de un tag de canciones. Esta persona que hacía el vídeo proponía una serie de canciones para distintas situaciones. En mi caso, lo voy a dejar en diez canciones que, para concretarlo en un número redondo y en categoría a las que, personalmente, les puedo sacar juego.

1-Canción de mi disco favorito

Teniendo en cuenta la aclaración que he hecho al comienzo, voy a coger dos temas. Por un lado, mi disco favorito a día de hoy es (sorpresa) How Big How Blue How Beautiful de Florence & the Machine. Si de ahí tuviera que coger una canción, sería sin duda la que da título al disco. Por darle un giro, me voy a quedar con la versión demo, a la que me he enganchado últimamente por su carácter más intimista, en comparación con la versión final. La formación de viento que cierra el tema se ve sustituida por un teclado que avanza dulce y delicado. Y a nivel vocal, encuentro a una Florence más desinhibida, por decirlo de algún modo.

Ahora bien, si tuviera que elegir mi disco favorito a nivel “global” y que lo ha sido durante un largo periodo de tiempo, sería el Destroyed de Moby. En alguna ocasión habré comentado que con este álbum descubrí al que sería mi músico favorito y que me resulta una referencia muy importante a nivel musical. No es un disco que entre con facilidad, pero esa electrónica downtempo, de escuchar de madrugada me puede. Y si me quedase con un tema, sería Lie Down In Darkness, esos violines son magistrales.

2-Canción que te haga bailar

De nuevo volvemos a la moda de mi lista de reproducción actual, y es que, una canción que me haga bailar actualmente es Kiss With A Fist, de (de nuevo) Florence & the Machine. Es uno de los temas más antiguos de esta formación, que, con apenas 2 minutos de duración, consigue transmitir una muy buena onda con una guitarra eléctrica rápida que consigue hacer que me mueva con un estilo muy rockabilly.

3-Canción que ahora odias

Si bien ahora no podría decir de algún tema que me gustara con anterioridad y ahora “odie”, si podría decir una que odio desde el principio. No sé por qué, pero no puedo con Tenía Tanto Que Darte, pero de nunca. De hecho, ni la voy a poner en la entrada de la manía que le tengo.

4-Canción que te ponga triste

En lugar de triste, voy a dejarlo en “reflexivo”, porque temas que me hagan llorar porque sí, a día de hoy no lo he encontrado. Aquí señalaría Holocene, de Bon Iver, uno de mis temas favoritos del músico de Eau Claire de su sophomere album Bon Iver Bon Iver. Ese tema que no termina de despegar pero con un toque de delicadeza que lo hace digno de estar en este apartado.

5-Canción que te ponga feliz

Una de las canciones por excelencia que me ponen de este humor es Toros En La Wii (Fantástico) de Love Of Lesbian, o en su defecto, Fantastic Shine, su “versión” en inglés. Ese buen rollo que desprende en el tramo final en ambos temas con ese “Fantáaastico” no tiene precio.

6-Canción que te sepas perfectamente

De las primeras que he caído que me podría poner en cualquier momento a tocarla con la guitarra y cantar su letra sin mirar sería Pumped Up Kicks de Foster The People. Uno de los temas por excelencia de los de Mark Foster que resulta sencillo y pegadizo, con todos los artificios que después le añaden y le dan consistencia y carácter a este corte.

7-Canción que te ayude a dormir

Aunque para dormi me pongo mi lista de reproducción habitual, si hay un tema que destaque por la tranquilidad que desprende y con el que consigo dormirme es Lindisfarne I II del álbum debut de James Blake. Un tema basado en los vocoders y en la calma de la electrónica intimista y progresiva del británico que sólo puedo inspirarte comodidad que se agradece en los momentos previos a dormir.

