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Mi “Desert Island Discs” personal: Los 8 discos que me llevaría a una isla desierta

Me encanta la BBC Radio. Ya he expresado en otras ocasiones lo mucho que me gusta la programación y la variedad musical que ofrecen. Pero quería destacar en esta entrada un programa que lleva emitiéndose desde 1942, y no es otro que Desert Island Discs.

Estaba un día en clase de inglés en mi academia y, hablando con mi profesora, con la que compartía (y sigo compartiendo) gustos musicales, me acabó recomendado este programa (a raíz de que estábamos hablando de Jamie Callum si no me equivoco). En cualquier caso, me comentaba que este programa se encargaba de llevar a un personaje famoso, que bien podría pertenecer al mundo de la música, ser un actor, escritor, filósofo…, y en el programa le hacían elegir 8 piezas de música. Además de un libro y un bien de lujo.

Pero aquí en esta entrada nos vamos a centrar en el apartado musical, que por algo reconduje el blog a este aspecto. En cualquier caso, voy a poner ocho discos que considero parte importante, al menos de momento, de mi vida. Si bien porque en el momento me sorprendió su estilo o porque me traiga un buen recuerdo. No llevan un orden en concreto, van conforme van surgiendo:

1-Aphrodite de Kylie Minogue (2010)

Se trata del primer disco que me compré, y ya sólo por ello merece estar aquí. Me acuerdo que me empezó a llamar la atención a partir de All The Lovers, si bien ya conocía por mi hermana su mítica Can’t Get You Out Of My Head In My Arms. Pero recuerdo como me descargué el álbum enteró y me encantó el estilo que desprendía ese álbum: un pop sensual que resultaba muy agradable. Me acuerdo de hecho de la fecha (si bien aproximada) en la que me lo compré, y supuso mi introducción en la compra de discos. Así que, técnicamente, me ha llevado a tener una colección musical que, si bien modesta, crece cada día y estoy orgulloso de ella.

2-Momentum de Jamie Cullum (2013)

Mi padre me lo regaló por mi santo hace dos años, y al mes y medio tuve el placer de ver al británico en directo. De hecho, fue mi primer concierto. Que si bien estaba en la última fila (además, literalmente) esa sensación de ver a un artista que llevabas tiempo siguiendo y adorando su música por primera vez, es fantástica. Me acuerdo que al concierto me llevé unos prismáticos (sí, había pantallas para verle, pero somos así), y me sentí muy extraño, pero a la vez embargado, de ver a través de los prismáticos a Jamie Cullum.

3-Destroyed de Moby (2011)

Este fue el disco con el que conocí a Moby. Bueno, a decir verdad, estaba viendo Cómo Conocí a Vuestra Madre y en un episodio de la primera temporada, había un personaje que los protagonistas confundían con el artista (que al final resultó no ser). Curioso yo, me dediqué a investigar, efectivamente, quién era ese Moby, para acabar llegando a ese Destroyed y los sonidos electrónicos que ofrecía. Asimismo, fue también la primera vez que me adentraba en la música de un estilo más alternativo, con sonidos que eran poco habituales.

Sinceramente, estaba entre este álbum y Play, por el hecho también de que los dos me suponen una profunda inspiración a la hora de producir música. Moby me encanta como persona, es alguien que hace lo que más le gusta como quiere.

4-Ágætis byrjun de Sigur Rós (1999)

De hecho, conocí a Sigur Ros a partir de Moby. Recuerdo que en una de las entradas de su blog comentaba que había ido a un concierto de esta banda y que era de sus favoritas, así que decidí darles una oportunidad. Si no me equivoco, creo que empecé escuchando su primer álbum Von, y de primera me dejó muy perplejo, pues era un álbum raro (o por lo menos llegué a esa impresión en un primer momento). Pero no, luego llegó este Ágætis byrjun y todo cambió. Todavía no he encontrado ningún álbum que haya conseguido emocionarme de esa manera. Me gusta este estilo post-rock que predican y esa instrumentación que es muy bonita (ahí va el término del crítico musical/melómano).

