rock

La crítica en diferido: Ramiro Nieto y “Oxidarme”

Esto es algo que debería haber hecho hace tiempo, y espero que me perdone mi referente en el mundo blogger, Mar, de la cual he sacado la idea.

La cosa es que como ahora estoy metido en las otras webs donde colaboro, no tengo tiempo ni ideas para escribir en este blog, así que aprovecharé para enlazar los escritos que firmo en las páginas webs donde estoy actualmente (¿Recuperar incluso escritos antiguos? Habrá que verlo). En cualquier caso, todo acompañado de algún comentario off the record o reflexión oportuna que se haya quedado detrás de las cámaras.

Tal vez este primer artículo no de para mucha reflexión ajena al original, pero me hace ilusión compartirlo. Se trata de la crítica del primer EP en solitario de Ramiro Nieto, batería y voz de The Right Ons, batería actual de Zahara en su gira, productor, junto a Martí Perarnau -cantante de Mucho- en el equipo de producción Rams&Martí. Este fue el principal motivo que me llevó a hacer esta crítica, en profundizar en personas de las que me han hablado muy bien en su faceta de productor los propios músicos con los que han trabajado. Por lo demás, todo lo que he pensado de este EP de cuatro temas y titulado “Oxidarme” lo puedes encontrar pinchando aquí o en la misma portada, que te llevará a la crítica publicada en Hipsterian Circus.

Oxidarme_ramito_nieto

Ramiro Nieto – “Oxidarme” (2016, autopublicado)

Crítica “Blackstar” de David Bowie: Cuando te vas por la puerta grande en un mar de art-rock

Pasa algo cuando intentas hacer una crítica del último álbum de un artista que lleva sacando trabajos desde 1967 de los cuales sólo has oído sus mejores momentos. Y, en mi caso, “The Next Day”, al que le di un par de vueltas en su momento.

Así que partimos de esas referencias. Unas referencias que me han permitido dar fe de lo que fue en su momento David Bowie, las personalidades tan distintas que había en su producción, su carácter innovador y su estado de Dios de la música. En “Blackstar” solo tenía que demostrar que seguía siendo él mismo. Ese espíritu que nada a contracorriente en las tendencias y que sabe coger lo mejor de cada casa y hacer de ello su bandera.

“Blackstar” es un álbum que consigue dar una vuelta a lo que nos presentó en su comeback de 2013. Si aquel álbum estaba lleno de riffs de guitarra eléctrica con momentos muy interesantes pero sobre el que volaba la sombra de ser un intento de rejuvenecer a un artista, en “Blackstar” decide recoger toda su experiencia y entregarla en un bote que lleva por etiqueta la madurez y la libertad de poder hacer lo que quiera. No todos pueden abrir un álbum con un tema de 9 minutos y conseguir que sea de lo más apetecible del álbum.

Me remito de nuevo al término libertad, un aspecto que encontramos tanto a nivel melódico como a nivel lírico, del cual trataré más adelante. Es un álbum que ha sido etiquetado muy ciertamente de art-rock y jazz experimental. Esto es debido a la amalgama de sonidos que encontramos, desde momentos más rockeros como en ’Tis a Pity She Was a Whore’ o ‘Girl Loves Me’, a los momentos de saxofón tan mágicos que aparecen en ‘Blackstar’ o ‘Lazarus’, la sección más electrónica que es ‘I Can’t Give Everything Away’ o ese momento más breakcore en el cierre de ‘Sue (Or In a Season Of Crime)’. Y con esto acabo de repasar los siete temas que componen este álbum, de estilos tan diferentes pero que tienen ese toque Bowie que consigue mantenerlos coherentes.

Por terminar de tratar el apartado melódico, es un álbum de 41 minutos y 7 cortes que resulta muy fácil de digerir. Sabe jugar muy bien con los momentos de mayor y menor intensidad haciendo que el oyente se encuentre cómodo. Por ejemplo, poner entre ’Tis a Pity She Was a Whore’ y ‘Sue (Or In a Season Of Crime)’ otro de los temas bandera de este álbum como es ‘Lazarus’, es una excelente decisión, al crear una transición entre dos de los temas que mantienen una estética más similar, culpa de ello la tendrá el hecho de que fueron temas ya lanzados en 2014. La recta final y la manera en la que transicionan ‘Dollar Days’ y ‘I Can’t Give Everything Away’  es digna de mención, siendo este último tema un acertado broche de oro. Algunos momentos que me han hecho guiñar un ojo de incertidumbre es la introducción de ‘Girl Loves Me’ con un Bowie con una parte vocal que resulta extraña las primeras veces, tanto por la producción en sí como por el hecho de cantar en el dialecto usado en La Naranja Mecánica; aunque con el paso de las escuchas, acaba resultando del todo hipnótica con una interesante mezcla melodía-letra.