8-Canción de tu infancia

Lo que trae tener una hermana que te saca casi 8 años es que te inculca sus gustos. Estamos hablando de principios de década, los años 2000, en los que el pop R&B estaba muy de moda y, mi hermana, como buena seguidora de tendencias, lo escuchaba y me lo transmitía. Uno de esos temas fue Can’t Get You Out Of My Head, de Kylie Minogue. Semilla con la que mi hermana plantó el interés que más tarde desarrollaría en esta diva australiana (más tarde lo recalcó cuando me puso por primera vez In My Arms, allá por el 2008).

9-Canción que quieres que suene el día de tu boda

Llamadme pesado con Florence, la sempiterna en mis listas, pero una canción que debería sonar en mi boda debería ser de ella. Tiene muchas papeletas How Big How Blue How Beautiful, por aquello de que el cierre es una alegoría al amor y la sensación que despierta en la cantante. Pero por variar, y en el caso de que no pudiera poner esa, pondría Dog Days Are Over, tanto por la letra y los versos que se pueden extraer “Happinnes hit her like a train on a track” o el mismo “The dog days are over, the dog days are done”.

10-Canción que quieres que suene el día de tu funeral

Yo soy de los que piensan que hay que irse animando al personal. En lugar de poner una balada o una canción lenta (y ojo, si pusiera una, sería Starálfur de Sigur Ros), me iría con un tema alegre y animado. En mi caso, Wake Up, de Arcade Fire sería un fuerte candidato a protagonizar esta ceremonia.

Recomendación de la semana XIX: “The Thin Veil” de Julie Mintz, raíces americanas reinterpretadas con toques íntimos

Llevaba ya meses en la pista de Julie Mintz, y a la espera de su EP debut, este The Thin Veil que protagoniza esta entrada. Tal vez no os suene su nombre, y yo la conocí por casualidad, al descubrir que había colaborado en el último LP de Moby, a nivel de coros en ciertos temas.

Lo cierto es que no suelo seguir la pista de estos colaboradores secundarios del músico de electrónica (digo secundarios por diferenciar estos acompañantes de artistas con una fama ya forjada como pueden ser Wayne Coyne o Skylar Grey), pero Julie me llamó la atención, ya que describía su música como gothic americana, es decir, un género de raíces en el folk americano que toma ciertos elementos de oscuridad y etéreos que crean una mezcla muy digna de mención (esto último lo digo yo). En cualquier caso, podemos escuchar Lavender Lips como muestra de ello:

Tal vez no encontremos esa vena gótica, por describirlo de alguna manera, pero desde luego no se asemeja a un country fácil de encontrar de ritmos rápidos y campestres, sino que mantiene esa esencia para añadir la personalidad íntima e introspectiva de Julie Mintz…con la producción de Moby, que ya desde un primer momento en Till She Disappears, sobre todo en ciertos efectos de sintetizador en el estribillo.

Pero Moby consigue dejar de lado su vena musical propia para llevar a cabo el estilo en el que se define Julie Mintz, esa americana diferente de momentos más espectaculares como en los temas más mencionados a otros momentos más simples que tocan las raíces que parece buscar la artista, como es el caso de Wildflowers:

Sin duda, una artista que va a dar que hablar y cuenta con Moby como padrino. Con esta remera perspectiva, de versas recomiendo darle una oportunidad a Julie Mintz y su particular interpretación del country de tintes más meditativos.

Álbumes que cumplen dos décadas: Del éxito de Alanis Morissette al eclecticismo de Moby

Leía hace un par de días en Consecuente Of Sound una entrevista a Moby (para los que acabáis de llegar, uno de los pocos músicos que tienen un altarcico en este blog) que versaba sobre su tercer álbum Everything Is Wrong, que este año cumple dos décadas. Un álbum donde mezcla algo de trash, con toques de electrónica y progresiva como en When It’s Cold I’d Like To Die, o momentos de más viveza y reminiscencias techno como Feeling So Real. Un trabajo que, si no habéis escuchado hasta ahora, no tiene desperdicio.

