sufjan stevens

El (verdadero) top álbumes 2015: previsible o no, aquí voy

¡Que este no es broma!. Después de una última semana decidiendo los últimos discos y viendo un orden convincente de este top 10 álbumes de 2015, quedo contento. Muchos discos han quedado fuera, y a algunos los rescataré en menciones de honor en una entrada posterior. Pero vamos a lo que vamos. Aquí presento, en orden ascendente, los 10 álbumes que más me han convencido este año, tanto en estilo como en concepto. Un orden casi arbitrario en el que me he permitido “cambiar” las notas de los álbumes de este ranking que he reseñado previamente, porque he seguido lo que a día de hoy me gusta que tal vez en un par de meses cambie, pero así son las cosas y así os las voy a enseñar:

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10: Son Lux – “Bones”

Mezcla de electrónica disonante con bases frenéticas, Son Lux se presenta en este álbum como un grupo y no como el proyecto en solitario de Ryan Lott. Un álbum que puede ser considerado como la evolución de una misma temática: temas que se relacionan los unos con los otros tanto en melodías como en lírica. Más información en la crítica que les hice.

son-lux-bones

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9: Passion Pit – “Kindred”

Uno de los comeback esperados de este año ha sido el de la banda liderada por Michael Angelakos. Consiguieron traer un álbum que conseguía rebajar toda esa explosión desmesurada de “Gossamer” para entregárnosla en pequeñas perlas como ‘Until We Can’t (Let’s Go)’ o la apertura ‘Lifted Up (1985)’. Un álbum bien equilibrado en ese aspecto, el melódico. Y en cuanto a nivel lírico, tenemos a un Angelakos más entregado que nunca a airear y ventilar su (ya acabada) relación con su mejor, haciendo un recorrido sentimental por diferentes estados y momentos, pero todo ello sobre construcciones melódicas que, en general, te hacían pensar en aspectos más positivistas. Aquí la crítica que les hice.

Kindred_Passion_Pit

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8: Sufjan Stevens –Carrie & Lowell”

Estamos de acuerdo que no es el álbum más animado del Sufjan, y que si bien “Illinois” era una obra maestra con un importante trabajo de producción y un ambiente más bien positivista, en “Carrie & Lowell” se encierra en una coraza de intimismo de un carácter más bien folk que consigue que sintamos que nos habla directamente a nosotros. Una instrumentación que pasa de momentos de guitarra acústica a construcciones con coros delicados y una ambientación apenas perceptible pero que en conjunto se encarga de darle el cuerpo a los temas. Aquí crítica.

Carrie & Lowell

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7: Dan Mangan – “Club Meds”

Uno de los descubrimientos que he hecho este año y que ha conseguido colarse en el ranking. Este álbum me sorprendía por el carácter sombrío del conjunto, que me hacía pensar en unos The National pasados por un filtro de distorsión ligera e instrumentación menos ligera. Es un álbum con el que estoy encantado y con el que he disfrutado mucho. No es una fiesta ni nada parecido, pero la parte vocal y tal vez la reminiscencia a los de Matt Berninger sean culpables de ello. Secciones de viento por aquí y allá, construcciones que van in crescendo y todo con una ambientación del estilo de la portada con la que nos presentan este trabajo. Aquí comentario que hice del álbum.

Club Meds Dan Mangan

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6: Panda Bear – “Panda Bear Meets Grim Reaper”

Un disco que cuando comienzas su escucha entras en un vórtice espacio-temporal del que no se puede salir hasta que se termine el LP. Las bases electrónicas de sintetizadores pegajosos, la parte vocal que funciona como un instrumento más y no busca el protagonismo, las producciones tan bien trabajadas de Noah Lennox hace que te gusten sus temas pero sin saber por qué. Porque no es un disco fácil del que puedas extraer temas con facilidad, es un álbum que o te gusta o no. Y a mí me encanta su carácter tan particular y el conjunto, dejarme llevar por el carácter tropical de ‘Tropic of Cancer’ o en la hipnótica ‘Principe Real’. Aquí crítica.

Panda Bear

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5: Björk – “Vulnicura”

Björk, una de las granDiosas de este 2015, nos abrió su corazón a principios de año cuando su disco se filtró por internet y tuvo ese lanzamiento tan precipitado. Pero como ella misma dijo, eso era síntoma de que el álbum era un ser vivo en sí mismo y ansiaba ser lanzado. Y le hizo bien. Un álbum que exhala su esencia en cada tema, desde la delicadeza de ‘Stonemilker’ a los momentos más rompedores y tensos en ‘Black Lake’. Un álbum que desprende dolor entre las producciones electrónicas y orquestales fruto del binomio Björk-Arca. Un álbum que es un paso adelante en la diva de las vanguardias. Un disco que mira al pasado recorriendo los sentimientos de la cantante islandesa pero que a sí mismo atisba el futuro de su carrera musical. Aquí crítica.

bjork-vulnicura-cover

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4: Father John Misty – “I Love You, Honeybear”

Si tuviese que elegir el icono hipster de este 2015, sería Joshua Tillman a.k.a Father John Misty. Y si tuviese que elegir uno de los mejores letristas de este año, también sería él. En “I Love You, Honeybear”  encontramos temas con una base barroca importante. Una producción que tira a lo grande, a la orquestación, pero siempre dejando espacio a momentos más íntimos como ‘Bored in the USA’. Porque son en temas como estos donde encontramos la vena crítica del músico, porque en un álbum donde habla de amor desde un punto de visto repleto de metáforas y experiencias descritas desde un punto de vista costumbrista pero pasado por el filtro “hipster” del músico, encontramos lugar para la crítica como en el tema antes mencionado. Temas que se prestan a múltiples escuchas y, en resumen, un trabajo que en conjunto funciona tan bien como cogiendo cada una de sus partes por separado. Aquí comentario del álbum.

