R&B

Crítica de “BADLANDS” de Halsey: Bienvenidos a nuestro mundo, será Halsey quien nos guíe y entretenga

Oh, el hypeEsa necesidad que nos hace querer que algo llegue, aún sin saber muy bien lo que nos vamos a encontrar y si eso nos va a gustar. En algunos casos, traicionero (¿verdad CHVRCHES?) y en un porcentaje mínimo, el producto se nos presenta como algo nuevo y no una fórmula mejorada de lo existente, así que eres capaz de pagar por él y disfrutarlo, poco a poco, hasta digerirlo al completo.

No presto particular atención a la música de los grandes medios, pero después de llevar todo el verano viendo cómo deambula por las redes la portada de una tal Halsey que presenta un debut que lleva el título BADLANDS, mereció la pena que lo apuntara en mi lista de “estrenos musicales” de este año. Al final, en agosto, acabé sucumbiendo al hype colectivo. Llegó el día de estreno y a la menor oportunidad me encaramé a este álbum de Ashley Nicolette Frangipane, o Halsey para los amigos.

Halsey se presenta como la voz de una nueva generación. Una generación que cada vez deja más de lado el sonido pop más básico para explorar nuevas tendencias. “We are the new americana (…) Raised on Biggie and Nirvana” canta en New Americana, realizando una apología a la diversidad de las últimas generaciones, llamémosles milleanialsgeneración Y o como guste uno. “They wanna make me their queen” canta en Castle. Sabe la influencia que va a suponer entre sus oyentes y posteriores seguidores.

Aunque a lo largo del álbum nos encontremos una descripción tras otra de romances de la más diversa índole, Halsey juega con la lírica para darle ciertos matices a sus temas para no quedar en el mero swifterismo, es decir, en el amor en su más mera banalidad. Habla de discreción y la presión mediática por conocer los detalles de una relación en Strange Love, de la preocupación por el otro de la pareja ante su inestable situación por el uso de drogas en Colours, o de la resignación de no poder olvidar a tu pareja que te dejó y desear que vuelva en Haunting.

En resumidas cuentas, una lírica que resulta fácilmente identificable con el público. Encontramos las reflexiones justas para no caer en la predicación a las grandes masas y asimismo tener un álbum que a nivel lírico no cae en la superficialidad de las nuevas princesas del pop. Un factor a tener en cuenta para explicar la buena aceptación que está teniendo el álbum se debe a que no es más de lo mismo. Tiene una serie de melodías de un estilo que fluctúan entre el art-pop y el PBR&B para ofrecer unos temas en el que encontramos reminiscencias a la Sia más actual o a Lorde. Estas influencias y ese momento en el que el oyente tiene la sensación de escuchar algo conocido y que le ha gustado, le motiva a continuar a escuchar el álbum, sólo para adentrarse más y más en estas badlands.

Porque a nivel melódico merece la pena destacar cierto contraste entre una parte con unas bases de carácter más intenso o de una electrónica más oscura (el estribillo de Castle, la intensidad de Hold Me Down o la ligera distorsión de Gasoline), y una parte más ligera, que si bien mantiene ese halo de misterio del que te percatas a lo largo del LP, resulta muy apetecible de escuchar en momentos de calma (Drive, el medio tiempo Colours o la lo-fi Coming Down).

Por destacar algún momento más incongruente: Roman Holiday. Tiene un estilo “demasiado” claro para este álbum, y ciertos tintes de descarte de Carly Rae Jepsen en su nuevo álbum. Es de lo más radio-fwendly/popero de este trabajo, donde Halsey se permite durante 3 minutos observar sus badlands desde otro ángulo, pero no dentro de él, y ese es el defecto.

Y qué decir de la propia voz de Halsey. Moviéndose en tonos medios-altos, hace gala de un interesante vibrato en algunos estribillos como en New Americana donde la sensación de que su voz se quiebra, pero no es más que una calculada maniobra para dar muestra de esta técnica vocal de la artista. Entendedme, no tenemos a una nueva Mariah Carey con unas habilidades vocales asombrosas, pero en su terreno y en directo se desenvuelve muy bien.

