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Kaiser Chiefs en Torremolinos, al fin testigo del post-punk revival

Uno de mis géneros favoritos es el post-punk revival de principios de 2000. Me vi envuelto cuando era pequeño (gracias a la banda sonora del videojuego Gran Turismo) por temas como ‘Michael’ de Franz Ferdinand o ‘I Predict a Riot’ de los Kaiser Chiefs. A Franz Ferdinand ya los vi en Estados Unidos hace dos años y cumplí por esa parte, así que tenía pendiente a los británicos liderados por Ricky Wilson.

¿Qué pasa? Que me enteré que venían a Torremolinos y tenía que aprovechar la oportunidad para verles en vivo y participar en uno de esos gritos colectivos crecientes que tanto caracterizan sus temas. Así que ya estoy tranquilo por haber participado y cantado en lo nuevo y lo viejo; pasar de la nueva ‘Parachute’ a la clásica ‘Ruby’ pasando por una increíble ‘Oh My God’ o la necesaria ‘I Predict a Riot’. Aquí dejo la crónica publicada en Hipsterian Circus donde dejo constancia de toda la emoción con la que viví el concierto, con fotos de mi amiga y gran fotógrafa Carmina Rodríguez.

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Father John Misty y la diatriba contra la industria del entretenimiento

Que la industria del entretenimiento se dedica, mayoritariamente, a tirar balones fuera y alejar el foco de atención de los problemas verdaderamente importantes es vox populi. Aunque aparezcan voces como la de Beyoncé en una lucha feminista, parece que no es suficiente para Father John Misty, que hace un par de semanas sintió la necesidad de cortar un concierto para hacer un speech en el que pedía al público que abriera los ojos.

Esto ocurre en mitad de la carrera presidencial americana, algo que acrecenta la ira del músico. Pero al parecer el público no compartió su visión y le llovieron las quejas por no entregar el espectáculo al que se había comprometido. Los allí presentes vieron a Joshua Tillman, y no a Father John Misty. De toda esta ironía nace el siguiente escrito que he publicado en Hipsterian Circus. El artículo funciona como una válvula de escape, en definitiva. Como digo en el título, hacen falta nuevas voces reivindicativas, y Father John Misty a golpe de un estilo elegante (y altamente hipster, las cosas como son) puede dar una interesante perspectiva a los problemas sociales.

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Bat For Lashes es dolor y amor en “The Bride”

Con “The Haunted Man” descubrí un álbum maravilloso y una artista muy interesante. Ese ‘Laura’ que cantaba Bat For Lashes me cautivó y me dediqué a investigar su obra. A pesar de que en sus trabajos anteriores hizo un trabajo muy a tener en cuenta, el daño estaba hecho y ya sólo tenía ojos para este tercer álbum.

La cosa es que el mes pasado publicó “The Bride”, su cuarto álbum de estudio y el primero en el que todos los temas se encuentran interconectados por una historia que hace que este álbum sea, además, una narrativa. Una historia dividida en capítulos, a cada cual más intenso y devastador.

Con esta presentación, en el siguiente enlace dejo la crítica que hice para El Quinto Beatle , en el que desarrollo el álbum en todo su esplendor. Para los que quieran la versión reducida, aquí dejo un enlace a YouTube con la crítica en formato audio-vlog y en 3 minutos y medio.

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Bat For Lashes – “The Bride” (2016, Warner)

La crítica en diferido: Ramiro Nieto y “Oxidarme”

Esto es algo que debería haber hecho hace tiempo, y espero que me perdone mi referente en el mundo blogger, Mar, de la cual he sacado la idea.

La cosa es que como ahora estoy metido en las otras webs donde colaboro, no tengo tiempo ni ideas para escribir en este blog, así que aprovecharé para enlazar los escritos que firmo en las páginas webs donde estoy actualmente (¿Recuperar incluso escritos antiguos? Habrá que verlo). En cualquier caso, todo acompañado de algún comentario off the record o reflexión oportuna que se haya quedado detrás de las cámaras.

