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¿Existe el buen y el mal gusto musical?

En multitud de ocasiones, nos encontramos a gente (o a nosotros mismos) juzgando el gusto musical de alguien. Entre los adjetivos que se usan para calificar a éste siempre hay dos que pesan más que los demás: buenoy malo.

Esta contraposición del bien y el mal es tema recurrente en multitud de artes, y en la música no iba a ser menos. Pero se puede llevar a dos campos: por un lado, el concepto de la buena música (que me podría llevar a otra entrada) y el concepto que hoy nos atañe aquí: el carácter del gusto musical.

IMG_0655Si nos asalta alguien y nos comenta que, entre sus grupos favoritos se encuentran The Beatles, Nirvana o Queen, nos saldrá muy fácilmente el que buen gusto tienes. En cambio, si ahora nos viniese alguien a decirnos que le gusta mucho el reggaeton, entre todas las cosas y comentarios que nos podrían salir, el que mal gusto sería el que recogería de manera perfecta todas nuestras ideas en ese momento.

Pero ahora digo: si esa persona escucha única y exclusivamente los artistas (en el caso del primer “sujeto”) o género (segundo “sujeto”) que mencionan, me atrevería a decir que tienen un mal gusto musical.

Tal vez la palabra mal suene demasiado completa, trágica, rozando lo apocalíptico. Podemos usar pobre si buscamos un eufemismo, pero es así. Pero si escucha a The Beatles, ¿cómo va a tener mal gusto en la música, pensaréis de *añadir nombre que os plazca*. ¿Cómo le vamos a comparar a ese otro que escucha reggaeton?

Primero quiero partir que aquí escribo desde un plano subjetivo y personal. De momento, me atrevería a decir que no existe el concepto de buen gusto musical.
Me explico; no creo que haya una lista de Artistas y grupos a los que escuchar para que puedas poner “melómano” en tu bio de Twitter, u otra de Música que te ayudará a desarrollar un buen gusto musical del que podrás presumir, no. No hay un estándar ni un listón a superar. Simplemente, creo, desde mi humilde opinión, que el término buen gusto musical reside en la variedad del mismo, y ahí es donde vuelvo al uso del adjetivo pobre para describirlo; aquí se ve más claramente.

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Si amaneces escuchando a Queen, trabajas escuchando a Queen, comes, meriendas, cenas y te anocheces escuchando a Queen y en tu horizonte no hay más cabida que a Queen; pues siento decirlo, pero tienes un gusto muy pobre, lo cual se traduce, para mí, en muy malo.

Aquí ya entramos a lo que conocemos como buena y mala música, pero voy a romper una lanza a favor de los que escuchan reggaeton. Si entre temas de este estilo mezclas con otros como salsa, pop/rock latino u otros estilos que surjan, pues se podría decir fácilmente que tiene un buen gusto musical, especializándose, de alguna manera, en la música latina.

La clave del buen gusto musical reside en la variedad del mismo me gustaría que fuese la frase que se sacara de conclusión de esta entrada. De forma subjetiva, el mal gusto siempre va a estar ligado a la música que a nosotros mismos no nos gusta. A mí no me gusta el rap, así que el que escuche rap tiene mal gusto,por ejemplo. El único adjetivo que si admitiría sin tener que hacer un sistema de referencia podría ser cuando hablamos del gusto musical raro. Aunque tendríamos dos casos: ¿qué es más raro, escuchar los géneros musicales más alternativos (experimental, art/rock o tener un gusto tan ecléctico que nos choque y nos resulte raro?

Como siempre, ten gustos distintos, ninguno es mejor que otro como tal. Lo único real de los gustos es la variedad de los mismos.

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La versión de The Flaming Lips de “Lucy In The Sky With Diamonds” y las posturas enfrentadas

Cada vez que asoma en el panorama musical el nombre de los de Wayne Coyne siempre es para sorprendernos. La última vez, con su “disco de acompañamiento a The Dark Side Of The Moon” o cuando lanzaron para el Récord Store Day de este año una edición limitada de 7Skies H3, su canción de 24 horas, pero eso sí, condensada en 50 minutos en vinilo.

En cualquier caso, el nombre de The Flaming Lips ha estado reluciendo últimamente por la colaboración que se traían entre manos con Miley Cyrus y Moby para versionar el celebérrimo Lucy In The Sky With Diamonds. Esta canción formará parte de un álbum de colaboraciones de TFL donde se versiona al completo el álbum de The Beatles de 1967 Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band; en este caso, rebautizado por los de Coyne como With A Little Help From My Fwends.

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La pregunta: ¿qué nos encontramos en este primer adelanto de un álbum que versión a un álbum entero que reúne a artistas tan contrarios como Moby y Miley Cyrus? Pues para mi sorpresa, una pieza increíble. Buenos crescendos y estribillos donde la melodía alcanza su punto álgido entre golpes de batería distorsionada, las célebres guitarras de los de Coyne y el sintetizador que lleva la melodía famosa del tema de The Beatles que se abre paso después de los estribillos para instaurar algo de orden en la melodía.

La versión en directo que interpretaron en la gala de los premios Billboard hace menos de una semana omite la parte de fuerte distorsión, pero gana en puesta en escena:

Mientras gente como yo encuentra una obra y colaboración fantástica con un sonido psicodélico muy The Flaming Lips que hace que lo quieras escuchar (o al menos es mi caso), mucha otra gente se planteará el por qué de esta revisión del famoso álbum de los británicos, por qué sacarlo de nuevo. Yo les pregunto: ¿por qué no? Puede que la gente no encuentre agradable el sonido que adquiere esta nueva versión de Lucy, puede que yo mismo no encuentre agradable si no odioso/horrible/horripilante el sonido del disco en sí, pero eso sí, hay que darle una oportunidad. La primera vez que escuché el tema pensé: ¿Por qué me someto a esto? Pero ahora no me puedo quitar la melodía y la voz de Miley de la cabeza.

Y si no lo hacéis por la música, siempre lo podéis hacer por amor a los animales, pues los beneficios obtenidos del álbum se destinarán a refugios de animales. Así que ya sabéis lo que pasa al comprar (cuando salga al mercado, allá por el 28 de Octubre de este año) el álbum: Desempolvamos y recuperamos un álbum que marcó un hito en la historia, vemos una nueva faceta de Miley Cyrus(que al menos demuestra que es más que twerking) y además donamos dinero a animales. Si es que, ¿qué más le podemos pedir a Wayne Coyne y a The Flaming Lips?