Así que, sin nada más que añadir, pasemos a la valoración del álbum.

Originalidad

-En el álbum: Hay momentos en los que el álbum parece que se ahoga en su propio sonido, el de Castle New Americana pero luego se rescata a sí mismo con la inclusión de cortes más intimistas como Drive, Colours Gasoline. Está bien equilibrado en cuanto a sonido para no agotar en demasía al oyente, se le puede poner un 0,75/1

Con respecto al resto: Ya decía que bebe ligeramente de sonidos conocidos como los de Sia Lorde, pero la forma en la que Halsey juega con sus melodías para acabar desembocando en el PBR&B marca de la casa hace que se aleje de esta fuente original de inspiración y llegar a un estilo que no tiene demasiada similitud a lo ya presente. 1/1

Impresiones

Primera impresión: Es un álbum que tras la primera escucha deja muy buen sabor de boca. Tiene ciertos momentos de pinchazo (Roman Holiday), pero en seguida se ven compensados por dos temas bastante mejores. Hay que destacar que uno tiene a mezclarse en las badlands de las que habla Halsey, y no me pude quitar la sensación de pensar: “¿He pasado ya por aquí?” 1,25/2

Tema a tema en profundidad/Impresión general: En cuanto a producción, Halsey se ha rodeado de un buen equipo que consigue entenderla, dándole cuerpo a lo que tenía en mente, creando melodías que se acomodan a la perfección al apartado lírico. Me encanta el toque del sintetizador de fondo, encargado de dar cuerpo, en la gran mayoría de los temas, lo veo un detalle muy interesante. El sonido no suena en absoluto plano, y es que encontramos temas en los que se producen cambios de intensidad, sintetizadores que van y vienen… Detalles que nos indican una producción exhaustiva del álbum. En definitiva, un álbum que me ha dejado un buen sabor de boca, con ciertos detalles que me han causado confusión (el orden de temas de la edición deluxe hace que en ocasiones resulte pesado el álbum) y otros que me han ganado en seguida (el sample que hace a Son Lux en Hold Me Down); que, en conjunto, me hacen ponerle un 3,75/5

-Lista de reproducción y compra: Para un álbum que ofrece una nueva visión del prisma del pop, creo que merece la pena su compra. Y, sin duda, más de un tema forma parte de mi lista de reproducción. 1/1

Puntuación total: 7,75/10

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Låpsley se corona como goddess del 2015 con su nuevo single “Hurt Me”

Låpsley fue uno de mis descubrimientos musicales de este 2015. Aquel EP, Understudy, del cual hablaba hace un tiempo por aquí, consiguió conquistarme a la primera con un sonido que abarcaba una electrónica R&B minimalista de atmósferas envolventes y una producción muy interesante.

Estamos hablando de un EP estrenado en las primeras semanas de enero de este año, y han tenido que pasar 7 meses para que tengamos nuevo material (y para que pudiera ponerme al día con todo su material, aún escaso, pero de una importante calidad). Hurt Me es el nuevo single de la artista británica, donde explora un sonido más directo en el que mantiene su fórmula habitual de vocals en ocasiones alterados y su piano característico, aunque en esta ocasión tirando de un sonido donde cabe menos experimentación y apuesta por un sonido un poco más comercial, pero sin enturbiar la faceta más auténtica de la productora de 19 años.

Y como justamente fue su cumpleaños, tuvo a bien ofrecer un tema extra, Burn, en el que sí se permite jugar con un sonido más alternativo. Un piano que se abre paso al más puro estilo Bloom de Radiohead, al que van a ir acompañándolo sintetizadores que barren la escena, vocals alterados y contrapuestos y percusiones que se encargan de mantener el tempo de uno de los mejores temas que tiene Låpsley.

Y es que no resulta difícil meter a Holly Lapsley Fletcher en la categoría de goddess, compartiendo posición con la indiscutible Florence Welch, y con alguna otra que tengo en mente y desvelaré en su debido momento. En cualquier caso, aún tendremos mucho de lo que hablar de esta chica, teniendo en cuenta que su LP debut está previsto para estrenarse a principios de 2016. Si encontramos esta calidad en los EPs previos y se habla tanto de ella, este álbum debut se esperará con ansia. ¿Estamos ante una nueva FKA Twigs? Tendremos que seguir fielmente los pasos de Låpsley para comprobarlo.