I Love You, Honeybear Father John Misty

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3: Jamie xx – “In Colour”

Era necesaria una renovación del panorama electrónico hipster de carácter más mainstream, y en 2015 se ha dado gracias a Jamie xx y esta joya que es “In Colour”. Un álbum donde el músico componente de The xx no duda en jugar con sonidos de un carácter más analógico, samples y melodías muy bien construidas, capa a capa, que nos transporta a madrugadas en áticos de Nueva York. Es simplemente maravilloso este álbum. Un ejercicio de equilibrio de momentos minimalistas e íntimos con otros en los que las melodías adquieren un carácter más sobrecargado, pero siempre en buena proporción. Aquí crítica.

In Colour Jamie xx

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2: Tame Impala – “Currents”

Para muchos, uno de los WTF del año, para mí, un álbum imperdible y un salto al vacío de Kevin Parker, mente creativa detrás del conjunto. Aunque las bases e influencias siguen ahí, nn “Currents”, Tame Impala se desprende de todo carácter psicodélico de sus primeros trabajos para dejar paso a producciones de un carácter más 80’s y friendly. Ese ‘Let It Happen’ de 7 minutos que se te hacen como 3 con su sección de vocoders y de synth strings es de los mejores momentos que nos ha dado la música este año. Un álbum que funciona mejor en conjunto que por separado, pero aún así no es excusa para que podamos extraer fácilmente temas pegadizos como ‘The Less I Know The Better’ o ‘Cause I’m a Man’, uno de los nuevos tema bandera de este grupo. Aquí crítica.

Currents

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1: Florence + the Machine – “How Big How Blue How Beautiful”

Lo justifiqué en su momento con la crítica, lo justifiqué tiempo después con el análisis de su producción y la relación con la esencia del disco y Mar hizo un interesante ensayo centrándose en la lírica del álbum. No creo que haya más que decir de este álbum. Seis meses llevamos con él y aún sigue fresco. Un álbum enérgico con el que goddess Flo al fin adquiere en el panorama musical el papel que se merecía. Aquí crítica, aquí análisis, aquí ensayo.

How Big, How Blue, How Beautiful Florence and the Machine

Crítica de “Carrie and Lowell” de Sufjan Stevens: La re-invención y re-interpretación del folk americano

Sabéis que la portada de un disco me influye mucho. Así que comprenderéis que, cuando vi por vez primera la portada de este Carrie and Lowell de un artista como es Sufjan Stevens del cual no había oído hablar hasta ahora (o probablemente había leído en alguna ocasión su nombre pero no le dediqué mayor importancia), me chocara bastante y, en cierto modo, no sabía a qué me iba a enfrentar. Lo cual sólo hacía esta crítica más interesante, porque tampoco quise leer que estilo predicaba el artista de Michigan.

Cual fue mi sorpresa ante encontrarme con un tema como Death With Dignity para abrir el álbum. Un tema de clara esencia folk, donde un punteo ligero de guitarra acústica contrasta, en cierto modo, con la letra tan personal que va a estar presente tanto en este tema como a lo largo del álbum. En este caso, hablando sobre la muerte de su madre, pero, en cierto modo, aceptándola (And I long to be near you, But every road lends to an end).

En cierto modo, este primer tema se encarga de recoger toda la esencia de este álbum. Por un parte, esa vena acústica de guitarra con toque de piano que va a evolucionar en interesantes melodías que me encargaré de mencionar a lo largo de esta entrada, y por otro lado, en un apartado lírico, la muerte de su madre y los recuerdos que conlleva su figura. Esta presencia se va a notar de manera más sutil en temas como Eugene, donde se podría establecer cierta conexión, o en Fourth Of July de una manera más directa (It was night when you died, my firefly; What could I have said to raise you from the dead?).

Dejando a parte la lírica del álbum, la cual recomiendo prestar especial atención ya que, por medio de de metáforas establece, además de esta relación de recuerdos hacia su madre, relaciones de amor, tanto con amantes como a un plano más espiritual estableciendo comparaciones en ocasiones bíblicas, como en el caso de John My Beloved. Pero como digo, centrándonos de nuevo en un aspecto más musical, contamos con 11 temas que cuentan con una producción que va desde lo más acústico como en Death With Dignity Eugene donde a Sufjan le basta con una guitarra y toques de piano para defender temas en los que entremezcla fragilidad y claridad de una manera muy interesante. Por el contrario, encontramos la evolución de este estilo a pocos temas de distancia, y es el caso de Should Have Known Better Forth Of July, por citar dos ejemplos claros, donde esta instrumentación da paso a ciertos teclados, coros envolventes y efectos del estilo que dan mucho cuerpo a los temas y consiguen transportarte a la atmósfera que intenta transmitir, y consigue, este artista.