Y ahora, hablemos de la letra. En ella encontramos a dos David Bowie, por decirlo de algún modo. Uno que lleva su vena más de artista, el mero entrepreneur, que habla de temáticas en las que no busca la personalización. Habla de un “yo” metafórico que puede o no ser referencia directa a su persona. Pero es entonces cuando encontramos el trasfondo de este álbum: la realidad, la de que David Bowie se moría y lo sabía. Los oyentes escuchábamos una temática que jugaba con la vida y con la muerte, pero lo asociábamos a un mero aspecto de madurez y nuevas preocupaciones: el dejar de hablar de las ideas de sus personajes y poner en su propia boca las suyas. Pero no dejábamos de pensar que serían pensamientos que uno tiene en cualquier momento. Como en todos sitios se ha dicho, este aspecto cobra un nuevo sentido a la muerte del artista. El ejemplo más claro donde se ve esto: ‘Lazarus’ y la apertura con “look up here, I’m in heaven, I’ve got scars that can’t be seen”.

En resumen, una obra con la que David Bowie se despide por la puerta grande, con un estilo original y propio y con el que deja patente a nivel lírico lo que vivía él mismo en sus últimos momentos, dejando a parte personajes y demás personalidades. En este aspecto, es un álbum auténtico del que poco más podemos decir, así que pasemos a la valoración:

Originalidad:

-En el álbum: Juega de una manera muy interesante creando transiciones entre aquellos temas que se puedan parecer más para dar tiempo a asimilarlos. Y por otro lado, en cada tema somos partícipes de algo nuevo, algo difícil de conseguir cuando lo primero que te encuentras es una obra de diez minutos de duración. En el resto del álbum encontramos oportunas referencias estilísticas a este primer tema, pero en ningún momento crean momentos de confusión y resulta del todo agradable. 1/1.

Con respecto al resto: Es Bowie, debería ser sinónimo de originalidad con el resto del mundo. 0,75/0,75.

Con respecto a lo anterior del artista: Atrás quedaron épocas de glam y épocas más rockeras a la antigua usanza. Lo mismo con los momentos más electrónicos. Un álbum nuevo en el panorama y nuevo en la propia producción del músico. 0,75/0,75.

Impresiones:

-Primera impresión: Un álbum que me resultó agradable desde el primer momento, que consiguió convencerme para darle múltiples escuchas el mismo fin de semana que salió. Ya mencionaba con anterioridad ese momento que te hace guiñar un ojo en un primer momento, pero son momentos minoritarios. 1,2/1,5.

-Tema a tema en profundidad/Impresión general: Cortes con una producción intachable y de los que quiero destacar el apartado instrumental, sobre todo en ‘Blackstar’ y ‘Lazarus’, con dos cierres que hace que se desvanezca la escena en un mar de instrumentación de viento y guitarras eléctricas. En lo que respecta al resto, me parece que ha encontrado un muy bien equilibrio y ha sabido innovar sin pasarse de rosca. Hay algunos momentos que hacen que me impidan ponerle la máxima nota, pero en definitiva es un must que hay que escuchar. 4,5/5

Lista de reproducción y compra: La mayoría forman parte de mi lista de reproducción, incluso ‘Blackstar’, donde la longitud no supone en absoluto un handicap. Y evidentemente me lo compraría, tanto por su estilo como para lo que representa en la producción de David Bowie. 1/1.

Puntuación Total: 9,3/10

Blackstar

David Bowie – “Blackstar” (2016, ISO)

Crítica “A Head Full Of Dreams” de Coldplay: Mucho delirio de grandeza y poco Coldplay

A todos nos entra un momento en el que queremos demostrar que aún somos jóvenes, que seguimos gustando. A algunos les llega a los 40, a los 50, y a otros como Coldplay, cuando llevan 6 álbumes de estudio que han alcanzado el puesto más alto en Billboard y más de 15 años de trayectoria musical.

Sienten la necesidad de reafirmarse con cosas nuevas. Digamos “nuevas”, porque en este A Head Full Of Dreamslo que nos encontramos son unos Coldplay que, tal vez faltos de ideas, de ganas o de todo un poco, relegan la labor de producción en Rik Simpson (que llevaba colaborando con los de Chris Martin desde tiempos de Viva la Vida) y el dúo noruego Stargate, que sobre todo han producido a artistas de la radiofórmula como Rihanna o Alessia Cara.

Esta labor de producción ha sido la encargada de recoger lo que ha marcado la trayectoria de Coldplay estos últimos años donde habían abandonado todo intimismo existente y (volver a) convertirlos en lo que son: una fábrica de himnos. Para ello están los “oooh’s” de ‘Adventure Of A Lifetimey ‘A Head Full Of Dreams, para recordarnos que, después de Ghost Stories, Coldplay andaban faltos de temas que hiciera que la gente cantase con ellos. Necesitaban nuevos himnos con intensitos, con ganas de hacer a su público saltar y cantar con ellos.