La mini-crítica del mini-álbum: FKA Twigs y “M3LL155X”

Dancing on my own era la premisa de Robyn, hace unos pocos años. Desde que conocimos a FKA Twigs y a sus puestas en escena, sabemos que estas cuatro palabras van un paso más allá. Encontramos a una artista en su empeño de bailar su propia música, aunque esta sea difícil de poner con coreografía. Y es que, desde el estreno de aquel LP1 de carácter espacial y extrasensorial, que por concretarlo de alguna manera, vendría a ser un r&b electrónico, con toques de trip-hop, vanguardias… 

En definitiva, una apuesta muy interesante con la que consiguió conquistar a gran parte del público y de la crítica, y a la cual da una nueva vuelta de tuerca en este M3LL155X. Seguimos encontrando ese toque de sensualidad que vienen en gran parte por los vocales frágiles y agudos de Tahliah Debrett Barnett, si bien algo ocultos por capas de oscuridad que vienen de la mano de sintetizadores que quiebran la atmósfera del tema. Por ejemplo, Figure 8, con un inicio que bien podría haber venido del Biophilia de Björk, encuentra unos momentos de explosión protagonizados por guitarras eléctricas desgarradoras muy del estilo de Son Lux en su último álbum, Bones; o momentos en los que la melodía base se ve adornada por la voz de Tahliah expuesta a numerosos efectos que se enfrentan unos con los otros.

Y en resumidas cuentas, esta es la tónica que toma en estos 5 temas. Cortes que exploran una mayor oscuridad, de instrumentación densa y pesada, idónea para que FKA Twigs la acompañe de sus movimientos tan sensuales e hipnotizantes. Si bien, en In Time encontramos cierta línea de sintetizador que intenta aportar algo de claridad a la escena, se ve de nuevo oculta por los efectos que la pueblan. Sin embargo, tiene un cierto toque oriental, tanto a nivel de ritmo como a nivel melódico en el estribillo, que resulta imposible dejar de escucharla. Glass & Patron sería el máximo exponente del sonido experimental que intenta mostrar el álbum, en contraposición con el sonido “más accesible” del ya mencionado In Time o la medio-tiempo que es I’m Your Doll. El tema que cierra este EP, Mothercreep, se encarga de crear una conclusión a este conjunto de temas, terminando de ligarlos y aliviar una ligera descompensión que habría podido existir entre tanto experimentalismo y momentos de deriva melódica.

A nivel lírico, la letra de estos temas no intenta profundizar en nada. Quiero decir, encontramos cierto peso de los sentimientos relacionados con el amorsensación de superación a partir de situaciones pasadas… Sin embargo, y aunque encontramos ejemplos muy claros como “Stop playing with those other girls It makes me jealous baby” en I’m Your Doll, el resto de interpretaciones quedarán en el oyente y lo que quiera interpretar.

Sin embargo, contamos con algo más de este EP, y es que tenemos un vídeo con los cuatro primeros temas del EP en el que FKA Twigs explora los territorios del abuso de la mujer, rozando la esclavitud sexual, el embarazo provocado a raíz de estas situaciones y las emociones a posteriori. Es un vídeo que, desde luego, termina de hilar todos los temas de este mini-álbum, a pesar de que Mothercreep se quede fuera.

En este caso, me voy a abstener de ponerle nota a este mini-álbum, ya que el problema con FKA Twigs es que o te gusta o la odias profundamente. En mi caso, estoy en el primer supuesto, así que este EP lo encuentro una pieza deliciosa que puede llevar a la británica a la categoría de granDiosa de este 2015.

“Bitch Better Have My Money” de Rihanna: Venganza y dinero en un vídeo de cine

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Cuando estás a final de mes e intentas apurar toda la gasolina posible

Rihanna ha ido con retraso. Lanzó como single Bitch Better Have My Money, tema con el que consiguió sorprender a la mayor parte del público. Recordemos que pasaba de un tema algo más acústico como aquel FourFiveSeconds con Kanye West Paul McCartney, a uno de dimensiones más trap y, en general, un sonido al que no nos tenía acostumbrados.