Bajo una visión retrospectiva, comentaba el músico algunos aspectos de la grabación del álbum, o incluso del inesperado éxito que vino por un bedroom record, es decir, un álbum realizado sin muchos medios amparado en la intimidad de un dormitorio. Ahora lo podemos considerar algo normal, y conocemos a artistas de renombre que en este aspecto han basado su tónica de trabajo (James Blake, sin ir más lejos), pero destacaba la extrañeza que suponía algo así hace veinte años.

En cualquier caso, esta visión retrospectiva me interesa, y me he puesto a indagar para descubrir qué más álbumes fueron publicados hace veinte años. Porque también leí un pequeño top con canciones que, aunque pareciera mentira, ya tenían diez años (ejemplo: Fix You de Coldplay), pero el propósito de esta entrada no es sólo el hecho de sentirse uno algo curtido (quien pueda, porque lógicamente me resulta imposible a mí con 17 años); sino también recordar algunos álbumes que no deberían caer en el olvido. Hagamos un breve repaso:

Shania Twain – The Woman In Me

Aunque ahora esté en sus horas más bajas, no podemos olvidar que Shania Twain fue la Taylor Swift antes de Taylor Swift, y fue la primera mujer en la historia del country que vendió millones de álbumes en todo el mundo. Este álbum en concreto llegó a las 4 millones de copias a finales de año, llegando a las 20 millones a finales del año 2000. Siempre tendrá el consuelo de haber firmado este álbum legendario y unos cuantos singles posteriores que funcionaron muy bien.

Radiohead – The Bends

El segundo álbum de Radiohead, el sucesor del impactante Pablo Honey que consiguió cosechar éxitos de la talla de High And Dry (por otro lado, uno de mis temas favoritos de la banda) o Just. Siguen en la línea de la experimentación y del rock que marcaron en su debut, pero poco a poco iban poniendo los cimientos para lo que fue su cima creaciones, el posterior Ok Computer.

Jamiroquai – The Return Of The Space Cowboy

La primera vez que escuché este álbum venía de haberme escuchado el más reciente: Rock Dust Light Star, así que el choque de estilos me sorprendió muchísimo, pero lejos de ahuyentarme, me acabó encantando. Me pareció un disco genial donde se entremezclaba el acid jazz con el funk creando una mezcla muy homogénea. Lástima que luego no siguieran con ese estilo, pero nos quedamos con Space Cowboy, el encargado de cerrar el álbum y dar título al mismo.

Alanis Morissete – Jagged Little Pill

Por favor, ¿quién no ha escuchado alguna vez Ironic? Ese pop tan desenfadado que derocha Alanis en su álbum debut (sin tener en cuenta aquellos dos que lanzó a nivel canadiense y que, por cierto, me recuerdan muchísimo a Robin Scherbatsky de HIMYM). Temas que marcaron la sintonía de una época y que aún hoy en día se escuchan tanto en radio como en películas (En Los Becarios, sin ir más lejos). En cualquier caso, nos quedamos con la melodía divertida de este Ironic para recordar este álbum:

Björk – Post

Para muchos, uno de los mejores álbumes que ha firmado la islandesa. La verdad se ha dicha, en este segundo álbum, Björk no acaba de consolidar su sonido. Se aleja de los momentos más pop 80’s de su primer álbum Debut, y si bien madura ese sonido en temas como Army Of Me Isobel tenemos la chocante It’s Oh So Quiet, que si bien la base de jazz orquestal uptempo que lo protagoniza no termina de casar con el resto del álbum, es uno de los mejores temas que se puede extraer del mismo.

The Flaming Lips – Cloud Tastes Metallic

El álbum que les va a dar de comer este 2015, ya que van a aprovechar su aniversario para lanzar EPs limitados para el Record Store Day (probablemente uno de los tres que van a lanzar me lo compre). En cualquier caso, en este álbum dan un paso adelante de su fantástico, pero algo sin curtir, Transmisión From The Satellite Heart, para ofrecer unos temas donde desglosan una evolución de su rock alternativo de carácter experimental. De este álbum podemos destacar temas como Bad Days This Here Giraffe, por citar algunos.

