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¿Qué esperar del “reputation” de Taylor Swift?

Hace una semana, Taylor Swift volvía a aparecer en escena con nuevo single, consecuente vídeo, y anuncio de un nuevo álbum. De título “reputation”, el sucesor del maravilloso “1989” verá la luz el próximo 10 de noviembre. El primer acercamiento al sonido del que será el sexto álbum de la cantante lleva por título “Look What You Made Me Do” y supone un acercamiento a sonidos más urbanos y violentos, una faceta que nos resultaba desconocida (exceptuando, tal vez, aquel “I Knew You Were Trouble”).

Entiéndase como “violento” en el mundo de Taylor Swift un sonido que recuerda a Lorde en su debut, en ese espectro se mueve este nuevo single. La portada lo sugirió y este tema lo confirmó: Taylor Swift va a dar un golpe sobre la mesa y va a convertirse en abanderada de lo urbano. No vamos a encontrar una segunda parte de “1989” ni sonidos tan amigables (una pena para quien escribe esto), sino que vamos a encontrar una reivindicación, a la cantante dejando de ser tan naïve. Podéis verme desarrollando esta idea en el siguiente vídeo:

¿Es el streaming la salvación y Apple Music el nuevo profeta?

Escribo estas líneas mientras se instala la nueva actualización del sistema operativo del iPhone, el iOS 8.4 el cual incluye, entre otras tantas mejoras, la incorporación del Apple Music, el nuevo servicio de música por streaming creado por Apple que busca hacerle la competencia a servicios de renombre como Spotify.

El objetivo de la compañía de Cupertino siempre es aportar un toque de diferencia a lo ya existente, bien añadiendo aspectos revolucionarios que no habían sido jamás inventados o, como es en este caso, coger lo existente y crear un compendio que satisfaga al consumidor porque reúne varios aspectos que se buscan a la hora de consumir música.

Con lo cual, Apple Music va un paso más allá, siendo además de un servicio en streaming, un almacén de la música que ya posees, una radio 24/7 (y no como las estaciones de radio de Spotify, sino una radio “de verdad”. Recordemos que Zane Lowe, presentador de la BBC Radio, dejó su programa para apostar por esta nueva plataforma), y un modo de interacción artista-consumidor que pretende funcionar como red social del estilo de Myspace (esperemos que con mejor suerte que Google +).

No tiene nada que ver, pero aligera la entrada. Buena cover de “Counting Stars” en la BBC Radio

En cualquier caso, esta nueva aparición ha permitido a algunos medios declarar el estado de salvación de la música, o al menos posibilidad de la misma, gracias a los servicios en streaming. Vale que Spotify lleva años con nosotros, y otros servicios parecidos como Grooveshark Soundcloud, pero para que Apple apueste por algo así ya tiene que ser porque le ve filón, ¿no?

Apple Music traía cierta polémica bajo el brazo. Se presentaba como un servicio que permitía a los clientes adoptar el servicio premium durante tres meses gratis, a modo prueba. Eso sí, con un problema que, al fin y al cabo, no atañe al común de los mortales, pero sí a los que hacen posible que esto exista. Y es que, este free service traía consigo que los artistas no percibieran dinero alguno de las escuchas que se hicieran de su material durante estos tres meses.

Claro, tú, consumidor medio, puedes pensar que Madonna va a poder seguir llevando su ritmo de vida cobre o no esos tres meses, pero entonces apareció Taylor Swift para remarcar (como ya hiciera Jack White con Tidal) que la música no es gratis. Y que estos tres meses sin cobrar podrían resultar decisivos para un grupo indie sin demasiada notoriedad.

Así que Apple decidió recular y seguir ofreciendo estos tres meses de prueba y además pagar a los artistas. Cambia quien pierde el dinero, pero el único perjudicado sería Apple que vería compensada esa pérdida vendiendo un par de Mac Pro.