Tal vez este primer artículo no de para mucha reflexión ajena al original, pero me hace ilusión compartirlo. Se trata de la crítica del primer EP en solitario de Ramiro Nieto, batería y voz de The Right Ons, batería actual de Zahara en su gira, productor, junto a Martí Perarnau -cantante de Mucho- en el equipo de producción Rams&Martí. Este fue el principal motivo que me llevó a hacer esta crítica, en profundizar en personas de las que me han hablado muy bien en su faceta de productor los propios músicos con los que han trabajado. Por lo demás, todo lo que he pensado de este EP de cuatro temas y titulado “Oxidarme” lo puedes encontrar pinchando aquí o en la misma portada, que te llevará a la crítica publicada en Hipsterian Circus.

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Ramiro Nieto – “Oxidarme” (2016, autopublicado)

Y goddess Flo se hizo carne y descendió en Madrid

Descubrí a Florence + the Machine a principios de 2011 gracias a que ‘Dog Days Are Over’ apareció en un anuncio de Apple, y desde entonces, he podido ser testigo de la evolución en su música. El estreno de “Ceremonials” y el cambio de tercio a un sonido más, valga la redundancia, ceremonioso, con ‘What The Water Gave Me’ como primer single que extrañó pero acabó enganchando. Y qué decir de, cuatro años más tarde, el regreso con “How Big How Blue How Beautiful”del que ya no puedo decir más cosas salvo expresar mis emociones con respecto a la puesta en escena.

Porque como digo, se acabó la espera. Viaje a Madrid junto a Mar (a.k.a Mar Music Memories), otra persona que, junto a Florence Welch, conocía de hace tiempo y tocaba verla en persona y no pudimos encontrar mejor momento. Horas de cola después (ella unas pocas más), abren puertas, cogemos sitio centrados en cuarta-quinta fila y continuamos esperando, con la expectación acrecentándose.

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Salen Gabriel Bruce y los suyos a escena, el telonero. Con un estilo que juega con el rock, lo groovy y una ecualización de sonido horrible (el cantante, de tono bajo, no podía hacer nada para enfrentarse a la guitarra de tonos afilados que tocaban a su vera) no hizo más que todo el mundo deseara que acabase para dejar paso a quién verdaderamente íbamos a ver. Sinceramente, sentí algo de pena ver la forma en la que el propio Gabriel se entregó en su actuación, intercalando momentos de intensidad gestual con bailes propios de Mick Jagger pero con el peso de que no se le entendía nada cantando y tenía un estilo que no pongo en duda que en estudio y arreglado mejoraría muchísimo.

Pero en fin, acabó su mini-set, de nuevo otra espera, se apagaron las luces, entró la banda (me quedé con ganas de que Isa “Machine” Summers” se girara a mi grito de”guapa”) y estallamos en aplausos. Entra Florence pasando por delante del público y más aplausos y gritos. Todos pensábamos lo mismo: “al fin la tenemos delante”.  La apertura con ‘What The Water Gave Me’ no hizo más que convencernos a todos de que aquella noche era real. Servidor y gente de alrededor lo dimos todo cantando ese estribillo mágico: “Lay me down, let the only sound, be the overflow, pockets full of stones”.

Porque, sinceramente, “mágico” sería el adjetivo que mejor describiría el concierto de la Welch. Con un setlist intercalando canciones de ayer y hoy, esa introducción derivaría en una explosiva ‘Ship To Wreck’ con una Flo dando la primera de muchas vueltas por el escenario, haciendo de actriz interpretando la letra de su canción, para después volver a los inicios de su carrera con ‘Rabbit Heart (Raise It Up)’ pidiendo al público que colaborase con ella saltando y levantando a otro sobre los hombros. Todo esto para acabar corriendo entre el público y cantar a voz en grito entre nosotros “this is a gift, it comes with a price, who is the lamb and who is the knife?”.

A continuación vendría una interpretación que rozaba lo espiritual con ‘Shake It Out’ e hilaría con ‘Delilah’, donde no pude hacer otra cosa que mantener los ojos cerrados cuando cantaba por primera vez “too fast for freedom” y mientras sonaban los acordes de piano que sirven de preludio al segundo verso explosivo. Una ‘Sweet croissant Nothing’ desnuda tirando al acústico coreada por todos que derivaría en una breve introducción sobre la génesis de su último álbum, de como ‘How Big How Blue How Beautiful’ fue de los primeras temas escritos antes de que llegara todo lo “blue” que la convirtió finalmente en lo que es. Introducción decidida con la voz de Florence a solas de una guitarra eléctrica,  la estructura explosiva que tiene el tema y el final de viento y coro. Como con ‘Mother’ más adelante, fueron unos cierres donde se echaba de menos todo el peso instrumental que tenían en estudio, pero a cambio supo compensar con una puesta en escena y unos movimientos sensuales que resultaban del todo hipnóticos.