Tal vez sea uno de los peores puntos de este álbum: su carácter previsible. La constante sensación de que vas a tener un equilibrio completo en el álbum. Quiero decir, escuchas A Head Full Of Dreamsy sus ínfulas de llena estadios, de soltar serpentinas en directo, de tener a un Chris Martin que da saltos por el escenario, y después Birds, un tema algo más tranquilo que mantiene ese carácter colorido y analógico para saber que todo el disco va a ser igual. Hay poco espacio para la sorpresa. Bueno, voy a señalar la segunda mitad de Army Of Onecomo una perla oculta, donde se pasa de un tema con un cuerpo brutal y envolvente a una cara-B más lo-fi electrónica que resulta una delicia, la verdad.

Quiero hacer otra vez mención a la producción y a la ausencia de la propia banda en este aspecto. porque hubo un álbum en el que también se mantuvieron al margen en este aspecto: Mylo Xyloto. Sí, ese. El álbum que supuso el punto de inflexión de Coldplay, el que ha sido odiado y aplaudido a partes iguales. En el que abandonaron señas de identidad propias para abrazar una radiofórmula que les hiciera recrear el éxito que cosecharon con Viva La Vida’. Ahí tenían las ganas y a Brian Eno y Jon Hopkins para frenarles de vez en cuando, en Mylo Xylotola combinación Markus Dravs. Daniel Green, Rik Simpson y los arreglos de Coldplay hizo de este álbum un intento de asaltar la escena musical a base de un indie-rock/electro-rock/bubblegum-ish que aunque intentara compensar con momentos más acústicos, estos al final eran eclipsados por los excesos de sintetizador y colorines.

Y en este aspecto, podríamos considerar A Head Full Of Dreamsel hermano mayor de Mylo Xyloto, que ya ha pasado la adolescencia y está sentando cabeza. Hay momentos que hacen establecer semejanzas entre los dos álbumes, como la apertura intensa y de punteos de guitarra eléctrica de la propia A Head Full Of Dreamscon Hurts Like Heaven, pero en estilo me quedo con este nuevo álbum, aunque hayan sacrificado la capacidad de hacer hits que tuvieran antes. Esto ya lo mencionaba antes que es un fallo del disco: la impresión de tener a unos Coldplay vendiendo singles cuando no tienen ninguno con posibilidades.

Hablemos del estilo para hacernos una idea. Todo es un uptempo constante, protagonizado por baterías electrónicas, punteos ocasionales, la voz de Chris Martin y sus “oooh’s” y un trasfondo en los temas de bajo y sintetizadores “ocultos” que visten mucho al disco. Luego, a destacar, Hymn For The Weekendy su inicio de naturaleza que sobra completamente y que podría haber hecho de la colaboración con Beyoncé algo más rápido y accesible (porque es un tema que exige radio-edit desde luego); el inicio algo incoherente de ‘Adventure Of A Lifetimeque al cabo de las escuchas gana mucho y la aparición de Obama en Kaleidoscope’, algo que todavía no consigo explicar y que no aporta nada al álbum. Si el objetivo era crear pasajes de transición, la fórmula usada en Mylo Xylotoo incluso en los cierres de los temas y los inicios de otros de Ghost Storieshubiese estado mejor.

Y no nos podemos olvidar del predecesor de este álbum. Porque entre tanto himno bailable, tanta palma que hace pensar en las mejores pistas disco y tantos momentos intensitos, encontramos Everglow’, el tema en el que aparece Gwyneth Paltrow y que se anunció como un featuring brutal que al final no termina de ser una aparición de la amiga en forma de (sorpresa) “oooh” algo distorsionado. Pero esa no es la cuestión. Recordemos que Ghost Storiesvenía influenciado por la ruptura de Chris Martin con la misma mujer que aparece en este nuevo tema, y toda esta temática y el querer recordar a su álbum anterior hace acordarse de ello: un carácter más íntimo y personal con un estilo que bien podría haber sido un remix animado de un tema firmado por Sam Smith.

Pero volvemos a lo mismo, son cosas que al final poco aportan y quedan para el recuerdo y para el disfrute del que lee el libreto y dice “anda mira”. Como la aparición de un coro en el cierre uplifting ‘Up&Up‘ en el que encontramos a los miembros de la banda más respectivas parejas más respectivos hijos. Un tema que, por cierto, cierra con bastante dignidad el álbum dejando con ganas de más.

Y por último: la accesibilidad. Este es un disco que ha costado que entre. Que si, que A Head Full Of Dreamsy Adventure Of A Lifetime se me quedaron a la primera, los pude bailar enseguida y reconozco sus melodías, pero el resto de temas se me confunden en una nebulosa de música electrónica y “oooh’s” que no consigo distinguir. Hymn For The Weekendcon su carácter intenso con trompetas en el estribillo que hace pensar más en Beyoncé que en Coldplay acabó por calar, pero bien puede ser por la falta de momentos memorables o por el carácter tan mainstream de este disco que no me termina de dejar un buen sabor de boca.

