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7 Skies H3: He muerto, renacido y vengo a contaros mi experiencia

Con esta entrada me gustaría dar el pistoletazo de salida a una nueva sección del blog, que espero que dure algún tiempo y no es otra que el desafío del mes. Un compromiso con el que, una vez al mes, me pondré una especie de prueba de diferente envergadura. ¿Para qué? Tampoco lo sé si no hay la menor necesidad, pero puede ser divertido.

Corría el segundo día del año y estaba descansando de la fiebre de “escuchar todos los discos posibles de 2015”, así que eché mano de mi colección de discos puse mi copia en vinilo del 7 Skies H3 de los Flaming Lips, edición limitada del Record Store Day de 2014 que adquirí en Estados Unidos.

Por si no lo sabíais, este disco se trata de una versión condensada de 50 minutos de la canción original, que dura la friolera de 24 horas. Tal cual. Una aventura psicodelicosónica que sólo se le podría haber ocurrido a Wayne Coyne y los suyos.

Así que se acaba el disco y me digo: “¿Por qué no me escucho la versión extendida a ver qué me encuentro?”, y así comenzó mi odisea de 24 horas, repartidas en 4 o 5 días (hubo un momento en el que perdí la noción del tiempo, de ahí esa incertidumbre).

Como digo, 24 horas de canción que confluyen creando diferentes secciones que se alargan horas y horas, con momentos más accesibles como la apertura el cierre, que cierran el círculo que ha creado este tema manteniendo la misma línea melódica, y momentos que dejan ese regusto de incertidumbre y desesperación porque se acabe.

En cuanto a estilo en el que encuadrar esta canción, lo más predominante sería el noise-rock experimental, debido a la principal predominancia de secciones de batería intensa, vocal rompedor y efectos de sintetizador que rompen la escena. Una estética que hace pensar en su álbum Embryonic, publicado dos años antes.

Si sobrevives a las 24 horas de odisea experimental vas a volver como un ente renacido. O al menos así me siento yo. Al acabar la canción me he planteado qué hacer con mi vida después de un día entero escuchando una movida experimental de The Flaming Lips de las que solo te puedes quedar con retazos y de la que el mismo Wayne Coyne ha dicho “que no la escuche nadie, que aprovechen ese día para hacer otras cosas, pero sé que va a haber gente que va a quedar y la va a escuchar como una prueba de acceso”. Supongo que la he pasado. Es una experiencia extraña desde luego, en el que te pones a pensar mientras escuchas una melodía que parece que no ha cambiado en hora y media y parece no tener fin.

Pero quería centrarme en algo. Vale que 24 horas dan para mucha experimentación, para evolucionar sonidos y para “acabar sin ideas y tener que empezar a componer de cero”, como dijo Steven Drodz. Pero esas 24 horas tienen otra interpretación, la que podemos conocer a través de la letra.

Es un tema denso y culpa de ello no  la tiene solamente su duración. Prestemos atención a su temática: nos pone en la perspectiva de un hombre que ha perdido a su mujer porque se ha suicidado. Con esta premisa, Wayne abre el tema poniéndose en el papel de este protagonista haciendo una serie de reflexiones que discurren entre el recuerdo de su novia, la desesperación por su pérdida y la caída en el nihilismo por su ausencia. En la primera media hora será donde encontremos estas reflexiones y el mayor peso lírico de la canción; encontraremos otros momentos con parte vocal, pero será de un carácter distorsionado e ininteligible, y otra final en los últimos veinte minutos donde después de toda la odisea de la que ahora hablaremos, acaba claudicando y admitiendo que no podrá abandonar el recuerdo de la amada.

24 horas de evolución sonora que se asimilan a la evolución psicológica de un hombre que sufre una pérdida de este calibre. Partes que en ocasiones resultan incoherentes entre sí pero que sólo se puede achacar a lo incoherente de la propia mentalidad humana. Así encontramos un amplio pasaje que roza el ambient, de sintetizadores que silban y evocan una calma espectral, a momentos de explosión industrial y rabia incontenida u otros momentos con coros fúnebres. En general, un tema que se desarrolla en una oscuridad mortuoria de la que difícilmente se puede escapar.

24 horas puede parecer algo excesivo, pero si consideramos la perspectiva de que estamos dentro de la cabeza de este protagonista, cabría pensar que no son suficientes. Es una puerta abierta a la interpretación que hace Wayne Coyne de una historia real y a la que nos consigue transportar por medio de la creación de pasajes musicales que te envuelven, en ocasiones te dan una paliza y te hace sentir el dolor sentimental que quiere transmitir, y en otras te acaricia y te da la mano para intentar darte apoyo en lo que te queda por recorrer.