Si tenéis alguna sugerencia más, hacedla saber. Cito estos álbumes porque son con los que más familiarizado estoy tanto en sonido como con artistas. Me consta que David Bowie publicó en este año, o Apex Twin. Pero teniendo en cuenta que no les he dado una oportunidad (todavía), me he reservado el derecho a destacar mis favoritos de hace dos décadas.

Moby estrena la banda sonora para la película “The Ever After”, en su línea habitual

Si seguís este blog, o al menos me conocéis un poco, sabréis que Moby es de mis músicos favoritos, y cualquier indicio de música nueva siempre está bien recibido. Y es que últimamente se dedica a colgar vídeos mostrando un poco el proceso de su nuevo álbum, del cual ha declarado que está tomando “un giro más new wave“, siendo eso lo único que sabemos al respecto.

Pero hoy no vamos a hablar de eso. La noticia es que Moby, junto a Daniel Ahearnse han encargado de producir la banda sonora para la película The Ever After. De la obra del segundo música poco sé (tirando a nada) pero se nota el contraste con respecto la producción de Moby. Si bien tienen momentos de cierta similitud (cierto parecido en el tratamiento de la parte vocal en algunos temas o los toques de sintetizadores), los temas de Daniel llevan ciertos matices que mezclan el folk con la electrónica, una apuesta muy interesante.

Centrémonos en Moby. Su aportación a la banda sonora se recoge en 5 temas. Canciones que, de alguna manera, resumen la última parte de la carrera del músico. Rio empieza de una manera algo misteriosa con los punteos de guitarra eléctrica algo distorsionados y con una línea de sintetizador que bien podría pertenecer a The Last Day, la colaboración con Skylar Grey de su último álbum innocents. The Quickness tiene cierto toque tribal y una línea vocal que se repite que, de nuevo, podría estar sacada de su último álbum. Break 2012 tiene unos vocoders y una base que se asemeja más a su etapa Last Night, es decir, su etapa más disco/electropop, por decirlo de alguna manera. Me gusta mucho esta apuesta, considero que es una etapa que fue algo infravalorada. Punchy suena a los samples de 18 o del Play B Sides. Melodía que va evolucionando, progresando, con sus altibajos… Típico del Moby de principios de década.

Me quito el sombrero con Viktor Plane, no podría encuadrar este tema en ninguno de sus anteriores álbumes. Tal vez a los últimos temas que conformaban su Destroyed, pero muy ligeramente. Tiene cierto toque R&B con un piano delicado que se entremezcla con una percusión con efectos que parece que nos barre. Es de los mejores temas instrumentales que he podido escuchar de él. Sin duda. Suena delicado, romántico.

Esperemos que estos cinco nuevos temas nos sirvan de antesala para su nuevo álbum, del que, como ya decía, aún no sabemos nada.

Mi “Desert Island Discs” personal: Los 8 discos que me llevaría a una isla desierta

Me encanta la BBC Radio. Ya he expresado en otras ocasiones lo mucho que me gusta la programación y la variedad musical que ofrecen. Pero quería destacar en esta entrada un programa que lleva emitiéndose desde 1942, y no es otro que Desert Island Discs.

Estaba un día en clase de inglés en mi academia y, hablando con mi profesora, con la que compartía (y sigo compartiendo) gustos musicales, me acabó recomendado este programa (a raíz de que estábamos hablando de Jamie Callum si no me equivoco). En cualquier caso, me comentaba que este programa se encargaba de llevar a un personaje famoso, que bien podría pertenecer al mundo de la música, ser un actor, escritor, filósofo…, y en el programa le hacían elegir 8 piezas de música. Además de un libro y un bien de lujo.