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Uno de los momentos más especiales fue la interpretación en acústico de ‘Cosmic Love’, guitarra y arpa acompañando a una Flo que lució toda su potencia vocal con momentos donde alcanzaba notas altas y delicadas  con las que se ganó el silencio y el aplauso de todo el público. Mención aparte el cierre con el arpa y Florence girando sobre sí misma cual muñeca de cajita de música. ‘Long & Lost’ se encargó de relajar las revoluciones, pero no pudimos más que cantar y llevar con palmas el estribillo. ‘Queen Of Peace’ sonaba revolucionaria, Flo bailando aquí y allá, un tema que se agradeció para aumentar la intensidad del concierto.

Gritos y saltos continuaron sucediendo en ‘Spectrum’, con todos unidos al grito de “say my name!”. Desde luego, se permitió hacer un repaso a su discografía y acabar el primer tiempo del concierto con dos de los temas más representativos de su primer álbum: ‘You’ve Got The Love’, el cual no me esperaba y disfruté mucho, y una ‘Dog Days Are Over’ obligada, donde nos pidió hacia el cierre quitarnos una prenda y moverla en el aire, petición a la que respondimos algunos de mi alrededor y yo desprendiéndonos de la camiseta y sumarnos a la energía que desprendía todo el mundo.

Fin del primer tiempo, vuelve a entrar la banda en oscuridad, y, con luces tenues, Florence se pone enfrente de un foco a entonar las primeras notas de ‘What Kind Of Man’ con toda la gesticulación de The Oddysey apoyándola. Las manos se iban solas para imitar los gestos de la Welch, y finalmente, los movimientos suaves pasaron a ser puños furiosos con los primeros riffs rompedores del tema. ‘Drumming Song’ pondría el broche de oro a la noche, con una interpretación igual de siniestra y enérgica, con una Florence moviéndose por el escenario mostrando duda mientras canta “there’s a drumming noise inside my head that starts when you’re around” que acabaría por estallar en saltos compartidos con el público.

En definitiva, Florence + the Machine dejó constancia de que son una banda con un amplio rodaje y con hits necesarios de ser coreados por un amplio público. Ya sean de su primer álbum como del más reciente, a los que estuvimos allí nos dio igual. Fue el día para demostrar que todo lo que habíamos visto anteriormente en vídeo y en estudio, era real. Florence Welch se hizo persona entre nosotros, compartió sentimientos, nos transmitió su energía y nos dejó su mensaje: “Spread the love everywhere you can, ‘cause everybody has love to share”. Gracias goddess Flo. Ahora todo tiene sentido.

¿Está cambiando la concepción clásica del álbum?

Hay cuestiones que siempre son interesantes de tratar. Si en la última entrada hablaba sobre Kanye West y su sentencia de que el formato físico estaba muerto, en esta toca hablar del álbum y el proceso que hay más allá de la producción para SBTRKT.

El productor británico lanzaba este viernes SAVE YOURSELF, un proyecto musical del que él mismo dice que no es un álbum, si no una obra con principio y fin, acompañada de visuales y demás para darle más trasfondo a la música. Una música con la que intenta y desea tratar con total libertad cualquier tema que le rodee, ya que, al fin y al cabo, no consigue separar el mundo de su música con el mundo en el que vive y quiere que se vea reflejado en su producción.

En cuanto a los temas que componen este proyecto, decir que se mueven en la temática electrónica habitual del músico, pero con un carácter más analógico, en ocasiones más break, que se distancia en parte del “Wonder Where We Land” que lanzó hace un par de años. Desde luego, es un trabajo diseñado para escuchar en conjunto, donde los temas se entremezclan los unos con los otros creando pasajes indisolubles, donde se pasa de la calma fruto de sintetizadores analógicos al nerviosismo surgido de la unión de los vocales de Sampha y una percusión que entra en los momentos idóneos para animar la escena.