Además, este disco me lo compré en mi viaje a Seattle del pasado año en el Record Store Day… por $1.

5-Boardface de Gotye (2003)

En plena fiebre Gotye y Somebody That I Used To Know, yo me dediqué a investigar un poco sobre su carrera y acabé llegando a su primer álbum Boardface. Un trip-hop muy interesante que probablemente pase desapercibido para el gran público, pero una auténtica joya para los amantes de la música, y sobretodo de Gotye. De nuevo, una inspiración para crear, se trata de un álbum novel y debut, basado en el sampling y que nos ofrece un resultado muy bueno.

Además de todo esto, tiene una historia de amistad bastante curiosa detrás del álbum, desde luego.

6-Delirios de Grandeza de Alaska (1996)

No sería capaz de quedarme de un álbum de Alaska de su época ídem, así que me quedaría con este recopilatorio que es el que mejor recoge su carrera en los años 80. Quien sea seguidor de este blog sabrá que soy muy fan de esta época, y que la música española que escucho es o esta o indie. Pero en cualquier caso, Alaska podría considerarla una de mis guilty pleasures. Me encanta la energía que irradiaba de joven y el estilo de la Movida Madrileña que llevaba.

Además, me resulta una mujer muy curiosa y extremadamente culta.

7-Yoshimi Battles the Pink Robots de The Flaming Lips (2002)

Por favor, no iba a acabar esta entrada sin mis queridos Flaming Lips. No recuerdo cómo llegué a saber de ellos, pero el caso es que lo primero que escuché de ellos fue The Terror y me produjeron tanta curiosidad que me decanté por escuchar más de ellos. Y así (o al menos así lo creo) es como llegué a este Yoshimi, que aún me sigue pareciendo un álbum con una concepción muy curiosa, pues mezcla desde percusiones pegajosas con trasfondos más experimentales. Si bien es lo más descafeinado (por no decir menos raro) de esta gente, esto no quita que sea también uno de sus álbumes más interesantes. Aunque claro, de todos los álbumes que hacen podemos decir eso.

Además, cuando estuve en Seattle en el Record Store Day, además de comprarme la edición en vinilo limitada de 7500 copias del 7 Skies H3 (aquella canción de 24 horas que consiguieron condensar en un álbum de una hora), el llevar ese vinilo me permitió compartir conversación con más personas que se lo iban a comprar. Así que, les guardo un cariño especial a este grupo.

8-Pure Heroine de Lorde

No me cansaré de la historia de Lorde. El cómo una chica de 16-17 años acabó conquistando las listas de ventas con un tema que no tenía nada de comercial y que era 100% auténtico, y cómo ha sabido mantenerse y no caer en las garras del olvido mediático y acabar como un juguete roto. Es una historia motivadora desde luego. Con un estilo musical elegante y un estilo de vida que, si bien llamativo, no es lo ostentoso de otras como Lady Gaga, ha sabido estar en el punto mediático perfecto, sin llegar a la polémica (aunque si bien ha hecho comentarios que le ha valido numerosos tweets de respuesta). Y sobretodo, ha sabido acostumbrarse a la fama. Pero siempre tiene en mente que es una chica joven, y es algo que se puede ver perfectamente en su cuenta Tumblr, donde siempre ha expresado sus reacciones en su evolución musical.

Y en cualquier caso, es un disco impecable. Para que nos vamos a engañar.

Recomendación de la semana II: “Go” de Jonsi, pop barroco, energía y alegría

Que sí, que prometo que alguna semana os sonará el artista que recomiende.

Pero es que tenía muchas ganas de recomendar a Jonsi. En realidad se llama Jón Þór Birgisson, pero los amigos (y el resto de la humanidad que no es/sabe islandés, vamos, los que no seamos ni Björk ni los que representan al país en Eurovisión) nos tomamos el lujo de llamarle Jonsi.