Pero aquí en esta entrada nos vamos a centrar en el apartado musical, que por algo reconduje el blog a este aspecto. En cualquier caso, voy a poner ocho discos que considero parte importante, al menos de momento, de mi vida. Si bien porque en el momento me sorprendió su estilo o porque me traiga un buen recuerdo. No llevan un orden en concreto, van conforme van surgiendo:

1-Aphrodite de Kylie Minogue (2010)

Se trata del primer disco que me compré, y ya sólo por ello merece estar aquí. Me acuerdo que me empezó a llamar la atención a partir de All The Lovers, si bien ya conocía por mi hermana su mítica Can’t Get You Out Of My Head In My Arms. Pero recuerdo como me descargué el álbum enteró y me encantó el estilo que desprendía ese álbum: un pop sensual que resultaba muy agradable. Me acuerdo de hecho de la fecha (si bien aproximada) en la que me lo compré, y supuso mi introducción en la compra de discos. Así que, técnicamente, me ha llevado a tener una colección musical que, si bien modesta, crece cada día y estoy orgulloso de ella.

2-Momentum de Jamie Cullum (2013)

Mi padre me lo regaló por mi santo hace dos años, y al mes y medio tuve el placer de ver al británico en directo. De hecho, fue mi primer concierto. Que si bien estaba en la última fila (además, literalmente) esa sensación de ver a un artista que llevabas tiempo siguiendo y adorando su música por primera vez, es fantástica. Me acuerdo que al concierto me llevé unos prismáticos (sí, había pantallas para verle, pero somos así), y me sentí muy extraño, pero a la vez embargado, de ver a través de los prismáticos a Jamie Cullum.

3-Destroyed de Moby (2011)

Este fue el disco con el que conocí a Moby. Bueno, a decir verdad, estaba viendo Cómo Conocí a Vuestra Madre y en un episodio de la primera temporada, había un personaje que los protagonistas confundían con el artista (que al final resultó no ser). Curioso yo, me dediqué a investigar, efectivamente, quién era ese Moby, para acabar llegando a ese Destroyed y los sonidos electrónicos que ofrecía. Asimismo, fue también la primera vez que me adentraba en la música de un estilo más alternativo, con sonidos que eran poco habituales.

Sinceramente, estaba entre este álbum y Play, por el hecho también de que los dos me suponen una profunda inspiración a la hora de producir música. Moby me encanta como persona, es alguien que hace lo que más le gusta como quiere.

4-Ágætis byrjun de Sigur Rós (1999)

De hecho, conocí a Sigur Ros a partir de Moby. Recuerdo que en una de las entradas de su blog comentaba que había ido a un concierto de esta banda y que era de sus favoritas, así que decidí darles una oportunidad. Si no me equivoco, creo que empecé escuchando su primer álbum Von, y de primera me dejó muy perplejo, pues era un álbum raro (o por lo menos llegué a esa impresión en un primer momento). Pero no, luego llegó este Ágætis byrjun y todo cambió. Todavía no he encontrado ningún álbum que haya conseguido emocionarme de esa manera. Me gusta este estilo post-rock que predican y esa instrumentación que es muy bonita (ahí va el término del crítico musical/melómano).

Además, este disco me lo compré en mi viaje a Seattle del pasado año en el Record Store Day… por $1.

5-Boardface de Gotye (2003)

En plena fiebre Gotye y Somebody That I Used To Know, yo me dediqué a investigar un poco sobre su carrera y acabé llegando a su primer álbum Boardface. Un trip-hop muy interesante que probablemente pase desapercibido para el gran público, pero una auténtica joya para los amantes de la música, y sobretodo de Gotye. De nuevo, una inspiración para crear, se trata de un álbum novel y debut, basado en el sampling y que nos ofrece un resultado muy bueno.

Además de todo esto, tiene una historia de amistad bastante curiosa detrás del álbum, desde luego.

6-Delirios de Grandeza de Alaska (1996)

No sería capaz de quedarme de un álbum de Alaska de su época ídem, así que me quedaría con este recopilatorio que es el que mejor recoge su carrera en los años 80. Quien sea seguidor de este blog sabrá que soy muy fan de esta época, y que la música española que escucho es o esta o indie. Pero en cualquier caso, Alaska podría considerarla una de mis guilty pleasures. Me encanta la energía que irradiaba de joven y el estilo de la Movida Madrileña que llevaba.