Llego tarde, pero estoy descubriendo a al-J y me están sorprendiendo para bien

Volvemos a lo mismo, ¿por qué es, en caso de serlo, el servicio de streaming la salvación de la música? Por lo que a mi respecta, vamos a establecer dos formas de considerar al streaming una salvación y las analizaremos por separado.

La salvación viene por los beneficios

Un artista no deja que otras personas escuchen el material en el que ha estado trabajando durante largo tiempo de forma gratuita, y aunque, no demasiado, el artista cobra por tener su música en una de estas plataformas. Este cobro no es desorbitado ni mucho menos, de hecho será inferior a lo que pueda cobrar por la venta de un álbum físico, y es que recordemos que Taylor Swift acabó retirando su material de Spotify ya que no consideraba suficiente la cantidad que ganaba.

Pero ahora toca valorar el equilibrio de esto. Indudablemente, aunque esté experimentando una interesante subida, se venden muchos menos discos que los que se escuchan por streaming. Muchos artistas comentan que la mayor parte de su sueldo (dejando actuaciones en vivo de lado, que son lo que de verdad mantienen en pie a los artistas) viene por las ventas digitales, a lo que han tenido que sumar lo obtenido por el streaming. Recuerdo un grupo, aunque no su nombre, que colgó un álbum “en blanco” en Spotify. Entonces pidieron a sus seguidores que lo escucharan para lograr financiar su tour. En parte funcionó, pero acabó siendo retirado por la plataforma.

En cualquier caso, no son cantidades con las que sobreviva un artista, ni el servicio en streaming, a lo que salario se refiere, supone un milagro. Si bien una alegría, la salvación no viene en este aspecto, aunque sí la apoya.

La salvación viene por la fama

Antiguamente un artista se hacía conocido abriéndose camino con un tema que acababa llegando a las ondas radiofónicas por un motivo u otro. Estamos en 2015 y la mayor parte de artistas que conocemos o con los que nos “codeamos” habitualmente vienen o bien de un panorama indie en el que han ido a su suerte hasta que, gracias al boca en boca o el ir girando continuamente y ganándose seguidores, se han abierto paso en los grandes libros de la música, como es el caso de Vetusta Morla. O bien estos grandes nombres vienen porque se han abierto camino a través de medios como Youtube o publicando su música de manera totalmente independiente (Pablo Alborán en el primer caso, Hozier en el segundo).

De nuevo, era algo duro de conseguir, pero ya resultaba más fácil que ir discográfica por discográfica con una maqueta grabada de cualquier manera. Pero ahora tenemos Spotify Apple Music, donde absolutamente cualquier persona puede publicar su música (previo pago de una inscripción de artista, que tampoco estos son medios que regalen el dinero) y donde cualquier persona puede encontrarla. Así encontramos infinitud de grupos que te siguen por Twitter y tienen su música en Spotify. Que correrán mayor o menor suerte, pero ya es un primer paso para darse a conocer y, para qué engañarnos, percibir cierta recompensa por su música.

Así que, como digo, estos servicios por streaming suponen que un grupo llegue a darse a conocer. Esta notoriedad conlleva el aumento del grueso de fans, conciertos, contratos… Con lo cual, si consideramos la salvación como sinónimo de ganar famael streaming es efectivamente la luz al final del túnel.

Con temas como este, Bon Iver se puede quejar de todo lo que quiera

Así que con estas nos encontramos. Habrá que ver si la de Taylor Swift es la única polémica a la que tenga que hacer frente este nuevo servicio de Apple o encontraremos nuevos frentes abiertos a los que pueda poner una solución tan rápida como ya hiciera con lo nombrado anteriormente. En cualquier caso, Apple Music se presenta como un servicio que, si bien no clasificaría como la solución definitiva a que el panorama musical mejore, si puede suponer cierto empuje hacia la dirección correcta. Aunque gente como Justin Vernon (también conocido como Bon Iver) no tengan demasiado aprecio con estos servicios y, como yo, sigamos siendo partidarios de los discos, pues le tendremos que dar una oportunidad, Justin.