En fin, si no hay más dudas, podemos pasar a la valoración del álbum:

Originalidad:

En el álbum: Tiene algunos momentos en los que el álbum parece destacar entre el resto, pero noto cierta literalidad, y aún habiéndolo escuchado varias veces, sigo teniendo la misma sensación. Dejémoslo en un 0,4/1

Con respecto al resto: Coldplay sabe mantener cierta esencia propia, y es cierto que, aunque cae en una sonido radio-friendly, en conjunto no parece querer imitar a otros artistas. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior: Es un álbum que coge los clásicos intensitos de su producción anterior para pasarlo por el filtro de Mylo Xyloto  con toda la experiencia que han podido pillar por el camino. Aunque esa sombra es alargada, podríamos diferenciar el sonido de este A Head Full Of Dreamscon la etiqueta de “lo menos Coldplay hasta la fecha”, lo cual tiene que significar algo en este apartado 0,5/0,75

Impresiones:

Primera impresión: Mucho baile, mucho momento agradable y mucho momento WTF. Aunque no me pude quejar en la primera escucha, ya notaba detalles de que tal vez no era lo mejor de Coldplay hasta la fecha 0,5/1

Tema a tema en profundidad/Impresión General: No dejas de preguntarte a lo largo del disco los motivos que han llevado a Coldplay actuar de esta manera. Al final acabas cayendo en que pueden hacer lo que les dé la gana, porque saben que van a triunfar, y tal vez este exceso de confianza les haya llevado a hacer un álbum donde la sombra del “meh” está muy presente. Y es algo irónico ir pensando esto con temas como ‘Army Of One’ que suena tan chicloso como bien producido como está, siendo su cuerpo de sintetizadores uno de los momentos que más me ha gustado, y esa cara B tan molona que tiene, hablando claramente. Como decía, un disco que busca el equilibrio, el “hacemos esto y luego nos relajamos para compensar”. Tal vez me equivoque, pero eso es lo que saco yo al escuchar el disco 2/5

-Lista de reproducción y compra: Indudablemente, ‘A Head Full Of Dreams’ y ‘Adventure Of A Lifetime’  forman ya parte de mi lista habitual, pero no les auguro tanto futuro como con temas como ‘Viva La Vida’  o ‘Paradise’, que tenían algo de longevos. Y con respecto a la compra, viene bien si quieres tener uno de los discos más flojos y más producidos de, y no por, Coldplay. 0,5/1.

Puntuación Total: 4,65/10

A Head Full Of Dreams

Crítica “Return To The Moon” de EL VY: “Diez minutos para impresionar, el resto para intentarlo en la pista”

“I’m peaceful ‘cause my dick is in the sunlight”  debería convertirse en mi frase de cabecera, debería apuntarla en una pizarra y leerla a diario. Es una frase que funciona en muchos aspectos.

1- Porque estamos en ese entretiempo en el que te quedas al sol y lo gozas.

2- Lo canta Matt Berninger y se agradece verle cantar algo gracioso en un proyecto en paralelo a sus The National

Y se lo puede permitir. Porque está viviendo el éxito: una extensa gira desde que en 2013 estrenara “Trouble Will Find Mey ahora este proyecto en paralelo con Brent Knopf, de nombre EL VY y de sonido muy distinto al que nos tienen acostumbrados.

Pero este Return To The Moontrae otra sorpresa: la conceptualización del álbum en la figura de un personaje ficticio creado por el de Cincinnati: Didi Bloom. Pero a pesar de la creación de este personaje, Matt Berninger no puede evitar reflejarse a sí mismo en sus letras.

  1. Por mucho que intente mostrar una perspectiva externa a este personaje (Didi, are you lost?  A Cadillac for your thoughts. Where do you go? I don’t wanna know – ‘Careless’).
  2. Por mucho que use temáticas surrealistas que intenten desviar la atención del oyente (“Went to bed and woke up inside another man’s head, nobody noticed” – ‘Return To The Moon’)
  3. O por mucho que intente meter chistes malos. Aunque, por otro lado, estos serían los momentos en los que Matt se muestra más íntimo a mostrarse ante el público:
Who is Paul?
M: My dad’s name is Paul, but it’s also a reference to the Beatles. Paul is dead. The record is a mixture of really personal things and a bunch of bad jokes.

Porque esta es la firma de Matt Berninger, ya esté trabajando en The National o en EL VY. Esas letras largas, que canta a un ritmo constante fácil de llevar como si de una procesión se tratara. La voz de barítono tan característica de este hombre es lo que mantiene la cohesión de este álbum. 

Hablemos del estilo de este álbum. Si The National los representásemos con la oscuridad, EL VY sería la luz justa que entra por la rendija de la puerta de tu habitación cuando está cerrada. Tenemos momentos muy divertidos y fáciles de llevar, como Return To The Mooncon esos estribillos que se van intensificando, esas guitarras eléctricas y los rasgueos rápidos, o I’m The Man To Be, un tema algo más gamberro de base sintetizada muy fácil de llevar también, tanto por el estribillo y ese verso que abre esta crítica que (a mí al menos) hace que cantes levantando la voz a más no poder; como por la melodía simple de teclado precedida por el estribillo, de mis favoritas desde que vi a Matt bailarla en el vídeo de este tema.