Pero hoy nos centraremos en el trasfondo del álbum, el porqué de su existencia, su razón de ser. Junto a “SAVE YOURSELF”, nos ofrecía un escrito en el que explicaba el concepto detrás del proyecto. La cuestión es que es un trabajo que terminó hace una semana, y el objetivo de esta nueva etapa en la que se embarca es la de conectar con el público y ofrecerle un material recién hecho. Achaca a la sociedad actual y la concepción cultural ese desfase entre que se hace un álbum y lo recibe el público. 

SAVE YOURSELF” no es más que la forma en la que SBTRKT busca combatir con lo establecido en la industria musical y buscar una forma más directa de ofrecer su producto a un público que le sigue. Pero aquí siempre con el apunte del “recién hecho”. SBTRKT busca hacer frente a algo que sufren muchos artistas: acabar con ese periodo entre que se acaba un álbum y se lanza a la luz.

Podemos entrever distintos motivos que han hecho que Aaron Jerome actúe de esta manera, además de esa necesidad de ofrecer un producto que exhala novedad por sus poros. Innumerables son los álbumes que han pasado demasiado tiempo en el limbo, a la espera de llamar la atención a una compañía que decida apostar por ellos para su publicación. Eso es un contrarreloj, y es que la música pierde posibilidades de éxito conforme avanza el tiempo, pudiendo pasar de novedad a refrito y volver al lugar del cual ha venido.

Pero diría que el motivo principal es evitar esa traición que siempre se cuece cuando un músico recién ha terminado de producir su álbum. Hablemos de Kanye West Rihanna, ese hype formado alrededor de sus álbumes que condujo a las filtraciones de los mismos, de nuevo devaluando el producto. O un caso menos comercial, el de Björk con ‘Vulnicura’, cuya filtración hizo que fuese forzada a hacer un lanzamiento en diferido (primero versión digital y a los dos meses la versión en físico).

La cuestión es que vivimos en una época de constante renovación. Queremos huir de los moldes establecidos para experimentar la novedad, y esto ya no es solo en el aspecto musical ni cosas de alternativos. La música, y el arte en general, vive en ese constante renovarse o morir. Veía un vídeo de Anthony Fontano (aka The Needle Drop) en relación con “The Life Of Pablo” y diciendo que tal vez la renovación del tracklist o de la mezcla de un álbum sea algo bueno, haciendo de un disco un ente vivo en constante renovación. Vivimos en la época de las remezclas y las remasterizaciones, ¿por qué no lo podría hacer el propio músico, siendo suya la obra?

Volviendo al tema, “SAVE YOURSELF” nos recuerda que, al fin y al cabo, vivimos en la época de la renovación y la indignación con la música como digo. No nos gusta lo cohartados y condicionados que estamos y buscamos nuevas formas de dar nuestra obra. Hay que admirar la valentía del paso que ha dado SBTRKT en la música. Son aspectos como este los que hacen que la sociedad y el arte avance. Además de conseguir escuchar canciones recién sacadas del horno, nos permite conocer más por dentro cómo se siente como músico, que al fin y al cabo es su objetivo. Su anonimato radica en eso, en darse a conocer con su música, que ella hable por él. “SAVE YOURSELF” nos ha presentado a alguien que valora su obra y quiere transmitir este sentimiento al resto del mundo. Esperemos que más gente se una a este movimiento y conozcamos una auténtica revolución musical en todos sus aspectos y no solo en cuanto a estilo.

Kanye dice no al formato físico, ¿hace bien?

Es la eterna pregunta que nos hacemos más que plantearnos a los que nos gusta e invertimos en música: ¿seguirá aguantando el formato físico frente al digital?

El último en dar su opinión ha sido Kanye West, el rapero que tanto da que hablar por su música, por presuntamente descargar software musical de manera ilegal o por sus colecciones de moda. En cualquier caso, hace un par de días, en una de sus muchas sesiones twitteras de reflexión, dejaba caer en primer lugar que la forma en la que se presentó “Yeezus” (os recuerdo, sin portada, sin libreto, solo la caja vacía con una pegatina naranja) era “una tumba abierta para el CD”. A continuación decía “no more CD’s for me”, con lo que dejaba sobre la mesa que a partir de ahora era producto de ventas digitales y streaming.