Mi apuesta para los Grammy de 2015 en 11 categorías distintas

¿Y por qué en once categorías y no en más o en menos? Por un lado, hacer una porra con las 83 categorías en las que se opta a los Grammy es muy difícil, y por otro lado porque directamente en otras categorías no conozco a los artistas o los álbumes (caso de la categoría dance/electrónica).

En cualquier caso, allá voy con mi apuesta en estas 11 categorías más importantes:

Record Of The Year: Mis apuestas van a por Chandelier de Sia, aunque se enfrente a la fiereza de Taylor Swift y su Shake It Off y a Meghan Trainor y su One hit wonder All About That Bass, que debería quedarse en eso.

Album Of The Year: No son todos, pero este es uno de los casos en el que tengo más o menos claro el destinatario de este premio: Beyoncé. Ésta atacó con un álbum que ha dado mucho de que hablar a lo largo de este año y que ha generado una buena crítica en general. Por lo que a mí respecta, enviaría el premio a Sam Smith por In The Lonely Hour, que me parece un álbum rompedor para ser un debut que, entre melodías R&B suaves, vemos la personalidad del británico.

Best New Artist: Si de todos los que hay tuviera que decir quien lo va a ganar, diría que Sam Smith. Es un artista que ha tenido un crecimiento exponencial en el mundo de la música, desde sus inicios hace un par de años colaborando con Disclosure pasando por su participación en el Band Aid.

Best Pop Solo Performance: Me voy a mojar con Shake It Off por el espectáculo que da, aunque en perfección vocal competiría fuertemente con Sam Smith y John Legend. Sia encuentra difícil defender Chandelier por la tonalidad de los estribillos de los mismos, y Happy, en las actuaciones que he visto, es puro postureo.

Best Pop Duo/Band Performance: Si se trata de encontrar el equilibrio entre espectáculo y calidad vocal, mi voto es para Coldplay y su A Sky Full Of Stars, pura energía y positividad en el escenario, con un tema que hace bailar y se queda grabado a fuego.

Best Pop Vocal Album: Me tengo que inclinar hacia Ed Sheeran y x. Por mucho que me guste Coldplay, esa esencia tan tranquila de Ghost Stories no puede competir con él. Ídem para Sam Smith. Katy Perry y su evolución llamada Prism podría suponer una dura adversaria para el pelirrojo, pero de momento me quedo así. Y Miley Cyrus solo ha buscado llamar la atención con un álbum que espero no se lleve el galardón.

Best Rock Performance: Lazaretto, sin duda. La energía que transmite el tema de por sí y la añadida por Jack White en los directos hace que este sea un tema imprescindible de este año.

Best Rock Song: Lo malo de este último álbum de Beck es, que a pesar de la buena calidad que derrochan cada uno de los temas, está en el limbo entre el rock y el country y no llega a ser ninguno. Mi apuesta va otra vez por Lazaretto, aunque como digo, Blue Moon es de mis temas favoritos de este año. Si hubiese una categoría indie, Ain’t It Fun de Paramore se llevaría el premio, pero en esta categoría lo veo un poco fuera de lugar.

Best Rock Album: Aquí no podría decir con seguridad quien se lo va a llevar, pero me gustaría mucho que se lo llevaran The Black Keys por un álbum tan completo como Turn Blue, donde hay momentos de rock, de experimentación, y música progresiva.

Best Alternative Album: Arcade Fire volvió a las andadas con Reflektor y tienen mi voto para el galardón. Escribo esta entrada con St. Vincent de fondo y no le veo muchas posibilidades frente a la grandilocuencia que despierta el trabajo de los canadienses. También es verdad que, aunque con el telón rockero de fondo, cada uno predica un estilo (Arcade Fire más oscuro y St. Vincent más synthpop).