 

Crítica de “With A Little Help From My Fwends” de The Flaming Lips: ¿Oda o insulto a los Beatles?

Si eres lector asiduo de este blog, seguidor mío de Twitter o conocido mío, sabrás que soy muy seguidor de la música de The Flaming Lips y de las idas de olla (musicalmente hablando) de Wayne Coyne, que bien te puede hacer un tema medio pop pasteloso como Yoshimi Battles Pink Robots como llevarte a los sonidos más extraños que consiguen que me estremezca, caso de su álbum de 2009 Embryonic.

En cualquier caso, estamos viviendo la etapa experimental de esta gente, que lo hemos podido ver en mayor o menor medida en discos como The Terror, The Flaming Lips and Heady Fwends o la versión que hicieron del álbum The Dark Side Of The Moon. Y es que llega Octubre de 2014 y nos lanzan su propia visión del Sgt. Pepper Lonely Heart’s Club Band de The Beatles. Un álbum de 1967 que puso la cimentación del rock experimental y que han decidido, junto a ayuda de otros músicos como Miley Cyrus, My Morning Jacket Moby, versionarlo tema por tema.

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Si pudiera describir el álbum con una palabra sería sucio. Voy a empezar haciendo esta crítica sin tener en cuenta el álbum original, sino considerando este With A Little Help From My Fwends algo nuevo. Y en este LP nos encontramos con temas sucios, donde la distorsión y los pedales de efectos de las guitarras eléctricas crean melodías que, desde luego, para alguien que no sea aficionado a este género/banda, va a resultar del todo perturbador. Pero si se acostumbra, podrá observar la grandeza de ese Lucy In The Sky With Diamonds, con un estribillo explosivo donde parece ralentizarse el tiempo; o el tema que abre el álbum, Sgt. Pepper Lonely Heart’s Club Band, donde la voz del vocalista de My Morning Jacket se entremezcla con falsetes y vocoders en distintos puntos del tema, creando distintas atmósferas a lo largo de un tema de sólo 2 minutos y 45 segundos.

Otros grandes a destacar son When I’m Sixty-Four A Day In The Life. En el primero se mezcla una melodía alegre con una línea vocal robótica que crea un divertido contraste. El segundo tema se encarga de cerrar el LP con una melodía más limpia, donde se encargan de poner voz Wayne Coyne y Miley Cyrus.

Lo bueno de este tipo de álbumes más experimentales es que hay momentos para todo. Momentos de tranquilidad envuelta en acero inoxidable de carcasa de androide como es la aportación de Electric Würms, el lento Fixing A Hole. En She’s Leaving Home se nota la presencia de Phantogram, que se encargan de añadir una percusión y sintetizadores con una línea de synthpop que consiguen animar la melodía. Si hablamos de percusiones no podemos dejar de mencionar Good Morning Good Morning, con una percusión en los estribillos que parece haber sido sacada de una marcha de desfile donde de nuevo se entremezclan guitarras distorsionadas y capas y capas de sonido.

A grandes rasgos, esto es lo que se aprecia en este álbum: capas y capas de sonidos e instrumentación que confluyen para crear atmósferas que, si bien sorprenden a primera instancia, se hacen irresistibles con las escuchas. Un álbum donde la distorsión está a la orden del día y casi nada se escucha como corresponde, pero esa es la clave de un álbum experimental. The Flaming Lips y compañía juegan con distintos sonidos que, entremezclados, sirven para versiones al álbum de los Beatles.

Y ahora, pongámonos en el punto de vista de los británicos y seguidores de los de Liverpool. Verían un álbum donde las melodías resultan en ocasiones poco reconocibles, donde las capas de distorsión parecen destruir la belleza de la simpleza instrumental de los años 60 (a pesar de que en este álbum se grabó con un sistema que permitía incluir un mayor número de líneas melódicas) pero que no podría hacer frente a la producción de estos temas. 211741-92601En cualquier caso, alguien que aprecie el álbum original y no conozca a The Flaming Lips, probablemente se sentiría ofendido y dejaría de prestar atención a la complejidad que entraña este álbum para aumentar el odio hacia a los de Wayne Coyne, que han cogido un álbum, lo han transformado a su manera, le han añadido su toque personal y todo con a little help from my friends. Pero como digo, el objetivo de reversionar es aportar un nuevo significado a lo existente, de nada serviría respetar al máximo las canciones, porque si no no habría diferencia con un karaoke. Puestos a comparar, aunque las comparaciones son odiosas, tengo que decir que, sin duda, la versión Lips de Sgt. Pepper Lucy In The Sky With Diamonds tienen muchísimo más cuerpo que las originales, y que When I’m Sixty-Four With A Little Help From My Friends tienen un sonido más original y consiguen incluirlas más en el álbum que las originales, que al lado de los temas más novedosos, parecían un paso atrás.