Además, me resulta una mujer muy curiosa y extremadamente culta.

7-Yoshimi Battles the Pink Robots de The Flaming Lips (2002)

Por favor, no iba a acabar esta entrada sin mis queridos Flaming Lips. No recuerdo cómo llegué a saber de ellos, pero el caso es que lo primero que escuché de ellos fue The Terror y me produjeron tanta curiosidad que me decanté por escuchar más de ellos. Y así (o al menos así lo creo) es como llegué a este Yoshimi, que aún me sigue pareciendo un álbum con una concepción muy curiosa, pues mezcla desde percusiones pegajosas con trasfondos más experimentales. Si bien es lo más descafeinado (por no decir menos raro) de esta gente, esto no quita que sea también uno de sus álbumes más interesantes. Aunque claro, de todos los álbumes que hacen podemos decir eso.

Además, cuando estuve en Seattle en el Record Store Day, además de comprarme la edición en vinilo limitada de 7500 copias del 7 Skies H3 (aquella canción de 24 horas que consiguieron condensar en un álbum de una hora), el llevar ese vinilo me permitió compartir conversación con más personas que se lo iban a comprar. Así que, les guardo un cariño especial a este grupo.

8-Pure Heroine de Lorde

No me cansaré de la historia de Lorde. El cómo una chica de 16-17 años acabó conquistando las listas de ventas con un tema que no tenía nada de comercial y que era 100% auténtico, y cómo ha sabido mantenerse y no caer en las garras del olvido mediático y acabar como un juguete roto. Es una historia motivadora desde luego. Con un estilo musical elegante y un estilo de vida que, si bien llamativo, no es lo ostentoso de otras como Lady Gaga, ha sabido estar en el punto mediático perfecto, sin llegar a la polémica (aunque si bien ha hecho comentarios que le ha valido numerosos tweets de respuesta). Y sobretodo, ha sabido acostumbrarse a la fama. Pero siempre tiene en mente que es una chica joven, y es algo que se puede ver perfectamente en su cuenta Tumblr, donde siempre ha expresado sus reacciones en su evolución musical.

Y en cualquier caso, es un disco impecable. Para que nos vamos a engañar.

Crítica de “With A Little Help From My Fwends” de The Flaming Lips: ¿Oda o insulto a los Beatles?

Si eres lector asiduo de este blog, seguidor mío de Twitter o conocido mío, sabrás que soy muy seguidor de la música de The Flaming Lips y de las idas de olla (musicalmente hablando) de Wayne Coyne, que bien te puede hacer un tema medio pop pasteloso como Yoshimi Battles Pink Robots como llevarte a los sonidos más extraños que consiguen que me estremezca, caso de su álbum de 2009 Embryonic.

En cualquier caso, estamos viviendo la etapa experimental de esta gente, que lo hemos podido ver en mayor o menor medida en discos como The Terror, The Flaming Lips and Heady Fwends o la versión que hicieron del álbum The Dark Side Of The Moon. Y es que llega Octubre de 2014 y nos lanzan su propia visión del Sgt. Pepper Lonely Heart’s Club Band de The Beatles. Un álbum de 1967 que puso la cimentación del rock experimental y que han decidido, junto a ayuda de otros músicos como Miley Cyrus, My Morning Jacket Moby, versionarlo tema por tema.

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Si pudiera describir el álbum con una palabra sería sucio. Voy a empezar haciendo esta crítica sin tener en cuenta el álbum original, sino considerando este With A Little Help From My Fwends algo nuevo. Y en este LP nos encontramos con temas sucios, donde la distorsión y los pedales de efectos de las guitarras eléctricas crean melodías que, desde luego, para alguien que no sea aficionado a este género/banda, va a resultar del todo perturbador. Pero si se acostumbra, podrá observar la grandeza de ese Lucy In The Sky With Diamonds, con un estribillo explosivo donde parece ralentizarse el tiempo; o el tema que abre el álbum, Sgt. Pepper Lonely Heart’s Club Band, donde la voz del vocalista de My Morning Jacket se entremezcla con falsetes y vocoders en distintos puntos del tema, creando distintas atmósferas a lo largo de un tema de sólo 2 minutos y 45 segundos.