Best Music Video: Mi voto va 100% a Happy, porque a pesar que la canción ya esté muy vista, tanto el video como el propio tema ha marcado todo este año 2014. Aunque, si de mi dependiera, me gusta mucho más el video de Chandelier.

En fin, esta es mi apuesta a día de hoy sobre los Grammys de 2015, a entregar en febrero de 2015. Habrá que ver los aciertos que he tenido por entonces.

Taylor Swift estrena “Out Of The Woods” y aumentan mis temores por su nuevo álbum

taylor-swift-out-of-the-woodsTaylor Swift animaba la tarde (o mañana, dependiendo de en qué lugar del mundo estemos hablando) con el estreno de un nuevo adelanto de su álbum 1989. En este caso, se trata de la canción Out Of The Woods, donde la americana abandona del todo cualquier rastro acústico que hubiéramos medio podido encontrar en Shake It Off para hacerse fan de los sintetizadores intensos con una onda muy 80’s, una melodía que empieza lenta pero se convierte en un poco llena estadios y un estribillo simple en lo que a lírica se trata (Are we out of the woods yet? x4 Are we in the clear yet? x3 In the clear yet god).

Si en Shake It Off encontrábamos una instrumentación simple (recordemos que era una melodía protagonizada por la línea tocada por los instrumentos de viento y la batería del más puro estilo Happy) con una letra rápida y elaborada, este tema es su contrario. Parte instrumental más elaborada en lo que a capas de sonido se entiende que ha sido creada de la mano de Jack Antonoff, de fun., más enfocada en el rock de tintes electrónicos y letra muy simple que, oh sorpresa, habla de amor.

¿Estamos viviendo una nueva etapa Red pero con otro nombre, o, en este caso, número? Recordemos que todo empezó con un We Are Never Ever Getting Back Together para después salir con un I Knew You Were Trouble que nos impactó a todos por la temática dubstep que llevaba en el estribillo. Este Out Of The Woods, un poco más flojo que el último nombrado pero a la vez más soportable, nos apunta a la misma dirección. A que a finales de octubre cuando veamos este 1989 nos encontraremos dos caras: Una cara formada por los temas de temática más electrónica, que apelen a la madurez musical de la artista; y una cara formada por los temas más acústicos que intenten recordar sus comienzos, cuando todo era country y tranquilo. El tiempo lo aclarará. Dos semanas y contando.

El “booty” de JLO y la “anaconda” de Nicki, o como la ordinariez da grandes pasos en la música

Érase una vez, Miley Cyrus y su twerking. No hay que remontarse demasiado en el tiempo para recordar el revuelo que se formó ante su polémico vídeo para su canción We Can’t Stop, y qué decir ya de aquella actuación con Robin Thicke en los VMA del año pasado.

Todo este “espectáculo” sólo sería la grieta por la que irían saliendo más y más versiones. Ya sean parodias, como lo fue ese Hard Out Here de Lilly Allen como canciones que realmente hacen referencia a ello, como Booty Anaconda:

La primera es el caso de Jennifer Lopez, que no es que se dedique a hacer una alegoría de su trasero en el vídeo, es que también lo hace en la letra en sí. Recordemos que en la canción de Miley, salvo un verso, el resto no tenía nada que ver con esa parte del cuerpo (To my home girls here with the big butt // Shaking it like we at a strip club).

Pero es que en el caso de la neoyorquina nos encontramos con que la canción entera hace referencia a aquella parte. Y dos partes de lo mismo en el caso de Anaconda, donde Nicki narra que conoció a un chico que “no quiere un culo huesudo, quiere algo donde poder agarrar”.

Sinceramente, me parece que no se puede continuar por este camino. Que sí, que es la tendencia que tiene la música pop, de copiar lo que funciona. Salió Miley, su twerking, funcionó, y ahora todas se dedican a copiarlo. Ya sea a gran escala como lo anterior mencionado o el mismo caso de Taylor Swift en el vídeo de Shake It OffPero lo que en realidad lo que se está creando con todo esto es un panorama musical machista donde a la mujer se le ve como un objeto de deseo.