Pero, ¿es una opción acertada? Vayámonos a los datos.  Es de todos sabido que la música no está en su mejor época en lo que a ventas se refiere. No podemos pretender volver a niveles pre-internet. La BBC informa: En 2015 la venta de CDs se redujo en un 31% en Estados Unidos. Se vendieron 15 millones de discos menos en la primera mitad de año, algo a tener en cuenta.

Por contra, encontramos una positiva noticia, y es que el vinilo aumentó sus ventas un 30%. En el artículo escriben que fue algo liderado por Adele y Taylor Swift, aunque yo señalaría a los millenials y demás hipsters que buscan la belleza de lo retro. Y, bromas a parte, esa cultura sibarita de melómano que ensalzan la calidad del vinilo en contraposición a la del CD.

Porcentajes que se tornan similares pero que ni mucho menos representan las mismas cantidades. Mientras que antes hablábamos de 15 millones de discos menos, eso es incluso más de lo que se llegó a vender en formato LP en 2015 (llegando a un total de 12 millones). ¿Qué viene a devolver el equilibrio en esta descompensación? El streaming.

El streaming ha adquirido tal peso en la industria musical que, además de aportar un tercio de las ganancias totales a la industria, se cambiaron los términos de las ventas musicales con aquello de que cuando una canción era escuchada X veces, contaba como una venta. Esto demuestra que hay que ir renovándose constantemente, que si ahora la gente consume música de esta manera, se acomoda el formato y ya está. Ventajas e inconvenientes inclusive, pero se hace.

En resumen: el CD está a la baja, el vinilo resurge de buena manera pero quedándose lejos de todo lo que mueve el anterior formato, and streaming is the new black. ¿Cuál es la estrategia lógica? Apuntarse a este último mercado, mucho más accesible para la gente y mucho más barato de producir y mover.

Ahora bien, estamos hablando de Kanye West. Desde “808’s and Heartbreak”, que vendía más de 1.700.000 copias, sus ventas se han reducido, pero no por ello dejaba de ser un éxito todo lo que produjo. Al fin y al cabo, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” llegaba al millón de copias y se convertía en el mejor álbum de la década, y “Yeezus” a unas nada reprochables más de 700.000 copias. Así que, aún estando el mercado como está, teniendo este grueso de ventas, ¿cómo se puede plantear uno abandonar este formato?

Kanye West, proclamado Dios de la música, salvador de la cultura y demás se plantea abandonar el formato en el que se ha basado el arte al que (más) se dedica. Esta no es una decisión relacionada con una visión de futuro y demás, esta decisión apunta a, de nuevo, la búsqueda del máximo beneficio devaluando su obra, como siempre pasa. Recordemos que hace un mes lanzaba su ansiado “The Life Of Pablo”. Por streaming. En TIDAL. Pasó el hype inicial y habiéndose encerrado a sí mismo en un medio que no consigue despegar por mucho que se empeñen, ahora causa más sensación sus tweets enfurecidos y que esté enfrascado en un nuevo álbum que “The Life Of Pablo”. 

¿Estoy diciendo con esto que si hubiese habido lanzamiento en físico estaríamos hablando más del disco? Diría que sí, o al menos seguiría llamando la atención porque existiría una preocupación. Una necesidad de hacer la típica jugada de singles, vídeos y presentaciones para, de algún modo, amortizar el disco. Pero en este caso, Kanye lanzó el álbum, hubo una primera semana intensa, y luego todo se relajó y ya ni él mismo habla más de su álbum. Solo para decir que quería mezclar de nuevo un par de temas y que estaba trabajando en el próximo.

Que sí, que tengo reconocido que el mercado musical va mal, que cada vez se venden menos discos y los que se venden van a los grandes nombres. Pero si son estos grandes nombres los que ya hablan de abandonar el formato físico para adaptarse a las eras digitales, entonces nos tenemos que empezar a preocupar. Esperemos que el de Kanye sea un caso aislado, mi vida no tendría sentido sin ver la cara de Adele (en “25”) en cada tienda a la que voy.