Después de una serie de interpretaciones en vivo que llamaron a un más la atención, han tenido que pasar unos meses hasta que finalmente tengamos con nosotros el vídeo del tema. Que, aunque tarde, lo hace por todo lo alto.

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“Asiente y sonríe”, cuando estás con tus amigas, pasa tu madre y disimulas

Porque vale que no sea la reina del hype y este año el premio se lo lleve Taylor Swift con Bad Blood. Y es que el anuncio del vídeo con trailer no se hizo con un lapso de tiempo como en Bad Blood. Pero, sin duda, esa ilusión hubiese estado justificada. Porque, a diferencia del vídeo de Taylor Swift, el vídeo de la de barbados sobrepasa cualquier expectativa que se tuvieran puestas en él desde que se vislumbrara el primer adelanto del mismo.

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Cuando quieres crear envidias en Instagram #me #summer #whiteteethteen #hipster #beautiful

El vídeo corresponde completamente al tema al que acompaña. Nos encontramos a una Rihanna vengativa, no tan dulce como en otros vídeos, que busca que le devuelvan su dinero. ¿Cómo lo intenta? Secuestrando a la mujer de su deudor para acabar finalmente matándola. Y ante la estanca situación de las cuentas bancarias del marido, a él también. Todo ello con una cinemática espectacular y una puesta en escena que no tiene nada que envidiar recuerda a las escenas más gore del cine de Tarantino.

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Cuando llegas de fiesta y los cereales que llevan tres meses abiertos te sientan de gloria

Total, que en Bitch Better Have My Money nos encontramos a una Rihanna agresiva, entre escenas que abarcan desde gasolineras, naves inmensas y barcos. Porque el día que decidieron grabar se lo podían permitir. También hay que señalar que, entre tanta escena “desagradable” (que no lo es tanto), encontramos algún que otro momento de humor, como cuando disimulan delante de un agente de policía o cuando el marido se dedica a lanzar billetes. Quiero la versión emoji de ese momento.

“Poison” de Rita Ora: Complejo de diva perseguida por paparazzis y romances

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Cuando un súbdito te toca sin darle permiso

Rita Ora es de esas artistas que, de momento, no han conseguido despegar, pero de las que siempre, de alguna manera, se habla. Si no es por sus relaciones sentimentales destinadas al fracaso al igual que la carrera musical de Iggy Azalea o por sus amagos de singles que aspiran a convertirse en éxito pero que no terminan de trascender lo esperado. Y es el caso de Poison, nuevo tema de la británica con el que apuesta ganarse un nombre.

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Cuando intentas huir del fracaso a la misma velocidad que avanza tu carrera musical

El caso es que Rita Ora apuesta por un sonido 100% radiofórmula, que, si bien no ofrece nada de originalidad, se hace fácil de escucha y asimilar. Punto a sumar es la buena potencia de voz que deja mostrar en este tema, baza en la que parece cimentarse la mayor parte del corte, porque en lo que respecta a melodía, parece Kelly Clarkson que le ha dado un telele y se ha puesto a hacer pop/hip-hop electrónico.

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Cuando intentas comprender por qué gusta la música de Rita Ora

Y poco más se puede decir de la canción en sí, de estructura simple, diseñada para lo que es y originalidad 0. Aunque teniendo en cuenta la trayectoria de Rita Ora, esto suponga una renovación en su sonido hacia ámbitos más interesantes. Creo.

En cualquier caso, toca centrarse en el vídeo. La trama empieza con Rita con amigos en una escalera de botellón pasando el día, cuando pilla a un fotógrafo. Rita se encarama al hombre. Hasta aquí todo normal, pero al acercarse, el hombre le apunta una dirección a la que acude la cantante como si nada.