Consigue transmitir la misma fragilidad y el mismo intimismo predicando un estilo más producido en temas como Blue Bucket Gold, que avanza lento pero seguro al ritmo acompasado del teclado y las voces que se contraponen en los versos. Son temas en los que la instrumentación, véase los ligerísimos toques de guitarra eléctrica o los sintetizadores, en lugar de formar melodías a seguir, se encargan de formar atmósferas que en ocasiones recuerdan a la vena más post-rock/ambient de Sigur Rós. Estos momentos suelen estar protagonizados por un silencio en la melodía principal que antecede a estas gemas del álbum que se encuentran ocultas.

También habría que decir que es un álbum para contemplar y admirar, por decirlo de algún modo. No se puede sacar ningún single obvio, por decirlo de alguna manera. Tal vez Should Have Known Better podría hacer la función de éste, pero en general es un álbum que funciona en conjunto, el que hay que apreciar y entender escuchándolo de principio a fin. Tanto a nivel lírico como a nivel de instrumentación, ya que en ambos aspectos, Sufjan Stevens experimenta una interesante evolución. Por ello, no podría decir que sobrase algún tema, tal vez podría señalar que The Only Thing es el que más tarda en entrar y lleva una línea muy parecida a Death With Dignity No Shade In The Shadow Of The Cross, para al final desembocar en una melodía donde confluye una instrumentación que da mucho cuerpo. Pero por otro lado es un tema imprescindible, y es que a nivel lírico considera que es de los temas mejores escritos. Incluye referencias mitológicas, bíblicas, personales y maternales, todo para confluir en una canción que describe su carácter a la muerte de su madre, desesperado y algo deprimido.

Pero como digo, es un álbum muy admirable en el que se nota un excelente trabajo. Personalmente, no creía que un álbum que podríamos considerar perteneciente a la rama del folk, pudiese dar tanto juego a nivel instrumental. En ocasiones recuerda a un Father John Misty menos serio, en otras a un Passenger más meditabundo, pero, por lo que he podido desentrañar escuchando este álbum, la huella Sufjan Stevens es muy intensa y cautivadora.

Sin más, pasemos a las valoraciones.

Originalidad

En el álbum: En general, Sufjan Stevens consigue transmitir a cada tema algo único, aunque cueste encontrárselo y en ciertos momentos notemos alguna reminiscencia a algún tema anterior. Pero le puedo dar perfectamente un 0,8/1

Con respecto al resto: Dentro de la música actual, desde luego que nos trae un panorama musical que, al menos de momento, no está muy desarrollado ni muy en auge. Tal vez podamos encontrar recuerdos a un Father John Misty relajado, pero esta vena acústica no la consigo encontrar en álbumes actuales. 1/1

Impresiones

Primera Impresión: Me empezó sorprendiendo, pero luego en cierta manera se empezaron a relajar estas expectativas al ver que había momentos que, al menos en primera instancia, me parecían algo aburridos. Que luego cuando escuchas el álbum en su totalidad consigues cuadrar esos momentos, pero de primeras, me dejaron algo tibio. En cuanto a la instrumentación, punto positivo desde el primer momento, al pasar de temas más simples a otros más producidos con esos momentos tan post-rock. 1,5/2

-Tema a tema en profundidad/Impresión general: Como digo, temas impecablemente producidos, donde Sufjan se atreve a ir de lo más acústico/simple a lo más producido a golpe de sintetizador suave y envolvente. No encontramos venas muy virtuosas ni melodías complicadas con las que se pueda lucir, si no que es simplemente Sufjan ya delante de un teclado ya al mando de una guitarra. Podría ser perfectamente un bedroom record, y es que es fácil imaginarse al artista en su dormitorio componiendo y produciendo estos 11 temas del LP. Hay momentos que, a pesar de la buena producción, no me terminan de convencer, como The Only Thing John My Beloved que veo que tardan algo en arrancar, pero aún así no afectan estos pequeños “fallos” o “momentos que no me terminan de convencer” al álbum en general 4,5/5

Lista de reproducción y compra: Tengo algunas dudas, pero diría que Should Have Known Better podría formar parte de mi lista de reproducción diaria. Además, se me ha pegado con mucha facilidad el verso que dice “When I was three, three maybe four” y, aunque casi no aporte nada al tema en general, me ha ganado por eso. Además, como suena en cierto modo atemporal el tema, le auguro un buen futuro en mi lista. Y sin duda, me compraba este álbum. Veo que ofrece algo novedoso al, reinventar en cierta manera, el panorama folk añadiendo ligeros toques de sintetizadores envolventes que consiguen sorprenderte y hacer, sin tú darte cuenta, que te gusten los cortes que conforma el álbum. 1/1

Puntuación total: 8,8/10

Carrie & Lowell