Pero estos son los dos primeros adelantos y los dos primeros temas de este álbum. A continuación lo que encontramos son temas que se suman a una oscuridad más propia del estilo de la portada del álbum. Es imposible quitarse de la cabeza los colores oscuros mientras escuchas ‘Silent Ivy Hotel’ y su melodía tan halloween-y, o con ‘Paul Is Alive’ y su estilo más lo-fi y sostenido. ‘Need a Friend’ recuerda a un estilo synthpop más en la línea de Metric si colaborara con St. Vincent, o la balada a piano ‘No Time To Crank The Sun’. Todo colores oscuros.

Encontramos muchas cosas, pero ningún hilo conductor. Tal vez este hilo sea la oscuridad en la que se empieza a sumir el disco pasado los diez primeros minutos, una oscuridad que se convierte en momentos algo insulsos hasta que llega ‘Sad Case’ para zarandearte y recordarte que sigues ahí. Que no tiene nada nuevo este tema, pero la unión con ‘Happiness, Missouri’ es de lo mejor que he visto en este álbum. Misma melodía pero con un cambio de intensidad y de ritmo que me hace pensar en lo interesante que resultaría verlo en vivo.

Como digo, echo en falta cierto hilo conductor. También, faltan momentos que haga que preste especial atención al disco. Tal vez poner las bazas más fuertes al principio del álbum no haya sido una buena jugada, porque luego en la mitad del disco sólo tenemos momentos de “a ver si esto remonta”. Aquí podríamos señalar cierta tendencia a la vena más The National: álbumes muy lineales, pero muy redondos. Como en la producción de su banda original, este disco de EL VY merece muchas escuchas para terminar de rescatar temas, además de los obvios ‘Return To The Moon’ y ‘I’m The Man To Be’. Se tarda en desentramar este disco, y aunque con The National merece la pena, con EL VY no tanto. Porque, si nos vendes esos dos primeros temas, nos hacemos el cuerpo a encontrarnos un disco muy bailable que nos va a zarandear desde la primera escucha.

Si este disco fuera una noche de discoteca, los diez primeros minutos serían en los que lo das todo para intentar impresionar, y el resto del disco es un paseo continuo por la pista de baile intentando pillar un rebote para acabar finalmente pegado a la barra y yendo volviendo a casa con toda la dignidad posible. He dicho.

Originalidad:

-En el álbum: Tenemos momentos que destacan y momentos que parecen la versión descafeinada de estas ideas principales. Llega un momento en el que el álbum se hace demasiado lineal, tal vez porque le falten los sobresaltos, tal vez porque falta algún que otro tema con esa chispa especial. 0,5/1

Con respecto al resto: Ahí les doy la razón en que el panorama indie rock en el que se mueven pocas muestras tenemos de un estilo refinado como este. 0,75/0,75

Con respecto a lo anterior del artista: Centrándonos en la parte que toca a The National, en la mayor parte del álbum poco encontramos del referente de Matt Berninger. Culpa de ello lo tiene el fuerte peso electrónico del álbum y que los momentos que más pudieran recordar a los álbumes previos del vocalista, acaban por devolvernos una melodía más ligera y menos barroca. 0,75/0,75

Impresiones:

-Primera impresión: Arranca fuerte, se va deshinchando poco a poco, intenta remontar al final y acaba muy tranquilo. La sombra del “meh” se me hizo muy presente cuando escuché por primera vez el ecuador del disco. 0,75/1,5

Impresión General: En lo que respecta a producción, es un álbum muy elaborado, donde las melodías protagonistas no eclipsan del todo a los detalles y toques (por ejemplo, pequeños sintetizadores que se encargan de arropar a los temas), lo que le da mucho más cuerpo al trabajo y colores muy interesantes. Ahora bien, sigo diciendo que le falta ese hilo conductor. Intentan abarcar demasiado, y en estos nuevos horizontes que se plantean arrastran demasiado lo que ellos consideran esencia de EL VY y acaba convirtiéndose en ocasiones en un quiero y no puedo. 2,5/5

Lista de reproducción y compra: Como he dicho hasta la saciedad, ‘Return To The Moon’ y ‘I’m The Man To Be’ salvan bastante el álbum. Bueno, y ‘Need a Friend, tampoco vayamos a muerte. En cualquier caso, también es un álbum que me compraría, por tener el recuerdo en el que Matt Berninger se puso a cantar (algo más) alegre. 1/1

Puntuación Total: 6,25/10

Return to the Moon

Florence Welch ha estado jodida y sus melodías lo saben: ¿Hay salida en lo Big, lo Blue y lo Beautiful?

El mes pasado, mi amiga Mar Suárez (a.k.a en el mundo blogger Mar Music Memories), realizaba un interesantísimo análisis a la lírica detrás de How Big How Blue How Beautiful, desmembrando las capas y capas del disco para acabar por descubrir a una Florence Welch que, perfectamente, responde a la descripción que se realiza en el primer post que conforma esta trilogía:

Flo es un ser reforzado (que no necesariamente fuerte), asertivo (que no por ello seguro), decidido (que no por ello impulsivo) y, sobre todo, valiente y que tiene claro lo que prefiere y quiere.