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Cuando en un examen no entiendes lo que te has apuntado en la chuleta

Quitando el hecho de que no tiene sentido seguir a un fotógrafo a un lugar que te dice, el vídeo empieza a cobrar otro matiz cuando se convierte en modelo suya, le hace una sesión de fotos que conlleva un momento en el que se enfrentan el fotógrafo y un amigo de la cantante. La cosa cobra un nuevo plot twist cuando la pobre Rita se encuentra al amigo semidesnudo en plena sesión de fotos con el fotógrafo. Rita Ora se siente traicionada y quema sus fotos.

Todo muy lógico, si consideramos “sesión de fotos” un eufemismo de “prácticas sexuales”, le podríamos encontrar al vídeo un significado lógico. O no. El caso es que el vídeo intenta dar un trasfondo a un tema del que poco más se puede sacar.

Leona Lewis levanta cabeza con “Fire Under My Feet”, su single de regreso

Tal vez, en el caso de Leona Lewis, no se pueda hablar de “regreso” al uso. Su álbum más reciente, Glassheart, data del 2012, pero no fue tan aclamado por el público como ella esperaba, o al menos, como lo fueron en su día Spirit Echo, los álbumes que la coronaron como cantante de R&B y no como juguete roto sacado del X Factor británico.

En cualquier caso, la apuesta a la electrónica mainstream de sonidos que en ocasiones se acercaban al dubstep y en ocasiones recordaban a la época R&B que traía de serie (todo ello con el fuerte peso de Ryan Tedder en la producción) no consiguió copar grandes puestos en las listas, y para uno que lo hace, Collide, trajo consigo algunos problemas legales en torno a la autoría del mismo por tratarse de una base del productor sueco Avicii.

Pero dejemos el pasado donde está y centrémonos en el futuro de la cantante, que pinta muy brillante. Y para muestra un botón, este fantástico Fire Under My Feet:

No nos descubre la pólvora, pero resulta una evolución interesante en la carrera musical de Leona. Atrás quedan los momentos de echarse a llorar de los primeros álbumes y el toque club del último. La británica vuelve con un estilo que mezcla soul y rock en una mezcla ávida de percusiones simples y fáciles de llevar y un máximo protagonismo de su voz. Podría señalar cierto recuerdo al nuevo camino que está tomando Clare Maguire en su producción.

En cualquier caso, me gusta el nuevo camino que está emprendiendo Leona Lewis. Habrá que esperar para ver con qué se nos presenta en futuras entregas, a ver si aparece con un material de esta calidad, que resulte pegadizo y ameno, sin meterse en la electrónica que le queda algo grande.

Recomendación de la semana XIII: “Time” de Mikky Ekko: R&B de bases electrónicas bien pegadizas

De sonaros Mikky Ekko, será por aquella colaboración que hizo con Rihanna, aquel fantástico Stay. Por lo que a mí respecta, me entró curiosidad, y busqué información sobre este cantante del que no había oído hablar, para ver que había salido de la nada, por así decirlo, ya que el único material publicado por aquella fecha (o al menos el que llegué a encontrar) se reducía a un par de EPs que habían pasado sin pena ni gloria. Desde luego, aquella colaboración con Rihanna fue decisiva para darse a conocer. Así que llega enero de este año y Mikky Ekko aparece con su debut, tan anticipado, de título Time. Un álbum en el que el artista explora sonidos que van del R&B de tonos más urbanos a producciones donde se entremezclan la melancolía de unos violines que crean atmósferas sonoras con mucho cuerpo unido a las percusiones pesadas de las que hace gala. Y ahora, dejando los tecnicismos de lado, me paso a describir este disco como una persona normal (que desde que leí este artículo donde pone de manifiesto los términos que utilizamos los modernillos para escribir críticas de discos, me ando con cuidado). El caso es que es un disco que suena bastante bien. Tiene sus momentos más íntimos donde, como digo, los violines toman el protagonismo, y otros con estribillos que buscan animar al personal, como el caso de Smile, que empieza algo íntima pero que se anima de manera sublime. Tal vez no sea un álbum de 10, pues hay momentos que resultan algo repetitivos a la larga, pero Mikky Ekko es sin duda uno de los artistas de este 2015 que merece la pena escuchar. Que su carrera no se quede en una canción que ni siquiera es suya, que al menos nos quedemos con Love You Crazy por ejemplo, o con otro de tantos temas que suenan escandalosamente bien.