¿Qué pasa? Que cuando lo cantan las mismas cantantes, no hay problema (por lo menos en este aspecto, omitamos el revuelo que se crea). Esto es así, cuando sale Pitbull con alguna de estas perlas o algún otro cantante que dijera lo que dice la letra de Nicki Minaj pero a la inversa, la crítica se abalanzaría hacia ellos.

Con esta entrada quiero remarcar dos cosas: por un lado, la ordinariez que está poblando la música y lo explícito de la misma. Hay que innovar sí, pero siempre con mesura. Y por otro lado, la cosificación que se hace de la mujer con todos estos vídeos, ya de motu propio como por parte de otros cantantes.

Yo sólo lucho por una música de calidad y por evitar cosas como estas, porque esto no aporta nada a la cultura musical. Podríamos decir que aporta un cambio, nueva visión en el culto al cuerpo de la mujer… Pero esto al final se recordará como un acto de revolución sexual en la música, pero a lo que se refiere a nuevas tendencias o sonidos, nada.

Análisis del vídeo de “Shake It Off”, (otro) intento de llamar la atención de Taylor Swift

Captura de pantalla 2014-08-24 a la(s) 17.16.02La reacción de todos nosotros ante Taylor en su vídeo

Ya hacía mucho tiempo que Taylor Swift no aparecía en la escena musical. Y es que, desde su buen y respetable Red se ha tomado un tiempo para componer nuevos temas. El primer tema de esta nueva etapa y álbum que lleva por nombre 1989 (y una portada muy hipster, todo hay que decirlo) lleva el nombre de Shake It Off.  Este tema, de corte simple, abandona cualquier toque country que pudiera caracterizar a la americana en el principio de su carrera.

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“¿Eso estaba en el guión?”” pensaba Taylor en ese momento

Taylor Swift ha cogido para este tema los sonidos del tema que más popularidad y viralidad tiene en estos momentos, Happy de Pharrell Williams. Canción de corte simple, con una batería uptempo y una parte vocal activa en un tono alto que en primera instancia te trastoca, pero que se va relajando conforme avanza el reloj.

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“¡Hoy Taylor Swift va a ser Lady Gaga en Lluvia de Estrellas!” pensó Bertín Osborne

Siendo sinceros, este no es un tema tan pegadizo como fue aquel rotundo We Are Never Ever Getting Back Together, que adelantaba su ya mencionado Red. Pero, al igual que hizo con el single ya mencionado, este Shake It Off lo ha acompañado con un vídeo que llama la atención. Si el del single de Red era divertido, simpático, te sacaba una sonrisa… Este no (del todo).

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 Taylor se pone el modo Lilly Allen con un fondo de twerking

Y es que Taylor se hace eco del panorama musical en el vídeo. Presenta una mezcla de situaciones algo ecléctica. Empezando por una escena en la que aparece junto a bailarinas de ballet hasta llegar a, probablemente la más llamativa, en la que aparece estilo Lilly Allen en el vídeo de Hard Out Here con todo lo que ello conlleva, es decir, mujeres en el fondo del plano haciendo el movimiento que ha llevado a la polémica, a la fama y al éxito a Miley Cyrus, el ya famoso twerking.

Captura de pantalla 2014-08-24 a la(s) 17.19.11

“Did I do that?”

En cualquier caso, de este 1989 cabe esperar lo que encontramos en Red: melodías pop con alguna reminiscencia country y que en ocasiones transgrede y colecta influencia de otras tendencias (recordemos el toque dubstep de I Knew You Were Trouble). En el apartado de letras, por lo menos en esta canción no habla de ninguna ruptura/separación, pero me voy a quedar con un verso para cerrar la entrada:

I go on to many dates [chuckle]
But I can’t make ‘em stay

At least that’s what people say, mmm-mmm
That’s what people say, mmm-mmm