A quien no le guste la música experimental, ni le va a gustar este tributo a los Beatles ni ningún otro álbum de los Flaming Lips. Pero para el que sea un amante de este género musical o para que el que se haya preguntado como sonarían los Beatles en el siglo XXI (y casi en el XXII y adelante) este álbum lo puede considerar una auténtica oda al primer álbum de rock experimental. Una bonita metáfora de la música, un volver a las raíces auténtico, con toda la experiencia que solo el tiempo ha podido dar, pero siempre teniendo la mirada en el futuro.

Lo mejor: Que para los fans de los Flaming Lips, un nevo álbum es una alegría. Oh, y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.
Lo no tan bueno: Que para los fans de los Beatles, esto no va a gustar. Oh, y Within Or Without You.
Momento WTF: La primera impresión de alguien al ver a Miley Cyrus cantando Lucy In The Sky With Diamonds después de verla cantando Wrecking Ball.

Crítica: ‘Innocents’, el undécimo álbum de Moby

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El pasado mes las tiendas recibían el esperado undécimo disco de Moby, innocents, del cual he hablado aquí y aquí. ¿Por qué hago esta crítica un mes después? Pues bien, porque simplemente me compré el disco el pasado viernes (cuando se suponía que debería haberme llegado una copia firmada de la página web, una historia que esta plasmada en mi Twitter y que no voy a repetir aquí).

Dejando este episodio al margen, me dispuse a abrir mi edición deluxe de innocents e introducir el primer CD para escuchar Everything That Rises, primer corte del álbum que me evoca, de manera exagerada, a los últimos temas de Destroyed, su álbum anterior (concretamente de The Violent Bear It Away Lacrimae). Un comienzo muy en la línea de Melville, cuerdas tocadas en sintetizador que van in crescendo y se les suma una percusión a mitad de canción para que luego continúen solas. Sin letra.

A continuación llegamos al primer single del álbum, A Case For Shame, con la colaboración de Cold Specks y coros de la inseparable compañera musical Inyang Bassey. De la canción ya hablé en su  momento en una entrada anterior y no le voy a dedicar más tiempo. Simplemente decir que continúa en su línea: melodía simple a piano que se va repitiendo, pequeños toques de guitarra eléctrica y cuerdas, la marca de la casa:

Llegamos a una de las grandes joyas de este álbum, la colaboración con Damien JuradoAlmost Home. Letra que hipnotiza, melodía conmovedora y, de nuevo, las cuerdas marca de la casa de Moby:

En Going Wrong encontramos algo más tranquilo, con una batería que suena a Jazz y un piano, que sin duda, suena a Moby (lo cual no es de extrañar si lo toca él). Cuerdas que acompañan a esta melodía tranquila que se hace fácil de escuchar. Sin letra:

Con The Perfect Life nos presenta lo más animado del disco. Esta colaboración con Wayne Coyne rompe con la tranquilidad del tema anterior. Rara es la ocasión en la que Moby haga una canción con la que te entren ganas de cantar y bailar, pero aquí lo ha conseguido. Letra emotiva, pero con una base animada que hace que no sea tan triste como Almost HomeGenial aporte de Coyne, en la segunda estrofa y estribillos de la canción:

The Last Day es una canción que podría haber sido incluida en Wait For Me. La colaboración con Skylar Grey continúa en la línea del músico, y son por estas canciones por las que, personalmente, me encanta. Estribillo donde se aumenta ligeramente el volumen y se le añade un reflejo a la voz de Grey. Canción tranquila, sintetizadores que acompañan a la cantante y el suave punteo de Moby con su guitarra eléctrica de fondo. De lo mejor del álbum.

El piano que abre en Don’t Love Me, otra colaboración con Inyang Bassey, la batería, el toque que le añade el bajo; todo ello crea un panorama de rollo Jazz muy interesante. Nada que ver con los temas anteriores. Muy rollo música negra:

A Long Time continúa, de alguna manera, con el estilo del corte anterior, pero con un toque tribal al principio. Melodía animada gracias a los toques de percusión se le incluye a lo largo de la canción. Espera, ¿un punteo que suena a Arcade Fire? Bueno, un poco. Algo como en su Reflektor cuando salía un punteo de guitarra. Vocals de un estilo que me recuerda vagamente a su aclamado álbum Play.