No voy a realizar un nuevo análisis lírico, que para eso ya está el ya publicado por mi amiga Mar,  es cierto que quiero añadir mi pequeña aportación a este gran trabajo hacia el final, aunque voy a centrarme en un apartado más simbólico y melódico-musical.

Porque después de escuchar y digerir (y consolar mentalmente a Flo por todo lo que ha pasado en su vida para ofrecernos esta delicada y sublime obra) este How Big How Blue How Beautiful, uno acaba coincidiendo en que Flo ha estado jodida. Así de simple.

Esta fase de enfado y frustración experimentada por Flo viene acompañada del miedo de no poder volver a amar, de no poder volver a dar todo lo que alguien en su momento disfrutó y luego desechó.

Porque vale, al final lo acaba superando (o al menos, deja las puertas abiertas a unos nuevos comienzos como reza Mar citando como ejemplo Third Eye), pero las cosas como son. Es más, Flo estaba tan jodida que no soló se volcó en la letra, sino que también en las melodías, y ahí es donde nos vamos a centrar aquí.

En una entrevista, Flo declaraba que la sección de viento final del tema How Big How Blue How Beautiful:

“The trumpets at the end of that song-that’s what love feels like to me,” Welch added. “An endless brass section that goes off into space. And it takes you with it. You’re so up there.

Teniendo esta idea en cuenta, nos podemos encarar al álbum con la siguiente premisa: las trompetas son sinónimos de amor. Grosso modo. Cojamos los temas en los que aparece una sección de este estilo: HBHBHB, What Kind Of Man, Queen Of Peace, Which Witch y St. Jude Ahora, podemos analizar la melodía principal y evolución de la sección de viento de cada uno de los temas mencionados y relacionarlo, de algún modo, con las fases de una ruptura de las que habla Mar:

  1. How Big How Blue How Beautiful o la fase de verdadero amor/ceguera: “Qué bonito era todo” es el resumen perfecto de la melodía que protagoniza la sección de viento en este tema. Entrando de forma suave y acaramelada antes del primer estribillo, añadiendo momentos en los que aumenta la intensidad y, finalmente, ese final lleno de texturas y el crescendo final. Lo que puede ser una relación en toda regla: Momentos de altibajos sustentados en la dulzura de la inocencia y ceguera que aporta estar enfrascado en un momento de efervescencia sentimental. Esos violines que aparecen como destellos y la posibilidad de imaginarse a una Florence volcándose en la relación (al menos, en un inicio) con la misma intensidad.
  2. What Kind Of Man o la fase de pérdida e ira: Aparece de repente, para complementar una escena que ya de por sí la encontramos agresiva. Una guitarra eléctrica que rompe la escena con unos riffs que retumban y, finalmente, esas trompetas que, en cierto modo, funcionan de aviso de lo que se va a desencadenar. Una melodía algo simple, pero concreta, tal y como es el inicio de un ataque de ira. Una Florence recriminando a una pareja que la ha dejado tirada cuando en el principio de la relación todo parecía muy bonito.
  3. Queen Of Peace o la fase de recriminación: Antes o después llegan las primeras peleas. Qué podemos decir de ese inicio que suena bélico pero a la vez con un deje de tristeza. Porque tenemos uno de los estribillos más agresivos del álbum en los que se denota a la perfección la diferencia entre la rabia inicial que yacía contenida y que finalmente explota (caso de What Kind Of Man), a la forja de un sentimiento de ni contigo ni sin ti, de lucha interna y externa. 
  4. Which Witch o la fase de recaída: Donde hubo fuego, quedan rescoldos. Flo aún está quemada jodida. Se nota cierta contención en la melodía pero no puede evitar estallar en la recta final. Si antes hablaba de lucha interna y externa, por el cariz y la composición de este tema en general, aquí hablaríamos más bien de una lucha interna. Esos estribillos en los que Flo hace uso de un rango vocal que está a medio camino entre el control y el grito de desesperación lo dice todo.
  5. St. Jude o la fase de aceptación: El último paso, el momento donde se reconoce todo. “No pudimos tenerlo todo y desde un principio lo supimos, pasemos página de una vez”. Desenvolviéndose en una melodía algo intimista donde Flo suena del todo frágil, la sección de viento se ve modulada de tal modo que hace que el timbre habitual de una trompeta cambie. Si de nuevo aplicamos la teoría, daría lugar a que Flo sigue teniendo constancia de que el amor sigue existiendo, pero tal vez ya no sienta lo mismo por esta persona. Una “modulación” sentimental: Ya no ve el motivo por el que se enamoró, bien porque definitivamente es algo ya superado o bien por haber otros motivos que le impidan verlo.