Si tampoco lo conoces por el nombre real, tal vez te suene por ser el cantante de la banda islandesa Sigur Rós. Lo mismo sigues igual, y supongo que decirte que es ciego de un ojo y que toca la guitarra eléctrica con un arco de celo tampoco esclarecerá mucho más, pero ya de paso recomiendo su banda principal, que trabajan un post-rock bastante interesante.

Pero hoy vengo a recomendar el álbum en solitario de Jonsi, Go. Un álbum en que se aleja completamente de la temática habitual de su banda y saca provecho de dos aspectos: su voz (introduciendo efectos vocales que van y vienen, un poco Ellie Goulding y que se puede notar nada más empezar en el tema que hay justo arriba de este párrafo); y la alegría que, seamos sinceros, falta en Sigur Rós. Y es ahí cuando sacamos temas tan dinámicos como Go Do  Animal Arithmetics.

La producción de Jonsi se deja ver tanto en alguna keynote de Apple (Sinking Friendships), como en la banda sonora de películas como How To Train Your Dragon o en el caso de su tema Around Us para el FIFA 2011. 

Go es un álbum que ha tenido muy buena acogida y tiene un buen espacio entre la crítica musical, con una puntuación media de 8 sobre 10. Sin duda, me parece un álbum que es digno de compartir, con un sonido que bebe del pop barroco con una buena producción de violines, en algunos momentos un toque más tribal y en otros se fija en su Sigur Rós para añadir momentos de calma. Es un álbum que no deja indiferente desde luego, y un proyecto escolar me ha permitido volver la vista a esta joya que data del 2010.

Recomendación de la semana I: “Atlas: Year One” de Sleeping At Last

Porque sí, me apetece hacer una sección semanal, y que duré de verdad. Como recomendar un artista es demasiado general, lo dejaré en un álbum/canción a la semana.

¿A quién tenemos en esta semana de estreno? Sorpresa, a alguien del que no había hablado antes en el blog (y no es ironía): Sleeping At Last. No te extrañes si no los conoces, pues (aún) no han conseguido una canción que haya sido un éxito en listas ni algo rompedor, pero eso no implica que no tengan su merecida notoriedad, moderada eso sí. Pueden presumir de haber incluido temas en series como Anatomía de Grey o en películas como Amanecer, de la saga Crepúsculo.

En cualquier caso, el álbum que nos lleva a esta entrada tampoco es un álbum al uso. Es la compilación de los temas que ha ido lanzado Ryan O’Neal, único miembro de este proyecto musical después del abandono de sus otros dos miembros Chad O’Neal Dan Perdue, durante este pasado 2013/2014. El álbum cuenta con un total de 30 temas con títulos como los nombres de los planetas, los puntos cardinales los océanos más grandes del mundo (ahora empieza a cobrar sentido el título del álbum).

El caso es que me interesé por el grupo a partir de ver en mi página habitual de descarga musical la portada de uno de los EPs que conforma el álbum, Land concretamente (el de las canciones con puntos cardinales). Me pareció una portada muy bonita, y como yo soy de los que juzgan un álbum por su portada, le decidí dar una oportunidad.

El estilo de este EP se puede extrapolar al Atlas: Year One. En general, podríamos considerar el estilo como un Kodaline que en ciertos temas se mezcla con los violines melancólicos y llena atmósferas de Sigur Rós. Encontramos temas que empiezan muy suave para acabar en un delicioso crescendo, otros en plan más acústico folk, y otros que mezclan ambos estilos.

Sin duda, es el álbum perfecto para alguien que busca un poco de tranquilidad y fragilidad en la producción. No hay temas rompe pistas ni temas que perdurarán en la memoria de quien los escuche, pero alguna que otra perla escondida hay entre estos 30 temas.