Saints empieza con un sintetizador que me recuerda algo a su LP 18. Sintetizador que va en bucle y se le añade una batería. Un vocal de nuevo de Inyang Bassey que nos vuelve a transportar a su anterior álbum Destroyed. Un corte muy interesante, sin duda:

La segunda (y última) colaboración de Cold Specks en este álbum se llama Tell Me. Recuerda a A Case For Shame, solo tienes que cambiar la base rítmica y bajar de volumen los sintetizadores, pero eso no quita que sea un corte imprescindible y, si me apuras, incluso mejor que A Case For Shame:

The Lonely Night es de esas canciones que parecen oscuras (y lo son), y Moby las convierte en temas completamente emotivos, como ya hizo en su momento con Temptation Dream About Me, ambas de su álbum Hotel. Percusión electrónica y cuerdas que la acompañan en esta colaboración con Mark Lanegan:

En The Dogs encontramos los vocals de Moby en una melodía que parece casi espacial, por el sintetizador que la abre. El comentario que hace Moby respecto esta canción es realmente impactante: “The Dogs es la última canción que escribí, y decidí ponerla al final porque nadie la va a escuchar. Me gusta porque es la última canción de un álbum de una época donde no se compran, no se escuchan y no se espera que lo haga la gente”:

Esta canción se encarga de cerrar el álbum, pero aún nos queda el EP que viene extra en la edición deluxe: Everyone Is Gone.

Este EP se encarga de abrirlo I Tried, que abre con sintetizadores de esta nueva época innocents (por catalogarlos de algún modo) y una percusión más del estilo del álbum Last Night, pero a su vez, más ligeras que entonces. Asímismo, una ligera voz que va diciendo “Tried so hard” a lo largo de la canción. Cerca del minuto 5 se le añade un arpegio de sintetizador bastante animado y curioso.

En Illot Mollo encontramos una percusión electrónica sin reverberación (casi ninguna canción en el disco la tenía de este estilo, por mi bien, le da más profundidad a las canciones) y un punteo de guitarra eléctrica a la que se le añade una percusión y una guitarra que parecen sacadas de alguna canción del galardonado Play. De nuevo, sintetizadores in crescendo que le dan espectacularidad a la canción.

En Miss Lantern tenemos un piano íntimo, unos vocals reflectantes y a mitad de canción un sintetizador espacial. Ya sabemos que onda lleva el estilo innocents: La reverberación y los sintetizadores que evocan al espacio.

Inyang Bassey vuelve con nosotros en la canción Blindness, del estilo que llevan las canciones donde ella participa. Un bajo que suena potente y una serie de sintetizadores que crean atmósfera propia a lo largo de la canción.

Everyone Is Gone cuenta con unos vocals donde apenas se reconoce lo que se dice, y un estilo que parece totalmente sacado de Wait For Me (sé que lo estoy diciendo mucho, pero llevo razón). El título parece expresar la soledad perceptible en la canción, en la persona que está cantando (por decir algo).

My Machines se encarga de cerrar el undécimo trabajo de Moby, cantando él mismo. De nuevo sintetizadores espaciales, percusión con reverberación y una guitarra que suena de fondo. Gran trabajo envolvente, muy buena atmósfera.

Pues con esto acaba la crítica del undécimo álbum de Moby, un álbum que termina de afirmar (por si acaso quedara alguna duda, que no creo) de que Play fue una etapa distinta a la que vive hoy. Vale que gusta escuchar las canciones de aquel álbum y vale que él mismo interpreta en los directos los temas de este disco, pero, muy a pesar de mucha gente, el Moby de Play no va a volver. Se quedaron atrás los vocals de discos de Gospel antiguos, tenemos que aceptar los sintetizadores, las cuerdas, la voz de Inyang Bassey. A mí este cambio me parece perfecto, porque le ha permitido crear canciones completamente increíbles a partir de 18 (no vamos a meter a Hotel Last Night, donde en general experimenta con otros sonidos).

Para la gente que no acepte este cambio y quiera más discos como Play, se van a tener que conformar con ese. Para mí, este innocents tiene un 10 rotundo porque es mi músico favorito, pero si somos más objetivos, le pondría un 8,5 porque hay que admitir que en algunos momentos, innocents parece un Destroyed 2.0