Así que con esto hemos confirmado el hecho de que Flo está jodida, y que consigue transportar ese sentimiento tanto a nivel lírico como a nivel melódico, utilizando esta particular simbología que he estado desarrollando. ¿Significa acaso que la ausencia de esta sección de viento simboliza la ausencia de amor? Para tener en cuenta este aspecto nos fijaremos en algunos temas del LP.

Por un lado, tenemos los grandes baladones de este álbum, que son Various Storms and Saints Long & Lost, ambos con una estética oscura de carácter lacrimógeno en el que Flo hace gala de una voz que canta al llanto y a la soledad. ¿Ausencia de amor? , encontrando en su lugar una tristeza que podríamos encuadrar en ese tramo entre la fase de recaída y de aceptación final. 

A continuación podemos hablar de las dos joyitas “ocultas” de este álbum (entendiendo ocultas para el público que no adquirieron la edición simple en un Target): Pure Feeling Conductor. De nuevo, en ambos temas encontramos a una Flo lacrimógena, que intenta disfrazar sus sentimientos en un medio-tiempo que es el primer tema, pero que se acaba derrumbando en Conductor para darnos una de las piezas más conmovedoras y personales de este álbum:

I’m the orchestra,
The conductor too,
My heart is a concert hall
And I filled it with you

Esta letra viene acompañada por una melodía a piano que empieza con delicadeza, incrementando su intensidad en el sector medio junto al resto de instrumentación de carácter acústico y suave; para cerrar finalmente en soledad y fragilidad melódica, complementando a la perfección a Flo. Volvemos a lo mismo: representación melódica de una relación que ha sido la protagonista total del álbum.

Pero no toda esta ausencia de amor está relacionada con momentos de bajón de Flo. Hablamos de Delilah, Third Eye o el clímax que lleva el nombre de Mother. Son temas uplifting, que ven su intensidad amplificada en sus respectivos tramos finales. Todos llevan una melodía que invitan a pasar página (con una correspondiente letra acorde a ello): Los coros que vienen después del estribillo de Third Eye que nos hace mover la cabeza instintivamente por lo sencillo de su estructura, la explosión de Delilah y su percusión sencilla pero directa y, finalmente Mother. En este último podemos encontrar cierta simetría con What Kind Of Man por el uso de la guitarra eléctrica desgarradora, pero comprobamos como en la recta final va mutando ligeramente hasta perderse en los últimos segundos. ¿Recuerda a algo? Si bien en HBHBHB encontrábamos el mismo efecto con las trompetas (el amor), aquí lo encontramos con la guitarra eléctrica y el coro, que pueden simbolizar una nueva etapa que difiere de lo que ha vivido nuestra pobre Flo en su época más reciente.

¿Conclusión? Florence ha superado esta relación. Y esto lo deja ver tanto a nivel lírico, como melódico, como simbólico. Ahora lo que cabría preguntarse es: ¿Se trata este álbum de la superación de una relación vista en retrospectiva? Aquí es cuando me meto en terrenos líricos para complementar (un poquito) los artículos de mi amiga Mar diciendo que no. Este es un álbum que se empezó a forjar en un momento sentimental y se concluyó en otro distinto. Este hecho conlleva a encontrar momentos en los que la propia Flo no sabe lo que siente en ese momento. Contradicciones tal vez, pero todo ello ligadas a un estado sentimental que justifica este modo de actuación. Hablamos de la contradicción entre As Far As I Could Get y la propia HBHBHB.

Because I feel unloved
I went as far as I could get 
(…)
And I’m not far enough yet

Este As Far As I Could Get es la exposición máxima de la Florence dolida, que opta por huir de una situación en la cual no se encuentra cómoda, a saber, huir de Londres para intentar olvidar a su (ex)pareja. O ese es uno de los significados que se pueden extraer y que consideraremos aquí. El “problema” llega cuando cogemos la letra de HBHBHB, concretamente:

So much time on the other side
Waiting for you to wake up

Si tenemos en cuenta un significado literal en este caso, alejándonos de cualquier significado metafórico (ese punto de vista está desarrollado en la entrada de Mar), estos pueden ser unos versos que hagan referencia a la diferencia horaria, simple y llanamente. Encontramos 8 horas de diferencia, y este podría ser un canto de Flo al intento de mantener una relación a distancia que ves como se va desvaneciendo con el tiempo por la ausencia de contacto.

¿Tiene que ser una contradicción? Tal vez se corresponda al orden en el que se desarrollaron los eventos (primero qué bonito es todo HBHBHB, vuelvo para ver que no es así y me voy llorando As Far As I Could Get y enfadada What Kind Of Man). Teniendo en cuenta la situación que estaba viviendo Flo y de la cual nos hace partícipes a lo largo de 19 temas, sería plausible cualquiera de las dos teorías. Esto no quita una cosa: la sensibilidad de una mujer como esta ante una relación tormentosa y la capacidad de superación y de registro de la misma. Bravo, Flo. Bravo.


Enlaces de interés

Artículos de Mar Suárez en relación a este álbum y su valor sentimental y lírico: Parte 1, parte 2, parte 3.