Otros grandes a destacar son When I’m Sixty-Four A Day In The Life. En el primero se mezcla una melodía alegre con una línea vocal robótica que crea un divertido contraste. El segundo tema se encarga de cerrar el LP con una melodía más limpia, donde se encargan de poner voz Wayne Coyne y Miley Cyrus.

Lo bueno de este tipo de álbumes más experimentales es que hay momentos para todo. Momentos de tranquilidad envuelta en acero inoxidable de carcasa de androide como es la aportación de Electric Würms, el lento Fixing A Hole. En She’s Leaving Home se nota la presencia de Phantogram, que se encargan de añadir una percusión y sintetizadores con una línea de synthpop que consiguen animar la melodía. Si hablamos de percusiones no podemos dejar de mencionar Good Morning Good Morning, con una percusión en los estribillos que parece haber sido sacada de una marcha de desfile donde de nuevo se entremezclan guitarras distorsionadas y capas y capas de sonido.

A grandes rasgos, esto es lo que se aprecia en este álbum: capas y capas de sonidos e instrumentación que confluyen para crear atmósferas que, si bien sorprenden a primera instancia, se hacen irresistibles con las escuchas. Un álbum donde la distorsión está a la orden del día y casi nada se escucha como corresponde, pero esa es la clave de un álbum experimental. The Flaming Lips y compañía juegan con distintos sonidos que, entremezclados, sirven para versiones al álbum de los Beatles.

Y ahora, pongámonos en el punto de vista de los británicos y seguidores de los de Liverpool. Verían un álbum donde las melodías resultan en ocasiones poco reconocibles, donde las capas de distorsión parecen destruir la belleza de la simpleza instrumental de los años 60 (a pesar de que en este álbum se grabó con un sistema que permitía incluir un mayor número de líneas melódicas) pero que no podría hacer frente a la producción de estos temas. 211741-92601En cualquier caso, alguien que aprecie el álbum original y no conozca a The Flaming Lips, probablemente se sentiría ofendido y dejaría de prestar atención a la complejidad que entraña este álbum para aumentar el odio hacia a los de Wayne Coyne, que han cogido un álbum, lo han transformado a su manera, le han añadido su toque personal y todo con a little help from my friends. Pero como digo, el objetivo de reversionar es aportar un nuevo significado a lo existente, de nada serviría respetar al máximo las canciones, porque si no no habría diferencia con un karaoke. Puestos a comparar, aunque las comparaciones son odiosas, tengo que decir que, sin duda, la versión Lips de Sgt. Pepper Lucy In The Sky With Diamonds tienen muchísimo más cuerpo que las originales, y que When I’m Sixty-Four With A Little Help From My Friends tienen un sonido más original y consiguen incluirlas más en el álbum que las originales, que al lado de los temas más novedosos, parecían un paso atrás.

A quien no le guste la música experimental, ni le va a gustar este tributo a los Beatles ni ningún otro álbum de los Flaming Lips. Pero para el que sea un amante de este género musical o para que el que se haya preguntado como sonarían los Beatles en el siglo XXI (y casi en el XXII y adelante) este álbum lo puede considerar una auténtica oda al primer álbum de rock experimental. Una bonita metáfora de la música, un volver a las raíces auténtico, con toda la experiencia que solo el tiempo ha podido dar, pero siempre teniendo la mirada en el futuro.

Lo mejor: Que para los fans de los Flaming Lips, un nevo álbum es una alegría. Oh, y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.
Lo no tan bueno: Que para los fans de los Beatles, esto no va a gustar. Oh, y Within Or Without You.
Momento WTF: La primera impresión de alguien al ver a Miley Cyrus cantando Lucy In The Sky With Diamonds después de verla cantando Wrecking Ball.