Genius, el portal de letras de canciones donde los usuarios pueden plasmar impresiones y significados de canciones o trozos de ellas (sección Florence and the Machine).

Moby se desvincula de su estilo en The Void Pacific Choir, ¿la nueva era del techno-rock?

Entre actuaciones con la presencia papal cercana la apertura de su restaurante vegano en Los Ángeles, nuestro amigo Moby encuentra tiempo para meterse en el estudio y crear la que será la continuación de aquel innocents que ya data de 2013.

Haciendo gala del eclecticismo que caracteriza la producción del productor de Natural BluesMoby se presenta con el proyecto en paralelo Moby & The Void Pacific Choir, del cual contamos con un primer adelanto: The Light Is Clear In My Eyes.

Con este tema, damos por finalizada la trilogía de inmersión en la electrónica ambiental progresiva que dio comienzo en Wait For Me (allá por el 2009), pasaba por Destroyed (2011) y concluía con innocents, para ofrecernos un material que bebe en cierta medida de aquel proyecto de punk-rock de 1996 que fue Animal Rights. 

Tal y como ocurrió hace 19 años, el músico vuelve a dejar a sus seguidores algo confusos, alejándose del sonido por el que nos había estado llevando hasta el momento. Atrás quedaron los momentos reflexivos o las capas y capas de sintetizadores delicados que acababan formando ambientes dignos de elogio. Ahora nos encontramos a un Moby que va con un sonido brusco, donde el rock que promulgaba hace años sufre una mutación con bases de technoTodo ello con una parte vocal que avanza decidida pero camuflada entre las capas de un sonido brusco con el que Moby intenta abrir (o recuperar si atendemos a aquel Animal Rights) un nuevo camino en su música…aunque no con demasiado acierto.

Recuerdo una entrevista del músico en la que declaraba que se encontraba contento de tener la libertad de poder realizar la música que quisiese sin tener que soportar presiones por parte de compañías. Una cara de esa moneda es el sonido introspectivo de Destroyed, y la contraposición absoluta, este The Light Is Clear In My Eyes. En cualquier caso, supondría una muestra más de la adaptabilidad del productor y del eclecticismo de su obra. Tendremos que esperar al 23 de octubre para escuchar por completo este EP:

Moby – The Void Pacific Choir EP – 23 October01 The Light is clear in my Eyes02 Almost Loved03 Moonlit Sky04 Broken Girl (EP Edit)

Posted by MobyNews on Jueves, 1 de octubre de 2015

Moby-And-The-Pacific-Void-Choir-30-09-15

James Morrison estrena “Demons” y levanta cabeza camino al estreno de su nuevo álbum

Hace casi un año, John Newman publicaba en su cuenta de Instagram una fotografía en la que se le veía compartiendo estudio con James Morrison, donde ponía un comentario que decía lo siguiente:

Been in the studio with #jamesmorrison, trust, his return is sounding huge!!!

En el estudio con James Morrison; creedme, ¡su vuelta suena muy bien!

Esto supondría la vuelta a las andadas del autor de You Give Me Something después de cuatro años de silencio, en el que viéramos publicado su tercer álbum de estudio The Awakening, el cual superó en ventas a su anterior LP, Songs For You, Truths For Me, pero que mantenía el mismo nivel de crítica variada (52/100 recibe en Metacritic este tercer álbum).

Así que mucho le quedaba por mejorar al músico británico tras lanzar cuatro singles de The Awakening que no vieron lugar en la lista de éxitos de ningún sitio o que alcanzaron un puesto que no era el esperado (la colaboración con Jessie JUp, que se quedó como intento fallido de sleeper hit).

Sin la menor de las repercusiones mediáticas, James Morrison lanza vídeo para su nuevo single, y anuncia fecha y título de su nuevo lanzamiento. Este nuevo single recibe el título de Demons, y podremos disfrutar del álbum del que ha sido extraído el 10 de octubre, titulándose el cuarto trabajo de estudio del británico Higher Than Here.

Con lo que respecta a este estreno, Demons abandona, a nivel melódico, tanto sentimentalismo que había en The Awakening. Huye de intimismos y de violines que suenan demasiado melancólicos para adentrarse en una escena de rock ligero con la clara impronta de contemporánea para adultos soul que nos acostumbra a ofrecer el británico.

Es un tema de composición simple, sin mayores artificios ni espejos: intenta ser directo para llegar al oyente en su máxima plenitud. Tal vez no sea el tema de su vida y no cause la sensación que nos causara años atrás You Give Me Something, pero hay que reconocer que ha sabido reciclarse y madurar con estilo.

El vídeo de Demons ofrece una perspectiva interesante del doble ser de la persona, de esa parte del hombre que nos impulsar a realizar algunos actos y que en otros casos nos intenta frenar, todo ello visto desde la perspectiva de un James Morrison que acaba de ser atropellado. Happiness hit him like a train on a track? Esperemos que levante cabeza y le llegue algo de esta felicidad, si no de golpe, poco a poco con la aceptación de este Higher Than Here.